CAPÍTULO XVIII

Mis hallazgos con la nueva fórmula de impregnación argéntica

durante los años 1903, 1904 y 1905. -- Real disposición del

esqueleto neurofibrillar en el protoplasma nervioso y en

las arborizaciones pericelulares. -- Con la colaboración de

Tello, señalo curiosas variaciones fisiológicas del retículo

neurofibrillar bajo la acción de la temperatura; y ayudado de

D. D. García, las variaciones neurofibrillares de la rabia. --

Aplicación del método á los embriones y fetos, y estudio en

las aves y mamíferos de la estructura de los focos bulbares y

origen de los nervios acústicos, motores y sensitivos. -- Las

neurofibrillas de los vermes, singularmente del _Lumbricus_. --

Análisis estructural de las placas motrices, de las neuronas

de la retina y de otros órganos sensoriales periféricos. --

Interesantes revelaciones morfológicas conseguidas en los

ganglios sensitivos y simpáticos del hombre, etc.

Lugar común es que los descubrimientos científicos son función de

los métodos. Aparecida una técnica rigurosamente diferenciadora,

síguense inmediatamente, en serie lógica y casi de modo automático,

impensados esclarecimientos á problemas antes inaccesibles, ó

insuficientemente resueltos. Y si esto es verdad con relación á todas

las ciencias naturales, lo es de señaladísima manera en los dominios

de la histología. Para el histólogo cada progreso de la técnica

tintorial viene á ser algo así como la adquisición de nuevo sentido

abierto hacia lo desconocido. Como si la naturaleza hubiérase

propuesto ocultar á nuestras miradas el maravilloso artificio

de la organización, la célula, el misterioso protagonista de la

vida, se recata obstinado en la doble invisibilidad de lo pequeño

y de lo homogéneo. Texturas formidablemente complejas preséntanse

al microscopio con la albura, igualdad de índice de refracción y

virginidad estructural de una masa gelatinosa. Más afortunadas, las

demás ciencias naturales tienen, al menos, su objeto de estudio

directamente accesible á los sentidos. Sólo la histología debe

cumplir, antes de lanzarse á la labor analítica, la previa y difícil

tarea de patentizar su objeto propio. Y en tan rigurosa campaña ha de

luchar --lo hemos dicho ya-- con dos grandes adversarios: lo pequeño

y lo incoloro. El histólogo sólo podrá avanzar en el conocimiento de

los tejidos, incrustándolos ó tiñéndolos selectivamente con reactivos

variados, capaces de hacer resaltar las células con gran energía del

fondo incoloro. De esta suerte, la colmena celular se nos ofrece sin

velos; diríase que el enjambre de diáfanos é invisibles infusorios se

transforma en bandada de pintadas mariposas.

Por eso, cuando el azar permite á un investigador crear un nuevo

método tintorial-selectivo, ó perfeccionar felizmente alguno de

los conocidos, la histología ensancha su horizonte sensible. Y la

cosecha de hechos nuevos y significativos, la catalogación de formas

y estructuras, efectúase llana y descansadamente, como quien siega á

placer en trigal sembrado por otros.

[Ilustración: Fig. 103.--Dos células de la médula espinal del conejo

de pocos días. Adviértanse en _a_ y _b_ indiscutibles ramificaciones

de los filamentos intraprotoplásmicos y legítimas disposiciones en

red.]

Algo de esto me ocurrió al explotar sistemáticamente la fórmula

de impregnación del nitrato de plata reducido, cuyas principales

ventajas son, según dejo dicho: la generalidad de sus efectos y

su extraordinaria simplicidad. Esta simplicidad de manipulaciones

hizo posible concentrar formidable labor en brevísimo tiempo; con

que logré adelantarme á Bielschowsky, Donaggio y á otros ilustres

introductores de técnicas valiosísimas, pero menos expeditas

y cómodas para la colecta de hechos nuevos. Las preparaciones

clarísimas y terminantes logradas á tan poca costa, sobre revelar

disposiciones morfológicas originales en diversas provincias

nerviosas, y aun en tejidos de otra estirpe, me consintieron

confirmar datos anatómicos antes inseguros, y fortalecer y consolidar

doctrinas harto controvertidas. Excusado es decir que durante los

últimos meses de 1903, y en los años siguientes, me entregué á la

tarea, no ya con actividad, sino con ese celo impetuoso y absorbente,

que me ha valido más de una antipatía entre mis émulos.

