CAPÍTULO XVI

Mi labor durante los años 1899 y 1900. -- Nuevos estudios

sobre la corteza cerebral, en los cuales se aborda el encéfalo

humano. -- Elementos característicos del encéfalo del hombre.

-- Estructura de la región visual. -- Estudios sobre la corteza

acústica, táctil y olfativa.

Dejo mencionados, en anteriores capítulos, algunos análisis

afortunados de la _corteza cerebral_ de los mamíferos inferiores.

Marchando por este camino, natural era que, tarde ó temprano,

abordase la fina anatomía del cerebro humano, con razón considerado

como la obra maestra de la vida.

Sentía yo entonces vivísima curiosidad --algo novelesca-- por la

enigmática organización del órgano del alma. «Reina el hombre --me

decía-- sobre la Naturaleza por la excelencia arquitectónica de su

cerebro. Tal es su ejecutoria, su indiscutible título de nobleza y

de dominio sobre los demás animales. Y si mamífero tan ruin como el

roedor --el ratón, por ejemplo-- ostenta corteza cerebral de fino y

complicadísimo artificio, ¿qué imponderable estructura, qué asombroso

mecanismo no deben de ofrecer las circunvoluciones del encéfalo

humano, singularmente en las razas civilizadas?»

En mis pesquisas guiábame también cierta hipótesis directriz.

Parecíame improbable y hasta un poco atentatoria á la dignidad

humana, la opinión generalmente aceptada por entonces de que entre el

cerebro de los mamíferos (gato, perro, mono, etc.) y el del hombre

median solamente diferencias cuantitativas.

En tal supuesto, la excelencia del encéfalo humano consistiría

exclusivamente en el mayor número de pirámides y en la superior

copiosidad de fibras asociativas. Pero el lenguaje articulado, la

capacidad de abstracción, la aptitud de forjar conceptos y, en fin,

el arte de inventar instrumentos ingeniosos, especie de prolongación

de la mano y de los aparatos sensoriales, ¿no parecen anunciar

(aun admitiendo coincidencias fundamentales de estructura con los

animales) la existencia de resortes originales, de algo, en fin,

cualitativamente nuevo y justificativo de la nobleza psicológica del

_homo sapiens_?

Microscopio en ristre lancéme, pues, con mi habitual ardor á la

conquista de la pretendida característica anatómica del rey de la

Creación, á la revelación de esas enigmáticas neuronas estrictamente

humanas, sobre que se funda nuestra superioridad zoológica.

Á decir verdad, y dada la insuficiencia de los métodos en boga, la

empresa se presentaba ardua y difícil, aun poniendo en ella paciencia

y perseverancia infatigables. Además, era preciso vencer ó burlar

prejuicios morales y sociales, harto difundidos y arraigados.

Sabido es que los métodos de coloración más exquisitamente

selectivos, como el proceder de Ehrlich y el de Golgi, rinden

solamente buenos resultados cuando se aplican sobre piezas nerviosas

fresquísimas, casi palpitantes. Y por exigencias de la ley,

consagradora de añejos infundados temores, el cadáver humano no entra

en la jurisdicción del anatomista sino veinticuatro horas después

de la muerte, cuando las delicadísimas y susceptibles neuronas y

células neuróglicas han sufrido graves alteraciones y perdido,

por ende, su preciosa apetencia por los citados reactivos (azul de

metileno y cromato de plata).

Á pesar de todo, recordará el lector que el método de la coloración

negra había sido ya aplicado con éxito en el hombre por Golgi y sus

discípulos. Es fuerza convenir, sin embargo, que tales ensayos,

si acrecieron singularmente nuestro patrimonio neurológico, no

fueron poderosos, acaso en virtud de las consabidas limitaciones,

á esclarecer los rodajes más importantes de la máquina cerebral

humana, á saber: la determinación de sus tipos celulares específicos

en cada provincia encefálica, la forma general de las conexiones

interneuronales, y en fin, el modo de terminar de los conductores

sensitivos y sensoriales arribados de la periferia, etc.

Mas por aquellos tiempos arredrábanme poco los obstáculos. Decidido

á superarlos busqué material para mis trabajos en la Inclusa y Casa

de Maternidad, dominios donde, por razones obvias, la tiranía de

la ley y las preocupaciones de las familias actúan muy laxamente.

