1232 _á_ 1288. _Nec divina satum genitalem Numina quoiquam..._

Ni evitan númenes divinos la reproducción de los seres ni se oponen á

que reciba el dulce nombre de padre ningún hombre, ni tienen eficacia

las súplicas dirigidas á Venus, como suponen los ilusos que vierten

sangre de sacrificios en los altares y dedican obsequios á dioses,

mientras que piden abundantes medios para que su matrimonio sea

fecundo. Se fatigan inútilmente con tales súplicas y tales ofrendas: es

inevitable la esterilidad cuando la simiente es muy densa ó demasiado

tenue; si es débil resulta inútil por falta de adherencia; si es crasa

tiene gravedad inconveniente para la invasión de las células apropiadas

y para la identificación consiguiente en ellas. Es indudable que

para la eficacia de las funciones regidas por Venus son necesarias

condiciones de adaptación entre los esposos: no todos los enlaces

producen el mismo resultado: mujeres hay que han sido estériles en

varios himeneos, y al celebrar otro, han podido rodearse de numerosos

juguetones hijos; y también hay hombres que no han logrado sucesión con

varias compañeras, y de un nuevo contrato han conseguido varios hijos

que les alegren su vejez. Estos hechos, por su repetición, prueban que

el humor espermático masculino y femenino debe tener adecuidad y no

ser más craso ni más tenue que lo conveniente para que su conjunción

no sea baldía. Los alimentos contribuyen mucho á la calidad del fluido

generador, pues con unos se forma pesado y denso y con otros suave

y ligero; y, por último, en los efectos de la función influye la

forma de realizarla; según dicen, ésta es más eficaz _more ferarum

quadrapedumque ritu_, porque la eyaculación se facilita cuando el pecho

femenino está inclinado y alzada la región lumbar. Ciertos movimientos

impúdicos son perjudiciales para la generación; hay cansancio inútil,

fuerzas perdidas, la reja del arado fuera del surco, la simiente

arrojada en terreno yermo: hagan lo que gusten las meretrices para

producir mayores alucinaciones y para evitar resultados futuros, pero

nuestras esposas no deben caer en deshonestidades.

La mujer menos hermosa consigue hacerse amar sin la intervención de

dioses y sin las saetas de Venus; pues una conducta morigerada, unos

modales dignos y un cuidado honesto de su persona harán apetecible

su trato; después el hábito creará el amor. Golpes sucesivos, aunque

débiles, triunfan de los cuerpos duros: ¿no ves de qué manera gotas de

agua que sin cesar caen, al cabo de algún tiempo llegan á horadar las

peñas?

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 259 / 302 题