corriendo á dar las nuevas á sus discípulos. Y yendo á dar las nuevas á sus
discípulos,
9 He aquí Jesus les sale al encuentro, diciendo: Tengáis gozo. Y ellas se
llegaron, y trabaron de sus piés, y le adoraron.
10 Entónces Jesus les dice: No temáis, id, dad las nuevas á mis hermanos,
para que vayan á Galilea; y allá me verán.
11 & Y yendo ellas, he aquí, unos de la guardia vinieron á la ciudad, y
dieron aviso á los príncipes de los sacerdotes de todas las cosas que habian
acontecido.
12 Y juntados con los ancianos, habido consejo, dieron mucho dinero á los
soldados,
13 Diciendo: Decíd: Sus discípulos vinieron de noche, y le hurtaron,
durmiendo nosotros.
14 Y si esto fuere oido del presidente, nosotros le persuadiremos, y os
haremos seguros.
15 Y ellos, tomado el dinero, hicieron como estaban instruidos; y este dicho
ha sido divulgado entre los Judíos hasta el dia de hoy.
16 & Mas los once discípulos se fueron á Galilea, al monte, donde Jesus les
habia ordenado.
17 Y como le vieron, le adoraron; mas algunos dudaban.
18 Y llegando Jesus, les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el
cielo y en la tierra.
19 Por tanto id, enseñád á todas las naciones, bautizándoles en el nombre
del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:
20 Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y, he aquí,
yo estoy con vosotros todos los dias, hasta el fin del siglo. Amen.
EL EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESU CRISTO
SEGUN
SAN MÁRCOS.
CAPITULO 1.
PRINCIPIO del evangelio de Jesu Cristo, Hijo de Dios.
2 Como está escrito en los profetas: He aquí, yo envio a mi mensagero
delante de tu faz, que apareje tu camino delante de tí.
3 Voz del que clama en el desierto: Aparejád el camino del Señor: haced
derechas sus veredas.
4 Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento
para remision de pecados.
5 Y salia á él todo el país de Judea, y los de Jerusalem, y eran todos
bautizados por él en el rio del Jordan, confesando sus pecados.
6 Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero al
rededor de sus lomos; y comia langostas, y miel montés.
7 Y predicaba, diciendo: Viene en pos de mí el que es más poderoso que yo,
al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos.
8 Yo á la verdad os he bautizado con agua, mas él os bautizará con el
Espíritu Santo.
9 & Y aconteció en aquellos dias, que Jesus vino de Nazaret de Galilea, y
fué bautizado por Juan en el Jordan.
10 Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu, como
paloma, que descendia sobre él.
11 Y vino una voz de los cielos, [que decia:] Tú eres mi Hijo amado: en tí
tomo contentamiento.
12 Y luego el Espíritu le impele al desierto.
13 Y estuvo allí en el desierto cuarenta dias, [y era] tentado de Satanas, y
estaba con las fieras; y los ángeles le servian.
14 & Mas despues que Juan fué entregado, Jesus vino á Galilea, predicando
el evangelio del reino de Dios,
15 Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca:
Arrepentíos y creed al evangelio.
16 Y andando junto á la mar de Galilea, vió á Simon y á Andres su hermano,
que echaban la red en la mar, porque eran pescadores.
17 Y les dijo Jesus: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de
hombres.
18 Y luego, dejadas sus redes, le siguieron.
19 Y pasando de allí un poco más adelante, vió á Santiago hijo de Zebedeo, y
á Juan su hermano, tambien ellos en la nave, que aderezaban las redes.
20 Y luego los llamó; y dejando á su padre Zebedeo en la nave con los
jornaleros, fueron en pos de él.
21 & Y entraron en Capernaum; y luego los sábados entrando en la sinagoga
enseñaba.
22 Y se pasmaban de su doctrina, porque los enseñaba como quien tiene
autoridad y no como los escribas.
23 Y habia en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual
dió voces,
24 Diciendo: (Ah! )Qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesus Nazareno?
)Has venido á destruirnos? Te conozco quien eres, [eres] el Santo de Dios.
25 Y riñóle Jesus, diciendo: Enmudece, y sal de él.
26 Y haciéndole pedazos el espíritu inmundo, y clamando á gran voz, salió de
él.
27 Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirian entre sí, diciendo:
)Qué es esto? )Qué nueva doctrina [es] esta, que con autoridad aun á los
espíritus inmundos manda y le obedecen?
