Primeramente, la Tierra en sí posee los elementos generadores de las
corrientes líquidas que nutren los ríos y renuevan los mares, y también
contiene los principios de que se alimenta el fuego que le devora las
entrañas, como hace el Etna, que algunas veces, con furia impetuosa,
expulsa de sus entrañas materiales encendidos. Igualmente posee los
gérmenes de nítidos frutos, de dorados granos útiles á las humanas
gentes, y de los pastos que sirven de alimento á las bestias que vagan
por los montes.