54 Y él, echados todos fuera, y trabándola de la mano, clamó, diciendo:

Jóven, levántate.

55 Entónces su espíritu volvió, y se levantó luego; y él mandó que le diesen

de comer.

56 Y sus padres estaban fuera de sí: á los cuales él mandó, que á nadie

dijesen lo que habia sido hecho.

CAPITULO 9.

Y JUNTANDO sus doce discípulos, les dió virtud y potestad sobre todos las

demonios, y que sanasen enfermedades.

2 Y los envió á que predicasen el reino de Dios, y que sanasen los enfermos.

3 Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordones, ni alforja, ni

pan, ni dinero, ni tengais dos vestidos.

4 Y en cualquiera casa que entrareis, quedád allí, y salíd de allí.

5 Y todos los que no os recibieren, saliéndoos de aquella ciudad, aun el

polvo sacudid de vuestros piés en testimonio contra ellos.

6 Y saliendo ellos, rodeaban por todas las aldeas anunciando el evangelio, y

sanando por todas partes.

7 & Y oyó Heródes el tetrarca todas las cosas que hacia, y estaba en duda,

porque decian algunos: Que Juan habia resucitado de los muertos;

8 Y otros: Que Elías habia aparecido; y otros: Que algun profeta de los

antiguos habia resucitado.

9 Y dijo Heródes: A Juan yo le degollé: )quién pues será este, de quien yo

oigo tales cosas? Y procuraba verle.

10 & Y vueltos los apóstoles, le contaron todas las cosas que habian hecho.

Y tomándolos, se apartó aparte á un lugar desierto de la ciudad que se llama

Betsaida.

11 [Lo cual] como las gentes entendieron, le siguieron, y él les recibió, y

les hablaba del reino de Dios, y sanó á los que tenian necesidad de cura.

12 Y el dia habia comenzado á declinar; y llegándose los doce, le dijeron:

Despide la multitud, para que yendo á las aldeas y heredades de al derredor,

se alberguen y hallen viandas; porque aquí estamos en lugar desierto.

13 Y les dice: Dádles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos mas de

cinco panes y dos peces, si no vamos nosotros á comprar viandas para toda esta

gente.

14 Y eran como cinco mil hombres. Entónces dijo á sus discípulos: Hacédlos

recostar por ranchos de cincuenta en cincuenta.

15 Y así lo hicieron; y recostáronse todos.

16 Y tomando los cinco panes y los dos peces, mirando al cielo los bendijo;

y rompió, y dió á sus discípulos para que pusiesen delante de la multitud.

17 Y comieron todos, se hartaron; y alzaron lo que les sobró, los pedazos,

doce esportones.

18 & Y aconteció, que estando él solo orando, estaban con él los discípulos,

y les preguntó, diciendo. )Quién dicen las gentes que soy yo?

19 Y ellos respondieron, y dijeron: Juan el Bautista, y otros: Elías; y

otros, que algun profeta de los antiguos ha resucitado.

20 Y él les dijo: )Mas vosotros, quién decís que soy? Entónces respondiendo

Simon Pedro, dijo: El Cristo de Dios.

21 Entónces él encomendándoles estrechamente, [les] mandó que á nadie

dijesen esto,

22 Diciendo: Es menester que el Hijo del hombre padezca muchas cosas, y ser

desechado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los

escribas, y ser muerto, y resucitar al tercero dia.

23 Y decia a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí

mismo, y tome su cruz cada dia, y sígame.

24 Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá; y cualquiera

que perdiere su vida por causa de mí, este la salvará.

25 Porque )qué aprovecha al hombre, si grangeare todo el mundo, y se pierda

él á si mismo, ó corra peligro de sí?

26 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de este tal el Hijo

del hombre se avergonzará, cuando vendrá en su gloria, y del Padre, y de los

santos ángeles.

27 Y os digo de verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no

gustarán la muerte, hasta que vean el reino de Dios.

28 & Y aconteció que despues de estas palabras, como ocho dias, tomó á

Pedro, y á Juan, y á Santiago, y subió á un monte á orar.

29 Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra; y su

vestido blanco [y] resplandeciente.

30 Y, he aquí, dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moises, y

Elías,

31 Que aparecieron en gloria, y hablaban de su salida, la cual habia de

cumplir en Jerusalem.

32 Y Pedro, y los que estaban con él, estaban cargados de sueño; y como

despertaron, vieron su gloria, y a los dos varones que estaban con él.

