20 De ver al hijo convertirse en mozo,
Mientras que al verme yo en vuestra presencia
Siento mi dicha ahogada en el sollozo
De una temida ausencia.
page 132
XVIII
Si el vigor juvenil volver de nuevo
Pudiese á vuestra edad, ¿por qué estas penas?
Yo os daría mi sangre de mancebo,
Tornando así con ella á vuestras venas
5 Esta vida que os debo.
XIX
Que de tal modo la aflicción me embarga
Pensando en la posible despedida,
Que imagino ha de ser tarea amarga
Llevar la vida, como inútil carga,
10 Después de vuestra vida.
XX
Ese plazo fatal, sordo, inflexible,
Miro acercarse con profundo espanto,
Y en dudas grita el corazón sensible:
--«Si aplacar al destino es imposible,
15 ¿Para qué amarnos tanto?»
XXI
Para estar juntos en la vida eterna
Cuando acabe esta vida transitoria:
Si Dios, que el curso universal gobierna,
Nos devuelve en el cielo esta unión tierna,
20 Yo no aspiro á más gloria.
XXII
Pero en tanto, buen Dios, mi mejor palma
Será que prolonguéis la dulce calma page 133
Que hoy nuestro hogar en su recinto encierra:
Para marchar yo solo por la tierra
No hay fuerzas en mi alma.
DON RAMÓN DE CAMPOAMOR
PROXIMIDAD DEL BIEN
En el tiempo en que el mundo informe estaba,
Creó el Señor, cuando por dicha extrema
5 El paraíso terrenal formaba,
Un fruto que del mal era el emblema
Y otro fruto que el bien simbolizaba.
Del miserable Adán al mismo lado
10 El Señor colocó del bien el fruto;
Pero Adán nunca el bien halló, ofuscado,
Porque es del hombre mísero atributo
Huir del bien, del mal siempre arrastrado.
El fruto que del mal el símbolo era
15 Puso Dios escondido y muy lejano;
Pero Adán lo encontraba donde quiera,
Abandonando en su falaz quimera,
Por el lejano mal, el bien cercano.
¡Ah! siempre el hombre en su ilusión maldita
20 Su misma dicha en despreciar se empeña, page 134
Y al seguirla tenaz, tenaz la evita,
Y aunque en su mismo corazón palpita,
¡Lejos, muy lejos, con afán la sueña!
¡QUIÉN SUPIERA ESCRIBIR!
I
--Escribidme una carta, señor Cura.
5 --Ya sé para quién es.
--¿Sabéis quién es, porque una noche obscura
Nos visteis juntos?--Pues.
--Perdonad; mas...--No extraño ese tropiezo.
La noche... la ocasión...
10 Dadme pluma y papel. Gracias. Empiezo:
_Mi querido Ramón_:
--¿Querido?... Pero, en fin, ya lo habéis puesto...
--Si no queréis...--¡Sí, sí!
--_¡Qué triste estoy!_ ¿ No es eso?--Por supuesto.
15 --_¡Qué triste estoy sin ti!_
_Una congoja, al empezar, me viene_...
--¿Cómo sabéis mi mal?
--Para un viejo, una niña siempre tiene
El pecho de cristal.
20 _¿Qué es sin ti el mundo? Un valle de amargura.
¿Y contigo? Un edén._
--Haced la letra clara, señor Cura;
Que lo entienda eso bien.
page 135
--_El beso aquel que de marchar á punto
Te di_...--¿Cómo sabéis?...
--Cuando se va y se viene y se está junto
Siempre... no os afrentéis.
5 _Y si volver tu afecto no procura,_
_Tanto me harás sufrir..._
--¿Sufrir y nada más? No, señor Cura,
¡Que me voy á morir!
--¿Morir? ¿Sabéis que es ofender al cielo?...
10 --Pues, sí, señor, ¡morir!
--Yo no pongo _morir_.--¡Qué hombre de hielo!
¡Quién supiera escribir!
II
¡Señor Rector, señor Rector! en vano
Me queréis complacer,
15 Si no encarnan los signos de la mano
Todo el ser de mi ser.
Escribidle, por Dios, que el alma mía
Ya en mí no quiere estar;
Que la pena no me ahoga cada día...
