Mis trabajos durante los años 1894, 1895 y 1896. -- Disposiciones
nuevas observadas en la estructura del _bulbo raquídeo_,
_protuberancia_, _tálamo óptico_, _cuerpo estriado_, _glándula
pineal_, _cuerpo pituitario_, _retina_, _ganglios_, etcétera.
-- Algunas observaciones sobre la textura del _protoplasma_
y _núcleo_. -- Para eliminar posibles objeciones, consigo
comprobar, con el método de Ehrlich, al azul de metileno, los
hechos más importantes recogidos con ayuda del cromato de plata.
Temo fatigar y aun mortificar al lector con la relación de mis
investigaciones durante el trienio de 1894, 1895 y 1896. Y, sin
embargo, algo he de decir de ellas, aunque sea muy lacónicamente, á
menos de ser infiel al plan expositivo que vengo siguiendo.
Hasta aquí fué tarea fácil, mediante descripciones simplificadas y
figuras esquemáticas, dar al lector idea de mis hallazgos anatómicos
más culminantes. Á ello se prestaba la regularidad arquitectónica y
relativa sencillez de los órganos estudiados. Mas ahora trátase de
pesquisas efectuadas en centros nerviosos de textura singularmente
intrincada, tales como: el _bulbo raquídeo_, la _protuberancia_,
el _tálamo óptico_, los _tubérculos cuadrigéminos_, etc., órganos
mirados con razón por el estudiante y aun por el maestro como los
páramos de la Neurología. En semejante materia se impone, para no
perderse en un dédalo de senderos entrecruzados, el consultar muy de
antemano, y con grandísima atención, esas cartas topográficas basadas
en la comparación de series regulares de cortes transversales,
trazadas por la paciencia de Meynert, Schwalbe, Obersteiner,
Flechsig, Cramer, Edinger, van Gehuchten y otros muchos. Mas, por
razones fácilmente presumibles, yo no puedo ahora suplir estos guías
autorizados sin desnaturalizar completamente la índole de este
librito. No abusaré, pues, de la paciencia del lector, ajeno ó poco
aficionado á los estudios neurológicos, y me limitaré á dar una
lista bibliográfica, con la escueta enumeración de los hallazgos más
interesantes. Algunas figuras suplirán en lo posible el laconismo del
texto.
La principal exploración verificada durante el mencionado trienio
tuvo por objeto el conocimiento del _bulbo raquídeo_, el páramo
tedioso á que antes aludía. Sin embargo, no hay paramera, por adusta
que sea, que no ofrezca al botánico alguna flor modesta, pero de
exquisita fragancia. Con la esperanza de hallarla me aventuré en este
difícil dominio, no sin escudriñarlo antes, macroscópicamente, en
series regulares de secciones microtómicas, efectuadas en el hombre,
perro, gato, conejo, ratón. Y, como de ordinario, demandé también al
método de Golgi, aplicado en los embriones y animales jóvenes, sus
valiosísimas y terminantes revelaciones.
Como resultado general, las citadas pesquisas aportaron la prueba
de que, en el _bulbo_, _protuberancia_, _tálamo_, etcétera, imperan
también, tanto la ley anatómica del _contacto_ entre somas y
arborizaciones nerviosas, como la ley fisiológica de la _polarización
dinámica_. Á semejanza de la médula espinal, las raíces sensitivas
ó aferentes de los nervios craneales _trigémino_, _vestibular_,
_acústico_, etc., ofrecen la clásica bifurcación en rama ascendente
y descendente (salvo las raíces sensitivas del _glosofaríngeo_ y
_pneumogástrico_, que sólo poseen rama descendente); y asimismo
contraen, á favor de ramas colaterales y terminales, íntima conexión
con el soma y dendritas de las neuronas motrices (focos del
_facial_, _motor del trigémino_, de los _motores oculares_, etc.),
constituyendo el cauce automático de los movimientos reflejos.
De igual manera, descúbrense en el bulbo y protuberancia numerosas
_células de asociación_ (_fascículo longitudinal posterior_, _fibras
de la substancia reticular_, etc.).
El conocido adagio filosófico «todo es uno y lo mismo» aplícase
singularmente al plan estructural de los centros nerviosos.
Inspirada en móviles exquisitamente económicos, la naturaleza gusta
de repetirse. Gracias á estas providenciales rutinas de la vida,
es posible la ciencia. Reconfórtase el espíritu lógico, ansioso de
sencillez y de unidad, al reconocer que el principio organizador
adopta los mismos medios para iguales fines. «Unidad de plan con
infinita variedad de formas» parece ser la divisa de la vida. Al
modo del arquitecto, ajústase en las líneas generales á un cierto
estilo, pero reservándose el derecho de variar hasta la prolijidad
los motivos ornamentales. Á causa de esta inagotable variedad
de recursos, evítase la monotonía y el cansancio en la obra del
investigador. Porque precisamente, esas inesperadas é ingeniosas
adaptaciones con que la naturaleza modifica, en cada caso particular,
sus normas esenciales, es lo que alimenta la curiosidad y mantiene
vivo el fuego sagrado del hombre de Laboratorio.
Por desgracia, yo llegaba al filón un poco tarde para alcanzar
grandes sorpresas y descubrimientos de primera fuerza. Edinger, van
Gehuchten, y particularmente Kölliker y Held, se me habían adelantado
en la aplicación afortunada del método de Golgi al análisis
estructural de los focos bulbares y protuberanciales. Debía, por
tanto, espigar en campo segado. Algo, empero, pude recolectar: fué
tarea paciente y modesta de perfeccionamientos, de ampliaciones, de
cominerías descriptivas, harto más trabajosa que brillante. Relatemos
brevemente algunas de mis principales aportaciones.