[Ilustración: Fig. 104.--Figuras semiesquemáticas destinadas á

mostrar el efecto de la invernación en las neurofibrillas de los

reptiles (médula espinal).-- A, neurona motriz tomada del lagarto

entorpecido por el frío; B, la misma célula después de la excitación

provocada por el calor.]

Ya en el primer trabajo aparecido en mi Revista[218], la cosecha

de hechos nuevos ó de consolidación de los poco conocidos, fué

considerable. Citemos aquí, lo más brevemente posible, las más

salientes conquistas:

[218] _Cajal_: Un sencillo método de coloración del retículo

protoplásmico y sus efectos en diversos centros nerviosos. _Trab.

del Lab. de invest. biol._, 1903.

1. Atañe la primera al problema general de la arquitectura

neurofibrillar, al que hemos aludido ya en el anterior capítulo, con

ocasión de extractar las ideas de Apáthy y Bethe. Mi fórmula prestábase

ventajosamente á ello, á causa de impregnar las neurofibrillas, sobre

todo en los animales jóvenes, de intenso color negro ó café obscuro.

Y con efecto, en la _médula espinal_, _bulbo raquídeo_, _cerebro_,

_cerebelo_, _ganglios_, etc., lo mismo en las neuronas voluminosas

que en las pequeñas, mostrose claramente la real configuración del

esqueleto del protoplasma nervioso.

[Ilustración: Fig. 105.--Efectos de la temperatura en la disposición

del retículo de las células nerviosas (médula espinal) del conejo de

pocos días.-- A, temperatura de 25°; C, temperatura de 10° mantenida

algunas horas; B, temperatura de 15°.]

Conforme mostramos en la figura 103 y siguientes, dicho armazón se

compone, no de un conjunto de hilos independientes que pasarían desde

el soma á las expansiones, según pensaban Apáthy, Bethe y Bielschowsky,

y en parte también Donaggio, sino de un retículo en donde se destacan

dos clases de hebras: las _gruesas ó primarias_ (_a_), intensamente

coloreables en café ó rojo pardo, y _las finas y secundarias_ (_b_),

más débilmente teñidas y enlazadas entre sí y con las precedentes.

Los detalles de las figuras 103 y 104, B nos dispensan de entrar aquí

en prolijidades descriptivas. Por lo demás, la referida disposición

reticular fué prontamente confirmada por buen número de autores, que

emplearon asiduamente la nueva fórmula de impregnación: van Gehuchten,

Michotte, G. Sala, L. Azoulay, Nageotte, Dogiel, Marinesco, Medea,

Lugaro, Tello, R. Illera, v. Lenhossék, etc.

Mis estudios mostraron, además, que el citado esqueleto neurofibrillar

exhibe, según los tipos celulares estudiados, algunas variantes

dispositivas. Denso y rico en hebras dispuestas en haces apretados

entre los grumos de Nissl, en las colosales neuronas de la médula,

bulbo y ganglios, consta de escasas hebras, separadas por amplios

espacios, en las diminutas células nerviosas. En fin, en algunos

elementos de mediana talla se contienen dos redes intraprotoplásmicas:

_perinuclear ó compacta_, formada por las neurofibrillas centrales

amibadas de las expansiones; y _cortical ó floja_, generada por los

filamentos superficiales del axon y dendritas (fig. 103, A).

2. Mis observaciones revelaron luego un hecho interesante á cuyo

encuentro contribuyó también mi ayudante el Dr. Tello, á saber: que

_las neurofibrillas no forman un armazón estable y rígido, sino que

representan algo vivo, mudable y susceptible de reaccionar, cambiando

de aspecto en presencia de estímulos fisiológicos y patológicos_[219].

[219] _Cajal_: Variaciones morfológicas normales y patológicas

del retículo neurofibrillar. _Trab. del Lab. de Invest. biol._,

tomo III, cuadernos 1 y 2. (Con 4 grabados).

Como prueba de esta transformación mostramos comparativamente

los retículos de las neuronas espinales del lagarto en estado de

entorpecimiento invernal (acción de frío) y en estado de actividad

(acción del calor de la estufa), poniéndose de manifiesto que el frío

produce coalescencia de las neurofibrillas, que se funden en gruesos

cordones, y aumento de la materia argentófila (fig. 104).

