CAPÍTULO XXI

_Relación abreviada de los trabajos efectuados en el último

decenio_ (1907 _á_ 1917). -- Estudios de anatomía comparada sobre

el _cerebelo_, _bulbo raquídeo_ y origen de los _nervios motores

y sensoriales_ de peces, aves y mamíferos. -- Estructura del

núcleo. -- Supervivencia de las neuronas fuera del organismo. --

Nuevas investigaciones sobre la _degeneración y regeneración_ en

la médula, cerebro y cerebelo. -- Experimentos de transplantación

de nervios. -- Hechos favorables á la teoría neurotrópica. --

Producción de nervios artificiales en los ganglios transplantados.

Réstame sólo, para terminar el presente libro, dar cuenta sumaria

de la labor desarrollada durante los años posteriores á 1907. Esta

labor fué casi tan intensa y variada como en las épocas de mayor

acometividad inquisitiva. Abomino del egoísmo antipatriótico de

quienes, llegados á la cima, no piensan sino en tumbarse á la

bartola. Permítaseme la vanagloria de decir que ni me enervan los

triunfos ni me abaten injusticias; antes bien, después de recibir un

galardón, redoblo mi laboriosidad para merecerlo y, cuando incurro en

error, me esfuerzo para hacérmelo perdonar. Y, por encima de todo,

los ajetreos y emociones del Laboratorio me cautivan y deleitan.

Referir en extracto el contenido de todas las monografías y libros

publicados en el referido decenio, exigiría, no dos capítulos, sino

otro tomo de regular dimensión. Empero me doy cuenta del cansancio

del lector, que debe estar mareado si ha tenido la paciencia de

asistir al fastidioso desfile de tantas minucias descriptivas.

Además --¿por qué no confesarlo?--, los progresivos achaques de la

edad ponen freno á mi pluma, de cada día más rebelde al pensamiento.

No en vano se han pasado treinta y siete años arrebolado sobre

las cuartillas ó palideciendo sobre el ocular. La emoción de lo

inesperado fatiga el corazón, y la atención ahincada y sin tregua

labra en las vías cerebrales hondas rodadas; por ellas marcha

trompicando el pensamiento, que, al chocar con los obstáculos,

produce menos luz que calor.

En estilo casi telegráfico paso, pues, á enumerar la tarea

experimental de los últimos años. Propóngome, para restar prolijidad

á mi relato, prescindir del índice ó sumario que vengo haciendo de

las materias tratadas en cada monografía. De algunas no diré nada.

Mi plan consiste en escoger los hechos de que guardo más agradable

impresión ó que prometen mayor rendimiento teórico.

Y para proceder con algún orden, comenzaré por agrupar mis escritos

en tres clases: _monografías descriptivas_, _comunicaciones técnicas_

y _libros de conjunto_.

=Monografías histológicas.=--Desarrollan diversidad de asuntos,

dominando, empero, los temas de Anatomía comparada y de Anatomía

patológica del sistema nervioso.

1. La primera serie de comunicaciones aparecida durante los años

1908 y 1909 enfoca la _Histología comparada del cerebelo_, del

_bulbo raquídeo_, de los _ganglios acústicos_ y el modo de _origen

y terminación de los nervios sensoriales y motores_ de mamíferos,

aves y peces, etc. Semejantes preferencias obedecen á mera razón de

comodidad. Dejamos apuntado ya que, en los animales jóvenes y en

los fetos avanzados, el método argéntico introducido por nosotros

en la técnica neurológica (fijación en _piridina_ o en _alcohol

amoniacal_), muéstrase superiormente expresivo. Con admirable

limpieza y variedad de matices revela tanto las neuronas voluminosas

como sus robustos cilindros-ejes, los cuales cabe perseguir á

placer al través de las masas de substancia gris retrasadas en su

evolución y, por tanto, apenas teñidas. De esta preciosa ventaja se

han aprovechado en sus investigaciones de anatomía comparada Tello,

Beccari, Mesdag, Lenhossék y otros muchos.

[Ilustración: Fig. 135.--Detalles del modo de conexión, por contacto,

del nervio vestibular, con las células gigantescas del núcleo

tangencial del bulbo de las aves.-- A, D, F, placas y pedículos

terminales del referido foco vestibular; _a_, axon de las neuronas.]

Prescindiré, conforme anuncié antes, de la mayoría de los datos

estructurales recogidos en dos años de porfiada labor y mencionaré

tan sólo los siguientes:

_a_) Encuentro en los peces, aves y reptiles de varios focos de

terminación del _nervio vestibular_, singularmente uno situado

lateralmente en el bulbo y sumamente curioso, por ofrecer cierto

modo de conexión por contacto, hasta entonces inadvertido[258].

Según mostramos en la figura 135, las fibras de dicho nervio se

terminan mediante recios conos ó placas, íntimamente aplicados

sobre la superficie de los robustos elementos del foco generador

de las vías secundarias del nervio vestibular. Este hecho fué

confirmado por Tello y por Beccari. También Lenhossék observó

tiempo después placas análogas en ciertos ganglios simpáticos.

Excusado es decir que semejante disposición representa otra

brillante confirmación de la _doctrina del contacto_.

[258] La serie de trabajos á que aludimos en el texto son los

siguientes:

_Cajal_: Sur un noyau spécial du nerf vestibulaire des poissons

et des oiseaux. Avec 9 fig. _Trabajos del Laboratorio de

Investigaciones biológicas_, tomo VI, 1908.

_Idem_: Les conduits de Golgi-Holmgren du plotoplasma nerveux et

le réseau pericellulaire de la membrane. Avec 6 gravures. _Idem_,

1908.

_Idem_: Sur la signification des cellules vasoformatives de

Ranvier (Quelques antecedents bibliographiques ignorés des

auteurs). _Idem_, 1908.

_Idem_: El ganglio intersticial del fascículo longitudinal

posterior en el hombre y diversos vertebrados. Con 5 grabados.

_Idem_, 1908.

_Idem_: Los ganglios centrales del cerebelo de las aves. Con 6

grabados. _Idem_, 1908.

_Idem_: Les ganglions terminaux du nerf acoustique des oiseaux.

Avec 7 gravures et une planche. _Idem_, 1908.

_Idem_: Contribución al estudio de los ganglios de la substancia

reticular del bulbo, con algunos detalles concernientes á los

focos motores y vías reflejas bulbares y mesocefálicas. Con 11

grabados. _Idem_, tomo VI, 1909.