33 Y aconteció, que apartándose ellos de él, Pedro dice á Jesus: Maestro,

bien es que nos quedemos aquí; y hagamos tres cabañas, una para tí, y una para

Moises, y una para Elías; no sabiendo lo que se decia.

34 Y estando él hablando esto, vino una nube que los hizo sombra; y tuvieron

temor entrando ellos en la nube.

35 Y vino una voz de la nube, que decia: Este es mi Hijo amado, á él oid.

36 Y pasada aquella voz, Jesus fué hallado solo; y ellos callaron, y por

aquellos dias no dijeron nada á nadie de lo que habian visto.

37 & Y aconteció el dia siguiente, que bajando ellos del monte, un gran

gentío le salió al encuentro;

38 Y, he aquí, que un hombre de la multitud clamó, diciendo: Maestro,

ruégote que veas á mi hijo, el único que tengo.

39 Y, he aquí, un espíritu le toma, y de repente da voces; y le despedaza de

modo que echa espuma, y apenas se aparta de él, quebrantándole.

40 Y rogué á tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron.

41 Y respondiendo Jesus dijo: (Oh generacion infiel y perversa! )hasta

cuándo tengo de estar con vosotros, y os sufriré? Trae tu hijo acá.

42 Y como aun se acercaba, el demonio le derribó, y [le] despedazó, mas

Jesus riñó al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y le volvió á su padre.

43 Y todos estaban fuera de sí de la grandeza de Dios. Y maravillándose

todos de todas las cosas que hacia, dijo á sus discípulos:

44 & Ponéd vosotros en vuestros oidos estas palabras; porque ha de acontecer

que el Hijo del hombre será entregado en manos de hombres.

45 Mas ellos no entendian esta palabra; y les era encubierta para que no la

entendiesen, y temian de preguntarle de esta palabra.

46 & Entónces entraron en disputa, cuál de ellos seria el mayor.

47 Mas Jesus, viendo los pensamientos del corazon de ellos, tomó un niño, y

le puso junto á sí,

48 Y les dice: Cualquiera que recibiere este niño en mi nombre, á mí recibe,

y cualquiera que [me] recibiere á mí, recibe al que me envió; porque el que

fuere el menor entre todos vosotros, este será el grande.

49 Entónces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos vista á uno que echaba

fuera demonios en tu nombre, y se lo vedamos, porque no [te] sigue con

nosotros.

50 Jesus le dijo: No [sé lo] vedéis, porque el que no es contra nosotros,

por nosotros es.

51 & Y aconteció [que] como se cumplió el tiempo en que habia de ser

recibido arriba, él afirmó su rostro para ir á Jerusalem.

52 Y envió mensageros delante de sí, los cuales fueron y entraron en una

ciudad de los Samaritanos, para aderezarle [allí].

53 Mas no le recibieron, porque su rostro era de hombre que iba á Jerusalem.

54 Y viendo [esto] sus discípulos, Santiago y Juan dijeron: Señor, )quieres

que mandemos que descienda fuego del cielo, y los consume, como tambien hizo

Elías?

55 Entónces volviendo él les riñó, diciendo: Vosotros no sabéis de qué

espíritu sois:

56 Porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las vidas de los

hombres, sino para salvar[las]. Y se fueron a otra aldea.

57 & Y aconteció que yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, [yo] te

seguiré donde quiera que fueres.

58 Y le dijo Jesus: Las zorras tienen cuevas, y las aves de los cielos

nidos, mas el Hijo del hombre no tiene donde recline [su] cabeza.

59 Y dijo á otro: Sígueme. Y él dijo: Señor, déjame que primero vaya, y

entierre á mi padre.

60 Y Jesus le dijo: Deja los muertos que entierren á sus muertos; mas tú vé,

y anuncia el reino de Dios.

61 Entónces tambien dijo otro: Seguirte he, Señor: mas déjame que me despida

primero de los que están en mi casa.

62 Y Jesus le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mirare atras, es

apto para el reino de Dios.

CAPITULO 10.

Y DESPUES de estas cosas, señaló el Señor aun otros setenta, á los cuales

envió de dos en dos, delante de su faz á toda ciudad y lugar á donde él habia

de venir.

2 Y les decia: La mies á la verdad [es] mucha, mas los obreros pocos, por

tanto rogád al Señor de la mies que envie obreros á su mies.

