aves, y la comieron.
5 Y parte cayó en pedregales, donde no tenia mucha tierra; y nació luego,
porque no tenia tierra profunda:
6 Mas en saliendo el sol, se quemó, y se secó, porque no tenia raiz.
7 Y parte cayó entre espinas, y las espinas crecieron, y la ahogaron.
8 Y parte cayó en buena tierra, y dió fruto: uno de á ciento, y otro de á
sesenta, y otro de á treinta.
9 Quien tiene oidos para oir, oiga.
10 Entónces llegándose los discípulos, le dijeron: )Por qué les hablas por
parábolas?
11 Y él respondiendo, les dijo: Porque á vosotros es concedido saber los
misterios del reino de los cielos, mas á ellos no es concedido.
12 Porque á cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más, mas al que no
tiene, aun lo que tiene le será quitado.
13 Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen,
ni entienden.
14 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oido
oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis.
15 Porque el corazon de este pueblo está engrosado, y de los oidos oyen
pesadamente, y de sus ojos guiñan; para que no vean de los ojos, y oigan de
los oidos, y del corazon entiendan, y se conviertan, y [yo] los sane.
16 Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oidos, porque
oyen.
17 Porque de cierto os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que
[vosotros] veis, y no [lo] vieron; y oir lo que [vosotros] ois, y no [lo]
oyeron.
18 Oíd pues vosotros la parábola del que siembra.
19 Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el
Malo, y arrebata lo que fué sembrado en su corazon. Este es el que fué
sembrado junto al camino.
20 Y el que fué sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y
luego la recibe con gozo.
21 Mas no tiene raiz en sí, ántes es temporal; porque venida la afliccion ó
la persecucion por la palabra, luego se ofende.
22 Y el que fué sembrado en espinas, este es el que oye la palabra: mas la
congoja de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y viene á
quedar sin fruto.
23 Mas el que fué sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la
palabra, el que tambien da el fruto; y lleva uno á ciento, y otro a sesenta, y
otro á treinta.
24 & Otra parábola les propuso diciendo: El reino de los cielos es semejante
á un hombre que siembra buena simiente en su campo.
25 Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, sembró zizaña entre el trigo
y se fué.
26 Y como la yerba salió, é^ hizo fruto, entónces la zizaña pareció tambien.
27 Y llegándose los siervos del padre de familias, le dijeron: Señor, )no
sembraste buena simiente en tu campo? )Pues de dónde tiene zizaña?
28 Y él les dijo: Algun enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron:
)Pues quieres que vayamos, y la cojamos?
29 Y él dijo: No, porque cogiendo la zizaña, no arranqueis tambien con ella
el trigo.
30 Dejád crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de
la siega [yo] diré á los segadores: Cogéd primero la zizaña, y atádla en
manojos para quemarla; mas el trigo allegádlo en mi alfolí.
31 & Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es
semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su campo:
32 El cual á la verdad es el más pequeño de todas las simientes; mas cuando
ha crecido, es el mayor de [todas] las hortalizas; y se hace árbol, que vienen
las aves del cielo, y hacen nidos en sus ramas.
33 & Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante á la
levadura que tomándola una mujer, la esconde en tres medidas de harina, hasta
que todo se leude.
34 Todo esto habló Jesus por parábolas á la multitud; y nada les habló sin
parábolas;
35 Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta que dijo: Abriré en
parábolas mi boca: rebosaré cosas escondidas desde la fundacion del mundo.
36 & Entónces, enviadas las multitudes, Jesus se vino á casa; y llegándose á
él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la zizaña del campo.
37 Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo
del hombre.
38 El campo es el mundo; la buena simiente son los hijos del reino; y la
zizaña son los hijos del Malo;
39 El enemigo que la sembró, es el diablo; la siega es el fin del mundo; y
los segadores son los ángeles.
40 De manera que como es cogida la zizaña, y quemada á fuego, así será en el
fin de este siglo.
41 Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los
estorbos, y los que hacen iniquidad;
42 Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro, y el crugir de
dientes.
43 Entónces los justos resplandecerán, como el sol, en el reino de su Padre.
El que tiene oidos para oir, oiga.
