De todos estos productos, la casi totalidad del maíz y del g

Nota del Transcriptor:

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Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=.

PROPAGANDA ANTI-ESCLAVISTA

LA EMANCIPACION

DE LOS ESCLAVOS

EN LOS ESTADOS-UNIDOS

POR

RAFAEL MARIA DE LABRA

[Ilustración]

MADRID SOCIEDAD ABOLICIONISTA ESPAÑOLA

VALVERDE, 23 Y 27, 3.º

1873

AL LECTOR

Poco tiempo hace, la _Sociedad Abolicionista Española_ publicó un

notable discurso pronunciado por mi querido amigo D. Gabriel Rodriguez,

en las Conferencias del teatro de Lope de Rueda, sobre la abolicion en

los Estados-Unidos.

Más tarde, un laborioso y discretísimo escritor, D. Ladislao Corral,

honró las columnas de _El Abolicionista_ con un escelente extracto de la

curiosa obra de Mr. Robert Sommers sobre los _Estados del Sur despues de

la guerra_.

Estos dos trabajos podrian haberme escusado de poner manos en el

presente, porque es imposible que yo aventaje, ni hoy ni nunca, á las

dos personas citadas, en riqueza de conocimientos y profundidad de

observacion; pero los límites naturales de todo discurso y las

exigencias de un periódico de las reducidas dimensiones de _El

Abolicionista_, impidieron, así al Sr. Rodriguez, como al Sr. Corral,

tratar en sus respectivas obras con cierta detencion determinados puntos

y traer al debate las pruebas de muchos de sus asertos.

Esto por una parte, y por otra, la inminencia de un debate, en el seno

de las Córtes, sobre la abolicion en Cuba, cuyas condiciones tienen que

ofrecer cierta analogía con las de la abolicion en la gran República

norte-americana, me excitan á publicar los apuntes que van á

continuacion.

Para reunirlos y ordenarlos, he necesitado poner á contribucion á muchas

personas conocedoras prácticamente de la situacion actual de los

Estados-Unidos, así como he acudido á algunos libros no muy conocidos, y

ménos estudiados, en nuestro país, sobre las cosas americanas. De aquí

que pueda responder absolutamente de la exactitud de los datos y las

referencias que en este folleto consigno.

Por lo demás, tengo por inútil decir que concedo escasa importancia á

este trabajo--como obra de estudio y reflexion. Lo he hecho de prisa y

sin más pretensiones que la de dar á conocer, con toda la brevedad

posible, cómo se realizó la abolicion en los Estados-Unidos--para

asombro de los esclavistas y enseñanza de los republicanos.

Dentro de pocas semanas, saldrá á luz otro libro mio, mucho más estenso,

sobre la _Abolicion de la esclavitud bajo el punto de vista económico_.

No presumo gran cosa respecto de su valor; pecará tambien de ligero, sin

género de duda; de ningun modo revestirá la importancia de las obras de

Cochin ó de Malheiro; pero allí encontrará el lector más noticias sobre

el éxito de la abolicion en los principales pueblos del mundo

contemporáneo. ¡Nueva prueba de la fecundidad de los principios

democráticos y de la eficacia de los procedimientos radicales!

En este folleto me limito á los Estados-Unidos.

Labra.

Julio 1873.

ÍNDICE

PÁGINAS.

PRÓLOGO 1

I. Los Estados-Unidos en 1860 4

II. Antecedentes de la abolicion 22

III. La abolicion en 1863 y 1864 33

IV. Los procedimientos abolicionistas 44

V. Los efectos de la abolicion 57

LA EMANCIPACION DE LOS ESCLAVOS

EN

LOS ESTADOS-UNIDOS

Antes de entrar en materia necesito hacer algunas advertencias. Es la

primera, que el trabajo que ahora comienzo tiene un carácter muy

modesto, pues que se refiere punto ménos que exclusivamente al aspecto

económico de la República norte-americana. La segunda, que la

experiencia intentada en los Estados-Unidos aún no puede ser apreciada

en su justo valor, porque habiendo comenzado en 1862, todavía no ha

concluido su segundo período, ó sea el período de la convalecencia y la

reparacion.

Despues hay que notar que, escribiéndose este capítulo con un fin

político, y para que el lector haga las comparaciones pertinentes con

nuestras Antillas, en realidad entre éstas y la grande República

americana hay tales diferencias, que, rigorosamente hablando, toda

analogía desaparece, aun tratándose solo del problema de la esclavitud.

Porque, con efecto, nadie podrá prescindir de que los Estados-Unidos son

una gran nacion, para la cual el problema de la esclavitud llegó á ser

el primer problema, mientras que nuestras Antillas son unas meras

dependencias de España, preocupada, al par que de la cuestion social

ultramarina, de otras no ménos graves cuestiones entrañadas en la

situacion general del país.

De igual suerte, tampoco es posible pasar por alto que el problema de la

abolicion se complica en el Norte de América con la guerra civil y la

cuestion de la separacion de ciertos Estados, siendo de advertir que los

poseedores de esclavos y los resistentes á la abolicion son precisamente

los separatistas, mientras que en nuestras colonias, ó no hay guerra,

como en Puerto-Rico, ó la lucha entre los insurrectos y el Gobierno

toma, como en Cuba, un carácter perfectamente distinto en su orígen, su

actualidad y su sentido, al de la contienda sostenida por los ejércitos

de Lee y de Grant y los esfuerzos de Davis y Lincoln.

Por último, conviene no olvidar que las proporciones y la importancia

que la esclavitud en sí misma tenia en los Estados-Unidos, eran muy

diversas á las que ofrece en nuestras islas de Cuba y Puerto-Rico. Allí

el número de esclavos llegaba á 3.953.760 al lado de 488.005 hombres de

color libres y 27.003.224 blancos en una extension de más de ocho

millones de kilómetros cuadrados. Aquí se trata de comarcas pequeñas,

cuyos límites fija el mar y cuya poblacion total, donde más, pasa

difícilmente de millon y medio de almas.

Verdad es, sin embargo, que cuando de la esclavitud se habla es

costumbre referir todas las observaciones á los trece Estados del Sur.

