Después de estas observaciones, es de exigencia el reconocer que todos
los cuerpos, y entre ellos los que están dotados de sensaciones, de
principios materiales insensibles proceden: no hay ni siquiera un dato
que sirva para refutar esta afirmación: la experiencia nos lleva como
por la mano para que ante los hechos patentes nos veamos obligados á
reconocer que todos los animales se producen de substancias insensibles.