--¡Bueno!... ¡Entonces, también los otarios lo son!... ¡En el Brasil, la
ley los castiga como estafadores!
Individuos de estos he conocido que cuando se les ha motejado de
ladrones se han indignado.
--¿Yo ladrón?... ¡no he estado preso jamás por eso, señor!... ¡Yo no
tengo sino estafas!...
--¿Y la estafa no es robo?
--¡No, señor; no es robo!... Dígame, ¿qué va a hacer uno cuando ve un
tano (napolitano) que a fuerza de no comer junta unos marengos, y lo
primero que hace es largarse a su tierra?... ¡Quitárselos!
--¡Pero eso está mal hecho!
--Pero señor, ¿y uno va a tener la sangre fría de dejar que se lleve la
plata del país?
--¿Y acaso la plata es tuya?
--¡Claro que es mía!..., ¿cree que no soy argentino?