28 Y luego se divulgó su fama por todo el país al derredor de la Galilea.
29 Y luego salidos de la sinagoga, vinieron á casa de Simon y de Andres, con
Santiago y Juan.
30 Y la suegra de Simon estaba acostada con calentura; y le dijeron luego de
ella.
31 Entónces llegando [él,] la tomó de su mano, y la levantó; y luego la dejó
la calentura, y les servia.
32 Y cuando fué la tarde, como el sol se puso, traian á él todos los que
tenian mal, y endemoniados.
33 Y toda la ciudad se juntó á la puerta.
34 Y sanó á muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades; y echó
fuera muchos demonios. y no dejaba hablar á los demonios porque le conocian.
35 Y levantándose muy de mañana, aun muy oscuro, salió, y se fué á un lugar
desierto, y allí oraba.
36 Y le siguió Simon, y los que estaban con él.
37 Y hallándole, le dicen: Todos te buscan.
38 Y les dice: Vamos á las aldeas vecinas, para que predique tambien allí,
porque para esto he venido.
39 Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda la Galilea, y echaba fuera
los demonios.
40 Y un leproso vino á él rogándole; é hincada la rodilla, le dice: Si
quieres, puedes limpiarme.
41 Y Jesus teniendo misericordia de él, extendió [su] mano, y le tocó, y le
dice: Quiero, sé limpio.
42 Y habiendo él dicho esto, luego la lepra se fué de él, y fué limpio.
43 Y le encargó estrechamente, y luego le echó,
44 Y le dice: Mira [que] no digas á nadie nada, sino vé, muéstrate al
sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moises mandó para que les conste.
45 Y él salido, comenzó á publicar, y á divulgar grandemente el negocio, de
manera que ya Jesus no podia entrar manifiestamente en la ciudad; mas estaba
fuera en los lugares desiertos, y venian á él de todas partes.
CAPITULO 2.
Y ENTRÓ otra vez en Capernaum despues de [algunos] dias; y se oyó que estaba
en casa.
2 Y luego se juntaron á él muchos, que ya no cabian ni aun al contorno de la
puerta; y les predicaba la palabra.
3 Entónces vinieron á él [unos] trayendo un paralítico, que era traido de
cuatro.
4 Y como no podian llegar á él á causa de la multitud, descubrieron la
techumbre donde estaba, y habiéndo[la] destechado, bajaron el lecho en que el
paralítico estaba echado.
5 Y viendo Jesus la fé de ellos, dice al paralítico: Hijo tus pecados te son
perdonados.
6 Y estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensando en
sus corazones,
7 Decian: )Por qué habla este blasfemias? )Quién puede perdonar pecados,
sino solo Dios?
8 Y conociendo luego Jesus en su espíritu que pensaban esto dentro de sí,
les dijo: )Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones?
9 )Cuál es más fácil: Decir al paralítico: [Tus] pecados te son perdonados;
ó decirle: Levántate, y toma tu lecho, y anda?
10 Pues porque sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de
perdonar [los] pecados, (dice al paralítico:)
11 A tí digo: Levántate, y toma tu lecho, y véte á tu casa.
12 Entónces [él] se levantó luego; y tomando su lecho, se salió delante de
todos, de manera que todos quedaron atónitos, y: glorificaron á Dios,
diciendo: Nunca tal hemos visto.
13 & Y volvió á salir á la mar, y toda la multitud venia á él, y les
enseñaba.
14 Y pasando vió á Leví, [hijo] de Alfeo, sentado al banco de los tributos,
y le dice: Sígueme. Y levantándose, le siguió.
15 Y aconteció, que estando Jesus á la mesa en casa de él, muchos publicanos
y pecadores se sentaban tambien juntamente con Jesus, y con sus discípulos;
porque habia muchos y le seguian.
16 Y los escribas y los Fariseos, viéndole comer con publicanos, y con
pecadores, dijeron á sus discípulos: Qué es esto, que [vuestro Maestro] come y
bebe con publicanos, y con pecadores?
17 Y oyéndolo Jesus, les dice: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino
los que tienen mal. No he venido á llamar á los justos, mas los pecadores á
arrepentimiento.
18 & Y los discípulos de Juan, y [los] de los Fariseos ayunaban; y vienen, y
le dicen: )Por qué los discípulos de Juan, y [los] de los Fariseos ayunan; y
tus discípulos no ayunan?
