Continúa la exposición de los trabajos del último decenio. --
Algunos métodos nuevos de investigación: el del formol-urano
para la coloración del _aparato endocelular_ de Golgi y el del
sublimado-oro para la impregnación de la _neuroglia_ de tipo
protoplásmico. -- Principales resultados obtenidos en los nervios
y centros con estas nuevas fórmulas. -- Investigaciones sobre el
ojo y retina de los insectos. -- La retina de los cefalópodos.
-- Tres libros publicados durante dicho decenio. -- Algunas
distinciones honoríficas recibidas durante los últimos años.
=Investigaciones técnicas.=--Sin olvidar mis favoritos estudios
sobre el importante problema de la regeneración del sistema
nervioso, fueron los años 1912 y 1913 preferentemente consagrados a
investigaciones metodológicas. Estas exigen atención, paciencia y
laboriosidad extraordinarias. Cuando aplicamos una fórmula de teñido
selectivo imaginada por cualquier sabio, no sospechamos siquiera la
cantidad formidable de labor experimental, los interminables tanteos
y probaturas que exigió, primeramente, el encuentro fortuito de la
_reacción nueva y útil_, y, después, la empresa de fijar exactamente
las condiciones óptimas del éxito favorable. Admiración compasiva,
más que envidia ruin, debieran inspirarnos los raros triunfadores en
este orden de pesquisas. ¡Oh, las febriles é impacientes horas en
que se espera ansiosamente la reacción afortunada que coquetea sin
entregarse!... Porque lo más grave en esta clase de trabajos es que
se pueden consumir en ellos años enteros sin tropezar con nada que
valga la pena. Y nada digo de la decepción causada por el hallazgo
eventual de reacciones interesantes que después, á despecho de
obstinadas probaturas, no se dignan reaparecer[276].
[276] Como ejemplo de estas reacciones fugitivas, indicadoras
de la variabilidad y delicadeza del quimismo nervioso, referiré
al lector una de mis más deploradas decepciones. Allá por los
años de 1891 ó 1892, se me ocurrió sumergir trozos de cerebro de
conejo joven en cierta mezcla, á partes iguales, de bicromato
potásico al 3 por 100 y de solución de cloruro áurico al 1 por
100. Varios días después, los cortes de las piezas mostraron
espléndida reducción selectiva de la sal áurica, al nivel
del aparato de Golgi (entonces no conocido) de las pirámides
cerebrales. Admirado del peregrino resultado, entreguéme
ardorosamente á reiteradas probaturas encaminadas á fijar las
condiciones del éxito. Pues bien; la dichosa reacción _¡no
volvió á comparecer jamás!_... Pequé yo en aquella ocasión de
excesivamente escrupuloso y timorato, pues no osé publicar
mi raro hallazgo; parecióme abusivo dar cuenta de un hecho
cuya confirmación resultaba por entonces imposible. Sin tales
miramientos, el llamado _aparato reticular_ de Golgi, que el
neurólogo de Pavía descubrió en 1898 (por cierto mediante fórmula
notablemente azarosa), figuraría hoy en mi activo y á mi nombre.
Sirvan estos comentarios de excusa á la escasez de comunicaciones de
los años 1913 y 1914, época del recrudecimiento de mis indagaciones
técnicas, escasez debida también, según relataré después, al hecho de
hallarme á la sazón ocupado en la redacción de dos libros de conjunto
sobre materias muy diferentes.
Mi primera preocupación metodológica se enderezó al hallazgo de
algún proceder fácil y constante de impregnación argéntica del
_aparato reticular_ de Golgi, del cual había yo encontrado en la
fibra muscular de los insectos (1890) un probable antecedente[277].
Recordará el lector que dicho retículo intracelular fué señalado por
Golgi en las células nerviosas (1898) y observado después en otros
tejidos por sus discípulos Negri, Veratti, Pensa, Marcora, Vechi,
etc. (y fuera de Italia por Holmgren, Retzius, Kopsch, Misch, Bergen,
Weigl, etc.).
[277] Véase la figura de la página 169, B. Estas redes, primero
vistas por mí en los insectos, confirmadas después por Fusari
en los vertebrados, han sido estimadas por Veratti, ayudante
de Golgi, como el _aparato reticular interno_ de la célula
contráctil. Igual opinión profesan otros autores.
Pero la fórmula imaginada por Golgi y modificada por su discípulo
Veratti era sumamente aleatoria y difícil. Tampoco la de Kopsch
(ácido ósmico al 2 por 100) daba plena satisfacción. Algo más
constante, aunque inaplicable á muchos tejidos, se mostraba cierta
variante del método del nitrato de plata reducido, con la cual
conseguí desde 1903 impregnar el citado retículo de los invertebrados
y el de algunas células epiteliales de los mamíferos jóvenes.
Animado, sin duda, por estos relativos éxitos míos, Golgi, que
laboraba en la misma dirección, modificó felizmente mi fórmula
argéntica con la adición de un fijador: el _ácido arsenioso_. La
reacción parda recaída en las trabéculas de dicho aparato, resultó
más rápida y constante que en las fórmulas anteriores. Gracias á
ella, la escuela de Pavía (Perroncito, Verson, Riquier, etc.) y
en el extranjero Deineka, Legendre y otros, ensancharon nuestro
concepto del comportamiento y significación del susodicho organito
intraprotoplásmico, permitiendo además abordar el tema interesante
de sus metamorfosis durante la multiplicación celular (Perroncito y
Deineka).
La nueva fórmula del sabio de Pavía adolecía aún de algunos
inconvenientes. Uno de ellos consistía en el depósito difuso de plata
reducida, que enmascaraba la reacción útil, obligando (Veratti) al
empleo de reactivos aclaradores de acción oxidante y de difícil
manejo. En fin, el método fracasaba todavía en algunos órganos
difíciles.
Á fuerza de tanteos y exploraciones, vine á caer casualmente sobre
un fijador excelente: el _nitrato de urano_. Merced al empleo de
este reactivo, la coloración consíguese corrientemente en todos los
tejidos, singularmente cuando se ensaya en mamíferos jóvenes. En el
nervioso, por ejemplo, lógranse espléndidas coloraciones donde el
retículo destaca perfectamente, en color café ó pardo negro, sobre
fondo amarillo limpio y transparente.
La fórmula aludida es la siguiente:
1. Piezas de 2 á 3 milímetros de espesor son fijadas de diez á
doce horas en este líquido:
Nitrato de urano 1 gramo.
Formol 15 cent. cúb.
Agua destilada 100 --
La adición al fijador de un 20 por 100 de alcohol puede convenir
en algunos casos para mejorar la fijación y afinar el precipitado
metálico.
2. Previo rapidísimo lavado de las piezas, se sumergen por
veinticuatro á cuarenta y ocho horas en nitrato de plata al 1,5
por 100.
3. Descartado el nitrato superficial mediante rápida enjuagadura,
opérase la reducción en este baño, que debe obrar de doce á
veinticuatro horas:
Hidroquinona 1 á 2 gramos.
Formol 15 cent. cúb.
Agua 100 --
Sulfito de sosa anhidro 0,20 á 0,30 gramos.