24 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas; y darán señales

grandes y prodigios, de tal manera que engañarán, si [es] posible, aun á los

escogidos.

25 He aquí, os lo he dicho ántes.

26 Así que si os dijeren: He aquí, en el desierto está; no salgáis. He aquí,

en las cámaras; no creais.

27 Porque como relámpago que sale del oriente, y se muestra hasta el

occidente, así será tambien la venida del Hijo del hombre:

28 Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán

tambien las águilas.

29 & Y luego despues de la afliccion de aquellos dias, el sol se oscurecerá;

y la luna no dará su lumbre; y las estrellas caerán del cielo; y las virtudes

de los cielos serán conmovidas.

30 Y entónces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo, y

entónces lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del hombre

que vendrá sobre las nubes del cielo, con poder y grande gloria.

31 Y enviará sus ángeles con trompeta y gran voz; y juntarán sus escogidos

de los cuatro vientos, del un cabo del cielo hasta el otro.

32 De la higuera aprendéd la comparacion: Cuando ya su rama se enternece, y

las hojas brotan, sabéis que el verano [está] cerca.

33 Así tambien vosotros cuando viereis todas estas cosas, sabéd que está

cercano, á las puertas.

34 De cierto os digo, que no pasará esta generacion que todas estas cosas no

acontezcan.

35 El cielo y la tierra perecerán, mas mis palabras no perecerán.

36 & Mas del dia ó hora, nadie [lo] sabe, ni aun los ángeles de los cielos,

sino mi Padre solo.

37 Mas como los dias de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.

38 Porque como en los dias ántes del diluvio estaban comiendo y bebiendo,

tomando mujeres, y dándolas en matrimonio, hasta el dia que Noé entró en el

arca,

39 Y no conocieron hasta que vino el diluvio, y los llevo á todos; así será

tambien la venida del Hijo del hombre.

40 Entónces estarán dos en el campo; uno será tomado y otro será dejado:

41 Dos [mujeres] moliendo á un molinillo; la una será tomada, y la otra será

dejada.

42 & Velád pues, porque no sabéis á que hora ha de venir vuestro señor.

43 Esto empero sabéd, que si el padre de familias supiese á cuál vela el

ladron habia de venir, velaria, y no dejaria minar su casa.

44 Por tanto tambien vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre

ha de venir á la hora que no pensáis.

45 )Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual su señor puso sobre su

familia, para que les dé alimento á tiempo?

46 Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su señor viniere, le hallare

haciendo así.

47 De cierto os digo, [que] sobre todos sus bienes le pondrá.

48 Mas si aquel siervo malo dijere en su corazon: Mi señor se tarda de

venir;

49 Y comenzare á herir sus compañeros, y aun á comer y beber con los

borrachos:

50 Vendrá el señor de aquel siervo el dia que [él] no espera, y á la hora

que [él] no sabe,

51 Y le apartará, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro,

y el crujir de dientes.

CAPITULO 25.

ENTÓNCES el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando

sus lámparas, salieron á recibir al esposo.

2 Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco insensatas.

3 Las que [eran] insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron aceite

consigo.

4 Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus

lámparas.

5 Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.

6 Y á la media noche fué oido un clamor, que decia: He aquí, el esposo

viene, salíd á recibirle.

7 Entónces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas.

8 Y las insensatas dijeron á las prudentes: Dádnos de vuestro aceite, porque

nuestras lámparas se apagan.

9 Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte á nosotras y

a vosotras, id ántes á los que venden, y comprád para vosotras.

10 É idas ellas á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas,

entraron con él á las bodas; y se cerró la puerta.

11 Y despues vinieron tambien las otras vírgenes, diciendo: Señor, señor,

ábrenos.

12 Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, [que] no os conozco.

13 Velád pues, porque no sabéis el dia ni la hora, en la cual el Hijo del

hombre ha de venir.

14 & Porque [el reino de los cielos es] como un hombre que partiéndose

léjos, llamó á sus siervos, y les entregó sus bienes.

