8 Porque cualquiera que pide, recibe, y el que busca halla;

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La Valera 1865 de la SBA.

Aviso:

Este texto del Nuevo Testamento (Valera 1865) fue bajado de la pagina de web:

Antigua Versión Valera 1909 – La palabra de Dios en español.

(www.valera1909.com) Este texto no tiene derechos reservados, puedes

distribuirlo como quieres. Solamente pedimos que por respeto del trabajo que

invertimos en dándote este texto (Encontrando, escaneando, y corrigiendo.),

que dejes este aviso y la siguiente introducción (Todo entre [Empieza

] y

[Termina

]) en cualquier copia que publicas sobre el Internet. Si tienes

cualquier pregunta o comentario por favor escribe a: info@valera1909.com.

Introducción a la Valera 1865 de la SBA.

El siguiente texto fue escaneado de una Biblia en Español que obtuve de

una colección privada en León, Guanajuato, México en 1986. Esta copia,

impresa en Madrid, España en 1884 para la Sociedad Bíblica Británica y

Extranjera (SBBE), representa la edición SBBE de la revisión de Valera hecha

para la Sociedad para la Promulgación de Conocimiento Cristiano (SPCC) en

1862. Esta revisión fue hecha por Lorenzo Lucena Pedrosa M.A., profesor de

Lengua y Literatura Española en Queens College de Liverpool, y luego en

Oxford. Aquí reproducimos esta edición de la Valera 1862 para demostrar que

la Biblia de norma en Español, referido como la Valera 1909, en toda esencia

es igual a la Valera 1862. Se confirma así que la Valera autoritativa de hoy

(la 1909) fue ya revisada en 1862, antes que los textos Vaticanus y Sinaíticus

fueran impresas, y décadas antes de la apostasía inglesa de Westcott y Hort.

Puedes ver por el texto siguiente que la Valera 1909 no fue influenciada por

Vaticanus ni por Westcott y Hort.

Un cambio que sí verás es que la Valera 1862 introduce muchas palabras

itálicas que no se encuentran ni en la original 1602, ni tampoco en su

descendiente, la 1909. La revisión de 1909 quitó del texto las itálicas

innecesarias. Aparte de esto, muy pocos cambios se evidencian en la revisión

de 1909 de este texto.

En todos nuestros textos, letra itálica se reproduce entre corchetes

[...], para que se convierte fácilmente el Nuevo Testamento a muchos

diferentes formatos. Algunas ediciones impresas tenían tanto letra itálica y

palabras entre corchetes. En estos casos, para mantener la integridad de la

reproducción, aún corcheteamos palabras inicialmente itálicas, pero para

indicar la diferencia encerramos entre símbolos relativos <...> las palabras

originalmente entre corchetes.

Todas las copias impresas que hemos escaneado y duplicado contienen

errores de impresión y puntuación. Algunos son obvios, pero de vez en cuando

había varias posibilidades en la corrección. En tales casos determinamos la

corrección según la original 1602, o la norma actual, la 1909. En todos los

casos que hicimos correcciones señalamos la palabra alterada por la marca

diacrítica (^). Además señalamos con la misma marca aquellos lugares donde

parecía haber error, pero por no estar seguros, no cambiamos nada.

Todos los asteriscos (*) en el texto son reproducciones de la impresión

original. Significan alguna referencia en la margen, la cual reproducimos en

abrazaderas {*...} al final del versículo.

Guillermo Kincaid

[Termina Aviso e Introducción]

El

NUEVO TESTAMENTO

DE NUESTRO

SEÑOR Y SALVADOR JESU CRISTO:

VERSION DE CIPRIANO DE VALERA:

REVISADA Y CORREGIDA.

__________

S.B.A, N.Y.

__________

1907.

[Spanish, Brevier 24mo.]

Printed. 452,000

EL EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESU CRISTO

SEGUN

SAN MATEO

CAPITULO 1.

LIBRO de la generacion de Jesu Cristo, hijo de David, hijo de Abraham.

2 Abraham engendró a Isaac; é Isaac engendró á Jacob; y Jacob engendró á

Júdas, y á sus hermanos;

3 Y Júdas engendró de Tamar á Fares y á Zara; y Fares engendró á Esrom; y

Esrom engendró á Aram;

4 Y Aram engendró á Aminadab; y Aminadab engendró á Nasson; y Nasson

engendró á Salmon;

5 Y Salmon engendró de Raab á Booz; y Booz engendró de Rut á Obed; y Obed

engendró á Jessé;

6 Y Jessé engendró al rey David; y el rey David engendró á Salomon de la

[que fué mujer] de Urías;

7 Y Salomon engendró á Roboam; y Roboam engendró á Abia; y Abia engendró á

Asa;

8 Y Asa engendró á Josafat; y Josafat engendró á Joram; y Joram engendró á

Ozías;

9 Y Ozías engendró á Joatam; y Joatam engendró á Acaz; y Acaz engendró á

Ezequías;

10 Y Ezequías engendró á Manases; y Manases engendró á Amon; y Amon engendró

á Josías;

11 Y Josías engendró <á Joacim; y Joacim engendró> á Jeconías, y á sus

hermanos, en la transmigracion de Babilonia;

12 Y despues de la transmigracion de Babilonia, Jeconías engendró á

Salatiel; y Salatiel engendró á Zorobabel;

13 Y Zorobabel engendró á Abiud; y Abiud engendró á Eliacim; y Eliacim

engendró á Azor;

14 Y Azor engendró á Sadoc; y Sadoc engendró á Akim; y Akim engendró á

Eliud;

15 Y Eliud engendró á Eleazar; y Eleazar engendró á Matan; y Matan engendró

á Jacob;

16 Y Jacob engendró á Josué marido de María, de la cual nació JESUS, el cual

es llamado el CRISTO.

17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David, [son]

catorce generaciones; y desde David hasta la transmigracion de Babilonia,

catorce generaciones; y desde la transmigracion de Babilonia hasta Cristo,

catorce generaciones.

18 & Y el nacimiento de Jesu Cristo fué así: Que estando María su madre

desposada con José, antes que hubiesen estado juntos, se halló haber concebido

del Espíritu Santo.

19 Y José su marido, como era justo, y no quisiese exponerla á la infamia,

quiso dejarla secretamente.

