1088 _á_ 1106. _Denique tantopere in dubiis trepidare periclis..._

Finalmente, ¿por qué el deseo de vivir nos abate con tantos males, y

por qué nos hacen temblar tan dudosos peligros? Ciertamente el fin de

la existencia, para todos los mortales, ha de llegar, y no es posible

evadirse de él ni evitarlo; hay que morir.

Sabemos además que aquí, donde siempre hemos residido, ningún completo

goce hemos de tener, aunque se prolongara nuestra existencia, porque

siempre nos ha de parecer mejor que lo presente aquello que no tenemos,

y después que lo hubiéramos conseguido con el mismo afán desearíamos

otra cosa; de este modo, siempre nos ha de abrasar la misma sed de

prolongar la vida, y nunca dispondremos de un solo instante en que deje

de preocuparnos la suerte futura y el destino que en lo por venir nos

aguarda.

Y, por último, no ha de pensarse que la duración de la eternidad sea

menor cuanto más vivamos; aunque lográsemos aumentar el número de los

días de nuestra existencia, y aunque pudiéramos vivir muchos siglos,

siempre nos esperará eterna muerte. Aquél que hoy mismo haya alcanzado

el término de su vida, no estará muerto menos tiempo que los que

sucumbieron hace ya muchos meses y muchos años.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 226 / 302 题