CAPÍTULO IX

Trabajos de 1891. -- Con la colaboración de van Gehuchten,

formulo el principio de la _polarización dinámica_ de las

neuronas. -- Completo mis anteriores observaciones sobre el

cerebro y la retina y acometo el análisis de los ganglios

simpáticos. -- Inesperada fortuna de mis conferencias populares

acerca de la estructura fundamental del sistema nervioso.

-- Oposiciones á la cátedra de Histología, de Madrid. -- Mi

traslación á la Corte en 1892.

La fiebre de trabajo y la tensión de espíritu remitieron algo durante

el año de 1891; sin embargo, la cosecha de observaciones alcanzó aún

cierta importancia. Como veremos luego, el descenso de mi actividad

debióse al tiempo invertido en la preparación intensiva de mis

oposiciones á la cátedra de Madrid.

Dos cosas hay que distinguir en mi labor de 1891: la elaboración

teórica y el acarreo de datos.

En el orden teórico considero como la más afortunada de mis

concepciones el principio de la _polarización dinámica_, contenida ya

en germen en los ensayos especulativos de 1889[89]. Complázcome en

reconocer que en la elaboración y formulación de este concepto tuvo

el profesor v. Gehuchten participación importante.

[89] _R. Cajal_: Conexión general de los elementos nerviosos,

1889.

Permítame el lector un poco de historia.

No hay histólogo ó fisiólogo que, al contemplar la morfología

complicada de la célula nerviosa con sus dos clases de expansiones,

las _protoplásmicas_ ó cortas y la _nerviosa_ ó larga, no se haya

hecho las siguientes interrogaciones: ¿Cuál es la dirección del

impulso nervioso dentro de la neurona? ¿Propágase como el sonido ó

como la luz en todas direcciones, ó marcha constantemente en un solo

sentido á la manera del agua del molino?

Ciertamente, los fisiólogos habían aportado ya, en relación á este

problema, un dato valioso: que en los axones motores la descarga

nerviosa provocada por las células del asta anterior de la médula

espinal, transmítese exclusivamente en sentido _celulífugo_, esto

es, desde el _soma_ á la placa motriz ó terminación nerviosa

periférica; y generalizando el supuesto un poco arbitrariamente,

ciertos neurólogos --Gowers, Bechterew, Kölliker, Waldeyer, etc.--

atribuyeron á todos los cilindros-ejes esta misma especie de

conducción.

En cuanto al modo de conducción de las expansiones protoplásmicas, no

existía opinión formada. Muchos autores dudaban hasta de su capacidad

de transmitir corrientes (recuérdese la concepción de Golgi sobre

el papel puramente nutritivo de las dendritas). Sólo el fisiólogo

Gad supuso, aunque sin base objetiva suficiente, que las dendritas

podrían acaso propagar el impulso nervioso en sentido _celulípeto_,

es decir, desde los cabos de estas expansiones al cuerpo celular.

La aparición en 1889 y 1890 de mis trabajos sobre la retina, bulbo

olfatorio, cerebelo y médula espinal cambió algo la faz del problema,

haciéndolo abordable por la vía histológica. Dos adquisiciones, una

objetiva y otra teórica, facilitaron la tarea. Fué la primera la

demostración rigurosa de la capacidad conductriz de las dendritas;

consistió la otra en la identificación, imaginada por mí (1889)

sobre la base de comparaciones morfológicas, de las gruesas

expansiones periféricas de los corpúsculos sensoriales con las

prolongaciones protoplásmicas de las neuronas centrales.

[Ilustración: Fig. 27.--Esquema destinado á mostrar la dirección del

impulso nervioso en la retina de los vertebrados. --A, retina; B,

cuerpo geniculado externo; _a_, célula bipolar para bastones; _b_,

célula bipolar para conos; _c_, _d_, células gangliónicas; _e_, cono;

_f_, bastoncitos. Las flechas marcan la dirección de la corriente.]

Notemos, en efecto, pasando la vista por las figuras 27 y 28, que en

la membrana visual (células bipolares, conos y bastones y corpúsculos

ganglionares), y en el aparato olfativo (fig. 28), la expansión

ó expansiones celulares gruesas, en un todo comparables con las

dendritas, miran constantemente al mundo exterior y poseen conducción

evidentemente celulípeta, mientras que el axon ó prolongación

celulífuga se orienta hacia los centros nerviosos. Procediendo por

inducción, era natural atribuir iguales propiedades dinámicas á las

dendritas de las neuronas multipolares del cerebro, cerebelo y médula

espinal. Así lo expresé yo, aunque con cierta timidez, en 1889, en

mi citado trabajo de _La medicina práctica_[90]. En la figura 29

mostramos la dirección que el impulso nervioso seguiría en un órgano

nervioso central, el cerebelo, caso de que la referida ley posea

valor general.

[90] «El papel receptor ó colector de corrientes --decíamos--

de las dendritas es indudable por lo menos en dos casos: en los

glomérulos olfativos donde las fibras nerviosas llegadas de la

mucosa nasal entran en relación con el penacho dendrítico de las

células mitrales, y en las células de Purkinje del cerebelo,

cuyas frondas protoplásmicas se ponen en contacto con fibrillas

paralelas de los granos.» _La medicina práctica_, 1889.

[Ilustración: Fig. 28.--Esquema destinado á mostrar la dirección

de la onda nerviosa en la mucosa y centros olfativos. --A, mucosa

olfativa; B, bulbo olfatorio del cerebro; C, lóbulo esfenoidal del

cerebro, donde acaban las vías nacidas del bulbo. Las flechas señalan

la dirección del movimiento nervioso.]