20 Y pensando él en esto, he aquí, que el ángel del Señor le aparece en

sueños, diciendo: José, hijo de David, no temas de recibir á María tu mujer;

porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

21 Y dará á luz+ un hijo, y llamarás su nombre JESUS: porque él salvará á su

pueblo de sus pecados. {+ parirá}

22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que habia hablado el Señor

por el profeta, que dijo:

23 He aquí una vírgen concebirá, y dará á luz+ un hijo, y llamarán su nombre

Emmanuel, que interpretado quiere decir: Dios con nosotros. {+ parirá}

24 Y despertado José del sueño, hizo como el ángel del Señor le habia

mandado, y recibió á su mujer.

25 Y no la conoció hasta que dió á luz+ á su Hijo primogénito; y llamó su

nombre JESUS. {+ parió}

CAPITULO 2.

Y COMO fué nacido Jesus en Belen de Judea en dias del rey Heródes, he aquí

[que] Magos vinieron del oriente á Jerusalem,

2 Diciendo: )Dónde está el rey de los Judíos, que ha nacido? Porque su

estrella hemos visto en el oriente, y venimos á adorarle.

3 Y oyendo [esto] el rey Heródes se turbó, y toda Jerusalem con él.

4 Y convocados todos los príncipes de los sacerdotes, y los escribas del

pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

5 Y ellos le dijeron: En Belen de Judea; porque así está escrito por el

profeta:

6 Y tú, Belen, tierra de Judá, no eres muy pequeña entre los príncipes de

Judá porque de tí saldrá el Caudillo, que apacentará á mi pueblo Israel.

7 Entónces Heródes, llamados los Magos en secreto, entendió de ellos

diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella.

8 Y enviándoles á Belen, dijo: Andád allá, y preguntád con diligencia por el

niño; y despues que [le] hallareis, hacédmelo saber, para que yo venga y le

adore.

9 Y ellos, habiendo oido al rey, se fueron; y he aquí que la estrella, que

habian visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso

sobre donde estaba el niño.

10 Y vista la estrella, se regocijaron mucho de gran gozo.

11 Y entrando en la casa, hallaron al niño con su madre María, y

postrándose, le adoraron, y abriendo sus tesoros le ofrecieron dones, oro, é

incienso, y mirra.

12 & Y siendo avisados por revelacion en sueños, que no volviesen á Heródes

se volvieron á su tierra por otro camino.

13 Y partidos ellos, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños á José,

diciendo: Levántate, y toma al niño, y á su madre, y huye á Egipto, y estáte

allá, hasta que yo te [lo] diga; porque ha de acontecer que Heródes buscará al

niño para matarle.

14 Y levantándose él, tomó al niño y á su madre de noche y se fué á Egipto;

15 Y estuvo allá hasta la muerte de Heródes, para que se cumpliese lo que

habia hablado el Señor por el profeta, que dijo: De Egipto llamé á mi Hijo.

16 & Heródes entónces, como se vió burlado de los Magos se enojó mucho; y

envió, y mató todos los niños que habia en Belen, y en todos sus términos, de

edad de dos años abajo, conforme al tiempo que habia entendido de los Magos.

17 Entónces se cumplió lo que fué dicho por el profeta Jeremías, que dijo:

18 Voz fué oida en Rama, lamentacion, y lloro, y gemido grande: Raquel que

llora sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron.

19 & Mas muerto Heródes he aquí, el ángel del Señor aparece en sueños á José

en Egipto,

20 Diciendo: Levántate, y toma al niño, y á su madre, y véte á tierra de

Israel; que muertos son los que procuraban la muerte del niño.

21 Entónces él se levantó, y tomó al niño, y á su madre, y vínose á tierra

de Israel.

22 Y oyendo que Arquelao reinaba en Judea por Heródes su padre, tuvo temor

de ir allá; mas amonestado por revelacion en sueños, se fué á las partes de

Galilea.

23 Y vino, y habitó en la ciudad que se llama Nazaret; para que se cumpliese

lo que fué dicho por los profetas que habia de ser llamado Nazareno.

CAPITULO 3.

Y EN aquellos dias vino Juan el Bautista, predicando en el desierto de Judea,

2 Y diciendo: Arrepentíos que el reino de los cielos se acerca.

3 Porque este es aquel del cual fué dicho por el profeta Isaías, que dijo:

Voz del que clama en el desierto: Aparejád el camino del Señor: enderezád sus

veredas.

4 Y tenia Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero al

rededor de sus lomos; y su comida era langostas, y miel montés.

5 Entónces salia á él Jerusalem, y toda Judea, y toda la provincia de al

derredor del Jordan,

6 Y eran bautizados por él en el Jordan, confesando sus pecados.

7 Y viendo él muchos de los Fariseos y de los Saduceos, que venian á su

bautismo, les decia: Generacion de víboras, )quién os ha enseñado á huir de la

ira que vendrá?

8 Hacéd pues frutos dignos de arrepentimiento.

9 Y no penséis en deciros: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo,

que puede Dios despertar hijos á Abraham aun de estas piedras.

10 Ahora, ya tambien el+ hacha está puesta á la raiz de los árboles; y todo

árbol que no hace buen fruto, es cortado, y echado en el fuego. {+ la}

11 Yo á la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene

en pos de mí, más poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de

llevar; él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.

12 Su aventador [está] en su mano, y aventará su era, y allegará su trigo en

el alfolí, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

13 & Entónces Jesus vino de Galilea á Juan al Jordan, para ser bautizado por

él.

14 Mas Juan le resistia mucho, diciendo: Yo he menester de ser bautizado por

tí, )y tú vienes á mí?

15 Empero respondiendo Jesus le dijo: Deja ahora; porque así nos conviene

cumplir toda justicia. Entónces le dejó.

16 Y Jesus despues que fué bautizado, subió luego del agua, y, he aquí, los

cielos le fueron abiertos, y vió al Espíritu de Dios que descendia como

paloma, y venia sobre él;

17 Y, he aquí, una voz de los cielos que decia: Este es mi hijo amado, en el

cual tengo contentamiento.

CAPITULO 4.

ENTÓNCES Jesus fué llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado del

diablo.

2 Y habiendo ayunado cuarenta dias y cuarenta noches, despues tuvo hambre.

3 Y llegándose á él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, dí que estas

piedras se hagan pan.

4 Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el

hombre; mas con toda palabra que sale por la boca de Dios.

