550. _Sed tamen id quoque uti concedam, qua libet, esto..._

Pero te concederé la existencia ideal de un ser único de singular

forma que no tenga semejante en toda la redondez de la tierra: si

los principios naturales que lo constituyen no fueran infinitos, no

podría ser producido, ni vivir, ni sostenerse. Imaginemos que nuestros

ojos pueden percibir los elementos finitos de ese ente singular que

vagaran en los ámbitos del Universo: ¿cuándo, dónde, con qué fuerza,

de qué modo podrían reunirse adecuadamente aquellos cuerpos simples

dispersos en tan confuso piélago? Según mi parecer, tal asociación no

puede racionalmente concebirse. Así como después de borrasca tormentosa

causante de naufragios el mar arroja á la playa en toda la extensión

del globo remos, timones, antenas, velas, mástiles y flotantes cuerdas,

ante cuya vista los mortales comprenden las traiciones de las pérfidas

ondas y de ellas desconfían más tarde aun cuando las vean plácidas,

argentadas y risueñas, así también los finitos elementos de un ser

revueltos con otros y repelidos por las olas de la materia, nadarían

dispersos eternamente en ellas; y si por un acaso improbable pudieran

juntarse alguna vez, su unión sería momentánea por incapacidad para

sostenerse. Pero la experiencia nos hace ver que es necesaria la

formación de los seres é indispensable su crecimiento; luego es

racional admitir que en toda especie de seres se dan igualmente

elementos infinitos en adecuada proporcionalidad.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 138 / 302 题