15 Y á este dió cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno; á cada uno

conforme á su facultad, y se partió luego léjos.

16 Y partido él, el que habia recibido cinco talentos, grangeó con ellos, é

hizo otros cinco talentos.

17 Semejantemente tambien el que [habia recibido^] dos, ganó tambien él

otros dos.

18 Mas el que habia recibido uno, fué, y cavó en la tierra, y escondió el

dinero de su señor.

19 Y despues de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, é hizo

cuentas con ellos.

20 Y llegando el que habia recibido cinco talentos, trajo otros cinco

talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; he aquí, otros cinco

talentos he ganado con ellos.

21 Y su señor le dijo: Bien está, buen siervo y fiel: sobre poco has sido

fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.

22 Y llegando tambien el que habia recibido dos talentos, dijo: Señor, dos

talentos me entregaste; he aquí, otros dos talentos he ganado sobre ellos.

23 Su señor le dijo: Bien está, buen siervo y fiel: sobre poco has sido

fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.

24 Y llegando tambien el que habia recibido un talento, dijo: Señor, yo te

conocia que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y coges donde no

derramaste:

25 Por tanto tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: he aquí,

tienes lo [que es] tuyo.

26 Y respondiendo su señor, le dijo: Mal siervo y negligente, sabias que

siego donde no sembré, y que cojo donde no derramé.

27 Por tanto te convenia dar mi dinero á las banqueros, y viniendo yo,

recibiera lo [que es] mio con usura.

28 Quitádle pues el talento, y dád[lo] al que tiene diez talentos.

29 Porque á cualquiera que tuviere le será dado, y tendrá más; pero al que

no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.

30 Y al siervo inútil echádle en las tinieblas de afuera: allí será el

llorar, y el crujir de dientes.

31 & Cuando el Hijo del hombre vendrá en su gloria, y todos los santos

ángeles con él, entónces se sentará sobre el trono de su gloria.

32 Y serán juntadas delante de él todas las naciones, y los apartará los

unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos;

33 Y pondrá las ovejas á su derecha, y los cabritos á la izquierda.

34 Entónces el Rey dirá á los que [estarán] á su derecha: Venid, benditos de

mi Padre, poseéd el reino aparejado para vosotros desde la fundacion del

mundo;

35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer: tuve sed, y me disteis de

beber: fuí extrangero, y me recogisteis:

36 Desnudo, y me cubristeis: enfermo, y me visitasteis: estuve en la cárcel,

y vinisteis á mí.

37 Entónces los justos le responderán, diciendo: Señor, )cuándo te vimos

hambriento, y [te] sustentámos? )ó sediento, y [te] dimos de beber?

38 )Cuándo te vimos extrangero, y [te] recogimos? )ó desnudo, y [te]

cubrímos?

39 )O cuándo te vimos enfermo, ó en la cárcel, y vinimos á tí?

40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo, que en cuanto [lo]

hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí [lo] hicisteis.

41 & Entónces dirá tambien á los que [estarán] á la izquierda: Idos de mí,

malditos, al fuego eterno, que está aparejado para el diablo y sus ángeles;

42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer: tuve sed, y no me disteis

de beber:

43 Fuí extrangero, y no me recogisteis: desnudo, y no me cubristeis:

enfermo, y en la cárcel [estuve,] y no me visitasteis.

44 Entónces tambien ellos le responderán, diciendo: Señor, )cuándo te vimos

hambriento, ó sediento, ó extrangero, ó desnudo, ó enfermo, ó en la cárcel, y

no te servimos?

45 Entónces les responderá, diciendo: De cierto os digo, [que] en cuanto no

[lo] hicisteis a uno de estos pequeñitos, ni á mí [lo] hicisteis.

46 É irán estos al suplicio eterno, y los justos á la vida eterna.

CAPITULO 26.

Y ACONTECIÓ que como hubo acabado Jesus todas estas palabras, dijo á sus

discípulos:

2 Sabéis que dentro de dos dias se hace la páscua; y el Hijo del hombre es

entregado para ser crucificado.