5 Entónces el diablo le pasa á la santa ciudad; y le puso sobre las almenas

del templo,

6 Y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate [de aquí] abajo: que escrito está:

Que á sus ángeles te encomendará; y te alzarán en [sus] manos, para que nunca

hieras tu pie en piedra.

7 Jesus le dijo: Tambien está escrito: No tentarás al Señor tu Dios.

8 Otra vez le pasa el diablo á un monte muy alto, y le muestra todos los

reinos del mundo, y su gloria,

9 Y le dice: Todo esto te daré, si postrado me adorares.

10 Entónces Jesus le dice: Véte, Satanas; que escrito está: Al Señor tu Dios

adorarás, y á él solo servirás.

11 El diablo entónces le dejó: y, he aquí, los ángeles llegaron, y le

servian.

12 & Mas oyendo Jesus que Juan estaba preso, se volvió á Galilea;

13 Y dejando á Nazaret, vino, y habitó en Capernaum, [ciudad] marítima, en

los confines de Zabulon y de Neftalím;

14 Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo:

15 La tierra de Zabulon, y la tierra de Neftalím, camino de la mar, de la

otra parte del Jordan, Galilea de los Gentiles,

16 Pueblo asentado en tinieblas, vió gran luz, y á los asentados en region y

sombra de muerte, luz les esclareció.

17 Desde entónces comenzó Jesus á predicar, y á decir: Arrepentíos; que el

reino de los cielos se ha acercado.

18 & Y andando Jesus junto á la mar de Galilea vió á dos hermanos, Simon,

que es llamado Pedro, y Andres su hermano, que echaban la red en la mar;

porque eran pescadores.

19 Y díceles: Veníd en pos de mí, y haceros he pescadores de hombres.

20 Ellos entónces, dejando luego las redes, le siguieron.

21 Y pasando de allí, vió otros dos hermanos, Santiago, [hijo] de Zebedeo, y

Juan su hermano, en la nave con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y

los llamó.

22 Y ellos luego, dejando la nave, y á su padre, le siguieron.

23 Y rodeó Jesus á toda Galilea enseñando en las sinagogas de ellos, y

predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad, y toda dolencia

en el pueblo.

24 Y corria su fama por toda la Siria; y traian á él todos los que tenian

mal, los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y

lunáticos, y paralíticos; y los sanaba.

25 Y le seguian grandes multitudes de pueblo de Galilea, y [de] Decápolis, y

[de] Jerusalem, y [de] Judea, y [de] la otra parte del Jordan.

CAPITULO 5.

Y VIENDO [Jesus] las multitudes, subió á un monte; y sentándose él, se

llegaron á él sus discípulos.

2 Y abriendo [él] su boca, les enseñaba, diciendo:

3 Bienaventurados los pobres en espíritu; porque de ellos es el reino de los

cielos.

4 Bienaventurados los tristes; porque ellos recibirán consolacion.

5 Bienaventurados los mansos; porque ellos recibirán la tierra por heredad.

6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia; porque ellos

serán hartos.

7 Bienaventurados los misericordiosos; porque ellos alcanzarán misericordia.

8 Bienaventurados los de limpio corazon; porque ellos verán á Dios.

9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de

Dios.

10 Bienaventurados los que padecen persecucion por causa de la justicia;

porque de ellos es el reino de los cielos.

11 Bienaventurados sois cuando os maldijeren, y [os] persiguieren, y dijeren

de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.

12 Regocijáos y alegráos; porque vuestro galardon [es] grande en los cielos;

que así persiguieron á los profetas que fueron ántes de vosotros.

13 & Vosotros sois la sal de la tierra; y si la sal perdiere su sabor, )con

qué será salada? no vale más para nada; sino que sea echada fuera, y sea

hollada de los hombres.

14 Vosotros sois la luz del mundo. La ciudad asentada sobre el monte no se

puede esconder.

15 Ni se enciende la luz, y se pone debajo de un almud, sino en el

candelero, y alumbra á todos los que están en casa.

16 Así [pues] alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean

vuestras obras buenas, y glorifiquen á vuestro Padre que está en los cielos.

17 & No penséis que he venido para invalidar la ley, ó los profetas: no he

venido para invalidar[los], sino para cumplir[los].

18 Porque de cierto os digo, [que] hasta que perezca el cielo y la tierra,

ni una jota, ni un tilde perecerá de la^ ley, sin que todas las cosas sean

cumplidas.

19 De manera que cualquiera que quebrantare uno de estos mandamientos muy

pequeños, y así enseñare á los hombres, muy pequeño será llamado en el reino

de los cielos; mas cualquiera que [los] hiciere, y enseñare, este será llamado

grande en el reino de los cielos.

20 Porque [yo] os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los

escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

21 & Oisteis que fué dicho á los antiguos: No matarás; mas cualquiera que

matare, estará expuesto á juicio.

22 Yo pues os digo, que cualquiera que se enojare sin razon con su hermano,

estará expuesto á juicio; y cualquiera que dijere á su hermano Raca, estará

expuesto al concilio; y cualquiera que [á su hermano] dijere: Insensato,

estará expuesto al fuego del infierno.

23 Por tanto si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares, que tu

hermano tiene algo contra tí,

24 Deja allí tu presente delante del altar, y vé: vuelve primero en amistad

con tu hermano, y entónces vé, y ofrece tu presente.

25 Pónte de acuerdo con tu adversario presto, entre tanto que estás con él

en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el

juez te entregue al ministro; y seas echado en prision.

26 De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el postrer

cornado.

27 & Oisteis que fué dicho á los antiguos: No cometerás adulterio:

28 Yo pues os digo, que cualquiera que mira á una mujer para codiciarla, ya

adulteró con ella en su corazon.

29 Por tanto si tu ojo derecho te fuere ocasion de caer, sácale, y échale de

tí; que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu

cuerpo sea echado al infierno.

30 Y si tu mano derecha te fuere ocasion de caer, córtala, y échala de tí;

que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo

sea echado al infierno.

31 & Tambien fué dicho: Cualquiera que despidiere á su mujer, déle carta de

divorcio:

32 Mas yo os digo, que el que despidiere á su mujer, á no ser por causa de

fornicacion hace que ella adultere; y el que se casare con la despedida,

comete adulterio.

