CAPÍTULO VIII

Mi actividad continúa en aumento. -- Algunos estudios sobre el

desarrollo del sistema nervioso (médula y cerebelo). -- Curiosa

disposición en las fibras musculares de los insectos. -- Mis

exploraciones en el bulbo olfatorio justifican plenamente la

doctrina del contacto. -- Hallazgos interesantes en la corteza

cerebral de los mamíferos. -- Movimiento bibliográfico suscitado

por mis investigaciones. -- Sabios insignes que aprueban,

confirman ó divulgan mis ideas. -- Algunos contratiempos y

pesadumbres.

Fueron los años de 1890 y 1891 períodos de intensa labor y de

gratísimas satisfacciones. Alentado con el aplauso de Kölliker y

persuadido de haber hallado al fin mi camino, entreguéme al trabajo

con verdadero furor. No parece sino que deseaba convencer con la

masa aplastante de mis comunicaciones. Sólo durante 1890 publiqué

14 monografías, sin contar las traducciones. Hoy me asombra aquella

actividad devoradora, que desconcertaba hasta á los investigadores

alemanes, los más laboriosos y pacientes del orbe. Mi tarea comenzaba

á las nueve de la mañana y solía prolongarse hasta cerca de media

noche. Y lo más curioso es que el trabajo me causaba placer. Era una

embriaguez deliciosa, un encanto irresistible.

Es que, realmente, dejando aparte los halagos del amor propio,

el jardín de la neurología brinda al investigador espectáculos

cautivadores y emociones artísticas incomparables. En él hallaron, al

fin, mis instintos estéticos plena satisfacción. ¡Como el entomólogo

á caza de mariposas de vistosos matices, mi atención perseguía,

en el vergel de la substancia gris, células de formas delicadas y

elegantes, las misteriosas _mariposas del alma_, cuyo batir de alas

quién sabe si esclarecerá algún día el secreto de la vida mental!...

De cualquier modo, la admiración ingenua de la forma celular

constituía uno de mis placeres más gratos. Porque, aun desde el

punto de vista plástico, encierra el tejido nervioso incomparables

bellezas. ¿Hay en nuestros parques algún árbol más elegante y

frondoso que el corpúsculo de Purkinje del cerebelo ó la _célula

psíquica_, es decir, la famosa pirámide cerebral? Los esquemas

de las figuras 4 y 8, forzosamente fragmentarios, donde aparecen

respectivamente la ingeniosa arquitectura del cerebelo y la de la

retina, apenas permiten adivinar la suprema belleza y la elegante

variedad de la floresta nerviosa.

¡Y luego es tan dulce, tan confortadora, la emoción de lo nuevo!

¡Resulta tan suavemente acariciador para la vanidad ó el orgullo

(debilidades humanas con las cuales debe contarse siempre) el

sentimiento aristocrático de descubrir islas recónditas ó formas

virginales que parecen esperar, desde el principio del mundo, un

digno contemplador de su belleza!

¡Cuántas veces, durante aquellos años de fiebre investigadora, me

desveló la emoción del hecho recién descubierto! ¡Cuán á menudo, tras

una tarea agotante y un letargo profundo, de esos que, liquidando

atrasos fisiológicos, limpian de nubes la pizarra cerebral, surgió

con la aurora, como escrita por invisible mano, la solución á un

problema de morfología ó de conexión ansiosamente perseguido!...

Hoy no me explico bien cómo aquella tensión continua del intelecto

y aquella diaria inquietud espiritual no trastornaron mi salud. Sin

duda la satisfacción soberana de hacer algo útil constituye un tónico

dinámico de primer orden.

No quisiera mortificar al lector hablándole menudamente de mis

trabajos. Que si el narrar es placer, el escuchar es paciencia, y á

veces molestia y desabrimiento. Brevemente, pues, y en estilo casi

telegráfico, daré cuenta de la labor cumplida en 1890.

En mi fuero interno, estimo como lo mejor de mi labor de entonces las

observaciones consagradas á la _neurogenia_, es decir, al desarrollo

embrionario del sistema nervioso. Perdóneseme si, á pesar de mi

promesa de laconismo, señalo aquí algunos antecedentes.

«Puesto que el cromato de plata proporciona en los embriones

imágenes más instructivas y constantes que en el adulto, ¿por qué

no explorar --me decía-- cómo se modela y complica sucesivamente la

célula nerviosa, desde su fase _germinal_, exenta de expansiones,

según demostró His, hasta su estado adulto y definitivo? En esta

trayectoria evolutiva, ¿no se revelará quizás algo así como un eco ó

recapitulación de la historia dramática vivida por la neurona en sus

milenarias andanzas al través de la serie animal?»

Con este espíritu puse manos á la obra, primero en los embriones

de pollo, después en los de mamífero. Y tuve la satisfacción de

sorprender las primeras mutaciones de la neurona, desde los tímidos

ensayos de creación de expansiones frecuentemente rectificadas y

hasta reabsorbidas, hasta la organización definitiva del axon y

dendritas. Y, en armonía con el principio biogenético fundamental

de Häckel, hallé que la célula nerviosa repite en su evolución

individual, con algunas simplificaciones y omisiones, las formas

permanentes descubiertas por Retzius y Lenhossék en los ganglios de

los invertebrados.

Excusado es decir que si el problema de la morfología neuronal

aparecía obscuro antes de la publicación de los memorables trabajos

de Golgi, el de la ontogenia presentábase todavía más tenebroso. Á

guisa de soluciones provisionales, corrían las especulaciones más

arbitrarias. El punto más urgente á esclarecer consistía en averiguar

cómo se forman los nervios y en virtud de qué mecanismo los apéndices

axónicos se enlazan, sin errores ni extravíos, con sus aparatos

terminales (_placas motrices_, _órganos sensitivos cutáneos_, etc.).

No obstante el caos de conjeturas, dos teorías se disputaban la

mayoría de los sufragios.