19 Y Jesus les dice: No pueden ayunar los que son de bodas, cuando el esposo
está con ellos: entre tanto que tienen consigo al esposo no pueden ayunar.
20 Mas vendrán dias, cuando el esposo será quitado de ellos; y entónces en
aquellos dias ayunarán.
21 Nadie echa remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el
mismo remiendo nuevo tira del viejo y se hace peor rotura.
22 Ni nadie echo vino nuevo en odres viejos; de otra manera el vino nuevo
rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden; mas el vino
nuevo en odres nuevos se ha de echar.
23 & Y aconteció, que pasando él por los sembrados en sábado, sus discípulos
andando comenzaron á arrancar espigas.
24 Entónces los Fariseos le dijeron: He aquí, )por qué hacen en sábado lo
que no es lícito?
25 Y él les dijo: )Nunca leisteis qué hizo David cuando tuvo necesidad, y
tuvo hambre, él y los que estaban con él?
26 )Cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los
panes de la proposicion, de los cuales no es lícito comer, sino á los
sacerdotes, y aun dió á los que estaban con él?
27 Díjoles tambien: El sábado por causa del hombre fué hecho: no el hombre
por causa del sábado.
28 Así que el Hijo del hombre Señor es tambien del sábado.
CAPITULO 3.
Y OTRA vez entró en la sinagoga; y habia allí un hombre que tenia una mano
seca.
2 Y le acechaban, si en sábado le sanaria, para acusarle.
3 Entónces dijo al hombre que tenia la mano seca: Levántate en medio.
4 Y les dice: )Es lícito hacer bien en sábados, ó hacer mal? )salvar la
vida, ó matar? Mas ellos callaban.
5 Y mirándolos en derredor con enojo, condoleciéndose de la dureza de su
corazon, dice al hombre: Extiende tu mano. Y [la] extendió y su mano fué
restituida sana como la otra.
6 Entónces saliendo los Fariseos tomaron consejo con los Herodianos contra
él, para matarle.
7 & Mas Jesus se apartó á la mar con sus discípulos; y le siguió una gran
multitud de Galilea, y de Judea
8 Y de Jerusalem, y de Idumea y de la otra parte del Jordan; y de los que
[moraban] al rededor de Tiro y de Sidon, grande multitud, oyendo cuan grandes
cosas hacia, vinieron á él.
9 Y dijo á sus discípulos que una navecilla le estuviese siempre apercibida,
por causa de la multitud, para que no le oprimiesen.
10 Porque habia sanado á muchos, de tal manera que caian sobre él, cuantos
tenian plagas, por tocarle.
11 Y los espíritus inmundos, en viéndole, se postraban delante de él, y
daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.
12 Mas él les reñia mucho que no le manifestasen.
13 Y subió al monte, y llamó [á sí] los que él quiso; y vinieron á él.
14 & Y ordenó á doce para que estuviesen con él, y para enviarlos á
predicar;
15 Y que tuviesen potestad de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios:
16 A Simon, al cual puso por sobrenombre Pedro;
17 Y á Santiago, [hijo] de Zebedeo, y á Juan hermano de Santiago, y les puso
por sobrenombre Boanerges, que es, Hijos de trueno;
18 Y á Andres, y á Felipe, y á Bartolomé, y á Mateo, y á Tomas, y á
Santiago, [hijo] de Alfeo, y á Tadeo, y á Simon el Cananeo,
19 Y á Júdas Iscariote, el que le entregó; y vinieron á casa.
20 & Y otra vez se juntó la multitud, de tal manera que ellos ni aun podian
comer pan.
21 Y como [lo] oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decian:
Está fuera de sí.
22 & Y los escribas que habian venido de Jerusalem, decian que tenia á
Belzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.
23 Y llamándoles, les dijo por parábolas: )Cómo puede Satanas echar fuera á
Satanas?
24 Y si un reino contra sí mismo fuere dividido, no puede permanecer el tal
reino.
25 Y si una casa fuere dividida contra sí misma, no puede permanecer la tal
casa.
26 Y si Satanas se levantare contra sí mismo, y fuere dividido, no puede
permanecer: mas tiene fin.
27 Nadie puede saquear las alhajas del valiente entrando en su casa, si
ántes no atare al valiente; y entónces saqueará su casa.
