Pues háblale de modo

Que le obligues; que en fin no ha de ser todo

Desatino y locura.

REBOLL.

Préstame un poco tú de tu cordura.

CHISPA.

Poco y mucho pudiera.

REBOLL.

Miéntras hablo con él, aquí me espera.

_(Adelántase.)_

--Yo vengo á suplicarte...

CAPITAN.

En cuanto puedo

Ayudaré, por Dios, á Rebolledo,

Porque me ha aficionado

Su despejo y su brío.

SARG.

Es gran soldado.

CAPITAN.

Pues ¿qué hay que se ofrezca?

REBOLL.

Yo he perdido

Cuanto dinero tengo y he tenido

Y he de tener, porque de pobre juro

En presente, pretérito y futuro.

Hágaseme merced de que, por vía

De ayudilla de costa, aqueste dia

El alférez me dé...

CAPITAN.

Diga: ¿qué intenta?

REBOLL.

El juego del boliche por mi cuenta;

Que soy hombre cargado

De obligaciones, y hombre al fin honrado.

CAPITAN.

Digo que eso es muy justo,

Y el alférez sabrá que ese es mi gusto.

CHISPA.

_(Ap.)_ Bien le habla el capitan. ¡Oh si me viera

Llamar de todos yo la Bolichera!

REBOLL.

Daréle ese recado.

CAPITAN.

Oye, primero

Que le lleves. De tí fiarme quiero

Para cierta invencion que he imaginado,

Con que salir espero de un cuidado.

REBOLL.

Pues ¿qué es lo que se aguarda?

Lo que tarda en saberse, es lo que tarda

En hacerse.

CAPITAN.

Escúchame. Yo intento

Subir á ese aposento

Por ver si en él una persona habita,

Que de mí hoy esconderse solicita.

REBOLL.

Pues ¿por qué á él no subes?

CAPITAN.

No quisiera

Sin que alguna color para esto hubiera,

Por disculparlo más; y así, fingiendo

Que yo riño contigo, has de irte huyendo

Por ahí arriba. Entónces yo enojado,

La espada sacaré: tú, muy turbado,

Has de entrarte hasta donde

La persona que busco se me esconde.

REBOLL.

Bien informado quedo.

CHISPA.

_(Ap.)_ Pues habla el Capitan con Rebolledo

Hoy de aquella manera,

Desde hoy me llamarán la Bolichera.

REBOLL.

_(Alzando la voz.)_ ¡Vive Dios, que han tenido

Esta ayuda de costa que he pedido,

Un ladron, un gallina y un cuitado!

Y ahora que la pide un hombre honrado,

¡No se la dan!

CHISPA.

_(Ap.)_ Ya empieza su tronera.

CAPITAN.

¿Pues cómo me habla á mí desa manera?

REBOLL.

¿No tengo de enojarme,

Cuando tengo razon?

CAPITAN.

No, ni ha de hablarme.

Y agradezca que sufro aqueste exceso.

REBOLL.

Ucé es mi capitan: sólo por eso

Callaré; mas por Dios, que si tuviera

La bengala en la mano...

CAPITAN.

_(Echando mano á la espada.)_ ¿Qué me hiciera?

CHISPA.

Tente, señor. (_Ap._ Su muerte considero.)

REBOLL.

Que me hablara mejor.

CAPITAN.

¿Qué es lo que espero,

Que no doy muerte á un pícaro atrevido?

_(Desenvaina.)_

REBOLL.

Huyo, por el respeto que he tenido

A esa insignia.

CAPITAN.

Aunque huyas,

Te he de matar.

CHISPA.

Ya él hizo de las suyas.

SARG.

Tente, señor.

CHISPA.

Escucha.

SARG.

Aguarda, espera.

CHISPA.

Ya no me llamarán la Bolichera.

_(Vase el Capitan corriendo tras Rebolledo; el Sargento tras el

Capitan: sale Juan con espada, y despues su padre.)_

ESCENA XIV.

JUAN, CRESPO.--LA CHISPA.

JUAN.

Acudid todos presto.

CRESPO.

¿Qué ha sucedido aquí?

JUAN.

¿Qué ha sido esto?

CHISPA.

Que la espada ha sacado

El Capitan aquí para un soldado,

Y, esa escalera arriba,

Sube tras él.

CRESPO.

¿Hay suerte más esquiva?

CHISPA.

Subid todos tras él.