[Ilustración: Fig. 47.--Trozo de un corte de protuberancia de ratón,
donde aparece el origen de los pedúnculos cerebelosos medios.-- A,
vía motriz; C, células protuberanciales; E, porción epitelial de la
hipófisis.]
Comenzaré por recordar la publicación de una extensa monografía[132]
inserta en los _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_.
En ella se tocan diversos temas neurológicos: _estructura del puente
de Varolio_, de la _hipófisis_, del _cuerpo estriado_, de los _focos
acústicos_, etc.
[132] _Cajal_: Algunas contribuciones al conocimiento de los
ganglios del encéfalo. _Anales de la Sociedad Española de
Historia Natural_, tomo XXIII, 1894. Con 12 grabados.
[Ilustración: Fig. 48.--Corte longitudinal de la vía piramidal (gato)
al cruzar la protuberancia, donde aparecen las ramas colaterales
que dicha vía envía á las neuronas protuberanciales, con las cuales
entran en íntimo contacto.]
He aquí una lista de los datos más salientes:
_Con relación al puente de Varolio_[133].--_a_) La demostración
de que las células de la _protuberancia_ envían su axon á los
pedúnculos cerebelosos medios (fig. 47, _b_, _c_). (Confirmado
por Pusateri y van Gehuchten).
[133] Una traducción, con algunas adiciones, de la parte de este
folleto correspondiente al _cuerpo estriado_, publicóse en la
_Bibliographie anatomique_, núm. 6, 1894, con el título de _Le
Pont de Varole_.
_b_) El hallazgo de las _colaterales pontales_ de la vía
piramidal, importante vía de unión de la corteza cerebral con el
cerebelo (vía _cortico-ponto-cerebelosa_) (fig. 48, _a_, _e_).
(Confirmado por Pusateri y otros sabios).
[Ilustración: Fig. 49.--Corte longitudinal del cuerpo estriado
del ratón.-- A, células nerviosas de axon largo descendente; B,
células de axon corto; D, colaterales para el cuerpo estriado,
nacidas en curso de fibras motrices bajadas de la corteza cerebral.
Representación semiesquemática.]
_Con relación á la hipófisis._-- _a_) Demostración en el espesor
de la _hipófisis_ de un plexo nervioso tupido y delicadísimo,
continuado con tubos llegados con el pedículo de este órgano
(fig. 47, P).
_b_) Hallazgo de terminaciones nerviosas intercelulares en el
revestimiento epitelial de la cavidad del órgano. (Confirmado y
ampliado por diversos autores, singularmente por Tello) (fig. 47,
_f_, E).
_Con relación al origen del nervio acústico en las aves._--
Encuentro de numerosos detalles de estructura de los focos
acústicos de las aves, observación de la bifurcación final del
nervio coclear y de ciertas notables arborizaciones ofrecidas por
éste en el tubérculo acústico y ganglios vecinos.
_Con relación al cuerpo estriado._-- _a_) Descubrimiento en este
ganglio de células de axon largo descendente y penetrante en el
pedúnculo cerebral (fig. 49, A).
_b_) Hallazgo de arborizaciones libres emanadas de tubos
ascendentes (fig. 49, C).
_c_) Descripción detallada de los dos tipos celulares que forman
los focos grises de dicho cuerpo, es decir, neuronas de axon
largo y neuronas de axon corto (fig. 49, B). Este trabajo vino
á comprobar en los mamíferos algunas ideas de Edinger sobre la
constitución del _Stamganglion_ de los vertebrados inferiores
y acerca del modo de origen de la vía _cerebral fundamental ó
descendente_.
[Ilustración: Fig. 50.--Células de los focos interno (A) y externo
(B) del ganglio de la habénula (tálamo óptico); D, fascículo de
Meynert.]
Versó otra de nuestras investigaciones de 1894 sobre una
región especial del _tálamo óptico_, designado _ganglio de la
habénula_[134], centro del que, por lo que toca á los mamíferos,
apenas si se tenían más que datos groseros de anatomía macroscópica.
Yo lo exploré en el ratón, conejo, gato, etc., con ayuda de los
métodos de Weigert, Nissl y Golgi. Además de confirmar en los
mamíferos algunos datos importantes obtenidos por van Gehuchten en el
_ganglio de la habénula_ de los peces, contiene dicho trabajo:
[134] _Cajal_: Estructura del ganglio de la habénula de los
mamíferos. _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_,
tomo XXIII, 1894. Con 4 grabados.
[Ilustración: Fig. 51.--Arborizaciones libres (_c_) repartidas por
el foco interno (A) del ganglio de la habénula y llegadas de la vía
olfativa designada _estría medular_ (_b_).]
_a_) La prueba histológica de la existencia en dicho ganglio de
dos focos nerviosos bien deslindados: el _interno_ y el _externo_
(figura 50, A, B).
_b_) El descubrimiento de la especial morfología de las neuronas
integrantes de los focos habenulares (A) y de la incorporación de
sus finísimos axones á la vía nerviosa designada _fascículo de
Meynert_.
_c_) Encuentro en el _foco interno_ de ciertos nidos ó
arborizaciones pericelulares sumamente tupidas, producidas por el
ramaje final de los axones llegados de la _Stria medullaris_, vía
importante perteneciente al sistema olfativo (fig. 51, _c_).
[Ilustración: Fig. 52.--Arborizaciones terminales (A) de las fibras
ópticas (fibras llegadas de la retina) en la corteza del tubérculo
cuadrigémino anterior.-- B, plano de las fibras ópticas; C, D,
arborizaciones visuales profundas.]
Más copioso todavía en pormenores descriptivos y hallazgos
anatómicos, fué el estudio consagrado al _bulbo raquídeo, cerebelo
y origen de los nervios encefálicos_[135], publicado en 1895, y que
forma casi un libro.
