Apaciguador del reino,
10 De los pasados disturbios
Acaso está discurriendo;
Ó del trato que dispone
Con el Rey de Francia preso,
Ó de asuntos de Alemania
15 Agitada por Lutero;
Cuando un tropel de caballos
Oye venir á lo lejos
Y ante el alcázar pararse,
Quedando todo en silencio.
20 En la antecámara suena
Rumor impensado luego,
Ábrese al fin la mampara
Y entra el de Borbón soberbio,
Con el semblante de azufre
25 Y con los ojos de fuego,
Bramando de ira y de rabia
Que enfrena mal el respeto;
Y con balbuciente lengua, page 65
Y con mal borrado ceño,
Acusa al de Benavente,
Un desagravio pidiendo.
Del español Condestable
5 Latió con orgullo el pecho,
Ufano de la entereza
De su esclarecido deudo.
Y aunque advertido procura
Disimular cual discreto,
10 Á su noble rostro asoman
La aprobación y el contento.
El Emperador un punto
Quedó indeciso y suspenso,
Sin saber qué responderle
15 Al francés, de enojo ciego.
Y aunque en su interior se goza
Con el proceder violento
Del conde de Benavente,
De altas esperanzas lleno
20 Por tener tales vasallos,
De noble lealtad modelos,
Y con los que el ancho mundo
Será á sus glorias estrecho,
Mucho al de Borbón le debe
25 Y es fuerza satisfacerlo:
Le ofrece para calmarlo
Un desagravio completo.
Y, llamando á un gentil-hombre, page 66
Con el semblante severo
Manda que el de Benavente
Venga á su presencia presto.
ROMANCE TERCERO
Sostenido por sus pajes
5 Desciende de su litera
El conde de Benavente
Del alcázar á la puerta.
Era un viejo respetable,
Cuerpo enjuto, cara seca,
10 Con dos ojos como chispas,
Cargados de largas cejas,
Y con semblante muy noble,
Mas de gravedad tan seria
Que veneración de lejos
15 Y miedo causa de cerca.
Eran su traje unas calzas
De púrpura de Valencia,
Y de recamado ante
Un coleto á la leonesa:
20 De fino lienzo gallego
Los puños y la gorguera,
Unos y otra guarnecidos
Con randas barcelonesas:
Un birretón de velludo
25 Con su cintillo de perlas,
Y el gabán de paño verde
Con alamares de seda. page 67
Tan sólo de Calatrava
La insignia española lleva;
Que el Toisón ha despreciado
Por ser orden extranjera.
5 Con paso tardo, aunque firme,
Sube por las escaleras,
Y al verle, las alabardas
Un golpe dan en la tierra;
Golpe de honor, y de aviso
10 De que en el alcázar entra
Un Grande, á quien se le debe
Todo honor y reverencia.
Al llegar á la antesala,
Los pajes que están en ella
15 Con respeto le saludan
Abriendo las anchas puertas.
Con grave paso entra el conde
Sin que otro aviso preceda,
Salones atravesando
20 Hasta la cámara regia.
Pensativo está el Monarca,
Discurriendo como pueda
Componer aquel disturbio
Sin hacer á nadie ofensa.
25 Mucho al de Borbón le debe,
Aun mucho más de él espera,
Y al de Benavente mucho page 68
Considerar le interesa.
Dilación no admite el caso,
No hay quien dar consejo pueda
Y Villalar y Pavía
5 Á un tiempo se le recuerdan.
En el sillón asentado
Y el codo sobre la mesa,
Al personaje recibe,
Que comedido se acerca.
10 Grave el conde le saluda
Con una rodilla en tierra,
Mas como Grande del reino
Sin descubrir la cabeza.
El Emperador benigno
15 Que alce del suelo le ordena,
Y la plática difícil
Con sagacidad empieza.
Y entre severo y afable
Al cabo le manifiesta
20 Que es el que á Borbón aloje
Voluntad suya resuelta.
Con respeto muy profundo,
Pero con la voz entera,
Respóndele Benavente,
25 Destocando la cabeza:
«Soy, señor, vuestro vasallo,
Vos sois mi rey en la tierra,
Á vos ordenar os cumple page 69
De mi vida y de mi hacienda.
