Trabajos del trienio 1905, 1906 y 1907. -- Investigaciones
sobre la regeneración de los nervios y las vías centrales.
-- Controversia entre los monogenistas y poligenistas. -- El
neuronismo sale triunfante de la prueba a que fué sometido
por los adeptos de la teoría catenaria. -- Nuevos estudios
sobre la génesis de las vías nerviosas en el embrión, también
fortalecedores de la concepción neuronal. -- Hechos demostrativos
de que las neurofibrillas de la célula nerviosa constan de
unidades vivientes relativamente autónomas.
Coinciden los años de 1905 y 1906 con el cenit de mi carrera
científica. Durante ellos sonrióme la fortuna hasta el punto de
alcanzar los más altos galardones á que un hombre de ciencia
puede aspirar; y en dicho período, aparte comunicaciones de menor
cuantía, efectué observaciones decisivas para la consolidación de la
concepción neuronal, á la sazón muy discutida.
Comencemos por referir sucintamente lo más granado de mi labor de
Laboratorio durante el citado bienio.
Cediendo á estímulos de que luego hablaré, consagré primeramente mi
atención á dilucidar el siempre controvertido problema del mecanismo
regenerativo de los nervios y vías nerviosas centrales interrumpidas;
y después (y ésta fué tarea ejecutada en la segunda mitad de 1906) á
explorar con la nueva técnica la génesis de las fibras nerviosas del
embrión, tema íntimamente relacionado con el precedente.
Ambos estudios respondieron á cierto estado circunstancial de
opinión. Tras largo período de plácido y casi indisputado señorío de
la doctrina neuronal, cuyas principales pruebas objetivas tuve, según
recordará el lector, la fortuna de aportar, renació con increíble
pujanza, en determinadas escuelas, el viejo y casi olvidado error
del _reticularismo_ y otras similares extravagancias especulativas
(_teoría catenaria_, etc.). Diríase que ciertos espíritus, propensos
al misticismo, son molestados por las verdades sencillas y patentes.
Temperamentos exageradamente altivos, parecen obstinados en
conquistar la fama, no por el honroso y difícil camino del hallazgo
de nuevos hechos, sino por el harto más cómodo y expedito de negar ó
desconceptuar, en nombre de prejuicios aventuradísimos, los hechos
más rigurosamente demostrados. Tan anárquica y desdichada pasión,
nunca del todo desterrada de los dominios biológicos, tuvo, según
acabo de decir, su más elevada culminación allá por los años de 1900
á 1904. Pero entonces los fanáticos del reticularismo adoptaron
nueva táctica. Confiando poco, sin duda, en alcanzar la victoria
en el terreno franco de la morfología neuronal adulta, escogieron
para impugnar el neuronismo el campo, al parecer más propicio, de la
_regeneración de los nervios_ y de la _neurogénesis embrionaria_.
Muchos fueron los arriscados aventureros deseosos de combatir
á la sombra de la vieja bandera desplegada ya en 1867 por
Gerlach y Meynert. Discordes, y hasta antagónicos en muchas de
sus afirmaciones, coincidían solamente en un extraño y unánime
sentimiento de aversión contra la doctrina del contacto y de la
independencia de los corpúsculos nerviosos; doctrina demostrada
hasta la saciedad, según es sabido, hacía lustros, por His, Forel,
nosotros, Lenhossék, Retzius, Kölliker, van Gehuchten, Lugaro,
Waldeyer, Harrison, etc., en el terreno de la histología é histogenia
normales; y por Waller, Münzer, Ranvier, Vanlair, Ziegler, Stroebe,
Forssmann, Marinesco, Langley, Mott, Halliburton, Segale, Purpura
y otros muchos en la esfera de la degeneración y regeneración de
los nervios. Exceptuado el prestigioso profesor Nissl y algún otro,
en las filas del reticularismo formaban jóvenes entusiastas, tan
ansiosos de reputación como candorosos observadores. Recordemos,
entre ellos: á Büngner, Joris, Huber, Sedgwig, Ballance, Wietting,
Marchand, Galeotti y Levi, Monckeberg, Durante, O. Schültze, etc.,
algunos de los cuales trabajaron en épocas anteriores á 1900.
Caudillo y estratega, por el doble derecho del talento y de la
gallardía crítica, de esta lúcida hueste, vino á ser Alfredo Bethe,
docente de la Universidad de Estrasburgo, á quien hicieron justamente
famoso sus impresionantes estudios sobre las neurofibrillas de los
vertebrados. Aparte la indiscutible autoridad del citado sabio,
contribuyeron poderosamente á fascinar á la juventud universitaria
tudesca é italiana (en Francia é Inglaterra la teoría reticular
conquistó pocos adeptos), su insuperable habilidad polémica, la
ingeniosidad de sus recursos técnicos y hasta la brillantez de su
estilo. Aunque defendiendo fórmulas muy diferentes y personales del
reticularismo, contribuyeron á autorizar esta hipótesis aventurada H.
Held, de Leipzig; el profesor Dogiel, de San Petersburgo, y el eximio
Golgi, de Pavía. Con tales fiadores no fué maravilla que se pusiera
en moda execrar y hasta sonreir de la concepción neuronista y del
postulado de la conexión por contacto, no obstante constituir, según
dejamos dicho, la expresión fidelísima de innumerables observaciones
concordantes[234].