_Idem_: Nota sobre la estructura de la retina de la mosca _M.

vomitoria L._ Con 12 grabados. _Idem_, 1909.

_b_) Demostración en los embriones humanos, de mamífero y de

ave de la posición y conexiones del _foco descendente_ (_foco

intersticial_), del _fascículo longitudinal posterior_, con

numerosos detalles de los núcleos de origen de los nervios

motores oculares.

_c_) Determinación en las aves de la posición y conexiones de

los ganglios centrales del cerebelo (_foco del techo_ y _núcleos

olivares_), con la indiscutible prueba de que el _pedúnculo

cerebeloso superior_ nace en la _oliva_ cerebelosa.

_d_) Descubrimiento en la _capa de los granos_ del cerebelo de

los mamíferos, de ciertos nidos pericelulares no descritos por

los autores[259].

[259] _Cajal_: Sobre ciertos plexos pericelulares de la capa de

los granos del cerebelo. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo

X, 1912.

[Ilustración: Fig. 136.--Terminaciones caliciformes del nervio

vestibular de las aves en el epitelio de las crestas acústicas.-- E,

fibra gigante que forma nidos para tres células ciliadas; D, _e_,

fibras finas distribuídas en plexo horizontal por debajo de dichas

células.]

_e_) Análisis en las aves de las arborizaciones periféricas

del _nervio coclear_ y del _nervio vestibular_. Comunícanse

interesantes detalles sobre el modo de conexión de las fibras

acústicas con los _corpúsculos ciliados del ganglio basilar_,

_papila lagenal_, etc., y las del _nervio vestibular_ con las

células de igual nombre de las _crestas acústicas_ (nidos

nerviosos pericelulares en forma de cáliz, etc.) (fig. 136, E, F).

_f_) Determinación en el bulbo de las aves de la posición y

conexiones de los ganglios acústicos primarios (homólogos del

_ventral_ y _lateral_ de los mamíferos), así como de sus vías

de unión, cruzadas y directas, con cierto _foco laminar_, que

representa verosímilmente la _oliva superior accesoria_ de los

vertebrados superiores. Descríbese además el origen, posición y

marcha del _cuerpo trapezoide_ ó vía acústica secundaria[260].

[260] De este trabajo sobre las terminaciones acústicas en

las aves, publicóse una traducción alemana, con láminas

litografiadas, en el _Journ. f. Psychol. u. Neurol._ Bd. XIII,

1908.

[Ilustración: Fig. 137.--Esquema de las estaciones y vías acústicas

del bulbo de las aves.-- A, foco angular; B, núcleo de gruesas

células; D, foco laminar; C, nervio coclear ó acústico; V, nervio

vestibular; T, ganglio tangencial; E, cuerpo trapezoide ó vía

acústica secundaria; F, oliva superior; VI, motor ocular externo.]

En la imposibilidad de exponer detalladamente estas complejísimas

conexiones, damos en la figura 137 un esquema de los ganglios

acústicos primarios y de las vías auditivas centrales de las

aves. En dicha figura adviértese que el _nervio coclear_ (C)

se divide en dos ramas: una superior, terminada en el _núcleo

angular_ (A), y otra inferior, acabada mediante elegantes cálices

en contacto con los elementos del _foco de gruesas células_

(B), que corresponde, según dejamos dicho, al _núcleo ventral

acústico_ de los mamíferos. De esta última estación acústica

primaria parte importantísima vía secundaria transversal que,

después de cruzar la línea media por detrás del _fascículo

longitudinal posterior_, se termina mediante arborizaciones

difusas sobre las células fusiformes del _foco laminar_ del

opuesto lado (D), en donde tiene su origen el cuerpo trapezoide

(E).

_g_) Señalamiento en el bulbo de aves y mamíferos del origen y

marcha de las vías nacidas en los corpúsculos gigantes de la

llamada _substancia reticular_.

[Ilustración: Fig. 138.--Sección transversal del bulbo de un feto de

conejo.-- A y B, segmentos del núcleo del nervio hipogloso; M, raíz

de este nervio; D, C, pléyades celulares del _núcleo ambiguo_ del

nervio vago; E, manojo sensitivo cruzado de este nervio, incorporado

al fascículo solitario (G); I, vía descendente del trigémino.]

_h_) Revelación de la presencia, en el bulbo de los mamíferos y

aves, de cierta importante vía sensitiva cruzada, perteneciente

al dominio de las radiculares del _vago_ y _glosofaríngeo_.

Conforme mostramos en la figura 138, E, esta vía transversal,

nacida en los correspondientes ganglios sensitivos, pasa por

detrás del fascículo longitudinal posterior, cercana al suelo

del ventrículo, para tornarse, vertical y descendente, en el

_fascículo solitario_ (fig. 138, F, G).

Las investigaciones emprendidas durante el trienio de 1910, 1911

y 1912, fueron bastante heteróclitas, dispersándose por muchos y

variados asuntos. Citemos: la _estructura del núcleo_, la _autolisis

y supervivencia de las neuronas_, el problema del _neurotropismo_, la

_transplantación de nervios y ganglios_, la técnica de la _coloración

de las plaquetas_ de la sangre, comunicaciones metodológicas acerca

de la _demostración del aparato endocelular de Golgi y de la

neuroglia del hombre_, _estructura del cerebelo_, etc. Pero el tema

general al que consagré años de porfiada labor y en donde recogí

datos más valiosos y de superior alcance teórico, fué el concerniente

á la _degeneración y regeneración de las neuronas y axones de los

ganglios, cerebelo, cerebro y médula espinal_. Como luego veremos,

estos últimos estudios, que descorren un poco el velo de la íntima

fisiología del retículo neurofibrillar, vinieron á corroborar la

vieja hipótesis neurotrópica formulada por mí en 1892 y benévolamente

acogida por numerosos autores.

Al pie de estas páginas daremos sucesivamente la lista de los

principales trabajos aludidos. Aquí expondremos por orden cronológico

las conquistas objetivas ó inducciones teóricas más valiosas.

2. Por lo que toca á la estructura íntima del _núcleo de los

corpúsculos nerviosos_[261], nuestros insistentes análisis revelaron

(aparte la comprobación de muchos datos referentes al nucleolo,

casquete cromático de Levi, granulaciones basiófilas y neutrófilas

del jugo nuclear, etc.) estas tres cosas:

[261] _Cajal_: El núcleo de las células piramidales del cerebro

humano y de algunos mamíferos. Con 14 grabados. _Trab. del Lab.

de Invest. biol._, tomo VIII, 1910.