Pero así y todo, sucede que siempre hay una diferencia inmensa entre

esta vasta extension de 2.000.000 de kilómetros, poblados por 11.830.000

almas (7.830.000 de blancos, 146.700 negros libres y 3.855.000 esclavos)

y que representaba, sin comprender el valor de los siervos, las dos

séptimas partes de la riqueza de toda la República, y el territorio y

las condiciones de aislamiento y de vida mercantil de nuestras Antillas.

Para estar más dentro de lo juicioso, seria preciso fijarse aisladamente

en cada uno de aquellos Estados conocidos por esclavistas; en el de

Virginia, por ejemplo, que tenia 1.596.318 habitantes (de ellos sobre

490.000 esclavos) en una extension de 61.352 millas cuadradas, ó en el

de la Luisiana, que tenia 331.000 esclavos al lado de unos 600.000

habitantes libres; pero sobre que esto no seria aun exacto, pues que las

medidas tomadas para la abolicion en los Estados-Unidos nunca

respondieron á un interés local, ni revistieron, por tanto, el carácter

particular que aquel interés supone, no tengo inconveniente en declarar

que carezco de la mayor parte de los documentos que incompletos han

publicado en estos últimos años y para fines especiales los Gobiernos de

los Estados aludidos.

Por esto, pues, he de limitar mis ligeras apreciaciones á los Estados

del Sur, y si de algun Estado particular hablo, entiéndase que lo hago

con todas las reservas y salvedades que la falta de datos precisos y

_oficiales_ imponen como necesarias.

Y despues de esto y para abordar la cuestion, me permitiré traer á la

memoria del lector algunas noticias históricas y geográficas, referentes

á los Estados-Unidos. Perdóneseme si ofendo alguna susceptibilidad

científica, pero no se olvide el carácter especial de este modestísimo

trabajo.

I.

Los Estados del Sur en 1860.

Compónese la República, como es notorio, de 34 Estados y 8 territorios,

amen del terreno ocupado por los indios. Junto todo el dominio de la

Confederacion norte-americana, comprende nada ménos de 8.526.124

kilómetros. De esta vastísima extension solo la cuarta parte (2.117.334

k. c.) constituia la República en sus comienzos, en el último cuarto del

siglo XVIII. De entonces acá verificáronse las anexiones de la Luisiana

(1808), la Florida (1819) y Tejas (1845).

La costumbre, autorizada por la historia de las disensiones políticas y

económicas de los Estados-Unidos, tenia establecida la division de la

República en Estados del Norte y del Sur, sin que fuera dado fundar

verdaderamente semejante division en aquellas condiciones físicas y

naturales, que de ordinario se estiman para hacer las divisiones de

tierras y las clasificaciones de comarcas, en los tratados de geografía.

De esta manera, los Estados del Norte, que eran veintiuno (Maine,

Vermont, Nuevo Hampshire, Nueva-York, Massachussetts, Connecticut,

Pensilvania, Ohio, Maryland, Nueva Jersey, Rhode-Island, Delaware,

Indiana, Illinois, Michigan, Wisconsin, Yowa, Minnesota, California,

Oregon y Kansas), estaban caracterizados por su espíritu radicalmente

democrático--y en este concepto los Estados del N. O. eran los que más

se distinguian,--por su opinion cada vez más acentuada contra la

esclavitud, por su sentido unificador, por el predominio de las ideas

proteccionistas en el órden económico, y, en fin, por la importancia de

sus intereses esencialmente fabriles,--aparte de los que suponia la

explotacion de minas y la cria de ganados á que se dedicaban muy

particularmente las comarcas del O.

Por el contrario, los 13 Estados del Sur (Virginia, las dos Carolinas,

Kentucky, Tennessee, Missouri, Missisipí, Luisiana, Florida, Tejas,

Alabama, Georgia y Arkansas), se distinguian por su espíritu

oligárquico, su apego á la esclavitud, sus tendencias libre-cambistas y

sus intereses esencialmente agrícolas y mercantiles.

Nótese, empero, que algunos Estados de ambos grupos venian á representar

un sentido de mayor conciliacion y más suavidad en sus aspiraciones

políticas, económicas y sobre todo sociales. En este caso se hallaban

los llamados _Border States_, ó sean Virginia, Kentucky, Missouri,

Delaware y Maryland. En los tres primeros tenian cierta importancia los

_farmers_ ó poseedores de ménos de cinco esclavos y el elemento

trabajador conocido, en las colonias francesas, con el nombre de _petits

blancs_, y en las nuestras con el de _guagiros_ y _gibaros_. En cuanto á

los segundos, á pesar de ser colocados generalmente entre los Estados

libres, poseian esclavos, llegando éstos á 87.189 en Maryland y 1.758 en

Delaware; si bien la superioridad numérica del elemento libre era en

aquellos paises verdaderamente excepcional.

Aun dentro de los _Border States_ habia sus diferencias, pues que no

eran ni podian representar absolutamente lo mismo Estados como Virginia,

donde tenia asiento la gran industria de la cria y fomento de esclavos,

que aquellos otros que, como Missouri y Kentucky, despues de algunas

dudas, se negaron á seguir á los separatistas del Sur en la guerra

civil, y más aun los que como Delaware y Maryland, desde el primer

momento estuvieron del lado de la Union.

A estas comarcas habia que unir--para formar exacto juicio de la

importancia, extension y poblacion de la República--el distrito de

Colombia (donde residian los poderes centrales), los llamados, en el

lenguaje oficial de la Confederacion norte-americana, _territorios_

(Colorado, Utah, Washington, Nueva Méjico, Nebraska, Nevada y Dacotah),

y, por último, la parte habitada por los indios. Apreciado todo, la

poblacion de la República llegaba en 1860 á 31.709.281 habitantes: de

ellos 3.953.760 esclavos, 488.005 negros libres, 44.021 indios

aborígenes, sobre 304.192 indios al O. de Arkansas, 35.933 chinos y el

resto blancos, entre los cuales se contaban cerca de 1.500.000 alemanes

naturalizados, 1.600.000 irlandeses, 430.000 ingleses y, en fin, hasta

un total de 4.000.000 de extranjeros[1].

[1] Censo de 1860.