Faltóme entonces audacia para elevar la fórmula á la categoría de ley

general. Es preciso convenir en que, no obstante los progresos hechos

en el conocimiento estructural de las vías sensoriales, gracias á las

investigaciones de Golgi, las nuestras y las de Kölliker, Tartuferi,

Retzius y Lenhossék, etc., semejante generalización resultaba

prematura.

Parecióme, además, que ciertos hechos eran francamente contrarios á

la supuesta conducción exclusivamente _celulípeta_ de las dendritas

y _celulífuga_ del axon. Uno de ellos era la existencia en diversos

centros nerviosos de los vertebrados, y particularmente en el lóbulo

óptico (aves y reptiles) de zonas concéntricas, donde concurren

exclusivamente apéndices protoplásmicos. En tales casos era forzoso

admitir el contacto entre dendritas de origen diverso y, por tanto,

una conducción indiferentemente celulípeta ó celulífuga.

La otra grave dificultad estribaba en las células de los _ganglios

sensitivos_ ó raquídeos, donde la rama periférica de conducción,

indiscutiblemente celulípeta, afecta, por excepción, en el adulto

todos los caracteres estructurales y morfológicos del cilindro-eje.

Descorazonado ante tales escollos, abandoné la cuestión que estimé

prematuramente planteada, y acaso insoluble, con ayuda de los métodos

histológicos.

Transcurridos dos años, es decir, en 1891, apareció un interesante

trabajo de van Gehuchten[91], donde se criticaba incidentalmente

y en una nota mi atrevida identificación de las dendritas con las

expansiones receptoras de los corpúsculos sensoriales, así como las

consecuencias fisiológicas de semejante supuesto.

[91] _A. van Gehuchten_: La moelle epinière et le cervelet. _La

Cellule_, tomo VII, 1891.

«Nos parece difícil --dice este sabio-- admitir la hipótesis, por

otra parte muy ingeniosa, de Cajal, según la cual la prolongación

periférica de las células ganglionares sensitivas (alude también á

las bipolares olfativas, retinianas, etc.) sería una prolongación

protoplásmica, mientras que la expansión central representaría un

verdadero axon. Ramón y Cajal ha llegado á esta hipótesis comparando,

por ejemplo, los elementos bipolares de la mucosa olfativa con los

elementos de los ganglios espinales.

»La idea de considerar la prolongación periférica como protoplásmica

es ingeniosa en el sentido de que establece fácilmente una diferencia

funcional entre las expansiones protoplásmicas y nerviosas. Las

prolongaciones protoplásmicas tendrían conducción _celulípeta_ y

servirían para transmitir al cuerpo celular las conmociones nerviosas

llegadas de los vecinos elementos; mientras que el cilindro-eje

ofrecería una conducción _celulífuga_, destinada á poner el elemento

nervioso de que proviene en relación con los otros.

»Mas para admitir esta hipótesis fuera necesario modificar

completamente la idea que tenemos de las prolongaciones

protoplásmicas, y admitir que una de estas prolongaciones puede

llegar á ser el cilindro-eje de un corpúsculo nervioso, lo que nos

parece difícil de aceptar.»

[Ilustración: Fig. 29.--Esquema destinado á mostrar la marcha de

las corrientes en el cerebelo, en el supuesto de que la ley de

polarización dinámica tenga carácter general. --_a_, grano; _b_,

fibra musgosa; _c_, corpúsculo de Purkinje; _d_, fibra paralela.]

La lectura de esta crítica incidental del sabio de Lovaina atrajo mi

atención y me llevó á meditar nuevamente sobre el tema. Con razón

afirman los psicólogos que en frente de una idea, repetidamente

apercibida ó pensada, nuestros sucesivos estados de conciencia

son siempre diferentes. Entre la primera y la última aprehensión

del concepto, el espíritu ha ganado en adquisiciones; ciertas

objeciones pierden su fuerza; dificultades, al parecer insuperables,

se desvanecen; fórjanse, en fin, nuevas asociaciones de ideas. Tal

me ocurrió en aquella ocasión. La precisión con que dicho sabio

planteó el problema modificó el curso de mis pensamientos, y las

dudas discretas, por él expresadas, en vez de detenerme y disuadirme,

produjeron el efecto contrario. La obsesión del tema me perseguía, y

lleno de esperanzas y de alientos, me dije: ¿Por qué dicha fórmula

no ha de ser verdad? ¿No es plausible pensar que á cualidades

morfológicas diferentes correspondan funciones algo diversas? Y esta

diversidad, nacida por adaptación fisiológica, ¿no podría ser para

las dendritas la conducción exclusivamente _celulípeta_ y para el

axon la _celulífuga_? Probemos otra vez.

Y sometí los hechos adversos á un estudio mucho más detenido y

reflexivo. El primer obstáculo --la existencia de zonas donde

exclusivamente concurrían las dendritas-- desvaneciose enteramente

al examinar ciertas preparaciones del lóbulo óptico y cerebro

de reptiles, aves y batracios, ejecutadas por mi hermano, por

entonces consagrado ahincadamente al análisis de los centros de los

vertebrados inferiores[92]. Allí, donde años antes yo no encontraba

sino dendritas, los referidos cortes mostraban ricos plexos nerviosos

terminales.

[92] Oportunamente hablaré de las importantes investigaciones

de mi hermano, relativas á la histología comparada del sistema

nervioso. Los trabajos de este autor, donde encontré entonces

datos preciosos para fundamentar el principio de la polarización

dinámica, llevan por título: _Investigaciones de histología

comparada en los centros ópticos de los vertebrados._ Tesis.

Madrid, 1890, y _El encéfalo de los reptiles._ Zaragoza, 1891.

[Ilustración: Fig. 30.--Esquema destinado á mostrar las metamorfosis

de situación y morfología sufridas por las células sensitivas en la

serie animal. --A, células sensitivas de la lombriz de tierra (el

cuerpo celular, como demostró Lenhossék, reside en la epidermis);

B, células sensitivas de los moluscos (según Retzius); C, células

sensitivas de los peces inferiores; D, células sensitivas de los

mamíferos, aves, reptiles y batracios.]