«Vuestro soy, vuestra mi casa,
De mí disponed y de ella,
Pero no toquéis mi honra
5 Y respetad mi conciencia.
«Mi casa Borbón ocupe
Puesto que es voluntad vuestra,
Contamine sus paredes,
Sus blasones envilezca;
10 «Que á mí me sobra en Toledo
Donde vivir, sin que tenga
Que rozarme con traidores,
Cuyo solo aliento infesta.
Y en cuanto él deje mi casa,
15 Antes de tornar yo á ella,
Purificaré con fuego
Sus paredes y sus puertas.»
Dijo el conde, la real mano
Besó, cubrió su cabeza,
20 Y retiróse bajando
Á do estaba su litera.
Y á casa de un su pariente
Mandó que le condujeran,
Abandonando la suya
25 Con cuanto dentro se encierra.
Quedó absorto Carlos Quinto
De ver tan noble firmeza,
Estimando la de España
Más que la imperial diadema.
page 70
ROMANCE CUARTO
Muy pocos días el duque
Hizo mansión en Toledo,
Del noble conde ocupando
Los honrados aposentos.
5 Y la noche en que el palacio
Dejó vacío, partiendo,
Con su séquito y sus pajes,
Orgulloso y satisfecho,
Turbó la apacible luna
10 Un vapor blanco y espeso
Que de las altas techumbres
Se iba elevando y creciendo:
Á poco rato tornóse
En humo confuso y denso
15 Que en nubarrones obscuros
Ofuscaba el claro cielo;
Después en ardientes chispas,
Y en un resplandor horrendo
20 Que iluminaba los valles
Dando en el Tajo reflejos,
Y al fin su furor mostrando
En embravecido incendio
Que devoraba altas torres
Y derrumbaba altos techos.
25 Resonaron las campanas,
Conmovióse todo el pueblo,
De Benavente el palacio page 71
Presa de las llamas viendo.
El Emperador confuso
Corre á procurar remedio,
En atajar tanto daño
5 Mostrando tenaz empeño.
En vano todo: tragóse
Tantas riquezas el fuego,
Á la lealtad castellana
Levantando un monumento.
10 Aun hoy unos viejos muros
Del humo y las llamas negros
Recuerdan acción tan grande
En la famosa Toledo.
PADRE JUAN AROLAS
SÉ MÁS FELIZ QUE YO
Sobre pupila azul, con sueño leve,
15 Tu párpado cayendo amortecido,
Se parece á la pura y blanca nieve
Que sobre las violetas reposó:
Yo el sueño del placer nunca he dormido:
Sé más feliz que yo.
20 Se asemeja tu voz en la plegaria
Al canto del zorzal de indiano suelo
Que sobre la pagoda solitaria
Los himnos de la tarde suspiró: page 72
Yo sólo esta oración dirijo al cielo:
Sé más feliz que yo.
Es tu aliento la esencia más fragante
De los lirios del Arno caudaloso
5 Que brotan sobre un junco vacilante
Cuando el céfiro blando los meció:
Yo no gozo su aroma delicioso:
Sé más feliz que yo.
El amor, que es espíritu de fuego,
10 Que de callada noche se aconseja
Y se nutre con lágrimas y ruego,
En tus purpúreos labios se escondió:
Él te guarde el placer y a mí la queja:
Sé más feliz que yo.
15 Bella es tu juventud en sus albores
Como un campo de rosas del Oriente;
Al ángel del recuerdo pedí flores
Para adornar tu sien, y me las dió;
Yo decía al ponerlas en tu frente:
20 Sé más feliz que yo.
Tu mirada vivaz es de paloma;
Como la adormidera del desierto
Causas dulce embriaguez, hurí de aroma
Que el cielo de topacio abandonó:
25 Mi suerte es dura, mi destino incierto:
Sé más feliz que yo.
page 73
DON JOSÉ DE ESPRONCEDA
CANCIÓN DEL PIRATA
Con diez cañones por banda,
Viento en popa á toda vela,
No corta el mar, sino vuela
Un velero bergantín:
5 Bajel pirata que llaman,
Por su bravura, el _Temido_,
En todo mar conocido
Del uno al otro confín.