La poblacion de los quince Estados de esclavos (incluyendo el Delaware y

el Maryland, y aun el distrito de Colombia, donde existian tambien 3.181

esclavos) pasaba de 12.500.000 almas, siendo 8.300.000 los blancos,

261.000 los hombres de color libres y 3.950.000 los esclavos, poseidos

segun Mr. Bow (en su _Census Reports_ for 1850) por 186.551 personas. De

modo que las proporciones oran respectivamente, 65'7, 2'09 y 32'21 por

100 del total de habitantes. La extension del país era de 2.391.500

kilómetros, de modo que la densidad de poblacion venia á ser de 5 almas

por kilómetro[2].

[2] Los Estados libres, el distrito de Colombia y los territorios

tenian una poblacion de 19.201.546 habitantes: de ellos 18.936.579

blancos y 237.218 negros.

Véase _Cairnes_: Slave Power.

En Cuba estas cifras tienen otra importancia. La relacion de la raza

blanca, esclava y negra libre con el total de la poblacion de la isla

viene á ser de 54'21, 27'12 y 16'62 por 100[3]. La densidad de poblacion

está representada por unas 15 almas por kilómetro c. Y no digamos nada

de Puerto-Rico, donde hay sobre 70 habitantes por kilómetro.

[3] Los chinos vienen á ser el 2'5 por 100.

Pero todos estos datos no revisten, para la cuestion que aquí se

ventila, la importancia que tienen los que arroja el exámen particular

de cada uno de los Estados que en conjunto han sido aludidos[4].

[4] Ultimamente se ha descubierto que tambien los indios poseian

esclavos. El censo de 1860 arrojaba 2.297 esclavos entre los

choctaws, 2.504 entre los greek, etc., etc. Bigelow calcula que

habia un esclavo por cada ocho indios. Solo los seminoles no tenian

siervos.

Por lo que arriba se ha dicho, los representantes genuinos del

esclavismo norte-americano fueron los once Estados rebeldes, cuyas

cifras de poblacion eran estas:

Negros

Esclavos. libres. Blancos. Total.

---------- ------- --------- ----------

Alabama 435.080 2.690 526.722 964.492

Arkansas 111.115 144 324.171 435.430

Florida 61.745 932 77.748 140.425

Georgia 462.198 3.500 591.588 1.057.286

Luisiana 331.726 18.647 557.629 908.002

Missisipí 436.631 773 353.901 791.305

Carolina N 331.059 30.463 631.100 992.622

Carolina S 402.406 9.914 291.388 703.708

Virginia 490.865 58.042 1.047.411 1.596.318

Tennessee 275.719 7.300 826.782 1.109.801

Tejas 182.566 335 421.294 604.195

---------- ------- --------- ----------

3.521.110 132.740 5.649.734 9.303.584

Como se vé, en la generalidad de estos Estados la poblacion esclava

representaba sobre el 40 por 100 del total. El elemento libre, de color,

era punto ménos que insignificante, puesto que no pasaba, donde más

(fuera de Virginia), del 3 por 100, siendo la proporcion, en la

universalidad de los Estados, de 1'3 por 100 del total de habitantes de

las trece comarcas; á lo que hay que añadir que la raza blanca se

abstenia, como en todos los paises esclavistas, del trabajo más

necesario en aquellas tierras: del trabajo del campo. Así en 1850 el

Censo arrojaba solo 803.052 personas mayores de quince años, dedicadas á

los trabajos agrícolas en las comarcas del Sur, en cuya poblacion

figuraban los blancos por 6 millones: señalándose la Virginia

occidental, el Tennessee oriental, Tejas, Kentucky, una parte del

Alabama y otra de la Carolina del Norte como los paises del Sur, en que

más individuos de la raza caucásica se ocupaban en las labores

campestres[5].

[5] V. _Sargent_.--Les Etats Confederés et l'esclavage, chap. VII.

Les petits blancs.

La densidad de poblacion en los Estados referidos era escasísima. Por

término medio, cada uno de ellos tenia una extension de 130.000

kilómetros cuadrados (excepcion hecha de Tejas, que pasaba de 600.000):

de modo que la densidad venia á ser en el caso ordinario de 5 almas por

kilómetro. La Florida no llegaba á un habitante por kilómetro. Tejas

alcanzaba á uno. Virginia pasaba de 10. Habidos en cuenta el total de

kilómetros que constituian la superficie de los 13 Estados y la

poblacion total de estos, la poblacion general se aproximaban á 25 almas

por k. c.[6]

[6] V. _Block_.--Dictionnaire politique.--Etats Unis.

V. _Bigelow_.--Les Etats Unis en 1863.--Appendice.

No mejores eran las cifras relativas á los dos Estados del Sur, que aun

cuando con grandes intereses esclavistas, no quisieron seguir á los

rebeldes en la guerra. Otra cosa, empero, sucedia con los dos Estados

del Norte que poseian esclavos, pero donde los intereses del progreso

habian logrado llevar la voz.--Y es conveniente fijarse en estos

Estados, porque, como despues diré, la abolicion no tuvo para ellos el

carácter de una medida de guerra, y por tanto, los _amos_ pudieron muy

bien prepararse para un golpe, que de todos modos, y más por no haber

existido indemnizacion, fué duro y terrible.

La poblacion blanca del Delaware era de 90.389 individuos; los negros

libres llegaban á 19.829; los esclavos á 1.798; y la extension del país

era de 546 kilómetros c. De modo que la densidad de poblacion venia á

ser de 205 habitantes por k. c., tipo verdaderamente excepcional, y los

esclavos representaban el 17 por 100 de la poblacion total (112.016). El

Maryland tenia una extension de 28.380 k.: la poblacion era de 689.049

almas: los esclavos 87.189: los negros libres 83.942: los blancos

517.918. De modo que la densidad de poblacion estaba representada por 24

habitantes por k. c.; y los esclavos, que eran casi tantos como los

negros libres, apenas figuraban por el 13 por 100 de la poblacion total

del Estado.

En cambio las proporciones de Kentucky y del Missouri eran estas:

Negros

Esclavos. libres. Blancos. Total.

-------- ------ --------- ---------

Kentucky 225.483 10.684 919.517 1.155.684

Missouri 114.931 3.572 1.063.509 1.182.012

La extension del Kentucky era de unos 97.000 kilómetros c., y cerca del

doble la del Missouri. De modo que la densidad de poblacion venia á ser

de 16 y 7 por k. c. En el primero, los esclavos representaban el 14 por

100 de la poblacion total: en el segundo el 9. Como se vé, ninguna de

estas cifras llega á las de nuestro Puerto-Rico, aunque algunas sean

mejores que las de Cuba.

