Pero es patente, dices, que de la tierra, bajo la influencia del
aire, los cuerpos nacen y se alimentan; y si en tiempo favorable la
copa de los árboles no fuera agitada por las lluvias y los arbustos
no se inclinaran bajo su propio peso, el Sol por su parte no daría
calor, y los árboles y los animales no podrían nacer y desarrollarse.
Y ciertamente; si los alimentos sólidos con líquidos saludables no se
ayudasen, pronto nuestros miembros se debilitarían y se extinguiría
la energía de nuestro ser y la vitalidad de nuestros órganos y de
nuestros nervios. Añadiré que si el hombre y los animales necesitan
propio adecuado alimento, y si los seres viven á expensas los unos
de los otros, es porque está constituido cada uno por principios
comunes á los demás, en relación con el total del Universo. Importa,
pues, que investiguemos no solamente la naturaleza de esos principios
elementales, sino también sus leyes, sus aproximaciones, sus
movimientos recíprocos; pues es de toda evidencia que los principios
que forman los ríos, el sol, el cielo, el mar, la tierra, son los
mismos que contienen los árboles, los animales y los frutos de toda
especie; todo se mueve según sus elementos constitutivos.