Después de lo dicho, no deberá sorprender que las ondas sonoras
penetren en lugares que no pueden los ojos invadir. Nadie ignora que
podemos conversar con otra persona que se halle detrás de una puerta
cerrada. La voz se transmite intacta en corrientes que pasan por
canales tortuosos á través de los objetos, pero los simulacros de los
seres no pueden circular de ese modo, porque los obstáculos que se
les oponen los disgregan; en línea recta, se propagan lo mismo que
las imágenes se ofrecen intactas en los espejos. Los sonidos pueden
ser llevados en todas direcciones, porque de una vibración sonora se
forman otras muchas, á la manera como la fugaz chispa ígnea se divide
en varias que se dispersan. La voz, reproducida considerablemente,
llena todos los sitios que están á nuestro alrededor, y pasa por todas
partes; pero los simulacros sólo en línea recta pueden impresionar
los ojos: por ese motivo nadie ve lo que hay encima de su cabeza, en
tanto que ésta conserve su posición normal: si bien percibimos la
voz, cualquiera que sea la dirección en que se emita, la distancia la
desvanece, y al tocar nuestro oído llega confusa, por haber perdido las
modulaciones características de cada palabra.
El proceso de las sensaciones gustativas es más complicado y de más
difícil explicación. Como en la mano se exprime una esponja, así en
el acto de la masticación extraemos de la materia alimenticia el jugo
que desde luego penetra en los conductos absorbentes del paladar y
en los sinuosos é intrincados que existen en la substancia porosa de
la lengua: si esos jugos se componen de moléculas suaves y lisas,
estimulan agradablemente los órganos del gusto al extenderse por
toda la húmeda región del aparato lingual; pero si esas moléculas
son ásperas, ofenden el paladar, tanto más fuertemente, cuanto mayor
sea su rudeza. El placer que los sabores nos proporcionan tiene su
asiento en el fondo del paladar; cuando los sucos estimulantes de la
sensación gustativa, después de haber pasado por las fauces llegan al
esófago, el placer desaparece, porque entonces quedan anuladas todas
las cualidades sápidas de los alimentos y actúan las que sirven para
la digestión, para la asimilación y para el útil entretenimiento del
estómago.