El tormentoso viento con inmenso impulso revuelve los mares, sumerge
los buques, dispersa las nubes y forma fuertes formidables torbellinos
que los campos barren, árboles talan, arbustos destrozan, llenan las
planicies con los despojos de victorias obtenidas en las montañas y
agitan los mares con aterrador estruendo. Pero aunque notas el viento,
no ves los principios elementales de que se compone; es como un soplo
que conmueve las nubes, el mar y la tierra; es también como río cuyo
caudal enriquecen aguas torrenciales que bajan de las montañas con
impulso asolador, y á las veces destruye los puentes más sólidos, y
á las veces con impetuoso movimiento se desborda, combate y arrastra
cuanto se opone á su furia; cuando los fuertes vientos dominan, empujan
á todo lo que les resiste, lo acometen, lo rodean, lo envuelven en
remolinos y lo elevan á la atmósfera. Por sus efectos, los aires y los
ríos se nos muestran como sensibles en cierto grado.