251. _Postremo, pereunt imbres, ubi eos pater Æther..._

También se confunden las lluvias en el seno materno de la tierra,

adonde el próvido éter las precipita; por su influencia las brillantes

mieses dan brotes, reverdecen los árboles, cuyas ramas, después de

crecer, se inclinan encorvadas por el fruto que sirve de alimento á los

hombres y de pasto á los animales; de esa fecundidad surge la juventud,

y las ciudades se renuevan; las aves canoras, en las florecientes

selvas, entonan sus cantos harmoniosos; los ganados se esponjan, y

de sus hinchadas ubres mana sabrosa leche con la que se embriagan

retozones corderillos en la pradera alegre. Lo que desaparece de

nuestra vista no se extingue, sino se transforma: la vida surge de la

muerte.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 29 / 302 题