JUAN.

_(Ap.)_ Accion fué vana

Esconder á mi prima y á mi hermana. _(Vanse.)_

* * * * *

_Cuarto alto en la misma casa._

ESCENA XV.

REBOLLEDO, _huyendo; y se encuentra con_ ISABEL É INÉS; _despues_, EL

CAPITAN Y EL SARGENTO.

REBOLL.

Señoras, pues siempre ha sido

Sagrado el que es templo, hoy

Sea mi sagrado aqueste,

Puesto que es templo de amor.

ISABEL.

¿Quién á huir desa manera

Os obliga?

INÉS.

¿Qué ocasion

Teneis de entrar hasta aquí?

ISABEL.

¿Quién os sigue ó busca?

_(Salen el Capitan y el Sargento.)_

CAPITAN.

Yo,

Que tengo de dar la muerte

Al pícaro ¡vive Dios!

Si pensase...

ISABEL.

Detenéos,

Siquiera porque, señor,

Vino á valerse de mí;

Que los hombres como vos

Han de amparar las mujeres,

Si no por lo que ellas son,

Porque son mujeres; que esto

Basta, siendo vos quien sois.

CAPITAN.

No pudiera otro sagrado

Librarle de mi furor,

Sino vuestra gran belleza:

Por ella vida le doy.

Pero mirad que no es bien

En tan precisa ocasion

Hacer vos el homicidio

Que no quereis que haga yo.

ISABEL.

Caballero, si cortés

Poneis en obligacion

Nuestras vidas, no zozobre

Tan presto la intercesion.

Que dejeis este soldado

Os suplico; pero no

Que cobreis de mí la deuda

A que agradecida estoy.

CAPITAN.

No sólo vuestra hermosura

Es de rara perfeccion,

Pero vuestro entendimiento

Lo es tambien, porque hoy en vos

Alïanza están jurando

Hermosura y discrecion.

ESCENA XVI.

CRESPO Y JUAN, _con espadas desnudas_; LA CHISPA.--DICHOS.

CRESPO.

¿Cómo es eso, caballero?

¿Cuando pensó mi temor

Hallaros matando un hombre,

Os hallo...

ISABEL.

_(Ap.)_ ¡Válgame Dios!

CRESPO.

Requebrando una mujer?

Muy noble, sin duda, sois,

Pues que tan presto se os pasan

Los enojos.

CAPITAN.

Quien nació

Con obligaciones, debe

Acudir á ellas, y yo

Al respeto desta dama

Suspendí todo el furor.

CRESPO.

Isabel es hija mia,

Y es labradora, señor.

Que no dama.

JUAN.

(_Ap._ ¡Vive el cielo,

Que todo ha sido invencion

Para haber entrado aquí!

Corrido en el alma estoy

De que piensen que me engañan,

Y no ha de ser.) Bien, señor

Capitan, pudierais ver

Con más segura atencion

Lo que mi padre desea

Hoy serviros, para no

Haberle hecho este disgusto.

CRESPO.

¿Quién os mete en eso á vos,

Rapaz? ¿Qué disgusto ha habido?

Si el soldado le enojó,

¿No habia de ir tras él? Mi hija

Estima mucho el favor

Del haberle perdonado,

Y el de su respeto yo.

CAPITAN.

Claro está que no habrá sido

Otra causa, y ved mejor

Lo que decís.

JUAN.

Yo lo he visto

Muy bien.

CRESPO.

Pues ¿cómo hablais vos

Así?

CAPITAN.

Porque estais delante,

Más castigo no le doy

A este rapaz.

CRESPO.

Detened,

Señor Capitan; que yo

Puedo tratar á mi hijo

Como quisiere, y no vos.

JUAN.

Y yo sufrirlo á mi padre,

Mas á otra persona no.

CAPITAN.

¿Qué habiais de hacer?

JUAN.

Perder

La vida por la opinion.

CAPITAN.

¿Qué opinion tiene un villano?

JUAN.

Aquella misma que vos;

Que no hubiera un capitan,

Si no hubiera un labrador.

CAPITAN.

¡Vive Dios, que ya es bajeza

Sufrirlo!

CRESPO.

Ved que yo estoy

De por medio. _(Sacan las espadas.)_

REBOLL.

¡Vive Cristo,

Chispa, que ha de haber hurgon!

CHISPA

_(Voceando.)_ ¡Aquí del cuerpo de guardia!