20 Porque puedo llorar.
Que mis labios, las rosas de su aliento,
No se saben abrir;
Que olvidan de la risa el movimiento
Á fuerza de sentir.
page 136
Que mis ojos, que él tiene por tan bellos,
Cargados con mi afán,
Como no tienen quien se mire en ellos,
Cerrados siempre están.
5 Que es, de cuantos tormentos he sufrido,
La ausencia el más atroz;
Que es un perpetuo sueño de mi oído
El eco de su voz...
Que siendo por su causa, el alma mía
10 ¡Goza tanto en sufrir!...
Dios mío ¡cuántas cosas le diría
Si supiera escribir!...
III
EPÍLOGO
--Pues señor, ¡bravo amor! Copio y concluyo:
_Á don Ramón_... En fin,
15 Que es inútil saber para esto, arguyo,
Ni el griego ni el latín.
EL MAYOR CASTIGO
Cuando de Virgilio en pos
Fué el Dante al infierno á dar,
Su conciencia, hija de Dios,
20 Dejó á la puerta al entrar.
Después que á salir volvió,
Su conciencia el Dante hallando, page 137
Con ella otra vez cargó,
Mas dijo así suspirando:
Del infierno en lo profundo,
No vi tan atroz sentencia
5 Como es la de ir por el mundo
Cargado con la conciencia.
DON GASPAR NÚÑEZ DE ARCE
¡EXCELSIOR!
¿Por qué los corazones miserables,
Por qué las almas viles,
En los fieros combates de la vida
10 Ni luchan ni resisten?
El espíritu humano es más constante
Cuanto más se levanta:
Dios puso el fango en la llanura, y puso
La roca en la montaña.
15 La blanca nieve que en los hondos valles
Derrítese ligera,
En las altivas cumbres permanece
Inmutable y eterna.
TRISTEZAS
Cuando recuerdo la piedad sincera
20 Con que en mi edad primera
Entraba en nuestras viejas catedrales, page 138
Donde postrado ante la cruz de hinojos
Alzaba á Dios mis ojos,
Soñando en las venturas celestiales;
Hoy que mi frente atónito golpeo,
Y con febril deseo 5
Busco los restos de mi fe perdida,
Por hallarla otra vez, radiante y bella
Como en la edad aquella,
¡Desgraciado de mí! diera la vida.
10 ¡Con qué profundo amor, niño inocente,
Prosternaba mi frente
En las losas del templo sacrosanto!
Llenábase mi joven fantasía
De luz, de poesía,
15 De mudo asombro, de terrible espanto.
Aquellas altas bóvedas que al cielo
Levantaban mi anhelo;
Aquella majestad solemne y grave;
Aquel pausado canto, parecido
20 Á un doliente gemido,
Que retumbaba en la espaciosa nave;
Las marmóreas y austeras esculturas
De antiguas sepulturas,
Aspiración del arte á lo infinito; page 139
La luz que por los vidrios de colores
Sus tibios resplandores
Quebraba en los pilares de granito;
Haces de donde en curva fugitiva,
5 Para formar la ojiva,
Cada ramal subiendo se separa,
Cual del rumor de multitud que ruega,
Cuando á los cielos llega,
Surge cada oración distinta y clara;
10 En el gótico altar inmoble y fijo
El santo crucifijo,
Que extiende sin vigor sus brazos yertos,
Siempre en la sorda lucha de la vida,
Tan áspera y reñida,
15 Para el dolor y la humildad abiertos;
El místico clamor de la campana
Que sobre el alma humana
De las caladas torres se despeña,
Y anuncia y lleva en sus aladas notas
20 Mil promesas ignotas
Al triste corazón que sufre ó sueña;
Todo elevaba mi ánimo intranquilo
Á más sereno asilo:
Religión, arte, soledad, misterio... page 140
Todo en el templo secular hacía
Vibrar el alma mía,
Como vibran las cuerdas de un salterio.
Y á esta voz interior que sólo entiende
5 Quien crédulo se enciende
En fervoroso y celestial cariño,
Envuelta en sus flotantes vestiduras
Volaba á las alturas,
Virgen sin mancha, mi oración de niño.
10 Su rauda, viva y luminosa huella
Como fugaz centella
Traspasaba el espacio, y ante el puro
Resplandor de sus alas de querube,
Rasgábase la nube
15 Que me ocultaba el inmortal seguro.
¡Oh anhelo de esta vida transitoria!