Para Kupffer, His y Kölliker, el _neuroblasto_ ó célula nerviosa

primitiva genera los nervios, mediante la emisión de un brote ó

apéndice, el _axon_, que crecería libremente al través de los demás

tejidos para abordar los aparatos terminales, donde acabaría mediante

ramificaciones independientes. En cambio, Hensen y sus adeptos

negaban categóricamente semejante crecimiento libre, admitiendo

(al objeto de explicar la perfecta adecuación y congruencia

existentes entre las estaciones centrales y los aparatos sensitivos

y sensoriales periféricos), que el neuroblasto sufre desde el

principio una serie de particiones incompletas[58]. Primeramente y

tras la división nuclear, se producirían el soma central y el órgano

receptor periférico; luego ocurriría la emigración de los núcleos,

pero con mantenimiento del protoplasma intermediario, es decir, que

media célula con su núcleo permanecería, _ab initio_, en la piel ú

órgano sensorial periférico, mientras que la otra media yacería en

los centros nerviosos embrionarios (fig. 19, A). En consecuencia, el

crecimiento del nervio se verificaría, no por incremento continuo

de un cabo libre, sino mediante estiramiento progresivo del puente

protoplásmico intermediario. En fin, nuevas proliferaciones,

exclusivamente recaídas en los núcleos, proveerían de estos órganos,

la larguísima cadena de los nervios periféricos.

[58] _Hensen_: Die Entwicklung der Nervensystems. _Virchows

Archiv._ Bd. XXX, 1864. Véase también: _Zeitschrift f. Anat. u.

Entwicklung._ Bd. I, 1876.

[Ilustración: Fig. 19.--Hipótesis de Hensen acerca del desarrollo

de las fibras nerviosas y aparatos sensitivos periféricos.-- A,

neuroblasto en vías de estiramiento; B, cadena de núcleos unidos por

puentes protoplásmicos; _a_, célula central; _b_, célula periférica.]

Como variante de esta concepción hipotética de Hensen, puede

estimarse cierta teoría defendida desde antiguo y renovada hasta

hace pocos años, por Beard, Dohrn, Durante, Cornil, Bethe, etc.,

para quienes los axones, y por tanto, los nervios, resultarían

de la diferenciación y fusión de larga cadena de neuroblastos

emigrados de los centros ó de la membrana ectodérmica (fig. 20).

En sentir de estos sabios, el cilindro-eje embrionario, lejos de

significar el retoño, en vías de crecimiento, del protoplasma de

una célula nerviosa, representaría la obra común histogenética de

muchos corpúsculos ectodérmicos. En las figuras 19 y 20 mostramos

esquemáticamente los rasgos principales de estas dos hipótesis en

pugna.

[Ilustración: Fig. 20.--Hipótesis catenaria defendida por Beard,

Dohrn, etc. C, serie de neuroblastos independientes; D, los

neuroblastos elaboran trozos de axon nervioso que acaban por juntarse

entre sí y con la célula central (_a_); _b_, elementos constructores

de la ramificación periférica.]

Mis investigaciones, confirmadas inmediatamente por Lenhossék y

Retzius, contribuyeron á esclarecer el tema debatido, sancionando

definitivamente la concepción hipotética de Kupffer é His, y

asentando, en fin, sobre bases inconmovibles la doctrina (ya muy

probable después de los recientes descubrimientos morfológicos)

de la unidad genética de las fibras nerviosas y de los apéndices

protoplásmicos. En efecto, las preparaciones obtenidas por mí durante

las fases más tempranas del embrión de pollo (del segundo al cuarto

día de la incubación), revelaron clarísimamente que, pasado el estado

_germinal_ ó indiferente, la célula nerviosa emite primeramente

el axon ó expansión primordial, según había descubierto His, y

sólo en época ulterior produce las prolongaciones protoplásmicas y

colaterales nerviosas. Todos estos apéndices aparecen continuos con

el soma, y crecen sucesivamente, manteniendo su individualidad hasta

alcanzar la longitud adulta y salir al encuentro de los elementos

extraños (musculares, epiteliales ó nerviosos), con quienes deben

mantener comercio fisiológico[59].

[59] Mi trabajo de 1890 tocante á la evolución ontogénica de

la médula espinal, lleva por título: «Sobre la aparición de

las expansiones celulares en la médula embrionaria». _Gaceta

Sanitaria de Barcelona_, 10 de Agosto de 1890. De esta

monografía, adornada con muchos dibujos, se hizo una traducción,

con importantes adiciones, para el _Anatomischer Anzeiger_,

números 21 y 22, 1890, bajo el título: _A quelle époque

apparaissent les expansions des cellules nerveuses de la moelle

épinière du poulet?_

Ciertamente, ya el ilustre His había observado el axon de los

neuroblastos más tempranos. Pero los métodos utilizados por el

neurólogo de Leipzig no le permitieron sorprender la forma de

crecimiento de dicha expansión ni espiar el momento de aparición de

las dendritas. Además, no vió ni podía ver, dada la precaria técnica

de entonces, el _cabo final_ de la expansión nerviosa en vías de

crecimiento. Y mientras tal observación no se realizara, la severa

objeción de Hensen «_nadie ha visto en el embrión el cabo libre de un

nervio en vías de crecimiento_» conservaba toda su fuerza.

[Ilustración: Fig. 21.--Evolución positiva de la fibra nerviosa,

según las observaciones de His y nuestras.-- A, célula germinal; B,

fase bipolar con iniciación de la masa de crecimiento; C, fase de

neuroblasto, propiamente dicho; D, aparición de las dendritas; E,

modelamiento de éstas y formación de las ramas nerviosas colaterales

y terminales.]

Yo tuve la fortuna de contemplar por primera vez ese fantástico cabo

del axon en crecimiento[60]. En mis cortes de la médula espinal

del embrión de pollo de tres días, mostrábase este cabo á modo de

conglomerado protoplásmico de forma cónica, dotado de movimientos

amiboides. Pudiera compararse á ariete vivo, blando y maleable,

que avanza, empujando mecánicamente los obstáculos hallados en su

camino, hasta asaltar su distrito de terminación periférica. Esta

curiosa maza terminal fué bautizada por mí: _cono de crecimiento_.

Confirmado por Lenhossék[61], Retzius, Kölliker y Athias, y en

tiempos más posteriores por Held, Harrison, etc., constituye hoy

hecho vulgar de la ontogenia nerviosa (fig. 21, _a_).

[60] El profesor His quedó encantado con mi encuentro del _cono

de crecimiento_, según me expresaba en una de sus cartas. Su

alegría se justificaba bien, recordando que, merced á este

hallazgo, quedaron refutadas las objeciones de Hensen y vino

á ser sólidamente cimentada la concepción monogénica del

crecimiento continuo del axon y demás expansiones celulares.