REBOLL.

¡Don Lope! (_Ap._ Ojo avizor.)

ESCENA XVII.

DON LOPE, _con hábito muy galan y bengala_; SOLDADOS, UN

TAMBOR.--DICHOS.

D. LOPE.

¿Qué es aquesto? La primera

Cosa que he de encontrar hoy,

Acabado de llegar,

¿Ha de ser una cuestion?

CAPITAN.

_(Ap.)_ ¡A qué mal tiempo Don Lope

De Figueroa llegó!

CRESPO.

_(Ap.)_ Por Dios que se las tenía

Con todos el rapagon.

D. LOPE.

¿Qué ha habido? ¿Qué ha sucedido?

Hablad, porque ¡vive Dios,

Que á hombres, mujeres y casa

Eche por un corredor!

¿No me basta haber subido

Hasta aquí, con el dolor

Desta pierna, que los diablos

Llevaran, amén, sinó

No decirme: «Aquesto ha sido?»

CRESPO.

Todo esto es nada, señor.

D. LOPE.

Hablad, decid la verdad.

CAPITAN.

Pues es que alojado estoy

En esta casa: un soldado...

D. LOPE.

Decid.

CAPITAN.

Ocasion me dió

A que sacase con él

La espada: hasta aquí se entró

Huyendo; entréme tras él

Donde estaban esas dos

Labradoras; y su padre

Y su hermano, ó lo que son,

Se han disgustado de que

Entrase hasta aquí.

D. LOPE.

Pues yo

A tan buen tiempo he llegado,

Satisfaré á todos hoy.

¿Quién fué el soldado, decid,

Que á su capitan le dió

Ocasion de que sacase

La espada?

REBOLL.

_(Ap.)_ ¿A que pago yo

Por todos?

ISABEL.

Aqueste fué

El que huyendo hasta aquí entró.

D. LOPE.

Dénle dos tratos de cuerda.

REBOLL.

¿Tra-qué han de darme, señor?

D. LOPE.

Tratos de cuerda.

REBOLL.

Yo hombre

De aquesos tratos no soy.

CHISPA.

_(Ap.)_ Desta vez me le estropean.

CAPITAN.

_(Ap. á él.)_ ¡Ah, Rebolledo! por Dios,

Que nada digas: yo haré

Que te libren.

REBOLL.

(_Ap. al Capitan._ ¿Cómo no

Lo he de decir, pues si callo,

Los brazos me pondrán hoy

Atras como mal soldado?)

El Capitan me mandó

Que fingiese la pendencia,

Para tener ocasion

De entrar aquí.

CRESPO.

Ved ahora

Si hemos tenido razon.

D. LOPE.

No tuvisteis para haber

Así puesto en ocasion

De perderse este lugar.--

Hola, echa un bando, tambor,

Que al cuerpo de guardia vayan

Los soldados cuantos son,

Y que no salga ninguno,

Pena de muerte, en todo hoy.--

Y para que no quedeis

Con aqueste empeño vos,

Y vos con este disgusto,

Y satisfechos los dos,

Buscad otro alojamiento;

Que yo en esta casa estoy

Desde hoy alojado, en tanto

Que á Guadalupe no voy,

Donde está el Rey.

CAPITAN.

Tus preceptos

Ordenes precisas son

Para mí.

_(Vanse el Capitan, los soldados y la Chispa.)_

CRESPO.

Entráos allá dentro.

_(Vanse Isabel, Inés y Juan.)_

ESCENA XVIII.

CRESPO, DON LOPE.

CRESPO.

Mil gracias, señor, os doy

Por la merced que me hicisteis

De excusarme la ocasion

De perderme.

D. LOPE.

¿Cómo habiais,

Decid, de perderos vos?

CRESPO.

Dando muerte á quien pensara

Ni áun el agravio menor...

D. LOPE.

¿Sabeis, vive Dios, que es

Capitan?

CRESPO.

Sí, vive Dios;

Y aunque fuera el general,

En tocando á mi opinion,

Le matara.

D. LOPE.

A quien tocara,

Ni áun al soldado menor,

Solo un pelo de la ropa,

Viven los cielos, que yo

Le ahorcara.

CRESPO.

A quien se atreviera

A un átomo de mi honor,

Viven los cielos tambien,

Que tambien le ahorcara yo.