Pero todavía hay que considerar más. Como he indicado someramente al

principio, los Estados del Sur se distinguian por la importancia que en

ellos tenia el comercio, y principalmente la agricultura, representada

en toda la Confederacion por 163.261.369 fincas ó plantaciones, cuyo

valor era de 6.650.872.500 dollars, así como el de los instrumentos y

máquinas agrícolas llegaba á 6.897 millones. La industria en 1860 solo

ocupaba, en el Sur, á 110.000 personas, entre ellas muchos esclavos. En

1850, las fincas y plantaciones llegaban segun las notas del célebre

Atlas Colton, á 373.106, poseidas por 173.000 _planters_ y otros tantos

_farmers_[7].

[7] Mr. Sargent se explica así:

«La industria del Sur es poca cosa. En 1860 no ocupaba más que

110.110 personas, entre ellas muchos esclavos. La marina mercante

no es más considerable, puesto que solo requiere los servicios de

un pequeño número de marinos, bien para el cabotaje, bien para el

comercio exterior. Los tres cuartos del personal empleado en los

canales, rios y caminos de hierro son extranjeros, alemanes é

irlandeses en su mayor parte: el resto es de esclavos. Sábese por

penosa esperiencia que para un servicio exacto y constante en los

medios de trasporte, no hay que contar de modo alguno con los

blancos del Sur. En los vastos bosques de la Carolina del Norte, la

mayoría de los trabajadores, que allí figuran por millares, se

compone de esclavos. En las ciudades del Sur, los domésticos de los

hoteles, los obreros ordinarios, los mecánicos y artesanos son, en

una proporcion análoga, negros ó extranjeros. Por otra parte, la

caza es abundante en todo el territorio de la Confederacion y hasta

en la vecindad de las grandes ciudades: así que la escopeta y la

pesca dan, sin que sea preciso trabajar, una alimentacion

suficiente mientras que la dulzura del clima permite grandes

economías en el vestido. Hé aquí los motivos de una vida indolente

y perezosa.»

Los Estados del Norte se dedicaban con más ardor á la industria, sobre

todo al hierro, cuyos productos llegaron á representar en 1860 sobre

67.828.000 dollars, ocupando no ménos de 70.000 obreros en todo el país.

Del propio modo las filaturas de algodon llegaron á dar en aquel mismo

año un valor de 115 millones y pico de dollars, siendo de advertir que

de las 915 fábricas que existian en aquella fecha, solo 194 pertenecian

á los Estados del Sur y del O. No ménos importancia tenian las filaturas

de lana, de las cuales existian, en 1860, unas 2.000 que habian

fabricado productos por valor de más de 68 millones de duros. Por

último, la fabricacion de cueros tenia una gran importancia en los

Estados del Norte, llegando á producir poco ménos de 70 millones de

dollars[8].

[8] Bigelow.--Liw. IX. Manufactures-Commene el navigation.

Rivalizando con estas industrias, el Norte ofrecia sus minas y sus

pesquerías. Las últimas habian llegado á producir cerca de 13 millones

de pesos, marchando á la cabeza Massachussetts. Las primeras, sobre todo

de oro, de cobre y de petróleo, tenian su asiento en el O., alcanzando

su explotacion proporciones excepcionales.--Tal riqueza calculada como

produccion, en 1860, por el Director de Estadística, en 1.900 millones

de pesos, puede referirse--hablando con cierta generalidad--á los

Estados no esclavistas.

Los del Sur tenian otro carácter. Su riqueza estaba en el suelo, en las

plantaciones de algodon, de tabaco, de caña y de maíz, así como en la

cria y explotacion de ganados, entre ellos el humano, ó sea el de

esclavos, que llegó á importar tanto, que quizá una de las más poderosas

razones que á partir de 1840 pesaron en ciertos políticos del Sur para

resistir la tendencia favorable al renacimiento de la _trata_, que se

advertia en la Carolina del Sur, la Luisiana y algun otro Estado, fué la

necesidad de _proteger_ la industria _nacional_ de la cria de siervos.

El algodon introducido en la gran República casi al dia siguiente de

importada en ella la esclavitud, no tuvo verdadera importancia hasta

1830. De entonces data su progreso, y tan acelerado, que siendo la

última cosecha del decenio de 1830-40 de unos 2.445.000 balas, el

término medio del quinquenio inmediato (1851-56) no bajó de 3 millones,

figurando en 1860 por 3.656.086, producidos en su casi totalidad por las

74.031 _plantaciones_ de los Estados del Sur--principalmente del

Alabama, el Missisipí, Georgia y las Carolinas; que en esto empleaban

diez años antes sobre 1.800.000 esclavos[9].

[9] De Bow's _Census Reports for 1850_.

El tabaco ha sido por mucho tiempo y hasta muy entrado el siglo actual,

en que le ganó la palma el algodon, la planta esclavista por excelencia.

Cerca de 16.000 plantaciones existian en 1860; de ellas la tercera parte

en el Kentucky: la otra en Virginia y el resto en el Tennessee, el

Maryland y algunos otros Estados. El número de acres dedicado á este

cultivo era de 400.000, y sus productos habian sido, en 1840,

219.163.319 libras: en 1850, 199.752.655: en 1860, hasta 428.121.000, ó

sea un valor de 14.000.000 de dollars.

La caña tenia por patria la Luisiana, pues que de 2.681 plantaciones,

1558 pertenecian á aquel Estado, 958 á la Florida y 165 á Tejas. Sus

productos habian llegado (solo en aquellos Estados que lo venian á

monopolizar), en 1860, á 302.205 bocoyes y 16.337.080 _gallons_ de miel.

El maíz, que por sí solo representa más que todo el trigo, el algodon,

el arroz y el tabaco de los Estados-Unidos, se repartia por toda la

República, figurando, en 1860, por más de 830.451.700 _bushels_[10]; y

el arroz, cultivado con preferencia en las Carolinas y en Georgia, subia

á 187 millones de libras.

[10] El _bushels_ es una medida de 36 litros.

A esto habria que agregar, para tener una ligerísima idea de la

produccion agrícola de los Estados, el trigo cultivado con preferencia

en el Illinois, el Wisconsin y los Estados del N. O. y la explotacion

del ganado, en que rivalizaban los valles del Far-West con las

magníficas praderas del Missisipí y de Arkansas.

