Los elementos primarios que entran en la composición de todos los
cuerpos no desprenden emanaciones; por tanto, no dan olor, ni color,
ni son fríos, templados, calientes ó sabrosos, ni tienen los otros
accidentes que implican descomposición, tales como fragilidad,
flexibilidad, porosidad, corruptibilidad y blandura. Debemos de
confesar que los elementos simples carecen de todas esas cualidades,
ante la consideración que nos suministra el hecho evidente de que la
Naturaleza nunca se pierde en la nada.