D. LOPE.

¿Sabeis que estais obligado

A sufrir, por ser quien sois,

Estas cargas?

CRESPO.

Con mi hacienda;

Pero con mi fama no.

Al Rey la hacienda y la vida

Se ha de dar; pero el honor

Es patrimonio del alma,

Y el alma sólo es de Dios.

D. LOPE.

¡Vive Cristo, que parece

Que vais teniendo razon!

CRESPO.

Sí, vive Cristo, porque

Siempre la he tenido yo.

D. LOPE.

Yo vengo cansado, y esta

Pierna que el diablo me dió,

Ha menester descansar.

CRESPO.

Pues ¿quién os dice que no?

Ahí me dió el diablo una cama,

Y servirá para vos.

D. LOPE.

¿Y dióla hecha el diablo?

CRESPO.

Sí.

D. LOPE.

Pues á deshacerla voy;

Que estoy, voto á Dios, cansado.

CRESPO.

Pues descansad, voto á Dios.

D. LOPE.

_(Ap.)_ Testarudo es el villano:

Tan bien jura como yo.

CRESPO.

_(Ap.)_ Caprichudo es el Don Lope:

No haremos migas los dos.

JORNADA SEGUNDA.

_Calle._

ESCENA PRIMERA.

DON MENDO, NUÑO.

D. MEND.

¿Quién te contó todo eso?

NUÑO.

Todo esto contó Ginesa,

Su criada.

D. MEND.

¡El Capitan,

Despues de aquella pendencia

Que en su casa tuvo (fuese

Ya verdad ó ya cautela),

Ha dado en enamorar

A Isabel!

NUÑO.

Y de manera,

Que tan poco humo en su casa

Él hace como en la nuestra

Nosotros. En todo el dia

Se ve apartar de la puerta:

No hay hora que no la envíe

Recados: con ellos entra

Y sale un mal soldadillo,

Confidente suyo.

D. MEND.

Cesa;

Que es mucho veneno, mucho,

Para que el alma lo beba

De una vez.

NUÑO.

Y más no habiendo

En el estómago fuerzas

Con que resistirle.

D. MEND.

Hablemos

Un rato, Nuño, de véras.

NUÑO.

¡Pluguiera á Dios fueran burlas!

D. MEND.

¿Y qué le responde ella?

NUÑO.

Lo que á tí, porque Isabel

Es deidad hermosa y bella,

A cuyo cielo no empañan

Los vapores de la tierra.

D. MEND.

¡Buenas nuevas te dé Dios!

_(Al hacer la exclamacion da una manotada á Nuño en el rostro.)_

NUÑO.

A tí te dé mal de muelas;

Que me has quebrado dos dientes.

Mas bien has hecho, si intentas

Reformarlos, por familia

Que no sirve ni aprovecha.--

El Capitan.

D. MEND.

¡Vive Dios,

Si por el honor no fuera

De Isabel, que le matara!

NUÑO.

_(Ap.)_ Más será por tu cabeza.

D. MEND.

Escucharé retirado.--

Aquí á esta parte te llega.

ESCENA II.

EL CAPITAN, EL SARGENTO, REBOLLEDO.--DON MENDO Y NUÑO, _retirados_.

CAPITAN.

Este fuego, esta pasion,

No es amor solo, que es tema,

Es ira, es rabia, es furor.

REBOLL.

¡Oh! ¡nunca, señor, hubieras

Visto á la hermosa villana,

Que tantas ánsias te cuesta!

CAPITAN.

¿Qué te dijo la criada?

REBOLL.

¿Ya no sabes sus respuestas?

D. MEND.

_(Ap. á Nuño.)_ Esto ha de ser: pues ya tiende

La noche sus sombras negras,

Antes que se haya resuelto

A lo mejor mi prudencia,

Ven á armarme.

NUÑO.

¡Pues qué! ¿tienes

Más armas, señor, que aquellas

Que están en un azulejo

Sobre el marco de la puerta?

D. MEND.

En mi guadarnes presumo

Que hay para tales empresas

Algo que ponerme.

NUÑO.

Vamos

Sin que el Capitan nos sienta. _(Vanse.)_

ESCENA III.

EL CAPITAN, EL SARGENTO, REBOLLEDO.

CAPITAN.

¡Que en una villana haya

Tan hidalga resistencia,

Que no me haya respondido

Una palabra siquiera

Apacible!

SARG.