_a_) La presencia de un corpúsculo especial de pequeña

talla, yacente a cierta distancia del nucleolo (nuestro

_cuerpo accesorio_) y cuyas afinidades tintoriales le separan

abiertamente del nucleolo principal y nucleolos accesorios de los

autores (figs. 140, _a_, y 139, _d_).

_b_) La coloración mediante el método argéntico de determinadas

redes interiores, que recuerdan el aparato de Golgi del

protoplasma.

_c_) La determinación anatómica y microquímica de ciertos grumos

recios, dispersos por el jugo nuclear (fig. 140, _c_). En la

figura 139 damos un esquema comprensivo de todos los factores

integrantes de la organización nuclear.

[Ilustración: Fig. 139.--Esquema de la estructura del núcleo de las

neuronas.-- _a_, nucleolo con sus esferas argentófilas; _b_, cuerpo

accesorio; _c_, casquete cromático; _e_, grumo hialino; _f_, granitos

basiófilos; _g_, armazón fibrilar.]

[Ilustración: Fig. 140.--Núcleo de las pirámides cerebrales del

hombre.-- _a_, cuerpo accesorio; _b_, nucleolo; _c_, grumos hialinos.

Nótese que, usando ciertos fijadores, el proceder argéntico tiñe

exclusivamente el cuerpo accesorio.]

3. Interesante fué el resultado de mis experimentos de autolisis del

tejido nervioso y de los ensayos de supervivencia de los ganglios

mantenidos fuera del organismo[262]. Creemos haber sido los primeros

en demostrar que el corpúsculo nervioso, á despecho de sus exageradas

exigencias de oxígeno y de ambiente alimenticio renovado, es capaz

de sobrevivir hasta dos días por lo menos fuera del cuerpo de los

animales.

[262] _Cajal_: Algunos experimentos de conservación y autolisis

del tejido nervioso. Nota preventiva. Con 3 grabados. _Trab. del

Lab. de Invest. biol._, tomo VIII, 1910.

Véase también el _discurso inaugural_ pronunciado en Madrid

con ocasión del _IV Congreso de la Asociación Española para el

progreso de las ciencias_ (1913), donde, aparte otros temas, se

toca este punto interesante.

Nuestras observaciones recayeron en los _ganglios sensitivos

jóvenes_ (gato de pocos días). Como terreno de cultivo hubimos

de servirnos del _líquido cefalorraquídeo_ mantenido en estufa

á 38°. Desde las dieciséis horas de su separación las células

sensitivas son asiento de un fenómeno de excitación formativa,

traducido por la proyección de largos apéndices ramificados

y terminados á favor de mazas ó esferas voluminosas. Estas

producciones nuevas, á veces muy complicadas, constituyen

excelente criterio de la supervivencia neuronal (fig. 141).

Después de nosotros, análogas y todavía más interesantes

neoformaciones (provocadas con ayuda de métodos de cultivo mucho

más perfectos), fueron observadas por Legendre y Minot y por

Marinesco y Minea.

4. Copiosísima y altamente interesante fué la cosecha de

adquisiciones en el terreno de la _degeneración y regeneración de

la médula espinal_[263]. Algunos de los hechos de que brevemente

vamos á dar cuenta representan, según dejamos apuntado, argumentos

de inestimable valor en pro de la doctrina neurotrópica. Ellos

prueban que la creación de retoños y su orientación al través de

los diversos tejidos, hállase condicionada por la liberación,

en torno de las fibras y células, de fermentos activadores de la

asimilación protoplásmica. Estos agentes catalíticos (_substancias

neurotrópicas_) son fabricados por el tejido _conectivo embrionario_;

pero muy señaladamente por las _células de Schwann_ de los tubos

nerviosos ordinarios en trance de regeneración.

[263] _Cajal_: Algunas observaciones favorables á la hipótesis

neurotrópica. Con 13 grabados. _Trab. del Lab. de Invest. biol._,

tomo VIII, 1910.

_Idem_: Observaciones sobre la regeneración de la porción

intramedular de las raíces sensitivas. Con 5 grabados. _Idem_,

1910.

_Idem_: Algunos hechos de regeneración parcial de la substancia

gris de los centros nerviosos. Con 11 grabados. _Idem_, tomo

VIII, 1910.

[Ilustración: Fig. 141.--Formas celulares retoñantes halladas en un

ganglio puesto en estufa durante dos días y embebido en el líquido

cefalorraquídeo --_a_, axon; _e_, _f_, _g_, ramas recién formadas.]

En condiciones normales, los citados reclamos faltan en los centros,

frustrándose por consiguiente la regeneración de las fibras

de la substancia blanca interrumpida. Mas en cuanto concurren

circunstancias experimentales favorables, la tendencia regenerativa,

latente en las fibras de los centros, se despierta y alcanza

extraordinaria pujanza.

[Ilustración: Fig. 142.--Trozo del cordón posterior de la médula

espinal de gato joven, cuyas meninges sufrieron un traumatismo

seguido de producción cicatricial exuberante. --A, cicatriz

embrionaria; B, retoño penetrado en ella; D, fibras longitudinales de

la substancia blanca en fase de irritación productiva.]

En la médula espinal, dichas condiciones favorables se establecen,

á menudo, consecutivamente á la sección simultánea de la substancia

blanca y raíces sensitivas y motoras. Iniciada en estos conductores,

con la degeneración de las células de Schwann, la liberación de

substancias neurotrópicas que se difunden hasta el territorio de los

cordones medulares mismos, los axones, antes morosos y como inertes,

crecen activamente; no es raro verlos invadir el espesor de las

raíces, progresando por ellas durante largas distancias.

[Ilustración: Fig. 143.--Corte longitudinal del cordón antero-lateral

del gato de pocos días, en que se seccionó la médula lumbar.-- A,

borde de la herida del cordón antero-lateral; B, C, raíces anteriores

degeneradas é invadidas por ramas cordonales neoformadas; _a_, _b_,

fibras funiculares que daban ramas á las raíces motrices.]

Lo mismo ocurre en el cerebro. Si, conforme ha probado Tello[264] en

sus brillantes experimentos, se introduce en una herida cerebral

un segmento de nervio degenerado, los axones pertenecientes á las

pirámides, conductores los más apáticos y rebeldes á todo proceso

neoformador, sacuden su inercia, entran en turgescencia productiva y

proyectan larguísimos retoños, que asaltan el secuestro nervioso con

la misma acometividad y potencia de crecimiento características de

los renuevos del nervio ciático interrumpido.

