Ocurre también que en el mundo ningún ser hay único en su especie que
nazca aislado y crezca en la soledad; de cada género hay numerosos
individuos: puedes comprobar esta afirmación sólo con observar lo
que sucede entre los animales, pues lo mismo que abundan las fieras
errantes en los montes y la progenie humana y las mudas especies
escamosas y las razas volátiles, es racional suponer que de igual
modo la Tierra, el Sol, la Luna, los mares y todas las entidades que
nosotros vemos no han de ser únicos en el concierto universal, sino
pertenecerán á un orden numeroso, y estarán sujetos á las leyes de
vida y muerte, lo mismo que los demás grupos formados por numerosos
individuos.