33 & Tambien oisteis que fué dicho á los antiguos: No te perjurarás; mas

cumplirás al Señor tus juramentos.

34 Yo pues os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es

el trono de Dios;

35 Ni por la tierra, porque es el estrado de sus piés, ni por Jerusalem,

porque es la ciudad del gran Rey.

36 Ni por tu cabeza jurarás; porque no puedes hacer un cabello blanco ó

negro.

37 Mas sea vuestro hablar, Sí, sí: No, no; porque lo que es más de esto, de

mal procede.

38 & Oisteis que fué dicho á los antiguos: Ojo por ojo; y diente por diente:

39 Mas yo os digo: que no resistáis al mal: ántes a cualquiera que te

hiriere en tu mejilla derecha, vuélvele tambien la otra.

40 Y al que quisiere ponerte á pleito, y tomarte tu ropa, déjale tambien la

capa.

41 Y á cualquiera que te forzare á ir una milla, vé con él dos.

42 Al que te pidiere, dále; y al que quisiere tomar de tí prestado, no les

rehuses.

43 & Oisteis que fué dicho: Amarás á tu prójimo; y aborrecerás á tu enemigo.

44 Yo pues os digo: Amád á vuestros enemigos: bendecíd á los que os

maldicen: hacéd bien á los que os aborrecen, y orád por los que os calumnian y

os persiguen;

45 Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace

que su sol salga sobre malos y buenos; y llueve sobre justos é injustos.

46 Porque si amareis á los que os amen, )qué galardon tendréis? )No hacen

tambien lo mismo los publicanos?

47 Y si saludareis á vuestros hermanos solamente, )qué hacéis de más? )No

hacen tambien así los publicanos?

48 Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es

perfecto.

CAPITULO 6.

MIRÁD que no hagáis vuestra limosna delante de los hombres, para que seáis

mirados de ellos: de otra manera no tenéis galardon de vuestro Padre que está

en los cielos.

2 Pues cuando haces limosna no hagas tocar trompeta delante de tí, como

hacen los hipócritas en las sinagogas, y en las plazas, para ser estimados de

los hombres: de cierto os digo [que ya] tienen su galardon.

3 Mas cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha.

4 Que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, él te

recompensará en lo público.

5 & Y cuando orares, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar

en las sinagogas, y en las esquinas de las calles en pié; para que sean

vistos. De cierto que [ya] tienen su galardon.

6 Mas tú, cuando orares, entra en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu

Padre que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te

recompensará en lo público.

7 Y orando, no habléis inútilmente, como los paganos, que piensan que por su

parlería serán oidos.

8 No os hagáis pues semejantes á ellos; porque vuestro Padre sabe de que

cosas tenéis necesidad, ántes que vosotros le pidáis.

9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro, que estás en los cielos: sea

santificado tu nombre.

10 Venga tu reino: sea hecha tu voluntad, como en el cielo, [así] tambien en

la tierra.

11 Dános hoy nuestro pan cotidiano.

12 Y perdónanos nuestras deudas, como tambien nosotros perdonamos á nuestros

deudores.

13 Y no nos metas en tentacion, mas líbranos de mal; porque tuyo es el

reino, y el poder, y la gloria, por [todos] los siglos. Amen.

14 Porque si perdonareis á los hombres sus ofensas, os perdonará tambien á

vosotros vuestro Padre celestial.

15 Mas si no perdonareis^ á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre

os perdonará vuestras ofensas.

16 & Y cuando ayunáis, no seáis como los hipócritas, austeros: que demudan

sus rostros para parecer á los hombres que ayunan. De cierto os digo, [que ya]

tienen su galardon.

17 Mas tú, cuando ayunas, unge tu cabeza, y lava tu rostro,

18 Para no parecer á los hombres que ayunas, sino á tu Padre que está en lo

escondido; y tu Padre que ve en lo escondido, te recompensará en lo público.

19 & No hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orin corrompe, y

donde ladrones minan, y hurtan;

20 Mas hacéos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orin corrompe, y

donde ladrones no minan, ni hurtan.

21 Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazon.

22 La luz del cuerpo es el ojo: así que si tu ojo fuere sincero, todo tu

cuerpo será luminoso.

23 Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así que si la

luz que en tí hay, son tinieblas, )cuántas [serán] las mismas tinieblas?

24 Ninguno puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al

otro; ó se llegará al uno, y menospreciará al otro. No podéis servir á Dios, y

á las riquezas.

25 Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer,

ó qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. )La vida

no es más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?

26 Mirád á las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en

alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. )No sois vosotros mucho

mejores que ellas?

27 )Mas quién de vosotros, por mucho que se congoje, podrá añadir á su

estatura un codo?

28 Y por el vestido, )por qué os congojáis? Aprendéd [de] los lirios del

campo, como crecen: no trabajan, ni hilan:

29 Mas os digo, que ni aun Salomon con toda su gloria fué vestido así como

uno de ellos.

30 Y si la yerba del campo, que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios

la vista así, )no [hará] mucho más á vosotros, [hombres] de poca fé?

31 No os congojéis, pues, diciendo: )Qué comeremos, ó qué beberemos, ó con

qué nos cubriremos?

32 (Porque los Gentiles buscan todas estas cosas;) porque vuestro Padre

celestial sabe que de todas estas cosas tenéis necesidad.

33 Mas buscád primeramente el reino de Dios, y su justicia; y todas estas

cosas os serán añadidas.

34 Así que, no os congojéis por lo de mañana; que el mañana traerá su

congoja: basta al dia su afliccion.

CAPITULO 7.

NO juzguéis; porque tambien no seáis juzgados.

2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida que

medís, [con ella] os volverán á medir.^

3 Y )por qué miras la arista que esta en el ojo de tu hermano; y no echas de

ver la viga que está en tu ojo?

4 O )cómo dirás á tu hermano: Deja, echaré de tu ojo la arista; y, he aquí,

[una] viga en tu ojo?

5 (Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entónces verás claramente

para echar la arista del ojo de tu hermano.

6 No deis lo santo á los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los

puercos; porque no las rehuellen con sus piés, y vuelvan, y os despedacen.

7 & Pedíd, y se os dará: buscád, y hallaréis: llamád, y se os abrirá.

8 Porque cualquiera que pide, recibe, y el que busca halla; y al que llama,

se le abrirá.