[61] Justo es consignar que, á excepción del _cono de

crecimiento_, casi todos estos descubrimientos fueron también

hechos por Lenhossék, aunque mi comunicación viera la luz antes

que la suya. Véase Lenhossék: Zur Kenntnis der ersten Entstehung

der Nervenzellen und Nervenfasern beim Vogelembryo. _Verhandl.

der X inter. mediz. Kongresses._ Bd. II, pág. 114. Berlín, 1890.

En mis preparaciones de entonces aparecían también los

primeros conatos productores de las dendritas, que nacen de

la porción originaria del axon (repetición de lo ocurrido en

los invertebrados); las ramificaciones sucesivas de estas

expansiones; las fases iniciales de las colaterales nerviosas;

el modelamiento de la arborización terminal del axon; el

mecanismo productivo de la substancia blanca, y en fin, las fases

primordiales de las raíces posteriores con su típica bifurcación,

etc. Diversas leyes neurogenéticas, tales como la de prelación

evolutiva de las colaterales del cordón anterior; la de las

neuronas motrices sobre las funiculares; la de las colaterales

de la substancia blanca sobre las brotadas en la substancia gris

(colaterales nacidas del trayecto horizontal de los axones,

etc.), y otros muchos hechos que fuera inoportuno enumerar,

quedaron definitivamente establecidos.

Con igual ardor y fortuna acometí después la _evolución ontogénica de

las células y fibras de la corteza cerebelosa_[62]. En tan sugestivo

dominio, varios interesantes problemas esperaban urgente solución.

¿Cómo crecen las fibras aferentes y se organizan las conexiones

por contigüidad entre las _trepadoras_, por ejemplo, y el tallo de

los corpúsculos de Purkinje? Durante la ontogenia cerebelosa, la

expresión metafórica _arborización trepadora_, ¿no implica quizás

una acción real y efectiva de trepar?

[62] Mis trabajos sobre este punto, son los siguientes:

_Cajal_: Sobre ciertos elementos bipolares del cerebelo y

algunos detalles sobre el crecimiento y evolución de las fibras

cerebelosas. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de Febrero de

1890. Con seis grabados.

_Idem_: Sobre las fibras nerviosas de la capa granulosa del

cerebelo. _Revista trimestral de Histología normal y patológica_,

Marzo, 1889.

De los precitados trabajos hiciéronse traducciones publicadas en

el _Monatsschrift f. Anat. u. Physiol._ del Dr. Krause. Véase: el

Bd. VII. Heft I, 1890, y el Bd. VII. Heft II, 1890.

[Ilustración: Fig. 22.--Desarrollo de las arborizaciones trepadoras á

lo largo del tallo y ramaje del corpúsculo de Purkinje.]

Los hechos recolectados en el cerebelo de los animales recién nacidos

contestaron afirmativamente. Conforme advertirá el lector que pase la

vista por la figura 22, los axones de los mencionados conductores,

arribados de centros lejanos, _olfatean_, digámoslo así, el soma de

los elementos de Purkinje, al cual abrazan, mediante nidos varicosos,

rudimento de la futura arborización. Una vez sobre él, las ramas

del nido nervioso _trepan_ positivamente, á lo largo del tallo

principal y dendritas, hasta generar, por fin, el plexo complicado

característico de los conductores adultos. Excusado es decir que este

fenómeno, tan significativo para la doctrina neuronal, fué comprobado

después por los autores (Retzius, Kölliker, van Gehuchten, Athias, C.

Calleja, Azoulay, etc.).

[Ilustración: Fig. 23.--Fases de la sucesiva complicación del ramaje

de la célula de Purkinje.-- _a_, dendritas provisionales; _c_,

colaterales nerviosas exuberantes.]

Me atraía también la cuestión de saber cómo un _neuroblasto_

piriforme, desnudo de expansiones, se convierte en el árbol

prodigioso, especie de seto vivo, de la célula de Purkinje. Mi

curiosidad quedó plenamente satisfecha con el encuentro de las

fases primordiales de esta evolución, de que damos copia en la

figura 23. Por cierto que, de pasada, topamos con un hecho biológico

interesante. Echamos de ver que todo ramaje protoplásmico ó nervioso

en vías de formación atraviesa un período, por decirlo así, caótico,

de tanteo, durante el cual son proyectadas al azar vías de ensayo,

destinadas en gran parte á desaparecer (fig. 23, _a_). Á semejanza

del minero, que cava á ciegas en busca del filón desaparecido,

los brotes protoplásmicos ensayan diversos caminos hasta atinar

con el verdadero. Más adelante, llegadas ya las fibras nerviosas

aferentes, ó cuando se modelan y alcanzan plena sazón las neuronas

funcionalmente solidarias, subsisten, consolidándose, las expansiones

útiles y se reabsorben las inútiles ó exploradoras. En este caso,

la naturaleza procede como el jardinero que endereza y favorece los

retoños bien dirigidos y poda los viciosos ó superfluos. Porque

la vida repugna lo redundante y se muestra singularmente avara de

protoplasma y de espacio.

Otro curioso fenómeno de emigración y metamorfosis, en virtud

de irresistibles impulsos y á pesar de los mayores obstáculos,

ofreciéronme los _granos_ jóvenes ó indiferenciados del cerebelo de

los mamíferos recién nacidos.

En la figura 24 reproducimos esquemáticamente algunas de estas

curiosas contradanzas de los _granos_. Se sabía desde hacía mucho

tiempo que el grano joven ó indiferenciado (_fase germinal_)

conjuntamente con otras células nerviosas en esbozo, habita la

zona superficial del cerebelo (fig. 24, A) (_granos periféricos_),

afectando forma poliédrica irregular. Pero nada se conocía de sus

ulteriores evoluciones. Mis observaciones revelaron que el _grano_

sale de este estado indiferente, tornándose primeramente _bipolar

horizontal_, es decir, emitiendo dos largas expansiones contrapuestas

(4) _que marchan en la dirección de las láminas cerebelosas_;

después, del lado profundo del soma, proyecta cierta expansión

descendente, que atrayendo hacia sí buena parte del protoplasma,

incluyendo el núcleo, transforma la célula de _bipolar horizontal_ en

_bipolar radial ó vertical_ (fig. 24, 5 y 6). En fin, con el arribo

laborioso del soma á las regiones profundas, coincide la aparición de

las finas dendritas y el modelamiento definitivo del grano cerebeloso

(9, 10).