De todos estos productos, la casi totalidad del maíz y del ganado se

consumian en el país: las cuatro quintas partes del algodon se

exportaban principalmente para Inglaterra, y la exportacion del tabaco

no bajaba de 16 millones de pesos anuales[11].

[11] Mr. Bigelow, de quien tomo una buena parte de estos datos,

dice que los 2/5 del tabaco que se consume en Europa procede de los

Estados-Unidos. En cambio en estos entran cigarros de Cuba por

3.000.000 de pesos.

Livre VIII. Ressources agricoles.

La explotacion agrícola se hacia por los sudistas en grande escala, y

mediante la gran propiedad y el cultivo extensivo. Así es, que el tipo

de 200 acres[12] que por término medio venian á tener las haciendas en

la República americana, quedaba generalmente muy por bajo de la realidad

en las Carolinas, Georgia, Virginia y la Luisiana. Además, mientras en

los Estados del Centro y en los del Norte, por ejemplo, las tierras

cultivadas representaban respectivamente el 35 y el 26 por 100 del total

del territorio, en los Estados del Sur apenas pasaban del 16, y en los

del S. O. del 10. En tanto, la proporcion de las tierras cultivadas con

la superficie total de la República era de 14'72 por 100 en los Estados

libres; el 10'09 en los de esclavos, y en general en todos los Estados

el 7'71, cifras verdaderamente notables si se considera que el

territorio de los Estados esclavistas representaba casi igual, en

superficie, al de los Estados libres. Por último, mientras el precio del

acre era en el Centro de 28 dollars, en el Norte de 20, y en el N. E. de

11, en el Sur no excedia de 6[13].

[12] El acre equivale á 40 áreas y 16 centiáreas.

[13] Estos tienen 1.001.891 millas cuadradas y los otros 926.944.

Todo esto demuestra perfectamente lo artificial del régimen de la

propiedad en los Estados del Sur y los grandes vacíos que en el órden de

la produccion existian en ellos. Sin duda la soberbia del _plantador_ no

le permitia ver estos defectos y mucho ménos confesarlos. Su abandono y

el mismo corruptor refinamiento de sus costumbres no toleraban el exámen

detenido de la situacion económica del país; como hacia imposible toda

mejora en el órden de la servidumbre, que allí alcanzó un grado de

dureza célebre en los anales de la esclavitud moderna, llevando á la

sociedad americana á la negacion más perfecta de todo sentimiento

levantado y todo progreso moral.

Calhoun decia que «la esclavitud era el más seguro y sólido fundamento

de las instituciones libres.» Stephens afirmaba que «la servidumbre era

la condicion que la naturaleza y la moral asignaban al negro.» El doctor

Thornwell--un pastor protestante--escribia que «la _trata_ era la más

bella de todas las sociedades de misiones;» y un grupo considerable de

ministros de varias iglesias cristianas osaba declarar «que el

abolicionismo era un obstáculo á los planes de Dios.»

La prensa sudista continuaba estas predicaciones. _El Southern Literary

Messenger_ se enfurecia contra los abolicionistas, de quienes afirmaba

«que en el fondo de su alma no deseaban ver difundida y perpetuada en

toda la tierra la esclavitud, como medio de reforma humana, medio que en

importancia, en dignidad y en santidad no cede á la religion

cristiana.»--_El Richmond Enquirer_ añadia: «...Una sociedad libre, á la

larga, es una sociedad imposible, una sociedad hambrienta,

desmoralizada, insurrecta. La política y la humanidad exigen de consumo

que no se impongan á los pueblos nuevos y á las generaciones futuras las

desdichas de la libertad. Hasta hoy los defensores de la esclavitud se

quedaban á medio camino. No legitimaban más que la servidumbre de los

negros. Así abandonaban el principio, pues que equivalia á convenir en

que la servidumbre aplicada á otros que á los africanos es mala. Hoy

afirmamos que la esclavitud es justa, natural y necesaria. Salta á los

ojos que los negros deben ser, mejor que los blancos, esclavos, porque

por naturaleza son capaces solo de trabajar, y no de mandar; pero no es

ménos verdad que en sí mismo el principio de la esclavitud es

indiferente al color de la piel.»[14]

[14] _Sargent._--Les Etats Confederés, etc. Chap. II.

«¿Qué progreso--dice M. Sargent (de Filadelfia), de cuyo libro sobre

_Los Estados confederados y la esclavitud en 1863_, tomo estas

curiosísimas citas,--qué progreso podia esperarse de un país en que el

clero, los escritores, el pueblo y los hombres de gobierno estaban

penetrados, ó más bien _infestados_ de las ideas antes expuestas?»

No faltó, empero, quien procurase sacar á los esclavistas de su estúpida

confianza, con el elocuente é irrebatible lenguaje de los números. Lo

que en el órden moral hizo la ilustre Enriqueta Stowe, y en el órden

político realizaron el mártir Brown y el infatigable Greely, lo intentó

y consiguió Helper, con su libro _The Impending Crisis at the South and

how to meet it_[15].

[15] Este libro produjo tanta sensacion, que los esclavistas de

Washington llegaron á pretender que en castigo Mr. Helper no

pudiera ser nunca _Speaker_ de las Cámaras.

El principal empeño de Helper fué petentizar la inferioridad escandalosa

de los Estados del Sur respecto de los del N.; y su obra (perseguida

brutalmente por los esclavistas) no dejó argumento alguno que desear.

La riqueza de los Estados del Sur era más antigua. Su poblacion al

principio habia sido el doble ó el triple de la de los Estados del

Norte. Virginia deslumbraba cuando el Ohio era un desierto.

Massachussetts tenia 378.000 habitantes cuando la Carolina del Norte

tenia 393.000. El poder habia estado siempre en manos de los sudistas.

La esclavitud les habia dado brazos baratos y recursos al parecer

excepcionales. Pues bien: casi á los 70 años de construida la República,

los resultados eran estos:

_Produccion agrícola._

Estados libres 214.422.527 dollars.