3 Andád, he aquí, yo os envio como á corderos en medio de lobos.

4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni zapatos; y á nadie saludéis en el camino.

5 En cualquier casa donde entrareis, primeramente decíd: Paz [sea] á esta

casa.

6 Y si hubiere allí algun hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si

no, se volverá á vosotros.

7 Y posád en aquella misma casa comiendo y bebiendo lo que os dieren; porque

el obrero digno es de su salario. No [os] paséis de casa en casa.

8 Y en cualquier ciudad donde entrareis, y os recibieren, coméd lo que os

pusieren delante;

9 Y sanád los enfermos que en ella hubiere, y decídles: Se ha allegado á

vosotros el reino de Dios.

10 Mas en cualquier ciudad donde entrareis, y no os recibieren, saliendo por

sus calles, decíd:

11 Aun el polvo que se nos ha pegado de vuestra ciudad sacudimos contra

vosotros: esto empero sabéd que el reino de los cielos se ha allegado á

vosotros.

12 Y os digo, que Sodoma tendrá más remision aquel dia, que aquella ciudad.

13 (Ay de tí, Corazin! (Ay de tí, Betsaida! que si en Tiro, y en Sidon se

hubieran hecho las maravillas que han sido hechas en vosotras, ya dias ha, que

sentados en cilicio y ceniza, se hubieran arrepentido:

14 Por tanto Tiro y Sidon tendrán más remision que vosotras en el juicio.

15 Y tú, Capernaum, que hasta los cielos estás levantada, hasta los

infiernos serás abajada.

16 El que á vosotros oye, á mi oye; y el que á vosotros desecha, a mí

desecha; y el que á mí desecha, desecha al que me envió.

17 Y volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se

nos sujetan por tu nombre.

18 Y les dijo: Yo veia á Satanas, como un rayo, que caia del cielo.

19 He aquí, [yo] os doy potestad de hollar sobre las serpientes, y sobre los

escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo; y nada os dañará:

20 Empero no os regocijéis de esto, de que los espíritus se os sujeten; mas

ántes regocijáos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.

21 & En aquella misma hora Jesus se alegró en espíritu, y dijo: Alábote, oh

Padre, Señor del cielo y de la tierra, que escondiste estas cosas á los sabios

y entendidos, y las has revelado á los pequeños: así, Padre, porque así te

agradó.

22 Todas las cosas me son entregadas de mi Padre; y nadie sabe quién sea el

Hijo, sino el Padre; ni quién sea el Padre, sino el Hijo, y [aquel] á quien el

Hijo [le] quisiere revelar.

23 Y vuelto particularmente á [sus] discípulos, dijo: Bienaventurados los

ojos que ven lo que vosotros veis;

24 Porque os digo, que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros

veis, y no [lo] vieron; y oir lo que oís, y no [lo] oyeron.

25 & Y he aquí, [que] un doctor de la ley se levantó tentándole, y diciendo:

Maestro, )haciendo qué cosa poseeré la vida eterna?

26 Y él le dijo: )Qué está escrito en la ley? )Cómo lees?

27 Y él respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazon, y de

toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y á tu

prójimo, como á tí mismo.

28 Y le dijo: Bien has respondido: haz esto, y vivirás.

29 Mas él, queriéndose justificar á si mismo, dijo á Jesus: )Y quién es mi

prójimo?

30 Y respondiendo Jesus, dijo: Un hombre descendia, de Jerusalem á Jericó, y

cayó entre ladrones; los cuales le despojaron, é hiriéndo[le], se fueron,

dejándo[le] medio muerto.

31 Y aconteció, que descendió un sacerdote por el mismo camino; y viéndole,

se pasó del un lado.

32 Y asimismo un Levita llegando cerca de aquel lugar, y mirándo[le], se

pasó del un lado.

33 Y un Samaritano, que iba su camino, viniendo cerca de él, y viéndole, fué

movido á misericordia

34 Y llegándose, le vendó las heridas, echándole [en ellas] aceite y vino; y

poniéndole sobre su cabalgadura, le llevó al meson, y cuidó de él.

35 Y al otro dia partiéndose, sacó dos denarios y [los] dió al mesonero, y

le dijo: Cuida de él; y todo lo que de más gastares, yo cuando vuelva te lo

pagaré.

36 )Quién, pues, de estos tres te parece que fué el prójimo de aquel que

cayó entre ladrones?

37 Y él dijo: El que usó de misericordia con el. Entónces Jesus le dijo: Vé,

y haz tú lo mismo.