[135] _Cajal_: Apuntes para el estudio del bulbo raquídeo,
cerebelo y origen de los nervios encefálicos. _Anales de la
Sociedad Española de Historia Natural._ Febrero de 1895. Con 31
grabados.
De este folleto apareció una versión alemana del Dr. Bresler,
con un prólogo del ilustre profesor M. Mendel, de Berlín
(_Beitrag zum Studium der Medulla oblongata_, etc. Leipzig,
Ambrosius Barth, 1896). La referida traducción encierra algunas
descripciones nuevas tocantes al _núcleo de Deiters_ (nidos
pericelulares), foco _ventral del acústico_, terminaciones del
_coclear_, etc.
He aquí los resultados más valiosos:
_a_) Demostración de la existencia de la rama ascendente de
bifurcación de la _raíz sensitiva del trigémino_ con sus
colaterales y terminales (fig. 53, A).
_b_) Determinación de la morfología de las células del foco
terminal sensitivo de este nervio, y de la posición de la _vía
central_ engendrada por ellas.
[Ilustración: Fig. 53.--Corte longitudinal y lateral de la
protuberancia y bulbo raquídeo del ratón.-- A, raíz sensitiva del
trigémino; _a_, conjunto de sus ramas ascendentes; _b_, ramas
descendentes; O, oliva cerebelosa; C, pedúnculo cerebeloso superior;
_c_, colaterales descendentes nacidas de este pedúnculo; B, nervio
vestibular con su bifurcación.]
_c_) Detalles nuevos relativos á la estructura del _foco motor
masticador_. (Colaterales motrices del foco descendente motor,
etc.).
_d_) Descubrimiento de un _haz nervioso descendente_, nacido,
mediante colaterales, del pedúnculo cerebeloso superior (fig. 53,
D).
_e_) Demostración de que el _pedúnculo cerebeloso superior_ nace
de las células de la oliva cerebelosa (fig. 53, O, C).
_f_) Descubrimiento de las arborizaciones terminales del _nervio
óptico_ en el tubérculo cuadrigémino anterior, así como de las
colaterales descendentes de las fibras ópticas (fig. 52, A, D).
_g_) Descripción de las terminaciones del _fascículo de Meynert_
en el _ganglio interpeduncular_ y de las singulares células que
en éste residen.
_h_) Prueba objetiva de que las fibras nacidas en la _oliva
bulbar_ marchan al cerebelo, y revelación de que las
arborizaciones terminales de dicha oliva emanan de colaterales
del _resto_ del cordón antero-lateral.
_i_) Encuentro, en el dominio de las terminaciones del vago y
glosofaríngeo, de un _ganglio medio impar_ llamado _comisural_, á
cuyo nivel se entrecruzan y en parte se terminan las fibras del
_cordón solitario_ (fig. 54, A).
_j_) Descripción detallada de las colaterales sensitivas
destinadas á los focos de los nervios _hipogloso_, _motor ocular
externo_, _masticador_, _facial_, etc. (fig. 54, _f_, _g_).
_k_) Señalamiento de la existencia, en el _fascículo longitudinal
posterior_, de numerosas fibras ascendentes procedentes de los
focos sensitivos del bulbo y singularmente del _núcleo terminal
del vestibular_.
_l_) Descubrimiento de que las ramas ascendentes del
_nervio vestibular_ penetran en el cerebelo, constituyendo,
verosímilmente, la vía por la cual las impresiones de los
conductos semicirculares se propagan á dicho centro (fig. 53,
_g_).
_m_) Estudio detallado de las células de los focos del vestibular
y de las vías centrales en ellas nacidas.
_n_) Encuentro de dos focos acústicos nuevos en la región del
puente (_focos preolivares interno y externo_), y detalles de la
morfología de las células de los ganglios terminales del coclear
y de los asociados al cuerpo trapezoide, etc.
_ñ_) Descubrimiento, en el _tálamo_ de los roedores y carniceros,
del origen de los haces nerviosos designados por los autores
_fascículo de la calota_ y _cordón de Vicq d’Azyr_, los cuales no
son sino ramas de bifurcación de un cordón compacto brotado de
las células nerviosas del _cuerpo mamilar interno_. (Confirmado
inmediatamente por Kölliker). Era entonces creencia general la
total independencia de ambas vías (véase la fig. 53, B, C, V).
Con el designio de completar el precedente trabajo sobre el
bulbo, dimos también á la estampa, años después (en 1897), otra
comunicación, donde se registran las siguientes adquisiciones
complementarias:
[Ilustración: Fig. 54.--Corte transversal de la porción posterior
subventricular del bulbo raquídeo del ratón.-- A, foco comisural, á
cuyo nivel se cruzan las fibras de ambos fascículos solitarios; B,
núcleo del hipogloso con las colaterales sensitivas ramificadas en
él; D, fascículo solitario, es decir, la porción descendente de las
raíces sensitivas del vago y glosofaríngeo.]
_a_) La revelación, con el método de Golgi, de la morfología
y colaterales nerviosas de las células del foco medular del
espinal, así como del enlace de estos elementos con las
colaterales sensitivas.
_b_) La diferenciación de un foco especial del cordón lateral
del bulbo, foco relacionado con colaterales de la vía cerebelosa
ascendente.
_c_) Descripción detallada de la morfología de las células de los
focos de Goll y de Burdach.
[Ilustración: Fig. 55.--Sección sagital y lateral del tubérculo
mamilar y porción basal del tálamo.-- A, neuronas diminutas del
cuerpo mamilar; B, haz genitor, por bifurcación, de los cordones de
la calota (_c_) y de Vicq d’Azyr (V); D, corteza blanca del tubérculo
mamilar del que brotan colaterales (_a_).]