Más adelante apareció una extensa monografía[220], describiendo

menudamente las referidas variaciones, no sólo en los reptiles, sino

muy especialmente en los mamíferos jóvenes y hasta en el _hirudo_. En

la figura 105 podrá notar el lector las sorprendentes mutaciones que

sufre el retículo en los mamíferos jóvenes (conejo) cuando éstos son

sometidos á la acción de bajas temperaturas.

[220] _Idem_: Variaciones morfológicas del retículo nervioso de

vertebrados é invertebrados. _Trab. del Lab. de Invest. biol._,

tomo III, 1904. (Con 5 grabados).

3. Casi contemporáneamente descubrí que la nueva fórmula suministra

también, en determinadas condiciones, imágenes excelentes del llamado

_aparato reticular de Golgi_ de los epitelios[221]. Este poder

revelador, que se acreditó más tarde en los invertebrados, me permitió

discutir con datos objetivos terminantes las teorías á la sazón en

lucha de Holmgren, Golgi y otros acerca de la naturaleza y morfología

del susodicho retículo.

[221] _Cajal_: El aparato tubuliforme del epitelio intestinal

de los mamíferos. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo III,

cuadernos 1 y 2. (Con 2 grabados).

[Ilustración: Fig. 106.--Dibujo semiesquemático destinado á mostrar

algunas de las arborizaciones terminales libres reveladas en el

cerebelo por la nueva técnica argéntica.-- A, célula estrellada de la

capa molecular; B, cestas pericelulares; D, _e_, fibras trepadoras;

C, _b_, ramas colaterales de los axones de Purkinje.]

4. En fin, cosa importante, el nuevo recurso técnico mostrose también

propicio, impregnando con inesperado vigor _las neurofibrillas de

muchas arborizaciones terminales de los centros_ (_nidos de las

células motrices_, _cestas pericelulares de los corpúsculos de

Purkinje, fibras musgosas y trepadoras del cerebelo_, etc.) (fig. 106).

Esta propiedad resultó tanto más preciosa cuanto que carecíamos por

entonces de método regular susceptible de comprobar y contrastar

corrientemente en el cerebelo y médula espinal las arborizaciones

nerviosas pericelulares reveladas por el cromato de plata. En

presencia de las elegantísimas preparaciones del cerebelo, donde las

_cestas_, las _fibras musgosas_ y _trepadoras_ aparecían nítidas,

transparentes, con matices enérgicos y variados, y _teñidas por

completo sin la menor laguna tintorial_, mi alegría fué inmensa.

Habían quedado para siempre pulverizadas las objeciones de los

adustos impugnadores del método de Golgi, siempre recelosos, de

que las siluetas del cromato de plata no tradujeran disposiciones

preexistentes.

[Ilustración: Fig. 107.--Aparato endocelular de Golgi demostrado en

las neuronas de la lombriz de tierra.]

Según mostramos en la figura 106, la plata coloidal no sólo reproduce

las formas clásicas de los preparados golgianos, sino que aporta

por añadidura interesantísimos é impensados detalles estructurales.

Repárense los anillos terminales de las colaterales recurrentes de

los axones de Purkinje (_b_); la estrangulación inicial del axon de

las células de cesta (_a_); las _cestas_ propiamente dichas (B); la

arborización serpenteante de las fibras trepadoras (D), etc.

[Ilustración: Fig. 108.--Células del intestino de la lombriz con su

característico aparato endocelular.]

Como hallazgos accesorios mencionaré todavía:

5. Confirmación, con nuevos detalles, del sistema neurofibrillar

hallado en los invertebrados (_hirudo_) por Apáthy, y refutación de la

teoría de las redes intercelulares de este autor.

6. Descripción de las fases evolutivas del retículo neurofibrillar en

los embriones y animales recién nacidos (células del cerebro, cerebelo,

ganglios, etc.).

7. Encuentro y descripción por primera vez en los invertebrados

(_lumbricus_) del aparato reticular de Golgi, que aparece, tanto en las

células nerviosas como en las epiteliales, localizado en un polo del

soma, no lejos del núcleo (figs. 107 y 108).

8. Descubrimiento en las células epiteliales del intestino del

_hirudo_, de un sistema de fibras libremente terminadas y comunicantes

con espacios linfáticos subyacentes. Estos conductos constituyen una

disposición aparte del aparato tubular de Golgi, Negri y Holmgren.