38 & Y aconteció, que yendo, entró él en una aldea; y una mujer llamada

Marta le recibió en su casa.

39 Y esta tenia una hermana, que se llamaba María, la cual sentándose á los

piés de Jesus oia su palabra.

40 Marta empero se distraia en muchos servicios; y sobreviniendo, dijo:

Señor, )no tienes cuidado que mi hermana me deja servir sola? Díle, pues, que

me ayude.

41 Respondiendo Jesus entónces, le dijo: Marta, Marta cuidadosa estás, y con

las muchas cosas estás turbada:

42 Empero una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual

no le sera quitada.

CAPITULO 11.

Y ACONTECIÓ que estando él orando en cierto lugar, como acabó, uno de sus

discípulos le dijo: Señor, enséñanos á orar, como tambien Juan enseñó á sus

discípulos.

2 Y les dijo: Cuando orareis, decíd: Padre nuestro, que estás en los cielos,

sea tu nombre santificado. Venga tu reino: sea hecha tu voluntad como en el

cielo así tambien en la tierra.

3 El pan nuestro de cada dia dános[le] hoy.

4 Y perdónanos nuestros pecados, porque tambien nosotros perdonamos á todos

los que nos deben. Y no nos metes en tentacion; mas líbranos de mal.

5 Les dijo tambien: )Quién de vosotros tendrá un amigo, é irá á él á media

noche, y le dirá: Amigo, préstame tres panes,

6 Porque un mi amigo ha venido a mí de camino, y no tengo que ponerle

delante;

7 Y él dentro respondiendo, diga: No me seas molesto: la puerta está ya

cerrada, y mis niños están conmigo en la cama: no puedo levantarme, y darte.

8 Dígoos, que aunque no se levante á darle por ser su amigo, cierto por su

importunidad se levantará, y le dará todo lo que habrá menester.

9 Y yo os digo: Pedíd, y se os dará: buscád, y hallaréis: tocád, y os será

abierto.

10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca halla; y al que toca,

es abierto.

11 )Y cuál padre de vosotros, si su hijo le pidiere pan, le dará una piedra?

)ó, si un pescado, en lugar de pescado le dará una serpiente?

12 )O, si [le] pidiere un huevo, le dará un escorpion?

13 Pues, si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros

hijos, )cuánto más [vuestro] Padre celestial dará el Espíritu Santo á los que

le pidieren de él?

14 & Tambien echó fuera un demonio, el cual era mudo; y aconteció, que

salido fuera el demonio, el mudo habló, y las gentes se maravillaron.

15 Y algunos de ellos decian: Por Belzebú, príncipe de los demonios, echa

fuera los demonios.

16 Y otros, tentándo[le], pedian de él una señal del cielo.

17 Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino

dividido contra sí mismo es asolado; y casa [dividida] cae sobre casa.

18 Y si tambien Satanas está dividido contra sí, )cómo estará en pié su

reino? porque decis, que por Belzebú echo yo fuera los demonios.

19 Pues si yo echo fuera los demonios por Belzebú, )vuestros hijos, por

quién [los] echan fuera? por tanto ellos serán vuestros jueces.

20 Mas si con el dedo de Dios yo echo fuera los demonios cierto el reino de

Dios ha llegado á vosotros.

21 Cuando un hombre fuerte armada guarda su palacio, en paz está lo que

posee.

22 Mas si otro más fuerte que él sobreviniendo le venciere, [le] toma todas

sus armas en que confiaba, y reparte sus despojos.

23 El que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no coge, derrama.

24 Cuando el espíritu inmundo saliere del hombre anda por lugares secos

buscando reposo, y no hallándo[lo], dice: Me volveré á mi casa, de donde salí.

25 Y viniendo, la halla barrida y adornada.

26 Entónces vá, y toma otros siete espíritus peores que él, y entrados

habitan allí; y son las postrimerías del tal hombre peores que las primerías.

27 & Y aconteció, que diciendo él estas cosas una mujer de la multitud

levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los

pechos que mamaste.

28 Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la

guardan.

29 & Y juntándose las multitudes á el, comenzó á decir: Esta generacion mala

es: señal busca, mas señal no le será dada, sino la señal de Jonas profeta.

30 Porque como Jonas fué señal á los Nínivitas, así tambien será el Hijo del

hombre á esta generacion.