La luna en el mar rïela,
10 En la lona gime el viento,
Y alza en blando movimiento
Olas de plata y azul;
Y ve el capitán pirata,
Cantando alegre en la popa,
15 Asia á un lado, al otro Europa,
Y allá á su frente Stambul,
«Navega, velero mío,
Sin temor;
Que ni enemigo navío,
20 Ni tormenta, ni bonanza
Tu rumbo á torcer alcanza,
Ni á sujetar tu valor.
«Veinte presas
Hemos hecho page 74
Á despecho
Del inglés,
Y han rendido
Sus pendones
5 Cien naciones5
Á mis pies.»
_Que es mi barco mi tesoro,
Que es mi Dios la libertad,
Mi ley la fuerza y el viento,
10 Mi única patria la mar._
«Allá muevan feroz guerra
Ciegos reyes
Por un palmo más de tierra:
Que yo tengo aquí por mío
15 Cuanto abarca el mar bravío,
Á quien nadie impuso leyes.
«Y no hay playa,
Sea cual quiera,
Ni bandera
20 De esplendor,
Que no sienta
Mi derecho,
Y dé pecho
Á mi valor.»
25 _Que es mi barco mi tesoro..._
«Á la voz de «¡barco viene!»
Es de ver page 75
Cómo vira y se previene
Á todo trapo á escapar;
Que yo soy el rey del mar,
Y mi furia es de temer.
5 «En las presas
Yo divido
Lo cogido
Por igual:
Sólo quiero
10 Por riqueza
La belleza
Sin rival.»
_Que es mi barco mi tesoro..._
«¡Sentenciado estoy á muerte!
15 Yo me río:
No me abandone la suerte,
Y al mismo que me condena
Colgaré de alguna entena,
Quizá en su propio navío.
20 «Y si caigo,
¿Qué es la vida?
Por perdida
Ya la di,
Cuando el yugo
25 Del esclavo,
Como un bravo,
Sacudí.»
_Que es mi barco mi tesoro..._
page 76
«Son mi música mejor
Aquilones:
El estrépito y temblor
De los cables sacudidos,
5 Del negro mar los bramidos
Y el rugir de mis cañones.
«Y del trueno
Al son violento
Y del viento
10 Al rebramar,
Yo me duermo
Sosegado,
Arrullado
Por el mar.»
15 _Que es mi barco mi tesoro,
Que es mi Dios la libertad,
Mi ley la fuerza y el viento,
Mi única patria la mar._
Á LA PATRIA
¡Cuan solitaria la nación que un día
20 Poblara inmensa gente!
¡La nación cuyo imperio se extendía
Del ocaso al oriente!
¡Lágrimas viertes, infeliz, ahora,
Soberana del mundo,
25 Y nadie de tu faz encantadora
Borra el dolor profundo! page 77
Obscuridad y luto tenebroso
En ti vertió la muerte,
Y en su furor el déspota sañoso
Se complació en tu suerte.
5 No perdonó lo hermoso, patria mía;
Cayó el joven guerrero,
Cayó el anciano, y la segur impía
Manejó placentero.
So la rabia cayó la virgen pura
10 Del déspota sombrío,
Como eclipsa la rosa su hermosura
En el sol del estío.
¡Oh vosotros, del mundo habitadores,
Contemplad mi tormento!
15 ¿Igualarse podrán ¡ah! qué dolores
Al dolor que yo siento?
Yo, desterrado de la patria mía,
De una patria que adoro,
Perdida miro su primer valía
20 Y sus desgracias lloro.....
Tendió sus brazos la agitada España,
Sus hijos implorando;
Sus hijos fueron, mas traidora saña
Desbarató su bando. page 78
¿Qué se hicieron tus muros torreados,
Oh mi patria querida?
¿Dónde fueron tus héroes esforzados,
Tu espada no vencida?
5 ¡Ay! de tus hijos en la humilde frente
Está el rubor grabado:
Á sus ojos, caídos tristemente,
El llanto está agolpado.
Un tiempo España fué; cien héroes fueron
10 En tiempos de ventura,
Y las naciones tímidas la vieron
Vistosa en hermosura.
Cual cedro que en el Líbano se ostenta,
Su frente se elevaba;
15 Como el trueno á la virgen amedrenta,
Su voz las aterraba.