3 Entónces los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos

del pueblo se juntaron en el palacio del sumo sacerdote, el cual se llamaba

Caifas.

4 Y tuvieron consejo para prender por engaño a Jesus y matar[le.]

5 Y decian: No en [el dia de] la fiesta, porque no se haga alboroto en el

pueblo.

6 & Y estando Jesus en Betania, en casa de Simon el leproso,

7 Vino á él una mujer con un vaso de alabastro de ungüento de gran precio, y

lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado [á la mesa:]

8 Lo cual viendo sus discípulos, se enojaron, diciendo: )Por qué se pierde

esto?

9 Porque este ungüento se podia vender por gran precio, y darse á los

pobres.

10 Y entendiéndo[lo] Jesus, les dijo: )Por qué dais pena á [esta] mujer?

porque ha hecho buena obra para conmigo.

11 Porque siempre tenéis pobres con vosotros; mas á mí no siempre me tenéis.

12 Porque echando este ungüento sobre mi cuerpo, para sepultarme [lo] ha

hecho.

13 De cierto os digo, que donde quiera que este evangelio fuere predicado en

todo el mundo, tambien será dicho para memoria de ella lo que esta ha hecho.

14 & Entónces uno de los doce, que se llamaba Júdas Iscariote, fué á los

príncipes de los sacerdotes,

15 Y [les] dijo: )Qué me queréis dar, y yo os le entregaré? Y ellos le

señalaron treinta piezas de plata.

16 Y desde entónces buscaba oportunidad para entregarle.

17 & Y el primer [dia de la fiesta] de los panes sin levadura, vinieron los

discípulos á Jesus, diciéndole: )Dónde quieres que te aderecemos para comer la

páscua?

18 Y él dijo: Id á la ciudad á [casa de] tal hombre, y decídle: El Maestro

dice: Mi tiempo está cerca: en tu casa haré la páscua con mis discípulos.

19 Y los discípulos hicieron como Jesus les mandó, y aderezaron la páscua.

20 Y como fué la tarde del dia, se sentó á la mesa con los doce.

21 Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de

entregar.

22 Y [ellos] entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos á

decirle: )Soy yo, Señor?

23 Entónces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato,

este me ha de entregar.

24 A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él; mas (ay de

aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal

hombre no haber nacido.

25 Entónces respondiendo Júdas, que le entregaba, dijo: )Soy yo quizá

Maestro? Dícele: Tú [lo] has dicho.

26 Y comiendo ellos, tomó Jesus el pan, y habiendo dado gracias [lo] rompió,

y dió á sus discípulos, y dijo: Tomád, coméd: este es mi cuerpo.

27 Y tomando la copa, y hechas gracias, dióles, diciendo: Bebéd de ella

todos.

28 Porque esta es mi sangre del nuevo testamento, la cual es derramada por

muchos para remision de los pecados.

29 Y os digo, [que] desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta

aquel dia, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi

Padre.

30 Y cuando hubieron cantado un himno, salieron al monte de las Olivas.

31 & Entónces Jesus les dice: Todos vosotros seréis escandalizados en mí

esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y se descarriarán las

ovejas de la manada.

32 Mas despues que haya resucitado, iré delante de vosotros á Galilea.

33 Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en tí, yo

nunca seré escandalizado.

34 Jesus le dice: De cierto te digo, que esta noche, ántes que el gallo

cante, me negarás tres veces.

35 Dícele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré. Y todos

los discípulos dijeron lo mismo.

36 & Entónces llegó Jesus con ellos al huerto, que se llama Getsemaní, y

dice á sus discípulos: Sentáos aquí, hasta que vaya allí, y ore.

37 Y tomando á Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó á entristecerse,

y á angustiarse en gran manera.

38 Entónces Jesus les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte: quedáos

aquí, y velad conmigo.

39 Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y

diciendo: Padre mio, si es posible, pase de mí esta copa: empero no como yo

quiero, mas como tú.