Gracias á los buenos oficios del Cuerpo facultativo de los citados

establecimientos benéficos, y sobre todo al decidido concurso del Dr.

Figueroa (médico reputado arrebatado prematuramente á la ciencia),

amén de la complacencia con que me favorecieron las buenísimas

hermanas de la Caridad (quienes llevaron su amabilidad hasta

convertirse en ayudantes de autopsia), mis investigaciones marcharon

como sobre ruedas. Puedo afirmar que durante una labor de dos años

dispuse libremente de cientos de fetos y de niños de diversas edades,

que disecaba dos ó tres horas después de la muerte y hasta en

caliente.

Mi tesón alcanzó al fin su premio, y á despecho de los muchos

fracasos técnicos (determinadas infecciones impiden la reacción del

cromato argéntico), la colecta de hechos nuevos fué exuberante. Ante

mi insistente curiosidad, el cerebro humano comenzaba á balbucear

algunos de sus secretos. Por desgracia, estas confidencias resultaban

todavía harto fragmentarias. Mas por algo se empieza.

Sólo á grandes rasgos haré el balance de mis ganancias de entonces.

Citaré, entre otros hechos de carácter general, el encuentro de

varios tipos nuevos de neuronas de axon corto, característicos

del cerebro humano; la averiguación, según yo deseaba, de las

arborizaciones terminales de los conductores sensitivos y

sensoriales; el hallazgo de _cestas_ pericelulares legítimas

comparables á los elegantes nidos del cerebelo y asta de Ammon;

la discriminación de las varias especies neuronales de la capa

molecular, etcétera. Pero mi principal objetivo consistió en

desentrañar la estructura de los _centros perceptivos ó sensoriales_

(_centros de proyección_ de Flechsig). En cada uno de ellos, mis

preparaciones mostraron, con claridad absoluta, una urdimbre

específica y absolutamente inconfundible, quedando así asentada

sobre bases histológicas inconmovibles la doctrina, a la sazón muy

discutida, de las _localizaciones cerebrales_.

Claro es que el análisis de los citados centros efectuóse por

etapas. Era labor de muchos años, la cual resultó muy incompleta,

á pesar de mi perseverancia. Primeramente exploré la anatomía

de las _circunvoluciones visuales_[174] (_fisura calcarina_ y

territorios vecinos del lóbulo occipital), parajes cerebrales

donde son proyectadas las imágenes recogidas por la retina. Tiempo

después, escudriñé las _esferas auditiva_[175], _motriz_[176] y

_olfativa_[177]. Y por causas que expondré oportunamente, sólo puse

el pie en el umbral de las _esferas conmemorativas_ (_centros

de asociación_ de Flechsig), no obstante mi ardiente curiosidad

alimentada y sobreexcitada por el éxito.

[174] _Cajal_: Estudios sobre la corteza cerebral humana. I

_Región visual_. _Revista trimestral micrográfica_, tomo IV,

1899. Con 23 grabados.

[175] -- II. _Estructura de la corteza acústica_ y

circunvoluciones de la ínsula. _Rev. trim. mic._, tomo V, 1900.

Con 12 figuras.

[176] -- III. _Región motriz_ del hombre y mamíferos superiores.

_Rev. trim. mic._, tomo IV. 1899. Con 31 grabados.

[177] -- IV. _La corteza olfativa._ _Rev. trim. mic._, tomo V,

1899. Véase el trabajo más extenso en _Trab. del Lab. de Inv.

biol._, tomo I, 1901.

[Ilustración: Fig. 75.--Diversos tipos de neuronas de axon corto

encontrados en la corteza cerebral del niño de pocos meses.-- A,

célula bipenachada; B, elemento enano de axon corto; C, célula de

_cestas_; E, pirámide de ramas colaterales arciformes; D, elemento

enano de axon descompuesto en penacho; F, célula de cilindro-eje

ascendente dividido en ramas horizontales larguísimas.]

