Además, leche y miel afectan el órgano gustativo con grata sensación,
mientras que amargo ajenjo y ruda centaura hieren el paladar con sabor
repugnante: de este hecho y de otros parecidos puedes inducir que el
gusto agradable se produce cuando moléculas esféricas y lisas pasan
por las membranas sápidas; y que la impresión desagradable se origina
por el rozamiento que en las fibras papilosas efectúan cuerpos ásperos
enlazados con nexo indisoluble.