¡Oh perdurable gloria!
¡Oh sed inextinguible del deseo!
¡Oh cielo, que antes para mí tenías
20 Fulgores y armonías,
Y hoy tan obscuro y desolado veo!
Ya no templas mis íntimos pesares,
Ya al pie de tus altares
Como en mis años de candor no acudo. page 141
Para llegar á ti perdí el camino,
Y errante peregrino
Entre tinieblas desespero y dudo.
Voy espantado sin saber por dónde;
5 Grito, y nadie responde
Á mi angustiada voz; alzo los ojos
Y á penetrar la lobreguez no alcanzo;
medrosamente avanzo,
Y me hieren el alma los abrojos.
10 Hijo del siglo, en vano me resisto
Á su impiedad, ¡oh Cristo!
Su grandeza satánica me oprime.
Siglo de maravillas y de asombros,
Levanta sobre escombros
15 Un Dios sin esperanza, un Dios que gime.
¡Y ese Dios no eres tú! No tu serena
Faz, de consuelos llena,
Alumbra y guía nuestro incierto paso.
Es otro Dios incógnito y sombrío:
20 Su cielo es el vacío,
Sacerdote el error, ley el Acaso.
¡Ay! No recuerda el ánimo suspenso
Un siglo más inmenso,
Más rebelde á tu voz, más atrevido; page 142
Entre nubes de fuego alza su frente,
Como Luzbel, potente;
Pero también, como Luzbel, caído.
5 Á medida que marcha y que investiga
Es mayor su fatiga,
Es su noche más honda y más obscura,
Y pasma, al ver lo que padece y sabe,
Cómo en su seno cabe
Tanta grandeza y tanta desventura.
10 Como la nave sin timón y rota
Que el ronco mar azota,
Incendia el rayo y la borrasca mece
En piélago ignorado y proceloso,
Nuestro siglo--coloso,
15 Con la luz que le abrasa, resplandece.
¡Y está la playa mística tan lejos!...
Á los tristes reflejos
Del sol poniente se colora y brilla.
El huracán arrecia, el bajel arde,
20 Y es tarde, es ¡ay! muy tarde
Para alcanzar la sosegada orilla.
¿Qué es la ciencia sin fe? Corcel sin freno,
Á todo yugo ajeno,
Que al impulso del vértigo se entrega, page 143
Y á través de intrincadas espesuras,
Desbocado y á obscuras,
Avanza sin cesar y nunca llega.
¡Llegar! ¿Adónde?... El pensamiento humano
5 En vano lucha, en vano
Su ley oculta y misteriosa infringe.
En la lumbre del sol sus alas quema,
Y no aclara el problema,
No penetra el enigma de la Esfinge.
10 ¡Sálvanos, Cristo, sálvanos, si es cierto
Que tu poder no ha muerto!
Salva á esta sociedad desventurada,
Que bajo el peso de su orgullo mismo
Rueda al profundo abismo
15 Acaso más enferma que culpada.
La ciencia audaz, cuando de ti se aleja,
En nuestras almas deja
El germen de recónditos dolores.
Como al tender el vuelo hacia la altura,
20 Deja su larva impura
El insecto en el cáliz de las flores.
Si en esta confusión honda y sombría
Es, Señor, todavía
Raudal de vida tu palabra santa, page 144
Di á nuestra fe desalentada y yerta:
--¡Anímate y despierta!
Como dijiste á Lázaro:--¡Levanta!--
¡SURSUM CORDA!
INTRODUCCIÓN
Á mi buen amigo el ilustre poeta Manuel Reina
I. Á ESPAÑA
Nunca mi labio á la servil lisonja
5 Parias rindió. Ni el éxito ruidoso,
Ni la soberbia afortunada, oyeron
Falaz encomio de mi humilde Musa.
Dióme su austeridad la honrada tierra
Donde nací, y el presuroso tiempo
10 Que arrastra y lleva en sus revueltas olas
Las grandezas humanas al olvido,
Á mi pesar me enseña que en el mundo
Tan sólo á dos excelsas majestades
Puedo, sin mengua, levantar mi canto;
15 La Verdad y el Dolor.
En estas horas
De febril inquietud, ¿quién, Patria mía,
Merece como tú la pobre ofrenda
De mi respeto y de mi amor? Postrada
En los escombros de tu antigua gloria,
20 La negra adversidad, con férrea mano,
Comprime los latidos de tu pecho page 145
Y el aire que respiras envenena.