[264] _Tello_: La influencia del neurotropismo en la regeneración

de los centros nerviosos. Con 8 grabados. _Trab. del Lab. de

Invest. biol._, tomo IX, 1911.

En menor escala, gozan también de la propiedad de elaborar materias

neurotrópicas las células conectivas de las cicatrices durante sus

fases iniciales (figs. 142 y 144, B).

Tales hechos, de gran transcendencia biológica, refutan

definitivamente el dogma, generalmente admitido, de la

_irregenerabilidad esencial de las vías centrales_. Tamaña

incapacidad productiva constituye propiedad contingente y adventicia,

motivada, según dejamos dicho, por la ausencia irremediable, dentro

de la substancia blanca y gris, de fuentes secretoras de agentes

catalíticos ó materias orientadoras[265].

[265] Un resumen metódico de la teoría neurotrópica, con

exposición de todos los argumentos en que se apoya, apareció

con ocasión de la inauguración de las sesiones de la _Sección

de Ciencias Naturales_ en la reunión de la _Asociación para el

Progreso de las ciencias_, celebrada en Zaragoza (1908).

Entre las pruebas de tan importante doctrina son singularmente

expresivas las siguientes, extraídas de mis trabajos sobre la

_degeneración_ y _regeneración de la médula espinal y raíces

nerviosas_.

_a_) Cuando, por azar del manual operatorio, se hiere en cierta

extensión la _pia mater_ y se crea, por tanto, cierta masa

cicatricial perimedular, sorpréndense muchas veces retoños

colaterales brotados de conductores del cordón posterior, y aun

verdaderas fibras terminales, que emergen del territorio medular

y se ramifican prolijamente en el seno del tejido conectivo.

Este se muestra, pues, capaz de despertar, en cierta medida, la

actividad neoformativa de los axones y de atraer los conos de

crecimiento (fig. 142, B).

_b_) Cuando, consecutivamente á una herida de la médula y raíces,

ó por la propagación á éstas de la inflamación traumática

medular, degeneran las células de Schwann radiculares, éstas

inducen la formación de brotes en la substancia blanca y ejercen

violenta atracción de los mismos hacia sí.

[Ilustración: Fig. 144.--Herida transversal de la médula espinal.--

A, cabo superior con fibras retoñantes; B, cicatriz invadida por

fibras sensitivas de las raíces posteriores; E, quiste central de la

herida.]

En la figura 143, _e_, _c_, que reproduce un corte longitudinal

del cordón anterior, puede verse cómo los axones funiculares

cercanos á la herida medular, influídos por los reclamos

llegados de las raíces anteriores degeneradas, emiten ramas

que, después decrecer pujantemente, penetran en dichas raíces,

marchando ora por el interior de las células de Schwann, ora por

sus intervalos, convertidas en conductores motores aberrantes (B,

C).

[Ilustración: Fig. 145.--Corte longitudinal de las raíces anteriores

de un gato á quien se produjo una herida medular.-- A, fibras

sensitivas de la cicatriz invadiendo una raíz anterior degenerada; B,

fibras invasoras ramificándose al nivel de un conglomerado grasiento;

C, porción necrosada del cordón anterior en la inmediación de la

herida.]

Instructivo es también el caso reproducido en la figura 145,

A, donde vemos varios axones, recién formados, perdidos en la

cicatriz (verosímilmente nacidos del cabo periférico de una raíz

sensitiva cortada), penetrar equivocadamente en cierta raíz

motriz degenerada (la cual es recorrida en sentido centrífugo),

irresistiblemente atraídos por las substancias neurotrópicas

elaboradas por las células de Schwann. Lo mismo ocurre cuando las

raíces, separadas y degeneradas, son las posteriores ó sensitivas.

[Ilustración: Fig. 146.--Invasión de la médula espinal por

colaterales motrices retrógradas nacidas del trayecto extramedular de

las raíces anteriores. Gato de pocos días, sacrificado cuatro después

de la sección de la médula espinal.-- A, B, C, D, ramas motrices

recurrentes que invaden la médula espinal; E, axon casi normal de que

emanaban dos colaterales; F, rama que se hacía longitudinal; H, I,

ramas invasoras, varias veces divididas.]

5. No todos los extravíos de las fibras cordonales o de los retoños

brotados en las raíces motoras y sensitivas lesionadas (cabo central,

es decir, porción del axon unido á la célula de origen) responden

á procesos neurotrópicos. En las dislocaciones de los retoños

influyen también la ausencia de obstáculos en determinado sentido (la

dirección de la menor resistencia) y cierto impulso de crecimiento

desbordante adquirido por las fibras neoformadas cuando se han

nutrido algún tiempo, ó han nacido en terreno henchido de materias

neurotrópicas.

_a_) Por ejemplo, conforme mostramos en la figura 146, B, G,

renuevos exuberantes, brotados colateralmente en los axones de

raíces motrices lesionadas, invaden retrógradamente la médula

espinal para constituir fibras funiculares aberrantes. El choque

eventual con obstáculos invencibles tuerce á veces el curso de

los retoños durante su trayecto intramedular, provocando su

división en rama ascendente y descendente (fig. 146, A).

_b_) En este orden de fenómenos mecánicos entra, sin duda, el

mostrado en la figura 147, A, B, que reproduce varias raíces

sensitivas degeneradas juntamente con un segmento de cordón

posterior completamente necrosado. Adviértase cómo los retoños

surgidos en el cabo periférico de dichas raíces (lado del

ganglio) penetran en la médula espinal en virtud del impulso

inicial (_vis à tergo_) y organizan á modo de rudimento de cordón

posterior. Las letras K, H, etc., señalan conos de crecimiento,

avanzando á guisa de ariete, á lo largo de las raíces y por el

interior del cordón posterior.

[Ilustración: Fig. 147.--Trozo del cordón posterior y radiculares

regeneradas del perro de pocos días, cuyo cono terminal fué lesionado

en varias partes.-- A, raíces sensitivas; C, fibras sensitivas

extraviadas; D, fibra penetrante que abandona la médula; H, maza

terminal; E, fibra que da ramas recurrentes.]