[234] Hasta en España repercutió la enconada lucha entre
neuronistas y antineuronistas. Habiendo, sin duda, tenido noticia
de ella por alguna _Revista_ francesa, dos comprofesores de
provincias, echaron las campanas á vuelo, declarando con mal
disimulado regocijo que la concepción neuronal había pasado á la
historia. Y hasta hubo otro _querido_ compañero que, resguardado
tras la visera del anónimo, se permitió dirigirme algunas
tarjetas postales zafiamente insultantes. Creían candorosamente
que con la caída de la doctrina neuronal quedaría definitivamente
desacreditada mi modesta obra científica. Si los aludidos
catedráticos se hubieran tomado el trabajo de leerme, habrían
sabido que la referida concepción fué creada por His y Forel; de
mi cosecha sólo puse los hechos demostrativos de su legitimidad.
El estudio imparcial de mis libros y numerosas monografías
neurológicas habríales también enseñado que si yo fuera capaz de
sentir el fatuo orgullo del inventor, lo cifrara, no en haber
forjado tales ó cuales hipótesis, sino en haber descubierto
algunas centenas de hechos universalmente comprobados. Y estos
hechos, pese al fervoroso _patriotismo_ de mis detractores
españoles, perdurarán mientras no cambie radicalmente --y ello
es algo difícil-- la organización íntima del hombre y de los
animales.
Tan fulminante y difusivo llegó á ser en 1903 el contagio del
reticularismo, gracias, sobre todo, á los sugestivos alegatos de
A. Bethe, que titubeó en su fe neuronista el ilustre Waldeyer, se
pasó temporalmente al bando contrario el profesor Marinesco, y
flaqueó, ¡quién lo dijera!, hasta el ilustre van Gehuchten, una de
las columnas del neuronismo; el cual, sin renunciar enteramente
á la doctrina ortodoxa, hizo á los disidentes la siguiente
humillante concesión: «En el adulto la célula nerviosa representa
individualidad perfecta, producto de un solo neuroblasto; mas en el
estado patológico, por ejemplo durante el proceso de la regeneración
nerviosa, los nuevos cilindros-ejes resultan de la fusión y
diferenciación de una cadena de neuroblastos periféricos...»
Lo expuesto hará ver al lector hasta qué punto arreciaba el peligro.
Autor hubo que dió por definitivamente enterrada la genial concepción
de His y Forel. En fin, la quimera reticularista mostrose tan
invasora y empleó en sus objeciones inconsistentes lenguaje tan
arrogante y descomedido, que la paciencia de los neuronistas tocó á
su límite. Era preciso poner un correctivo á la general aberración.
Algunos sabios, extrañados de mi silencio y considerándome acaso como
el más obligado á volver por los fueros de la verdad, escribíanme en
son de reproche: «¿Qué hace usted? ¿Cómo no se defiende?»
He sentido siempre invencible repugnancia hacia las ociosas
polémicas. Con ello piérdese un tiempo precioso que podría emplearse
provechosamente en allegar hechos nuevos. ¿Quién ignora, además,
que la verdad, aun indefensa, acaba por prevalecer? Mas ante la
arrolladora marea del error y ante los reiterados requerimientos de
mis amigos, vime obligado á hacer alto en mi camino y descender á la
palestra, doliéndome mucho tener que gastar quizá dos ó tres años en
investigaciones anatomo-patológicas, cuyo fruto no podía ser otro
que confirmar verdades demostradas hacía tiempo por Waller, Ranvier,
Vanlair, Stroebe y otros muchos sabios. Al final de la campaña tuve,
sin embargo, el consuelo de ver que no se había perdido enteramente
el tiempo. Sobre fortalecer varias conclusiones clásicas, algo
inseguras á causa de insuficiencias metodológicas, conseguí recoger
algunas observaciones originales no desprovistas de valor.
Fuera injusto olvidar que en esta ruda batalla en pro de la verdad
no fuí un solitario; acompañáronme también varios prestigiosos
investigadores á quienes, como á mí, soliviantaron las jactancias
y temeridades de los reticularistas. Mencionemos en primer término
á Perroncito, discípulo favorito de Golgi, que aplicó también al
tema el nuevo método; á Lugaro, Medea, Marinesco y Minea, Tello,
Nageotte, Krassin, etc., etc. Excusado es decir que al triunfo de
la buena causa contribuyó decisivamente el proceder del nitrato de
plata reducido, el cual, con relación al tema debatido, posee la
inestimable ventaja de teñir total y vigorosamente los brotes ó
renuevos de los axones mutilados (cabo central), brotes que es dable
perseguir cómodamente en secciones espesas al través de la cicatriz y
dentro del cabo periférico hasta los mismos aparatos terminales.
Recordemos ahora algunos antecedentes del problema de la
_regeneración de los nervios_.