Como tigre feroz clavó sus garras
La catástrofe en ti, y en tus heridas
Entrañas sacia su voraz instinto.
5 ¿Quién, al mirar tus lástimas, no llora?
¿Puede haber hombre tan perverso y duro,
Ni aun concebido en crapulosa orgía
Por hembra impura, que impasible vea
Morir sin fe, desesperado y solo,
10 Al dulce bien que le llevó en su seno?
¡No existe, no!
Perdona si movido
Por la ciega pasión, allá en lejanos
Y borrascosos días, cuando airada
Mi voz como fatídico anatema
15 Tronó en la tempestad, quizás injusto
Contigo pude ser. Pero hoy, que sufres,
Hoy que, Job de la Historia, te retuerces
En tu lecho de angustia, arrepentido
Y llena el alma de mortal congoja,
20 Acudo ansioso á consolar tus penas,
Á combatir con los inmundos buitres,
Ávidos del festín, que en torno giran
De tu ulcerado cuerpo, y si lo mandas,
¡Oh, noble mártir! á morir contigo.
25 Pero ¿quién habla de morir? ¿Acaso
No eres, Patria, inmortal? Tendrás eclipses
Como los tiene el sol. Sombras tenaces,
Cual hiperbórea noche larga y fría, page 146
Sobre ti pesarán, mientras no llegue
Tu santa redención. ¡Hora dichosa
En que verás con júbilo y ternura
Nacer el alba, el tenebroso espacio
5 Inundarse de luz, la tierra encinta
Estremecerse en éxtasis materno,
De armonías, aromas y colores
Poblarse el aire, y palpitar en todo
La plenitud eterna de la vida!
10 ¡Ten esperanza y fe! Descubridora
De mundos, madre de indomada prole,
Tú no puedes morir, ¡Dios no lo quiere!
Aun tienes que cumplir altos destinos.
Busca en el seno de la paz bendita
15 Reparador descanso, hasta que cobren
Tus músculos salud, y en cuanto sientas
El hervor de tu sangre renovada,
Ponte en pie, sacudiendo tu marasmo,
Que como losa del sepulcro, oprime
20 Tu enferma voluntad. Surge del fondo
De tu aislamiento secular, y marcha
Con paso firme y corazón resuelto
Sin mirar hacia atrás, siempre adelante.
Sean la escuela y el taller y el surco
25 Los solos campos de batalla en donde
Tu razón y tus fuerzas ejercites.
Entra en las lides del trabajo y vence,
Que entonces de laureles coronada,
Más fecunda, más próspera y más grande, page 147
Seguirás, fulgurando, tu camino
Por los arcos triunfales de la Historia.
II. Á AMÉRICA
¡Ésta es España! Atónita y maltrecha
Bajo el peso brutal de su infortunio,
5 Inerte yace la matrona augusta 5
Que en otros siglos fatigó á la fama.
La que surcó los mares procelosos
Buscándote atrevida en el misterio,
Hasta que un día, deslumbrando al mundo,
10 Surgiste, como Venus, de las ondas. 10
Cegada por tu espléndida hermosura,
Al engarzarte en su imperial diadema
España te oprimió; mas no la culpes,
15 Porque ¿cuándo la bárbara conquista
Justa y humana fué? También clemente 15
Te dió su sangre, su robusto idioma,
Sus leyes y su Dios. ¡Te lo dió todo,
Menos la libertad! Pues mal pudiera
Darte el único bien que no tenía.
20 Contémplala vencida y humillada 20
Por la doblez y el oro, y si te mueven
Á generosa lástima sus males,
El trágico desplome de una gloría
Que es también tuya, acórrela en su duelo.
25 ¡Es tu madre infeliz! No la abandone 25
Tu amor, en tan inmensa desventura.
page 148
DON MANUEL DEL PALACIO
AMOR OCULTO
Ya de mi amor la confesión sincera
Oyeron tus calladas celosías,
Y fué testigo de las ansias mías
La luna, de los tristes compañera.
5 Tu nombre dice el ave placentera
 quien visito yo todos los días,
Y alegran mis soñadas alegrías
El valle, el monte, la comarca entera.