6. Mis estudios en los centros traumatizados (médula, cerebro y

cerebelo) revelaron además la existencia de notables _fenómenos de

compensación_ ó, si se quiere, de adaptación morfológica de las

neuronas á las condiciones fisiológicas artificiales provocadas

por la mutilación. Cuando á una célula nerviosa se le amputa un

trozo axónico, no muere por ello necesariamente, como no sucumbe

un individuo privado de un miembro; antes bien, procura sacar el

mejor partido posible de su nueva situación, eliminando el segmento

inútil del conductor (el callejón sin salida, como si dijéramos) y

manteniendo y reforzando sus colaterales, la última de las cuales se

convierte en rama terminal.

He aquí algunos ejemplos instructivos de tan interesante fenómeno,

ilustrados con dibujos semiesquemáticos:

_a_) Seccionadas las fibras de la substancia blanca medular y

ausentes los catalizadores _neurocládicos_, la porción axónica

situada más allá de la última colateral, se atrofia y reabsorbe,

después de constituir una maza de retracción (fig. 148, _b_,

_d_). Repárese en la figura 148, A cómo dicha colateral se

hipertrofia, transformándose en rama terminal, á causa quizás de

absorber ahora ella sola toda la energía de la corriente antes

diluída por dilatada arborización.

[Ilustración: Fig. 148.--Trozo del cabo central de la herida medular

del gato joven, tres días después de la operación.-- A, colaterales

espesadas que se transformarán en terminales; _a_, _b_, _c_, trozo

longitudinal de los axones destinados á desaparecer; B, mazas de

retracción.]

_b_) Casos todavía más sorprendentes de la citada adaptación

morfológica encuéntranse en el cerebelo y cerebro traumatizados,

según comunicamos en varias extensas monografías[266]. Á

causa de este singular _modus vivendi_, es dable _transformar

experimentalmente una célula de axon largo en una célula de axon

corto_. Valgan los dos ejemplos siguientes:

[266] _Cajal_: Los fenómenos precoces de la degeneración neuronal

en el cerebelo. Con 18 grabados. _Trab. del Lab. de Invest.

biol._, tomo IX, 1911.

_Idem_: Los fenómenos precoces de la degeneración traumática de

los cilindros-ejes del cerebro. Con 20 grabados. _Idem_, tomo IX,

1911.

En la figura 149, E, G, perteneciente al cerebelo, mostramos

cómo, merced á la desaparición de la porción periférica del axon

de Purkinje, la arborización nerviosa ha quedado reducida á una

ó dos colaterales iniciales notablemente hipertrofiadas. En

adelante, pues, la neurona cerebelosa no podrá mantener comercio

dinámico sino con sus elementos congéneres vecinos, con cuyos

tallos dendríticos entran en contacto las referidas ramas[267].

[267] El primer autor que encontró en el hombre células de

Purkinje reducidas á sus colaterales iniciales, fué H. Rossi. Sus

estudios, verificados con mi técnica, recayeron en el cerebelo

de un alcoholizado y sifilítico. Merced á mis investigaciones,

quedó patente que dichas disposiciones pueden producirse

experimentalmente en los animales. El trabajo de Rossi, publicado

en los _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo VI, 1908, lleva

por título: _Per la rigenerazione dei neuroni_. Hechos semejantes

fueron comprobados después en el hombre por Marinesco y otros

varios sabios.

[Ilustración: Fig. 149.--Principales tipos de axones de Purkinje del

cerebelo del gato de veinte días, dos días después del traumatismo.

Esta zona se halla cerca de la herida y los axones pertenecen á dos

cortes sucesivos de la misma región.-- A, axon normal; B, axon con

varicosidad; C, D, E, G, axones de tipo arciforme; F, maza final.]

[Ilustración: Fig. 150.--Corte del cerebro motor del gato de

veinticinco días, sacrificado veinticuatro horas después de la

operación.-- A, D, pirámides medianas con colaterales arciformes

hipertróficas y cabo axónico fino y atrófico (_a_, _b_); C, F, G,

pirámides arciformes cuyo trozo axónico periférico ha desaparecido;

B, pirámide cuyo axon se resuelve en dos arcos recurrentes; H,

herida.]

La figura 150, A, D, C, copia el mismo fenómeno metamórfico

con relación á las _pirámides cerebrales_, cuyo axon fué

interrumpido cerca de la substancia blanca. Adviértase cómo

algunas colaterales próximas á la herida se han reabsorbido,

atacadas sin duda de degeneración traumática; en cambio, las

indemnes, brotadas de la porción inicial del axon, han conservado

su vitalidad, hipertrofiándose notablemente y adoptando

configuración arciforme (_f_). Las fases iniciales del proceso

adaptativo ofrécense en las células A y B, donde todavía subsiste

cierto segmento axónico (_a_, _b_) en vías de atrofia.

Cuando la lesión interesa la región axónica de donde parten las

colaterales iniciales, éstas desaparecen del todo y el axon

exhibe un cabo apuntado (fig. 150, _e_), que nosotros hubimos

de designar _punta de corrosión_. Estas neuronas, gravemente

mutiladas, no tardan en degenerar y morir.

[Ilustración: Fig. 151.--Cerebro de perro. Retoños brotados de las

varicosidades del cabo central de las pirámides cerebrales.]

Los precedentes hechos enseñan que la morfología de las células

nerviosas _no obedece á tendencia inmanente y fatal, mantenida por

herencia, como ciertos autores han defendido, sino que depende

enteramente de las circunstancias actuales físicas y químicas del

ambiente_.

7. Desde el punto de vista de la _regeneración_, el cerebro y

cerebelo son incomparablemente menos activos que los ganglios y

médula espinal. Ningún histólogo consiguió demostrar con absoluta

certeza la realidad de fenómenos regenerativos en la substancia

blanca de dichos centros. Por nuestra parte, sólo á fuerza

de porfiadas exploraciones logramos, al fin, descubrir actos

indiscutibles de producción de fibras nuevas, bien que efímeras

y, por consiguiente, frustradas. Semejante precario retoñamiento

obsérvase exclusivamente en animales jóvenes (gato y perro de diez

á veinte días) y al nivel de las varicosidades de trayecto y mazas

finales de los cilindros-ejes interrumpidos dentro de la substancia

blanca (cabos centrales). Dos variedades principales se presentan:

[Ilustración: Fig. 152.--Cerebro de perro. Axones del cabo central

con segmentos necrosados (_b_), dentro de los que penetran _bouquets_

de neurofibrillas retoñantes (_a_).]

_a_) De gruesa varicosidad terminal (_bola de retracción_) ó

de trayecto surgen varias radiaciones, finas y pálidas, que

se pierden en los territorios limítrofes, donde se ramifican

y acaban en punta pálida. Por evocar la figura de la tortuga,

designé tan singular disposición _aparato testudoide_ (fig. 151,

E, F, H).