40 Y vino á sus discípulos, y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: (Qué! )No

habéis podido velar conmigo una hora?

41 Velád y orád, para que no entréis en tentacion: el espíritu á la verdad

está presto, mas la carne enferma.

42 Otra vez, fué segunda vez, y oró, diciendo: Padre mio, si no puede esta

copa pasar de mí sin que [yo] la beba, hágase tu voluntad.

43 Y vino, y los halló otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos eran

agravados.

44 Y dejándolos, fué otra vez, y oró tercera vez, diciendo las mismas

palabras.

45 Entónces vino á sus discípulos, y les dice: Dormíd ya, y descansád: he

aquí, ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de

pecadores.

46 Levantáos, vamos: he aquí, ha llegado el que me entrega.

47 Y hablando aun él, he aquí, Júdas, uno de los doce, vino, y con él una

grande multitud, con espadas y palos, de parte de los príncipes de los

sacerdotes, y de los ancianos del pueblo.

48 Y el que le entregaba les habia dado señal, diciendo: Al que yo besare,

aquel es: tenédle bien.

49 Y luego que llegó á Jesus dijo: Tengas gozo, Maestro. Y le besó.

50 Y Jesus le dijo: )Amigo, á qué vienes? Entónces llegaron, y echaron mano

á Jesus, y le prendieron.

51 Y, he aquí, uno de los que [estaban] con Jesus, extendiendo la mano, sacó

su espada, é hiriendo á un siervo del sumo sacerdote, le quitó una oreja.

52 Entónces Jesus le dice: Vuelve tu espada á su lugar; porque todos los que

tomaren espada, á espada perecerán.

53 O )piensas que no puedo ahora orar á mi Padre, y él me daria más de doce

legiones de ángeles?

54 Mas )cómo se cumplirian entónces las Escrituras, [de] que así es menester

que sea hecho?

55 En aquella hora dijo Jesus á la multitud: Como á ladron habéis salido con

espadas y con palos á prenderme: cada dia me sentaba con vosotros enseñando en

el templo, y no me prendisteis.

56 Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras^ de los

profetas. Entónces todos los discípulos huyeron dejándole.

57 Y ellos, prendido Jesus, le trajeron á Caifas sumo sacerdote, donde los

escribas y los ancianos estaban juntos.

58 Mas Pedro le seguia de léjos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrado

dentro, se estaba sentado con los criados, para ver el fin.

59 Y los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el concilio

buscaban [algun] falso testimonio contra Jesus, para entregarle á la muerte;

60 Y no hallaban: y aunque muchos testigos falsos se llegaban, no [lo]

hallaron. Mas a la postre vinieron dos testigos falsos,

61 Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y reedificarle

en tres dias.

62 Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: )No respondes nada? )Qué

testifican estos contra tí?

63 Mas Jesus callaba. Y respondiendo el sumo sacerdote, le dijo: Te conjuro

por el Dios viviente, que nos digas, si eres tú el Cristo, Hijo de Dios.

64 Jesus le dice: Tú [lo] has dicho. Y aun os digo, que de aquí á poco

habéis de ver al Hijo del hombre asentado á la diestra del poder [de Dios,] y

viniendo sobre las nubes del cielo.

65 Entónces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: Blasfemado ha:

)qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora habeis oido su

blasfemia.

66 )Qué os parece? Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte.

67 Entónces le escupieron en su rostro, y le dieron de bofetadas, y otros

[le] herian á puñadas,

68 Diciendo: Profetízanos, oh Cristo, quién es el que te ha herido.

69 & Y Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se llegó á él una criada,

diciendo: Y tú con Jesus el Galileo estabas.

70 Mas él negó delante de todos, diciendo; No sé lo que dices.

71 Y saliendo á la puerta, le vió otra, y dijo á los que estaban allí:

Tambien este estaba con Jesus Nazareno,

72 Y negó otra vez con juramento, [diciendo:] No conozco á [ese] hombre.

73 Y despues de un poco se allegaron los que por allí estaban, y dijeron á

Pedro: Verdaderamente tambien tú eres uno de ellos; porque aun tu habla te

hace manifiesto.