44 & Tambien el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en un
campo, el cual hallado, el hombre [lo] encubre; y de gozo de él, va, y vende
todo lo que tiene, y compra aquel campo.
45 Asimismo el reino de los cielos es semejante á un hombre tratante, que
busca buenas perlas:
46 Que hallando una preciosa perla, fué, y vendió todo lo que tenia, y la
compró.
47 & Tambien el reino de los cielos es semejante á una red, que echada en la
mar, coge de todas suertes:
48 La cual siendo llena, la sacaron á la orilla; y sentados cogieron lo
bueno en vasijas, y lo malo echaron fuera.
49 Así será en el fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán á los
malos de entre los justos,
50 Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro, y el crugir de
dientes.
51 Díceles Jesus: )Habéis entendido todas estas cosas? Ellos responden: Si,
Señor.
52 Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es
semejante á un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas
viejas.
53 & Y aconteció [que] acabando Jesus estas parábolas, pasó de allí.
54 Y venido á su tierra, les enseñó en la sinagoga de ellos, de tal manera
que ellos estaban fuera de sí, y decian: )De dónde tiene este esta sabiduría,
y [estas] maravillas?
55 )No es este el hijo del carpintero? )No se llama su madre María; y sus
hermanos, Santiago, y Joses, y Simon, y Júdas?
56 )Y no están todas sus hermanas con nosotros? )De dónde pues tiene este
todo esto?
57 Y se escandalizaban en él, mas Jesus les dijo: No hay profeta sin honra,
sino en su tierra, y en su casa.
58 Y no hizo allí muchas maravillas, á causa de la incredulidad de ellos.
CAPITULO 14.
EN aquel tiempo Heródes el Tetrarca oyó la fama de Jesus;
2 Y dijo á sus criados: Este es Juan el Bautista: él ha resucitado de entre
los muertos, y por eso virtudes obran en él.
3 Porque Heródes habia prendido á Juan, y le habia aprisionado, y puesto en
la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano.
4 Porque Juan le decia: No te es lícito tenerla.
5 Y queria matarle, mas tenia miedo de la multitud, porque le tenian como á
profeta.
6 Y celebrándose el dia del nacimiento de Heródes, la hija de Herodías danzó
en medio, y agradó á Heródes.
7 Y prometió con juramento de darle todo lo que pidiese.
8 Y ella, instruida primero de su madre, dijo: Dáme aquí en un plato la
cabeza de Juan el Bautista.
9 Entónces el rey se entristeció: mas por el juramento, y por los que
estaban juntamente á la mesa, mandó que se [le] diese.
10 Y enviando, degolló á Juan en la cárcel.
11 Y fué traida su cabeza en un plato, y dada á la moza; y [ella] la
presentó á su madre.
12 Entónces sus discípulos llegaron, y tomaron el cuerpo, y le enterraron; y
fueron y dieron las nuevas á Jesus.
13 Y oyéndolo Jesus, se retiró de allí en una nave á un lugar desierto
apartado, y cuando el pueblo [lo] oyó, le siguió á pie de las ciudades.
14 & Y saliendo Jesus, vió una gran multitud; y tuvo misericordia de ellos,
y sanó los que de ellos habia enfermos.
15 Y cuando fué la tarde del dia, se llegaron á él sus discípulos, diciendo,
El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: envia las multitudes, que se
vayan por las aldeas, y compren para sí de comer.
16 Y Jesus les dijo: No tienen necesidad de irse: dádles vosotros de comer.
17 Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.
18 Y él les dijo: Traédmelos acá.
19 Y mandando á las multitudes recostarse sobre la yerba, y tomando los
cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo; y rompiendo
los panes, [los] dió á los discípulos, y los discípulos á las multitudes.
20 Y comieron todos, y se hartaron: y alzaron lo que sobró, los pedazos,
doce esportones llenos.
21 Y los que comieron fueron varones como cinco mil, sin las mujeres y
muchachos.
22 & Y luego Jesus hizo á sus discípulos entrar en la nave, é ir delante de
él á la otra parte [del lago,] entre tanto que él despedia las multitudes.
23 Y despedidas las multitudes, subió en un monte apartado á orar. Y como
fué la tarde del dia, estaba allí solo.