Estas, señor,

No de los hombres se prendan

Como tú: si otro villano

La festejara y sirviera,

Hiciera más caso dél:

Fuera de que son tus quejas

Sin tiempo. Si te has de ir

Mañana, ¿para qué intentas

Que una mujer en un dia

Te escuche y te favorezca?

CAPITAN.

En un dia el sol alumbra

Y falta; en un dia se trueca

Un reino todo; en un dia

Es edificio una peña;

En un dia una batalla

Pérdida y victoria ostenta;

En un dia tiene el mar

Tranquilidad y tormenta;

En un dia nace un hombre

Y muere: luego pudiera

En un dia ver mi amor

Sombra y luz como planeta,

Pena y dicha como imperio,

Gente y brutos como selva,

Paz y inquietud como mar,

Triunfo y ruina como guerra,

Vida y muerte como dueño

De sentidos y potencias:

Y habiendo tenido edad

En un dia su violencia

De hacerme tan desdichado,

¿Por qué, por qué no pudiera

Tener edad en un dia

De hacerme dichoso? ¿Es fuerza

Que se engendren más despacio

Las glorias que las ofensas?

SARG.

Verla una vez solamente

¿A tanto extremo te fuerza?

CAPITAN.

¿Qué más causa habia de haber,

Llegando á verla, que verla?

De sola una vez á incendio

Crece una breve pavesa;

De una vez sola un abismo

Sulfúreo volcan revienta;

De una vez se enciende el rayo,

Que destruye cuanto encuentra;

De una vez escupe horror

La más reformada pieza;

¿De una vez amor, qué mucho,

Fuego de cuatro maneras,

Mina, incendio, pieza y rayo,

Postre, abrase, asombre y hiera?

SARG.

¿No decias que villanas

Nunca tenían belleza?

CAPITAN.

Y áun aquesa confianza

Me mató, porque el que piensa

Que va á un peligro, ya va

Prevenido á la defensa;

Quien va á una seguridad,

Es el que más riesgo lleva,

Por la novedad que halla,

Si acaso un peligro encuentra.

Pensé hallar una villana;

Si hallé una deidad, ¿no era

Preciso que peligrase

En mi misma inadvertencia?

En toda mi vida ví

Más divina, más perfecta

Hermosura. ¡Ay, Rebolledo!

No sé qué hiciera por verla.

REBOLL.

En la compañía hay soldado

Que canta por excelencia,

Y la Chispa, que es mi alcaida

Del boliche, es la primera

Mujer en jacarear.

Haya, señor, jira y fiesta

Y música á su ventana;

Que con esto podrás verla,

Y áun hablarla.

CAPITAN.

Como está

Don Lope allí, no quisiera

Despertarle.

REBOLL.

Pues Don Lope

¿Cuándo duerme, con su pierna?

Fuera, señor, que la culpa,

Si se entiende, será nuestra,

No tuya, si de rebozo

Vas en la tropa.

CAPITAN.

Aunque tenga

Mayores dificultades,

Pase por todas mi pena.

Juntáos todos esta noche;

Mas de suerte que no entiendan

Que yo lo mando. ¡Ah, Isabel,

Qué de cuidados me cuestas!

_(Vanse el Capitan y el Sargento.)_

ESCENA IV.

LA CHISPA.--REBOLLEDO.

CHISPA.

_(Dentro.)_ Tenga esa.

REBOLL.

Chispa, ¿qué es eso?

CHISPA.

Ahí un pobrete, que queda

Con un rasguño en el rostro.

REBOLL.

¿Pues por qué fué la pendencia?

CHISPA.

Sobre hacerme alicantina

Del barato de hora y media

Que estuvo echando las bolas,

Teniéndome muy atenta

A si eran pares ó nones:

Canséme y dile con esta. _(Saca la daga.)_

Miéntras que con el barbero

Poniéndose en puntos queda,

Vamos al cuerpo de guardia;

Que allá te daré la cuenta.

REBOLL.

¡Bueno es estar de mohina,

Cuando vengo yo de fiesta!

CHISPA.

Pues ¿qué estorba el uno al otro?

Aquí está la castañeta:

¿Qué se ofrece que cantar?

REBOLL.

Ha de ser cuando anochezca,

Y música más fundada.

Vamos, y no te detengas.

Anda acá al cuerpo de guardia.

CHISPA.

