593. _Quod superest, non est mirandum, quâ ratione..._

Después de lo dicho, no deberá sorprender que las ondas sonoras

penetren en lugares que no pueden los ojos invadir. Nadie ignora que

podemos conversar con otra persona que se halle detrás de una puerta

cerrada. La voz se transmite intacta en corrientes que pasan por

canales tortuosos á través de los objetos, pero los simulacros de los

seres no pueden circular de ese modo, porque los obstáculos que se

les oponen los disgregan; en línea recta, se propagan lo mismo que

las imágenes se ofrecen intactas en los espejos. Los sonidos pueden

ser llevados en todas direcciones, porque de una vibración sonora se

forman otras muchas, á la manera como la fugaz chispa ígnea se divide

en varias que se dispersan. La voz, reproducida considerablemente,

llena todos los sitios que están á nuestro alrededor, y pasa por todas

partes; pero los simulacros sólo en línea recta pueden impresionar

los ojos: por ese motivo nadie ve lo que hay encima de su cabeza, en

tanto que ésta conserve su posición normal: si bien percibimos la

voz, cualquiera que sea la dirección en que se emita, la distancia la

desvanece, y al tocar nuestro oído llega confusa, por haber perdido las

modulaciones características de cada palabra.

El proceso de las sensaciones gustativas es más complicado y de más

difícil explicación. Como en la mano se exprime una esponja, así en

el acto de la masticación extraemos de la materia alimenticia el jugo

que desde luego penetra en los conductos absorbentes del paladar y

en los sinuosos é intrincados que existen en la substancia porosa de

la lengua: si esos jugos se componen de moléculas suaves y lisas,

estimulan agradablemente los órganos del gusto al extenderse por

toda la húmeda región del aparato lingual; pero si esas moléculas

son ásperas, ofenden el paladar, tanto más fuertemente, cuanto mayor

sea su rudeza. El placer que los sabores nos proporcionan tiene su

asiento en el fondo del paladar; cuando los sucos estimulantes de la

sensación gustativa, después de haber pasado por las fauces llegan al

esófago, el placer desaparece, porque entonces quedan anuladas todas

las cualidades sápidas de los alimentos y actúan las que sirven para

la digestión, para la asimilación y para el útil entretenimiento del

estómago.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 245 / 302 题