Los patólogos y fisiólogos de la primera mitad del siglo pasado
(Waller, Vulpian, Ranvier, Brown-Sequard, Münzer, etc.) pusieron de
manifiesto el siguiente hecho: cuando en un mamífero joven se corta
un cordón nervioso, la porción de éste situada más allá de la sección
(el _cabo periférico_) degenera y muere rápidamente, reabsorbiéndose
progresivamente las reliquias del axon y mielina; mientras que, meses
después, tanto la cicatriz intermediaria ó internerviosa, como el
cabo periférico, ofrecen numerosas fibras neoformadas que restablecen
total ó parcialmente la sensibilidad y motilidad del miembro
paralizado.
¿En virtud de qué mecanismo histológico se restaura el cabo
periférico destruído y se regeneran las terminaciones nerviosas en
músculos y superficies sensibles?
Las soluciones propuestas giraban todas en torno de estas dos:
la _teoría de la continuidad_ ó _monogenista_, sostenida por
Waller, Münzer, Ziegler, Ranvier, Vanlair, Stroebe, Kölliker,
Mott, Halliburton, Harrison, Lugaro, etc.; y la _teoría de la
discontinuidad_ ó _poligenista_, proclamada por algunos fisiólogos
(Vulpian, Brown-Sequard, Bethe) y por buen golpe de anatomo-patólogos
y patólogos (Büngner, Wietting, Ballance, Stewart, Marchand, Medea,
etc.).
Los mantenedores de la primera solución sostenían que las fibras
neoformadas del cabo periférico representan simplemente la
prolongación, por vía de brote y crecimiento progresivo, de los
cilindros-ejes del cabo central, los cuales conservarían plena
vitalidad gracias á su continuidad con la neurona de origen ó _centro
trófico_; mientras que los adeptos del poligenismo, ó de la segunda
teoría, afirmaban resueltamente que las fibras regeneradas resultan
de la diferenciación y sucesiva transformación de las células de
revestimiento de los tubos nerviosos viejos (núcleo y protoplasma
en vías de división de los corpúsculos de Schwann). Estas células
dispondríanse al principio en cadena ó cordón protoplásmico macizo,
dentro de cuyos anillos surgirían progresivamente, por un acto de
diferenciación, sendos trozos axónicos ulteriormente fundidos en
filamento continuo y, al fin, reunidos con los extremos axónicos
libres del cabo central.
Excusado es decir que, no sólo por mi convicción neuronista,
sino hasta por el imperio de tendencias irresistibles, repugnóme
invenciblemente esta explicación. Creyente fervoroso en la unidad
de las leyes biológicas y persuadido de que la Naturaleza procede
siempre en sus operaciones con espíritu de estricta economía, no me
cabía en la cabeza que el organismo empleara para la construcción
de los nervios, según la fase evolutiva, dos mecanismos diversos y
casi antagónicos. Porque, de ser cierto el poligenismo en relación
con la regeneración nerviosa, resultaría que durante la neurogénesis
embrionaria el axon representa la obra individual de un neuroblasto ó
célula nerviosa joven; en tanto que, en la regeneración patológica,
el axon neoformado constituye el producto de innumerables células de
Schwann ó _neuroblastos periféricos_, como algunos los llaman, amén
del trozo axónico central, hechura de un neuroblasto embrionario.
Claro es que para ciertos histólogos tamaña contradicción no
existía: para ellos (Fragnito, Joris, Besta, Capobianco, Bethe,
etc.), lo mismo en la regeneración nerviosa que en la neurogénesis
embrionaria, el axon prodúcese mediante la fusión de innumerables
células primitivamente independientes (_teoría catenaria_). Pero
semejante aserción (aceptable para histólogos que sólo habían
explorado las fases tempranas de la neurogenia con métodos fáciles
é impotentes para dar limpia y rigurosamente la silueta de un
cilindro-eje en vías de formación) era incapaz de persuadir á quienes
como v. Lenhossék, Retzius, Edinger, Lugaro, Athias y nosotros,
habíamos contemplado, merced á las insuperables revelaciones del
método de Golgi, imágenes clarísimas é irreprochables de los
neuroblastos y de los axones durante todos sus momentos evolutivos;
imágenes perentoriamente demostrativas, según dejamos expuesto en
otro capítulo, de la _unidad genética_ de las citadas expansiones.
Entremos ahora en algunos desarrollos acerca de las pretendidas
pruebas presentadas por Bethe y sus principales corifeos.
Comenzó Bethe sus investigaciones reproduciendo íntegramente los
experimentos de Philippeaux y Vulpian, esto es, resecando en
mamíferos de pocos días trozos de nervio ciático y apartando y
ocultando los cabos de suerte que toda reunión y, por tanto, todo
restablecimiento de la continuidad fisiológica, fuera imposible.
Trabajando en las referidas condiciones, declaró dicho sabio
que en un cierto número de casos (no en todos, limitación muy
significativa), el examen macro-microscópico de la cicatriz
reveló interrupción absoluta de los segmentos, al mismo tiempo
que una regeneración más ó menos avanzada del periférico,
como lo denotó el hecho de su excitabilidad fisiológica.
Estas observaciones, así como la comprobación de todas las
fases intermedias entre las células de Schwann y los tubos
nerviosos jóvenes, fases ya señaladas por Büngner, condujéronle
á suponer, á semejanza de éste, que los nervios separados
radical y definitivamente de su centro trófico son capaces de
autorregenerarse. Cada axon, pues, representaría la obra común
de muchas células de Schwann, en cuyo protoplasma, arribado á
madurez, se diferenciarían ulteriormente las neurofibrillas,
signo positivo de la aparición de la conductibilidad nerviosa.