_d_) Estudio del remate superior en el bulbo del fascículo
reflejo-motor de las raíces posteriores.
_e_) Detalles de las terminaciones sensitivas en los focos
de Goll y de Burdach, y demostración de que una parte del
cordón de Burdach se hace profundo en el bulbo, situándose
longitudinalmente por delante de la substancia de Rolando.
_f_) Se describe un haz del vago-gloso-faríngeo que se asocia á
las fibras bulbares longitudinales del 5.º par.
_g_) Se demuestra la existencia de una porción cruzada del nervio
vestibular.
_h_) Se detalla la estructura del foco de Roller, etc., etc.
[Ilustración: Fig. 56.--Algunos elementos de la retina de las
aves con la marcha probable de las corrientes.-- _a_, fibra
centrífuga llegada de los centros nerviosos; _b_, célula amacrina
ó espongioblasto de asociación; _c_, axon horizontal de estos
elementos, relacionado mediante extensa arborización con el tallo de
las células amacrinas comunes.]
De otras comunicaciones aparecidas en 1895 sólo mencionaré el
argumento: una versó sobre la _estructura de los ganglios centrales
del cerebelo_[136] (_oliva cerebelosa_, _ganglio del techo_, etc.);
otra, de carácter iconográfico, pero con bastantes pormenores
descriptivos nuevos, recayó sobre la _médula espinal_[137]. Lo más
interesante de este último trabajo fué la ejecución de grandes
láminas en colores, copia de mis mejores preparaciones.
[136] _Cajal_: Ganglions cérébélleux. _Bibliographie anatomique_,
número 1.º. Enero de 1895.
[137] _Cajal_: L’Anatomie fine de la moelle epinière. _Atlas
der pathologische Histologie des Nervensystems_ (con 8 grandes
láminas cromolitográficas). Berlín, 1895.
Durante el año 1896 mi actividad alcanzó su máximo, corriendo
febril por varios y divergentes cauces y desparramándose alguna vez
sobre temas anteriormente tratados. En uno de estos _ritornellos_
ataqué con nuevos bríos la retina, el más antiguo y pertinaz de mis
amores de Laboratorio. Fué la nueva contribución[138] de índole
polémica, enderezándose particularmente á refutar las teorías de
ciertos autores (Kallius, Renaut y Dogiel) que pretendían resucitar,
bajo formas especiales, la vieja y siempre retoñante teoría de las
redes interneuronales. Fiel á mi costumbre de no escribir artículos
de pura controversia, acudí al palenque, armado, más que con los
arreos de la dialéctica, con observaciones nuevas dotadas de alguna
fuerza persuasiva. Así, después de probar que los rarísimos casos
de fusión anastomótica entre dendritas, ó entre ramas nerviosas y
dendritas, alegados por dichos sabios son meras apariencias ópticas ó
productos artificiales de los reactivos, señalé nuevas y clarísimas
disposiciones de contacto frecuentes en la retina de las aves.
[138] _Cajal_: Nouvelles contributions à l’étude histologique
de la rétine et à la question des anastomoses des prolongements
protoplasmiques. _Journal de l’Anatomie et de la Physiol._, 12
Nov. 1896. Avec 4 planches litographiques.
He aquí algunas particularmente significativas:
_a_) Descubrimiento en las aves de un tipo singular de
espongioblasto (_capa de los granos internos_), el cual, además
de exhibir algunas dendritas cortas (véase la fig. 56, _b_),
poseen cierto axon robusto, dirigido horizontalmente por la
frontera de la _capa plexiforme interna_ para descomponerse
en extensa y complicada arborización horizontal en contacto
quizá con el tallo descendente de las células _amacrinas_. Este
singular elemento fué bautizado _espongioblasto de asociación_.
_b_) Adición de nuevos detalles á nuestras ya antiguas
observaciones sobre las _fibras centrífugas_ retinianas, con la
prueba de que lo principal de las proyecciones finales varicosas
de tales conductores construye nido apretado dispuesto en
torno del soma y groseras dendritas de los _espongioblastos de
asociación_ (véase la figura 56, _a_).
_c_) Exposición de nuevos hechos relativos á la evolución
ontogénica de los bastones, conos y demás elementos de la retina.
[Ilustración: Fig. 57.--Célula nerviosa de la médula espinal del
conejo.-- _a_, axon; _b_, husos cromáticos de Nissl, donde aparece
cierta trama esponjosa; _d_, núcleo.]
_d_) Descripción de un tipo original de la célula nerviosa,
hallado en la _capa de los granos_ internos de las aves,
modalidad análoga á cierta variedad asteriforme referida ya con
ocasión de la retina de los peces (fig. 56, _f_).
La estructura del protoplasma nervioso y la organización del núcleo
neuronal fué también objeto de algunas exploraciones durante 1896.
Estas cuestiones palpitaban entonces en todos los laboratorios.
Averiguada exactamente la morfología general de la neurona, urgía
escudriñar su textura, precisar la urdimbre de que brota y por
donde circula el impulso nervioso. Nissl, Dogiel, Levi, Lenhossék,
Marinesco, Held, Lugaro, Holmgren, van Gehuchten, etc., etc., habían
realizado interesantes hallazgos, empleando la técnica de las
anilinas básicas, previa fijación en alcohol (proceder de Nissl), ó
la combinación de las anilinas ácidas con las básicas, ó, en fin,
variantes del antiguo método de Altmann, etc. Poco pude recoger en
este dominio, metódicamente explotado por mis antecesores.
En la investigación aludida[139] se consignan, empero, algunas
pequeñas contribuciones al conocimiento de la estructura neuronal:
[139] _Cajal_: Estructura del protoplasma nervioso. _Revista
trimestral micrográfica_, 1.º Marzo 1896. Con 6 figuras.
