También se confunden las lluvias en el seno materno de la tierra,
adonde el próvido éter las precipita; por su influencia las brillantes
mieses dan brotes, reverdecen los árboles, cuyas ramas, después de
crecer, se inclinan encorvadas por el fruto que sirve de alimento á los
hombres y de pasto á los animales; de esa fecundidad surge la juventud,
y las ciudades se renuevan; las aves canoras, en las florecientes
selvas, entonan sus cantos harmoniosos; los ganados se esponjan, y
de sus hinchadas ubres mana sabrosa leche con la que se embriagan
retozones corderillos en la pradera alegre. Lo que desaparece de
nuestra vista no se extingue, sino se transforma: la vida surge de la
muerte.