24 Y ya la nave estaba en medio de la mar, atormentada de las ondas; porque
el viento era contrario.
25 Mas á la cuarta vela de la noche Jesus fué á ellos andando sobre la mar.
26 Y los discípulos, viéndole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo:
Fantasma es; y dieron voces de miedo.
27 Mas luego Jesus les habló, diciendo: Aseguráos: yo soy, no tengáis miedo.
28 Entónces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si tú eres, manda que yo
venga á tí sobre las aguas.
29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la nave anduvo sobre las aguas
para venir á Jesus.
30 Mas viendo el viento fuerte tuvo miedo, y comenzándose á hundir, dió
voces, diciendo: Señor, sálvame.
31 Y luego Jesus extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Hombre de poca
fé, )por qué dudaste?
32 Y como ellos entraron en la nave, el viento reposó.
33 Entónces los que estaban en la nave, vinieron, y le adoraron, diciendo:
Verdaderamente eres tú el Hijo de Dios.
34 Y llegando á la otra parte, vinieron á la tierra de Genesaret.
35 Y como le conocieron los varones de aquel lugar, enviaron por toda
aquella tierra al derredor, y trajeron á él todos los enfermos.
36 Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que
[lo] tocaron, fueron salvos.
CAPITULO 15.
ENTÓNCES llegaron á Jesus ciertos escribas y Fariseos de Jerusalem, diciendo:
2 )Por qué tus discípulos traspasan la tradicion de los ancianos? porque no
lavan sus manos cuando comen pan.
3 Y él respondiendo, les dijo: )Por qué tambien vosotros traspasáis el
mandamiento de Dios por vuestra tradicion?
4 Porque Dios mandó, diciendo: Honra á tu padre y á tu madre; y: El que
maldijere á padre ó á madre, muera de muerte.
5 Mas vosotros decís: Cualquiera que dijere á [su] padre o á [su] madre: Toda
ofrenda mia á tí aprovechará;
6 Y no honrare á su padre ó á su madre, [será libre.] Así habéis invalidado
el mandamiento de Dios por vuestra tradicion.
7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo :
8 Este pueblo con su boca se acerca á mí, y con [sus] labios me honra; mas
su corazon léjos está de mí.
9 Mas en vano me honran enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.
10 Y llamando á sí á la multitud, les dijo: Oid, y entendéd.
11 No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la
boca, esto contamina al hombre.
12 Entónces llegándose sus discípulos, le dijeron: )Sabes que los Fariseos
oyendo esta palabra se ofendieron?
13 Mas respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial
será desarraigada.
14 Dejádlos: guias son ciegos de ciegos; y si el ciego guiare al ciego,
ámbos caerán en el hoyo.
15 Y respondiendo Pedro, le dijo: Decláranos esta parábola.
16 Y Jesus dijo: )Aun tambien vosotros sois sin entendimiento?
17 )No entendéis aun, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es
echado en la necesaria?
18 Mas lo que sale de la boca, del [mismo] corazon sale, y esto contamina al
hombre.
19 Porque del corazon salen los malos pensamientos, muertes, adulterios,
fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias.
20 Estas [cosas] son las que contaminan al hombre; que comer con las manos
por lavar no contamina al hombre.
21 & Y saliendo Jesus de allí, se fué á las partes de Tiro y de Sidon.
22 Y, he aquí, una mujer Cananea, que habia salido de aquellos términos,
clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí: mi hija es
malamente atormentada del demonio.
23 Mas él no le respondió palabra. Entónces llegándose sus discípulos, le
rogaron, diciendo: Envíala, que da voces tras nosotros.
24 Y él respondiendo, dijo: No soy enviado sino á las ovejas perdidas de la
casa de Israel.
25 Entónces ella vino, y le adoró, diciendo: Señor, socórreme.
26 Y respondiendo él, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y
echar[lo] á los perrillos.
27 Y ella dijo: Así es, Señor; pero los perros comen de las migajas que caen
de la mesa de sus señores.
28 Entónces respondiendo Jesus, dijo: (O mujer! grande [es] tu fé: sea hecho
contigo como quieres. Y fué sana su hija desde aquella hora.