31 La reina del austro se levantará en juicio con los hombres de esta

generacion, y los condenará; porque vino de los fines de la tierra á oir la

sabiduría de Salomon; y, he aquí, [uno] mayor que Salomon en este lugar.

32 Los hombres de Nínive se levantarán en juicio con esta generacion, y la

condenarán; porque á la predicacion de Jonas se arrepintieron; y, he aquí,

[uno] mayor que Jonas en este lugar.

33 & Nadie pone en oculto una candela encendida, ni debajo de un almud; sino

en el candelero, para que los que entran, vean la luz.

34 La luz del cuerpo es el ojo: si pues tu ojo fuere sencillo, tambien todo

tu cuerpo será resplandeciente; mas si fuere malo, tambien tu cuerpo [será]

tenebroso.

35 Mira pues, que la luz que en tí hay, no sea tinieblas.

36 Así que [siendo] todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte

de tiniebla, será todo luciente como cuando una luz de resplandor te alumbra.

37 & Y despues que hubo hablado, le rogó un Fariseo que comiese con él; y

entrado Jesus, se sentó á la mesa.

38 Y el Fariseo como [lo] vió se maravilló de que no se lavó ántes de comer.

39 Y el Señor le dijo: Ahora vosotros los Fariseos lo de fuera del vaso y

del plato limpiais; mas lo que está dentro de vosotros, está lleno de rapiña y

de maldad.

40 (Insensatos! )el que hizo lo de fuera, no hizo tambien lo de dentro?

41 Empero de lo que tenéis dad limosna; y, he aquí, todo os será limpio.

42 Mas (ay de vosotros Fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda

hortaliza; mas el juicio y el amor de Dios pasáis de largo. Empero estas cosas

era menester hacer, y no dejar las otras.

43 (Ay de vosotros Fariseos! que amáis las primeras sillas en las sinagogas,

y las salutaciones en las plazas.

44 (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! que sois como

sepulturas que no parecen, y los hombres que andan encima no [lo] saben.

45 Y respondiendo uno de los doctores de la ley, le dice: Maestro, cuando

dices esto, tambien nos afrentas á nosotros.

46 Y él dijo: (Ay de vosotros tambien, doctores de la ley! que cargáis los

hombres con cargos que no pueden llevar, mas vosotros, ni aun con un dedo

tocáis las cargas.

47 (Ay de vosotros! que edificáis los sepulcros de los profetas, y los

mataron vuestros padres.

48 Cierto dais testimonio que consentís en los hechos de vuestros padres,

porque á la verdad ellos los mataron; mas vosotros edificais sus sepulcros.

49 Por tanto la sabiduría de Dios tambien dijo: Enviaré á ellos profetas y

apóstoles, y de ellos [á unos] matarán, y [á otros] perseguirán.

50 Para que de esta generacion sea demandada la sangre de todos los

profetas, que ha sido derramada desde la fundacion del mundo:

51 Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarías que murió entre el

altar y el templo: En verdad os digo, será demandada de esta generacion.

52 (Ay de vosotros, doctores de la ley! que [os] alzasteis [con] la llave de

la ciencia: vosotros no entrasteis y a los que entraban impedisteis.

53 Y diciéndoles estas cosas, los escribas y los Fariseos comenzaron á

apretar[le] en gran manera, y á provocarle á que hablase de muchas cosas,

54 Asechándole, y procurando de cazar algo de su boca para acusarle.

CAPITULO 12.

EN esto habiéndose juntado millares de gentes, de modo que unos á otros se

hollaban, comenzó á decir á sus discípulos: Primeramente guardáos de la

levadura de los Fariseos, que es hipocresía.

2 Porque nada hay encubierto, que no haya de ser descubierto; ni oculto, que

no haya de ser sabido.

3 Por tanto las cosas que dijisteis en tinieblas, en luz serán oidas; y lo

que hablasteis al oido en las cámaras, será pregonado desde los tejados.

4 Mas os digo, amigos mios; No tengáis temor de los que matan el cuerpo, y

despues no tienen más que hagan;

5 Mas [yo] os enseñaré á quién temáis: Teméd á aquel que despues que hubiere

muerto, tiene potestad de echar en el infierno: de cierto os digo: A este

teméd.

6 )No se venden cinco pajarillos por dos blancas, y ni uno de ellos está

olvidado delante de Dios?

7 Y aun los cabellos de vuestra cabeza, todos están contados. No temáis

pues: de más estima sois vosotros que muchos pajarillos.