Confirmado por Holmgren en el _hirudo_, por Sánchez en varios

crustáceos y recientemente por Río-Hortega, que añade interesantes

detalles.

9. Mi ansiosa curiosidad llevóme después á ensayar reiteradamente el

nuevo recurso analítico en los embriones y animales recién nacidos;

y advertí que la coloración se obtiene en los elementos y fibras

nerviosas en vías de evolución con más constancia é intensidad todavía

que en el adulto. Además, la relativa simplicidad estructural y

brevedad de las distancias en los embriones permite resolver problemas

de organización casi inabordables en los animales llegados á pleno

desarrollo.

Entre los hechos recogidos en esta indagación[222] citaré los

siguientes, referentes á la organización fundamental del bulbo

raquídeo, protuberancia, etc.:

[222] _Cajal_: Asociación del método del nitrato de plata al

embrionario para el estudio de los focos motores y sensitivos.

_Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, fascículos 2 y 3,

Junio y Septiembre. (Con 12 grabados).

Sobre el mismo tema se exponen algunas consideraciones en una

Revista estudiantil, _Revista escolar de Medicina_, 15 Diciembre

1903.

_a_) Descripción exacta del _foco superior ó descendente_ del

trigémino, en el cual distinguí una _porción superior_ de células

multipolares y otra _porción inferior_ de neuronas piriformes

voluminosas. (Confirmado por P. Ramón en batracios, reptiles y

aves).

_b_) Observación precisa de los _núcleos motores oculares_ y

singularmente el del _motor ocular común_ de las aves, con sus

diversos subnúcleos, y la marcha de sus axones.

_c_) Impregnación de los _ganglios raquídeos embrionarios_.

En ellos se analiza la transformación sufrida por el retículo

protoplásmico durante el tránsito de la fase bipolar á la

monopolar. (Confirmado por Besta, que trabajó con este mismo

método).

_d_) Descripción de los _focos del coclear y vestibular_ en los

embriones, donde se manifiesta que la primera aparición del

retículo diferenciado tiene lugar en torno del núcleo.

_e_) Reconocimiento de las terminaciones nerviosas en las

_crestas acústicas_ de los embriones de pollo (existencia de

fibras colosales y fibras finas, terminaciones en cabos y

por ramas libres horizontales, etc.). Confirmado en diversos

mamíferos, y ampliado con la adición de hechos interesantes, por

London, Kolmer y Bielschowsky.

_f_) Determinación en las aves del _foco intersticial del

fascículo longitudinal posterior_, cuyos axones gigantes son

descendentes, ingresando en dicha vía.

_g_) Localización del _núcleo rojo_ de las aves, así como

señalamiento del origen y decusación del _haz de Monakow_, sólo

conocido en los mamíferos.

_h_) Descripción del origen de la vía _óptico-refleja

descendente_ del tubérculo cuadrigémino anterior, etc.

10. Con la esperanza de recolectar nuevos pormenores estructurales,

abordé más tarde el análisis de las placas motrices de los mamíferos y

aves, y publiqué cierta nota[223] acompañada de expresivos grabados.

[223] _Cajal_: Contribución al estudio de la estructura de las

placas motrices. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III,

cuadernos 2 y 3, 1904. (Con 3 grabados).

En este trabajo se señala por vez primera el armazón

neurofibrillar de las placas motrices de aves y mamíferos,

reconociéndose la estructura reticulada de los ensanchamientos

de la arborización nerviosa y la disposición ansiforme de las

neurofibrillas de las más finas ramificaciones. (Confirmado y

ampliado por Dogiel, Botezat (terminaciones sensitivas), y sobre

todo por Tello y Boeke, que han hecho un buen estudio de las

placas motrices de los mamíferos).

[Ilustración: Fig. 109.--Hipertrofia y simplificación de las

neurofibrillas en las células de la médula espinal de los animales

rábicos.]

11. El descubrimiento de las curiosas transformaciones experimentadas

por las neurofibrillas bajo la acción de estímulos fisiológicos,

condújome al examen del retículo en diversos estados patológicos.

Esperaba hallar alguna variación, más ó menos típica, de los procesos

infecciosos del sistema nervioso, susceptible de ser aprovechada en el

diagnóstico. Estas esperanzas confirmáronse plenamente por lo que toca

á los centros nerviosos de los animales rábicos (perro, conejo, hombre,

etc.), exploración en que fuí celosamente ayudado por D. Dalmacio

García, Jefe de la Sección de Veterinaria del _Instituto Nacional de

Higiene_.