Fama ha de quedar eterna

De mí en el mundo, que soy

Chispilla la Bolichera. _(Vanse.)_

* * * * *

_Sala baja de casa de Crespo, con vistas y salida á un jardin. Ventana á

un lado._

ESCENA V.

DON LOPE, CRESPO.

CRESPO.

_(Dentro.)_ En este paso, que está

Más fresco, poned la mesa

Al señor Don Lope. Aquí

Os sabrá mejor la cena;

Que al fin los dias de Agosto

No tienen más recompensa

Que sus noches.

D. LOPE.

Apacible

Estancia en extremo es esta.

CRESPO.

Un pedazo es de jardin,

En que mi hija se divierta.

Sentáos; que el viento suave

Que en las blandas hojas suena

Destas parras y estas copas,

Mil cláusulas lisonjeras

Hace al compas desta fuente,

Cítara de plata y perlas,

Porque son en trastes de oro

Las guijas templadas cuerdas.

Perdonad si de instrumentos

Solos la música suena,

Sin cantores que os deleiten,

Sin voces que os entretengan;

Que como músicos son

Los pájaros que gorjean,

No quieren cantar de noche,

Ni yo puedo hacerles fuerza.

Sentáos, pues, y divertid

Esa contínua dolencia.

D. LOPE.

No podré; que es imposible

Que divertimiento tenga.

¡Válgame Dios!

CRESPO.

Valga, amén.

D. LOPE.

Los cielos me den paciencia.

Sentáos, Crespo.

CRESPO.

Yo estoy bien.

D. LOPE.

Sentáos.

CRESPO.

Pues me dais licencia,

Digo, señor, que obedezco.

Aunque excusarlo pudierais. _(Siéntase.)_

D. LOPE.

¿No sabeis qué he reparado?

Que ayer la cólera vuestra

Os debió de enajenar

De vos.

CRESPO.

Nunca me enajena

A mí de mí nada.

D. LOPE.

Pues

¿Cómo ayer, sin que os dijera

Que os sentarais, os sentasteis,

Y áun en la silla primera?

CRESPO.

Porque no me lo dijisteis;

Y hoy, que lo decís, quisiera

No hacerlo: la cortesía,

Tenerla con quien la tenga.

D. LOPE.

Ayer todo erais reniegos,

Porvidas, votos y pesias;

Y hoy estais más apacible.

Con más gusto y más prudencia.

CRESPO.

Yo, señor, respondo siempre

En el tono y en la letra

Que me hablan: ayer vos

Así hablabais, y era fuerza

Que fueran de un mismo tono

La pregunta y la respuesta.

Demas de que yo he tomado

Por política discreta

Jurar con aquel que jura,

Rezar con aquel que reza.

A todo hago compañía;

Y es aquesto de manera,

Que en toda la noche pude

Dormir, en la pierna vuestra

Pensando, y amanecí

Con dolor en ambas piernas;

Que por no errar la que os duele,

Si es la izquierda ó la derecha,

Me dolieron á mí entrambas.

Decidme por vida vuestra

Cuál es, y sépalo yo,

Porque una sola me duela.

D. LOPE.

¿No tengo mucha razon

De quejarme, si há ya treinta

Años que asistiendo en Flándes

Al servicio de la guerra,

El invierno con la escarcha,

Y el verano con la fuerza

Del sol, nunca descansé,

Y no he sabido qué sea

Estar sin dolor un hora?

CRESPO.

¡Dios, señor, os dé paciencia!

D. LOPE.

¿Para qué la quiero yo?

CRESPO.

No os la dé.

D. LOPE.

Nunca acá venga,

Sino que dos mil demonios

Carguen conmigo y con ella.

CRESPO.

Amén, y si no lo hacen,

Es por no hacer cosa buena.

D. LOPE.

¡Jesus mil veces, Jesus!

CRESPO.

Con vos y conmigo sea.

D. LOPE.

¡Vive Cristo, que me muero!

CRESPO.

¡Vive Cristo, que me pesa!

ESCENA VI.

JUAN, _que saca la mesa_.--DON LOPE, CRESPO.

JUAN.

Ya tienes la mesa aquí.

D. LOPE.

¿Cómo á servirla no entran

mis criados?

CRESPO.

Yo, señor,

Dije, con vuestra licencia,

Que no entraran á serviros,

Y que en mi casa no hicieran

Prevenciones; que á Dios gracias,

Pienso que no os falte en ella

Nada.