El segundo obstáculo (carácter axónico de la expansión externa ó

celulípeta de las células ganglionares raquídeas), fué salvado

mediante una interpretación racional, fundada en hechos bien

establecidos de la ontogenia y filogenia. Ciertamente, en los

vertebrados superiores, la expansión externa de las células

sensitivas posee carácter de cilindro eje; pero si descendemos en

la escala animal (vermes, moluscos, crustáceos, etc. (fig. 30, A,

B), según probaron las investigaciones de Retzius y Lenhossék)

ó nos remontamos á las primeras fases de la época embrionaria,

reconoceremos fácilmente que la célula ganglionar ó sensitiva

adopta, no el tipo _monopolar_, característico de los vertebrados

superiores (mamíferos, reptiles y batracios), sino el _bipolar_,

á la manera de los elementos de la mucosa olfatoria, ó los de la

membrana visual; ofreciendo, por consiguiente: cierta expansión

_externa_ gruesa, colectora de corrientes aferentes, exenta de

forro medular y con todos los rasgos distintivos de las dendritas;

y una expansión _interna_, fina, dirigida á los centros y en

posesión de los atributos del cilindro-eje legítimo. Por donde se

infiere que, en el curso de la evolución ontogénica y filogénica,

una expansión primitiva, legítimamente dendrítica en su doble

aspecto dinámico y morfológico, puede adquirir, por adaptación

progresiva, los caracteres estructurales, pero no los dinámicos, del

cilindro-eje. Ó en otros términos: las cualidades anatómicas de las

expansiones neuronales no representan hechos primitivos impuestos

fatalmente por ley de evolución, sino disposiciones secundarias de

carácter adaptativo, y en relación, sobre todo, con la longitud del

conductor. Por ejemplo: la posesión de una vaina medular aisladora

en las dendritas (célula sensitiva de los ganglios) relaciónase,

más que con la dirección del movimiento nervioso, con la longitud

considerable del conductor. En la figura 30 mostramos la evolución

morfológica y de situación del cuerpo celular que ha experimentado

la célula sensitiva durante su desarrollo filogénico. Se ve que,

conforme progresa la evolución, dicho cuerpo abandona sucesivamente

la piel, confinándose en órganos profundos, y cuando yace cerca de

la médula espinal (reptiles, batracios, aves y mamíferos) comienza

otra emigración, en cuya virtud el núcleo intercalado entre las dos

expansiones, central y periférica, huye hacia la corteza del ganglio,

brotando aquéllas en lo sucesivo de un pedículo inicial con atributos

anatómicos de axon[93].

[93] Este curioso desplazamiento del soma, es decir, del núcleo

que parece huir del cauce principal del impulso nervioso como

facilitando la creación de caminos directos, fué más adelante

explicado, desde el punto de vista utilitario, mediante las leyes

de economía, de espacio y tiempo de conducción.

Esta evolución morfológica de las neuronas sensitivas se reproduce

durante el desarrollo embrionario de los mamíferos y aves, según

mostramos en la figura 31.

[Ilustración: Fig. 31.--Fases del desarrollo de las células

sensitivas de los mamíferos. --_a_, _b_, fases primitivas; _c_, _d_,

_e_, transiciones de la bipolaridad á la monopolaridad.]

Salvadas estas dificultades y previo un análisis histológico más

preciso del efectuado hasta entonces acerca del plan estructural de

las vías sensoriales y sensitivas, fuimos conducidos al siguiente

enunciado[94], que fué acogido simpáticamente por muchos neurólogos y

hasta por el mismo van Gehuchten[95]: _La transmisión del movimiento

nervioso se produce siempre desde las ramas protoplasmáticas y cuerpo

celular al axon ó expansión funcional. Toda neurona posee, pues, un

aparato de recepción, el soma y las prolongaciones protoplásmicas,

un aparato de emisión, el axon, y un aparato de distribución, la

arborización nerviosa terminal._ Y como esta marcha del impulso

nervioso al través del protoplasma implica cierta orientación

constante, algo así como una _polarización_ de las ondas nerviosas,

designamos la tesis precedente: _teoría de la polarización dinámica_.

[94] _Cajal_: Significación fisiológica de las expansiones

protoplásmicas y nerviosas de la substancia gris. _Congreso

médico valenciano_, sesión del 24 de Junio de 1891. Se publicó

también en la _Revista de Ciencias médicas de Barcelona_, núms.

22 y 23, 1891.

[95] _Van Gehuchten_: Nouvelles recherches sur les ganglions

cérébro-spinaux. _La Cellule_, tomo VIII, fasc. 2, 1892, etc.

Pero en tan difíciles dominios la verdad completa rara vez surge de

golpe. Se forja poco á poco, tras muchos tanteos y rectificaciones.

Á pesar de su amplitud, el referido principio no resultaba aplicable

á todos los casos conocidos de la morfología neuronal. De su dominio

escapaban muchas neuronas de los invertebrados y algunos elementos

de los vertebrados, singularmente ciertas células nerviosas de

_axon arciforme_, nacido lejos del soma, descubierto por mí y por

mi hermano en el lóbulo óptico de los vertebrados inferiores. Sólo

más adelante, en 1897[96], caí en la cuenta de que, contra el

sentir general, el soma ó cuerpo celular no interviene siempre en

la conducción de los impulsos nerviosos recibidos. La onda aferente

se propaga á veces directamente desde las dendritas al axon. Hube,

pues, de sustituir la fórmula incorrecta precedente con esta otra,

que designé: _Teoría de la polarización axípeta_. _El soma y las

dendritas poseen conducción axípeta, es decir, transmiten las ondas

nerviosas hacia el axon. Inversamente el axon ó cilindro-eje goza de

conducción somatófuga ó dendrífuga, propagando los impulsos recibidos

por el soma ó por las dendritas, hacia las arborizaciones terminales

nerviosas._ Por consiguiente, las corrientes afluentes al axon no

pasan por el soma, sino cuando éste se interpone entre los aparatos

dendrítico y axónico.