En la extensa monografía[224] consagrada al referido argumento

hago constar que, bajo la influencia del virus rábico, las

células nerviosas de los ganglios, médula, bulbo, cerebelo,

cerebro, etc., del conejo, cavia, perro, etc., pasan por las

siguientes fases: _a_) aproximación de las neurofibrillas, que

se disponen en haces apretados, dejando libres grandes espacios;

_b_) desaparición de los filamentos secundarios y fusión de

los haces en cordones macizos, sucesivamente más gruesos y

menos numerosos; _c_) en fin, vacuolización del protoplasma,

lateralización del núcleo, formación de nuevas dendritas (estado

irritativo del retículo), multiplicación de los corpúsculos

satélites, alteración varicosa y destrucción de los axones,

transformación de los nidos nerviosos (cerebelo, médula,

etcétera) (fig. 109).

[224] _Cajal_ y _D. García_: Las lesiones del retículo de las

células nerviosas en la rabia. _Trab. del Lab. de invest. biol._,

cuaderno 4, 1904. (Con 28 grabados).

Las citadas alteraciones del retículo se consideran como una

reacción de este órgano celular bajo el estímulo de las toxinas

lísicas, reacción comparable á la desarrollada por el retículo de

los reptiles sometido á la acción del frío.

En fin, considerando la precocidad de dicha alteración

neurofibrillar, la constancia absoluta de su presentación en la

rabia y su ausencia en otras enfermedades infecciosas, se estima

la susodicha hipertrofia neurofibrillar como un seguro signo

diagnóstico de la hidrofobia del hombre y animales. (Confirmado

por Marinesco, que estimó la mencionada lesión como excelente

medio de diagnosticar la rabia).

12. En fin, citemos aún, para completar la serie de los trabajos de

1904, una investigación sobre las _neurofibrillas de la retina_[225],

de que se publicó traducción alemana[226], y otra indagación, de igual

carácter, acerca de los _ganglios de la lombriz de tierra_[227].

[225] _Cajal_: El retículo neurofibrillar de las células de la

retina. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, fascículo 4,

1904. (Con 1 grabado y 1 lámina litografiada).

[226] _Idem_: Das Neurofibrillennetz der Retina. _Intern.

Monatssch. f. Anat. u. Physiol._, Bd. 21, H. 418. Número

extraordinario destinado á conmemorar el 50 aniversario del

Doctorado del ilustre histólogo W. Krause.

[227] _Cajal_: Neuroglia y neurofibrillas del _Lumbricus_.

_Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, cuaderno 4. (Con 4

grabados).

En este último trabajo se exponen dos métodos de impregnación

aplicables al estudio de los ganglios del _Lumbricus_. El

primero, simple modificación del proceder del nitrato de plata

reducido (fijación en formol solo ó con amoníaco), impregna

exclusivamente la trama neuróglica de los invertebrados, de que

se da sucinta descripción. El segundo proceder, combinación de

la impregnación argéntica y áurica, tiñe de violeta ó rojo las

neurofibrillas, que se presentan dispuestas en redes tupidas,

extendidas por todo el protoplasma, reproduciendo en principio la

disposición del armazón neurofibrillar de los vertebrados, etc.

No sería completo el inventario de la labor de 1904 si no recordara

que, en dicho año, dí feliz acabamiento á mi obra magna en tres

volúmenes, titulada: _Histología del sistema nervioso del hombre y

de los vertebrados_. (Madrid, 1899 á 1904)[228]. De la cantidad de

trabajo puesto en ella, durante los cinco años que duró la impresión,

darán idea sus 1.800 páginas de texto en 4.º mayor y sus 887 grabados

originales, casi todos de gran tamaño. Comprenderá el lector, que

al redactar tan voluminoso libro, donde se resumía y completaba una

obstinada labor de quince años, antes busqué honra que provecho. Y

sin pecar de inmodesto ó petulante, puedo decir que no erraron mis

cálculos. Hay trabajos para los cuales no existe más galardón que

el sentimiento de la propia estima y la aprobación de los doctos.

En aquella ocasión, mis esfuerzos y desvelos alcanzaron la única

recompensa á que yo aspiraba: los elogios respetuosos de la crítica y

los lisonjeros juicios de los sabios más prestigiosos.

