tambien yo tuve misericordia de tí?
34 Entónces su señor enojado le entregó á los verdugos hasta que pagase todo
lo que le debia.
35 Así tambien hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de
vuestros corazones cada uno á su hermano sus ofensas.
CAPITULO 19.
Y ACONTECIÓ, [que] acabando Jesus estas palabras, se retiró de Galilea, y
vino á los términos de Judea, pasado el Jordan.
2 Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí.
3 Entónces se llegaron á él los Fariseos, tentándole, y diciéndole: )Es
lícito al hombre despedir á su mujer por cualquiera causa?
4 Y él respondiendo, les dijo: )No habéis leido que el que [los] hizo al
principio, macho y hembra los hizo,
5 Y dijo: Por tanto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y
serán dos en una carne?
6 Así que no son ya más dos, sino una carne. Por tanto lo que Dios juntó, no
[lo] aparte el hombre.
7 Dícenle: )Por qué pues Moises mandó dar carta de divorcio, y despedirla?
8 Díjoles: Por la dureza de vuestro corazon Moises os permitió despedir
vuestras mujeres; mas al principio no fué así.
9 Y [yo] os digo, que cualquiera que despidiere á su mujer, sino [fuere] por
fornicacion, y se casare con otra, adultera; y el que se casare con la
despedida, adultera.
10 Dícenle sus discípulos: Si así es la condicion del hombre con [su] mujer,
no conviene casarse.
11 Entónces él les dijo: No todos son capaces de recibir este dicho: sino
[aquellos] á quien es dado.
12 Porque hay eunucos, que nacieron así del vientre de su madre; y hay
eunucos, que han sido hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se han
hecho eunucos á sí mismos por causa del reino de los cielos. El que puede
recibir[lo,] recíba[lo.]
13 & Entónces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos
sobre ellos, y orase; y los discípulos les riñeron.
14 Mas Jesus dijo: Dejád á los niños, y no les impidáis de venir á mí,
porque de los tales es el reino de los cielos.
15 Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se partió de allí.
16 & Y, he aquí, uno llegándose, le dijo: Maestro bueno, )qué bien haré,
para tener la vida eterna?
17 Y él le dijo: )Porqué me dices bueno? Ninguno [es] bueno sino uno, [es á
saber,] Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.
18 Dícele: )Cuáles? Y Jesus dijo: No matarás: No adulterarás: No hurtarás:
No dirás falso testimonio:
19 Honra á tu padre y á [tu] madre: Y, amarás á tu prójimo, como á tí mismo.
20 Dícele el mancebo: Todo esto guardé desde mi mocedad: )Qué más me falta?
21 Dícele Jesus: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y
dá[lo] á los pobres; y tendrás tesoro en el cielo; y ven, [y] sígueme.
22 Y oyendo el mancebo esta palabra, se fué triste; porque tenia muchas
posesiones.
23 Entónces Jesus dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que el rico
difícilmente entrará en el reino de los cielos.
24 Y ademas os digo, que más fácil es pasar un camello por el ojo de una
aguja, que el rico entrar en el reino de Dios.
25 Sus discípulos oyendo [estas cosas] se espantaron en gran manera,
diciendo: )Quién pues podrá ser salvo?
26 Y mirándo[los] Jesus, les dijo: Acerca de los hombres imposible es esto;
mas acerca de Dios todo es posible.
27 Entónces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros hemos dejado
todo, y te hemos seguido, )qué pues tendremos?
28 Y Jesus les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habéis seguido,
cuando en la regeneracion se asentará el Hijo del hombre en el trono de su
gloria, vosotros tambien os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar á las
doce tribus de Israel.
29 Y cualquiera que dejare casas, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre,
ó mujer, ó hijos, ó tierras, por mi nombre, recibirá cien veces tanto, y la
vida eterna tendrá por herencia.
30 Mas muchos que son primeros serán postreros; y los postreros, primeros.
CAPITULO 20.
PORQUE el reino de los cielos es semejante á un hombre, padre de familias,
que salió por la mañana á coger peones para su viña.