Mas hora, como piedra en el desierto,
Yaces desamparada,
Y el justo desgraciado vaga incierto
20 Allá en tierra apartada.
Cubren su antigua pompa y poderío
Pobre hierba y arena,
Y el enemigo que tembló á su brío
Burla y goza en su pena. page 79
Vírgenes, destrenzad la cabellera
Y dadla al vago viento;
Acompañad con arpa lastimera
Mi lúgubre lamento.
5 Desterrados ¡oh Dios! de nuestros lares
Lloremos duelo tanto:
¿Quién calmará ¡oh España! tus pesares?
¿Quién secará tu llanto?
DON JOSÉ ZORRILLA
ORIENTAL
Corriendo van por la vega
10 Á las puertas de Granada
Hasta cuarenta gomeles
Y el capitán que los manda.
Al entrar en la ciudad,
Parando en su yegua blanca,
15 Le dijo éste á una mujer
Que entre sus brazos lloraba:
--Enjuga el llanto, cristiana,
No me atormentes así,
Que tengo yo, mi sultana,
20 Un nuevo Edén para ti.
Tengo un palacio en Granada,
Tengo jardines y flores,
Tengo una fuente dorada
Con más de cien surtidores. page 80
Y en la vega del Genil
Tengo parda fortaleza,
Que será reina entre mil
Cuando encierre tu belleza.
5 Y sobre toda una orilla
Extiendo mi señorío;
Ni en Córdoba ni en Sevilla
Hay un parque como el mío.
10 Allí la altiva palmera
Y el encendido granado,
Junto á la frondosa higuera
Cubren el valle y collado.
Allí el robusto nogal,
Allí el nópalo amarillo,
15 Allí el sombrío moral
Crecen al pie del castillo.
Y olmos tengo en mi alameda
Que hasta el cielo se levantan,
Y en redes de plata y seda
20 Tengo pájaros que cantan.
Y tú mi sultana eres,
Que desiertos mis salones
Están, mi harén sin mujeres,
Mis oídos sin canciones.
25 Yo te daré terciopelos
Y perfumes orientales;
De Grecia te traeré velos
Y de Cachemira chales.
Y te daré blancas plumas page 81
Para que adornes tu frente,
Más blancas que las espumas
De nuestros mares de oriente;
Y perlas para el cabello,
5 Y baños para el calor,
Y collares para el cuello;
Para los labios... ¡amor!--
--¿Qué me valen tus riquezas,
Respondióle la cristiana,
10 Si me quitas á mi padre,
Mis amigos y mis damas?
Vuélveme, vuélveme, moro,
Á mi padre y á mi patria,
Que mis torres de León
15 Valen más que tu Granada.--
Escuchóla en paz el moro,
Y manoseando su barba,
Dijo, como quien medita,
En la mejilla una lágrima:
20 Si tus castillos mejores
Que nuestros jardines son,
Y son más bellas tus flores,
Por ser tuyas, en León,
Y tú diste tus amores
25 Á alguno de tus guerreros,
Hurí del Edén, no llores;
Vete con tus caballeros.--
Y dándola su caballo
Y la mitad de su guardia page 82
El capitán de los moros
Volvió en silencio la espalda.
INDECISIÓN
¡Bello es vivir, la vida es la armonía!
Luz, peñascos, torrentes y cascadas,
5 Un sol de fuego iluminando el día,
Aire de aromas, flores apiñadas:
Y en medio de la noche majestuosa
Esa luna de plata, esas estrellas,
Lámparas de la tierra perezosa,
10 Que se ha dormido en paz debajo de ellas.
¡Bello es vivir! Se ve en el horizonte
Asomar el crepúsculo que nace;
Y la neblina que corona el monte
En el aire flotando se deshace;
15 Y el inmenso tapiz del firmamento
Cambia su azul en franjas de colores;
Y susurran las hojas en el viento,
Y desatan su voz los ruiseñores.
Si hay huracanes y aquilón que brama,
20 Si hay un invierno de humedad vestido,
Hay una hoguera á cuya roja llama
Se alza un festín con su discorde ruido.
Y una pintada y fresca primavera,
Con su manto de luz y orla de flores, page 83
Que cubre de verdor la ancha pradera
Donde brotan arroyos saltadores.