Fundaba Bethe tan radical poligenismo, más que sobre
observaciones histológicas precisas, en los resultados de los
experimentos fisiológicos. Así, cuando en cualquiera de los
casos de sección nerviosa citados se excita eléctricamente el
cabo periférico autorregenerado, el animal, insensible al dolor
(indicio de incomunicación sensitiva), mueve los músculos de
la pierna y pie; mientras que no se obtienen contracciones
musculares si el segmento estimulado es el central. Las
excepciones de esta regla interprétalas Bethe suponiendo que, á
pesar de sus precauciones, hanse creado comunicaciones eventuales
entre los dos cabos.
Comprobaciones más ó menos completas de estas conclusiones fueron
publicadas no sólo por los afiliados al reticularismo, sino, según
dejo apuntado, hasta por neuronistas tan convencidos como Marinesco y
van Gehuchten.
En esta situación del ambiente moral emprendimos en 1905 nuestras
investigaciones sobre la _regeneración de los nervios_[235]. Duraron
cerca de dos años, y recayeron sobre gran número de animales (conejo,
gato, perro, etc.). Las principales conclusiones de estos estudios
van condensadas en las siguientes proposiciones:
[235] Una extensa relación de nuestras observaciones, ilustrada
con profusión de grabados, fué publicada, bajo el título de
_Mecanismo de la degeneración y regeneración de los nervios_,
en _Trabajos del Lab. de Investig. biol._, tomo IV, 1905. Bajo
la forma de resumen, aparecieron también estos trabajos en
el _Boletín del Instituto de Alfonso XIII_, números 2 y 3 de
1905. En fin, otra comunicación complementaria cierra nuestra
investigación sobre el argumento, á saber: _Les metamorphoses
précoces des neurofibrilles dans la régénération et la
dégénération des nerfs._ _Trab. del Lab. de Investig. biol._,
tomo V, fasc. 2, 1907.
Añadamos aún que de los referidos estudios salió á luz una
traducción alemana, bajo la forma de libro; y que, en fin, acerca
del tema de la _Regeneración de los nervios_ versó también
nuestro discurso de ingreso en la Academia de Medicina de
Madrid. Esta oración, leída en 30 de Junio de 1907, fué honrada
y enaltecida con un bellísimo discurso de contestación de D.
Federico Olóriz, el ilustre anatómico de San Carlos.
[Ilustración: Fig. 117.--Cabo central y comienzo de la cicatriz
intermediaria del nervio ciático seccionado y examinado tres días
después de la operación. Gato de pocos días.-- F, fibra del cabo
central; _a_, rama terminal nacida del axon preexistente; C, _b_,
botones finales de las fibras que marchan por la cicatriz; _d_, botón
de que brotan nuevas ramas.]
1. Cuando se corta el nervio ciático de un mamífero joven y
se sacrifica el animal varios días después de la operación,
adviértese en los preparados efectuados según el citado proceder
de impregnación, que gran número de los cilindros-ejes del cabo
central son asiento de un fenómeno muy activo de retoñamiento.
Este retoñamiento se efectúa de dos maneras: _a_, la fibra
ó fibras nuevas poseen carácter de terminales y brotan del
cabo ensanchado del axon viejo; _b_, los nuevos conductores
representan ramas colaterales nacidas en ángulo recto ó agudo
del antiguo cilindro-eje. En ambos casos, las ramas neoformadas
afectan aspecto semejante á las fibras de Remak, es decir, que
carecen de vaina medular, invaden el exudado interpuesto entre
los cabos nerviosos, se ramifican á menudo en su camino, y, en
fin, acaban libremente á favor de una _maza ó botón terminal_,
especie de ariete, destinado á empujar las cédulas mesodérmicas y
á fraguar una ruta al través de la futura trama cicatricial (fig.
117, C, _b_).
El descubrimiento de esta excrecencia terminal, confirmada
después por las investigaciones de Perroncito, Marinesco,
Nageotte, Sala, Tello, Dustin, Rossi, etcétera, reviste cierta
importancia para la resolución del problema debatido, pues
gracias á dicho botón protoplásmico final, cabe precisar en
los cortes, no sólo el nivel á que ha llegado el proceso
regenerativo, sino el origen y orientación de los cilindros-ejes
neoformados.
2. Durante sus fases iniciales, las fibras nerviosas neoformadas,
así como sus botones terminales, carecen de núcleos ó de células
de Schwann; pero desde el tercero ó cuarto día en adelante, los
corpúsculos conectivos embrionarios son atraídos, y aparecen en
torno de los axones desnudos núcleos marginales. Esta precedencia
formativa de los axones regenerados sobre los corpúsculos de
Schwann, compromete singularmente la teoría catenaria, pues
demuestra que durante las primeras fases de la evolución de las
fibras, faltan por completo las cadenas celulares (véanse las
figs. 117 y 118).