[Ilustración: Fig. 24.--Emigración y transformación sucesiva de

los granos del cerebelo.-- 1, célula germinal; 2 y 3, aparición de

expansiones polares; 4, formación de la bipolar horizontal; 5 y 6,

aparición de una expansión descendente; 7 y 8, fase de bipolaridad

vertical; 9 y 10, creación de dendritas provisionales ó de tanteo; 11

y 12, modelamiento de las expansiones definitivas.]

Todas estas extrañas evoluciones parecen encaminadas á fijar

desde luego, sobre las partes correspondientes de las dendritas

de Purkinje, la posición de las _fibrillas paralelas_. Nótese, en

efecto, que las primeras expansiones del grano en fase bipolar

tangencial, no son otra cosa que las delicadas ramas terminales del

futuro cilindro-eje (_fibrillas paralelas_). Por donde se ve que las

ramas nerviosas se diferencian antes que el axon que las sustenta,

del mismo modo que éste precede á las dendritas.

Las referidas metamorfosis del grano (confirmadas después por Lugaro,

Retzius, Athias y otros sabios), si denuncian algunos resortes

íntimos del mecanismo ontogénico de las neuronas, plantean también

arduos y transcendentales problemas. ¿Qué misteriosas fuerzas

presiden la aparición de las expansiones, promueven su crecimiento

y ramificación, provocan la emigración congruente de células y

fibras, según direcciones prefijadas y como obedeciendo á sabio plan

arquitectónico, y establecen, en fin, esos ósculos protoplásmicos,

las _articulaciones intercelulares_, que parecen constituir el

éxtasis final de una épica historia de amor?...

He aquí un enigma insondable, acerca del cual expondremos, empero,

más adelante, cierta hipótesis --_la teoría neurotrópica_--,

acogida simpáticamente por muchos neurólogos, aunque prematura é

insuficiente, como todas las que pretenden sondear el formidable

abismo de las causas íntimas de la evolución.

No quiero abusar más de la paciencia del lector, puntualizando aquí

el contenido y alcance de otras comunicaciones de 1890. Limitareme

á transcribir algunos párrafos tomados de la lista de mis trabajos

científicos. Las investigaciones aludidas versan sobre el _tejido

muscular de los insectos_, las _fibras nerviosas del corazón_,

la _estructura de las circunvoluciones cerebrales_, el _origen y

terminación de las fibras olfatorias_, la _estructura de los ganglios

nerviosos_, etcétera, etc.

1. =Estructura de los músculos estriados=[63].--Aplicando el cromato

de plata al estudio de los músculos de las patas y de las alas de

los insectos, pusimos de manifiesto las siguientes particularidades:

[63] _Cajal_: Sobre la terminación de los nervios y tráqueas en

los músculos de las alas de los insectos. Barcelona, 1.º de Abril

de 1890. Con dos grabados.

_Idem_: Sobre las finas redes terminales de las patas y alas de

los insectos. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de Octubre de

1890. Con cuatro figuras.

Estos trabajos fueron resumidos en el _Zeitschrift f.

wissenschafliche Mikroskopie_, etc. Bd. VII, 1890. Con una lámina

litográfica y tres grabados.

_a_) La existencia en torno de los haces musculares de las alas

de un sistema especial de células nerviosas estrelladas, cuyos

apéndices parecen entrar en contacto con la materia contráctil.

_b_) La presencia en torno de cada fibrilla primitiva del haz

muscular de ciertas redes transversales de extraordinaria

delicadeza, totalmente invisibles por otros métodos, y situadas

al nivel de las bandas obscuras. Este retículo, que parece

enlazarse con las últimas proyecciones de las tráqueas, varía

algo en número y posición, según las especies de insectos,

prefiriendo de ordinario la altura de las bandas obscuras.

Semejante encuentro fué confirmado varios años después por Fusari

en los vertebrados é invertebrados. Los recientes estudios de

Veratti y Holmgren acerca de las citadas redes, sugieren el

pensamiento de que se trata del _aparato reticular_ de Golgi del

tejido muscular (véase más adelante), el cual exhibiría aquí

caracteres especialísimos.

[Ilustración: Fig. 25.-- A, redes intersticiales situadas en el

sarcoplasma de las fibras musculares de las alas de los insectos; B,

dobles redes horizontales en los músculos de las patas; _d_, línea de

Krause; _a_, tráqueas; _c_, hilos de la red.]

=Terminaciones nerviosas en el corazón=[64].--Se demuestra en este

opúsculo que las fibras nerviosas simpáticas del corazón de

los batracios y reptiles se terminan por arborizaciones pálidas

pericelulares, análogas á las descritas en los músculos lisos,

confirmándose de esta suerte la opinión de Arstein, fundada en las

revelaciones del método de Ehrlich.

[64] _Cajal_: Sobre las terminaciones nerviosas del corazón

de los batracios y reptiles. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_,

Agosto, 1890.

=Cerebro de los mamíferos=[65].--En un primer trabajo sobre el

argumento se hacen constar estos tres hechos interesantes:

[65] _Cajal_: Sobre la existencia de células nerviosas especiales

en la primera capa de las circunvoluciones cerebrales. _Gaceta

Médica Catalana_, 15 de Diciembre de 1890.

_a_) Descubrimiento, en la primera capa cerebral de los

mamíferos, de unos corpúsculos nerviosos especiales, cuyas

dendritas, larguísimas y horizontales, corren sobre extensión

enorme de la superficie cortical.

_b_) Hallazgo en la misma zona de varios pequeños corpúsculos de

axon corto, desconocidos de los autores.

_c_) Descripción sucinta de la arborización final, en la zona

molecular, del tallo radial de las células piramidales, es decir,

de una fronda ó copa terminal, que había escapado á la sagacidad

de Golgi y sus discípulos.

Estas adquisiciones fueron primeramente confirmadas por Retzius,

que designó las células especiales de la zona primera (células

que él estudió minuciosamente en el cerebro humano) _células de

Cajal_. Kölliker, van Gehuchten, Schäffer, Veratti, etc., las

han confirmado también, añadiendo, naturalmente, nuevos hechos

morfológicos.

De un trabajo fundamental sobre el cerebro, aparecido en 1892, nos

ocuparemos oportunamente.