En la figura 75 presento los tipos neuronales específicos recogidos

por mí en casi todas las provincias cerebrales del hombre. Estos

son: _a_, cierto corpúsculo diminuto (A), bipenachado, cuyo axon

se descompone en plexos apretados de sentido radial, compuestos de

hebras finísimas; _b_, un elemento enano, también de axon corto,

de brevísimas y delicadas dendritas, y cuya arborización nerviosa,

apenas perceptible á causa de su extrema sutilidad, construye

urdimbre tupidísima (B, B′); _c_, otra célula (C), provista de soma

más robusto, y cuyo cilindro-eje genera cestas que rodean el soma

de las pirámides; _d_, cierta pequeña pirámide (E), caracterizada

por exhibir un axon consumido casi del todo en generar larguísimas

colaterales arciformes y recurrentes; _e_, determinado corpúsculo de

talla exigua, cuyo axon ascendente se arboriza como en _zarzal_ en

los confines de la zona molecular; _f_, en fin, numerosas variedades

neuronales relativamente robustas, de expansión funcional ascendente,

generadoras, en diversos pisos de la corteza, de larguísimas ramas

horizontales (F).

Los referidos elementos, singularmente el primero, segundo, cuarto

y sexto, son sumamente numerosos y pueden estimarse privativos del

cerebro del hombre. Con lo cual no excluyo en absoluto la posibilidad

de que algunos de ellos inicien ya su aparición, aunque afectando

formas y tamaños más groseros, en la corteza de los mamíferos

superiores, singularmente en la del perro y del mono. En todo caso,

mis investigaciones demostraron que _la excelencia funcional del

encéfalo humano está íntimamente ligada á la prodigiosa abundancia é

inusitado lujo de formas de las llamadas neuronas de axon corto_.

[Ilustración: Fig. 76.--Esquema de los elementos y zonas principales

de la corteza visual del hombre (fisura calcarina).-- A, capa

molecular; B, zona de las pequeñas y medianas pirámides; C, zona

de los gruesos corpúsculos estrellados; D, capa de los granos ó

de los diminutos elementos asteriformes; E, zona de las pirámides

gigantes; F, capa de las pirámides de axon arciforme; G, zona de los

corpúsculos polimorfos; _a_, _b_, _d_, arborizaciones finales de las

fibras visuales centrípetas.]

Para los técnicos á quienes interesen algo estas cosas, referiré

brevemente algunos de mis hallazgos más importantes en los _centros

perceptivos_, ilustrándolos con esquemas.

_Esfera visual._-- _a_) Descubrimiento de las arborizaciones

terminales de las fibras de la vía óptica central (las llegadas

del _cuerpo geniculado externo_). En la figura 76, _b_, _d_,

mostramos una representación del conjunto del plexo terminal.

_b_) Hallazgo, en la zona en que acaban dichas fibras, de unas

células especiales, desprovistas de tallo radial y con figura

estrellada. El axon de tales elementos va á la substancia blanca

después de suministrar robustas colaterales ascendentes (fig. 76,

C).

_c_) Encuentro, en las zonas profundas de la corteza visual,

de ciertas diminutas células (granos profundos), cuyo axon

descendente recoda bruscamente, formando arco, para distribuirse

en las zonas superpuestas (figs. 76, F, y 75, E).

_d_) Descubrimiento de un tipo menudísimo de célula de axon corto

(_células bipenachadas_), cuya expansión funcional, delicadísima,

se descompone en hacecillos radiales de hebras que se aplican al

tallo y cuerpo de las pirámides (figs. 76, _e_, y 75, A).

Continuación de la anterior fué la siguiente monografía, donde se

persigue más de cerca la resolución del problema estructural de la

corteza visual, añadiendo:

_a_) Una nomenclatura y división racionales de las capas de la

substancia gris cerebral.

_b_) El estudio detallado de las células horizontales (_Cajalsche

zellen_ de Retzius) de la _zona plexiforme_ (fig. 76, A).

_c_) Demostración de la existencia en esta capa de numerosos

elementos de axon corto.

_d_) Hallazgo en las zonas segunda y tercera de varios tipos de

corpúsculos de axon corto, peculiares del cerebro humano (células

de asociación vertical, horizontal á pequeñas distancias, etc.).

De ellos damos esquemas en la figura 75.