[228] Para animar á los suscriptores, fijóse para los libreros el

importe de los tres tomos en poco más de 10 pesetas (15 para los

abonados). Además, teniendo en cuenta el carácter esencialmente

monográfico de la obra, sólo se tiraron 800 ejemplares. Al

liquidar y, vendida la edición, hallé que mis pérdidas excedían

de 3.000 pesetas.

Escrito en lengua poco conocida de los sabios, y presupuesto el

carácter original y abundancia de pormenores descriptivos, mi

libro fué honrado con varias solicitudes de traducción. Entre

ellas, recuerdo la que fuéme dirigida por la casa J. A. Barth, de

Leipzig, y la formulada por la casa A. Maloine, de París. Al fin,

accedí á una versión francesa, á cargo de mi amigo el Dr. Léon

Azoulay, versión que por haber visto la luz en 1911, debe estimarse

cual obra nueva[229], ya que en ella incluí todo el fruto de las

investigaciones realizadas hasta dicha fecha.

[229] _Cajal_: _Histologie du Système nerveux de l’homme et des

vertebrés_. Edition française revue et mise à jour par l’auteur.

Traduite de l’espagnol par le Dr. L. Azoulay, 1909 á 1911. Esta

obra apareció en dos gruesos volúmenes de cerca de 1.000 páginas

cada uno.

Lo he dicho en otra parte y me complazco en repetirlo, seguro de

que el lector benévolo disculpará mis debilidades. El objeto de mi

obra fué, desde luego, crearme permanente estímulo para el trabajo

intensivo; en previsión de posibles horas de desaliento y de fatiga,

quise atar deliberadamente mi voluntad mediante formal compromiso de

honor contraído con el público. Respondió, además, el citado libro

á un egoísmo harto humano para ser inexcusable: temeroso del olvido

y poco seguro de dejar continuadores capaces de recordar y defender

ante los extraños mis modestas adquisiciones científicas, tuve

empeño en reunir en un todo orgánico las monografías neurológicas

publicadas durante tres lustros en Revistas nacionales y extranjeras,

amén de rellenar, con nuevas indagaciones, los puntos antes no

tratados. Pero, ante todo y sobre todo, deseaba que mi libro fuera

--y perdónese el orgullo-- el trofeo puesto á los pies de la decaída

ciencia nacional y la ofrenda de fervoroso amor rendida por un

español á su menospreciado país!...

[Ilustración: Fig. 110.--Célula sensitiva humana con dendritas

nacientes.]

Durante el año 1905, mi actividad tuvo por cauce principal la

arquitectura de los _ganglios sensitivos y simpáticos_ del hombre

adulto y de algunos mamíferos de gran talla. Hasta entonces, los dos

métodos reveladores de la morfología de las neuronas gangliónicas,

es decir, el de Golgi y el de Ehrlich, apenas se habían aplicado

al hombre plenamente desarrollado. Por tanto, las descripciones

clásicas de Golgi, Ehrlich, de Retzius, Dogiel, etc., aludían casi

exclusivamente á embriones ó mamíferos jóvenes y de pequeño volumen

(ratón, conejo, gato, etc., entre los mamíferos; el pollo, entre

las aves). Y al considerar las grandes mudanzas sufridas por todos

los centros nerviosos en su tránsito de la fase fetal al estado de

plena madurez, preguntábase uno si durante el desarrollo post-fetal

no habrían acaso los ganglios sensitivos y simpáticos humanos

experimentado mutaciones estructurales de importancia. Mas para

esclarecer este punto, la técnica histológica anterior á 1903 no

ofrecía ningún recurso seguro y eficaz.

Esta laguna metodológica fué felizmente colmada por la nueva fórmula

de impregnación, la cual posee la inestimable ventaja de colorear

intensamente las células sensitivas y simpáticas del hombre adulto,

aun en cadáveres poco frescos.

Tamaña excelencia, amén de la constancia y vigor del teñido, me

permitieron, en la primera tentativa exploratoria de los _ganglios

sensitivos_[230], recolectar los siguientes datos originales:

[230] _Cajal_: Nota leída en la sesión del 1.º de Marzo de 1905.

_Anales de la Sociedad española de Historia Natural_, 1905. Sigue

el más extenso trabajo titulado: Tipos celulares de los ganglios

sensitivos del hombre y mamíferos. _Trab. del Lab. de invest.

biol._, tomo IV, fascículos 1 y 2. (Con 20 grabados).