8 Pero os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres,

tambien el Hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios.

9 Mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los

ángeles de Dios.

10 Y todo aquel que dice palabra contra el Hijo del hombre, le será

perdonado; mas al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será

perdonado.

11 Y cuando os trajeren á las sinagogas, y [á los] magistrados y potestades,

no esteis solícitos cómo, ó qué hayáis de responder, ó qué hayáis de decir.

12 Porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que será

menester decir.

13 & Y le dijo uno de la compañía: Maestro, dí á mi hermano que parta

conmigo la herencia.

14 Mas él le dijo: Hombre, )quién me puso por juez, ó partidor sobre

vosotros?

15 Y les dijo: Mirád, y guardáos de avaricia; porque la vida del hombre no

consiste en la abundancia de los bienes que posee.

16 Y les dijo una parábola diciendo: La heredad de un hombre rico habia

llevado muchos frutos;

17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: )Qué haré, que no tengo dónde juntar

mis frutos?

18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis alfolíes, y los edificaré mayores; y

allí juntaré todos mis frutos y mis bienes;

19 Y diré á mi alma: Alma, muchos bienes tienes en depósito para muchos

años: repósate, come, bebe, huélgate.

20 Y díjole Dios: (Insensato! esta noche vuelven á pedir tu alma; )y lo que

has aparejado, cúyo será?

21 Así [es] el que hace para si tesoro, y no es rico para con Dios.

22 Y dijo á sus discípulos: Por tanto os digo: No estéis solícitos de

vuestra vida, qué comeréis; ni del cuerpo, qué vestiréis.

23 La vida más es que la comida; y el cuerpo, que el vestido.

24 Considerád los cuervos que ni siembran, ni siegan: que ni tienen almacen,

ni alfolí; y Dios los alimenta. )Cuánto de más estima sois vosotros que las

aves?

25 )Quién de vosotros podrá con [su] solicitud añadir á su estatura un codo?

26 Pues si no podéis aun lo que es ménos, )para qué estaréis solícitos de lo

de más?

27 Considerád los lirios como crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni

Salomon con toda su gloria se vistió como uno de ellos.

28 Y si así viste Dios á la yerba, que hoy está en el campo, y mañana es

echada en el horno, )cuánto más á vosotros, [hombres] de poca fé?

29 Vosotros, pues, no procuréis qué hayáis de comer, o qué hayáis de beber,

y no seais de ánimo dudoso;

30 Porque todas estas cosas las gentes del mundo las buscan; que vuestro

Padre sabe que habéis menester estas cosas.

31 Mas procurád el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.

32 No temáis, oh manada pequeña, porque al Padre ha placido dares el reino.

33 Vended lo que poseeis, y dad limosna: hacéos bolsas que no se envejecen,

tesoro en los cielos que nunca falte: donde ladron no llega, ni polilla

corrompe.

34 Porque donde está vuestro tesoro, allí tambien estará vuestro corazon.

35 & Estén ceñidos vuestros lomos, y [vuestras] luces encendidas;

36 Y vosotros, semejantes á hombres que esperan cuándo su señor ha de volver

de las bodas; para que cuando viniere y tocare, luego le abran.

37 Bienaventurados aquellos siervos, los cuales, cuando el señor viniere,

hallare velando: de cierto os digo, que [él] se ceñirá, y hará que se sienten

á la mesa, y saliendo les servirá.

38 Y aunque venga á la segunda vela, y aunque venga a la tercera vela, y

[los] hallare así, bienaventurados son los tales siervos.

39 Esto empero sabéd, que si supiese el padre de familias á qué hora habia

de venir el ladron, velaria ciertamente, y no dejaria minar su casa.

40 Vosotros, pues, tambien estád apercibidos; porque á la hora que no

pensáis, el Hijo del hombre vendrá.

41 Entónces Pedro le dijo: Señor, )dices esta parábola á nosotros, ó tambien

á todos?

42 Y dijo el Señor: )Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual el señor

pondrá sobre su familia, para que en tiempo [les] dé [su] racion?

43 Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando el señor viniere, hallare

haciendo así.

44 En verdad os digo, que él le pondrá sobre todos sus bienes.

45 Mas si el tal siervo dijere en su corazon: Mi señor se tarda de venir, y

comenzare á herir los siervos y las criadas, y á comer, y a beber, y a

embriagarse+, {+ borrachear}

Reina Valera New Testament of the Bible 1865 · 第 10 / 13 段