Idem esclavos 155.123.415

_Exportaciones._

Estados libres 167.520.693

Idem esclavos 107.480.688

_Importaciones._

Estados libres 236.847.810

Idem esclavos 24.586.058

_Productos industriales._

Estados libres 842.586.528

Idem esclavos 165.413.027

_Capital de Bancos._

Estados libres 230.100.340

Idem esclavos 102.078.940

_Canales y caminos de hierro._

Estados libres 3.682 millas. 28.739 kilómetros.

Idem esclavos 1.116 idem. 14.712 idem.

_Escuelas, periódicos, bibliotecas._

Estados libres 2.769.901 discíp. 1.970 periódicos.

14.901 bibliotecas.

Idem esclavos 581.861 discíp. 704 periódicos.

695 bibliotecas.

_Patentes de invencion._

Estados libres 1.923

Idem esclavos 268

Tal era la proporcion que guardaban unos y otros Estados en 1850, cuando

Helper publicó su libro. La misma se observaba en 1860, y la víspera de

la guerra de separacion.

A estos datos habria que añadir otros tomados, ya no de un libro

abolicionista, sí que de la obra titulada _Industrial Resources of the

South_, cuyo autor, Mr. de Bow, era una de las autoridades del

esclavismo.

Con efecto, en el volumen 2.º de la obra citada se leen estas líneas:

«Si alguno, poco al corriente de los negocios del S. O., supiese que la

cosecha del algodon se vendia por 12.500.000 pesos al año, deduciria que

aquel distrito algodonero es el más rico del mundo. Se imaginaria que

todos los _plantadores_ viven en palacios y en terrenos mejorados por

toda clase de procedimientos científicos; que los canales, las

carreteras, los caminos de hierro, que todo lo útil y lo agradable

abunda en el país, y que en éste jamás se ha hecho sentir la falta de

dinero. Su imaginacion le pintaria espléndidos edificios consagrados al

culto religioso ó á la instruccion; se figuraria que todas las artes

liberales se han aclimatado en el Sur como en una nueva patria. Pero

¡cuál no seria su sorpresa al saber que, lejos de habitar en _chateaux_,

muchos de los plantadores viven en chozas verdaderamente primitivas, y

tan mal construidas que no proporcionan una suficiente proteccion

contra el viento y la lluvia! Los campos vecinos agotados, hundidos,

abandonados; nada hecho por la navegacion en las corrientes naturales y

mucho ménos para aprovecharlas por medio de la canalizacion; los caminos

apenas practicables para carros, los edificios destinados á la

instruccion ó al culto, construidos muchas veces con troncos

groseramente ajustados. En cuanto á las bellas artes, tan poco

protegidas y fomentadas, que puede decirse que no se las conoce... Tras

esto, nuestro hombre supondria, que este país se hallaba habitado por

avaros que amontonan sus escudos en algun escondrijo, para daño de las

gentes que le rodean. Pero su asombro aumentaria al saber que los

habitantes no son avaros, que lejos de apilar dollars, necesitan

frecuentemente de ellos y que son muchos los pobres y los quebrados.»

Y luego sigue:

«Podriamos citar ejemplos de nuestro propio país, de Estados que han

empobrecido con un sistema de trabajo poco juicioso: tales son los

Estados atlánticos, situados al S. del Potomac. Nadie negará que hoy son

más pobres que hace veinte años. Los trabajadores han aumentado un poco:

son quizá más aptos: pero el suelo, esta gran riqueza de un país

agrícola, se ha deteriorado mucho, casi se ha agotado. Y puede

afirmarse, sin temor de contradiccion, que ninguna comarca, y

particularmente ninguna comarca agrícola, podrá aumentar su riqueza,

mientras se empobrece su suelo.»

Y concluye:

«En vista de que mis observaciones parecen como que atribuyen

especialmente el sistema de cultivo agotador á los Estados de esclavos,

los enemigos de nuestra institucion podrian pretender que en mi opinion

el trabajo servil y el agotamiento del terreno están en la relacion de

causa y efecto. Admito de grado que nuestro trabajo esclavo ha

contribuido grandemente á aquel agotamiento; pero solo en cuanto ofrece

una accion mayor y un modo de operacion más expeditivo. Si nuestras

operaciones agrícolas destruyen la fertilidad del suelo, por otro lado

las fuerzas más abundantes y ménos costosas que tenemos á nuestra

disposicion nos permiten proceder en este trabajo de agotamiento, como

en cualquier otro, con más rapidez y más eficacia».

Despues de estas consideraciones que se refieren á todos y cada uno de

los Estados esclavistas de la República norte-americana, quiero llamar

brevísimamente la atencion del lector sobre dos comarcas.

La una es Virginia, vasto Estado de una superficie de 159.000 kilómetros

(aproximadamente), y una poblacion de 1.596.318 repartidos--como ya se

ha visto--del siguiente modo: 490.000 esclavos ó sea el 30 por 100 de la

poblacion total; 58.000 negros libres ó sea el 3'6, y 1.047.000 blancos

ó sea el 66'4.

Tiene esta comarca, para el efecto que ahora me ocupa, verdadera

importancia. Históricamente considerada, Virginia es el primer Estado

esclavista de la República norte-americana, porque en sus playas

desembarcaron en 1620 los primeros negros que á la América septentrional

condujo un buque holandés, y en su territorio, donde ya existian desde

1619 varios criminales cedidos como esclavos á los favoritos de los

reyes de Inglaterra y vendidos por estos á los colonos americanos, tomó

vida y cuerpo antes que en ninguna otra parte la organizacion

aristocrática de la propiedad, que luego distinguió á los Estados del

Sur.

Allí tambien adquirió un desarrollo excepcional el cultivo del tabaco,

uno de los tres ó cuatro productos exclusivos,--se puede decir que

característicos--de los paises esclavistas; poniéndose de relieve en

esta comarca, como en pocas, los graves inconvenientes que el régimen de

la esclavitud entraña para la produccion de la riqueza y el

afianzamiento del órden económico.

Asimismo Virginia ofrece la circunstancia particular de que en su seno,

como en el de ningun otro Estado sudista, se haya podido apreciar la

coexistencia, y, en último caso, la lucha del trabajo libre y del

trabajo esclavo, porque en aquella comarca el número de los blancos

dedicados á las labores del campo, bien como _farmers_, bien como

simples braceros, es un tanto considerable.