Un año después se publicó una traducción alemana con importantes

adiciones. Véase: Structur der sensiblen Ganglien des Menschen

und der Tiere. _Ergebnisse der Anat. u. Entwicklungsges. von Fr.

Merkel u. R. Bonnet._ Bd. XVI, 1906, Wiesbaden.

[Ilustración: Fig. 111.--Otra célula cuyas expansiones han cruzado la

cápsula para terminarse en bolas.]

_a_) Existencia, aparte los tipos monopolares conocidos,

de neuronas sensitivas provistas de axon y de dendritas

intracapsulares rematadas en abultamientos libres (fig. 110, _b_).

_b_) Hallazgo, relativamente frecuente en los viejos y

frecuentísimo en determinados estados patológicos, de corpúsculos

de cuyo soma ó de cuya expansión principal emanan hebras

finísimas sucesivamente engruesadas y acabadas por bolas

capsuladas situadas sobre la célula, es decir, bajo la membrana

endotelial.

_c_) Encuentro de neuronas análogas á las anteriores, pero cuyos

filamentos, provistos de gruesas esferas finales, se terminan

fuera de la cápsula, entre los manojos de tubos nerviosos

intersticiales (figura 111).

[Ilustración: Fig. 112.--Células fenestradas del ganglio del vago en

el perro.]

_d_) Descubrimiento, en los ganglios craneales (del vago sobre

todo) del hombre y grandes mamíferos, de un singular tipo

celular cuya expansión nerviosa, en vez de poseer un glomérulo

inicial intracapsular, exhibe cierto curioso sistema de asas

anastomóticas nacidas en diferentes puntos de la célula y con

espacios ó mallas rellenas por corpúsculos satélites (figs. 112 y

113).

[Ilustración: Fig. 113.--Curiosos tipos de células fenestradas en los

ganglios sensitivos del carnero.]

_e_) Se demuestra que los atributos de este elemento singular,

que llamamos _corpúsculo fenestrado_, varía mucho, así en

morfología como en abundancia, en las diversas especies animales

estudiadas (perro, gato, asno, caballo, buey, cerdo, carnero,

etc.). (Confirmado por Athias en el raposo y más tarde por Levi,

Dogiel y otros sabios, en gran número de vertebrados).

_f_) Se describen las colaterales de la substancia blanca de

los ganglios y los nidos nerviosos pericelulares del hombre y

mamíferos superiores.

_g_) En fin, se descubre en los ganglios de los ancianos un tipo

especial de célula avejentada, la _célula desgarrada_, cuya

superficie está erizada de apéndices neurofibrillares, en cuyos

intervalos yacen infinidad de corpúsculos satélites (fig. 114).

[Ilustración: Fig. 114.--Células sensitivas _desgarradas_.-- _a_,

axon; _b_, elementos satélites; _c_, apéndices cortos.]

Los extraños tipos de neuronas y los curiosos fenómenos de retoñamiento

descriptos en los ganglios humanos, llamaron poderosamente la atención

de histólogos y anatomo-patólogos, singularmente de J. Nageotte, quien,

merced á penetrantes exploraciones efectuadas con el tantas veces

aludido método en los ganglios de los _tabéticos_, advirtió, además de

notable incremento de ciertas disposiciones señaladas por nosotros en

personas normales, nuevas formas de regeneración patológica. Abierto

el camino, avanzaron después por él con gran fortuna multitud de

neurólogos, entre los que citaremos: á Levi, Marinesco, H. Rossi, L.

Sala, Pacheco, Besta, Schäffer, Dustin, Ranson, Minea, Bielschowsky,

Achúcarro, etc.; animados unos del deseo de encontrar formas normales

nuevas; instigados otros por la esperanza de sorprender alteraciones

específicas concomitantes de determinados procesos patológicos.

13. No menos insólitos y desconcertantes fueron los hechos observados

al explorar los _ganglios simpáticos_ humanos, según dan testimonio

algunas de las adjuntas figuras.

[Ilustración: Fig. 115.--Células del gran simpático del hombre. Tipo

mixto provisto de cortas y largas dendritas.-- _a_, axon; _c_, _b_,

dendritas cortas.]