Sólo tú mi secreto no conoces,
10 Por más que el alma con latido ardiente,
Sin yo quererlo, te lo diga a voces;
Y acaso has de ignorarlo eternamente,
Como las ondas de la mar veloces
La ofrenda ignoran que les da la fuente.
DON JOAQUÍN MARÍA BARTRINA
ARABESCOS Y COMPOSICIONES ÍNTIMAS
15 Oyendo hablar á un hombre, fácil es
Acertar dónde vió la luz del sol;
Si os alaba á Inglaterra, será inglés,
Si os habla mal de Prusia, es un francés,
Y si habla mal de España, es español.
page 149
Si cumplir con lealtad
Nuestra última voluntad
Es sagrada obligación,
Cuando mis ojos se cierren,
5 He de mandar que me entierren
Dentro de tu corazón.
Para matar la inocencia,
Para envenenar la dicha,
Es un gran puñal la pluma
10 Y un gran veneno la tinta.
Quien vive siempre entre pena
Y remordimiento y dudas,
No sabe ver más que á Judas
En el cuadro de la cena.
DON MANUEL REINA
LA POESÍA
Á Teodoro Llorente
15 Como el raudal que corre en la pradera
Copia en su espejo pájaros y flores,
La alada mariposa de colores,
El verde arbusto y la radiante esfera,
La sublime poesía reverbera
20 Combates, glorias, risas y dolores,
Odio y amor, tinieblas y esplendores, page 150
El cielo, el campo, el mar... ¡la vida entera!
¡Así Homero es la lid; Virgilio, el día;
Esquilo, la tormenta bramadora;
Anacreonte, el vino y la alegría;
5 Dante, la noche con su negro arcano;
Calderón, el honor; Milton, la aurora;
Shakespeare, el triste corazón humano!
page 151
ARGENTINA
DON ESTEBAN ECHEVERRÍA
CANCIÓN DE ELVIRA
Creció acaso arbusto tierno
Á orillas de un manso río,
Y su ramaje sombrío
Muy ufano se extendió;
5 Mas en el sañudo invierno
Subió el río cual torrente,
Y en su túmida corriente
El tierno arbusto llevó.
Reflejando nieve y grana,
10 Nació garrida y pomposa
En el desierto una rosa,
Gala del prado y amor;
Mas lanzó con furia insana
Su soplo inflamado el viento,
15 Y se llevó en un momento
Su vana pompa y frescor.
Así dura todo bien...
Así los dulces amores, page 152
Como las lozanas flores,
Se marchitan en su albor;
Y en el incierto vaivén
De la fortuna inconstante,
5 Nace y muere en un instante
La esperanza del amor.
DON OLEGARIO V. ANDRADE
ATLÁNTIDA
Canto al porvenir de la raza latina en América
VII
¡Siglos pasaron sobre el mundo, y siglos
Guardaron el secreto!
Lo presintió Platón cuando sentado
10 En las rocas de Engina contemplaba
Las sombras que en silencio descendían
Á posarse en las cumbres del Himeto;
Y el misterioso diálogo entablaba
Con las olas inquietas
15 ¡Que á sus pies se arrastraban y gemían!
Adivinó su nombre, hija postrera
Del tiempo, destinada
Á celebrar las bodas del futuro
En sus campos de eterna primavera,
20 ¡Y la llamó la Atlántida soñada!
page 153
Pero Dios reservaba
La empresa ruda al genio renaciente
De la latina raza, ¡domadora
De pueblos, combatiente
5 De las grandes batallas de la historia!
Y cuando fué la hora,
Colón apareció sobre la nave
Del destino del mundo portadora--
Y la nave avanzó. Y el Océano,
10 Huraño y turbulento,
Lanzó al encuentro del bajel latino
Los negros aquilones,
¡Y á su frente rugiendo el torbellino,
Jinete en el relámpago sangriento!
15 Pero la nave fué, y el hondo arcano
Cayó roto en pedazos;
¡Y despertó la Atlántida soñada
De un pobre visionario entre los brazos!
Era lo que buscaba
20 El genio inquieto de la vieja raza,
Debelador de tronos y coronas,
¡Era lo que soñaba!
¡Ámbito y luz en apartadas zonas!