¡Bello es vivir, la vida es la armonía!
Luz, peñascos, torrentes y cascadas,
5 Un sol de fuego iluminando el día,
Aire de aromas, flores apiñadas.
Arranca, arranca, Dios mío,
De la mente del poeta
Este pensamiento impío
10 Que en un delirio creó;
Sin un instante de calma,
En su olvido y amargura,
No puede soñar su alma
Placeres que no gozó.
15 ¡Ay del poeta! su llanto
Fué la inspiración sublime
Con que arrebató su canto
Hasta los cielos tal vez;
Solitaria flor que el viento
20 Con impuro soplo azota,
Él arrastra su tormento
Escrito sobre la tez.
Porque tú, ¡oh Dios! le robaste
Cuanto los hombres adoran;
25 Tú en el mundo le arrojaste
Para que muriera en él;
Tú le dijiste que el hombre page 84
Era en la tierra su _hermano_;
Mas él no encuentra ese nombre
En sus recuerdos de hiel.
Tú le has dicho que eligiera
5 Para el viaje de la vida
Una hermosa compañera
Con quien partir su dolor;
Mas ¡ay! que la busca en vano;
Porque es para el ser que ama
10 Como un inmundo gusano
Sobre el tallo de una flor.
Canta la luz y las flores,
Y el amor en las mujeres,
Y el placer en los amores,
15 Y la calma en el placer:
Y sin esperanza adora
Una belleza escondida,
Y hoy en sus cantares llora
Lo que alegre cantó ayer.
20 Él con los siglos rodando
Canta su afán á los siglos,
Y los siglos van pasando
Sin curarse de su afán.
¡Maldito el nombre de gloria
25 Que en tu cólera le diste!
Sentados en su memoria
Recuerdos de hierro están.
El día alumbra su pena,
La noche alarga su duelo, page 85
La aurora escribe en el cielo
Su sentencia de vivir:
Fábulas son los placeres,
No hay placeres en su alma,
5 No hay amor en las mujeres,
Tarda la hora de morir.
Hay sol que alumbra, mas quema:
Hay flores que se marchitan,
Hay recuerdos que se agitan
10 Fantasmas de maldición.
Si tiene una voz que canta,
Al arrancarla del pecho
Deja fuego en la garganta,
Vacío en el corazón.
15 ¡Bello es vivir! Sobre gigante roca
Se mira el mundo á nuestros pies tendido,
La frente altiva con las nubes toca...
Todo creado para el hombre ha sido.
¡Bello es vivir! Que el hombre descuidado
20 En los bordes se duerme de la vida,
Y de locura y sueños embriagado
En un festín el porvenir olvida.
¡Bello es vivir! Vivamos y cantemos:
El tiempo entre sus pliegues roedores
25 Ha de llevar el bien que no gocemos,
Y ha de apagar placeres y dolores.
Cantemos de nosotros olvidados,
Hasta que el son de la fatal campana page 86
Toque á morir... Cantemos descuidados,
Que el sol de ayer no alumbrará mañana.
LA FUENTE
Huye la fuente al manantial ingrata
El verde musgo en derredor lamiendo,
5 Y el agua limpia en su cristal retrata
Cuanto va viendo.
El césped mece y las arenas moja
Do mil caprichos al pasar dibuja,
Y ola tras ola murmurando arroja,
10 Riza y empuja.
Lecho mullido la presenta el valle,
Fresco abanico el abedul pomposo,
Cañas y juncos retirada calle,
Sombra y reposo.
15 Brota en la altura la fecunda fuente;
¿Y á qué su empeño, si al bajar la cuesta
Halla del río en el raudal rugiente
Tumba funesta?
Á BUEN JUEZ MEJOR TESTIGO
Tradición de Toledo
I
Entre pardos nubarrones
20 Pasando la blanca luna,
Con resplandor fugitivo, page 87
La baja tierra no alumbra.
La brisa con frescas alas
Juguetona no murmura,
Y las veletas no giran
5 Entre la cruz y la cúpula.
Tal vez un pálido rayo
La opaca atmósfera cruza,
Y unas en otras las sombras
Confundidas se dibujan.
10 Las almenas de las torres
Un momento se columbran,
Como lanzas de soldados
Apostados en la altura.
