509. _Jam tibi Barbaricæ vestes, Melibœaque fulgens..._

Si no fuera así, los ricos trajes del Oriente, la hermosa púrpura de

Melibea, teñida con las conchas de Tesalia y la dorada belleza del pavo

real quedarían olvidados fácilmente por otros colores más brillantes;

el sabor de la miel, el grato aroma de la mirra, el canto del cisne,

y la cítara de Febo con sus melodiosos arpegios, quedarían olvidados

por otros mejores, pues nuevas series de sensaciones más agradables

las unas que las otras habrían de sucederse. Un semejante progreso

indefinido se daría en todas las cosas, y los ojos, los oídos, el

olfato, nunca se acomodarían á un orden de impresiones. Pero como

nada sucede parecido á esto que acabo de indicar, y las cualidades de

los cuerpos tienen límites invariables, es necesario confesar que las

moléculas no pueden adoptar formas infinitas.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 133 / 302 题