[Ilustración: Fig. 118.--Cabo central del nervio ciático del gato,
donde aparecen los restos del axon necrosado recubiertos por ramas
nacidas de la porción vivaz del axon: estas ramas no aciertan, á
veces, á emerger rápidamente hacia la cicatriz y generan ovillos
complicados (B, C). (La autopsia efectuóse cincuenta y dos horas
después de la operación).]
3. Estudiando la marcha de las fibras neoformadas durante los
seis días siguientes á la interrupción nerviosa, reconócese
fácilmente que las mazas terminales crecen al azar en el sentido
de la menor resistencia: un gran número de ellas retrograda,
tanto dentro del cabo central, donde se remontan mucho, como en
los territorios perinerviosos; otra parte de estos conductores,
desorientados y errantes, detiénense ante los obstáculos, trazan
revueltas complicadas y se pierden, en definitiva, para los
efectos de la neurotización del cabo periférico.
[Ilustración: Fig. 119.--Trozo de cicatriz y cabo periférico del
gato joven, cuyo nervio ciático fué seccionado setenta y dos días
antes. Adviértase cómo los retoños llegados á dicho cabo no forman
cadenas, penetrando ya entre, ya dentro de los estuches del segmento
periférico (vainas viejas de Schwann), á lo largo de las cuales
crecen rápidamente (_f_).-- A, cicatriz; B, cabo periférico. (La
reunión de los cabos fué dificultada por obstáculos mecánicos).]
Tales axones extraviados, muy abundantes en los casos de
resección de nervios ó de apartamiento intencional de los cabos
nerviosos, caracterízanse por exhibir una maza ó esfera terminal
gigantesca capsulada, frecuentemente en vías de degeneración.
Estas bolas finales enormes pertenecen á fibras detenidas en su
crecimiento (fig. 120, _c_).
4. Transcurridos diez ó doce días en los animales adultos, y
seis ó siete en los de pocas semanas, las fibras jóvenes no
extraviadas, errantes por el tejido cicatricial intercalar,
asaltan los estuches del cabo periférico, dentro de los cuales
caminan, apartando á su paso los detritus de mielina todavía
no reabsorbidos. Al nivel de los obstáculos, las nuevas fibras
se dividen á menudo, y las ramas marchan flexuosas, caminando
indiferentemente, tanto por las bandas de Büngner, como por sus
intersticios (fig. 119, _b_, _c_).
[Ilustración: Fig. 120.--Curiosos ovillos de fibras regeneradas
creados junto al cabo central ó dentro de éste, á causa de los
obstáculos que para desembocar en la cicatriz encuentran los retoños.
Muchos de éstos siguen trayectos retrógrados, trazando espiras
innumerables. Algunos, en fin, rompen la vieja membrana de Schwann,
exhibiendo recio botón final, revelador de larga detención (_c_, _d_,
_b_).]
5. Cuando, repitiendo el experimento de Vulpian, Brown-Sequard,
Bethe, etcétera, tras la interrupción traumática de un nervio
se interponen obstáculos á la reunión inmediata de los cabos
nerviosos, obsérvase frecuentemente, dos o tres meses después
de la operación, una regeneración muy avanzada del segmento
periférico. Examinado éste con ayuda de nuestro proceder de
teñido, percíbense en su interior numerosos axones jóvenes que
se terminan constantemente, y á niveles diferentes, dentro
del cordón nervioso periférico, á favor de un menudo botón de
crecimiento ó de un espesamiento fusiforme (figura 119, _f_).
La exploración de la extensa y accidentada cicatriz que junta
los cabos nerviosos distantes, revela, no la ausencia de
fibras nerviosas unitivas, según admitían arbitrariamente los
partidarios de la teoría catenaria, sino un plexo nervioso
complicado, formado por hacecillos de fibras ameduladas, y
extendido sin interrupción desde el cabo central al periférico.
6. Las fibras nerviosas neoformadas divídense repetidamente en la
cicatriz, y muy especialmente en la frontera del cabo periférico,
donde, frecuentemente, cada axon grueso se resuelve en un
_bouquet_ de finas ramillas terminales. Las ramas generadas por
cada axon no van consignadas á un solo tubo viejo, antes bien,
se reparten en varios de los vacíos estuches; de donde resulta
que, un grupo relativamente pobre de axones aferentes, puede
inervar buena parte del nervio degenerado (figura 119, _b_, _d_).
Notemos que las consabidas ramas, siempre orientadas hacia la
periferia, así como sus mazas libres, son hechos absolutamente
inconciliables con la teoría catenaria.
7. El proceso de la multiplicación de las células de Schwann
del cabo periférico obedece, no al fin de producir cadenas de
elementos transformables por autorregeneración, según afirman
Büngner y Bethe, en cilindros-ejes, sino al de segregar
substancias estimulantes, susceptibles de atraer y encauzar hacia
las terminaciones nerviosas motrices y sensitivas las fibras
nerviosas jóvenes errantes por la cicatriz.
[Ilustración: Fig. 121.--Fenómenos de retoñamiento abortado de los
axones del cabo central. Gato de varias semanas, siete días después
de la operación.-- A, tubo con brotes abortados; B, axon varicoso con
bola final; C, tubo dentro del cual los retoños han producido haces y
ovillos complicados.]