Reverberan los cristales
15 La trémula llama turbia,
Y un instante entre las rocas
Rïela la fuente oculta.
Los álamos de la vega
Parecen en la espesura
20 De fantasmas apiñados
Medrosa y gigante turba;
Y alguna vez desprendida
Gotea pesada lluvia,
Que no despierta á quien duerme,
25 Ni á quien medita importuna.
Yace Toledo en el sueño
Entre las sombras confusa,
Y el Tajo á sus pies pasando
Con pardas ondas la arrulla. page 88
El monótono murmullo
Sonar perdido se escucha,
Cual si por las hondas calles
Hirviera del mar la espuma.
5 ¡Qué dulce es dormir en calma
Cuando á lo lejos susurran
Los álamos que se mecen,
Las aguas que se derrumban!
Se sueñan bellos fantasmas
10 Que el sueño del triste endulzan,
Y en tanto que sueña el triste,
No le aqueja su amargura.
Tan en calma y tan sombría
Como la noche que enluta
15 La esquina en que desemboca
Una callejuela oculta,
Se ve de un hombre que aguarda
La vigilante figura,
Y tan á la sombra vela
20 Que entre la sombra se ofusca.
Frente por frente á sus ojos
Un balcón á poca altura
Deja escapar por los vidrios
La luz que dentro le alumbra;
25 Mas ni en el claro aposento,
Ni en la callejuela obscura
El silencio de la noche
Rumor sospechoso turba.
Pasó así tan largo tiempo, page 89
Que pudiera haberse duda
De si es hombre, ó solamente
Mentida ilusión nocturna;
Pero es hombre, y bien se ve,
5 Porque con planta segura
Ganando el centro á la calle
Resuelto y audaz pregunta:
--¿Quién va?--y á corta distancia
El igual compás se escucha
10 De un caballo que sacude
Las sonoras herraduras.
¿Quién va? repite, y cercana
Otra voz menos robusta
Responde:--Un hidalgo ¡calle!
15 Y el paso el bruto apresura.
--Téngase el hidalgo,--el hombre
Replica, y la espada empuña.
--Ved más bien si me haréis calle
(Repusieron con mesura)
20 Que hasta hoy á nadie se tuvo
Ibán de Vargas y Acuña.
--Pase el Acuña y perdone:--
Dijo el mozo en faz de fuga,
Pues teniéndose el embozo
25 Sopla un silbato, y se oculta.
Paró el jinete á una puerta,
Y con precaución difusa
Salió una niña al balcón
Que llama interior alumbra. page 90
--¡Mi padre!--clamó en voz baja,
Y el viejo en la cerradura
Metió la llave pidiendo
Á sus gentes que le acudan.
5 Un negro por ambas bridas
Tomó la cabalgadura,
Cerróse detrás la puerta
Y quedó la calle muda.
En esto desde el balcón,
10 Como quien tal acostumbra,
Un mancebo por las rejas
De la calle se asegura.
Asió el brazo al que apostado
Hizo cara á Ibán de Acuña,
15 Y huyeron, en el embozo
Velando la catadura.
II
Clara, apacible y serena
Pasa la siguiente tarde,
Y el sol tocando su ocaso
20 Apaga su luz gigante:
Se ve la imperial Toledo
Dorada por los remates,
Como una ciudad de grana
Coronada de cristales.
25 El Tajo por entre rocas
Sus anchos cimientos lame,
Dibujando en las arenas page 91
Las ondas con que las bate.
Y la ciudad se retrata
En las ondas desiguales,
Como en prendas de que el río
5 Tan afanoso la bañe.
Á lo lejos en la vega
Tiende galán por sus márgenes,
De sus álamos y huertos
El pintoresco ropaje,
10 Y porque su altiva gala
Más á los ojos halague,
La salpica con escombros
De castillos y de alcázares.
Un recuerdo es cada piedra
15 Que toda una historia vale,
Cada colina un secreto
De príncipes ó galanes.
Aquí se bañó la hermosa
Por quien dejó su rey culpable
20 Amor, fama, reino y vida
En manos de musulmanes.