En una segunda comunicación mucho más extensa[66] se añaden, con

relación á la estructura de la corteza gris del cerebro, los

siguientes datos:

[66] _Idem_: Textura de las circunvoluciones cerebrales de

los mamíferos inferiores. Barcelona, Octubre de 1890. Con dos

grabados.

_a_) Se prueba que el axon de las medianas y grandes pirámides,

así como el de las células polimorfas, penetra en la substancia

blanca, donde á veces se bifurca.

_b_) Se mencionan las espinas del tallo y penacho terminal de las

pirámides.

_c_) Se consigna que el cuerpo calloso consta de tubos directos y

de colaterales de axones de pirámides de proyección ó asociación.

_d_) Se descubren colaterales y bifurcaciones en las fibras del

cuerpo calloso.

_e_) Se confirma la existencia en los embriones y mamíferos

jóvenes de células epitélicas, extendidas desde los ventrículos á

la superficie cerebral, y se refutan los errores de Magini acerca

de la composición de estas fibras.

_f_) Se prueba que en el cerebro, como en la médula, muchas

células neuróglicas son elementos epiteliales dislocados y

emigrados.

_g_) Se sorprenden, con el método de Weigert, las

estrangulaciones de los tubos nerviosos cerebrales, negadas por

muchos, etc., etc.

=Bulbo olfatorio.=--De mucho más valor teórico fué el trabajo

consagrado al análisis de las vías olfatorias[67]. Gracias á la

arquitectura regular y relativamente accesible de este centro, por

varios conceptos comparable al cerebelo y á la retina, logramos

contrastar una vez más el papel transmisor de las dendritas y la

propagación nerviosa por contacto. Aparte de su valor crítico y

teórico, contiene dicha comunicación algunos datos objetivos de

valor, tales como:

[67] _Cajal_: Origen y terminación de las fibras nerviosas

olfatorias. Barcelona, 11 de Octubre de 1890. Con seis grabados.

_a_) La demostración del curso total de las fibras nerviosas

olfatorias, desde la mucosa hasta su arribo al glomérulo del

bulbo, en donde se terminan, no por redes como pensaba Golgi,

sino por arborizaciones libres varicosas. (Confirmado por

Retzius, Lenhossék, van Gehuchten y Martin, Calleja, Blanes,

etc.) (fig. 26, D).

_b_) La existencia de células nerviosas diminutas situadas dentro

de los glomérulos. (Confirmadas por Blanes, etc.).

_c_) La emergencia de colaterales en los axones de las células

mitrales, colaterales que se ramifican en la capa molecular.

(Confirmadas por Pedro Ramón en las aves, por van Gehuchten,

etc.).

_d_) El hallazgo en la zona de los granos de ciertas células

estrelladas grandes, cuyo axon corto se arboriza en la capa

molecular. (Confirmado por van Gehuchten, etc.).

[Ilustración: Fig. 26.--Figura semiesquemática destinada á mostrar

las articulaciones interneuronales en el bulbo olfatorio de los

mamíferos.-- A, mucosa olfativa; B, lámina cribosa del etmoides; D,

fibra olfativa; C, célula mitral; _a_, glomérulo ó territorio de

encuentro de las arborizaciones de las fibras olfativas y del penacho

dendrítico de las células mitrales; _f_, célula bipolar olfativa;

_d_, axon dirigido á la región esfenoidal del cerebro.]

_e_) En fin, se traza el esquema dinámico del bulbo, llamando

la atención de los sabios sobre la necesidad de otorgar

significación nerviosa, y por consiguiente, oficio conductor

á los brazos protoplásmicos de las mitrales y células

empenachadas, únicas partes celulares penetrantes en los

glomérulos y en contacto íntimo con las fibrillas olfatorias;

puesto que, contra la aserción de Golgi, estas últimas fibras no

salen jamás del territorio glomerular ni en él entran axones de

origen central. (Aceptado por Retzius, van Gehuchten, Kölliker,

Waldeyer, Lugaro, Calleja, Blanes, etc.).

El esquema de la figura 26 hará patente la marcha de las corrientes

en los centros olfativos.

La historia de la interpretación fisiológica de la estructura del

bulbo olfatorio ofrece un caso típico de la influencia paralizante

de los prejuicios teóricos. Ya Golgi había descubierto antes que

nosotros los hechos más importantes de la citada estructura,

singularmente el valiosísimo de la concurrencia, dentro de los

_glomérulos_, de las fibras olfativas, por un lado, y del penacho

dendrítico de las células mitrales (fig. 26, _a_), por otro; pero

su concepción rígida de la _red nerviosa difusa_ no le permitió

comprender el gran alcance fisiológico de semejante disposición.

De menos valor son algunos artículos relativos á las células

gigantes de la lepra[68] y á la estructura de los ganglios nerviosos

raquídeos[69]. Por ahora no haremos sino citarlos. Acerca de mis

encuentros en los ganglios, trataremos _ex profeso_ más adelante.

[68] _Cajal_: Sobre las células gigantes de la lepra y sus

relaciones con las colonias del bacilo leproso. _Gaceta Sanitaria

de Barcelona_, 10 de Julio de 1890, núm. 11. Con tres grabados.

(Descripción de las células gigantes de esta enfermedad y de

sus relaciones con las colonias bacilares colosales, que estimo

siempre intraprotoplásmicas).

[69] _Idem_: Sobre la existencia de terminaciones nerviosas

pericelulares en los ganglios nerviosos raquidianos. _Pequeñas

comunicaciones anatómicas._ Barcelona, 20 de Diciembre de 1890.

Con dos grabados.

Dejo ya dicho que los años de 1890 y 1891 fueron mi Domingo de Ramos.

La generosa acogida que mis ideas obtuvieron de sabios insignes,

motivó una franca confianza en las revelaciones del método de Golgi y

en la exactitud de mis descripciones. En consecuencia, se desarrolló

un movimiento bibliográfico considerable. Todos querían contribuir

con algo al enriquecimiento de la nueva doctrina neurológica,

patrocinada en Alemania por maestros de la talla de His, Waldeyer,

Kölliker y Edinger. Los sabios de las naciones latinas y escandinavas

siguieron después. En Italia adoptaron las nuevas ideas, no obstante

la autoridad arrolladora de Golgi, Lugaro y Tanzi; en Bélgica, van

Gehuchten; en Suiza, von Lenhossék; en Suecia, Retzius; en Francia,

Azoulay, Dejerine y sobre todo el célebre profesor de la Universidad

de París, el simpático Matías Duval.