[96] _Cajal_: Las leyes de la morfología y dinamismo de las

células nerviosas. _Revista trim. microg._, núm. 1, 1897.

[Ilustración: Fig. 32.--Esquema de la marcha de las corrientes en las

vías sensitivo-motrices. Admitiendo la fórmula de la polarización

axípeta, evitamos la suposición, contraria á la teoría, de que

el pedículo de la célula sensitiva posea conducción celulípeta y

celulífuga á la vez. --A, piel; B, ganglio raquídeo; C, médula

espinal.]

Esta fórmula se aplica á todos los casos sin excepción, tanto de los

vertebrados como de los invertebrados, lo mismo en el adulto que

en el embrión. Gracias á su absoluta generalidad, constituye una

preciosa clave interpretativa de la marcha de las corrientes en las

neuronas de los centros. Así lo han reconocido sabios insignes que me

han hecho la honra de aceptarla sin reservas.

[Ilustración: Fig. 33.--Esquema destinado á mostrar la marcha de

las corrientes en las células de cayado del lóbulo óptico de peces,

batracios y reptiles, donde el axon surge de una dendrita á gran

distancia del cuerpo celular. Aceptando la fórmula de la polarización

axípeta, se evita el escollo de suponer una doble conducción,

celulípeta y celulífuga, en el tallo intercalado entre el soma y el

axon.]

Acerca de sus ventajas trataré, empero, más adelante. Limitareme

por ahora á copiar aquí dos figuras esquemáticas (32 y 33), donde

el lector podrá reconocer fácilmente cómo, en efecto, dicha

fórmula se aplica lo mismo á los casos difíciles (neuronas cuyas

dendritas brotan del _segmento inicial del axon_, cual ocurre en

los invertebrados, _células con cilindro-eje en cayado_, _células

ganglionares raquídeas adultas_, etc.), que á los tipos neuronales

corrientes del encéfalo de los mamíferos (figs. 28 y 29). Las flechas

marcan el sentido de las corrientes.

* * * * *

Perdone el lector si me he detenido demasiado en referir los

incidentes de mis reflexiones acerca del dinamismo neuronal. He

querido mostrar, con un ejemplo típico, la marcha seguida durante

la elaboración teórica; narrar cómo los obstáculos, al parecer

insuperables, que cierran el paso á una concepción racional, pueden

salvarse, volviendo reiteradamente sobre el tema, eliminando errores

y analizando á fondo los hechos contradictorios; y cómo, en fin, el

primer esbozo teórico se afina y depura por la reflexión, ganando

progresivamente en generalidad hasta aplicarse á todos los casos.

En el terreno de los hechos concretos, considero como lo mejor de mi

labor de 1891 los recolectados en la retina, cerebro y gran simpático.

La _retina_ mostrose siempre conmigo generosa. Cada tentativa

analítica marcó un progreso más ó menos importante en el conocimiento

de esta membrana, no obstante la formidable concurrencia que me

hacía Dogiel, el gran histólogo ruso, que por aquel tiempo aplicaba

con fortuna al mismo tema el método de Ehrlich al azul de metileno.

No es cosa de referir aquí todos los menudos datos morfológicos

y de conexión recogidos durante aquella campaña en la membrana

visual de peces, batracios, reptiles y mamíferos[97]. Para no

molestar demasiado al lector, escogeré solamente uno de los hechos

más interesantes desde el punto de vista fisiológico. Aludo á la

existencia de un doble tipo de célula bipolar en relación con las dos

variedades conocidas de corpúsculos visuales receptores.

[97] _Cajal_: Estructura de la retina de los reptiles y

batracios, con 12 grabados. 20 de Agosto de 1891.--Notas

preventivas sobre la retina y gran simpático de los mamíferos,

_Gaceta Sanitaria de Barcelona_, con 7 grabados. 10 de Diciembre

de 1891.--La retina de los teleósteos y algunas observaciones

sobre la de los vertebrados superiores, _Anales de la Sociedad de

Historia natural_, de Madrid, segunda serie, tomo I. Sesión de

Diciembre de 1892. (Este último trabajo se publicó meses después

que los anteriores, cuando acababa de trasladarme á Madrid).

Sabido es que, desde la época de J. Müller y M. Schültze, los

fisiólogos y anatómicos admiten en la retina de los vertebrados dos

órdenes de células receptoras: el _cono_, destinado á la visión

diurna ó cromática, y el _bastoncito_, destinado á la visión

crepuscular ó incolora. La excitación de estas últimas células

produce una imagen poco detallada y comparable en principio á una

fotografía común desenfocada (los bastones no existen en la foseta

central, región de la máxima acuidad visual); mientras que la

impresión de los conos, elementos particularmente concentrados en

la _fovea centralis_, da copias coloreadas, finas y brillantes,

semejantes á una cromofotografía en placas autocromas. En los peces,

las aves diurnas, el ratón, etc., dominan los bastones; en otros

animales, preponderan los conos (aves diurnas, reptiles, etcétera).

Por singular privilegio, reune el hombre la visión cromática del

águila y la crepuscular del pez.

[Ilustración: Fig. 34.--Esquema destinado á mostrar los sendos

cauces al través de la retina del impulso recogido por los conos y

bastoncitos de los mamíferos. --_a_, bastoncitos; _b_, conos; _e_,

células bipolares para bastón; _f_, células bipolares para conos;

_r_, _h_, _g_, _z_, células gangliónicas.]