Dejo dicho ya que un joven investigador italiano, Aldo
Perroncito[236], discípulo del ilustre histólogo de Pavía, sirvióse
también del método del nitrato de plata reducido (cuya utilidad
para las investigaciones anatomo-patológicas fué ya anunciada por
mí en 1904), para el estudio de la regeneración de los nervios. Las
conclusiones á que llegó este sabio coincidieron casi exactamente con
las mías, salvo haber logrado sorprender la existencia de divisiones
y de ramas neoformadas en el cabo central en fecha más temprana que
yo, es decir, desde el segundo día de la sección, y haber descrito
perfectamente las formas iniciales de los haces y ovillos nerviosos,
señalados por diversos autores y detalladamente descritos por
nosotros (figuras 120 y 121, C).
[236] _A. Perroncito_: Sulla questione della rigenerazione
autogena delle fibre nervose. Nota preventiva. _Boll. della
Società Medico chirurgica di Pavia._ Seduta 19 Maggio, 1905.
(Publicado en Septiembre de 1905). Un trabajo extenso y con
grabados apareció en 1906, del cual se publicó traducción
en _Beiträge zur pathol. Anat. u. zur Allgem. Pathologie v.
Ziegler_, Bd. XLII, 1907.
* * * * *
Mi aludido trabajo sobre la _Regeneración de los nervios_ tuvo por
objetivo esencial conseguir la prueba objetiva de que las nuevas
fibras aparecidas en el _cabo periférico_ de un nervio cortado
representan incontestablemente brotes axónicos del _cabo central_.
En cambio, descuidamos algo el examen de los actos iniciales de la
regeneración misma (comportamiento de los axones del cabo central
durante los dos primeros días), tema muy ilustrado, según dejamos
dicho, por Perroncito. Á subsanar esta falta se encaminó cierta
comunicación publicada en 1907[237]. En ella, además de comprobar
algunos hechos interesantes señalados por el joven discípulo de
Golgi, pusimos de manifiesto:
[237] _Cajal_: Les metamorphoses précoces des neurofibrilles,
etc. _Trab. del Lab._, tomo V, 1907.
1. Que los primeros retoños del cabo central brotan de
preferencia al nivel de los espesamientos axónicos vecinos del
_disco de soldadura_ (tubos medulados).
2. Que los cilindros-ejes del cabo periférico no mueren
instantáneamente al ser bruscamente interrumpidos de su centro
trófico; antes bien, pasan, señaladamente en la vecindad de la
cicatriz, por cierto proceso agónico, durante el cual ensayan
la formación de mazas de crecimiento, botones y ramificaciones,
producciones efímeras y frustradas por no ser influídas por
efluvios vivificantes emanados del centro trófico (neurona con su
núcleo).
[Ilustración: Fig. 122.--Cilindros-ejes del cabo periférico de un
nervio cortado. Nótese en la zona próxima á la herida fenómenos de
supervivencia y regeneración de las neurofibrillas (C, D). (Gato,
cuarenta y ocho horas de la operación).]
3. Que cuando el axon muere súbitamente por aplastamiento ú
otras injurias traumáticas, el protoplasma necrosado, de aspecto
pálido y granuloso, es frecuentemente invadido por neurofibrillas
aisladas, de reciente formación, las cuales acaban mediante
anillos, asas y otras figuras (véanse en la figura 123, _a_,
_c_, _d_, los curiosos retoñamientos intra-axónicos de las
neurofibrillas nacidas en la porción viva del axon). Semejantes
fenómenos se desarrollan también en el cabo periférico de los
nervios cortados (fig. 122, _a_).
[Ilustración: Fig. 123.--Fenómenos de retoñamiento intra-axónico
de las neurofibrillas en axones mortificados por la presión de las
pinzas (_a_, _b_, _d_, _c_).-- D, porción central de un axon de que
emanan retoños. (Cincuenta y dos horas de la operación en el gato).]
4. En fin, que estos y otros actos vegetativos de neurofibrillas
aisladas, así como los fenómenos más atrás señalados de
metamorfosis del esqueleto neurofibrillar del soma neuronal
(rabia, acción del frío, etc.), implican la idea de que las
hebras del axon coloreables por la plata se componen de unidades
vivientes infinitesimales, las _neurobionas_, capaces de crecer y
multiplicarse con relativa autonomía en el seno del neuroplasma,
y susceptibles de disponerse, según las circunstancias, en
colonias intra-axónicas de variable arquitectura. La mencionada
hipótesis de las _neurobionas_, explicativa de muchos cambios
estructurales de las neuronas, fué acogida simpáticamente por los
autores.
Á causa de estos trabajos, buen número de autores regresaron al
neuronismo. Entre los arrepentidos recordamos á Dorhn, Levi,
Marinesco y van Gehuchten. Siguieron luego los trabajos de
confirmación de Guido Sala, Nageotte, Minea, Lugaro, Dustin, Sala
y Cortese, Modena, y sobre todo de Tello, á quien debemos un
brillante estudio sobre la _regeneración de las placas motrices_
y terminaciones sensitivas[238]. Ni hay que olvidar aquellos que,
sirviéndose de otros métodos, apoyaron el monogenismo: Krassin, Mott
y Halliburton, Stewart, Poscharisky, Edmont, Stuart, etc. La opinión
reaccionó, al fin, vigorosamente en favor de la doctrina clásica del
_desarrollo continuo_ ó _monogenista_.
