Por último, si admites la existencia de cuerpos incapaces de producir
sonido ó de emitir corrientes odoríferas, no podrás atribuir á todos
los cuerpos cualidades que afecten al oído y al olfato; y de igual modo
has de reconocer que los objetos no perceptibles por la vista deberán
estar privados de color, como aquellos otros que no dan olor ni sonido
han de carecer de las cualidades necesarias para afectar nuestros
órganos correspondientes; por este motivo, el ánimo sagaz conoce que si
hay cuerpos á los que faltan condiciones para impresionar algunos de
nuestros sentidos, también los habrá desprovistos de color.