Ahora bien; mis observaciones, rectificando las ideas expuestas por

Tartuferi y Dogiel, habían demostrado que por su cabo inferior,

extendido hasta la _zona plexiforme_ (véase la fig. 34, _d_, _c_),

los bastoncitos y conos se terminan, no mediante redes, según

anunciaron dichos sabios, sino libremente y de modo diverso: las

prolongaciones descendentes de los primeros rematan á favor de una

esférula libre; mientras que la expansión espesa de los segundos

acaba en todos los vertebrados mediante una brocha de raicillas

horizontales ramificadas (fig. 34, _z_).

Fijado este punto importante, yo me planteé una cuestión muy

sencilla. Puesto que la impresión recibida por el bastoncito es

diferente de la recolectada por el cono, precisa de todo punto que

cada una de estas impresiones específicas se propague al través de la

retina por cauce separado.

De ser válidas las conclusiones de Tartuferi y Dogiel, según las

cuales el segundo anillo de la cadena visual estaría representado

por un sólo tipo de bipolar, en continuación conjunta y substancial,

hacia fuera, con los segmentos terminales de conos y bastones, y,

hacia adentro, con las frondas de las células gangliónicas (_capa

plexiforme interna_), quedaría completamente frustrado el ingenioso

arbitrio con que la naturaleza ha organizado dos órdenes de células

foto-receptoras específicas; ya que desde la segunda neurona visual

en adelante ambas impresiones, la del color y la del blanco y negro,

habrían de confundirse corriendo juntas por los mismos cauces.

Cuando se discurre con sentido común y alzamos el mazo resueltos

á una acción vigorosa, la naturaleza acaba por oirnos. Consciente

de lo que buscaba, dime á explorar acuciosa y reiteradamente la

retina de peces y mamíferos (animales donde la diferenciación entre

conos y bastones llega al sumo); y al fin, como premio á mi fe,

dignáronse aparecer clarísimos y resplandecientes aquellos dos tipos

de corpúsculos bipolares exigidos por la teoría y adivinados por

la razón. En la figura 34, _e_, _f_, presentamos esquemáticamente

los sendos cauces del bastoncito y del cono al través de la retina.

Nótese cómo una variedad de _bipolar_ se pone en contacto, mediante

su penacho protoplásmico ascendente, con un grupo de esférulas

terminales de los _bastoncitos_; mientras que la expansión axónica

ó profunda de dicha célula, acabada en pie verrugoso, se articula

inferiormente con el cuerpo de cierta neurona ganglionar gigante.

Repárese también cómo la célula _bipolar para cono_ entra en conexión

individual, á favor de su penacho externo, con el pie ramificado

de un cono; en tanto que, mediante su axon profundo, extendido en

fronda horizontal, se yuxtapone al ramaje terminal de los medianos y

pequeños corpúsculos gangliónicos (fig. 34, _g_, _h_, _j_ y fig. 27,

_b_).

[Ilustración: Fig. 35.--Presentación esquemática de algunos de

mis hallazgos en la retina de los mamíferos. --_a_, _b_, células

horizontales con sus axones (_d_, _e_) terminados en la capa

plexiforme externa; _f_, _g_, _h_, _m_, _n_, diversos tipos de

células amacrinas ó espongioblastos; _p_, amacrinas dislocadas; _r_,

fibras centrífugas, etc.]

Imposible sería consignar aquí, ni aun en forma sucinta, todos

los demás encuentros afortunados logrados en la retina de peces,

batracios, reptiles, aves y mamíferos. Me limitaré solamente á

recordar el hallazgo _del axon y arborización nerviosa terminal

de los diversos tipos de corpúsculos horizontales_ (fig. 35, _d_,

_e_) (elementos situados por debajo de la capa plexiforme interna);

la descripción de muchas variedades morfológicas _de amacrinas y

elementos gangliónicos_ (_g_, _h_, _m_, _n_), el análisis de las

células _neuróglicas ó de Müller_ en la serie de los vertebrados,

etc., etc. En la figura 35, _r_, _p_, _o_, _n_, _f_, _a_, mostramos

esquemáticamente algunos de estos hallazgos.

* * * * *

Otro de los trabajos en que puse más entusiasmo y esfuerzo analítico,

fué el consagrado á la _corteza cerebral_ de reptiles, batracios y

mamíferos. Á la verdad, el tema me atraía con singular imperio. El

culto al cerebro, enigma entre los enigmas, era viejo en mí, según

dejo expuesto en capítulos anteriores. Pero yo deseaba internarme

más en aquel dominio y determinar en lo posible su plan fundamental,

ó al menos llevar á cabo una requisitoria semejante á la efectuada

años antes en el cerebelo. Mas ¡ay!, mis optimismos me engañaban.

Porque el artificio soberano de la substancia gris es tan intrincado,

que desafía y desafiará por muchos siglos la porfiada curiosidad de

los investigadores. Ese desorden aparente de la maraña cerebral, tan

alejada de la regularidad y simetría de la médula espinal y cerebelo,

esconde un orden profundo, sutilísimo, actualmente inaccesible.

No ya el monumental encéfalo del _homo sapiens_, pero hasta el

más modesto del reptil y del batracio, ¡qué digo!, hasta el tan

desdeñado y diminuto ganglio cerebroide del insecto, al parecer meras

máquinas reflejas, oponen al análisis obstáculos insuperables. En

la enrevesada urdimbre cerebral, sólo paso á paso cabe avanzar, y

aun así, para ser afortunado, los zapadores deben llamarse Meynert,

Golgi, Edinger, Flechsig, Forel, etc.

Pero mi juventud de entonces, harto confiada y acaso algo

presuntuosa, ignoraba el saludable miedo al error; y me lancé á la

empresa confiado en que en aquella selva temerosa, donde tantos

exploradores se habían perdido, seríame permitido cobrar, si no

tigres y leones, algunas modestas piezas desdeñadas por los grandes

cazadores.