74 Entónces comenzó á echarse maldiciones, y á jurar, [diciendo:] No conozco

á [ese] hombre. Y el gallo cantó luego.

75 Y se acordó Pedro de las palabras de Jesus, que le dijo: Ántes que cante

el gallo, me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente.

CAPITULO 27.

Y VENIDA la mañana, entraron en consejo todos los príncipes de los

sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesus, para entregarle á muerte.

2 Y le llevaron atado, y le entregaron á Poncio Pilato presidente.

3 Entónces Júdas, el que le habia entregado, viendo que era condenado,

volvió arrepentido las treinta piezas de plata á los príncipes de los

sacerdotes, y á los ancianos.

4 Diciendo: [Yo] he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron:

)Qué [se nos da] á nosotros? Viéraslo tú.

5 Y arrojando las piezas de plata al templo, se partió, y fué, y se ahorcó.

6 Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron:

No es lícito echarlas en el tesoro, porque es precio de sangre.

7 Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del Ollero, por sepultura

para los extrangeros.

8 Por lo cual fué llamado aquel campo: Campo de sangre, hasta el dia de hoy.

9 Entónces se cumplió lo que fué dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Y

tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, que fué apreciado

por los hijos de Israel;

10 Y las dieron para comprar el campo del Ollero, como me ordenó el Señor.

11 & Y Jesus estuvo delante del presidente, y el presidente le preguntó,

diciendo: )Eres tú el rey de los Judíos? Y Jesus le dijo: Tú [lo] dices.

12 Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes y por los ancianos,

nada respondió.

13 Pilato entónces le dice: )No oyes cuántas cosas testifican contra tí?

14 Y no le respondió ni una palabra, de tal manera que el presidente se

maravillaba mucho.

15 & Y en [el dia de] la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo

un preso cual quisiesen.

16 Y tenian entónces un preso famoso, que se llamaba Barrabas.

17 Y juntos ellos, les dijo Pilato: )Cuál queréis que os suelte? )á

Barrabas, ó á Jesus, que es llamado el Cristo?

18 Porque sabia que por envidia le habian entregado.

19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer envió á él, diciendo: No

tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueños

pos causa de él.

20 Mas los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, persuadieron al

pueblo, que pidiese á Barrabas, y á Jesus matase.

21 Y respondiendo el presidente, les dijo: )Cuál de los dos queréis que os

suelte? Y ellos dijeron: A Barrabas.

22 Pilato les dijo: )Qué pues haré de Jesus que es llamado el Cristo?

Dícenle todos: Sea crucificado.

23 Y el presidente les dijo: Pues )qué mal ha hecho? Mas ellos alzaban más

el grito, diciendo: Sea crucificado.

24 Y viendo Pilato que nada aprovechaba, ántes se hacia más alboroto,

tomando agua lavó [sus] manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de

la sangre de este justo: véd[lo] vosotros.

25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre [sea] sobre nosotros, y

sobre nuestros hijos.

26 Entónces les soltó á Barrabas; y habiendo azotado á Jesus, [le] entregó

para ser crucificado.

27 & Entónces los soldados del presidente llevando á Jesus al pretorio,

juntaron á él toda la cuadrilla.

28 Y desnudándole, echáronle encima un manto de grana.

29 Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su

mano derecha, é hincando la rodilla delante de él, burlaban de él, diciendo:

Tengas gozo, rey de los Judíos.

30 Y escupiendo en él, tomaron la caña, y le herian en la cabeza.

31 Y despues que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le

vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.

32 Y saliendo, hallaron á un Cireneo que se llamaba Simon: á este cargaron

para que llevase su cruz.

33 Y como llegaron al lugar que se llama Gólgota, que quiere decir, el lugar

de la Calavera,

34 Le dieron á beber vinagre mezclado con hiel; y gustando, no quiso

beberlo.

35 Y despues que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando

suertes; para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron

mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

36 Y le guardaban, sentados allí.

37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS

JUDÍOS.