9 )Qué hombre hay de vosotros, á quien si su hijo pidiere pan, le dará una

piedra?

10 )O [si le] pidiere un pez le dará una serpiente?

11 Pues, si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros

hijos, vuestro Padre que está en los cielos, )cuánto más dará buenas cosas á

los que le piden?

12 & Así que, todas las cosas que querriais que los hombres hiciesen con

vosotros, así tambien hacéd vosotros con ellos, porque esta es la ley, y los

profetas.

13 & Entrad por la puerta estrecha; porque ancha [es] la puerta, y espacioso

el camino que lleva á perdicion; y los que van por él, son muchos.

14 Porque la puerta [es] estrecha, y angosto el camino, que lleva á la vida;

y pocos son los que lo hallan.

15 Guardáos de los falsos profetas, que vienen á vosotros con vestidos de

ovejas mas interiormente son lobos robadores.

16 Por sus frutos los conoceréis. )Cójense uvas de los espinos, ó higos de

las cambroneras?

17 De esta manera, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol

carcomido lleva malos frutos.

18 No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol carcomido llevar

buenos frutos.

19 Todo árbol que no lleva buen fruto, córtase, y échase en el fuego.

20 Así que por sus frutos los conoceréis.

21 No cualquiera que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los

cielos, mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

22 Muchos me dirán en aquel dia: Señor, Señor, )no profetizámos en tu

nombre, y en tu nombre echámos demonios, y en tu nombre hicímos muchas

grandezas?

23 Y entónces les confesaré: Nunca os conocí: apartáos de mí obradores da

maldad.

24 & Pues, cualquiera que me oye estas palabras, y las hace, compararle he

al varon prudente que edificó su casa sobre roca:

25 Y descendió lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, y combatieron

aquella casa, y no cayó; porque estaba fundada sobre roca.

26 Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, compararle he al

varon insensato, que edificó su casa sobre arena:

27 Y descendió lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, é hicieron

ímpetu en aquella casa, y cayó; y fué su ruina grande.

28 Y fué [que] como Jesus acabó estas palabras, las gentes se espantaban de

su doctrina:

29 Porque los enseñaba como quien tiene autoridad, no como los escribas.

CAPITULO 8.

Y COMO descendió Jesus del monte, seguíanle grandes multitudes.

2 Y, he aquí, un leproso vino, y le adoró, diciendo: Señor, Si quisieres,

puedes limpiarme.

3 Y extendiendo Jesus [su] mano, le tocó, diciendo: Quiero: sé limpio. Y

luego su lepra fué limpiada.

4 Entónces Jesus le dijo: Mira, no [lo] digas á nadie; mas vé, muéstrate al

sacerdote, y ofrece el presente que mandó Moises, para que les conste.

5 & Y entrando Jesus en Capernaum, vino á él un centurion, rogándole,

6 Y diciendo: Señor, mi criado está echado en casa paralítico, gravemente

atormentado.

7 Y Jesus le dijo: Yo vendré y le sanaré.

8 Y respondió el centurion, y dijo: Señor, no soy digno que entres debajo de

mi techumbre; mas solamente dí con la palabra, y mi criado sanará.

9 Porque tambien yo soy hombre debajo de potestad; y tengo debajo de mi

[potestad] soldados; y digo á este: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi

siervo: Haz esto, y [lo] hace.

10 Y oyéndolo Jesus, se maravilló; y dijo á los que [le] seguian: De cierto

os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fé.

11 Y yo os digo, que vendrán muchos del oriente, y del occidente, y se

asentarán con Abraham, é Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos;

12 Mas los hijos del reino serán echados en las tinieblas de afuera: allí

será el llanto y el crujir de dientes.

13 Entónces Jesus dijo al centurion: Vé, y como creiste, [así] sea hecho

contigo. Y su criado fué sano en el mismo momento.

14 & Y vino Jesus á casa de Pedro, y vió á su suegra echada en la cama, y

con fiebre.

15 Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servia.

16 Y como fué ya tarde trajeron á él muchos endemoniados, y echó de [ellos]

los demonios con su palabra, y sanó todos los enfermos;

17 Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo:

El tomó nuestras enfermedades, y llevó [nuestras] dolencias.

18 & Y viendo Jesus grandes multitudes al rededor de sí, mandó que se fuesen

á la otra parte [del] lago.

19 Y llegóse un escriba, y díjole: Maestro, seguirte he donde quiera que

fueres.

20 Y Jesus le dijo: las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos,

mas el Hijo del hombre no tiene donde recostar [su] cabeza.

21 Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, dáme licencia que vaya primero,

y entierre á mi padre.

22 Y Jesus le dijo: Sígueme, y deja que los muertos entierren á sus muertos.

23 & Y entrando él en una nave, sus discípulos le siguieron.

24 Y, he aquí, fué hecho en la mar un gran movimiento, de manera que la nave

se cubria de las ondas; y él dormia.

25 Y llegándose sus discípulos le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos;

perecemos.

26 Y [él] les dice: )Por qué teméis, hombres de poca fé? Entónces levantado

reprendió á los vientos y á la mar; y fué grande bonanza.

27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: )Qué hombre es este, que aun los

vientos y la mar le obedecen?

28 & Y como él llegó á la otra parte en el territorio de los Gergesenos, le

vinieron al encuentro dos endemoniados que salian de los sepulcros, fieros en

gran manera, así que nadie podia pasar por aquel camino.

29 Y he aquí, clamaron diciendo: )Qué tenemos contigo, Jesus, Hijo de Dios?

)Has venido ya acá á molestarnos ántes de tiempo?

30 Y estaba léjos de ellos un hato de muchos puercos paciendo.

31 Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permítenos que vayamos

en aquel hato de puercos.

32 Y [él] les dijo: Id. Y ellos salidos, se fueron al hato de los puercos;

y, he aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la

mar; y murieron en las aguas.

33 Y los porqueros huyeron, y viniendo á la ciudad, contaron todas las

cosas, y lo que habia pasado con los endemoniados.

34 Y, he aquí, toda la ciudad salió á encontrar á Jesus; y cuando le vieron,

[le] rogaban que se fuese de sus términos.

CAPITULO 9.

ENTÓNCES entrando en una nave, pasó á la otra parte, y vino a su ciudad.

2 Y, he aquí, le trajeron un paralítico echado en [una] cama, y viendo Jesus

la fé de ellos, dijo al paralítico: Confia, hijo; tus pecados te son

perdonados.