_a_) Demostración de la organización esponjosa de los _grumos
cromáticos_ de Nissl, y de la continuación de esta esponja con el
retículo ó armazón revelado en el resto del protoplasma por las
anilinas básicas (fig. 57).
_b_) Demostración apremiante de la membrana de las células
nerviosas de los vertebrados, órgano que había sido
sistemáticamente negado por los autores (fig. 58, _a_).
_c_) Análisis minucioso de la disposición de la substancia
basiófila en diversos tipos de núcleos, tanto nerviosos como
neuróglicos.
_d_) Exploración comparativa de la cromatina protoplásmica
(_grumos_ de Nissl) en las neuronas de vertebrados é
invertebrados.
Mis funciones de profesor de Anatomía patológica, encargado de los
análisis oficiales de las Clínicas y del material de las autopsias,
condujéronme á menudo á la exploración y determinación específica
de los tumores ó neoplasias. Los métodos de coloración entonces
usados, valiosos por muchos conceptos, no me parecían suficientemente
gráficos para la enseñanza. Entreguéme, pues, á reiterados ensayos de
tintorería histológica, fruto de los cuales fueron varias fórmulas de
teñido tricrómico (amarillo, azul y rojo) susceptibles de presentar
con matiz diferente los diversos factores histológicos integrantes de
los tumores[140]. Una de las fórmulas que tuvo más aceptación entre
los sabios fué la llamada _proceder tricrómico á base de fuchina
básica_, _ácido pícrico_ y _carmín de índigo_. Con ella colóranse, en
rojo, los _núcleos_; en azul puro ó ligeramente verdoso, los _haces
colágenos_, y, de verde claro, ó matices amarillentos ó anaranjados,
según los casos, las formaciones _epiteliales_, etc.
[140] _Cajal_: Métodos de coloración de las neoplasias. _Revista
de Ciencias Médicas de Barcelona_, 10 de Marzo de 1896.
[Ilustración: Fig. 58.--Células del ganglio ventral del acústico
(bulbo raquídeo).-- _a_, membrana celular.]
En posesión de procederes tintóreos singularmente expresivos, me
engolfé en el estudio de algunos tumores, particularmente en el
análisis del _carcinoma_, _sarcoma_, _epitelioma_, etc. Dos trabajos
acerca de este argumento aparecieron en 1896: uno especialmente
consagrado al estudio estructural de los _tumores epiteliales_[141],
y otro, destinado á mostrar las _defensas locales_ desarrolladas por
el organismo contra la invasión del carcinoma y epitelioma.
[141] _Cajal_: Estudios histológicos sobre los tumores
epiteliales. _Revista trimestral micrográfica_, núm. 2, Junio de
1896. Con tres figuras.
El primero encierra las siguientes contribuciones:
_a_) Se exponen detalles nuevos de estructura del estroma del
carcinoma y epitelioma (existencia de fibras de _elacina_,
células conectivas gigantes, corpúsculos _cianófilos_, etc.).
_b_) Se describe la repartición en los tumores de las _células
cebadas_ de Ehrlich, se descubren sus atmósferas secretorias y se
puntualizan sus fases de secreción y excreción. Señálanse además
mitosis.
_c_) Se consigna que las células cianófilas (células
_plasmáticas_ de Unna) no son leucocitos emigrados sino
corpúsculos jóvenes del tejido conectivo, de cuya proliferación
resultaría el estroma de las neoplasias (fig. 59, _a_, _b_, _c_).
(Las células _cianófilas_, que tanta importancia han adquirido
después, siendo objeto de numerosísimas observaciones
anatomo-patológicas, fueron descubiertas por mí en 1890, con
ocasión del estudio de la estructura del _sifiloma_ y otras
neoplasias[142], y por Unna en 1891, que las señaló también, sin
conocimiento de mis investigaciones).
[142] _Cajal_: Manual de Anatomía patológica general, 1.ª
edición. Barcelona, 1890.
_d_) Se prueba, contra las afirmaciones de muchos autores para
quienes tales células derivan de la sangre ó vendrían á ser
privativas de las producciones patológicas, que en realidad
representan elementos normales y autóctonos del tejido conectivo
del hombre y mamíferos superiores.
_e_) En fin, se consignan nuevas observaciones sobre los _cuerpos
fuchinófilos_ de Russell (inclusiones basiófilas enormes en
ciertas células conectivas de los tumores, singularmente del
papiloma), refutándose la opinión de este autor y de otros,
que las diputaban por parásitos, cuando no son otra cosa que
granos de las _células cebadas_ de Ehrlich, patológicamente
hipertrofiados y alterados en sus apetencias territoriales.
En el segundo trabajo se hace un análisis minucioso de la obra
destructora de los leucocitos contra las células epiteliales del
_carcinoma_ y _epitelioma_[143], así como del mecanismo formativo
de los globos epidérmicos, los cuales derivan de la acción de los
leucocitos, y constituyen un proceso necrobiótico insuficiente,
en todo caso, como recurso defensivo eficaz. La llegada al tejido
epitelial de los leucocitos sería motivada por la diseminación en el
plasma ambiente de materias quimiotácticas elaboradas por el epitelio.
[143] _Cajal_: Las defensas orgánicas en el epitelioma y
carcinoma. _Boletín Oficial del Colegio de Médicos de Madrid_,
núm. 1, 1896.
[Ilustración: Fig. 59.--Células cianófilas de los tumores con sus
fases de multiplicación.]
En este mismo año publiqué una pequeña nota, donde se demuestra por
primera vez la capacidad fagocitósica de las _plaquetas_ de los
vertebrados inferiores[144]. En determinadas condiciones, estos
corpúsculos sanguíneos son susceptibles de englobar partículas de
carmín, microbios, etc.