28 De cierto os digo, que todos los pecados serán perdonados á los hijos de
los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren:
29 Mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene perdon
para siempre; mas está expuesto á juicio eterno.
30 Porque decian: Tiene espíritu inmundo.
31 & Vienen pues sus hermanos y su madre, y estando de fuera, enviaron á él
llamándole.
32 Y la multitud estaba asentada al rededor de él, y le dijeron: He aquí, tu
madre y tus hermanos te buscan fuera.
33 Y él les respondió, diciendo: )Quién es mi madre, y mis hermanos?
34 Y mirando al derredor á los que estaban sentados en derredor de él, dijo:
He aquí mi madre, y mis hermanos.
35 Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, este es mi hermano, y
mi hermana, y mi madre.
CAPITULO 4.
OTRA vez comenzó á enseñar junto á la mar, y se juntó á él una gran multitud,
tanto que entrándose él en un barco, se sentó en la mar, y toda la multitud
estaba en tierra junto á la mar.
2 Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decia en su doctrina:
3 Oíd: He aquí, el que sembraba salió á sembrar.
4 Y aconteció sembrando que una parte cayó junto al camino; y vinieron las
aves del cielo, y la tragaron.
5 Y otra parte cayó en pedregales, donde no tenia mucha tierra; y luego
nació, porque no tenia la tierra profunda.
6 Mas, salido el sol, se quemó; y por cuanto no tenia raiz se secó.
7 Y otra parte cayó en espinas; y crecieron las espinas, y la ahogaron, y no
dió fruto.
8 Y otra parte cayó en buena tierra, y dió fruto, que subió y creció; y
llevó uno a treinta, y otro á sesenta, y otro á ciento.
9 Entónces les dijo: El que tiene oidos para oir, oiga.
10 Y cuando estuvo solo le preguntaron, los que estaban al rededor de él con
los doce, de la parábola.
11 Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas á
los que están fuera, por parábolas se les hace todo;
12 Para que viendo, vean y no vean; y oyendo, oigan y no entiendan; porque
no se conviertan, y les sean perdonados sus pecados.
13 Y les dijo; )No sabéis esta parábola? )Cómo pues entenderéis todas las
parábolas?
14 El que siembra siembra la palabra.
15 Y estos son los de junto al camino, en los que la palabra es sembrada;
mas despues que la oyeron, luego viene Satanas, y quita la palabra que fué
sembrada en sus corazones.
16 Y asimismo estos son los que son sembrados en pedregales; los que cuando
han oido la palabra, luego la reciben con gozo;
17 Mas no tienen raiz en sí, ántes son temporales; que en levantándose la
tribulacion, ó la persecucion por causa de la palabra, luego se escandalizan.
18 Y estos son los que son sembrados entre espinas; los que oyen la palabra;
19 Mas las congojas de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las
codicias que hay en las otras cosas, entrando ahogan la palabra, y viene á
quedar sin fruto.
20 Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra; los que oyen la
palabra, y [la] reciben, y hacen fruto, uno á treinta, otro á sesenta, otro á
ciento.
21 Díjoles tambien: )Viene la luz para ser puesta debajo de un almud, ó
debajo de la cama? )No [viene] para ser puesta en el candelero?
22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni secreto, que
no haya de venir en descubierto.
23 Si alguno tiene oidos para oir, oiga.
24 Díjoles tambien: Mirád lo que ois: Con la medida que medís, os medirán
otros; y será añadido á vosotros los que ois.
25 Porque al que tiene, le será dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le
será quitado.
26 Decia más: Así es el reino de Dios, como si un hombre echase simiente en
la tierra;
27 Y durmiese y se levantase de noche y de dia,: y la simiente brotase y
creciese como él no sabe
28 Porque la tierra de suyo frutifica^, primero yerba, luego espiga, despues
grano lleno en la espiga.
29 Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega
es llegada.
30 Tambien decia: )A qué haremos semejante el reino de Dios? )ó con qué
parábola le compararémos?
31 [Es] como el grano de la mostaza, que cuando es sembrado en tierra es el
más pequeño de todas las simientes que hay en la tierra;
32 Mas cuando fuere sembrado, sube, y se hace la mayor de todas las
legumbres; y hace grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan
hacer nidos debajo de su sombra.
33 Y con muchas tales parábolas les hablaba la palabra, conforme á lo que
podian oir.