2 Y concertado con los peones por un denario al dia, los envió á su viña.
3 Y saliendo cerca de la hora de las tres, vió otros que estaban en la plaza
ociosos,
4 Y les dijo: Id tambien vosotros á mi viña, y os daré lo que fuere justo. Y
ellos fueron.
5 Salió otra vez cerca de las seis y de las nueve horas, é hizo lo mismo.
6 Y saliendo cerca de las once horas, halló otros que estaban ociosos, y les
dijo: )Por qué estáis aquí todo el dia ociosos?
7 Dícenle [ellos:] Porque nadie nos ha cogido. Díceles: Id tambien vosotros
á la viña y recibiréis lo que fuere justo.
8 Y cuando fué la tarde del dia, el señor de la viña dijo á su
administrador: Llama los peones, y págales el jornal, comenzando desde los
postreros hasta los primeros.
9 Y viniendo los que [habian venido] cerca de las once horas, recibieron
cada uno un denario.
10 Y viniendo tambien los primeros, pensaron que habian de recibir más; pero
tambien ellos recibieron cada uno un denario.
11 Y tomándo[lo,] murmuraban contra el padre de la familia,
12 Diciendo: Estos postreros [solo] han trabajado una hora, y los has hecho
iguales á nosotros, que hemos llevado la carga, y el calor del dia.
13 Y él respondiendo dijo á uno de ellos: Amigo, no te hago agravio. )No te
concertaste conmigo por un denario?
14 Toma lo [que es] tuyo, y véte: [yo] quiero dar a este postrero como á tí.
15 )No me es lícito á mí hacer lo que quiero en mis cosas? )O es malo tu
ojo, porque yo soy bueno?
16 Así los primeros serán postreros; y los postreros primeros; porque muchos
son llamados, mas pocos escogidos.
17 & Y subiendo Jesus á Jerusalem, tomó sus doce discípulos aparte en el
camino, y les dijo:
18 He aquí, subimos á Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado á los
príncipes de los sacerdotes, y á los escribas, y le condenarán á muerte,
19 Y le entregarán á los Gentiles, para que [le] escarnezcan, y azoten, y
crucifiquen; mas al tercero dia resucitará.
20 Entónces se llegó á él la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos,
adorando, y pidiéndole algo.
21 Y él le dijo: )Qué quieres? [Ella] le dijo: Dí que se asienten estos dos
hijos mios, el uno á tu mano derecha, y el otro á tu izquierda, en tu reino.
22 Entónces Jesus respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. )Podéis beber
de la copa de que yo tengo que beber; y ser bautizados del bautismo de que yo
soy bautizado? Dicen [ellos:] Podemos.
23 El les dice: A la verdad de mi copa beberéis; y del bautismo de que yo
soy bautizado, seréis bautizados; mas sentaros á mi mano derecha, y á mi
izquierda, no es mio darlo, sino á los que está aparejado por mi Padre.
24 & Y como los diez oyeron [esto,] se enojaron de los dos hermanos.
25 Entónces Jesus llamándolos, dijo: Ya sabéis que los príncipes de los
Gentiles se enseñorean sobre ellos; y los que son grandes ejercen sobre ellos
potestad.
26 Mas entre vosotros no será así; sino el que entre vosotros quisiere
hacerse grande, será vuestro servidor;
27 Y el que entre vosotros quisiere ser el primero, será vuestro siervo:
28 Así como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y
para dar su vida en rescate por muchos.
29 & Entónces saliendo ellos de Jericó, le seguia una gran multitud.
30 Y, he aquí, dos ciegos sentados junto al camino, como oyeron que Jesus
pasaba, clamaron, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de
nosotros.
31 Y la multitud les reñia para que callasen; mas ellos clamaban más,
diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.
32 Y parándose Jesus, los llamó, y dijo: )Qué queréis [que] haga por
vosotros?
33 Dícenle [ellos:] Señor, que sean abiertos nuestros ojos.
34 Entónces Jesús teniéndoles misericordia, tocó los ojos de ellos, y luego
sus ojos recibieron la vista, y le siguieron.
CAPITULO 21.