Largo y enfadoso fuera citar todos los discursos, artículos de

propaganda ó trabajos de confirmación con que altos prestigios

ampararon la modestia de mi pabellón científico. Mencionaré no más

algunos de ellos, casi todos aparecidos en 1891.

Uno de los primeros sabios convertidos á mis ideas fué el profesor

de Lovaina A. van Gehuchten, renombrado citólogo de la Escuela de

Carnoy, transformado entonces, por una especie de inducción, en

ardoroso cultivador de la neurología. Permítasenos copiar aquí

algunos párrafos de su famoso discurso de Jubileo[70], en donde el

sabio belga cuenta sus primeros pasos de catecúmeno:

[70] _Le Neuraxe_, 1913.

«Era la época --dice van Gehuchten-- en que el método de Golgi

encontró al fin aplicación práctica. Los hechos nuevos revelados

por este proceder iban á revolucionar la anatomía del sistema

nervioso. Los laboratorios de Anatomía hallábanse en ebullición.

Todos queríamos aportar nuestra piedra al edificio nuevo que, bajo la

impulsión genial de Cajal, resultaba grandioso. No sólo la técnica

del método se había simplificado, sino que los resultados aportados

vinieron á ser más constantes y decisivos...»

[Ilustración: Dr. A. van Gehuchten, profesor de la Universidad de

Lovaina.]

«Me pregunta el Comité organizador de esta fiesta cómo me ocurrió

la idea, hace veinticinco años, de dirigir mi actividad científica

hacia los estudios del sistema nervioso. Deseoso de contestaros,

he procurado revivir con el pensamiento los primeros años de mi

enseñanza universitaria. Era en 1888. Estaba yo en correspondencia

con Cajal, con ocasión de trabajos respectivamente publicados sobre

la estructura íntima de la célula muscular. Cierto día me escribe,

manifestándome que abandona sus investigaciones sobre los músculos,

para ocuparse de los centros nerviosos, motivando su decisión en

el hecho de haber obtenido resultados notables aplicando sobre los

embriones una de las fórmulas del método de Golgi creado desde 1875.

Yo comprobé sus afirmaciones, persuadiéndome de que tenía razón... El

primer paso estaba dado, después otros siguiéronse naturalmente.»

En efecto, la obra cumplida por van Gehuchten á partir de aquella

sugestión fué importantísima, recayendo sobre gran parte del

sistema nervioso, y especialmente sobre los vertebrados inferiores.

Ciñéndonos á los trabajos de confirmación publicados entonces

por el sabio belga, mencionaremos unas elocuentes conferencias de

divulgación pronunciadas ante la _Sociedad Belga de Microscopia_[71]

y cierta extensa monografía consagrada al estudio de la médula

y del cerebelo, donde el autor, además de corroborar los hechos

descubiertos por mí y por Kölliker, añade detalles descriptivos

nuevos é interpretaciones importantes.

[71] _Van Gehuchten_: Les découvertes récentes dans l’Anatomie et

l’Histologie du système nerveux central. _Annal. de la Société

Belge de Microscopie_, tomo XV, 1891.

_Idem_: La structure des centres nerveux; la moelle épinière et

le cervelet. _La Cellule_, tomo VIII, fascículo 1.º 1891.

Al insigne sabio belga debí yo ser rápidamente conocido en los países

de lengua francesa. En páginas ulteriores he de volver á tratar de

las iniciativas científicas del malogrado maestro[72], ya que en los

siguientes años nuestras actividades corrieron á menudo paralelas,

acometiendo los mismos temas y contribuyendo á elaborar los mismos

conceptos.

[72] Todavía joven y en plena lozanía de espíritu, el profesor

van Gehuchten acaba de morir en Cambridge (Septiembre de 1914),

en cuyos célebres colegios universitarios fueron cordialmente

acogidos varios sabios belgas emigrados. El llorado maestro

fué una de tantas víctimas de la horrenda guerra que devasta

actualmente á la culta Europa (escribo en Julio de 1915). El

incendio de Lovaina le había arruinado material y moralmente.

Destruída la Universidad, abrasada la Biblioteca, en pavesas su

magnífica colección de preparaciones y aparatos científicos, y

errante, en fin, fuera de su patria, cayó van Gehuchten en un

estado de melancolía y abatimiento profundos. Según noticias que

me comunica el profesor Havet (otro emigrado belga), una pequeña

operación (la de la apendicitis), que, en condiciones ordinarias,

habría sido soportada perfectamente, motivó un incidente cardíaco

seguido de muerte.

Continuaron esta labor de difusión y popularización dos insignes

investigadores alemanes: Waldeyer é His. El primero publicó, en un

semanario médico de Berlín[73], metódica y clarísima exposición de

las nuevas ideas, que ilustró con profusión de gráficos esquemas.

Suya es la palabra _neurona_ (_unidad nerviosa_), con que resumió la

tesis de la individualidad morfológica, fisiológica y genética del

corpúsculo ganglionar defendida por His y nosotros.

[73] _W. Waldeyer_: Ueber einige neuere Forschungen im Gebiete

der Anat. des Centralennervensystem. _Vortrage in der Berliner

Med. Gesellschaft_. _Deutscher Med. Wochenschrift_, 1891.

También His[74], el renombrado embriólogo de Leipzig, de quien hemos

hablado ya con merecido encomio en páginas anteriores, resumió el

nuevo concepto de la fina estructura de los centros en sugestivo

folleto, ilustrado con numerosos esquemas. Como es natural, al

exponer los hechos morfológicos señalados por mí y por Kölliker,

recordaba que en los embriones más tempranos los neuroblastos se

comportan como elementos independientes, se desarrollan por vía de

crecimiento y son capaces de emigración.

[74] _His_: Ueber der Aufbau unseres Nervensystems. Leipzig, 1891.

[Ilustración: Dr. G. Retzius, profesor de Anatomía de la Universidad

de Estocolmo.]

Interesante asimismo como obra de propaganda fué el estudio

consagrado al tema por Kupffer[75], uno de los anatómicos y

embriólogos más célebres de Alemania, promotor, según dejamos dicho,

del concepto de la unidad genética de los nervios. Aunque publicado

en fecha posterior (1894), lo citamos aquí por representar un trabajo

divulgador de las nuevas direcciones neurológicas.