[238] _F. Tello_: Dégénération et régénération des plaques
motrices après la section des nerfs. _Trab. del Lab. de Invest.
biol._, tomo V, 1907.
_Idem_: La régénération dans les fuseaux de Kühne. _Trab. del
Lab. de Invest. biol._, fasc. 4, vol. V, 1907.
Hasta Alfredo Bethe, el batallador campeón del catenarismo, en sus
réplicas, no exentas de vivacidad y acrimonia, y señaladamente
en cierto trabajo polémico aparecido en 1907, mostrose bastante
conciliador, pues no negaba ya la capacidad regenerativa de las
fibras del cabo central ni la llegada de sus brotes hasta las
fronteras del cabo periférico; limitábase solamente á defender la
necesidad del concurso de las _células de Schwann_ de este último
segmento para hacer efectiva la restauración nerviosa. Algún tiempo
después, apremiado quizá por los argumentos irrebatibles aducidos
por Perroncito, Lugaro, Marinesco y nosotros, el inquieto fisiólogo
de Estrasburgo tomó el partido de abandonar el campo[239]. _¡Victis
honos!_
[239] Así me lo anunció varios años después, no sin algún dejo
de melancolía, al acusar amablemente recibo de mi obra en dos
volúmenes, _Degeneración y regeneración del sistema nervioso_.
Añadamos aún que autoridades tan prestigiosas como Retzius, v.
Lenhossék, Schiefferdecker, Edinger, Heidenhain, Verworn, Harrison,
etc., que asistieron de lejos, aunque con simpática atención, á los
incidentes del debate, adoptaron explícita ó implícitamente en sus
escritos la doctrina monogenista ó de la continuidad.
Huelga decir que la maltratada _concepción neuronal_ salió de la
prueba fortalecida y subyugante. Lejos de hallar, según esperaban
sus adversarios, en el tema de la regeneración nerviosa insuperables
dificultades, encontró, por el contrario, nuevos argumentos, á cuya
luz no pocos fenómenos enigmáticos de la estructura y mecanismo
vegetativo del protoplasma nervioso recibieron inesperados
esclarecimientos.
[Ilustración: Fig. 124.--Corte de la médula espinal, ganglio raquídeo
y raíz anterior de un embrión de pollo de tres días. Adviértase que
todos los axones son continuos, partiendo de sendos neuroblastos.--
A, raíz anterior; B, ganglio raquídeo; _b_, _c_, neuroblastos
jóvenes.]
* * * * *
El otro trabajo aludido al principio del presente capítulo versó
sobre la _Génesis de los nervios y expansiones neuronales en el
embrión_[240]. Según era de presumir, conseguí corroborar, con ayuda
del nuevo método, todas las interesantes revelaciones hechas de 1890
con auxilio de la reacción cromo-argéntica. Y después de señalar é
impugnar errores de interpretación en que, engañados por técnicas
imperfectas, cayeron Balfour, Beard, Dorhn, Paton, Capobianco,
Fragnito, Besta, Pighini, O. Schültze, etc., logré sentar las
siguientes conclusiones:
[240] _Cajal_: Génesis de las fibras nerviosas del embrión y
observaciones contrarias á la teoría catenaria. _Trab. del Lab.
de Invest. biol._, tomo IV, 1906.
_a_) Que el _axon_ representa constantemente una prolongación
primaria del _neuroblasto_ ó célula nerviosa embrionaria, según
descubrió His y confirmamos nosotros, Lenhossék, Kölliker,
Harrison, etc. (fig. 124, A, _a_).
_b_) Que todas las vías nerviosas primeramente aparecidas,
desde el tercer día de la incubación en el pollo, en el eje
cerebro-raquídeo, constan exclusivamente de axones continuos sin
el menor rastro de núcleos ni de cadenas celulares.
_c_) Que asimismo faltan dichas cadenas celulares en los nervios
ó vías nerviosas extracentrales, siendo escasísimos al principio
los núcleos de origen mesodérmico (del tercero al cuarto día de
la incubación) intercalados en ellas.
_d_) Que el nervio óptico carece al principio de todo núcleo
intercalar.
_e_) Que las dendritas se forman posteriormente al axon,
resultando del estiramiento en direcciones múltiples del
protoplasma neuroblástico, y no por aposición de materia
indiferenciada ni por fusión de series celulares.
_f_) Que las _neurofibrillas_ se diferencian primeramente en la
porción del neuroblasto donde surge el _cono de crecimiento_,
extendiéndose después á lo largo del axon rudimentario y
modelando dentro del cono mismo una especie de pincel ó paquete
fusiforme.
_g_) Que algunos axones, durante su marcha al través de los
tejidos, exhiben una _maza terminal_ ó hinchazón olivar libre,
semejante á la peculiar de las fibras nerviosas en vías de
regeneración (más adelante interpretamos estas tumefacciones
finales como _conos de crecimiento_ de axones extraviados é
hinchados por detención en su marcha) (fig. 125, _a_).
