_De los desastres que ocurrieron en el real._
A proporcion de la abundancia que habia en el real cristiano de todas
las cosas de necesidad, y aun de lujo, conducidas por una multitud de
acémilas que dia y noche no cesaban de bajar de las montañas, era la
escasez que se padecia ya en la guarnicion de Baza, donde la falta de
mantenimientos y la mengua de los recursos, amenazaba los horrores de
la hambre.
El príncipe Cidi Yahye se habia conducido con mucho valor y espíritu,
en la defensa de la ciudad, mientras hubo esperanzas de triunfar de
los sitiadores; mas ahora empezaba á declinar de la constancia que
solia animarle, y se le veia pasear con aire pensativo los adarves
de Baza, volviendo muchas veces los ojos ansiosamente hácia el campo
cristiano, y quedando luego absorto en una meditacion profunda.
El veterano alcaide Mohamed Ben Hazen, á cuya penetracion no se
ocultaban los pensamientos del jóven príncipe, procuraba reanimarle
y le decia: “La estacion de invierno se acerca; con las lluvias
crecerán los arroyos, y las avenidas de la sierra inundarán la vega.
El Rey cristiano ya vacila, y no podrá detenerse mucho mas en estos
sitios. Un solo temporal que sobrevenga, arrebatará con ímpetu
irresistible ese conjunto de alegres pabellones, y los desparramará
de la misma suerte que el viento esparce el polvo de las eras.”
Con estas razones se animó el príncipe Cidi Yahye, y no veia llegar
la hora de que empezase la estacion lluviosa. Estando un dia
observando el real cristiano, notó en él un movimiento general,
y oyó el ruido de muchas herramientas, como si se estuviera
construyendo algunas nuevas máquinas de guerra. Poco despues vió
con asombro levantarse sobre las cercas del real unos edificios
cubiertos de madera y tejas; luego mas de mil casas construidas de
tapia, aparecieron coronadas con los pendones de diversos capitanes;
por último, las frágiles tiendas y blancos pabellones que cubrian
las llanuras, desaparecieron como nubes ligeras, y vióse al campo
cristiano convertido en una especie de ciudad, con sus calles y
plazas; pues hasta los soldados habian hecho sus enramadas ó chozas,
para su comodidad. En medio de todas ellas se habia erigido un
edificio capaz, donde tremolaban los estandartes de Castilla y de
Aragon, indicando la mansion del Soberano[29].
[29] Cura de los Palacios. Pulgar, &c.
Fernando habia tomado la resolucion de substituir á las tiendas
de campaña estas casas provisionales, asi para defensa contra los
rigores de la estacion próxima, como para convencer á los moros que
su ánimo era continuar el sitio. Pero al construir estas nuevas
habitaciones, no se habia tenido presente la naturaleza del clima en
aquel pais, ni se tomaron las precauciones convenientes contra los
estragos que suelen causar en Andalucía las aguas otoñales despues de
una larga sequedad. Apenas se acabaron de construir aquellos endebles
edificios, sobrevino un temporal tan recio, que en pocos momentos
vinieron la mayor parte al suelo, sepultando en sus ruinas hombres y
bestias; el campamento se inundó todo, se perdieron muchas vidas, y
fue grande la pena y trabajo que se padeció en el real. Para mayor
confusion de los sitiadores, cesaron repentinamente las remesas de
víveres; porque con la gran lluvia reciente, ni los caminos eran
transitables, ni se podian vadear los rios. Con solo haber faltado
un dia la provision ordinaria, se hizo tan sensible la escasez de
pan y cebada, que la consternacion se apoderó de todo el ejército.
Afortunadamente fue pasagero el temporal; cesó la lluvia, pasaron los
torrentes, y los convoyes detenidos en las orillas de los arroyos,
llegaron con felicidad al campo.
Apenas la Reina doña Isabel tuvo noticia de este contratiempo, tomó
providencias activas para precaver efectos tan desastrosos. Despachó
seis mil peones, con ingenieros experimentados, para reparar los
caminos, y hacer puentes y calzadas, como lo verificaron por espacio
de siete leguas de tierra. Las gentes de armas que por órden del Rey
estaban distribuidas por los cerros para guardar los pasos de las
montañas, hicieron dos sendas; una para las caballerías que venian al
real con los bastimentos, otra para las que volvian á fin de que no
se encontrasen en el camino, ni se estorbasen el paso las unas á las
otras: las casas destruidas por el temporal reciente, se construyeron
de nuevo con mayor solidez, y se tomaron medidas de precaucion para
proteger el campo contra las inundaciones que podrian sobrevenir en
adelante.
[Ilustración]