38 Entónces crucificaron con él dos ladrones: uno á la derecha, y otro á la

izquierda.

39 Y los que pasaban, le decian injurias, meneando sus cabezas,

40 Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres dias [lo]

reedificas, sálvate á tí mismo. Si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.

41 De esta manera tambien los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, con

los escribas, y los Fariseos, y los ancianos, decian:

42 A otros salvó, á sí no se puede salvar. Si es el rey de Israel, descienda

ahora de la cruz, y creeremos en él.

43 Confió en Dios: líbrele ahora, si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de

Dios.

44 Lo mismo tambien le zaherian los ladrones que estaban crucificados con

él.

45 & Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra, hasta

la hora de nona.

46 Y cerca de la hora de nona Jesus exclamó con gran voz, diciendo: Eli,

Eli, )lamma sabachthani? esto es: Dios mio, Dios mio, )por qué me has

desamparado?

47 Y algunos de los que estaban allí, oyéndo[lo,] decian: A Elías llama

éste.

48 Y luego corriendo uno de ellos tomó una esponja, y [la] hinchió de

vinagre, y poniéndo[la] en una caña, le daba para que bebiese.

49 Y los otros decian: Deja, veamos si vendrá Elías á librarle.

50 Mas Jesus habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu.

51 Y, he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto á bajo; y la

tierra se movió, y las piedras se hendieron;

52 Y los sepulcros se abrieron, y muchos cuerpos de santos, que habian

dormido, se levantaron.

53 Y salidos de los sepulcros, despues de su resurreccion, vinieron á la

santa ciudad, y aparecieron á muchos.

54 Y el centurion, y los que estaban con él guardando á Jesus, visto el

terremoto, y las cosas que habian sido hechas, temieron en gran manera,

diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era este.

55 Y estaban allí muchas mujeres mirando de léjos, las cuales habian seguido

de Galilea á Jesus, sirviéndole:

56 Entre las cuales era María Magdalena, y María madre de Santiago y de

Joses, y la madre de los hijos de Zebedeo.

57 & Y como fué la tarde del dia, vino un hombre rico de Arimatea, llamado

José, el cual tambien era discípulo de Jesus.

58 Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesus. Entónces Pilato mandó

que el cuerpo se [le] diese.

59 Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia,

60 Y lo puso en un sepulcro suyo nuevo, que habia labrado en la roca; y

revuelta una grande piedra a la puerta del sepulcro, se fué.

61 Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del

sepulcro.

62 Y el siguiente dia, que era [el dia] despues de la preparacion, se

juntaron los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos á Pilato,

63 Diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aun:

Despues del tercero dia resucitaré.

64 Manda, pues, asegurar el sepulcro hasta el dia tercero; porque no vengan

sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los

muertos; y será el postrer error peor que el primero.

65 Díceles Pilato: La guardia tenéis: id, asegurád[lo] como sabéis.

66 Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro con la guardia, sellando la piedra.

CAPITULO 28.

EN el fin del sábado, así como iba amaneciendo el primer [dia] de la semana,

vino María Magdalena, y la otra María, á ver el sepulcro,

2 Y, he aquí, fué hecho un gran terremoto; porque el ángel del Señor

descendiendo del cielo y llegando, habia revuelto la piedra de la puerta [del

sepulcro,] y estaba sentado sobre ella.

3 Y su aspecto era como un relámpago; y su vestido blanco como la nieve.

4 Y del miedo de él los guardas temblaron, y fueron vueltos como muertos.

5 Y respondiendo el ángel, dijo á las mujeres: No temáis vosotras; porque

[yo] sé que buscáis á Jesus, el que fué crucificado.

6 No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Veníd, ved el lugar donde

fué puesto el Señor;

7 Y presto id, decíd á sus discípulos, que há resucitado de los muertos; y,

he aquí, os espera en Galilea: allí le veréis: he aquí, os [lo] he dicho.

Reina Valera New Testament of the Bible 1865 · 第 4 / 13 段