En fin, si dos superficies planas en contacto repentinamente quedan
separadas, dejan entre sí un vacío que no se puede llenar de improviso,
porque el aire, aunque sutil, no ocupa un espacio sin haber circulado
antes por alrededor. El que pretendiese que después de separados los
dos cuerpos que han estado próximos, el espacio que resulta entre ellos
se llenara por dilatación del aire que antes existiera condensado
entre los dos planos superpuestos, se equivocaría ciertamente: el
vacío se formó al quedar separados los cuerpos; antes no existía,
y cuando lo hubo se llenó de aire, y no antes. Ni del modo que se
imaginan algunos el aire puede reducirse, ni dado el supuesto de que
así pudiera condensarse, el hecho se efectuaría sin la mediación de
espacios vacíos. Necesario es, pues, confesar que el vacío existe en
la Naturaleza.