3 Y, he aquí, algunos de los escribas decian dentro de sí: Este blasfema.

4 Y viendo Jesus sus pensamientos, dijo: )Por qué pensáis mal en vuestros

corazones?

5 )Cuál es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados; ó decir:

Levántate, y anda?

6 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de

perdonar pecados, (dice entónces al paralítico:) Levántate, toma tu cama, y

véte á tu casa.

7 Entónces él se levantó, y se fué á su casa.

8 Y las gentes viéndo[lo], se maravillaron, y glorificaron á Dios, que

hubiese dado tal potestad á hombres.

9 & Y pasando Jesus de allí, vió á un hombre, que estaba sentado al banco de

los tributos, el cual se llamaba Mateo, y dícele: Sígueme. Y se levantó, y le

siguió.

10 Y aconteció que estando él sentado á comer en la casa, he aquí, que

muchos publicanos y pecadores, que habian venido, se sentaron juntamente á la

mesa con Jesus y sus discípulos.

11 Y viendo [esto] los Fariseos, dijeron á sus discípulos: )Por qué come

vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?

12 Y oyéndo[lo] Jesus, les dijo: los que están sanos, no tienen necesidad de

médico; sino los enfermos.

13 Andád, ántes aprendéd que cosa es: Misericordia quiero, y no sacrificio:

Por que no he venido á llamar los justos, sino los pecadores á

arrepentimiento.

14 & Entónces los discípulos de Juan vienen á él, diciendo: )Por qué

nosotros y los Fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?

15 Y les dijo Jesus: )Pueden los que están de bodas tener luto entre tanto

que el esposo está con ellos? Mas vendrán dias, cuando el esposo será quitado

de ellos, y entónces ayunarán.

16 Nadie echa remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque el tal

remiendo tira del vestido, y se hace peor rotura.

17 Ni echan vino nuevo en cueros viejos; de otra manera los cueros se

rompen, y el vino se derrama, y se pierden los cueros; mas echan el vino nuevo

en cueros nuevos; y lo uno y lo otro se conserve juntamente.

18 & Hablando él estas cosas á ellos, he aquí, cierto principal vino, y le

adoró, diciendo: Mi hijo es muerta poco ha, mas ven, y pon tu mano sobre ella,

y vivirá.

19 Y se levantó Jesus, y le siguió, y sus discípulos.

20 Y, he aquí, una mujer enferma de flujo de sangre doce años habia,

llegándose por detras, tocó la fimbria de su vestido;

21 Porque decia entre sí: Si tocare solamente su vestido, seré sana.

22 Mas Jesus volviéndose, y mirándola, dijo: Confia, hija, tu fé te ha

sanado. Y la mujer fué sana desde aquella hora.

23 Y venido Jesus á casa del principal, viendo los tañedores de flautas, y

el gentío que hacia bullicio,

24 Díceles: Apartáos, que la jóven no es muerta; sino que duerme. Y se

burlaban de él.

25 Y como la gente fué echada fuera, entró, y la tomó de la mano; y la jóven

se levantó.

26 Y salió esta fama por toda aquella tierra.

27 Y pasando Jesus de allí, le siguieron dos ciegos dando voces, y diciendo;

Ten misericordia de nosotros, Hijo de David.

28 Y venido á casa, vinieron á él los ciegos, y Jesus les dice: )Creéis que

puedo hacer esto? Ellos dicen: Sí, Señor.

29 Entónces tocó los ojos de ellos, diciendo: Conforme á vuestra fé os sea

hecho.

30 Y los ojos de ellos fueron abiertos; y Jesus les encargó [rigurosamente]

diciendo: Mirád, [que] nadie [lo] sepa.

31 Mas ellos salidos, divulgaron su fama por toda aquella tierra.

32 & Y saliendo ellos, he aquí, le trajeron un hombre mudo, endemoniado.

33 Y echado fuera el demonio, el mudo habló. Y las gentes se maravillaron,

diciendo: Nunca ha sido vista cosa semejante en Israel.

34 Mas los Fariseos decian: Por el príncipe de los demonios echa fuera los

demonios.

35 Y rodeaba Jesus por todas las ciudades y aldeas, enseñando en las

sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda

enfermedad, y toda dolencia en el pueblo.

36 Y viendo las multitudes, tuvo misericordia de ellas; que eran derramados

y esparcidos, como ovejas que no tienen pastor.

37 Entónces dice á sus discípulos: A la verdad la mies es mucha; mas los

obreros, pocos.

38 Rogád pues al Señor de la mies, que envie obreros á su mies.

CAPITULO 10.

ENTÓNCES llamando á sus doce discípulos, les dió potestad [contra] los

espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad, y

toda dolencia.

2 Y los nombres de los doce Apóstoles son estos: El primero, Simon, que es

llamado Pedro, y Andres, su hermano: Santiago, [hijo] de Zebedeo, y Juan su

hermano:

3 Felipe, y Bartolomé: Tomas, y Mateo el publicano: Santiago, [hijo] de

Alfeo, y Lebeo, que tenia el sobrenombre de Tadeo:

4 Simon de Cana, y Júdas Iscariote, que tambien le entregó.

5 Estos doce envió Jesus, á los cuales dió mandamiento, diciendo: Por el

camino de los Gentiles no iréis, y en ciudad de Samaritanos no entréis:

6 Mas íd ántes á las ovejas perdidas de la casa de Israel.

7 Y yendo, predicád, diciendo: El reino de los cielos ha llegado.

8 Sanád enfermos, limpiád leprosos, resucitád muertos, echád fuera demonios:

de gracia recibisteis, dad de gracia.

9 No proveáis oro, ni plata ni dinero en vuestras bolsas,

10 Ni alforja para el camino ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordon;

porque el obrero digno es de su alimento.

11 Mas en cualquiera ciudad ó aldea, donde entrareis, buscád [con

diligencia] quien sea en ella digno, y morád allí hasta que salgais.

12 Y entrando en la casa saludádla.

13 Y si la casa fuere digna, que vuestra paz venga sobre ella; mas si no

fuere digna, que vuestra paz vuelva sobre vosotros.

14 Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salíd de

aquella casa ó ciudad, y sacudíd el polvo de vuestros piés.