Por último, Virginia era de una poblacion casi análoga á la de Cuba, si

bien su densidad ocupaba un grado bastante inferior, siendo su extension

más del doble de la de nuestra grande Antilla.

Además, sin poder rivalizar en rigor con la Carolina del Sur, verdadero

templo del esclavismo americano la víspera de la guerra civil, ni en

despilfarro y abandono con la Luisiana, donde la esplendidez corria

parejas con el vicio y donde en mayor escala se ponian de manifiesto

todos los errores morales y económicos de la servidumbre; sin embargo,

Virginia, á última hora, tenia gran importancia entre los Estados de

esclavos, no solo por el valor de sus plantaciones de tabaco, si que por

la execrable industria de la cria y fomento de siervos que á partir de

1830 se desarrolla en la noble tierra de Washington y Jefferson.

Pues bien: la situacion de Virginia--el primer ensayo de la colonizacion

inglesa en América; la comarca fértil y maravillosa dedicada por el

caballeresco Walter Raleigh á la Reina Vírgen; la patria, en fin, de

Madison y de Monroe--la situacion de Virginia era dificilísima en 1860.

El cultivo del tabaco, y más que esto los procedimientos esclavistas de

aquel cultivo, habian concluido con la mayor parte de los terrenos. Ya

en 1830, un periódico de gran autoridad en el país--_The Southern

Planter_--lamentaba la ruina de las plantaciones de tabaco. «La mayor

parte de las fincas están hipotecadas por el total de su valor; las

casas amenazan undirse, pues que no se hacen en ellas las reparaciones

absolutamente indispensables; ninguna construccion se intenta.....» Y un

miembro de la legislatura en 1822, exclamaba: ......«El lugar en que

nuestros antepasados desembarcaron há dos siglos, está á punto de ser

frecuentado de nuevo por las bestias, salvajes.» En 1852, una Convencion

reunida para fundar una sociedad agrícola declaraba que la poblacion del

Estado habia crecido en los últimos diez años un 11,66 por 100,

mientras la de Nueva-York habia aumentado un 27,52 y la de

Massachussetts un 34,81. «Con un vasto dominio agrícola--decia--un suelo

generoso, un sol que irradia fertilidad y rocíos que destilan

abundancia, nuestra heredad está devastada, y nuestros ojos se

entristecen contemplándola.»[16]

[16] V. _Sargent_.

La Luisiana todavía tiene en este trabajo más valor por su proximidad á

Cuba y su analogía con nuestras Antillas, resultado así de la

importancia capital que en ella ha adquirido el cultivo de la caña, como

de la semejanza de costumbres de unos y otros paises, colonizados por la

misma raza, por la raza latina.

La Luisiana tiene una extension de 116.000 kilómetros. Su poblacion era

de 908.000 habitantes, lo que da 97 habitantes por k. c. Los esclavos

subian á 301.100; los negros libres, 18.600, y el número de blancos

(mayores de 15 años) dedicados á la agricultura, en 1850, apenas pasaba

de 11.500.

Las preferencias de los plantadores de la Luisiana fueron siempre para

el azúcar, por más de que en su territorio se cultivase algun tabaco, un

poco de algodon y bastante arroz. La importancia de Nueva Orleans

(capital del Estado) era esencialmente comercial, bien por constituir el

primer mercado agrícola de la República, bien por sus frecuentes y

extensas relaciones con la América meridional y casi todos los puertos

de Europa.

Es difícil precisar el momento de la produccion azucarera de la

Luisiana, en razon á que el consumo del producto se hacia generalmente

en el mismo país productor y en los Estados del S. O. y aun del O. de la

Confederacion, saliendo muy pocos bocoyes por Nueva Orleans para

New-York, con destino á las refinerías del Norte, y ménos aún para los

mercados de Europa. El Norte de la República se surtia, y aun surte

generalmente, de las Antillas españolas é inglesas, y alguna vez de la

India británica, sucediendo casi siempre que los productos extraños

vengan á ser refinados en los Estados septentrionales de la

Confederacion.

Así y todo, gracias al trabajo publicado por Mr. L. Bouchérean, hace

poco, con el título de _Statement of Sugar and Rice Crops_, es posible

registrar algun dato. Segun este diligente escritor, Luisiana produjo en

1861-62 sobre 389.264 hogds-heads de moscabado y 70146 hhds. de refino;

un total de 528.321 lbs.

En cambio, respecto del tabaco, del algodon y del arroz, carezco de

informes. Mr. Somers en su libro _The Southern States since the war_

habla sólo del mercado de tabaco de Nueva Orleans, consignando que la

importacion fué en 1859-60 de 80.955 hhds.

Algo más esplícito es (prescindiendo ya de la produccion de todo el

Estado) al hablar del movimiento mercantil de Nueva Orleans en 1860. La

exportacion de algodones subió entonces á 1.915.852 balas. Pero la

importancia de estas cifras solo puede apreciarse al compararlas con las

de 1865, por ejemplo, ó 1871; esto es, despues de la guerra civil. Esta

comparacion vendrá en otro capítulo.

Para terminar, y volviendo la vista al grupo entero de los Estados

verdaderamente esclavistas, quiero reproducir las cifras que en un

trabajo hecho por mister Nourse, con carácter oficial, se presentaron á

la última Exposicion universal de París. Refiérense á la produccion del

algodon, y son estas:

1858-59 4.019.000 balas.

1859-60 4.861.000

1860-61 3.850.000

II.

Antecedentes de la abolicion.

La historia de la abolicion en los Estados-Unidos ofrece dos

circunstancias por todo extremo singulares. Una es, que precisamente los

más ardientes enemigos de la esclavitud fueron, á los comienzos del

siglo, los prohombres del Sur. Otra, que la abolicion de la servidumbre,

con el carácter general y violento que revistió en 1863 y 1865, no fué

la obra de la iniciativa y la pasion de los abolicionistas, si que el

resultado de la agresion y la intemperancia de los partidarios de la

esclavitud.

Los primeros negros desembarcados, en el concepto de esclavos, en el

Norte de América fueron veinte, traidos á Jamestown, en la Virginia, por

un barco holandés en 1620. Un escritor americano ha hecho notar esta

peregrina coincidencia: el desembarco de los puritanos en Plymouth, el

comienzo del cultivo del algodon y la introduccion de la esclavitud en

los Estados-Unidos datan de una misma fecha[17].