_e_) Señalamiento de ciertas células cuyo axon fino y ascendente

genera plexos tupidísimos pericelulares en la zona segunda.

_f_) Análisis detallado de la _estría de Gennari_ y capa de las

_células estrelladas_, y demostración de que en esta zona habitan

varios tipos celulares de axon largo y de axon corto. (_Subzona

externa ó de las células estrelladas gigantes_; _subzona interna

ó de los corpúsculos estrellados enanos_; _células de axon corto

ascendente_; _células de axon resuelto en arborizaciones próximas

y delicadísimas_, etc., etc.).

_g_) Descubrimiento de arborizaciones pericelulares ó de cestas

semejantes á las que rodean las células de Purkinje del cerebelo,

en los cuerpos de pirámides de la corteza motriz y visual.

_h_) Análisis detallado del comportamiento de las fibras

componentes del plexo ó _estría de Gennari_, en cuya formación

participan:

_a_) plexo en donde se patentiza la existencia de varias especies

de fibras terminales ó fibras ópticas; _b_) axones de los granos

de la zona de las células estrelladas pequeñas; _c_) axones

ascendentes de los elementos de cayado de las capas subyacentes,

etc.

[Ilustración: Fig. 77.--Conjunto de las arborizaciones terminales de

la vía sensitiva en la corteza motriz del gato.]

De esta Memoria hay una buena traducción alemana, en forma de

folleto, del Dr. Bresler[178].

[178] _Cajal_: Studien über die Hirnrinde des Menschen.

_Übersetzt von Dr. J. Bresler._ Leipzig. Verlag von A. Barth,

1900.

El trabajo sobre la _corteza motriz_ encierra:

_a_) Un análisis detallado, á favor del método de Nissl, de las

circunvoluciones centrales con determinación de sus analogías

y diferencias y exposición de una nomenclatura racional de

sus capas. Se demuestra, contra el sentir general, que la

circunvolución parietal ascendente carece de función motriz,

perteneciendo estructuralmente al sistema de asociación (dictamen

confirmado por todos los autores modernos) (figura 78).

[Ilustración: Fig. 78.--Cortes comparativos de las dos

circunvoluciones limitantes de la cisura de Rolando. Adviértase,

que mientras la figura de la derecha, correspondiente á la

corteza frontal ascendente, posee tipo motor, la de la izquierda,

correspondiente á la circunvolución parietal ascendente, afecta

estructura y estratigrafía de corteza conmemorativa ó asociativa.]

_b_) La afirmación de que las gruesas fibras tangenciales

meduladas representan axones de células horizontales.

_c_) Demostración de los fenómenos de atrofia acaecidos en las

dendritas ascendentes de estas últimas células después del

nacimiento.

_d_) Hallazgo de diversos tipos de corpúsculos de axon corto,

habitantes, tanto en la capa plexiforme como en las zonas segunda

y tercera, y descripción de un elemento nervioso menudísimo,

parecido á las células de neuroglia, de las cuales se distingue

por exhibir un axon delicadísimo y arborizado á cortísima

distancia.

_e_) Demostración de que todas las pirámides y células de tallo

radial, aunque residan en las zonas más profundas, envían un

penacho ó fibra protoplásmicos á la zona plexiforme.

_f_) Hallazgo de varias células, cuyo axon forma, en torno de las

pirámides, nidos nerviosos terminales.

_g_) Descripción detallada de la morfología de las pirámides

gigantes.

_h_) Encuentro en la corteza motriz de granos ó elementos

pequeños semejantes á los propios de la región visual.

_i_) Descubrimiento de las fibras sensitivas terminales, cuyas

arborizaciones forman un plexo tupidísimo alojado en la zona de

las medianas pirámides (fig. 77).

_j_) Señalamiento de estas mismas fibras terminales en la

corteza de los mamíferos de pequeña talla y demostración de su

continuidad con tubos perforantes del cuerpo estriado.

_k_) Adopción de un nuevo criterio para la determinación de las

esferas sensoriales de la corteza: la característica de éstas no

sería, como se ha considerado hasta aquí, la presencia de fibras

de proyección, sino la existencia de plexos constituídos por

fibras exógenas, llegadas del cuerpo estriado y continuadas con

las vías sensoriales de segundo orden.