[75] _Kupffer_: Die Neuronenlehre in der Anat. der Nervensystems.

_Medizinische Wochensch._ Bd. 41. März, 1894.

La labor del concienzudo Retzius[76] fué extraordinariamente

importante. Este sabio acogió con tanto más agrado el concepto de la

transmisión por contacto, cuanto que, en sus Memorias antiguas sobre

la estructura de los órganos de los sentidos, habíase mostrado muy

reacio en afiliarse á la teoría reticular. Además, había aplicado

por entonces el método de Ehrlich (azul de metileno) al sistema

nervioso de los invertebrados (crustáceos, gusanos, moluscos,

etcétera) y hallado, en perfecta concordancia con mi manera de

ver, que la arborización terminal de las fibras nerviosas en los

ganglios no constituye jamás red, sino que aparece perfectamente

libre, entrando en contacto íntimo, en la _Punktsubstanz_, con las

proyecciones dendríticas de otras neuronas. Ulteriormente, habiendo

usado el cromato de plata con arreglo á mis indicaciones, confirmó y

amplió en una serie de magníficas monografías casi todos los hechos

señalados por nosotros en la evolución ontogénica y estructura

adulta de los centros nerviosos[77]. Particularmente interesante es

la síntesis de la concepción neuronal con relación á la estructura

de los sentidos, expuesta por dicho sabio en 1892[78]. Al recordar

su precioso apoyo de entonces, fuera ingrato no mencionar que, por

iniciativa del maestro sueco, obtuvieron mis trabajos la primera

distinción académica, la de _miembro_ de la Real Academia de Medicina

de Estocolmo, ante la cual pronunció varias conferencias resumiendo

mis investigaciones, así como las de Golgi y Kölliker[79].

[76] _Retzius_: Zur Kenntnis der Nervensystems der Crustaceen.

_Biol. Unters. Neue Folge._ Bd. I. Stockholm, 1890.

_Idem_: Zur Kenntnis der Nervensystems der Würmer. _Biol. Unters.

N. F._ Bd. II, 1891.

_Idem_: Das Nervensystems der Lumbicinen. _Biol. Unters. N. F._

Bd. III, 1892.

[77] _Idem_: Die nervösen Elemente der Kleinhirnrinde. _Biol.

Unters. N. F._ Bd. III, 1892.

_Idem_: Die Endigungsweise der Riechnerven. _Biol. Unters. N. F._

Bd. III.

[78] _Retzius_: Ueber der neuen Prinzipien in der Gebiete der

Nervenhistologie. _Biol. Unters._ Bd. IV, 1892.

_Idem_: Die Cajal’schen Zellen der Grosshirnrinde beim Menschen

und bei Säugethieren. _Biol. Unters._ Bd. V, 1893.

_Idem_: Zur Kenntnis der ersten Entwicklung der nervösen Elemente

im Rückenmarke der Hühnschens. _Biol. Unters._ Bd. V, 1893.

_Idem_: Die nervösen Elemente im Rückenmarke der Knochenfische,

etc. _Biol. Unters._ N. F. Bd. V, 1893.

[79] Así me lo comunicó en amable carta del 25 de Junio de

1891. «He expuesto --me dice-- á menudo en nuestras sociedades

científicas y académicas sus bellos descubrimientos, y

últimamente ha sido usted proclamado miembro de nuestra _Academia

de Medicina_, etc.»

Poco después intervino Lenhossék, el profesor de Basilea, tan

reservado al principio. Aparte un trabajo fundamental sobre el

sistema nervioso de la lombriz de tierra[80], en que, á semejanza de

Retzius, se corroboraba en los invertebrados la ley del contacto,

dicho sabio publicó un soberbio libro sobre la médula espinal de

los mamíferos[81]. En esta obra, de que se hicieron rápidamente

dos ediciones, sancionó Lenhossék cuanto yo había afirmado acerca

de la disposición terminal de las raíces posteriores, estructura de

la substancia gris, origen y terminación de las fibras nerviosas, y

enriqueció nuestro conocimiento sobre las colaterales sensitivas,

composición de las raíces posteriores (halló en ellas _fibras

motrices_), elementos nerviosos y neuróglicos de la substancia gris,

etc., con valiosas contribuciones[82].

[80] _Lenhossék_: Die sensiblen Nerven des Regenwurms. Verlauf.

Mitteilung. Basel. Oktober, 1891.

_Idem_: Ursprung, Verlauf und Endigung der sensiblen Nervenfasern

bei Lumbricus. _Arch. f. mikros. Anat._ Bd. XXXIX, 1892.

_Idem_: Neuere Forschungen ueber den feineren Bau der

Nervensystems. _Correspondenzblatt f. Schweizer Ärzte_. Jahrg.

21, 1891.

[81] _Idem_: Der feinere Bau der Nervensystems im Lichte neuester

Forschungen. _Fortschrift. d. Med._ Bd. X, 1892. En fascículo

separado apareció en 1893. La edición de 1894 es mucho más

extensa é importante.

[82] Es altamente consolador el ver cómo saben cambiar de

opinión ciertos nobles y honrados caracteres. El insigne v.

Lenhossék, tan reservado al principio, escribióme en 1890 frases

que, aun descontadas las usuales exageraciones de la cortesía,

resultáronme muy gratas y alentadoras. «Sus reiterados y

sobresalientes descubrimientos --me decía en carta que conservo--

prodúcenme gran admiración por su genio. Considero sus hallazgos

como las conquistas más importantes realizadas desde hace diez

años en el dominio de la Anatomía microscópica. También los

profesores His y Kölliker, con quienes he conversado largamente

hace poco en Basilea, y otros varios colegas participan de este

juicio mío. _Siento en el alma no haber comprendido antes toda

la importancia de los trabajos de usted, y haber mostrado acerca

de ellos un escepticismo injustificado, que espero habrá usted

sabido olvidar._» Por desgracia --lo he dicho ya-- los hombres de

este temple moral abundan poco entre los sabios.