[144] _Cajal_: La fagocitosis de las plaquetas. _Revista
trimestral micrográfica_, núm. 4, Marzo de 1896. Con 2 figuras.
Y, en fin, para terminar esta fastidiosa relación de trabajos, haré
mención todavía de otra comunicación[145], donde se inquieren las
conexiones establecidas entre los elementos nerviosos y neuróglicos
(pléyades ó coronas de células de la _glia_, dispuestos alrededor del
soma neuronal) y se aportan algunas observaciones originales.
[145] _Cajal_: Sobre las relaciones de las células nerviosas con
las neuróglicas. _Revista trimestral micrográfica_, núm. 1, Marzo
de 1896. Con 3 figuras.
* * * * *
Mi furia inquisitiva durante el susodicho año de 1896 no se sació
todavía con el estudio de los temas referidos. En los últimos meses
de aquél, volví á menudo con nuevos entusiasmos sobre asuntos
anteriormente tratados; pero esta vez me serví de preferencia, como
recurso revelador, del valioso _método de Ehrlich_, al cual tantos y
tan bellos descubrimientos debieron Retzius, Dogiel y sus discípulos.
Según es notorio, posee este proceder la inestimable ventaja de
teñir en vivo, ó apenas ocurrida la muerte, las fibras y células
nerviosas, que aparecen rigurosamente seleccionadas de un color azul
enérgico. Por desgracia, la reacción vital de Ehrlich es tan efímera
y delicada, que casi todos los agentes fijadores, y desde luego el
alcohol, la decoloran. Así que sólo se aplica con ventaja á tejidos
frescos, disociados en fragmentos ó extendidos en capas delgadas. Por
de contado, el método de los cortes resulta casi inaplicable. Á causa
de tales limitaciones, hacia la época á que aludo, la citada reacción
sólo se había aplicado con ventaja al análisis histológico de la
retina, de las terminaciones nerviosas periféricas, de los pequeños
ganglios de vertebrados é invertebrados, etc.
Ciertamente, el empleo del nuevo fijador al _molibdato amónico_,
introducido en la técnica por A. Bethe, hacía posible, aunque
con hartos inconvenientes, las manipulaciones microtómicas; pero
exceptuados algunos ensayos interesantes de Dogiel recaídos en el
cerebelo de las aves, nadie había logrado ni por el proceder de los
cortes ni por el del examen de trozos disociados, preparaciones
demostrativas de los órganos centrales (cerebelo, cerebro, médula
espinal, etc.), de los mamíferos.
Yo me propuse á todo trance escudriñar, mediante el azul de metileno,
la estructura de la médula espinal, cerebelo, cerebro, asta de
Ammon, etc., no sólo de los pequeños vertebrados, sino de los
mamíferos. Y, en efecto, á vueltas de algunas tentativas, que me
llevaron á modificar el proceder de fijación de Bethe[146], conseguí
corrientemente cortes bastante demostrativos de la organización de
dichos centros.
[146] La modificación consistía en indurar las piezas fijadas en
molibdato, no en alcohol frío según recomendara Bethe, sino en
formol adicionado de cloruro platínico. Las secciones hacíanse,
ora en el microtomo de congelación, ora con el microtomo
ordinario, previo endurecimiento rápido en alcohol saturado de la
combinación azul-molíbdica.
No fué solamente el estímulo de la curiosidad científica lo que me
movió á estudiar á fondo la técnica de Ehrlich. Entró por mucho
en mi resolución el anhelo, diré más, la apremiante necesidad, de
contrastar, mediante las indiscutibles revelaciones de un método que
impregna las células y fibras casi en vivo, las imágenes clarísimas
y terminantes, pero algo caprichosas, del proceder de Golgi.
Ciertamente, el valor analítico del cromato de plata, en orden á la
demostración de la morfología neuronal y al comportamiento de las
fibras nerviosas, hallábase sólidamente garantido por el hecho de que
allí donde métodos de muy diversa índole, por ejemplo, el de Ehrlich,
el de Cox, el de la disociación, el de Golgi, el del cloruro de oro,
etc., son fácilmente aplicables (retina, terminaciones nerviosas
periféricas, etc.), la coincidencia de los resultados es casi
perfecta. Con todo eso, no faltaban escépticos (particularmente entre
los que, faltos de paciencia para dominar las técnicas difíciles
y azarosas, sólo trabajan con los procederes llanos y constantes,
aunque sean de mezquino rendimiento) que se preguntaban, entre
envidiosos y malhumorados, si al fin no resultaría que muchas
de las siluetas morfológicas producidas por el cromato argéntico
llegarían á considerarse como depósitos metálicos caprichosos, algo
así como cristalizaciones trepadoras en medios gelatinosos ó como
esas células artificiales provocadas por Leduc, Traube y otros
en determinadas soluciones inorgánicas. Hasta el mismo Kölliker,
fervoroso creyente en los milagros del admirable recurso aportado por
la ciencia italiana, hacía reservas sobre la preexistencia de ciertas
disposiciones exclusivamente advertidas en los preparados de Golgi:
refiérome especialmente á las _espinas colaterales_, señaladas por mí
en las dendritas neuronales (cerebro, cerebelo, asta de Ammon, etc.).
Para el sabio de Würzburgo, trataríase, quizás, de un precipitado
superficial, especie de cristalización en agujas, sedimentado
eventualmente sobre la superficie expansional. Por lo demás,
parecidas dudas había formulado el mismo Golgi sobre el objetivismo
de estos apéndices, llamados á ser, andando el tiempo, objeto de
muchas investigaciones fisio-patológicas.