_b_) En las fronteras de un segmento axónico necrosado, las

neurofibrillas supervivientes de la vecina varicosidad entran

en activa proliferación, generando cierto penacho de ramúsculos

que invaden el protoplasma muerto (fig. 152, _a_), donde acaban

mediante botones ó anillos. Por su figura, que recuerda algo la

de la _sepia_, bauticé tan insólita disposición con el nombre de

_aparato cefalopódico_.

Las figuras 151 y 152 nos dispensan de entrar en más pormenores

acerca de estas neoformaciones fracasadas.

[Ilustración: Fig. 153--Cerebelo del gato de pocos días. Células de

Purkinje excitadas por el traumatismo, de cuyo soma surgen brotes

descendentes (_a_).]

Actos eventuales de regeneración incipiente son rarísimos en el

_cerebelo_. Con todo eso, á fuerza de insistentes experimentos de

irritación traumática de los corpúsculos de Purkinje, y escogiendo

al efecto mamíferos de pocos días (gato y perro), conseguí percibir

en dichos elementos indubitables señales de retoñamiento. Séame

permitido señalar, entre otras disposiciones de índole neoformativa

frustrada, estas dos:

_a_) Transformación (con creación de ramas abortivas) del

ramaje protoplásmico de los elementos de Purkinje, en elegante

_bouquet_, compuesto de finos pedículos coronados por

botones reticulados (figura 153, _c_). Para distinguirla de

otras, calificamos esta singular modificación _metamorfosis

rosaliforme_.

_b_) Emisión, al nivel del soma, de apéndices delgados laterales

ó descendentes terminados á corta distancia (fig. 153, _a_)

mediante anillo, grumo ó varicosidad. Ciertas proyecciones

parecen encerrar una sola neurofibrilla.

[Ilustración: Fig. 154.--Pirámides cerebrales del perro. Cerca de la

herida los axones interrumpidos (cabo central) muestran rosarios de

bolas (B, C); D, bolas sueltas cerca de la herida.]

8. Por lo que toca al _proceso degenerativo de las fibras y células

del cerebro y cerebelo_, provocado ora por sección, ora por

contusión, bien por intromisión de cuerpos extraños, la cosecha de

disposiciones morfológicas recogidas fué tan copiosa y variada que

sobrepujó á todas mis esperanzas. Relatarlas todas, aún concisamente,

exigiría muchas páginas. Para no torturar demasiado al lector con

interminables listas de cominerías descriptivas, me contraeré á

exponer algunos datos sobresalientes:

_a_) Corroborando y ampliando resultados, ya señalados en

1907[268], pusimos en evidencia que todo axon cerebral ó

cerebeloso, interrumpido á regular distancia de la célula de

origen, reacciona vivamente, formando al nivel de su segmento

ó cabo central, cierta _bola_ ó _maza final_, precedida de

otras esferas ó varicosidades extendidas en forma de rosario

hasta la última colateral inicial (fig. 154). Casi todas estas

bolas se separan del axon durante los días siguientes á la

lesión, atrofiándose sucesivamente en el seno de la substancia

gris, donde constituyen colonias neurofibrillares agónicas.

Transcurrida una ó dos semanas del traumatismo, permanece

solamente la varicosidad más próxima á la porción indemne del

axon, afectando forma de maza ó de botón terminal. Tal es la

_bola de retracción_, que marca claramente en una preparación del

cerebro y cerebelo la dirección en que se encuentra la neurona

de origen. Las precedentes mutaciones del axon, con la susodicha

_autotomía_ ó acto de eliminación de las esferas, corresponden

genéricamente al proceso comunmente designado por los autores

_degeneración traumática del cabo central_ y estudiado mediante

técnicas insuficientes. En la figura 156, B mostramos varias

mazas de retracción, pertenecientes á las células de Purkinje,

ocho días después de la sección; y en la figura 154 reproducimos

el proceso de arrosariamiento y autotomía de los cilindros-ejes

de las pirámides gigantes del cerebro.

[268] _Cajal_: Note sur la dégénérescence traumatique des fibres

nerveuses du cervelet et du cerveau. Avec 4 grav. _Trab. del Lab.

de Invest. biol._, tomo V, 1907. Véase también: Los fenómenos

precoces de la degeneración neuronal en el cerebelo. Con 10

grabados. _Idem_, tomo IX, 1911.

[Ilustración: Fig. 155.--Fenómenos de metamorfosis neurofibrillar en

las mazas terminales de axones cerebrales cortados (A, B, C) y en

bolas sueltas (G, F, E).]

_b_) Las grandes bolas desprendidas por _autotomía_ de robustos

cilindros-ejes, conservan, durante mucho tiempo, cierta colonia

central neurofibrillar, la cual en ciertos casos excepcionales,

de que damos copia en la figura 155, E, J, F, ofrece señales

evidentes de supervivencia y de retoñamiento intraprotoplásmico.

Son las _neurobionas_, que, antes de perecer, intentan durante

su agonía esfuerzos desesperados por restablecer la perdida

continuidad con sus hermanas.

[Ilustración: Fig. 156.--Ocho días después de la lesión, los axones

de las células de Purkinje (cerebelo del conejo adulto) presentan

_bolas de retracción_ (B).]

_c_) Mis observaciones revelaron también que las neuronas

comprometidas por presiones, conmociones ó traumatismos, recaídos

en la vecindad, no sucumben siempre súbitamente, presa de la

desintegración granulosa, sino que se necrosan por grados,

propagándose el proceso[269] destructivo desde las capas

protoplásmicas superficiales hasta las profundas. En las figuras

157, A, E y 158, A, E aportamos patentes ejemplos de esta gradual

mortificación. Repárese cómo en torno del núcleo y en el eje

de las dendritas sobrevive tenazmente el armazón protoplásmico

que, entrando en excitación formativa, hipertrofia, á veces,

sus neurofibrillas y afecta configuraciones sorprendentes y

variadísimas (fig. 157, D, E).

[269] _Cajal_: Alteraciones de la substancia gris provocadas por

conmoción y aplastamiento. Con 6 grabados. _Trab. del Lab. de

Invest. biol._, tomo IX, 1911.

[Ilustración: Fig. 157.--Células de Purkinje del cerebelo

traumatizado. Nótese en A, B y C la presencia de una zona cortical

mortificada con persistencia de las neurofibrillas perinucleares.]