[17] _Bigelow._--Les Etats Unis, etc. Livre VI.

Sin embargo, Mr. Bigelow (que es el escritor aludido) olvida que antes

de 1620 existia ya en Virginia, fundada hacia cerca de catorce años, la

esclavitud blanca: la esclavitud de los _convicts_ y los _intended

servants_. En aquella fecha ya Inglaterra habia enviado al otro lado de

los mares á un cierto número de sus presidiarios, y algunos de los

soldados vencidos en las luchas políticas que llenan la historia

británica del siglo VXII. Del propio modo, por aquel entonces ya los

especuladores habian principiado á contratar obreros y á trasportarlos á

América, mediante la obligacion que estos reconocian de pagarles el

pasaje y algunos adelantos con cinco ó seis años de trabajo, que por lo

ordinario se dedicaba al cultivo del tabaco. Tal importancia tenia la

servidumbre blanca, que hasta el último cuarto del siglo XVII, la

importacion de negros en Virginia apenas guarda relacion con la de

caucásicos. En 1671, dice Berkeley (uno de los Gobernadores de Virginia)

que en una poblacion de 40.000 habitantes habia 6.000 _intended

servants_ (contratados) y 2.000 negros, y en un período de siete años,

mientras el número de cargamentos de africanos no pasó de tres, la

entrada anual de blancos contratados (los más ingleses, pocos de Escocia

y muy pocos de Irlanda), vino á ser de 1.500 hombres[18].

[18] _Laboulaye._--Histoire des Etats Unis depuis les premiers

essais de colonisation de la Constitution jurqui'a l'adoption de la

Constitution federale.--Leccion 4.ª

Pero con el siglo XVIII la esclavitud negra tomó gran vuelo. Las

insurrecciones de los _convicts_ y de los _contratados_, la sobriedad y

robustez del africano, y su misma inferioridad de cultura movieron á los

_plantadores_ á preferir la inmigracion de negros, hasta el punto de

prohibir la de presidiarios en Virginia, en 1670. Treinta años más tarde

el mismo legislador tenia que imponer una contribucion á la entrada de

cada africano para contener un poco la importacion, que, sin embargo,

logró que en 1790 el número de esclavos de color subiese á 203.427 al

lado de 450.800 hombres blancos y libres.

Con el desarrollo de la esclavitud negra coincidió la del cultivo del

algodon, que en 1736 era, en las Carolinas, una planta de jardin.

Pronto la caña atrajo una parte de los esclavos; pero puede bien

asegurarse que á partir del siglo XVIII, el algodon fué la planta

esclavista por excelencia de la América sajona.

El contingente de la esclavitud fué suministrado por espacio de dos

siglos por la _trata_, cuya primera prohibicion lleva la fecha de 1776 y

es obra del primer Congreso de la Confederacion norte-americana, si bien

efectivamente no quedó vedado el tráfico hasta 1808.

Desde este momento (y sin que los _tratantes_ de Africa dejasen de hacer

algun contrabando) la provision del mercado de esclavos corre á cargo

del mismo país; y entonces nace y toma importancia la «cria y fomento de

negros,» que constituyó una de las dos bases de la riqueza de Virginia.

El grito de independencia sorprendió á los Estados-Unidos con 300.000

esclavos, que residian en casi todos los Estados (exceptuando

Massachussetts) si bien con la diferencia de que en algunos, como

Vermont, los siervos no llegaban á 20, y en otros, como en las

Carolinas, se contaban por millares. Al año de votada la Constitucion

(en 1790) los esclavos habian subido á más del doble: á 697.897

individuos; y en 1810 llegaban á 1.191.364; producto del gran desarrollo

que tomó en estos veinte años la _trata_.

A partir de esta fecha los progresos de la servidumbre, sin llegar al

grado del período anterior, son incesantes y adquieren una importancia

política excepcional. En 1820 el número de esclavos era 1.538.038: en

1830 excedian de 2.009.000: en 1840, llegaban á 2.407.000: en 1850, á

3.204.313, y en 1860, á 3.952.801.

La progresion habia sido en el primer decenio del siglo actual de 33'40

por 100: en el segundo, de 28'79; en el tercero de 30'61; en el cuarto,

de 23'81; en el quinto, de 28'82, y en el sexto, de 23'37[19].

[19] _Bigelow._--Les Etats Unis.

Sin embargo, este desarrollo de la esclavitud no satisfacia aun á los

hombres del Sur, que á partir de 1850 comenzaron á pensar sériamente en

el restablecimiento de la _trata_, siendo célebre en este sentido la

convencion comercial reunida en 1856 en Savannah para discutir las

necesidades é intereses del Sur. Y esto sucedia precisamente cuando las

exigencias de los distritos algodoneros habian sido atendidas con la

importacion de más de 488.000 negros (en el espacio de veinte años)

procedentes de los Estados del centro, esto es, de la Virginia, Kentucky

y el Maryland, donde se estableció la cria y fomento de esclavos.

Pero antes de llegar á esta situacion, y, por tanto, antes de que el

Gobernador Adams, de la Carolina del Sur, declarase en su mensaje de

1857 á la Legislatura del Estado que «la prohibicion de la trata era una

violacion de la Constitucion,» los hombres más enemigos de la

servidumbre eran los del Sur.

En esa misma Carolina, de la cual fué Gobernador Mr. Adams, se votaba en

1774 la siguiente decision: «Todo súbdito de S. M. en la América del

Norte, sin distincion alguna de color ú otro accidente, tiene derecho á

las mismas libertades de que gozan, desde su nacimiento (y por

imprescriptible derecho), todos los súbditos de S. M. en la Gran

Bretaña.»

Es sabido que así como en los Artículos de la Confederacion de 1778 (la

primer Constitucion de los Estados-Unidos) se concedia á los negros

libres los mismos derechos y privilegios que á los blancos, en la

Constitucion de 1789 se huyó de consignar la palabra _esclavo_,

diciéndose que para el efecto de la fijacion de los impuestos y de la

representacion en el Congreso, se contasen «las tres quintas partes de

las _otras personas_ con el total de las personas libres:» entendiéndose

que en la fórmula de _las otras personas_ se comprendia á los negros

esclavos.

La emancipacion de los esclavos en los Estados Unidos · 第 1 / 5 段