Claro es que yo no participaba de semejantes recelos. Dilatada
experiencia del método habíame traído la profunda convicción de
que las susodichas vellosidades, al igual de cuantas disposiciones
aparecen en las buenas preparaciones del cromato argéntico (esto
es, en las obtenidas sobre piezas frescas rápidamente fijadas y
cuya impregnación finísima y uniforme carece de precipitados
irregulares) corresponden estrictamente á la realidad. Huelga
decir, empero, que mi confianza, fundada en quince años de trabajos
incesantes efectuados con diversos métodos, no podía ser sugestionada
á sabios poco afectos á técnicas no inventadas por ellos, ó á
observadores noveles sin criterio formado sobre el asunto. Era,
pues, absolutamente preciso mostrar á todo el mundo imágenes claras
y terminantes, tanto de las espinas como de otras disposiciones
morfológicas descubiertas por mí, empleando al efecto recursos
técnicos radicalmente diferentes del de Golgi.
[Ilustración: Fig. 60.--Espinas colaterales de las dendritas (_b_)
teñidas por una modificación del método de Ehrlich.-- _a_, pirámides
cerebrales del conejo.]
Á este propósito respondió principalmente mi campaña tenaz de fines
de 1896 y de casi todo el año 1897, durante cuyo tiempo servíme
casi exclusivamente del método de Ehrlich al azul de metileno.
Mis ensayos, coronados del mejor éxito, fueron varios, versando,
uno, sobre las controvertidas _espinas colaterales_, otro sobre la
_estructura de los ganglios craneales_, otro acerca de las neuronas
de la _capa molecular_ del cerebro, en fin, el más extenso é
importante abarcó el _cerebelo_, _corteza cerebral_, _asta de Ammon_,
_médula espinal_, etc.
En la primera comunicación[147], publicada en Junio de 1896,
demuéstrase perentoriamente, mediante el método de Ehrlich
modificado, la existencia de las susodichas espinas en el tallo
y penacho terminal de las pirámides del cerebro (conejo y gato),
donde se exhiben teñidas de azul claro, y provistas de cierto
abultamiento final, intensamente impregnado (las tumefacciones
_piriformes_, ulteriormente estudiadas por Demoor, Stefanowska,
Manoumelian, Deyber, etc.) (fig. 60, _b_, _d_).
[147] _Cajal_: Las espinas colaterales de las células del
cerebro teñidas con el azul de metileno. _Revista trimestral
micrográfica_, número 2, Junio de 1896. Con 3 grabados.
En el trabajo más extenso y comprensivo, consagrado á la organización
del _cerebelo_, _cerebro_, _médula espinal_, _asta de Ammon_, etc.,
y adornado con algunas fototipias[148], logré consolidar, sin la
menor duda posible, la preexistencia en el adulto (conejo, gato,
perro, rana, etc.) de las más importantes disposiciones reveladas en
los embriones y animales jóvenes por el método de Golgi (colaterales
de la substancia blanca con sus arborizaciones libres (figura 61,
_b_), nidos nerviosos del cerebelo y bulbo, morfología de los
granos cerebelosos, fibras trepadoras y musgosas, etc.), refutando
así irrevocablemente á los escépticos, para quienes tales hechos de
morfología nerviosa serían acaso disposiciones peculiares de la época
fetal ó quizás depósitos artificiales del cromato de plata. Además
de estos resultados generales, de incuestionable valor crítico, la
citada monografía encerraba algunas observaciones nuevas:
[148] _Cajal_: El azul de metileno en los centros nerviosos.
_Revista trimestral micrográfica_, núms. 3 y 4, 1896. Con 4
láminas fototípicas y 15 grabados intercalados en el texto.
[Ilustración: Fig. 61.--Nidos formados en torno de las grandes
células del asta posterior por las colaterales sensitivas. (Método de
Ehrlich).]
_a_) La comprobación de la división en rama ascendente y
descendente de las radiculares posteriores (médula espinal)
de los batracios[149], reptiles, aves y mamíferos, con la
demostración de que tales bifurcaciones se producen al nivel de
las estrangulaciones, paraje en donde el axon ofrece un verdadero
anillo ó manguito de cemento (fig. 62, _a_). Demuéstranse,
asimismo, las estrangulaciones de los tubos nerviosos en la
substancia blanca y gris del cerebro y cerebelo (figura 63, _a_,
_b_), donde presentan caracteres algo especiales.
[149] Sobre el tema especial de las bifurcaciones y colaterales
de las raíces posteriores de la médula espinal de batracios
y reptiles, publicamos, además, cierta nota en una Revista
profesional. Véase: Las colaterales y bifurcaciones de las raíces
posteriores de la médula espinal demostradas con el azul de
metileno. _Revista de Clínica, de Terapéutica y Farmacia_, 10 de
Octubre de 1896. Tomo X.
_b_) Descubrimiento en el espesor del cordón posterior de
radiculares sensitivas trifurcadas (gato). La rama intermedia
representaría una colateral sensitiva-motriz robusta, nacida
anticipadamente.
_c_) Confirmación en diversos vertebrados de las colaterales
de la substancia blanca y de su continuidad con arborizaciones
pericelulares. El azul de metileno les presta aspecto varicoso y
permite reconocer que brotan también de un estrechamiento de los
tubos nerviosos (fig. 62, B).
[Ilustración: Fig. 62.--Coloración, mediante el método de Ehrlich,
en la médula espinal del gato, de la bifurcación de las raíces
sensitivas (_a_) y de la existencia de las colaterales de la
substancia blanca (B).]
_d_) Coloración de los granos del cerebelo, con su axon en T,
de los corpúsculos de cesta ó estrellados de la capa molecular,
etc., de las arborizaciones finales de las fibras musgosas.
Sobre estas _rosáceas_ se hace un estudio especial, probando
que se relacionan, según había yo sospechado en 1894, mediante
una especie de engranaje, con las dendritas digitiformes de
los granos (confirmado por Held, que trabajó sin conocer mis
investigaciones).