_d_) Entre las modalidades metamórficas del armazón

neurofibrillar lesionado por conmociones y presiones, obsérvase

á menudo cierta alteración, en un todo comparable con la

característica de los animales invernantes ó de los atacados

de rabia[270]. Muchas neurofibrillas han experimentado la

_hipertrofia fusiforme_, mientras que otras han desaparecido

enteramente. Transiciones variadas entre el mero proceso

hipertrófico y la producción de husos hallará el lector en la

figura 158, J, G, que copia algunas pirámides cerebrales tomadas

de la vecindad de una herida complicada con los efectos de

enérgica contusión.

[270] _Cajal_: _Loc. cit. Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo

III, 1904.

[Ilustración: Fig. 158.--Fenómenos de metamorfosis neurofibrillar

en las pirámides cerebrales próximas á una herida contusa.-- A,

neurofibrillas perinucleares vivaces; B, C, D, formación de asas y

anillos; J, hipertrofia neurofibrillar; G, estado fusiforme.]

_e_) Los aludidos trabajos revelaron, asimismo, un hecho de

cierto interés criteriológico[271], pues permite discernir

fácilmente los axones muertos de los _vivos_. Aludo á las

llamadas _fibras conservadas_ (figura 159, _d_), segmentos

de cilindros-ejes bruscamente destruídos por el traumatismo,

y como embalsamados por la acción del exudado. Aparecen cerca

de las heridas, afectando todos los atributos de los axones

normales, á quienes se asemejan por su perfecta colorabilidad,

forma cilíndrica, aspecto estriado y ausencia de bolas y

varicosidades. Á primera vista confúndense con los axones vivos.

De ellos discrepan, sin embargo, por terminarse en los bordes

de la herida, y á veces en pleno exudado, mediante un gancho

(_c_) ó algunas vueltas de espira, exhibir trayecto más ó

menos serpenteante, y, en fin, rematar hacia lo profundo de la

substancia gris á favor de _punta de corrosión_ progresivamente

pálida (_b_).

[271] _Cajal_: Fibras nerviosas conservadas y fibras nerviosas

degeneradas. Con 9 grabados. _Trab. del Lab. de Invest. biol._,

tomo IX, 1911.

[Ilustración: Fig. 159a.--Borde proximal de una herida transversal

del cerebro de gato de un mes, sacrificado veintiuna horas después de

la operación.-- A, zona viva ó de reacción; B, zona de corrosión; C,

zona de las fibras conservadas; D, exudado de la herida; _a_, maza de

refracción; _b_, punta de corrosión de una fibra conservada y unida

todavía á un axon sano; _c_, puntas flotantes de fibras conservadas.]

En la figura 159a, _d_, presentamos los bordes de una herida

cerebral cruzados por numerosas _fibras conservadas_. Repárese

cómo ninguna de ellas ofrece _bola de retracción_; al revés de

los axones vivaces, los cuales, situados á mayor profundidad,

van todos provistos de varicosidades de trayecto y maza terminal

(_a_).

9. Por lo que hace á las _metamorfosis patológicas y actos

regenerativos sobrevenidos en los ganglios sensitivos_, dí

á luz dos trabajos de investigación: uno referente á los

_ganglios transplantados_[272] y otro (en 1913) tocante á los

fenómenos reaccionales en ellos sobrevenidos consecutivamente al

_arrancamiento_ á distancia de los nervios correspondientes.

[272] _Cajal_: Algunas observaciones favorables á la hipótesis

neurotrópica. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo VIII, 1910.

Nuestros estudios sobre el fecundo tema de la _injertación de los

ganglios sensitivos_, confirmaron, desde luego, los bellísimos y

transcendentales experimentos de Nageotte acerca de la metamorfosis

de las neuronas neuropolares en multipolares, amén de la aparición

de nidos nerviosos, la necrosis celular del centro gangliónico

seguida de la formación de _nódulos residuales_, etc., añadiendo las

siguientes observaciones:

_a_) Si en vez de transplantar ganglios grandes jóvenes bajo

la piel de un animal adulto, según hacían Nageotte, Marinesco,

Rossi, Dustin, etc. (_homotransplantación_), se injertan

pequeñísimos ganglios (los terminales de la cola de caballo)

de mamíferos recién nacidos bajo la piel de animales hermanos

(_homocronotransplantación_) el número de células nerviosas

supervivientes es mucho mayor, salvándose hasta las habitantes

en el centro ganglionar, incluyendo sus axones. De ordinario,

en los experimentos de Nageotte estas prolongaciones aparecen

necrosadas. Adviértese también que los fenómenos de creación y

proyección de nuevos apéndices alcanzan inusitada energía (fig.

159).

[Ilustración: Fig. 159b.--Trozo de un pequeño ganglio

transplantado.-- A, nervio de nueva formación que cruza la cápsula

ganglionar (B) é invade el tejido conectivo del huésped; C, E, ramas

neoformadas que trazan revueltas en la cápsula; G, H, neuronas

muertas; F, apéndice dirigido al interior del ganglio.]

_b_) Según notamos en la figura 159, A, la pujanza de crecimiento

y progresión de los citados brotes es tal, que á menudo barrenan

la cápsula fibrosa del ganglio injertado. Reunidos en manojos,

que son verdaderos nerviecitos, y traspasada la barrera capsular,

los citados retoños, solicitados sin duda por las substancias

neurotrópicas del tejido cicatricial circunvecino, se derraman en

la trama conectiva del huésped, marchando en desorden, como en

busca de los desaparecidos territorios terminales (fig. 159, D).

_c_) De parecida manera se conducen los axones subsistentes

de las raíces gangliónicas. Gracias á la pequeñez del injerto

consérvanse vivaces casi todos ellos y generan, principalmente

del lado de la rama periférica, nerviecitos aberrantes que se

pierden en los territorios vecinos del animal receptor.

10. Mis experimentos de _arrancamiento de los nervios_[273] por

fuera y á distancia de los ganglios sensitivos, revelaron un hecho

de cierto interés, á saber: que es posible provocar en las neuronas

gangliónicas, por simple conmoción ó vibración mecánica, todos

los curiosos fenómenos de metamorfosis del soma y producción de

retoños observados por Nageotte en los ganglios injertados (creación

de apéndices, formación de _nidos_ pericelulares y de células

desgarradas y lobuladas, aparición de _nódulos residuales_, etc.).