Y COMO se acercaron á Jerusalem, y vinieron á Betfage, al monte de las
Olivas, entónces Jesus envió dos discípulos,
2 Diciéndoles: Id á la aldea que está delante de vosotros, y luego hallaréis
una asna atada, y un pollino con ella: desatád[la,] y traédme[los.]
3 Y si alguno os dijere algo, decíd: El Señor los ha menester; y luego los
dejará.
4 Y todo esto fué hecho para que se cumpliese lo que fué dicho por el
profeta, que dijo:
5 Decíd á la hijo de Sion: He aquí, tu Rey te viene, manso, y sentado sobre
una asna y un pollino, hijo de [animal de] yugo.
6 Y los discípulos fueron, é hicieron como Jesus les mandó.
7 Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos, y se
sentó sobre ellos.
8 Y muy mucha gente tendian sus mantos en el camino: y otros cortaban ramos
de los árboles, y [los] tendian por el camino.
9 Y las multitudes que iban delante, y las que iban detras aclamaban,
diciendo: Hosanna al Hijo de David: Bendito el que viene en el nombre del
Señor: Hosanna en las alturas.
10 Y entrando él en Jerusalem, toda la ciudad se alborotó, diciendo: )Quién
es este?
11 Y las multitudes decian: Este es Jesus, el profeta, de Nazaret de
Galilea.
12 & Y entró Jesus en el templo de Dios, y echó fuera todos los que vendian
y compraban en el templo, y trastornó las mesas de los cambiadores, y las
sillas de los que vendian palomas.
13 Y les dice: Escrito está: Mi casa, casa de oracion será llamada, mas
vosotros cueva de ladrones la habéis hecho.
14 Entónces vinieron á él ciegos y cojos en el templo, y los sanó.
15 & Mas los príncipes de los sacerdotes y los escribas, viendo las
maravillas que hacia, y los muchachos aclamando en el templo, y diciendo:
Hosanna al Hijo de David: se enojaron,
16 Y le dijeron: )Oyes lo que estos dicen? Y Jesus les dice: Sí. )Nunca
leisteis: De la boca de los niños, y de los que maman perfeccionaste la
alabanza?
17 Y dejándolos, se salió fuera de la ciudad á Betania; y posó allí.
18 & Y por la mañana volviendo á la ciudad, tuvo hambre.
19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino á ella, y no halló nada en
ella, sino hojas solamente, y le dijo: Nunca más nazca de tí fruto para
siempre. Y luego la higuera se secó.
20 Entónces viendo esto los discípulos, maravillados decian: (Cómo se secó
luego la higuera!
21 Y respondiendo Jesus, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fé, y
no dudareis, no solo haréis esto de la higuera, mas si á este monte dijereis:
Quítate, y échate en la mar, será hecho.
22 Y todo lo que pidiereis con oracion creyendo, [lo] recibiréis.
23 & Y como vino al templo, los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos
del pueblo llegaron á él, cuando estaba enseñando, diciendo: )Con qué
autoridad haces esto? )y quién te dió esta autoridad?
24 Y respondiendo Jesus, les dijo: Yo tambien os preguntaré una palabra; la
cual si me dijereis, tambien yo os diré con qué autoridad hago esto.
25 El bautismo de Juan, )de dónde era? )del cielo, ó de los hombres? Ellos
entónces pensaron entre sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo; nos dirá: )Por
qué pues no le creisteis?
26 Y si dijéremos: De los hombres; tememos al pueblo; porque todos tienen á
Juan por profeta.
27 Y respondiendo á Jesus dijeron: No sabemos. Y él tambien les dijo: Ni yo
os diré con qué autoridad hago esto.
28 & Mas, )qué os parece? Un hombre tenia dos hijos, y llegando al primero,
le dijo: Hijo, vé hoy á trabajar en mi viña.
29 Y respondiendo él, dijo: No quiero: mas despues arrepentido, fué.
30 Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo:
Yo, Señor, [voy,] y no fué.
31 )Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? Dicen ellos: El primero.
Díceles Jesus: De cierto os digo, que los publicanos, y las rameras os van
delante al reino de Dios.