15 De cierto os digo: [Que el castigo] será más tolerable á la tierra de

Sodoma, y de Gomorra en el dia del juicio, que á aquella ciudad.

16 He aquí, yo os envio, como á ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes

como serpientes, y sencillos como palomas.

17 Y guardáos de los hombres; porque os entregarán á los concilios, y en sus

sinagogas os azotarán.

18 Y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para

testimonio contra ellos, y los Gentiles.

19 Mas cuando os entregaren, no os congojéis como, ó qué habéis de hablar;

porque en aquella hora os será dado que habléis.

20 Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro

Padre, que habla en vosotros.

21 El hermano entregará al hermano á la muerte, y el padre al hijo: y los

hijos se levantarán contra los padres y los harán morir.

22 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que lo

soportare hasta el fin, este será salvo.

23 Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid á la otra; porque de

cierto os digo, [que] no acabaréis de andar todas las ciudades de Israel, que

no venga el Hijo del hombre.

24 El discípulo no es más que su Maestro, ni el siervo más que su Señor.

25 Bástele al discípulo ser como su Maestro, y al siervo como su Señor: Si

al [mismo] padre de familias llamaron Belzebú, )cuánto más á los de su casa?

26 Así que no los temáis porque nada hay encubierto que no haya de ser

manifestado; y [nada] oculto que no haya de saberse.

27 Lo que os digo en tinieblas, decíd[lo] en luz; y lo que oís á la oreja,

predicád[lo] desde los tejados.

28 Y no tengáis miedo de los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden

matar: teméd ántes á aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el

infierno.

29 )No se venden dos pajarillos por una blanca? Y uno de ellos no caerá á

tierra sin vuestro Padre.

30 Y vuestros cabellos tambien, todos están contados.

31 No temáis pues: más valéis vosotros que muchos pajarillos.

32 Pues cualquiera que me confesare delante de los hombres, le confesaré yo

tambien delante de mi Padre que está en los cielos.

33 Y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negaré yo tambien

delante de mi Padre, que está en los cielos.

34 No penséis que he venido para meter paz en la tierra: no he venido para

meter paz, sino espada.

35 Porque he venido para poner en disension al hombre contra su padre, y á

la hijo contra su madre, y á la nuera contra su suegra.

36 Y los enemigos del hombre [serán] los de su casa.

37 El que ama á padre ó á madre más que á mí, no es digno de mí; y el que

ama á hijo ó á hija más que á mí, no es digno de mí.

38 Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.

39 El que hallare su vida, la perderá, y el que perdiere su vida por causa

de mí, la hallará.

40 El que os recibe á vosotros, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al

que me envió.

41 El que recibe á un profeta en nombre de profeta, galardon de profeta

recibirá; y el que recibe á un justo en nombre de justo, galardon de justo

recibirá.

42 Y cualquiera que diere á uno de estos pequeñitos un jarro de [agua] fria

solamente, en nombre de discípulo, de cierto os digo, que no perderá su

galardon.

CAPITULO 11.

Y ACONTECIÓ, que acabando Jesus de dar mandamientos á sus doce discípulos, se

fué de allí á enseñar y á predicar en las ciudades de ellos.

2 Y oyendo Juan en la prision los hechos de Cristo, envióle dos de sus

discípulos,

3 Diciendo: )Eres tú aquel que habia de venir, ó esperarémos a otro?

4 Y respondiendo Jesus, les dijo: Id, hacéd saber á Juan las cosas que ois y

veis.

5 Los ciegos ven, y los cojos andan: los leprosos son limpiados, y los

sordos oyen: los muertos son resucitados, y á los pobres es anunciado el

evangelio.

6 Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mí.

7 & É idos ellos, comenzó Jesus á decir de Juan á las multitudes: )Qué

salisteis á ver al desierto? )una caña que es meneada del viento?

8 O )qué salisteis á ver? )un hombre vestido de ropas delicadas? He aquí,

los que traen [ropas] delicadas, en las casas de los reyes están.

9 O )qué salisteis á ver? )profeta? Ciertamente os digo, y más que

profeta.

10 Porque este es de quien está escrito: He aquí, yo envio mi mensagero

delante de tu faz, que aparejará tu camino delante de tí.

11 De cierto os digo, [que] no se levantó entre los que nacen de mujeres

otro mayor que Juan el Bautista: mas el que es muy pequeño en el reino de los

cielos. mayor es que él.

12 Y desde los dias de Juan el Bautista hasta ahora al reino de los cielos

se hace fuerza; y los valientes lo arrebatan.

13 Porque todos los profetas, y la ley, hasta Juan profetizaron.

14 Y si queréis recibir[lo], él es aquel Elías que habia de venir.

15 El que tiene oidos para oir, oiga.

16 & Mas )á quién compararé esta generacion? Es semejante á los muchachos

que se sientan en las plazas, y dan voces á sus compañeros,

17 Y dicen: Os tañímos flauta, y no bailasteis: os endechámos, y no

lamentasteis.

18 Porque vino Juan que ni comia ni bebia, y dicen: Demonio tiene.

19 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre

comilon, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la

sabiduría es justificada de sus hijos.

20 Entónces comenzó á zaherir á las ciudades en las cuales habian sido

hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se habian arrepentido,

[diciendo:]

21 (Ay de tí, Corazin! (Ay de tí, Betsaida! porque si en Tiro y en Sidon se

hubieran hecho las maravillas que han sido hechas en vosotras, ya mucho ha que

se hubieran arrepentido en saco y en ceniza.

22 Por tanto [yo] os digo [que] á Tiro y á Sidon será más tolerable [el

castigo] en el dia del juicio, que á vosotras.

23 Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos

serás abajada, porque si en Sodoma se hubiesen hecho las maravillas que han

sido hechas en tí, hubieran permanecido hasta el dia de hoy.

24 Por tanto yo os digo, [que] á la tierra de Sodoma será más tolerable [el

castigo] en el dia del juicio, que á tí.

25 & En aquel tiempo respondiendo Jesus, dijo: Gracias te doy, Padre, Señor

del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas á los sabios y

entendidos, y las has revelado á los niños.

26 Así, Padre, pues que así agradó á tus ojos.

27 Todas las cosas me son entregadas por mi Padre; y nadie conoció al Hijo,

sino el Padre: ni al Padre conoció alguno, sino el Hijo, y [aquel] á quien el

Hijo [le] quisiere revelar.