_e_) Impregnación de los cálices de Held del cuerpo trapezoide
(una forma especial de nido pericelular) y revelación de sus
proyecciones divergentes finas, demostradas tanto en las
preparaciones de Ehrlich como en las de Golgi.
_f_) En fin, teñido de numerosas células y fibras del _asta de
Ammon_, _fascia dentata_, _corteza cerebral_, etc., etc. (fig.
64, A).
[Ilustración: Fig. 63.--Presentación en la substancia blanca del
cerebro, cerebelo, etc., de las estrangulaciones de la mielina y
detalles de la forma variable del forro de cemento. (Método de
Ehrlich).]
La tercera monografía, basada en las revelaciones del azul de
metileno, recayó en la _corteza cerebral_ de los pequeños mamíferos
(gato, conejo, etc.), ilustrando predilectamente la estructura de
la _capa primera ó plexiforme_, en la cual, además de confirmar
plenamente los resultados del método de Golgi, descríbense numerosos
tipos nuevos de células de axon corto[150], por ejemplo:
[150] _Cajal_: Las células de cilindro-eje corto de la capa
molecular del cerebro. _Revista trimestral micrográfica_, Junio
1897. Con 7 figuras.
_a_) Células pequeñas de axon cortísimo y prontamente ramificado.
_b_) Células de axon corto horizontal distribuído sobre mayor
extensión dentro de la zona primera (fig. 65, A).
[Ilustración: Fig. 64.--Pirámides grandes del asta de Ammon (método
de Ehrlich).-- _e_, axon; _b_, colaterales nerviosas recurrentes. (La
morfología coincide exactamente con la mostrada por el cromato de
plata).]
_c_) Células grandes, de largas dendritas, provistas de un axon
horizontal larguísimo, cuyo paradero no puede sorprenderse.
_d_) Corpúsculo de axon descendente, arborizado en la zona 2.ª y
3.ª
_e_) Se prueba que las células especiales de la capa primera
(_células de Cajal_, según Retzius) poseen verdaderas dendritas,
que se reconocen por sus varicosidades en presencia del azul de
metileno.
_f_) Se descubren larguísimas fibras meduladas horizontales en la
capa molecular, las cuales se dicotomizan á menudo.
_g_) Se expone la conjetura de que los corpúsculos de Golgi ó de
axon corto son generadores de fuerza nerviosa, etc., etc.
[Ilustración: Fig. 65.--Tipos de células de axon corto de la capa
molecular del cerebro.]
_h_) Se señala en torno de las células nerviosas de axon corto
una red especial no nerviosa, que, mejor investigada más adelante
por Golgi, Donaggio, Held, Bethe, etc., fué punto de partida de
grandes controversias. Tal es el _retículo pericelular_, llamado
de Golgi, por haber sido descrito exacta y minuciosamente por
este sabio en 1898 (fig. 66, A, _a_).
En fin, el último tema estudiado con el método de Ehrlich fué la
estructura en el adulto de los _ganglios sensitivos raquídeos y
craneales_[151]. En esta investigación prestóme su concurso, á título
de preparador, mi ayudante de entonces D. Federico Olóriz Ortega,
hijo del prestigioso maestro de Anatomía, de quien con merecido
encomio he hablado en anteriores capítulos. La mencionada monografía,
aparte de comprobar en los ganglios craneales algunos descubrimientos
de Dogiel sobre la morfología de las células monopolares de los
ganglios raquídeos, contiene:
[151] _Cajal_ y _Olóriz Ortega_: Los ganglios sensitivos
craneales de los mamíferos. _Revista trimestral micrográfica_,
tomo II, 1897.
[Ilustración: Fig. 66.--Células de axon corto de la corteza
cerebral.-- _a_, red superficial situada sobre la membrana
protoplásmica (azul de metileno de Ehrlich).]
_a_) El descubrimiento de ciertas células estrelladas
intracapsulares, coloreables por el azul de metileno, de
naturaleza enigmática, y las cuales designamos provisionalmente
_células satélites perigangliónicas_ (fig. 67, A, B).
Semejantes elementos, que desempeñan importante papel en
los procesos patológicos de la neurona sensitiva, han sido
confirmados por numerosos autores (Nageotte, Marinesco, Rossi, v.
Lenhossék, etc.).
[Ilustración: Fig. 67.--Corpúsculos satélites dispuestos alrededor de
las células ganglionares sensitivas del gato (método de Ehrlich).]
_b_) Reconocimiento de que el glomérulo inicial del axon de las
células sensitivas carece de mielina, iniciándose de ordinario
por fuera de la cápsula pericelular.
_c_) Descripción de ciertas arborizaciones nerviosas de
origen exógeno distribuídas en torno de las revueltas del
glomérulo inicial de la expansión nerviosa, así como de otras
ramificaciones terminales mixtas más complicadas, porque son á la
vez pericelulares y periglomerulares, etc. (fig. 68, _a_, _b_).
(Conviene no confundir estas fibras con los _ovillos_ de Dogiel).
[Ilustración: Fig. 68.--Arborizaciones periglomerulares de las
células gangliónicas del gato (método de Ehrlich).]
Estos curiosos sistemas de nidos y de fibras espiroideas
encuéntranse también en el hombre, según demostramos años
después (1905) con ayuda de un método especial. Las singulares
variaciones morfológicas y las sorprendentes libraciones
de distribución en cada especie animal de los referidos
nidos nerviosos constituyen hoy, gracias á los trabajos
anatomo-patológicos de Nageotte, Marinesco, Lugaro, Rossi,
Pacheco, Schäffer, Exposito, Bielschowsky, Minea, Dustin, etc., y
á los de histología comparada de Dogiel y Levis, Huber, Ranson,
uno de los capítulos más interesantes de la biología ganglionar.
[Ilustración]