[273] _Cajal_: Fenómenos de excitación neurocládica en los

ganglios y raíces nerviosas consecutivamente al arrancamiento del

ciático. (Con 4 grabados). _Trab. del Lab. de Invest. biol._,

tomo XI, 1913.

Cuando el arrancamiento recae en las raíces motrices, en paraje

alejado de la médula espinal, promuévese, entre otros efectos,

ya señalados por Sala y Cortese (que trabajaron también con mi

técnica), la formación de numerosos retoños, muchos de los cuales,

retrogradando en el interior de la raíz, penetran en la médula

espinal, inundando de ramas nerviosas el territorio del cordón

antero-lateral.

Asimismo pusimos de manifiesto que las heridas de los ganglios ó

el aplastamiento de sus raíces dan ocasión á fenómenos activos

de retoñamiento en las fibras y células sensitivas, con formación

lujuriosa de nidos de extraordinaria complicación.

[Ilustración: Fig. 160.--Intercalación de un trozo nervioso en la

herida del ciático. Nótese cómo los retoños del cabo central son

atraídos por los dos extremos del injerto (B), dentro del cual

caminan superficiales.-- A, cabo central; C, cabo periférico; _d_,

fibras que, después de recorrer el injerto, penetran en dicho cabo

degenerado.]

11. Singularmente expresivos en favor de la _teoría neurotrópica_,

fueron los resultados de mis experimentos de _transplantación y

reimplantación de los cordones nerviosos_[274] en el intervalo

de los segmentos del ciático interrumpido. De estos estudios,

confirmatorios, en principio, de los efectuados por Lugaro, Marinesco

y Dustin, despréndese una conclusión importante: que la acción

trópica atrayente de las células de Schwann del injerto hállase

íntimamente vinculada con la vitalidad de las mismas. Injertos

muertos (descompuestos ó alterados mediante líquidos coagulantes,

etc.) no ejercen influjo neurotrópico sobre los retoños del cabo

central del ciático cortado; gruesos y frescos injertos sólo atraen

las fibras por su capa cortical ó subneurilemática, territorio donde

las células de Schwann se mantienen vivaces y activas; en fin,

delgadísimos y fresquísimos injertos (reimplantación), cuya trama

conserva íntegramente sus propiedades fisiológicas, son invadidos

casi enteramente por los retoños circulantes por el ambiente.

En la figura 160 reproducimos el resultado de uno de nuestros

experimentos. Adviértase cómo los axones neoformados en el cabo

central de un nervio seccionado concéntranse en el extremo proximal

del injerto (_e_), que recorren en toda su longitud para emerger,

en fin, por el opuesto lado é insinuarse en el cabo periférico del

ciático (_d_). Nótese, además, la preferencia de los retoños por

las capas superficiales del nervio injertado, que son naturalmente

las más vivaces y las más activas, por tanto, para la elaboración

de fermentos atrayentes. La citada convergencia axónica, denotadora

de la sensibilidad exquisita de los retoños hacia las substancias

liberadas por el injerto, resulta un hecho singularmente favorable

para nuestra teoría neurotrópica.

[274] _Cajal_: Estudios sobre la degeneración y regeneración del

sistema nervioso, tomo I, págs. 537 y siguientes, 1913.

[Ilustración: Fig. 161.--Cabo periférico de un nervio cortado. En

dicho cabo y no lejos de la herida se hizo una ligadura apretada

para impedir el paso de los retoños invasores.-- A, cicatriz

internerviosa; B, ligadura; _a_, _c_, retoños insinuados en el cabo

periférico degenerado; C, porción situada debajo de la ligadura, con

axones agónicos (_d_) en vías de degeneración; _b_, bola atascada de

que brota una proyección exploradora. (Figura semiesquemática).]

[Ilustración: Fig. 162.--Nervio ciático multiseccionado. A, cicatriz

principal, frontera del cabo vivaz ó central; B, C, hemisecciones

nerviosas destinadas á crear estrechas fajas cicatriciales, _a_,

_b_, _c_, ramificaciones de los retoños al nivel de las cicatrices.

(Figura semiesquemática).]

12. En diversos estudios sobre la regeneración habíamos anunciado el

pensamiento de que las _bolas gigantes_, observadas en el extremo

libre de ciertos retoños, tenían por causa el atasco ó detención

eventual de las mazas; que _los retrocesos_ se debían al choque

contra obstáculos insuperables y, en fin, que las _divisiones_,

aparte la posible intervención de fuentes neurotrópicas múltiples,

obedecían también al topetazo del cono contra células ó conglomerados

celulares. Tales interpretaciones parecían probables, pero no

indiscutibles: faltábales la prueba experimental decisiva.

Á fin de aportarla, efectuamos en 1912[275] algunos experimentos

encaminados á angostar gradualmente las rutas destinadas á recibir á

los jóvenes axones y establecer en ellas obstáculos invencibles. Bajo

este aspecto, diónos plena satisfacción el conocido proceder de las

_ligaduras nerviosas_, combinado con la sección (fig. 161).

[275] _Cajal_: Influencia de las condiciones mecánicas sobre la

regeneración de los nervios. Con 3 grabados. _Trab. del Lab. de

Invest. biol._, tomo X, 1912.

De nuestro trabajo, notablemente ampliado en el libro sobre la

_degeneración y regeneración_, extraemos dos figuras, altamente

significativas:

_a_) La 161, que reproduce esquemáticamente los efectos de una

ligadura moderadamente apretada, prueba perentoriamente _que

toda detención del cono de crecimiento tiene por resultado el

modelamiento de una bola ó maza de variable espesor_ (_b_). Á

veces, cerca de la región de la ligadura, ó sea de la máxima

angostura, las mazas emiten fibras finas exploradoras, á su

vez prontamente atascadas. En la misma figura se observa que

después de chocar con el obstáculo unos pocos axones, retroceden

bruscamente, trazando asas, cuya convexidad señala la presencia

de aquél (_a_).

_b_) En fin, la figura 162, donde se copia un cabo periférico

varias veces seccionado, demuestra que las divisiones de los

axones asaltantes de las viejas vainas de Schwann (B) ocurren

precisamente al nivel de las cicatrices intermediarias, es decir,

en territorios rellenos de células conectivas irregularmente

distribuídas, aunque ricos en materias neurotrópicas. Abundancia

de fermentos estimulantes del crecimiento axónico y presencia

de obstáculos múltiples constituyen, pues, las condiciones

determinantes de las ramificaciones axónicas.

[Ilustración]

Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2) · 第 28 / 58 题