He aquí, brevemente, enumerados algunos de mis hallazgos de aquella

época:

[Ilustración: Fig. 36.--Doble esquema donde mostramos la evolución

filogénica y ontogénica de la célula psíquica ó pirámide cerebral.

--A, célula piramidal de un batracio; B, de un reptil; C, del conejo;

D, del hombre; _a_, _b_, _c_, _d_, fases evolutivas de la célula

psíquica en el embrión de mamífero.]

1.º Uno de los hechos mejor apreciados entonces fué la revelación

de la existencia constante en la corteza cerebral de batracios,

reptiles, aves y mamíferos, del _corpúsculo piramidal_, que osé

llamar, con audacia de lenguaje de que hoy me avergüenzo un

tanto, la _célula psíquica_[98]. Sus características son: forma

alargada, más ó menos cónica ó piramidal; orientación radial;

ostentar constantemente un penacho dendrítico extendido por la

capa molecular ó tangencial del cerebro, y un axon ó expansión

nerviosa dirigido á las regiones profundas, donde constituye

vías de asociación intercortical ó córtico-medular.

[98] _Cajal_: Estructura de la corteza cerebral de batracios,

reptiles y aves. Agosto de 1891.

La figura 36 me dispensa de entrar en pormenores acerca de la

citada _célula psíquica_, que fué objeto más adelante, por parte

de mi hermano, de análisis agotantes en reptiles y batracios, y,

por iniciativa de mi discípulo Cl. Sala, de un buen estudio en

las aves.

[Ilustración: Fig. 37.--Esquema de una sección de la corteza cerebral

de un mamífero de pequeña talla (conejo, ratón, etc). En esta figura

se han reunido algunos de mis hallazgos de 1890 y 1891. --_a_,

células estrelladas pequeñas de la capa plexiforme ó superficial;

_b_, corpúsculos fusiformes horizontales; _c_, elemento de axon

ascendente arborizado en la zona de las medianas pirámides; _d_,

neurona situada en la capa de corpúsculos polimorfos, cuyo axon se

arboriza en la capa molecular; _h_, colaterales de la substancia

blanca; _f_, ramificación terminal de las fibras sensitivas; _g_,

colaterales de los axones de las pirámides destinadas al cuerpo

estriado; A, zona plexiforme; B, de las pequeñas pirámides; C, de

las medianas pirámides; D, de las pirámides gigantes; E, de los

corpúsculos polimorfos; F, substancia blanca; G, cuerpo estriado.]

2.º Encuentro en la capa molecular del cerebro de los mamíferos

(donde se suponían existir solamente corpúsculos neuróglicos

y fibras nerviosas), de numerosas _neuronas de axon corto_,

terminado en el espesor mismo de dicha zona, y clasificables en

dos variedades principales (fig. 37, _a_, _b_).

3.º Descripción de _numerosas neuronas fusiformes_, habitantes en

todos los estratos de la corteza cerebral y caracterizadas por

que su axon, de orientación ascendente, se arboriza en las _zonas

de las pequeñas, medianas y grandes pirámides_ (fig. 37, _c_,

_e_).

4.º Persecución, por vez primera, del curso de las fibras de

proyección hasta el cuerpo estriado, y señalamiento de sus

colaterales para este cuerpo y para la comisura callosa (fig. 37,

_g_).

5.º Descubrimiento de ciertas fibras gruesas llegadas del cuerpo

estriado y ramificadas libremente en las zonas de las pirámides

(_f_). Tales fibras, confirmadas por Kölliker, que las llamó

_fibras de Cajal_, representan probablemente la terminación de la

vía sensitiva central.

6.º Demostración de la terminación libre de las colaterales de

los axones de las pirámides y de las ramillas nerviosas de los

elementos de axon corto (fig. 37, D).

7.º Observación de que las células de Martinotti, ó de axon

ascendente ramificado en la capa molecular, no viven sólo cerca

de ésta, sino en todas las capas de la corteza (fig. 37, _d_).

8.º Nuevas observaciones sobre la evolución embrionaria de las

células piramidales y de los elementos de neuroglia, etc.

Algunas de estas observaciones y otras que, en obsequio á la

brevedad, no menciono, divulgáronse rápidamente, gracias á mi

precaución de publicarlas en francés, aprovechando cierta Revista

histológica belga, _La Cellule_[99].

[99] _Cajal_: Sur la structure de l’écorce cerébrale de quelques

mammifères. _La Cellule_, tomo VII, 1er fascicule, 1891. Con tres

grandes láminas litografiadas.

Poco después, Retzius, Kölliker, mi hermano, Edinger, Schäffer, etc.,

confirmaban y ampliaban en algunos puntos los precedentes resultados.

La última de mis pesquisas de 1891 versó sobre la estructura del

_gran simpático_. Fué esta indagación, harto más floja que las

anteriores, prueba palmaria del enorme influjo de lo moral sobre lo

intelectual. Por entonces hallábame preocupado con las oposiciones

á la cátedra de Histología de Madrid. La preparación ansiosa de los

ejercicios, las suspensiones que éstos sufrieron, el ajetreo de

mis repetidos viajes á la Corte, interrumpieron la continuidad de

mi esfuerzo analítico, arrebatándome esa tranquilidad de espíritu

sin la cual toda obra humana suele resultar pobre, contradictoria y

desprovista de elegancia.

La citada indagación llegaba, sin embargo, á su hora. Ignorábase por

aquel tiempo la verdadera morfología de las neuronas simpáticas.

Diversos histólogos (Remak, Ranvier, Kölliker, etc.) habían

reconocido en ellas expansiones dicotomizadas; pero reinaba la

mayor incertidumbre acerca del carácter y paradero de las mismas.