Resumiendo esta indagación, una de las más importantes de aquel año,

recordaremos aquí:

_a_) El descubrimiento, en las células simpáticas del hombre, de

una categoría especial de dendritas hasta entonces no vistas:

_las dendritas cortas ó subcapsulares_, que proceden de todo el

contorno celular y se terminan libremente entre los corpúsculos

satélites pericelulares. Estos singulares elementos se han

llamado después _neuronas en corona_. Caracterízanse, sobre

todo, por carecer ú ofrecer excepcionalmente _dendritas largas

ó extracapsulares_. En cuanto al _axon_, responde á los rasgos

conocidos en las neuronas simpáticas de los mamíferos.

_b_) La presencia de corpúsculos que, á más de la corona

de finas dendritas señalada, ofrecen recias expansiones

protoplásmicas descompuestas en un plexo difuso terminal. En

la figura 115 presentamos dos de estos tipos simpáticos, que

son bastante abundantes. Algunas de estas células exhiben

una morfología especial en _zurrón ó cometa_ sumamente

característica. (Véase tan curioso tipo cometario en la figura

116).

_c_) Descripción de _glomérulos de conexión_, es decir, de plexos

dendríticos apretadísimos, perfectamente limitados, donde se

entrelazan y convergen expansiones llegadas de varias neuronas.

_d_) Reconocimiento en el hombre de _nidos nerviosos

pericelulares_, extremadamente complicados y en conexión quizás

con las dendritas cortas ó subcapsulares. Las ramas finas de que

tales nidos se engendran son continuación de tubos mielínicos

llegados de la médula espinal (fig. 116, _b_).

_e_) Descripción de nidos nerviosos peridendríticos, etc., etc.

_f_) En fin, existencia en el hombre de la célula simpática

común[231], es decir, provista de axon y un solo sistema de

largas y ramificadas dendritas.

[231] _Cajal_: Las células del gran simpático del hombre adulto.

_Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo IV, fascículos 1 y 2.

(Con 14 grabados).

Estos trabajos sobre la morfología de las células simpáticas

fueron comprobados y ampliados por numerosos sabios que aplicaron

nuestra técnica á gran número de vertebrados (Marinesco,

Lenhossék, Biondi, Guido Sala, Müller, Pitzorno, Riquier,

Achúcarro, Arcaute, etc.).

[Ilustración: Fig. 116.--Célula de tipo en zurrón ó cometa del gran

simpático humano.]

14. Por último, para cerrar esta lista harto pesada de afortunados

hallazgos, mencionemos aún cierto trabajo _sobre las neurofibrillas del

cerebelo_[232] y un ensayo sobre los efectos del nuevo método sobre la

_estructura de la fibra muscular estriada_[233].

[232] _Cajal_: Las células estrelladas de la capa molecular del

cerebelo y algunos hechos contrarios á la función exclusivamente

conductriz de las neurofibrillas. _Trab. del Lab. de invest.

biol._, tomo IV, fascículos 1 y 2, 1905. (Con 2 grabados).

[233] _Idem_: Coloración de la fibra muscular por el proceder del

nitrato de plata reducido. _Trab. del Lab. de invest. biol._,

tomo IV, fascículos 1 y 2, 1905.

En el primer trabajo, harto más interesante que el segundo, se da

cuenta de las observaciones recolectadas con el nuevo método sobre

las _células estrelladas de la capa plexiforme cerebelosa_, cuyo axon

y conocidas colaterales terminadas _en cesta pericelular_, tíñense

espléndidamente. Entre los datos más salientes cuéntanse los siguientes:

_a_) Que el axon de dichas células, compuesto en su cono de

origen de algunas neurofibrillas, se condensa en una sola

sumamente delgada, que ulteriormente se multiplica hasta

engendrar un robusto fascículo, repartido en las colaterales

de los nidos nerviosos. Semejante hecho milita en contra

de la hipótesis de Bethe y Bielschowsky, para quienes las

neurofibrillas no se ramificarían nunca, manteniéndose

independientes. (Véase la fig. 106, _a_).

_b_) Se descubren ciertas fibras horizontales de la capa

molecular acabadas en maza (fibras atascadas).

_c_) Se confirma con los nuevos métodos la existencia de

determinadas fibras ansiformes del cerebelo joven, hace tiempo

descriptas por mí.

_d_) En fin, abordando el estudio del bulbo, se ponen de

manifiesto errores de itinerario de los nervios motores,

incongruencias evolutivas especialmente significativas para

la teoría del crecimiento de los axones (fibras radiculares

extraviadas del patético en el conejo, etc.).

[Ilustración]

Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2) · 第 25 / 58 题