En Francia tuve la suerte de ganar para mi causa al Dr. L. Azoulay,

joven de mucho talento, que confirmó no pocas de mis conclusiones

acerca de la estructura del cerebelo, cerebro y médula espinal,

y llegó á ser con el tiempo el generoso traductor francés de

mis libros y el mejor de mis amigos; y al ilustre Matías Duval,

profesor de Histología de la Facultad de Medicina de París, que

llevó su adhesión á mis ideas, hasta mandar reproducir, en grandes

cuadros murales destinados á la enseñanza, los esquemas de mis

publicaciones neurológicas. Los que oyeron, por aquella época sus

elocuentísimas lecciones (Duval era un expositor científico de primer

orden), contaban que, una de sus frases favoritas al inaugurar sus

conferencias acerca del sistema nervioso, era: «Por esta vez la

luz nos llega del Mediodía, de la noble España, país del sol...»

Parecidas afectuosas palabras repitió más tarde en el prólogo con que

apadrinó, ante el público francés, la traducción de mis conferencias

de Barcelona.

Aunque dados á la estampa en fechas ulteriores (1893), citaremos

aún, para ser completos, un artículo de vulgarización publicado en

Francia por Dagonet[83]; la elocuente exposición doctrinal de Tanzi,

profesor de la Facultad de Medicina de Florencia[84]; el resumen de

Bergonzini[85], y, en fin, la presentación benévola de mis ideas,

hecha por el célebre Edinger en su clásico libro sobre la estructura

comparativa del sistema nervioso[86].

[83] _Dagonet_: _La Médecine Scientifique_, 1893.

[84] _Tanzi_: I fatti e le induzione nell’odierna istologia del

sistema nervoso. Reggio-Emilia, 1893.

[85] _Bergonzini_: Le scoperte recenti sulla istologia dei centri

nervosi. _La Rassegna di Scienze Mediche._ Anno 1893.

[86] _Edinger_: Vorlesungen ueber den Bau der nervösen

Centralorgane, 4 Aufl. 1893.

* * * * *

No todo fueron venturas y satisfacciones durante el año de 1890 y

siguiente. Tuve también inesperados contratiempos.

Uno de ellos fué, en el orden científico, mi polémica con el profesor

Camilo Golgi, que, en artículo publicado en el _Anatomischer

Anzeiger_[87], reclamó la prioridad del hallazgo de las fibras

_colaterales_ de la médula espinal. En dicho escrito, harto

desabrido y acre de tono, el maestro de Pavía exhumaba cierta breve

comunicación publicada en 1880 en un periódico local de Reggio Emilia

(Italia), absolutamente desconocida de los sabios. En este artículo

--olvidado al parecer por el mismo Golgi, puesto que no alude á él

en su obra magna del sistema nervioso (1885)-- figura un párrafo

de tres líneas en que se mencionan, en efecto, las famosas ramas

transversales brotadas de los tubos de los cordones.

[87] _C. Golgi_: Ueber den feineren Bau der Rückenmarkes. _Anat.

Anzeiger_, Bd. V, 1890.

En términos comedidos[88] contesté yo, concediéndole de buen grado

la prioridad del descubrimiento, aunque lamentando que un hecho de

tamaña importancia hubiera visto solamente la luz en Revista local

desconocida. Y, aprovechando la ocasión, redacté un resumen de las

conclusiones más importantes deducidas de mis trabajos é hice una

crítica severa de las especulaciones teóricas del sabio de Pavía

(papel meramente nutritivo de las dendritas, red nerviosa difusa

intersticial, significación funcional de los dos tipos neuronales,

oficio vegetativo de la neuroglia, etc.).

[88] _Cajal_: Reponse à M. Golgi à propos des fibrilles

collatérales de la moelle épinière et de la structure de la

substance grise. _Anat. Anzeiger_, Bd. V, 1890.

La justificada reclamación de Golgi disminuyó, naturalmente, mi

caudal de hallazgos en la médula espinal. El saldo en mi favor fué,

sin embargo, suficiente para consolar mi amor propio, un tanto

decepcionado. Considerando sólo el capítulo de las _colaterales_,

figuran todavía en mi haber personal: la descripción del modo de

terminación de dichas fibras en la substancia gris; sus conexiones,

mediante nidos, con las neuronas motrices y funiculares; su

disposición variada en los diversos cordones, y, en fin, su

participación en la constitución de las comisuras blanca y gris.

De estos percances ningún observador, ni aun los mejores conocedores

de la bibliografía, se verá jamás enteramente libre. ¿Cómo evitar,

en efecto, que, por negligencia, comodidad de redacción, acaso

por asegurar fecha lo más temprana posible, un sabio publique ó

_entierre_ (¡se dan casos!) por varios años, en obscuro _boletín_

local, ó en las _Actas_ de modesta Academia provinciana, un hecho

interesante recién descubierto? Ciertamente, los cultivadores de la

ciencia venimos obligados á publicar nuestros trabajos en Revistas

ó Archivos universalmente conocidos, para facilitar la pesquisa

bibliográfica y evitar sorpresas desagradables; pero ¿quién no ha

incurrido alguna vez en este pecado de pereza?

* * * * *

Las demás pesadumbres pertenecen al orden familiar y no interesan

al lector. Mi hijo mayor, que prometía ser mozo de entendimiento,

cayó gravemente enfermo con una fiebre tifoidea, de cuyas resultas,

además de paralizarse bastante su desarrollo mental, brotaron los

gérmenes de la enfermedad cardíaca que le llevó, tres lustros

después, al sepulcro. Y una de mis hijas, la primera nacida en

Barcelona, fué víctima de la inexorable meningitis, contraída durante

la convalecencia del sarampión. Porque en las grandes y húmedas urbes

toda debilidad resulta peligrosa, á causa del perpetuo acecho del

bacilo de la tuberculosis, suspendido en la atmósfera y en profusión

sembrado por industriales desaprensivos en leches y carnes.

¡Pobre Enriqueta!... Su imagen pálida y doliente vive en mi

memoria, asociada, por singular y amargo contraste, á uno de mis

descubrimientos más bellos: _el cilindro-eje de los granos del

cerebelo y su continuación con las fibrillas paralelas de la capa

molecular_. Acaso en tan triste ocasión fué el dolor un soberano

despertador. Profundamente desvelado, y rendido de fatiga y de

pena, dí en la manía de embriagarme, durante las altas horas de la

noche, con la _luz del microscopio_, á fin de adormecer mis crueles

torturas. Y cierta noche aciaga, cuando las tinieblas comenzaban á

abatirse sobre un sér inocente, brilló de repente en mi espíritu

el resplandor de una nueva verdad... Pero no renovemos tristes

recuerdos. Además, ¿á quién importan estas cosas?...

[Ilustración]

Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2) · 第 13 / 58 题