El corpúsculo simpático, cuya naturaleza motriz parecía indudable,

¿poseía, en concordancia con el patrón morfológico común, legítimas

dendritas y axon, ó más bien, según sospechaban ciertos neurólogos,

todas sus prolongaciones celulares tenían significación nerviosa,

arborizándose en las fibras musculares lisas? ¿Ó constaba, más bien,

según parecer algo indeciso de Kölliker (1890) de un grupo de axones

y de un juego de dendritas?

[Ilustración: Fig. 38.--Varias células del gran simpático del

perro. El axon único marcado con _c_ se distingue por carecer de

ramificaciones. A, B, D, F, G, diversos tipos morfológicos de

neuronas simpáticas.]

Impaciente por llegar á la meta antes que nadie, exploré febrilmente

los ganglios simpáticos de los embriones de ave, consiguiendo por lo

pronto establecer en sus neuronas la existencia de prolongaciones

protoplásmicas genuinas, acabadas libremente en el seno de la trama

ganglionar[100]. Pero ofuscado por las apariencias, atribuí á

cada célula dos ó más axones (en armonía con una opinión reciente

de Kölliker), cuando positivamente sólo emite uno. Poco tiempo

después, en trabajo especial recaído en los mamíferos, rectifiqué

espontáneamente mi equivocación y formulé la verdadera disposición

de los corpúsculos simpáticos[101]. Mas esta rectificación tardía

deslució mucho mi labor. Y aunque mi nueva concepción morfológica vió

la luz antes de la aparición de las observaciones de van Gehuchten,

Luigi Sala, discípulo de Golgi, y de G. Retzius, á quienes había

yo sugerido la fórmula metodológica apropiada (proceder de _doble

impregnación_ al cromato de plata), no pude evitar se me reprocharan,

con razón, mis titubeos y contradicciones, y se adjudicara á van

Gehuchten el mérito de haber resuelto definitivamente el problema.

Algo quedó, naturalmente, en mi activo: la existencia de las

_colaterales de las fibras llegadas de la médula espinal_ (_fibras

motrices de primer orden_ de los autores y cordones de unión

longitudinal de los ganglios); los _nidos nerviosos pericelulares_

de origen dendrítico; la determinación de varias modalidades

neuronales, etc. Sírvame la figura 38, reproducción de un grabado

anejo al trabajo de 1891, para suplir detalles descriptivos que aquí

resultarían inoportunos.

[100] _Cajal_: Estructura y conexiones de los ganglios simpáticos

(_Pequeñas contribuciones al conocimiento del sistema nervioso_).

Agosto de 1891. Con 12 grabados.

[101] _Cajal_: Notas preventivas sobre la retina y gran simpático

de los mamíferos. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de

Diciembre de 1891. Con 7 grabados.

En fin, para cerrar la lista de las publicaciones de 1891, me

limitaré á citar brevemente un trabajo en colaboración de mi

discípulo Cl. Sala[102], donde se precisa la verdadera forma

de los conductos glandulares del páncreas, así como el modo de

terminación de los nervios simpáticos; otra breve comunicación en

que se describen las terminaciones nerviosas del corazón de los

mamíferos[103], probando que en las fibras musculares cardíacas

no existe la _placa motriz_, ni la singular disposición referida

por Ranvier, sino plexos nerviosos difusos semejantes á los

descritos en los músculos de fibra lisa; cierta nota[104] donde,

á semejanza de las raíces posteriores de la médula espinal,

se reconocen típicas bifurcaciones en los nervios sensitivos,

bulbares y craneales (_trigémino_, _nervio vestibular_, _coclear

ó acústico_, etc.); un estudio sobre la médula de los reptiles,

en que se comprueban muchos detalles hallados anteriormente en la

de las aves y mamíferos; y, en fin, una nota descriptiva de la

substancia de Rolando de la médula espinal de los mamíferos[105].

[102] _S. R. Cajal_ y _Cl. Sala_: Terminaciones de los nervios y

tubos glandulares del páncreas de los vertebrados. 28 Diciembre

de 1891. Con cinco grabados.

[103] Terminaciones nerviosas en el corazón de los mamíferos.

_Gaceta Sanitaria de Barcelona._ 10 Abril de 1891.

[104] Sobre la existencia de bifurcaciones y colaterales en los

nervios sensitivos craneales y substancia blanca del cerebro.

_Gaceta Sanitaria de Barcelona._ 10 Abril de 1891.

[105] _Cajal_: Estos dos estudios aparecieron con otros varios en

un extenso folleto titulado _Pequeñas contribuciones al estudio

del sistema nervioso_. Agosto de 1891.

Al final de 1891, el conjunto de mi labor práctica y la suma de las

inducciones teóricas obtenida habían alcanzado suficiente amplitud

y densidad para formar la materia de un libro. Algunos discípulos

y médicos de Barcelona que conocían mis ideas, me invitaron á

exponerlas ante la _Academia de Ciencias Médicas de Cataluña_.

Deferí gustoso á sus ruegos, ejecutando para mis conferencias

grandes cuadros murales policromados, representativos, bajo forma

esquemática, del plan estructural de los centros nerviosos y órganos

sensoriales. Oyóseme con agrado, y algunos discípulos entusiastas

tuvieron la amabilidad de recoger mis explicaciones y copiar mis

dibujos, publicando en la _Revista de Ciencias Médicas_ de dicha

ciudad una serie de artículos, atentamente revisados y retocados por

mí.