Omitimos aquí la enumeración de muchos datos referentes á las
metamorfosis del armazón neurofibrillar de las neuronas, al
crecimiento y complicación estructural de los nervios, á la
aparición de las terminaciones nerviosas sensoriales (retina y
aparato acústico), á la diferenciación de las neuronas de los
ganglios raquídeos, etc., etc.
Un resumen de estas investigaciones (confirmadas en principio por
Held, según veremos más adelante) fué comunicado á la _Sección
anatómica del Congreso internacional de Medicina_ celebrado en Lisboa
en Abril de 1906.
Ardía yo en deseos de ensayar la nueva fórmula en el análisis de
las _degeneraciones y regeneraciones de las vías centrales_, tema
sobre el cual habíanse publicado infinidad de monografías (Eichorst,
Stroebe, Schiefferdecker, Kahler, Homen, Lowenthal, Ziegler, Coën,
Barbacci, Lugaro, Nageotte, etc.).
[Ilustración: Fig. 125.--Fibras nerviosas del trigémino marchando
libremente al través del mesodermo. Repárese en la ausencia de
cadenas celulares.-- _a_, botón de crecimiento; _b_, bifurcación.
(Embrión de pollo á los tres días y medio de la incubación.)]
Aunque con algunas variantes de apreciación, casi todos los autores
convenían en que es imposible la regeneración de la _substancia
blanca_ de la médula espinal, cerebro, cerebelo, etc., acaso por
ausencia de elementos orientadores ó _células de Schwann_. Mis
observaciones, recaídas en el _nervio óptico y médula espinal_,
confirmaron en principio la precedente conclusión; pero demostraron
también que la irregenerabilidad no es ley fatal é ineluctable, sino
resultado secundario de ambiente químico desfavorable al crecimiento
de los retoños. En el cabo central de los axones cortados prodúcense
también _mazas_ y _botones de crecimiento_ que penetran en la
cicatriz; de estos conos emanan á veces proyecciones secundarias
prolijamente subdivididas. Mas, en virtud de causas desconocidas,
días después de la lesión, los brotes axónicos recién formados se
marchitan sin cruzar la cicatriz, acabando por reabsorberse.
Durante el año de 1907 dí también á la estampa otras monografías,
sobre cuyo contenido no puedo insistir aquí. Citemos un trabajo
efectuado con la colaboración de Rodríguez Illera[241] sobre la
_estructura comparada del cerebelo_; otro concerniente al _aparato
reticular interno de Golgi-Holmgren_[242], teñido mediante cierta
variante especial del método del nitrato de plata reducido;
algunas _notas microfotográficas_[243] con la descripción de
aparatos destinados á la proyección cinematográfica de copias de
preparaciones espesas ó de planos múltiples; cierta exploración
sobre la _regeneración y degeneración_ de las fibras del cerebro y
cerebelo[244] (descubrimiento de la llamada _bola de retracción_
del cabo central del axon y de otros curiosos fenómenos); algunas
_nuevas fórmulas de fijación_[245] _destinadas á la técnica de las
impregnaciones argénticas_; y, en fin, dos artículos de carácter
polémico publicados en el _Anatomischer Anzeiger_.
[241] _S. R. Cajal_ y _R. Illera_: Quelques nouveaux details sur
la structure de l’écorce cérébelleuse. (Avec 9 gravures). _Trab.
del Lab. de Invest. biol._, tomo V, 1907.
[242] _Cajal_: L’appareil réticulaire de Golgi-Holmgren coloré
par le nitrate d’argent. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo
V, 1907.
[243] _Idem_: Notes microphotographiques. (Avec 6 gravures).
_Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo V, 1907.
[244] _Idem_: Note sur la dégénérescence traumatique des fibres
nerveuses du cervelet et du cerveau. (Avec 4 gravures). _Trab.
del Lab. de Invest. biol._, tomo V, 1907.
[245] _Idem_: Quelques formules de fixation destinées à la
méthode du nitrate d’argent. _Trab. del Lab. de Invest. biol._,
tomo V, 1907.
Constituye el primero[246] ardoroso y razonado alegato en favor de
la concepción neuronal de His y Forel, apoyado sobre imponente masa
de pruebas concordantes deducidas del proceso de la neurogénesis
y del mecanismo de la regeneración de los nervios. En el segundo
artículo[247], publicado simultáneamente en Alemania y España, se
responde á cierta crítica gratuita de H. Held, defensor de la vieja
y abandonada teoría de Hensen, y se comunican significativas y
convincentes observaciones sobre la _evolución de los neuroblastos_
y la _diferenciación neurofibrillar_. Acerca de este último trabajo,
bastante rico en hechos originales, diremos algo más adelante.
[246] _Cajal_: Die histogenetischen Beweise der Neuronentheorie
von His und Forel. Mit. 24 Abbild. _Anat. Anzeiger._ Bd. XXX,
1907.
[247] _Idem_: Nouvelles observations sur l’évolution des
neuroblastes avec quelques remarques sur l’hipothèse
neurogénétique de Hensen-Held. (Avec 16 gravures). _Trab. del
Lab. de Invest. biol._, tomo V, 1907, y _Anat. Anzeiger._ Bd. 37,
1908.
[Ilustración]