34 Y sin parábola no les hablaba, mas á sus discípulos en particular
declaraba todo.
35 Y les dijo aquel dia, cuando fué tarde: Pasemos á la otra parte.
36 Y enviada la multitud, le tomaron así como estaba en la nave, y habia
tambien con él otros barquichuelos.
37 Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las ondas en la
nave, de tal manera que ya se llenaba.
38 Y él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le
dicen: )Maestro, no te importa nada que perezcamos?
39 Y levantándose él, riñó al viento, y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y
cesó el viento; y fué hecha grande bonanza.
40 Y á ellos dijo: )Por qué estáis tan medrosos? )Cómo es que no tenéis fé?
41 Y temieron con gran temor, y decian el uno al otro: )Quién es este, que
aun el viento y la mar le obedecen?
CAPITULO 5.
Y VINIERON á la otra parte de la mar á la provincia de los Gadarenos.
2 Y salido él de la nave luego le salió al encuentro un hombre de los
sepulcros con un espíritu inmundo,
3 Que tenia [su] morada en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podia
alguien atar;
4 Porque muchas veces habia sido atado con grillos y cadenas, mas las
cadenas habian sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie
le podia domar.
5 Y siempre de dia y de noche andaba dando voces en los montes y en los
sepulcros, é hiriéndose con piedras.
6 Y como vió á Jesus de léjos, corrió, y le adoró;
7 Y clamando á gran voz, dijo: )Qué tengo yo que ver contigo, Jesus, Hijo
del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.
8 Porque le decia: Sal de este hombre, espíritu inmundo.
9 Y le preguntó: )Cómo te llamas? Y respondió, diciendo: Legion me llamo;
porque somos muchos.
10 Y le rogaba mucho que no los echase fuera de aquel pais.
11 Y estaba allí cerca de los montes una grande manada de puercos paciendo.
12 Y le rogaron todos aquellos demonios, diciendo: Envíanos á los puercos
para que entremos en ellos.
13 Y les permitió luego Jesus; y saliendo aquellos espíritus inmundos,
entraron en los puercos; y la manada se precipitó con impetuosidad por un
despeñadero en la mar, y eran como dos mil, y se ahogaron en la mar.
14 Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y
en los campos. Y salieron para ver qué era aquello que habia acontecido.
15 Y vienen á Jesus, y ven al que habia sido atormentado del demonio,
sentado, y vestido, y en seso el que habia tenido la legion; y tuvieron temor.
16 Y les contaron los que [lo] habian visto, cómo habia acontecido al que
habia tenido el demonio, y [lo] de [los] puercos.
17 Y comenzaron á rogarle que se fuese de los términos de ellos.
18 Y entrando él en la nave, le rogaba el que habia sido fatigado del
demonio, para estar con él.
19 Mas Jesus no le permitió, sino le dijo: Véte á tu casa á los tuyos, y
cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y como ha tenido
misericordia de tí.
20 Y se fué, y comenzó á publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesus
habia hecho con él; y todos se maravillaban.
21 & Y pasando otra vez Jesus en una nave á la otra parte, se juntó á él una
gran multitud; y estaba junto á la mar.
22 Y vino uno de los príncipes de la sinagoga llamado Jairo, y como le vió,
se postró á sus piés,
23 Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: Ven y pon las
manos sobre ella, para que sea sana, y vivirá.
24 Y fué con él, y le seguia mucha gente, y le apretaban.
25 Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacia,
26 Y habia sufrido mucho de muchos médicos, y habia gastado todo lo que
tenia, y nada habia aprovechado, ántes le iba peor,
27 Como oyó [hablar] de Jesus, vino entre el gentío por detras, y tocó su
vestido.
28 Porque decia: Si yo tocare tan solamente su vestido, quedaré sana.
29 Y luego la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba
sana de aquel azote.
30 Y Jesus luego conociendo en Sí^ mismo la virtud que habia salido de él,
volviéndose hácia el gentío, dijo: )Quién ha tocado mis vestidos?
31 Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices:
)Quién me ha tocado?
32 Y [él] miraba al rededor por ver á la que habia hecho esto.
33 Entónces la mujer temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí habia sido
hecho, vino, y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.
34 Y él le dijo: Hija, tu fé te ha hecho sana; vé en paz, y queda sana de tu
azote.