_l_) Se hace una crítica de la conocida clasificación de las

circunvoluciones en _centros de asociación y de proyección_, y

se defiende también para los pequeños mamíferos la existencia de

regiones de _asociación ó conmemorativas_.

De este trabajo existe una traducción alemana del Dr. J. Bresler.

En otra comunicación, aparecida en Marzo de 1900[179], prosigo mis

exploraciones sobre la _corteza motriz_ del hombre y mamíferos

superiores, y añado algunos datos relativos á las _fibras callosas_,

de _asociación_ y _proyección_, etc.

[179] _Cajal_: Estudios sobre la corteza cerebral humana. II.

Corteza motriz. _Revista trimestral micrográfica_, tomo V, Marzo

de 1900.

Después abordé la _corteza acústica_ y las circunvoluciones de la

_ínsula de Reil_[180].

[180] Estructura de la corteza acústica, etc. _Revista trimestral

micrográfica_, tomo V, núm. 2.º y 3.º, Septiembre de 1900.

[Ilustración: Fig. 79.--Células estrelladas gigantes con axon

serpenteante dirigido á la substancia blanca, situadas exclusivamente

en el centro acústico del cerebro.-- _a_, axon.]

Como rasgos peculiares de la _corteza acústica_ señalamos

aparte la existencia de pormenores estructurales imposibles de

resumir: _a_, la presencia constante de ciertas células gigantes

estrelladas de axon largo (fig. 79); y _b_, la forma específica

de las pirámides (fusiformes, bipenachadas, etc.) (fig. 80).

[Ilustración: Fig. 80.--Tipos de células piramidales características

de la ínsula de Reil, territorio que pasa por acústico.]

Séame permitido completar esta serie sistemática de trabajos

mencionando todavía, no obstante haber sido publicadas en 1900 y

1901[181], dos extensas monografías concernientes á la _corteza

olfativa_ del hombre y mamíferos. Citemos los hechos esenciales en

ellas contenidos:

[181] _Cajal_: Estructura de la corteza olfativa del hombre y

de los mamíferos superiores. _Revista trimestral micrográfica_,

núm. 4, Diciembre de 1900. Á esta monografía siguió, en 1901,

otra complementaria, aparecida en mi nueva revista _Trabajos del

Laboratorio de Investigaciones biológicas_, tomo I.

1.º Confirmación y ampliación de algunos hallazgos hechos antes

en la corteza olfativa frontal (región subyacente á la _raíz

externa_ del nervio olfatorio), singularmente en lo tocante

á la manera de terminar las fibras olfativas de segundo orden

dentro de la _zona molecular_ del cerebro. En la figura 83, A,

que reproduce un corte de la _raíz olfativa externa_ del gato y

de la substancia gris subyacente, aparece este interesante plexo

terminal, en contacto con el penacho periférico de las células

piramidales (fig. 83, D).

[Ilustración: Fig. 81.--Elegantes células piramidales características

de la corteza olfativa del hombre, residentes en el lóbulo piriforme

y en la circunvolución del hipocampo.]

2.º Demostración de la existencia de tipos piramidales

característicos (provistos de penacho ó borla descendente) en

la circunvolución del hipocampo y lóbulo piriforme del hombre

(fig. 81, G), y señalamiento en otras regiones de la citada

circunvolución de variedades neuronales específicas, así como de

sistemas peculiares de agrupación de pirámides enanas, alternando

con elementos asteriformes gigantes (fig. 82, A).

3.º Descubrimiento, en lo alto del _lóbulo olfativo_ ó piriforme

de los mamíferos _leiencéfalos_ y _girencéfalos_, de un foco

especial (fig. 84), de textura singular, al cual viene á parar

importante vía olfativa, y del cual emana la corriente principal

de fibras exógenas destinada al asta de Ammon. En virtud de este

hallazgo, quedó establecida la existencia de tres focos olfativos

escalonados: el _foco olfativo primario ó corteza esfenoidal

inferior_ (fig. 83, A), donde se terminan las fibras de la _raíz

externa_ del bulbo olfatorio; el _foco olfativo secundario_ (que

hemos llamado _angular ó esfeno-occipital_), donde acaban fibras

nacidas en el núcleo precedente; y el _foco olfativo terciario_,

representado por el asta de Ammon y _fascia dentata_, punto de

arborización final de las fibras emanadas del citado núcleo

angular.