D. LOPE.

Pues no entran criados,

Hacedme merced que venga

Vuestra hija aquí á cenar

Conmigo.

CRESPO.

Díla que venga

A tu hermana al punto, Juan. _(Vase Juan.)_

D. LOPE.

Mi poca salud me deja

Sin sospecha en esta parte.

CRESPO.

Aunque vuestra salud fuera,

Señor, la que yo os deseo,

Me dejara sin sospecha.

Agravio haceis á mi amor;

Que nada deso me inquieta:

Pues decirla que no entrara

Aquí, fué con advertencia

De que no estuviese á oir

Ociosas impertinencias;

Que si todos los soldados

Corteses como vos fueran,

Ella habia de asistir

A servirlos la primera.

D. LOPE.

_(Ap.)_ ¡Qué ladino es el villano,

O cómo tiene prudencia!

ESCENA VII.

JUAN, INÉS, ISABEL.--DON LOPE, CRESPO.

ISABEL.

¿Qué es, señor, lo que me mandas?

CRESPO.

El señor Don Lope intenta

Honraros: él es quien llama.

ISABEL.

Aquí está una esclava vuestra.

D. LOPE.

Serviros intento yo.

(_Ap._ ¡Qué hermosura tan honesta!)

Que ceneis conmigo quiero.

ISABEL.

Mejor es que á vuestra cena

Sirvamos las dos.

D. LOPE.

Sentáos.

CRESPO.

Sentáos, haced lo que ordena

El señor Don Lope.

ISABEL.

Esté

El mérito en la obediencia.

_(Siéntanse.--Tocan dentro guitarras.)_

D. LOPE.

¿Qué es aquello?

CRESPO.

Por la calle

Los soldados se pasean

Tocando y cantando.

D. LOPE.

Mal

Los trabajos de la guerra

Sin aquesta libertad

Se llevaran; que es estrecha

Religion la de un soldado,

Y darla ensanches es fuerza.

JUAN.

Con todo eso, es linda vida.

D. LOPE.

¿Fuérades con gusto á ella?

JUAN.

Sí, señor, como llevara

Por amparo á Vuecelencia.

ESCENA VIII.

SOLDADOS, REBOLLEDO.--DICHOS.

UN SOLD.

_(Dentro.)_ Mejor se cantará aquí.

REBOLL.

_(Dentro.)_ Vaya á Isabel una letra,

Y porque despierte, tira

A su ventana una piedra.

_(Suena una piedra en una ventana.)_

CRESPO.

_(Ap.)_ A ventana señalada

Va la música: paciencia.

UNA VOZ.

_(Canta dentro.)_

_Las flores del romero,_

_Niña Isabel,_

_Hoy son flores azules,_

_Y mañana serán miel._

D. LOPE.

(_Ap._ Música, vaya; mas esto

De tirar es desvergüenza...

¡Y á la casa donde estoy

Venirse á dar cantaletas!...

Pero disimularé

Por Pedro Crespo y por ella.)

¡Qué travesuras!

CRESPO.

Son mozos.

(_Ap._ Si por Don Lope no fuera,

Yo les hiciera...)

JUAN.

_(Ap.)_ Si yo

Una rodelilla vieja,

Que en el cuarto de Don Lope

Está colgada, pudiera

Sacar... _(Hace que se va.)_

CRESPO.

¿Dónde vais, mancebo?

JUAN.

Voy á que traigan la cena.

CRESPO.

Allá hay mozos que la traigan.

SOLDS.

_(Dentro, cantando.)_

_Despierta, Isabel, despierta._

ISABEL.

_(Ap.)_ ¿Qué culpa tengo yo, cielos,

Para estar á esto sujeta?

D. LOPE.

Ya no se puede sufrir,

Porque es cosa muy mal hecha.

_(Arroja la mesa.)_

CRESPO.

Pues ¡y cómo que lo es!

_(Arroja la silla.)_

D. LOPE.

(_Ap._ Lléveme de mi impaciencia.)

¿No es, decidme, muy mal hecho

Que tanto una pierna duela?

CRESPO.

Deso mismo hablaba yo.

D. LOPE.

Pensé que otra cosa era.

Como arrojasteis la silla...

CRESPO.

Como arrojasteis la mesa

Vos, no tuve que arrojar

Otra cosa yo más cerca.

(_Ap._ Disimulemos, honor.)