35 & Hablando aun él, vinieron [de casa] del príncipe de la sinagoga,
diciendo: Tu hija es muerta: )para qué fatigas más al Maestro?
36 Mas Jesus luego, en oyendo esta razon que se decia, dijo al príncipe de
la sinagoga: No temas: cree solamente.
37 Y no permitió que alguno viniese tras él, sino Pedro, y Santiago, y Juan
hermano de Santiago.
38 Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, y los que
lloraban y gemian mucho.
39 Y entrado, les dice: )Por qué os alborotáis y lloráis? La jóven no es
muerta, sino que duerme.
40 Y hacian burla de él; mas él, echados fuera todos, toma al padre y á la
madre de la jóven, y á los que estaban con él, y entra donde estaba la jóven
echada.
41 Y tomando la mano de la jóven, le dice: Talitha cumi; que quiere decir:
Jóven á tí digo, levántate.
42 Y luego la jóven se levantó, y andaba; porque era de doce años: y se
espantaron de grande espanto.
43 Mas [él] les encargó estrechamente que nadie lo supiese, y dijo que
diesen de comer á la jóven.
CAPITULO 6.
Y SALIÓ de allí, y vino á su tierra; y le siguieron sus discípulos.
2 Y llegado el sábado, comenzó á enseñar en la sinagoga; y muchos oyéndo[le]
estaban atónitos diciendo: )De dónde tiene este estas cosas? )Y qué sabiduría
[es] esta que le es dada, que tales maravillas son hechas por sus manos?
3 )No es este el carpintero, hijo de María, hermano de Santiago, y de Joses,
y de Júdas, y de Simon? )No están tambien aquí con nosotros sus hermanas? Y
se escandalizaban en él:
4 Mas Jesus les decia: No hay profeta deshonrado sino en su tierra, y entre
sus parientes, y en su casa.
5 Y no pudo allí hacer alguna maravilla: solamente que sanó unos pocos
enfermos, poniendo sobre ellos las manos.
6 Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos; y rodeaba las aldeas de
al derredor enseñando.
7 & Y llamó á los doce, y comenzó á enviarlos de dos en dos, y les dió
potestad sobre los espíritus inmundos;
8 Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente un bordon;
ni alforja, ni pan, ni dinero en la bolsa;
9 Mas que calzasen sandalias; y no vistiesen dos ropas.
10 Y les decia: En cualquier casa que entrareis, posád allí hasta que
salgais de aquel lugar.
11 Y todos aquellos que no os recibieren, ni os oyeren, saliendo de allí,
sacudid el polvo que está debajo de vuestros piés en testimonio contra ellos.
De cierto os digo, que más tolerable será [el castigo] de Sodoma, ó de Gomorra
en el dia del juicio, que él de aquella ciudad.
12 Y saliendo predicaban que se arrepintiesen los hombres.
13 Y echaban fuera muchos demonios, y ungian con aceite á muchos enfermos, y
sanaban.
14 & Y oyó el rey Heródes [la fama de Jesus], porque su nombre era hecho
notorio, y dijo: Juan el Bautista ha resucitado de los muertos: y por tanto
virtudes obran en él.
15 Otros decian: Elías es. Y otros decian: Profeta es; ó alguno de los
profetas.
16 Y oyéndo[lo] Heródes, dijo: Este es Juan el que yo degollé: él ha
resucitado de los muertos.
17 Porque el mismo Heródes habia enviado y prendido á Juan, y le habia
aprisionado en la cárcel á causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano;
porque la habia tomado por mujer.
18 Porque Juan decia á Heródes: No te es lícito tener la mujer de tu
hermano.
19 Por tanto Herodías le tenia ojeriza, y deseaba matarle, mas no podia;
20 Porque Heródes temia á Juan, conociéndole por varon justo y santo; y le
tenia respeto, y obedeciéndole hacia muchas cosas; y le oia de buena gana.
21 Y viniendo un dia oportuno, en que Heródes, en la fiesta de su
nacimiento, hacia cena á sus príncipes y tribunos, y á los principales de
Galilea,
22 Y entrando la hija de Herodías, y danzando, y agradando á Heródes, y á
los que estaban con él á la mesa, el rey dijo á la moza: Pídeme lo que
quisieres, que yo te [lo] daré.
23 Y le juró: Todo lo que me pidieres te daré hasta la mitad de mi reino.