Y sin duda has observado que en las elevadas montañas las fustigadas
copas de árboles, mecidas por tempestuoso vendaval, arden con fuego
que deja brillar largos torbellinos de movientes llamas; pero no por
eso has de entender que en la madera existe el fuego, sino que en ella
hay partes que por efecto del rozamiento se inflaman y comunican el
incendio á todo un bosque; pues si tanta llama hubiera estado escondida
en la selva no existirían árboles que pudieran preservarse del fuego
durante mucho tiempo ni bosques habría que no se hubiesen convertido ya
en ceniza.