Helo armado otra vez, no ya arrastrando
25 El sangriento sudario del pasado
Ni de negros recuerdos bajo el peso,
Sino en pos de grandiosas ilusiones,
¡La libertad, la gloria y el progreso!
page 154
¡Nada le falta ya! lleva en el seno
El insondable afán del infinito,
¡Y el infinito por doquier lo llama
De las montañas con el hondo grito
5 Y de los mares con la voz de trueno!
Tiene el altar que Roma
Quiso en vano construir con los escombros
Del templo egipcio y la pagoda indiana,
¡Altar en que profese eternamente
10 Un culto solo la conciencia humana!
¡Y el Andes, con sus gradas ciclopeas,
Con sus rojas antorchas de volcanes,
Será el altar de fulgurantes velos
En que el himno inmortal de las ideas
15 La tierra entera elevará á los cielos!
VIII
¡Campo inmenso á su afán! Allá dormidas
Bajo el arco triunfal de mil colores
Del trópico esplendente,
Las Antillas levantan la cabeza
20 De la naciente luz á los albores,
Como bandadas de aves fugitivas
Que arrullaron al mar con sus extrañas
Canciones plañideras,
Y que secan al sol las blancas alas
25 ¡Para emprender el vuelo á otras riberas!
¡Allá Méjico está! sobre dos mares
Alzada cual granítica atalaya, page 155
¡Parece que aun espía
La castellana flota que se acerca
Del golfo azteca á la arenosa playa!
Y más allá Colombia adormecida
5 Del Tequendama al retemblar profundo,
¡Colombia la opulenta
Que parece llevar en las entrañas
La inagotable juventud del mundo!
¡Salve, zona feliz! región querida
10 Del almo sol que tus encantos cela,
Inmenso hogar de animación y vida,
¡Cuna del gran Bolívar! ¡Venezuela!
Todo en tu suelo es grande,
Los astros que te alumbran desde arriba
15 Con eterno, sangriento centelleo,
El genio, el heroísmo,
¡Volcán que hizo erupción con ronco estruendo
En la cumbre inmortal de San Mateo!
Tendida al pie del Ande,
20 Viuda infeliz sobre entreabierta huesa,
Yace la Roma de los Incas, rota
La vieja espada en la contienda grande,
La frente hundida en la tiniebla obscura,
¡Mas no ha muerto el Perú! que la derrota
25 Germen es en los pueblos varoniles
De redención futura--
entonces cuando llegue, page 156
Para su suelo, la estación propicia
Del trabajo que cura y regenera,
Y brille al fin el sol de la justicia
Tras largos días de vergüenza y lloro,
5 ¡El rojo manto que á su espalda flota
Las mieses bordarán con flores de oro!
¡Bolivia! la heredera del gigante
Nacido al pie del Ávila, su genio
Inquieto y su valor constante
10 Tiene para las luchas de la vida;
Sueña en batallas hoy, pero no importa,
Sueña también en anchos horizontes
En que en vez de cureñas y cañones
¡Sienta rodar la audaz locomotora
15 Cortando valles y escalando montes!
Y Chile el vencedor, fuerte en la guerra,
Pero más fuerte en el trabajo, vuelve
Á colgar en el techo
Las vengadoras armas, convencido
20 De que es estéril siempre la victoria
De la fuerza brutal sobre el derecho.
El Uruguay que combatiendo entrega
Su seno á las caricias del progreso,
El Brasil que recibe
25 Del mar Atlante el estruendoso beso
Y á quien sólo le falta
El ser más libre, para ser más grande,
¡Y la región bendita, page 157
Sublime desposada de la gloria,
Que baña el Plata y que limita el Ande!
¡De pie para cantarla! que es la patria,
La patria bendecida,
5 Siempre en pos de sublimes ideales,
¡El pueblo joven que arrulló en la cuna
El rumor de los himnos inmortales!
Y que hoy llama al festín de su opulencia
Á cuantos rinden culto
10 Á la sagrada libertad, hermana
Del arte, del progreso y de la ciencia--
¡La patria! que ensanchó sus horizontes
Rompiendo las barreras
Que en otrora su espíritu aterraron,
15 ¡Y á cuyo paso en los nevados montes
Del Génesis los ecos despertaron!
¡La patria! que, olvidada
De la civil querella, arrojó lejos
El fratricida acero
20 Y que lleva orgullosa
La corona de espigas en la frente,
¡Menos pesada que el laurel guerrero!