[Ilustración: Fig. 82.--Trozo de un corte de la región olfativa

central ó principal de la circunvolución del hipocampo humano.

Repárense islotes de células menudas separados por fajas de neuronas

gigantes.]

4.º Se reconoce que la corriente importante brotada de este

último foco y desembocada en el asta de Ammon, consta de varias

vías, y principalmente de estas dos:

a) _Haz esfeno-amónico cruzado_ ó _psalterio dorsal_ de los

autores, el cual, dirigiéndose al rafe por debajo del cuerpo

calloso, se arboriza en el asta de Ammon y _fascia dentata_

del lado opuesto, después de suministrar no pocas fibras al

_presubículo_.

b) _El haz esfeno-amónico directo_ ó _vía perforante_, cuyos

axones distribuídos en hacecillos escalonados de arriba abajo,

cruzan el subículo y se reparten por las capas moleculares del

asta de Ammon y _fascia dentata_ del mismo lado, poniéndose,

respectivamente, en contacto con el penacho de las pirámides

y granos de estos centros. En la figura 85 mostramos un corte

transversal del foco _esfeno-occipital_ ó _angular_ (A) y de la

región contigua del asta de Ammon y _subículo_. Adviértase en

B, D, E la importantísima corriente de fibras que enlaza aquel

ganglio con la capa molecular del asta de Ammon y la de la

_fascia dentata_.

[Ilustración: Fig. 83.--Sección de la corteza olfativa frontal, según

la dirección de la raíz externa olfativa.-- A, raíz externa; B, trozo

de bulbo olfativo; D, plexo de colaterales olfativas; F, pirámides,

etc.]

5.º Diferenciación de varias regiones de la corteza esfenoidal

dotadas de peculiar estructura y en conexión con particulares

sistemas de fibras. Tales son el _foco presubicular_, situado por

fuera del subículo, la _región esfenoidal central ó principal_ y

la _región esfenoidal externa_.

6.º Descripción en cada uno de estos focos de numerosísimos tipos

de neuronas, y examen de sus plexos específicos y vías aferentes

y eferentes. Muchos de estos estudios se refieren al hombre,

habiendo sido utilizados al efecto los métodos de Nissl, Golgi y

Weigert.

7.º Descripción de la textura de la _corteza interhemisférica_ ó

región próxima al cuerpo calloso, esfera cortical cuya textura

contrasta con la del resto de la región fisural.

8.º Determinación precisa del origen y terminación de las fibras

del _cíngulo_, vía de proyección anteroposterior, provista de

colaterales de asociación.

9.º En fin, análisis estructural de las _estrías longitudinales

y supra-callosas_, de los _nervios de Lancisio_ y del _fornix

longus_ de Forel, con muchos detalles nuevos referentes al origen

y marcha de las fibras.

[Ilustración: Fig. 84.--Corte del foco esfeno-occipital del gato.

Coloración de Nissl.]

La reunión de las citadas monografías constituyó un libro que tradujo

al alemán el Dr. Bresler, y que me valió halagüeños elogios de las

grandes autoridades de la neurología.

Quien desee conocer los detalles descriptivos, abrumadores por lo

prolijos y variados, recogidos pacientemente por mí en el dominio

de la corteza cerebral durante los años 1899, 1900 y 1901, debe

consultar dicha traducción alemana, ó mejor aún, mi Tratado en tres

gruesos volúmenes: _Textura del sistema nervioso del hombre y de los

vertebrados_, en cuyo tercer tomo expongo más ceñida y ordenadamente

y con esquemas y figuras aclaratorias no contenidas en las memorias

correspondientes, mis ideas y hallazgos sobre el plan estructural del

encéfalo del hombre y mamíferos afines. Pero de este extenso libro

--la obra de mi vida-- comenzado en 1899 y terminado en 1904, me

ocuparé oportunamente.

[Ilustración]

Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2) · 第 21 / 58 题