D. LOPE.

(_Ap._ ¡Quién en la calle estuviera!)

Ahora bien, cenar no quiero.

Retiráos.

CRESPO.

En hora buena.

D. LOPE.

Señora, quedad con Dios.

ISABEL.

El cielo os guarde.

D. LOPE.

_(Ap.)_ A la puerta

De la calle ¿no es mi cuarto?

Y en él ¿no está una rodela?

CRESPO.

_(Ap.)_ ¿No tiene puerta el corral,

Y yo una espadilla vieja?

D. LOPE.

Buenas noches.

CRESPO.

Buenas noches.

(_Ap._ Encerraré por defuera

A mis hijos.)

D. LOPE.

_(Ap.)_ Dejaré

Un poco la casa quieta.

ISABEL.

_(Ap.)_ ¡Oh qué mal, cielos, los dos

Disimulan que les pesa!

INÉS.

_(Ap.)_ Mal el uno por el otro

Van haciendo la deshecha.

CRESPO.

¡Hola, mancebo!...

JUAN.

Señor.

CRESPO.

Acá está la cama vuestra. _(Vanse.)_

* * * * *

_Calle._

ESCENA IX.

EL CAPITAN, EL SARGENTO; LA CHISPA, Y REBOLLEDO, _con guitarras_;

SOLDADOS.

REBOLL.

Mejor estamos aquí.

El sitio es más oportuno:

Tome rancho cada uno.

CHISPA.

¿Vuelve la música?

REBOLL.

Sí.

CHISPA.

Ahora estoy en mi centro.

CAPITAN.

¡Que no haya una ventana

Entreabierto esta villana!

SARG.

Pues bien lo oyen allá adentro.

CHISPA.

Espera.

SARG.

Será á mi costa.

REBOLL.

No es más de hasta ver quién es

Quien llega.

CHISPA.

Pues qué, ¿no ves

Un jinete de la costa?

ESCENA X.

DON MENDO _con adarga_, NUÑO.--DICHOS.

D. MEND.

_(Ap. á Nuño.)_ ¿Ves bien lo que pasa?

NUÑO.

No,

No veo bien; pero bien

Lo escucho.

D. MEND.

¿Quién, cielos, quién

Esto puede sufrir?

NUÑO.

Yo.

D. MEND.

¿Abrirá acaso Isabel

La ventana?

NUÑO.

Sí abrirá.

D. MEND

No hará, villano.

NUÑO.

No hará.

D. MEND.

¡Ah, celos, pena cruel!

Bien supiera yo arrojar

A todos á cuchilladas

De aquí; mas disimuladas

Mis desdichas han de estar,

Hasta ver si ella ha tenido

Culpa dello.

NUÑO.

Pues aquí

Nos sentemos.

D. MEND.

Bien: así

Estaré desconocido.

REBOLL.

Pues ya el hombre se ha sentado,

Si ya no es que ser ordena

Alguna alma que anda en pena,

De las cañas que ha jugado,

Con su adarga á cuestas, da

Voz al aire. _(A la Chispa.)_

CHISPA.

Ya él la lleva.

REBOLL.

Va una jácara tan nueva,

Que corra sangre.

CHISPA.

Sí hará.

ESCENA XI.

DON LOPE Y CRESPO, _á un tiempo, con broqueles, y cada uno por su

lado_.--DICHOS.

CHISPA.

_(Canta.)_ _Erase cierto Sampayo,_

_La flor de los andaluces,_

_El jaque de mayor porte_

_Y el rufo de mayor lustre._

_Este, pues, á la Chillona_

_Halló un dia..._

REBOLL.

No le culpen

La fecha; que el asonante

Quiere que haya sido en lúnes.

CHISPA.

_Halló, digo, á la Chillona,_

_Que brindando entre dos luces,_

_Ocupaba con el Garlo_

_La casa de las azumbres._

_El Garlo, que siempre fué,_

_En todo lo que le cumple,_

_Rayo de tejado abajo,_

_Porque era rayo sin nube,_

_Sacó la espada, y á un tiempo_

_De tajo y reves sacude._

CRESPO.

Sería desta manera.

D. LOPE.

Que sería así no duden.

_(Acuchillan Don Lope y Crespo á los soldados y á Don Mendo y Nuño;

métenlos, y vuelve Don Lope.)_

Teatro selecto, tomo 2 de 4 · 第 8 / 19 段