¡La patria! en ella cabe
Cuanto de grande el pensamiento alcanza,
25 En ella el sol de redención se enciende,
Ella al encuentro del futuro avanza,
Y su mano, del Plata desbordante
¡La inmensa copa á las naciones tiende!
page 158
IX
¡Ámbito inmenso, abierto
De la latina raza al hondo anhelo!
¡El mar, el mar gigante, la montaña
En eterno coloquio con el cielo...
5 Y más allá desierto!
Acá ríos que corren desbordados,
Allí valles que ondean
Como ríos eternos de verdura,
10 Los bosques á los bosques enlazados,
¡Doquier la libertad, doquier la vida
Palpitando en el aire, en la pradera
Y en explosión magnífica encendida!
¡Atlántida encantada
Que Platón presintió! promesa de oro
15 Del porvenir humano--Reservado
Á la raza fecunda,
Cuyo seno engendró para la historia
Los Césares del genio y de la espada--
Aquí va á realizar lo que no pudo
20 Del mundo antiguo en los escombros yertos
¡La más bella visión de sus visiones!
¡Al himno colosal de los desiertos
La eterna comunión de las naciones!
page 159
PROMETEO
VII
¡Arriba, pensadores! que en la lucha
Se templa y fortalece
Vuestra raza inmortal, nunca domada,
Que lleva por celeste distintivo
5 La chispa de la audacia en la mirada
Y anhelos infinitos en el alma;
¡En cuya frente altiva
Se confunden y enlazan
El laurel rumoroso de la gloria
10 Y del dolor la mustia siempre-viva!
¡Arriba, pensadores!
¡Que el espíritu humano sale ileso
Del cadalso y la hoguera!
Vuestro heraldo triunfal es el progreso
15 Y la verdad la suspirada meta
De vuestro afán gigante.
¡Arriba! ¡que ya asoma el claro día
En que el error y el fanatismo expiren
Con doliente y confuso clamoreo!
20 ¡Ave de esa alborada es el poeta,
Hermano de las águilas del Cáucaso,
Que secaron piadosas con sus alas
La ensangrentada faz de Prometeo!
page 160
DON RAFAEL OBLIGADO
EN LA RIBERA
Ven, sigue de la mano
Al que te amó de niño;
Ven, y juntos lleguemos hasta el bosque
Que está en la margen del paterno río.
5 ¡Oh, cuánto eres hermosa,
mi amada, en este sitio!
Sólo por ti, y á reflejar tu frente,
Corriendo baja el Paraná tranquilo.
Para besar tu huella
10 Fue siempre tan sumiso,
Que, en viéndote llegar, hasta la playa
Manda sus olas sin hacer rüido.
Por eso, porque te ama,
Somos grandes amigos;
15 Luego, sabe decirte aquellas cosas
Que nunca brotan de los labios míos.
El año que tú faltas,
La flor de sus seíbos,
Como cansada de esperar tus sienes,
20 Cuelga sus ramos de carmín marchitos.
page 161
Por la tersa corriente,
Risueños y furtivos,
Como sueltas guirnaldas, no navegan
Los verdes camalotes florecidos.
5 Sólo inclinan los sauces
Su ramaje sombrío,
Y las aves más tristes, en sus copas
Gimiendo tejen sus ocultos nidos.
Pero llegas..., y el agua,
10 El bosque, el cielo mismo,
Es como una explosión de mil colores,
Y el aire rompe en sonorosos himnos.
Así la primavera,
Del trópico vecino
15 Desciende, y canta, repartiendo flores,
Y colgando en las vides los racimos.
¡Cuál suenan gratamente,
Acordes, en un ritmo,
Del agua el melancólico murmullo
20 Y el leve susurrar de tu vestido!
¡Oh, si me fuera dado
Guardar en mis oídos,
Para siempre, esta música del alma,
Esta unión de tu ser y de mis ríos!
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COLOMBIA
DON JOSÉ JOAQUÍN ORTIZ
COLOMBIA Y ESPAÑA
¡Oh! ¡reposad en vuestras quietas tumbas,
Augustos padres de la patria mía,
Pues bien lo merecéis! La grande obra
De redención al fin está cumplida;
5 Y no llegue á turbar vuestro reposo
El tumulto de lucha fratricida.