29 & Y partido Jesus de allí, vino junto al mar de Galilea; y subiendo en
[un] monte, se sentó allí.
30 Y llegaron á él grandes multitudes, que tenian consigo cojos, ciegos,
mudos, mancos, y otros muchos [enfermos,] y los echaron á los piés de Jesus, y
los sanó:
31 De tal manera, que las multitudes se maravillaron, viendo hablar los
mudos, los mancos sanos, andar los cojos, ver los ciegos; y glorificaron al
Dios de Israel.
32 Y Jesus llamando á sus discípulos, dijo: Tengo misericordia de la
multitud, que ya [hace] tres dias [que] perseveran conmigo, y no tienen que
comer; y enviarlos ayunos no quiero; porque no desmayen en el camino.
33 Entónces sus discípulos le dicen: )Dónde tenemos nosotros tantos panes en
el desierto, que hartemos tan gran multitud?
34 Y Jesus les dice: )Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos
pocos pececillos.
35 Y mandó á las multitudes que se recostasen en tierra.
36 Y tomando los siete panes y los peces, dando gracias, [los] rompió, y dió
á sus discípulos, y los discípulos á la multitud.
37 Y comieron todos, y se hartaron, y alzaron lo que sobró de los pedazos,
siete espuertas llenas.
38 Y eran los que habian comido cuatro mil varones, sin las mujeres y los
niños.
39 Entónces despedidas las multitudes, subió en una nave, y vino á los
términos de Magdala.
CAPITULO 16.
Y LLEGÁNDOSE los Fariseos y los Saduceos, tentando, le pedian que les
mostrase señal del cielo.
2 Mas él respondiendo, les dijo: Cuando es la tarde del dia, decís: Buen
tiempo [hará;] porque el cielo tiene arreboles.
3 Y á la mañana: Hoy [habrá] tempestad; porque tiene arreboles el cielo
triste. Hipócritas, que sabéis hacer diferencia en la faz del cielo, )y en las
señales de los tiempos no podéis?
4 La generacion mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada,
sino la señal de Jonas el profeta. Y dejándoles se fué.
5 & Y venidos sus discípulos á la otra parte [del lago,] se habian olvidado
de tomar pan.
6 Y Jesus les dijo: Mirád, y guardáos de la levadura de los Fariseos, y de
los Saduceos.
7 Y ellos pensaban dentro de sí, diciendo: [Esto es] porque no tomámos pan.
8 Y entendiéndolo Jesus, les dijo: )Qué pensáis dentro de vosotros, hombres
de poca fé, que no tomasteis pan?
9 )No entendéis aun, ni os acordáis de los cinco panes [entre] cinco mil
[varones,] y cuántos esportones tomasteis?
10 )Ni de los siete panes [entre] cuatro mil, y cuántas espuertas tomasteis?
11 )Cómo? )No entendéis que no por el pan os dije, que [os] guardaseis^ de
la levadura de los Fariseos, y de los Saduceos?
12 Entónces entendieron que no les habia dicho que se guardasen de levadura
de pan, sino de la doctrina de los Fariseos, y de los Saduceos.
13 & Y viniendo Jesus á las partes de Cesarea de Filipo, preguntó á sus
discípulos, diciendo: )Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?
14 Y ellos dijeron: Unos: Juan el Bautista, y otros: Elías; y otros:
Jeremías, ó alguno de los profetas.
15 Díceles él: )Y vosotros quién decís que soy?
16 Y respondiendo Simon Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios
viviente.
17 Entónces respondiendo Jesus, le dijo: Bienaventurado eres, Simon, hijo de
Jonas; porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los
cielos.
18 Y yo tambien te digo que tú eres Pedro; y sobre esta roca edificaré mi
iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.
19 Y á tí daré las llaves del reino de los cielos, que todo lo que ligares
en la tierra, será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra,
será desatado en los cielos.
20 Entónces mandó á sus discípulos que á nadie dijesen que él era Jesus el
Cristo.
21 & Desde aquel tiempo comenzó Jesus á declarar á sus discípulos, que
convenia ir él á Jerusalem, y padecer muchas cosas de los ancianos, y de los
príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al
tercero dia.
