Tampoco son visibles las emanaciones odoríficas que afectan nuestro
olfato, ni vemos el sonido, el calor, ni el frío, que indudablemente
son fenómenos de cuerpos que se ponen en inmediata relación con
nuestros órganos; y todo y cualquier contacto sólo puede realizarse
mediante la intervención de substancias corpóreas.