Allí recibió Galiana
Á su receloso amante
En esa cuesta que entonces
25 Era un plantel de azahares.
Allá por aquella torre,
Que hicieron puerta los árabes,
Subió el Cid sobre Babieca
Con su gente y su estandarte. page 92
Más lejos se ve el castillo
De San Servando, ó Cervantes
Donde nada se hizo nunca
Y nada al presente se hace.
5 Á este lado está la almena
Por do sacó vigilante
El conde Don Peranzules
Al rey, que supo una tarde
Fingir tan tenaz modorra,
10 Que, político y constante,
Tuvo siempre el brazo quedo
Las palmas al horadarle.
Allí está el circo romano,
Gran cifra de un pueblo grande,
15 Y aquí la antigua Basílica
De bizantinos pilares,
Que oyó en el primer concilio
Las palabras de los Padres
Que velaron por la Iglesia
20 Perseguida ó vacilante.
La sombra en este momento
Tiende sus turbios cendales
Por todas esas memorias
De las pasadas edades,
25 Y del Cambrón y Visagra
Los caminos desiguales,
Camino á los Toledanos
Hacia las murallas abren.
Los labradores se acercan page 93
Al fuego de sus hogares,
Cargados con sus aperos,
Cansados de sus afanes.
Los ricos y sedentarios
5 Se tornan con paso grave,
Calado el ancho sombrero,
Abrochados los gabanes;
Y los clérigos y monjes
Y los prelados y abades
10 Sacudiendo el leve polvo
De capelos y sayales.
Quédase sólo un mancebo
De impetuosos ademanes,
Que se pasea ocultando
15 Entre la capa el semblante.
Los que pasan le contemplan
Con decisión de evitarle,
Y él contempla á los que pasan
Como si á alguien aguardase.
20 Los tímidos aceleran
Los pasos al divisarle,
Cual temiendo de seguro
Que les proponga un combate;
Y los valientes le miran
25 Cual si sintieran dejarle
Sin que libres sus estoques
En riña sonora dancen.
Una mujer también sola
Se viene el llano adelante, page 94
La luz del rostro escondida
En tocas y tafetanes.
Mas en lo leve del paso,
Y en lo flexible del talle,
5 Puede á través de los velos
Una hermosa adivinarse.
Vase derecha al que aguarda,
Y él al encuentro la sale
Diciendo... cuanto se dicen
10 En las citas los amantes.
Mas ella, galanterías
Dejando severa aparte,
Así al mancebo interrumpe
En voz decisiva y grave:
15 «Abreviemos de razones,
Diego Martínez; mi padre,
Que un hombre ha entrado en su ausencia
Dentro mi aposento sabe:
Y así quien mancha mi honra,
20 Con la suya me la lave;
Ó dadme mano de esposo,
Ó libre de vos dejadme.»
Miróla Diego Martínez
Atentamente un instante,
25 Y echando á un lado el embozo,
Repuso palabras tales:
«Dentro de un mes, Inés mía,
Parto á la guerra de Flandes; page 95
Al año estaré de vuelta
Y contigo en los altares.
Honra que yo te desluzca,
Con honra mía se lave;
5 Que por honra vuelven honra
Hidalgos que en honra nacen.
--Júralo,--exclamó la niña.
--Más que mi palabra vale
No te valdrá un juramento.
10 --Diego, la palabra es aire.
--¡Vive Dios que estás tenaz!
Dalo por jurado y baste.
--No me basta; que olvidar
Puedes la palabra en Flandes.
15 --¡Voto á Dios! ¿qué más pretendes?
--Que á los pies de aquella imagen
Lo jures como cristiano
Del santo Cristo delante.»
Vaciló un punto Martínez,
20 Mas porfiando que jurase,
Llevóle Inés hacia el templo
Que en medio la vega yace.
Enclavado en un madero,
En duro y postrero trance,
25 Ceñida la sien de espinas,
Descolorido el semblante,
Víase allí un crucifijo
Teñido de negra sangre,
Á quien Toledo devota page 96
Acude hoy en sus azares.
Ante sus plantas divinas
Llegaron ambos amantes,
Y haciendo Inés que Martínez
5 Los sagrados pies tocase,
Preguntóle:
--Diego, ¿juras
Á tu vuelta desposarme?
Contestó el mozo:
--¡Sí juro!
Y ambos del templo se salen.
III