22 Y Pedro, tomándole aparte, comenzó á reprenderle, diciendo: Señor, ten
compasion de tí: en ninguna manera esto te acontezca.
23 Entónces él volviéndose, dijo á Pedro: Quítate de delante de mí, Satanas:
escándalo me eres; porque no entiendes lo que [es] de Dios, sino lo que [es]
de los hombres.
24 Entónces Jesus dijo á sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de
mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
25 Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá; y cualquiera
que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.
26 Porque, )de qué aprovecha al hombre, si grangeare todo el mundo, y
perdiere su alma? )O, qué recompensa dará el hombre por su alma?
27 Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus
ángeles; y entónces pagará a cada uno conforme a sus obras.
28 De cierto os digo, [que] hay algunos de los que están aquí, que no
gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su
reino.
CAPITULO 17.
Y DESPUES de seis dias Jesus toma á Pedro, y á Santiago, y á Juan su hermano,
y los saca aparte á un monte alto.
2 Y se transfiguró delante de ellos; y resplandeció su rostro como el sol; y
sus vestidos brillantes como la luz.
3 Y, he aquí, les aparecieron Moises y Elías, hablando con él.
4 Y respondiendo Pedro dijo á Jesus: Señor, bien es que nos quedemos aquí:
si quieres, hagamos aquí tres cabañas; para tí una, y para Moises otra, y para
Elías otra.
5 Estando aun hablando él, he aquí, una nube de luz [que] los cubrió; y, he
aquí, una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tomo
contentamiento; á él oíd.
6 Y oyendo [esto] los discípulos, cayeron sobre sus rostros, y temieron en
gran manera.
7 Entónces Jesus llegando les tocó, y dijo: Levantáos, y no temais.
8 Y alzando [ellos] sus ojos, á nadie vieron, sino á solo Jesus.
9 Y como descendieron del monte, les mandó Jesus, diciendo: No digáis á
nadie la vision, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos.
10 Entónces sus discípulos le preguntaron, diciendo: )Por qué pues dicen los
escribas, que es menester que Elías venga primero?
11 Y respondiendo Jesus, les dijo: A la verdad Elías vendrá primero, y
restituirá todas las cosas.
12 Mas os digo, que ya vino Elías, y no le conocieron: ántes hicieron en él
todo lo que quisieron. Así tambien el Hijo del hombre padecerá de ellos.
13 Los discípulos entónces entendieron que les hablaba de Juan el Bautista.
14 & Y como ellos llegaron á la multitud, vino á el un hombre hincándosele
de rodillas,
15 Y diciendo: Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece
malamente; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua.
16 Y le he presentado á tus discípulos, y no le han podido sanar.
17 Y respondiendo Jesus, dijo: (O generacion infiel y perversa! )hasta
cuándo tengo de estar con vosotros? )hasta cuándo os tengo de sufrir?
Traédmele acá.
18 Y reprendió Jesus al demonio, y salió de él, y el mozo fué sano desde
aquella hora.
19 Entónces llegándose los discípulos á Jesus aparte, dijeron: )Por qué
nosotros no le pudimos echar fuera?
20 Y Jesus les dijo: Por vuestra infidelidad; porque de cierto os digo, que
si tuviereis fé como un grano de mostaza, diréis á este monte:^ Pásate de aquí
allá, y se pasará; y nada os será imposible.
21 Mas este género [de demonios] no sale sino por oracion y ayuno.
22 & Y estando ellos en Galilea, les dijo Jesus: El Hijo del hombre será
entregado en manos de hombres;
23 Y le matarán, mas al tercero dia resucitará. Y [ellos] se entristecieron
en gran manera.
24 Y como llegaron a Capernaum, vinieron á Pedro los que cobraban las dos
dracmas, y dijeron: )Vuestro maestro no paga las dos dracmas?
25 Y él dice: Sí. Y entrado él en casa, Jesus le habló ántes, diciendo: )Qué
te parece, Simon? )Los reyes de la tierra, de quién cobran los tributos, ó el
censo? )de sus hijos, ó de los extraños?
26 Pedro le dice: De los extraños. Dícele [entónces] Jesus: Luego francos
son los hijos.