32 Porque vino á vosotros Juan por via de justicia, y no le creisteis; y los
publicanos, y las rameras le creyeron; y vosotros viendo [esto] nunca os
arrepentisteis para creerle.
33 & Oid otra parábola: Fué un hombre, padre de familias, el cual plantó una
viña, y la cercó de vallado, y fundó en ella lagar, y edificó torre, y la dió
a renta á labradores, y se partió léjos.
34 Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos á los
labradores, para que recibiesen sus frutos.
35 Mas los labradores, tomando los siervos, al uno hirieron, y al otro
mataron, y al otro apedrearon.
36 Envió otra vez otros siervos más que los primeros; é hicieron con ellos
de la misma manera.
37 Y á la postre les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto á mi hijo.
38 Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre sí: Este es el
heredero: veníd, matémosle, y tomemos su herencia.
39 Y tomado, le echaron fuera de la viña, y [le] mataron.
40 Pues cuando viniere el señor de la viña, )qué hará á aquellos labradores?
41 Dícenle [ellos:] A los malos destruirá malamente; y [su] viña dará á
renta á otros labradores, que le paguen el fruto á sus tiempos.
42 Díceles Jesus: )Nunca leisteis en las Escrituras: La piedra que desecharon
los que edificaban, esta fué hecha por cabeza de la esquina: por el Señor es
hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?
43 Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será
dado á gente que haga el fruto de él.
44 Y el que cayere sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien [ella]
cayere, desmenuzarle ha.
45 Y oyendo los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos sus parábolas,
entendieron que hablaba de ellos.
46 Y buscando como echarle mano, temieron al pueblo; porque le tenian por
profeta.
CAPITULO 22.
Y RESPONDIENDO Jesus, les volvió á hablar en parábolas, diciendo:
2 El reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que hizo bodas á su
hijo.
3 Y envió sus siervos para que llamasen á los convidados á las bodas; mas no
quisieron venir.
4 Volvió á enviar otros siervos, diciendo: Decíd á los convidados: He aquí,
mi comida he aparejado, mis toros y animales engordados son muertos, y todo
está aparejado: veníd á las bodas.
5 Mas ellos no hicieron caso, y se fueron, uno á su labranza, y otro á sus
negocios;
6 Y otros, tomando sus siervos, afrentáronlos, y matáronlos.
7 Y el rey, oyendo esto, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó á
aquellos homicidas, y puso á fuego su ciudad.
8 Entónces dice á sus siervos: las bodas á la verdad están aparejadas; mas
los que eran llamados, no eran dignos.
9 Id pues á las salidas de los caminos, y llamád á las bodas á cuantos
hallareis.
10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron todos los que hallaron,
juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.
11 Y entró el rey para ver los convidados, y vió allí un hombre no vestido
de vestido de boda.
12 Y le dijo: Amigo, )cómo entraste acá no teniendo vestido de boda? Y á él
se le cerró la boca.
13 Entónces el rey dijo á los que servian: Atado de piés y de manos,
tomádle, y echádle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro, y el crujir
de dientes.
14 Porque muchos son llamados; mas pocos escogidos.
15 & Entónces idos los Fariseos, consultaron como le tomarian en [alguna]
palabra.
16 Y envian á él sus discípulos, con los de Heródes, diciendo: Maestro,
sabemos que eres amador de verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios;
y que no te cuidas de nadie; porque no tienes acepcion de persona de hombres:
17 Dínos pues, )qué te parece? )Es lícito dar tributo á César, ó no?
18 Mas Jesus, entendida su malicia, [les] dice: )Por qué me tentáis,
hipócritas?
19 Mostrádme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario.
20 Entónces les dice: )Cúya es esta figura, y lo que está encima escrito?
21 [Ellos] le dicen: De César. Y les dice: Pagád, pues, á César lo que es de
César, y á Dios, lo que es de Dios.
22 Y oyendo [esto] se maravillaron, y dejáronle, y se fueron.
23 & Aquel dia llegaron á él los Saduceos, que dicen no haber resurreccion,
y le preguntaron,
24 Diciendo: Maestro, Moises dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano
se casa con su mujer, y despertará simiente á su hermano.
25 Fueron, pues, entre nosotros siete hermanos, y el primero tomó mujer, y
murió; y no teniendo generacion, dejó su mujer á su hermano.
26 De la misma manera tambien el segundo, y el tercero, hasta los siete.
27 Y despues de todos murió tambien la mujer.
28 En la resurreccion, pues, )cúya de los siete será la mujer? porque todos
la tuvieron.
29 Entónces respondiendo Jesus, les dijo: Erráis, ignorando las escrituras,
y el poder de Dios.
30 Porque en la resurreccion, ni se casan, ni se dan en matrimonio, mas son
como los ángeles de Dios en el cielo.
31 Y de la resurreccion de los muertos, )no habéis leido lo que es dicho por
Dios á vosotros, que dice:
32 Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios
no es Dios de los muertos, sino de los que viven.
33 Y oyendo [esto] las multitudes estaban fuera de sí de su doctrina.
34 & Entónces los Fariseos, oyendo que habia cerrado la boca á los Saduceos,
se juntaron á una;
35 Y preguntó uno de ellos, intérprete de la ley, tentándole, y diciendo:
36 Maestro, )cuál es el mandamiento grande en la ley?
37 Y Jesus le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu
alma, y de toda tu mente.
38 Este es el primero y el grande mandamiento.
39 Y el segundo [es] semejante á este: Amarás á tu prójimo como á tí mismo.
40 De estos dos mandamientos depende toda la ley, y los profetas.
41 Y estando juntos los Fariseos, Jesus les preguntó,
42 Diciendo: )Qué os parece del Cristo? )Cúyo hijo es? Dícenle [ellos:]
De David.
43 El les dice: Pues, )cómo David en Espíritu le llama Señor, diciendo:
44 Dijo el Señor á mi Señor: Asiéntate á mi diestra, entre tanto que pongo
tus enemigos por estrado de tus piés?
45 Pues si David le llama Señor, )cómo es su hijo?
46 Y nadie le podia responder palabra: ni osó alguno desde aquel dia
preguntarle más.
CAPITULO 23.
ENTÓNCES Jesus habló á la multitud, y á sus discípulos,
2 Diciendo: Sobre la cátedra de Moises se asientan los escribas y los
Fariseos:
3 Así que todo lo que os dijeren que guardéis, guardád[lo,] y hacéd[lo;] mas
no hagáis conforme á sus obras; porque dicen y no hacen.
4 Porque atan cargas pesadas, y difíciles de llevar, y [las] ponen sobre los
hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover.
5 Ántes todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque
ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos,
6 Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las
sinagogas,
7 Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres, Rabbi,
Rabbi.
8 Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbies, porque uno es vuestro
Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.
9 Y vuestro Padre no llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro
Padre, el cual está en los cielos.
10 Ni os llaméis doctores; porque uno es vuestro Doctor, el Cristo.
11 Mas el que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.
12 Porque el que se enalteciere será humillado; y el que se humillare será
enaltecido.
13 Mas (ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el
reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni á los
que entran dejáis entrar.
14 (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque devoráis las
casas de las viudas con color de larga oracion; por esto llevaréis más grave
juicio.
15 (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque rodeáis la mar y
la tierra por hacer un prosélito; y cuando fuere hecho, le hacéis hijo del
infierno dos veces más que vosotros.
16 (Ay de vosotros, guias ciegos! que decís: Cualquiera que jurare por el
templo, es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es.
17 (Insensatos y ciegos! porque, )cuál es mayor, el oro, ó el templo que
santifica al oro?
18 Y, cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare
por el presente que está sobre él, deudor es.
19 (Insensatos y ciegos! porque, )cuál es mayor, el presente, ó el altar que
santifica al presente?
20 Pues el que jurare por el altar, jura por él, y por todo lo que [está]
sobre él.
21 Y el que jurare por el templo, jura por él, y por el que habita en él.
22 Y el que jurare por el cielo, jura por el trono de Dios, y por el que
está sentado sobre él.
23 (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la
menta, y el eneldo, y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley,
[es á saber,] el juicio, y la misericordia, y la fé. Esto era menester hacer,
y no dejar lo otro.
24 (Guias ciegos! que coláis el mosquito, mas tragáis el camello.
25 (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! por que limpiáis lo
[que está] de fuera del vaso, ó del plato; mas de dentro está [todo] llena de
robo y de injusticia.
26 (Fariseo ciego! limpia primero lo [que esta] dentro del vaso y del plato,
para que tambien lo [que está] de fuera se haga limpio.
27 (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! por que sois semejantes
á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos; mas
de dentro están llenos de huesos de muertos, y de toda suciedad.
28 Así tambien vosotros, de fuera, á la verdad, os mostráis justos á los
hombres; mas de dentro, llenos estáis de hipocresía é iniquidad.
29 (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! por que edificáis los
sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,
30 Y decís: Si fuéramos en los dias de nuestros padres, no hubiéramos sido
sus compañeros en la sangre de los profetas.
31 Así que testimonio dais á vosotros mismos que sois hijos de aquellos que
mataron a los profetas.
32 Vosotros tambien henchíd la medida de vuestros padres.
33 (Serpientes, generacion de víboras! )cómo evitaréis el juicio del
infierno?
34 Por tanto, he aquí, yo envio á vosotros profetas, y sabios, y escribas; y
de ellos [unos] mataréis y crucificaréis; y [otros] de ellos azotaréis en
vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad;
35 Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado
sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de
Zacarías, hijo de Baraquías, al cual matasteis entre el templo y el altar.
36 De cierto os digo, que todo esto vendrá sobre esta generacion.
37 (Jerusalem! (Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas á los que son
enviados á tí, cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus
pollos debajo de las alas, y no quisiste.
38 He aquí, vuestra casa os es dejada desierta.
39 Porque [yo] os digo, que desde ahora no me veréis hasta que digáis:
Bendito el que viene en el nombre del Señor.
CAPITULO 24.
Y SALIDO Jesus del templo, íbase; y se llegaron sus discípulos. para
mostrarle los edificios del templo.
2 Y respondiendo él, les dijo: )Veis todo esto? De cierto os digo, que no
será dejada aquí piedra sobre piedra que no sea derribada.
3 & Y sentándose él en el monte de las Olivas, se llegaron á él los
discípulos aparte, diciendo: Dínos cuando serán estas cosas, y qué señal
[habrá] de tu venida, y del fin del siglo.
4 Y respondiendo Jesus, les dijo: Mirád que nadie os engañe.
5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y á muchos
engañarán.
6 Y oiréis guerras y rumores de guerras: mirad [que] no os turbéis; porque
es menester que todo [esto] acontezca; mas aun no es el fin.
7 Porque se levantará nacion contra nacion, y reino contra reino; y serán
pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares.
8 Y todas estas cosas, principio de dolores.
9 Entónces os entregarán para ser afligidos; y os matarán; y seréis
aborrecidos de todas naciones, por causa de mi nombre.
10 Y muchos entónces serán escandalizados; y se entregarán unos á otros; y
unos á otros se aborrecerán.
11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán á muchos.
12 Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se resfriará.
13 Mas el que perseverare hasta el fin, este será salvo.
14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por
testimonio á todas las naciones, y entónces vendrá el fin.
15 & Por tanto cuando viereis la abominacion de asolamiento, que fué dicha
por Daniel el profeta, que estará en el lugar santo, el que lee, entienda.
16 Entónces los que [estuvieren] en Judea, huyan á los montes;
17 Y el que sobre la techumbre, no descienda á tomar algo de su casa;
18 Y el que en el campo, no vuelva atras á tomar sus ropas.
19 Mas (ay de las preñadas, y de las que crian en aquellos dias!
20 Orád pues que vuestra huida no sea en invierno, ni en dia de sábado.
21 Porque habrá entónces grande afliccion, cual no fué desde el principio
del mundo hasta ahora, ni será.
22 Y si aquellos dias no fuesen acortados, ninguna carne seria salva, mas
por causa de los escogidos, aquellos dias serán acortados.
23 & Entónces si alguien os dijere: He aquí, [está] el Cristo, ó allí; no
creais.