Los tales artículos, que vieron la luz en 1892[106], tuvieron un

éxito que me llenó de sorpresa, sobrepujando, no sólo mis esperanzas,

sino mis ilusiones. Ignoro cómo se enteraron en el extranjero de

dichas conferencias; ello fué que en poco tiempo vieron la luz

traducciones ó extensas relaciones en varios idiomas. Hasta el gran

W. His, profesor de Leipzig, de cuya buena amistad hice mérito en

capítulos anteriores, propúsome traducirlas al alemán. La versión

tudesca aparecida en 1893[107] corrió á cargo nada menos que del

Dr. H. Held, á la sazón ayudante del maestro (á quien sucedió en

la cátedra) y actualmente una de las mayores ilustraciones de la

Histología alemana. En cuanto á la edición francesa, fué hecha por el

Dr. Azoulay, que tradujo á conciencia un texto especialmente revisado

y ampliado por mí. El pequeño libro, intitulado _Les nouvelles

ideés sur la fine anatomie des centres nerveux_ (Reinwald, París),

y autorizado con un prólogo afectuoso del ilustre profesor Matías

Duval, de París, hizo furor: en menos de tres meses agotáronse dos

copiosas ediciones. Tan inesperado favor del público sugirióme el

propósito, que acometí años después, de escribir un libro extenso

donde se estudiara sistemática y minuciosamente la textura del

sistema nervioso de todos los vertebrados y se diera cuenta, con

los necesarios desarrollos, de la totalidad de mi obra científica.

Acerca de este formidable trabajo de benedictino, en que me ocupé

ahincadamente durante diez años, trataré oportunamente.

[106] _Cajal_: Nuevo concepto de la histología de los centros

nerviosos. _Revista de Ciencias Médicas de Barcelona_, núms. 16,

20, 22 y 23 de 1892, tomo XVIII. La tirada aparte de todos estos

artículos data del comienzo de 1893.

[107] _Cajal_: Neue Darstellung vom histologischen Bau des

Centralnervensystems. Traducción del Dr. H. Held. _Arch. f.

Anat. u. Physiol. Anat. Abtheilung_, 1893. Como proemio de esta

versión, hace notar el profesor His que la edición alemana ha

sido cuidada por él y encargada á su ayudante, experto conocedor

del asunto.

En Abril de 1892 ocurrió mi traslación á Madrid. Tras ejercicios

de oposición que duraron varios meses é interrumpieron numerosos

incidentes, tuve la fortuna de ser propuesto unánimemente para la

cátedra de Histología normal y Anatomía patológica, vacante por

defunción del inolvidable y benemérito Dr. Maestre de San Juan[108].

En el Tribunal, presidido por el Dr. D. Julián Calleja, figuraban

jueces tan prestigiosos como el Dr. Alejandro San Martín, Dr.

Federico Olóriz, el Marqués del Busto, don Antonio Mendoza y los

profesores de la asignatura doctores Cerrada y Gil Saltor.

[108] El buenísimo de D. Aureliano, á quien tanto venerábamos

sus discípulos, sucumbió de las resultas de un accidente de

laboratorio. Una salpicadura de sosa cáustica, producida por la

ruptura de un frasco, determinó la pérdida de la vista, á que

siguió una pasión de ánimo tan grande, que arrebató en pocos

meses al maestro. Fué el Dr. Maestre un excelente profesor,

que sabía comunicar sus entusiasmos á quienes le rodeaban. Yo

le debo favores inolvidables. Tras haberme apadrinado en la

ceremonia de la investidura de doctor, me animó insistentemente

durante mis ensayos de investigador, fortaleciendo mi confianza

en las propias fuerzas. Las cartas con que acusaba recibo de mis

publicaciones, constituían para mí un tónico moral de primer

orden.

Mi triunfo no fué fácil, pues contendía con rivales de mucho mérito,

singularmente uno de ellos, á cuyos talentos y cultura siempre rendí

ingenua admiración y cordial estima.

Como no he consentido jamás á mi amor propio el menor conato de

vanidad ni de engreimiento, declaro ahora que mi victoria, tan

sonada por aquellos tiempos entre la clase médica de la Corte,

debióse exclusivamente á dos motivos, en cierto modo impersonales

y circunstanciales: desde luego, á la eficaz preparación lograda,

explicando durante cuatro años consecutivos las asignaturas objeto de

la oposición; y, después, al crédito y favor que mis modestos pero

numerosos trabajos científicos (pasaban ya entonces de 60) habían

granjeado entre los sabios extranjeros.

Yo deploré mucho haber debido recurrir, para llegar á la Universidad

Central, ideal de todo catedrático de provincias, á la pugna, cruel y

enconada siempre, de la oposición. Por cultas y corteses que sean las

armas esgrimidas en semejantes lides, dejan siempre en pos rencillas

y resquemores lamentables, enfrían amistades cimentadas á veces en

afinidades de gustos y tendencias, é impiden colaboraciones que

podrían ser provechosas para la ciencia nacional.

Porque, para mí, ser catedrático de la Central constituía entonces

la única esperanza de satisfacer, con cierta holgura, mis aficiones

hacia la investigación y de aumentar mis recursos, harto mermados con

los incesantes gastos de laboratorio y de suscripciones á Revistas,

amén del sostén de numerosa familia. Ricos y prestigiosos eran mis

rivales; cultivaban pingües y bien merecidas clientelas, y podían

esperar. Pero yo, enfrascado en mis trabajos, había perdido casi del

todo las aptitudes clínicas; estaba, por consiguiente, inhabilitado

para la labor profesional, única ocupación que puede conducir al

médico al desahogo económico. Sólo en la decorosa industria del libro

de texto, tan fructuosa para los catedráticos de la Corte cuanto

precaria para los de provincias --industria sandiamente motejada por

quienes no conocen sino sus vituperables abusos--, entreveía yo ese

modesto pero holgado pasar, capaz de garantizarme, con la preciosa

conquista de _mi tiempo_, el bien supremo de la independencia del

espíritu.

[Ilustración]

Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2) · 第 14 / 58 题