28 Veníd á mí, todos los que estáis trabajados, y cargados, que yo os haré

descansar.

29 Llevád mi yugo sobre vosotros, y aprendéd de mí, que soy manso y humilde

de corazon; y hallaréis descanso para vuestras almas.

30 Porque mi yugo es suave, y ligera mi carga.

CAPITULO 12.

EN aquel tiempo iba Jesus por entre los panes en sábado; y sus discípulos

tenian hambre, y comenzaron á coger espigas, y á comer.

2 Y viéndolo los Fariseos, le dijeron: He aquí, tus discípulos hacen lo que

no es lícito hacer en sábado.

3 Y él les dijo: )No habéis leido, qué hizo David, teniendo hambre él, y los

que estaban con él?

4 )Cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposicion, que

no le era lícito comer de ellos, ni á los que estaban con él, sino á solos los

sacerdotes?

5 O )no habéis leido en la ley, que los sábados en el templo los sacerdotes

profanan el sábado, y son sin culpa?

6 Pues [yo] os digo, que [uno] mayor que el templo está aquí.

7 Mas si supieseis qué es: Misericordia quiero, y no sacrificio, no

condenariais á los inocentes.

8 Porque Señor es aun del sábado el Hijo del hombre.

9 & Y partiéndose de allí vino á la sinagoga de ellos.

10 Y, he aquí, habia allí uno que tenia una mano seca; y le preguntaron,

diciendo: )Es lícito curar en sábado? por acusarle.

11 Y él les dijo: )Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si

cayere esta en una fosa en sábado, no le eche mano, y [la] levante?

12 )Pues cuánto más vale un hombre que una oveja? Así que lícito es en los

sábados hacer bien.

13 Entónces dijo á aquel hombre: Extiende tu mano. Y él [la] extendió, y

[le] fué restituida sana como la otra.

14 Y salidos los Fariseos consultaron contra él para destruirle.

15 Mas sabiéndo[lo] Jesus, se apartó de allí; y le siguieron grandes

multitudes, y sanaba á todos.

16 Y él les mandó [rigurosamente,] que no le descubriesen;

17 Para que se cumpliese lo que estaba dicho por el profeta Isaías, que

dijo:

18 He aquí mi siervo al cual he escogido; mi amado, en el cual se agrada mi

alma: pondré mi Espíritu sobre él, y á los Gentiles anunciará juicio.

19 No contenderá, ni voceará; ni nadie oirá en las calles su voz:

20 La caña cascada no quebrará; y el pábilo que humea no apagará, hasta que

saque á victoria el juicio.

21 Y en su nombre esperarán los Gentiles.

22 & Entónces fué traido á él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de

tal manera que el ciego y mudo hablaba y veia.

23 Y todo el pueblo estaba fuera de sí, y decia: )Es este aquel Hijo de

David?

24 Mas los Fariseos, oyéndo[lo,] decian: Este no echa fuera los demonios,

sino por Belzebú, príncipe de los demonios.

25 Y Jesus, como sabia los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino

dividido contra sí mismo es desolado; y toda ciudad ó casa, dividida contra sí

misma, no permanecerá.

26 Y si Satanas echa fuera á Satanas, contra sí mismo está dividido: )cómo,

pues, permanecerá su reino?

27 Y si yo por Belzebú echo fuera los demonios, )vuestros hijos, por quién

[los] echan? Por tanto ellos serán vuestros jueces.

28 Y si por el Espíritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha

llegado á vosotros el reino de Dios.

29 Porque )cómo puede alguno entrar en la casa del valiente, y saquear sus

alhajas, si primero no prendiere al valiente? y entónces saqueará su casa.

30 El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no coge, derrama.

31 Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado á los hombres;

mas la blasfemia del Espíritu no será perdonada á los hombres.

32 Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le será perdonado;

mas cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni

en este siglo, ni en el venidero.

33 O hacéd el árbol bueno, y su fruto bueno; ó hacéd el árbol carcomido, y su

fruto podrido; porque por [su] fruto es conocido el árbol.

34 (O generacion de víboras! )cómo podéis hablar bien, siendo malos? porque

de la abundancia del corazon habla la boca.

35 El buen hombre del buen tesoro del corazon saca buenas cosas: y el mal

hombre del mal tesoro saca malas cosas.

36 Mas [yo] os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de

ella darán cuenta en el dia del juicio.

37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás

condenado.

38 & Entónces respondieron unos de los escribas y de los Fariseos, diciendo:

Maestro, deseamos ver de tí señal.

39 Y él respondió, y les dijo: La generacion mala y adulterina demanda

señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonas el profeta.

40 Porque como estuvo Jonas en el vientre de la ballena tres dias y tres

noches, así estará el Hijo del hombre en el corazon de la tierra tres dias y

tres noches.

41 Los de Nínive se levantarán en juicio con esta generacion y la condenarán;

porque ellos se arrepintieron á la predicacion de Jonas; y, he aquí, [uno]

mayor que Jonas en este lugar.

42 La reina del austro se levantará en juicio con esta generacion, y la

condenará; porque vino de los fines de la tierra para oir la sabiduría de

Salomon; y, he aquí, [uno] mayor que Salomon en este lugar.

43 Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos,

buscando reposo; y no hallándole,

44 Entónces dice: Me volveré á mi casa, de donde salí. Y cuando viene, [la]

halla desocupada, barrida, y adornada.

45 Entónces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y

entrados moran allí; y son peores las postrimerías del tal hombre, que sus

primerías. Así tambien acontecerá á esta generacion mala.

46 & Y estando él aun hablando al pueblo, he aquí, [su] madre y sus hermanos

estaban fuera, que le querian hablar.

47 Y le dijo uno: He aquí, tu madre y tus hermanos están fuera, que te

quieren hablar.

48 Y respondiendo él al que le decia [esto,] dijo: )Quién es mi madre, y

quiénes son mis hermanos?

49 Y extendiendo su mano hácia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre, y mis

hermanos.

50 Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre, que está en los

cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.

CAPITULO 13.

Y AQUEL dia, saliendo Jesus de casa, se sentó junto á la mar.

2 Y se allegaron á él grandes multitudes; y entrándose él en una nave, se

sentó, y toda la multitud estaba en la ribera.

3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el que sembraba

salió á sembrar.

Reina Valera New Testament of the Bible 1865 · 第 1 / 13 段