27 Mas porque no los ofendamos, ve á la mar, y echa el anzuelo, y el primer
pez que viniere, tómale, y abierta su boca hallarás un estatero, dásele por
mí, y por tí.
CAPITULO 18.
EN aquel tiempo se llegaron los discípulos á Jesus, diciendo: )Quién es el
mayor en el reino de los cielos?
2 Y llamando Jesus á un niño, le puso en medio de ellos,
3 Y dijo: De cierto os digo, que sino os convirtiereis, y os hiciereis como
niños, no entraréis en el reino de los cielos.
4 Así que cualquiera que se humillare como este niño, este es el mayor en el
reino de los cielos.
5 Y cualquiera que recibiere á un tal niño en mi nombre, á mí recibe.
6 & Y cualquiera que ofendiere á alguno de estos pequeños, que creen en mí,
mejor le seria que le fuera colgada del cuello una piedra de molino de asno, y
[que] fuese anegado en el profundo de la mar.
7 (Ay del mundo por los escándalos! porque necesario es que vengan
escándalos; mas; (ay de aquel hombre, por el cual viene el escándalo!
8 Por tanto, si tu mano ó tu pié te fuere ocasion de caer, córtalos y
écha[los] de tí: mejor te es entrar cojo ó manco á la vida, que teniendo dos
manos ó dos piés ser echado al fuego eterno.
9 Y si tu ojo te es ocasion de caer, sácale, y écha[le] de tí; que mejor te
es entrar con un ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado al fuego del
infierno.
10 Mirád no tengáis en poco á alguno de estos pequeños; porque [yo] os digo
que sus angeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre, que está en
los cielos.
11 Porque el Hijo del hombre es venido para salvar lo que se habia perdido.
12 )Qué os parece? Si tuviese algun hombre cien ovejas, y se perdiese una
de ellas, )no iria por los montes, dejadas las noventa y nueve, á buscar la
que se habia perdido?
13 Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que más se goza de aquella,
que de las noventa y nueve que no se perdieron.
14 Así no es la voluntad de vuestro Padre, que está en los cielos, que se
pierda uno de estos pequeños.
15 & Por tanto si tu hermano pecare contra tí, vé y redargúyele entre tí y
él solo: si te oyere, ganado has á tu hermano.
16 Mas, si no te oyere, toma aun contigo uno ó dos, para que en boca de dos
ó de tres testigos conste toda palabra.
17 Y si no oyere á ellos, dílo á la iglesia; y si no oyere á la iglesia
ténle por un gentil, y un publicano.
18 De cierto os digo, [que] todo lo que ligareis en la tierra, será ligado
en el cielo: y todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo.
19 Dígoos ademas, que si dos de vosotros convinieren sobre la tierra,
tocante á cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre, que está
en los cielos.
20 Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en
medio de ellos.
21 & Entónces Pedro llegándose á él, dijo: Señor, )cuántas veces perdonaré á
mi hermano que pecare contra mí? )hasta siete?
22 Jesus le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.
23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que
quiso hacer cuentas con sus siervos.
24 Y comenzando á hacer cuentas, le fué presentado uno que le debia diez mil
talentos.
25 Mas á este, no pudiendo pagar, mandó su señor vender á él, y á su mujer,
é hijos, con todo lo que tenia, y pagar.
26 Entónces aquel siervo postrado le rogaba, diciendo: Señor, deten la ira
para conmigo, y todo te lo pagaré.
27 El señor de aquel siervo movido á misericordia le soltó, y le perdonó la
deuda.
28 Y saliendo aquel siervo, halló á uno de sus compañeros, que le debia cien
denarios; y trabándo de él, le ahogaba, diciendo: Paga lo que debes.
29 Entónces su compañero postrándose á sus piés, le rogaba, diciendo: Deten
la ira para conmigo, y todo te lo pagaré.
30 Mas él no quiso, sino fué, le echó en la cárcel hasta que pagase la
deuda.
31 Y viendo sus compañeros lo que pasaba, se entristecieron mucho, y
viniendo declararon á su señor todo lo que habia pasado.
32 Entónces llamándole su señor, le dice: Mal siervo, toda aquella deuda te
perdoné, porque me rogaste: