CAPÍTULO VI

Algunos detalles tocantes á mis trabajos de 1888. -- Las _cestas_

del cerebelo, el axon de los _granos_ y las _fibras musgosas_

y _trepadoras_. -- Valor decisivo de estos encuentros para la

resolución del problema de la conexión intercelular. -- _Teoría

reticular_ de Gerlach y de Golgi. -- Los atisbos geniales de His

y Forel. -- Confirmación en la retina y lóbulo óptico de las

_leyes conectivas_ inducidas del análisis del cerebelo. -- Plan

estructural de la médula espinal. -- Averiguación del modo de

terminar en los centros los nervios sensitivos y sensoriales. --

Otros trabajos menos importantes.

Consignadas en el capítulo precedente, en síntesis abreviada, las

conclusiones más generales de mis estudios en los centros nerviosos

durante los años 1888 y 1889, séame lícito entrar ahora en la

exposición somera, y lo más clara posible, de los hallazgos más

interesantes. Estos hallazgos refiérense al _cerebelo_ de las aves y

mamíferos, á la _retina_, á la _médula espinal_ y al _lóbulo óptico_

de las aves.

=Cerebelo.=--Mis estudios sobre la estructura de este centro

nervioso iniciáronse en las aves jóvenes y adultas; siguieron luego

los referentes al cerebelo de los mamíferos. Dos Memorias, amén de

algunas comunicaciones preventivas, consagramos, desde 1888 á 1889, á

este fecundo tema.

[Ilustración: Fig. 1.--Corte transversal de una lámina cerebelosa.

Figura semiesquemática.-- A y B, células estrelladas de la capa

molecular (células de _cesta_), cuyo axon (_a_) genera nidos

terminales en torno de las células de Purkinje (C); _b_, axon de

estos últimos corpúsculos.]

En la primera, publicada en Mayo de 1888[36], constan ya los

principales hechos sobre que se fundan las leyes anatomo-fisiológicas

enunciadas en el capítulo precedente. En efecto; con ocasión del

análisis del axon de las _células estrelladas pequeñas de la capa

molecular del cerebelo_, se describe por primera vez el _modo real de

terminación de las fibras nerviosas en la substancia gris_, problema

sobre el cual sólo poseíamos soluciones hipotéticas. De esta

interesante observación, comprobada después por numerosos autores

(Kölliker, van Gehuchten, Retzius, Edinger, v. Lenhossék, Athias,

etc.), damos copia en la figura 1, C, correspondiente al cerebelo de

los mamíferos. Nótese cómo el cilindro-eje de las referidas _células

estrelladas pequeñas_ marcha desde luego en dirección transversal

á la circunvolución cerebelosa, describiendo un curso arciforme,

y emitiendo numerosas ramas colaterales, caracterizadas por la

propiedad de espesarse progresivamente. En fin, tanto el remate de

la expansión funcional como sus numerosas proyecciones descendentes,

se resuelven en ciertos flecos ó borlas terminales, íntimamente

aplicadas al cuerpo de las células de Purkinje, en torno de las

cuales generan á modo de nido ó cesta complicados.

[36] _Cajal_: Estructura de los centros nerviosos de las aves.

_Revista trimestral de Histología normal y patológica_, núm. 1,

1.º de Mayo de 1888.

Digno de mencionarse es también, por su valor teórico, el _encuentro

en la capa de los granos_ de un tipo especial de fibra centrípeta,

bautizada con el nombre de _fibra musgosa_, la cual exhibe, tanto

en su cabo final como en sus ramas colaterales (fig. 2, _a_),

ciertas eflorescencias ó _rosáceas_, de apéndices cortos, tuberosos,

libremente terminados. Ulteriores observaciones nuestras pusieron

de manifiesto que semejantes excrecencias entran en estrecha

articulación con las arborizaciones digitiformes de los _granos_,

arborizaciones descritas también por primera vez, dicho sea de

pasada, en la comunicación aludida.

En fin, en el citado trabajo se llama asimismo la atención de los

sabios acerca de la existencia en derredor de las dendritas de

los corpúsculos de Purkinje y, en general, de toda prolongación

protoplásmica, de una especie de vello de finísimos y cortos

apéndices (_espinas peridendríticas_), confirmadas y estudiadas

después por numerosos autores.

La segunda comunicación relativa al cerebelo, publicada en Agosto de

1888[37], contiene dos hechos capitales:

[37] _Cajal_: Sobre las fibras nerviosas de la capa molecular del

cerebelo. _Revista trimestral de Histología normal y patológica_,

Agosto de 1888.

_a_) El descubrimiento del axon delicadísimo de los _granos_ (células

pequeñísimas de la zona segunda de la corteza cerebelosa)[38], el

cual, según mostramos en la figura 2, _d_, _c_, asciende á la capa

molecular, donde, á diversas alturas para cada célula, se divide en

ángulo recto, produciendo dos sutilísimas ramas orientadas en opuesto

sentido (figura 2, _e_). Estas larguísimas proyecciones, que llamé

_fibras paralelas_, á causa de marchar paralelamente en el sentido

de la circunvolución cerebelosa, y por tanto, en dirección normal al

ramaje de las células de Purkinje, aparecen en cantidad formidable,

rellenan todos los intersticios de la zona molecular y, tras largo é

indiviso trayecto, acaban en los extremos de cada lámina. Tan general

es su existencia y uniforme su disposición, que se las encuentra casi

con los mismos caracteres en toda la serie de los vertebrados, desde

el pez hasta el hombre. Constituyen, pues, un factor importante del

centro cerebeloso.

[38] Golgi acertó ya á diferenciar entre las expansiones de los

granos una fibra más fina ó axon, pero no logró teñirla más que

en su porción inicial, creyendo que se resolvía inmediatamente en

una red intersticial difusa.

_b_) El otro afortunado encuentro es el de las _fibras trepadoras_

(fig. 3, _c_). Estos robustos conductores emanan de los ganglios

de la protuberancia; invaden el eje blanco central de las láminas

cerebelosas; cruzan, sin ramificarse, la capa de los granos; asaltan

después el plano de las células de Purkinje, y costean, en fin, el

soma y tallo principal de estos elementos, á los cuales se adaptan

estrechamente. Arribadas al nivel de los primeros brazos del citado

tronco dendrítico, descompónense en plexos paralelos serpenteantes

que ascienden á lo largo de las ramas protoplásmicas, á cuyo contorno

se aplican, al modo de la hiedra ó de las lianas al tallo de los

árboles (fig. 3, _a_).

[Ilustración: Fig. 2.--Corte longitudinal de una circunvolución

cerebelosa.-- A, capa molecular; B, capa de las células de Purkinje;

C, capa de los granos; D, substancia blanca; _a_, rosáceas de las

fibras musgosas; _b_, soma de las células de Purkinje; _c_, fibrillas

paralelas; _d_, granos con su axon ascendente; _e_, división de este

axon. (Figura semiesquemática).]

Tan afortunado hallazgo, uno de los más bellos con que me agasajó

el azar en aquella época fecunda, significaba la prueba terminante

de la _transmisión de los impulsos nerviosos por contacto_. Así

lo reconocieron sabios insignes al comprobar, años después, mi

descripción de las fibras musgosas y trepadoras.

[Ilustración: Fig. 3.--Trozo de un corte transversal de una

circunvolución.-- A, capa molecular; B, capa de los granos; C,

células de Purkinje; _a_, arborización trepadora; _b_, axon de

Purkinje; _c_, cilindro-eje llegado de la substancia blanca y

ramificado sobre las dendritas de las células de Purkinje.]

Al dar cuenta de la labor del trienio de 1891 á 1894, añadiré

otros encuentros de menos importancia concernientes á la corteza

cerebelosa. Para alivio del lector poco familiarizado con estas

materias, reproducimos aquí una figura donde se presenta, de modo

esquemático, el estado de nuestros conocimientos sobre el cerebelo

después de mis observaciones de 1888 y 1889. Este esquema (fig. 4)

fué compuesto para ilustrar unas conferencias pronunciadas más tarde

(1894) ante la _Academia de Ciencias Médicas de Cataluña_. Del éxito

inesperado de estas lecciones, que se tradujeron inmediatamente al

francés, inglés y alemán, diré algo más adelante.

[Ilustración: Fig. 4.--Corte transversal semiesquemático de una

circunvolución cerebelosa de mamífero.-- A, zona molecular; B, zona

de los granos; C, zona de la substancia blanca; _a_, célula de

Purkinje vista de plano; _b_, células estrelladas pequeñas de la

zona molecular; _d_, arborizaciones finales descendentes que rodean

las células de Purkinje; _e_, células estrelladas superficiales;

_g_, granos con sus cilindros-ejes ascendentes bifurcados en _i_;

_h_, fibras musgosas; _j_, célula neuróglica de penacho; _n_, fibras

trepadoras; _m_, célula neuróglica de la zona de los granos; _f_,

células estrelladas grandes de la zona de los granos.]

Las conclusiones de mis investigaciones acerca del cerebelo

contradecían rudamente las ideas, á la sazón reinantes, sobre la fina

anatomía de la substancia gris. Claro es que mis puntos de vista eran

harto revolucionarios para ser fácilmente admitidos. Mas por esta

vez abrigaba la certidumbre de no haberme equivocado; porque, en

realidad, las leyes enunciadas venían á ser la expresión ingenua de

los hechos, sin mezcla alguna de subjetivismo. No se trataba ahora

de una hipótesis más, sino de una inducción legítima con todas las

garantías lógicas apetecibles, según reconocieron más tarde insignes

histólogos y neurólogos. Estaba yo demasiado escarmentado por el

error cometido al interpretar temerariamente la estructura del tejido

muscular, para proceder de ligero ó dejarme seducir por una mera

concepción teórica, propia ó ajena.

Á fin de que el lector siga fácilmente el curso de mis trabajos

y excuse el tono polémico de algunos de mis futuros escritos,

conviene exponer aquí, en breves términos, las opiniones reinantes

por entonces entre los sabios sobre la constitución íntima de la

substancia gris.

Dos hipótesis principales se disputaban el campo de la ciencia: la

_del retículo_, defendida por casi todos los neurólogos; la de la

_libre terminación_, insinuada tímidamente por dos solitarios, His y

Forel, sin eco en las escuelas.

La _hipótesis de la red_ era el formidable enemigo. Note el lector,

que también aquí, á semejanza de lo ocurrido en la fibra muscular

estriada, nos salía al paso el prejuicio del retículo; sin embargo,

en esta ocasión la supuesta rejilla difusa no era _intracelular_,

sino _intercelular_. Creada por Gerlach, sostenida después por

Meynert y otros neurólogos célebres, durante una época en que la

penuria metodológica excusaba las aventuras de la fantasía, la teoría

reticular recibió, al fin, de Golgi una forma arquitectónica nueva

y atrayente, y hasta cierta apariencia de apoyo en los hechos de

observación.

Para el sabio de Pavía, la substancia gris constituye el punto de

encuentro y fusión de todas las fibras aferentes y eferentes de

los centros nerviosos, así como de los axones de los elementos

autóctonos. Á este retículo, continuo y de formidable riqueza

fibrilar, concurrirían los siguientes factores: 1.º, las

ramificaciones terminales de los cilindros-ejes sensitivos ó

simplemente aferentes de otros centros nerviosos; 2.º, las ramas

colaterales del axon de ciertos elementos grandes, designados por

Golgi _células motrices_ (grandes pirámides cerebrales, células de

Purkinje del cerebelo, etc.) y que yo bauticé, para no prejuzgar su

fisiologismo, _elementos de axon largo_; y 3.º, las arborizaciones

terminales del cilindro-eje de otras células nerviosas, consideradas

arbitrariamente como _sensitivas_ (Golgi) y que yo califiqué _células

de axon corto_.

Á diferencia de Gerlach, según el cual cooperarían también en la

construcción del retículo difuso las últimas proyecciones del ramaje

protoplásmico neuronal, Golgi redujo los componentes del mismo á las

ramificaciones nerviosas. Para que el lector, ajeno á esta clase

de asuntos, pueda comprender fácilmente las hipótesis reticulares

de Gerlach y de Golgi, reproducimos esquemáticamente la manera

según la cual los referidos sabios concebían las comunicaciones

anatomo-fisiológicas entre las raíces motrices y sensitivas de la

médula espinal (fig. 5, C y fig. 9, I).

[Ilustración: Fig. 5.--Esquema de la estructura de la substancia gris

de la médula espinal, según los autores de la época pregolgiana.--

A, raíces anteriores; B, raíz posterior; C, red intersticial de la

substancia gris; D, surco anterior de la médula; E, cordón de Goll;

F, cordón de Burdach; H, célula motriz; I, vía piramidal cruzada; G,

columna de Clarke; J, ganglio sensitivo.]

Dejamos expresado que la capacidad sugestiva de ciertas fórmulas,

extremadamente esquemáticas, depende de su comodidad. Admitido

el supuesto de la _red_, nada más fácil que el estudio objetivo

de un grupo de neuronas ó del comportamiento terminal de un

manojo de conductores; redúcese todo á dar por averiguado que,

las últimas raicillas nerviosas, previas algunas dicotomías, se

pierden y desvanecen en la consabida red intersticial; en esa

especie de piélago fisiológico insondable, en el cual, por un lado,

desembocarían las corrientes arribadas de los órganos sensoriales,

y de donde brotarían, por otro, á modo de ríos surgidos de alpinos

lagos, los conductores motores ó centrífugos. Comodín admirable,

porque dispensa de todo esfuerzo analítico encaminado á determinar

en cada caso el itinerario seguido al través de la substancia gris

por el impulso nervioso. Con razón se ha dicho que la hipótesis

reticular, en fuerza de pretender explicarlo todo llana y

sencillamente, no explica absolutamente nada; y lo que es más grave,

embaraza y casi hace superfluas las futuras pesquisas tocantes á la

organización íntima de los centros. Sólo á fuerza de habilidades, de

inconsecuencias, de subterfugios, podía la susodicha concepción (por

lo demás, defendida casi exclusivamente por Golgi y sus discípulos

inmediatos) adaptarse á las exigencias de la fisiología, cuya

doctrina de los _reflejos_, _actos instintivos_, _localizaciones

funcionales del cerebro_, etc., demandan imperiosamente el

señalamiento de vías ó cauces de conducción, perfectamente

circunscritos, al través del eje cerebro-raquídeo.

Enfrente de la _teoría de las redes_ militaban solamente, según

dejamos dicho, dos observadores de gran mérito, His y Forel, quienes,

con reservas y prudencias excusables por la carencia de hechos

precisos de observación, anunciaron (1887) la posibilidad de que las

expansiones de las células nerviosas se terminaran libremente en la

substancia gris. Consecuencia natural de tal modo de ver era la

transmisión por contacto de los impulsos nerviosos. Así, Forel, vista

la imposibilidad de sorprender anastomosis evidentes en el seno de la

substancia gris, daba por probable que las expansiones neuronales se

tocaban entre sí, á semejanza de las frondas ó copas en el bosque. En

cuanto al ilustre profesor de Leipzig, procediendo por generalización

(1886), conjeturaba que, pues las arborizaciones nerviosas (entonces

bien conocidas) de la placa motriz acaban libremente, según es

notorio, entrando en contacto con la materia estriada, estimaba

lógico admitir igual disposición terminal para los conductores

distribuídos y ramificados en los centros cerebro-raquídeos.

Mas al discurrir de esta suerte, His y Forel no abandonaban la esfera

de las hipótesis. Imposible resultaba, sin descender al terreno

del análisis estructural, refutar á Golgi, quien, á las tímidas

alegaciones teóricas de aquellos sabios, contraponía aparatoso

alegato de observaciones concienzudas. Para resolver definitivamente

la cuestión, precisaba presentar neta, exacta é indiscutiblemente

_las últimas ramificaciones de los cilindros-ejes centrales_, no

vistas por nadie, y determinar además _entre qué factores celulares

se efectúa el imaginado contacto_. Porque admitir vagamente el

hecho de la transmisión mediata ó articulación interneuronal, sin

señalar con precisión entre qué apéndices celulares se produce,

resulta casi tan cómodamente peligroso como la socorrida teoría

reticular. Supongamos, por ejemplo: según parece deducirse de las

manifestaciones de Forel, que el susodicho contacto afecta carácter

_difuso_, verificándose entre dendritas pertenecientes á vecinas

neuronas, ó entre ramificaciones axónicas de diverso origen, ó,

en fin, entre apéndices protoplásmicos y raicillas nerviosas

terminales. La consecuencia fatal, indeclinable de tal supuesto será

la indeterminación de los cauces de la vibración nerviosa, y, en el

fondo, la reedición, bajo nueva forma, de la teoría reticular, de esa

especie de _panteísmo protoplásmico_, tan grato á los comodones de la

observación como contrario á los postulados de la neurogenia, de la

fisiología y de la anatomía patológica. Afirmar que _todo se comunica

con todo_, vale tanto como declarar la absoluta incognoscibilidad del

órgano del alma.

Nuestra obra consistió, precisamente, en prestar base objetiva á

los geniales pero vagos atisbos de His y Forel. Con el encuentro

afortunado de las _cestas terminales_ y de las fibras trepadoras,

demostramos que el _contacto_ no se verifica entre dendritas solas,

ni entre arborizaciones nerviosas, sino entre éstas, de una parte,

y el soma y prolongaciones protoplásmicas neuronales, de otra; que,

en fin, una célula contrae, á menudo, conexiones con arborizaciones

nerviosas de diversa procedencia, y que, recíprocamente, cada axon

admite contacto, mediante colaterales y ramas terminales, con

diferentes tipos de neuronas; no obstante lo cual, quedan reservadas

en la substancia gris vías bien deslindadas de conducción, de acuerdo

con las exigencias de la fisiología y la patología nerviosas.

Dejamos dicho que las concepciones legítimas se reconocen en que, en

vez de perder, ganan y se robustecen ante las nuevas observaciones.

Tal le ocurrió á la ley de la transmisión por contacto, sometida al

contraste del análisis estructural de la retina y centros ópticos.

=Retina.=--Fué en la retina de las aves donde iniciamos esta labor de

contraste. Ocioso é inoportuno fuera, después de las consideraciones

precedentes, entrar aquí en detalles descriptivos. Bástenos

señalar sucintamente los nuevos hechos contenidos en la aludida

comunicación[39].

[39] _Cajal_: Estructura de la retina de las aves. _Revista

trimestral de Histología normal y patológica_, núms. 1 y 2, Mayo

y Agosto de 1888.

_a_) Demostración de que los _conos_ y _bastones_ se terminan

libremente al nivel de la _capa plexiforme externa_,

articulándose con el penacho exterior de las células bipolares

(fig. 6).

_b_) Descubrimiento, debajo de la _capa plexiforme externa_,

de unos elementos especiales en forma de brocha y provistos de

dendritas ascendentes repartidas en dicha zona (fig. 6, _h_).

_c_) Hallazgo de las _fibras centrífugas_ de la retina, es

decir, de una categoría especial de fibras del nervio óptico,

que, después de cruzar la _zona plexiforme interna_, acaban por

una arborización varicosa y libre entre los espongioblastos.

Este hecho interesante, que ha servido de base, entre otras

concepciones fecundas, á la teoría de los _nervo-nervorum_ de

Duval, fué confirmado por Dogiel, quien lo había negado en un

principio (fig. 8, _b_, _c_, _d_, _e_).

_d_) Descubrimiento, simultáneamente con Dogiel (_Anatomischen

Anzeiger_, Mayo de 1888), de la maza de Landolt, en las células

bipolares de las aves y de las colaterales de las expansiones

descendentes de éstas (fig. 7, A).

_e_) Descripción de muchos tipos morfológicos nuevos de

_espongioblastos_ (células nerviosas exentas de axon).

[Ilustración: Fig. 6.--Capas de los _granos externos_ y _plexiforme

externa_ de la retina de las aves.-- _a_, _b_, _d_, variedades de

conos; _c_, bastones; _h_, células horizontales.]

_f_) Demostración de varios pisos de arborización nerviosa en

la zona plexiforme interna, revelando que, á estos niveles,

las dendritas de las células ganglionares se relacionan, por

contacto, con la ramificación descendente y ramas colaterales de

las bipolares, y no mediante _red difusa_, según había descrito

Tartuferi en la retina de los mamíferos (fig. 7, A, B).

_g_) Exposición de muchos detalles morfológicos de las fibras de

Müller de las aves.

En las figuras 6, 7 y 8 mostramos esquemáticamente lo más esencial de

mis hallazgos en la retina. Nótese, sobre todo, cómo las tres series

de neuronas (_conos y bastones_, _bipolares y gangliónicas_) se

articulan, según dos planos concéntricos.

=Husos musculares.=--De cierto alcance para la fisiología muscular

resulta también un pequeño trabajo aparecido en el mismo número de la

_Revista de Histología_, y titulado _Terminaciones nerviosas en los

husos musculares de la rana_[40].

[40] _Cajal_: Terminaciones nerviosas en los husos musculares de

la rana. _Revista trimestral de Histología normal y patológica_,

1.º de Mayo de 1888.

[Ilustración: Fig. 7.--Esquema donde se muestran las conexiones

entre las diversas neuronas de la retina de las aves y la marcha del

impulso nervioso-- A, células bipolares.]

En esta comunicación, basada en las revelaciones del método de

Ehrlich al azul de metileno, se hace notar:

_a_) La existencia en los _husos_ de Kühne de los batracios

y reptiles (fibras musculares pequeñas portadoras de un

órgano nervioso terminal específico y, al parecer, sensitivo,

pero de significación dudosa por entonces) de dos clases de

arborizaciones nerviosas: una, la ya conocida por los autores,

continuada con fibras gruesas; otra ú otras, no descritas, más

finas, situadas en las regiones alejadas de la tumefacción

fusiforme.

_b_) En vista de que una de las terminaciones es enteramente

idéntica á la de las placas motrices ordinarias, y que la otra

posee caracteres en un todo semejantes á los observados en los

órganos músculo-tendinosos de Golgi, califícase la arborización

pequeña de _motriz_, y la extensa ó específica de _sensitiva_.

La excitación de este último aparato terminal, durante la

contracción de los músculos, suscitaría, al llegar al cerebro, la

percepción del estado de contracción de los músculos (_sentido

muscular_ de que hablan los fisiólogos).

[Ilustración: Fig. 8.--Algunos tipos de células gangliónicas (B, C)

de la retina de las aves; _e_, _b_, _d_, _f_, arborización final de

las fibras centrífugas.]

Parecidos hechos fueron posteriormente comunicados por

Ruffini, Huber y de Witt, Dogiel, Sherrington, etc., quienes

adoptaron también, aunque sin conocerla, nuestra interpretación

fisiológica. Opinión semejante defendió asimismo, en igual

fecha que nosotros, Kerschner (_Anat. Anzeiger_, 1.º de Mayo de

1888), aunque sin precisar detalles ni dar figuras de la doble

terminación.

En fin, para poner remate á esta pesada reseña acerca de la labor

de 1888, citemos aún dos artículos, de menos enjundia que los

precedentes.

El primero, concerniente á la _textura de la fibra muscular del

corazón_[41], contenía, entre otros hechos, los siguientes:

[41] _Cajal_: Textura de la fibra muscular del corazón. _Revista

trimestral de Histología normal y patológica_, 1.º de Mayo de

1888, con una lámina litografiada.

_a_) Demostración, en torno de las fibras cardíacas, de un

verdadero sarcolema, más fino que el de las células estriadas

comunes. (Confirmado muchos años después por Hoche, Ebner,

Heidenhain, Marceau, etc.).

_b_) Indicación de que las llamadas _placas ó escaleras_ de

cemento intercalar de las células cardíacas corresponden á las

_líneas de Krause_, y ofrecen una situación infrasarcolemática.

El segundo artículo versaba sobre las _células y tubos nerviosos del

lóbulo cerebral eléctrico del torpedo_[42], donde el tamaño colosal

de los elementos presta singulares facilidades al análisis. Á favor

de la disociación y del método de Boveri (mezcla de ácido ósmico y

nitrato de plata), se pusieron de manifiesto los siguientes hechos:

[42] _Cajal_: Nota sobre la estructura de los tubos nerviosos del

órgano cerebral eléctrico del torpedo. _Revista trimestral de

Histología normal y patológica_, Agosto de 1888.

_a_) Existencia de positivas estrangulaciones en los tubos

conductores de un centro nervioso, las cuales habían sido negadas

por Ranvier y sólo mencionadas en la substancia blanca de la

médula espinal por Tourneaux y Le Goff.

_b_) Presencia de un anillo de cemento en el punto del axon

en que se inicia la mielina, y de dos anillos al nivel de las

estrangulaciones del tubo medular.

_c_) Ausencia de anastomosis de las ramificaciones protoplásmicas

de las células, disposición que confirmaba los resultados del

método de Golgi.

_d_) Aparición, en torno del cuerpo de las neuronas, de una

fina cubierta. Esta particularidad sólo muchos años después fué

ratificada por los autores.

Hasta aquí, lo publicado en 1888.

=Médula espinal.=--Durante el año 1889, mi actividad continuó

vigorosa y despierta, aplicándose á diversos temas neurológicos; sin

embargo, concentróse especialmente en el estudio de la médula espinal

de aves y mamíferos.

Al abordar este asunto, cuya obscuridad conocía bien por haberla

padecido muchas veces al explicar, como profesor de Anatomía,

la organización del eje raquídeo, movióme, en primer término,

el propósito de dilucidar en lo posible el arduo problema de la

terminación de las raíces posteriores ó sensitivas. Y aunque,

después de mis exploraciones acerca del cerebelo, resultaba

presumible que semejantes arborizaciones siguieran también la _ley

del contacto pericelular_, era indispensable confirmar _de visu_

esta concordancia, averiguar con precisión el itinerario real de las

fibras sensitivas al través de la substancia gris, y señalar, en fin,

las neuronas con ellas relacionadas.

Antes de puntualizar mis observaciones, no estará de más recordar

brevemente al lector el estado de nuestros conocimientos acerca de la

organización á la médula espinal allá por los años de 1880 á 1889.

Ciertamente, los experimentos de la fisiología y los datos

recolectados por la anatomía patológica humana y comparada, asistida

del _método de las degeneraciones secundarias_ (Waller, Türk,

Charcot, Bouchard, Lowenthal, Münzer) ó del _de las atrofias_ de

Gudden y Forel, habían logrado fijar el carácter motor ó sensitivo de

muchos nervios, localizar _grosso modo_ el núcleo de origen de los

centrífugos y de terminación de los centrípetos, y diferenciar, en

fin, en el espesor de los cordones, vías ó categorías separadas de

fibras de idéntica conducción (_vía piramidal_ ó de los movimientos

voluntarios, _vía cerebelosa ascendente_, _cordón de Goll_ formado

por fibras sensitivas centrales, etc.). Por su parte, el análisis

macro-microscópico había alcanzado algunos éxitos positivos,

deslindando en la substancia gris, aparte esas grandes provincias

llamadas _astas anterior y posterior_, ciertos territorios de

peculiar estructura, tales como: las _pléyades celulares motrices_

del asta ventral, la _substancia gris central_, la _columna

vesiculosa_ de Clarke, la _substancia de Rolando_, las _comisuras

blanca ó anterior_ y _gris ó posterior_, etc. Se sabía igualmente, ó

más bien se adivinaba --porque demostración fehaciente del hecho no

existía-- que los tubos de la substancia blanca están en continuación

con axones de neuronas emplazadas en la substancia gris, los cuales,

después de un curso longitudinal más ó menos largo, retornaban al

territorio de las astas, donde primeramente se congregan en haces de

varia dirección, para dispersarse al fin en plexo difuso y enmarañado.

Pero acerca de los puntos principales de la histología del eje

medular raquídeo, esto es, sobre el _problema del origen y

terminación de las fibras arribadas de los cordones, el origen de las

comisuras y, en suma, la disposición final de las fibras exógenas ó

sensitivas_, los neurólogos sólo exponían conjeturas frecuentemente

obscuras, á veces contradictorias y en todo caso incomprobables. En

realidad, la histología de dicho centro nervioso ofrecía sólo un dato

importante, sólidamente cimentado: el _origen real de las raíces

anteriores_. En efecto; desde la época, entonces remota, de Deiters,

Clarke, Kölliker, quedó patentizado que las gigantes neuronas

multipolares del asta anterior proyectaban hacia adelante robusto

cilindro del eje, que, cruzando el cordón antero-lateral, emerge de

la médula, constituyendo las raíces anteriores, para distribuirse en

definitiva en los músculos voluntarios.

De tal pobreza de noticias anatómicas exactas eran responsables

--ocioso es declararlo-- los métodos de investigación, harto

insuficientes para abordar con éxito el arduo problema. Por

ejemplo, el _método de las degeneraciones secundarias_ ya citado,

ó _el de las atrofias_ de Gudden y Forel, si permitían señalar la

situación y curso de ciertas vías nerviosas de la substancia blanca,

mostrábanse incapaces de puntualizar su origen y terminación en la

gris; y en cuanto á los _procederes histológicos de Weigert_ ó _del

ácido ósmico_, susceptibles, según es notorio, de presentar intensa

y selectivamente teñidos los tubos medulados, estrellábanse contra

la fatalidad de que, justamente los segmentos más interesantes de

las fibras nerviosas, es decir, el segmento de origen celular y la

ramificación terminal de las mismas, carecen de forro de mielina (que

es lo que fija el color) y resultan, por ende, inaccesibles.

La empresa sólo podía ser acometida, con alguna esperanza de éxito,

mediante el método de Golgi, que tiñe precisamente los _segmentos

amedulados del protoplasma nervioso_. Sólo del excepcional poder

revelador de la reacción cromo-argéntica cabía esperar un poco de

orden en aquel caos de opiniones contradictorias. Mas, según dejo

apuntado, tan valioso recurso, ó no se aplicaba por ningún histólogo,

ó se aplicaba en la médula adulta, donde la reacción negra es

eventualísima y en donde, además, la enormidad de las distancias

recorridas por los apéndices celulares y la complicación estructural

hacen estéril todo esfuerzo analítico.

En la figura 5, tomada de los textos neurológicos más autorizados

de la época, reproducimos un esquema de la estructura medular. En

el seno de la substancia gris se observa una red difusa (C, _g_),

donde vendrán á fundirse, según Gerlach, las extremidades de las

dendritas y las arborizaciones nerviosas de las raíces posteriores ó

sensitivas. Para Golgi --lo hemos dicho ya-- (véase la fig. 9, I), la

red constaría exclusivamente de proyecciones nerviosas.

[Ilustración: Fig. 9.--Esquemas destinados á comparar la concepción

de Golgi acerca de las comunicaciones sensitivo-motrices de la médula

espinal (I) con el resultado de mis investigaciones (II).-- A, raíces

anteriores; B, raíces posteriores; _a_, colateral de las radiculares

motrices; _b_, células de axon corto que intervendrían, según Golgi,

en la formación de la red; _c_, red difusa intersticial; _d_,

nuestras colaterales largas en contacto con las células motrices;

_e_, colaterales cortas.]

Repárese que los axones de las neuronas medulares más gruesas

se suponen, por conjetura, en continuación con las fibras de la

substancia blanca (fig. 5, _g_); pero como tales conductores son

escasísimos, con relación al formidable número de fibras gruesas

y finas que el método de Weigert descubre en el espesor de la

substancia gris, quedan sin vinculación conocida la mayoría de los

tubos nerviosos procedentes de la substancia blanca.

Al nivel de la raíz anterior se reconoce la entrada en ella del axon

de las células gigantes del asta anterior; pero se comete el error

de admitir la existencia de cilindros-ejes motores cruzados (fig. 5,

_a_).

En la región de la columna de Clarke, la citada figura 5 ofrece,

en consonancia con un parecer muy generalizado (Freud, Edinger,

Schiefferdecker, Lenhossék, etc.), ciertos corpúsculos esféricos ó

fusiformes, exentos de dendritas y provistos de dos prolongaciones

nerviosas, una en continuación con las raíces posteriores, y otra,

dirigida hacia el cordón lateral, donde constituiría la _vía

cerebelosa ascendente_ (fig. 5, G y C).

La _substancia gelatinosa de Rolando_ sólo contendría neuroglia con

más ó menos cantidad de fibras nerviosas.

En fin, las fibras de la _raíz posterior_ arribadas de los ganglios

sensitivos, se comportarían de muy diversas maneras: un haz de fibras

emana, según dejamos dicho, de las células de la columna de Clarke;

otro, el más importante, se ramificaría, perdiéndose en el espesor

del asta posterior é ingresando en la red continua de Gerlach ó de

Golgi (fig. 5, B); otro fascículo, sin ramificarse en la substancia

gris, trazaría un codo para tornarse ascendente en el cordón de

Burdach (_d_); algunas fibras, en fin, ganarían las comisuras y el

espesor del asta anterior.

Esta, repetimos, era una de tantas interpretaciones, acaso la más

sencilla. Porque la fórmula estructural variaba bajo la pluma de cada

escritor. De mí sé decir que allá, por el decenio de 1877 á 1887,

prodújome muchos quebraderos de cabeza el esfuerzo por sacar algo en

limpio de las descripciones de los sabios, en punto á la composición

é itinerario de las raíces sensitivas. Conservo todavía un cuaderno

de apuntes, datado del año 1877, en donde tengo registrados y

dibujados en variedad de colores (para alivio del trance de mis

oposiciones á cátedras) tres esquemas perfectamente inconciliables,

tomados de los textos neurológicos en boga. Desconcertado y perdido

en aquel _mare magnum_ de fibras y de células, desesperé á menudo

de mis modestas entendederas... ¡Caprichos de la suerte! ¡Quién me

dijera entonces que, andando el tiempo, había yo de contribuir á

desenmarañar un poco la madeja medular!

Ello se debió simplemente --déjolo ya consignado-- á la feliz

ocurrencia de aplicar el método de Golgi al estudio de la médula

espinal de los embriones de ave y de mamífero. Holgaría, después de

lo expuesto, entrar en pormenores de mis trabajos, que el lector

curioso hallará en el texto de mis libros y monografías sobre el

asunto. Aquí me limitaré á enumerar las más importantes conclusiones

de mis comunicaciones de 1889 y 1890[43]:

[43] _Cajal_: Contribución al estudio de la estructura de la

médula espinal. _Revista trimestral de Histología normal y

patológica_, Marzo 1889. Con cuatro cincografías y dos láminas

litografiadas.

-- Nota preventiva sobre la estructura de la médula embrionaria.

_Gaceta Médica Catalana_, 15 y 31 de Marzo de 1889.

-- Nuevas observaciones sobre la estructura de la médula espinal

de los mamíferos. Barcelona, 1.º de Abril de 1890. Con siete

grabados.

1.ª Se describe detalladamente un factor característico

importante de la substancia gris, escapado á la sagacidad de

los cultivadores de los métodos de coloración de la mielina:

las _colaterales de la substancia blanca_. Ciertamente, tales

fibras habían sido percibidas en buena parte de su trayecto por

los neurólogos que hicieron uso de los métodos comunes ó del de

Weigert (Schiefferdecker, Flechsig, Kölliker, Lenhossék, etc.),

pero desconocieron su origen y terminación, considerándolas

hipotéticamente axones directos cordonales ó sensitivos. Las

aludidas ramas nacen en ángulo recto de las fibras longitudinales

de todos los cordones, penetran horizontalmente en el territorio

de las astas, donde se terminan á favor de ramificaciones

libres, espesadas, varicosas, aplicadas íntimamente al contorno

del cuerpo y dendritas de las neuronas. Cada célula yace en un

nido ó maleza de ramúsculos pertenecientes á diversos conductores

de la substancia blanca (fig. 10, _e_, _f_ y fig. 11, H).

2.ª Se esclarece la composición de las _comisuras_, demostrando

que la dorsal resulta del cruce de _colaterales_ del cordón

posterior y lateral, y que en la anterior entran tres sistemas

de conductores: colaterales del cordón antero-lateral, axones

de células del tipo comisural y, en algunos casos, expansiones

protoplásmicas de neuronas motoras (_comisura protoplásmica_)

(fig. 10, _f_, _i_, _a_).

[Ilustración: Fig. 10.--Esquema de la disposición de las células

nerviosas de la médula espinal y fibras colaterales de la substancia

blanca: _a_, colateral cruzada de la comisura posterior; _b_,

colateral del asta posterior; _c_, colateral larga del cordón

posterior; _j_, fibra radicular motriz; _r_, radicular sensitiva;

_u_, columna de Clarke; _f_, colaterales de la comisura anterior;

_m_, célula comisural; _n_, célula cordonal; _k_, célula motriz.

(Esta figura es copia de una de las tablas murales que sirvió para

mis conferencias de 1894).]

3.ª Atendiendo al paradero del axon, se establece una

clasificación racional de las neuronas de la substancia gris, á

saber: _células motrices ó radiculares_, _células funiculares

ó cordonales_ y _células comisurales_, según que su respectiva

expansión funcional salga de la médula, ingrese en los cordones

de su lado ó cruce la línea media para incorporarse á los

cordones del opuesto (fig. 10, _j_, _m_, _n_).

[Ilustración: Fig. 11.--Aspecto general de las colaterales en un

corte transversal de la médula espinal.-- A, surco anterior; B,

plexo de colaterales del asta anterior; C, comisura anterior de

colaterales; G, colaterales para el asta posterior; H, colaterales

largas ó sensitivo-motrices; J, plexo de colaterales de la columna de

Clarke; E, colaterales cruzadas de la comisura posterior.]

4.ª Además de la continuación, por simple acodamiento, de los

axones funiculares y comisurales con tubos longitudinales de la

substancia blanca, se expone la existencia de bifurcaciones en

[Ilustración: T] ó [Ilustración: Y], en cuya virtud se producen

dos fibras cordonales, una ascendente y otra descendente (fig.

12, _f_).

5.ª Se comunica, además, la presencia de cilindros-ejes

_pluricordonales_, quiero decir progenitores de varios tubos

ascendentes y descendentes, incorporados á cordones diferentes.

6.ª Se prueba que la substancia de Rolando consta, además de

fibras nerviosas y de células de neuroglia, de numerosísimas

y diminutas neuronas, cuyo axon sutilísimo dirígese al cordón

posterior y singularmente á la región limítrofe del lateral, para

generar vías cortas ascendentes y descendentes (fig. 13).

[Ilustración: Fig. 12.--Corte longitudinal de los cordones posterior

y lateral de la médula espinal, á fin de mostrar el comportamiento

de las raíces posteriores y el origen de las colaterales.-- A,

radiculares sensitivas.]

7.ª Se señala, tanto en las aves como en los mamíferos, la

verdadera disposición terminal de las tan discutidas raíces

sensitivas. Según mostramos en el esquema de las figuras 9 y 12,

A, cada fibra llegada del ganglio raquídeo correspondiente se

bifurca en rama ascendente y descendente. La primera constituye

de ordinario la vía central, prolongándose hasta el bulbo; la

segunda acaba á distancias variables, arqueándose y ramificándose

en la substancia gris. Del curso del tallo, pero sobre todo del

itinerario longitudinal de ambas ramas ascendente y descendente,

brotan en ángulo recto infinidad de _ramas colaterales_

penetrantes en la substancia de Rolando y centro del asta dorsal

(fig. 9, _d_, _e_ y fig. 12, _a_, _b_).

Prescindiendo aquí de subdivisiones de haces y pormenores de

conexión, importa notar que las referidas ramas forman dos

grandes corrientes: una de _fibras cortas_, arborizadas en torno

del soma de las _neuronas cordonales y comisurales_ (_asta

posterior_, _anterior_, _substancia de Rolando_, _columna de

Clarke_, etc.); otra de _fibras largas_ que, disponiéndose

en haz postero-anterior, cruza casi toda la substancia gris

para terminar, al fin, en los nidos envolventes de las células

motrices.

[Ilustración: Fig. 13.--Diminutas células nerviosas de la substancia

de Rolando (A, B, F, etc.).-- J, región del cordón lateral adonde van

los finísimos axones.]

Según puede apreciarse en la figura 11, H, estas colaterales

sensitivas largas tienen por misión propagar el impulso

centrípeto, llegado de la piel y otros órganos sensibles,

á las neuronas motoras; representan, pues, una vía refleja

_sensitivo-motriz_ (_reflejo-motriz_ de Kölliker).

8.ª Por lo que toca á la neuroglia, se sanciona definitivamente

una opinión hipotética, sugerida por Vignal, His y otros, á

saber: que las _células en araña_ (corpúsculos neuróglicos

adultos) no son otra cosa que elementos epiteliales emigrados

de su yacimiento originario, el muro _ependimal_, y los cuales,

por atrofia de sus apéndices polares, se han hecho estrellados.

Véase la figura 14, _e_, _g_, donde mostramos las transiciones

entre ambas gradaciones evolutivas.

[Ilustración: Fig. 14.--Evolución de las células neuróglicas de

la médula espinal del embrión de pollo.-- A, epéndimo; _a_ y _b_,

células epiteliales de los surcos anterior y posterior; _g_, célula

neuróglica producida por emigración y transformación de una célula

epitelial.]

9.ª En fin, acerca de los _ganglios raquídeos_ ó sensitivos,

origen de las raíces posteriores, se comprueba en las aves

y mamíferos una suposición muy discutida de His, el célebre

embriólogo de Leipzig, según la cual, las células monopolares

sensitivas afectan, durante las fases más tempranas de su

evolución, la figura bipolar con una expansión gruesa dirigida

hacia la periferia (superficies sensibles del organismo) y otra

continuada con las raíces posteriores. Conforme mostramos en

la figura 15, _h_, _i_, _j_, el paso de la forma en huso á la

piriforme ó monopolar resulta de la sucesiva aproximación de los

polos anterior y posterior del soma neuronal, hasta modelarse un

tallo común.

Acerca de la interpretación de este hecho interesante, en

cuya virtud repítense en la ontogenia de aves y mamíferos

fases adultas de los corpúsculos sensitivos de invertebrados y

vertebrados inferiores, trataremos más adelante.

[Ilustración: Fig. 15.--Corte donde aparecen un trozo de médula (A),

un ganglio raquídeo (D) y otro simpático del embrión de pollo.-- B,

raíz anterior de la médula espinal; _h_, _i_, _j_, gradaciones entre

la forma bipolar y monopolar; C, raíz posterior; E, nervio raquídeo.]

Prescindiendo de su virtualidad constructiva, las precedentes

observaciones relativas á la médula espinal revisten cierto

alcance crítico. Valen por lo que afirman, pero valen también por

lo que niegan. Cuando, disipada la prevención hacia el método de

Golgi, gracias á las predicaciones de Kölliker y nuestras, varios

investigadores, entre ellos el mismo Kölliker, van Gehuchten,

Edinger, Lenhossék, Azoulay, Lugaro, etc., exploraron dicho órgano

nervioso en los embriones y animales jóvenes, se convino unánimemente

en rechazar definitivamente determinados supuestos basados en

observaciones incompletas. Tales son: las _radiculares motrices

cruzadas_ (fig. 5, _a_), las _fibras sensitivas continuadas con

neuronas de la columna de Clarke_ (fig. 5, G), las _radiculares

posteriores exentas de divisiones y continuadas con fibras del cordón

de Burdach_ (figura 5, _d_), etc.

[Ilustración: Fig. 16.--Diversos pisos de arborizaciones ópticas

en la corteza gris del _lóbulo óptico_ de un pájaro.-- A, fibras

llegadas de la retina; _a_, _b_, _c_, sus arborizaciones libres.]

=Lóbulo óptico de las aves.=--Acabamos de ver cómo se verifica en la

médula espinal la terminación de las fibras nerviosas sensitivas.

¿Compórtanse de igual manera las fibras centrípetas sensoriales, es

decir, las llegadas de la retina, bulbo olfatorio, nervio acústico,

etc.? La cuestión entrañaba interés teórico de primer orden. Se

imponía, pues, la exploración de los _centros ópticos_, á fin de

ver si también en ellos se cumple la ley del contacto mediante

arborizaciones libres pericelulares.

[Ilustración: Fig. 17.--Esquema donde aparece el enlace entre las

arborizaciones de las fibras ópticas y cierto elemento de axon

arciforme. (_Lóbulo óptico_ del pájaro de pocos días). Las flechas

señalan la marcha del impulso nervioso.]

De todos los centros sensoriales el más cómodo para esta

investigación, y singularmente propicio á las revelaciones de la

reacción cromo-argéntica, es el _lóbulo óptico_ de los embriones de

ave y de aves de pocos días (embrión de pollo desde el dieciséis

día en adelante, pájaros recién nacidos, etc.). La posición dentro

de este órgano de las _fibras ópticas_ ó conductores arribados de

la retina, era bastante bien conocida, gracias á los estudios de

Stieda, Bellonci y otros autores. Tales fibras constituyen una zona

superficial, por debajo de la cual generan un plexo concéntrico, en

cuyas mallas aparecen las neuronas receptoras.

Aparte la demostración del modo de terminación de las fibras

ópticas, la citada monografía contiene numerosos datos morfológicos

y estructurales de positivo valor. No hemos de referirlos aquí

todos. El lector curioso de tales asuntos deberá consultar nuestra

Memoria de 1889[44] ó la traducción publicada dos años después en el

_International Monatsschrift_[45] del Dr. Krause. Citemos tan sólo

los hechos que revisten algún alcance fisiológico.

[44] _Cajal_: Estructura del lóbulo óptico de las aves y origen

de los nervios ópticos. _Revista trimestral de Histología normal

y patológica_, 1.º Marzo 1889 (núms. 3 y 4). Barcelona. Con dos

litografías.

[45] _Cajal_: Sur la fine structure du lobe optique des oiseaux

et sur l’origine réelle des nerfs optiques. _Journ. intern.

d’Anat. et de Physiol._, tomo VIII, fasc. 9, 1891. Con dos

litografías.

_a_) Demostración de que las fibras del nervio óptico se

terminan en las zonas más periféricas del lóbulo, á favor de

arborizaciones complicadas, varicosas y libres, las cuales se

enlazan por contacto con los penachos protoplásmicos de numerosos

corpúsculos gangliónicos situados en las zonas profundas del

órgano.

_b_) Descubrimiento de un gran número de tipos morfológicos de

neuronas, entre ellos uno caracterizado por ofrecer un axon

singular, de forma recurrente y nacido del trayecto de la

dendrita radial, á gran distancia del soma. Tales elementos,

llamados _corpúsculos de axon en cayado_, son muy interesantes

para la teoría, pues prueban perentoriamente la conducción

_axípeta_ de las dendritas, etc. (figura 17, A).

Sobre la anatomía del _lóbulo óptico_ de las aves aportaron

después valiosas contribuciones Kölliker, van Gehuchten y, sobre

todo, mi hermano, que consagró al argumento, según haremos notar

en su día, varias importantes comunicaciones. En resumen, tales

trabajos confirmaron la conclusión fundamental desprendida de mis

observaciones, á saber: que _también en los centros sensoriales

los impulsos aferentes se propagan por contacto desde las fibras

centrípetas ó retinianas á los penachos protoplásmicos y cuerpo

celular de las neuronas centrales_.

La intensa labor de mi laboratorio en 1889 permitió cosechar además

tal cual interesante adquisición en otros órganos sensoriales y hasta

en tejidos no nerviosos.

[Ilustración: Fig. 18.--Morfología de las células nerviosas bipolares

de la mucosa olfativa del ratón de pocos días.-- _a_, axon; _d_,

nerviecitos que cruzan el dermis de la mucosa y van al bulbo

olfatorio.]

Entre estas escapadas fuera de mis predilectas aficiones, merece

consignarse la rotulada _Nuevas aplicaciones del método de coloración

de Golgi_[46]. Prescindiendo de cosas menudas, resaltan en este

trabajillo los siguientes hechos:

[46] _Cajal_: Nuevas aplicaciones del método de coloración de

Golgi. _Gaceta Médica Catalana_, 1889. Con cuatro grabados.

_a_) Demostración de la continuación individual de la expansión

profunda de las _bipolares olfatorias_ (corpúsculos situados en

la mucosa de este nombre), con una sola fibrilla axónica de

los nervios de la olfación (fig. 18), refutándose, por ende,

las pretendidas ramificaciones mencionadas en estas fibras por

Ranvier y Castronuovo (confirmado después por v. Gehuchten,

Retzius, Brun, etc.).

_b_) Se prueba la existencia, dentro del protoplasma de las

células glandulares salivales, de ramificaciones delicadas

continuadas con los conductos secretorios (confirmado y ampliado

notablemente por Retzius, Müller y otros).

_c_) Se describen independientemente de Kupffer y mediante el

cromato de plata, los _capilares biliares_ del hígado de diversos

vertebrados.

_d_) Se prueba que las fibras nerviosas simpáticas acaban

libremente sobre las células glandulares.

Otra de las modestas comunicaciones aludidas vió la luz en una

Revista profesional, _La Medicina Práctica_[47]. Contiene un ensayo

de interpretación teórica de la totalidad de los hechos morfológicos

recolectados en monografías anteriores. Entre otros conceptos,

juzgamos dignos de ser recordados los siguientes:

[47] _Cajal_: Conexión general de los elementos nerviosos. _La

Medicina Práctica._ Madrid, 2 de Octubre de 1889.

_a_) Se repudia la nomenclatura fisiológica de las neuronas

expuesta por Golgi. Sabido es que este sabio, apoyándose en

observaciones insuficientes, agrupó las células nerviosas en dos

grandes clases: _células motrices ó del tipo I_, caracterizadas

por exhibir talla considerable y ofrecer un axon que conserva su

individualidad y que se continúa con las fibras de la substancia

blanca ó con las raíces motrices; y _células sensitivas ó

del tipo II_, caracterizadas por afectar de ordinario menor

volumen y mostrar un axon que, á poco de su origen, pierde su

individualidad, descomponiéndose en plena substancia gris en una

arborización continuada con la supuesta _red difusa_ intersticial.

Habiendo encontrado nosotros ambos tipos celulares de Golgi

en la retina y en la mayoría de los centros nerviosos, lo

mismo sensitivos que motores, para no prejuzgar cuestiones no

resueltas, sustituímos la citada nomenclatura por esta otra:

_células de axon largo_, esto es, participante en la formación de

los nervios y de la substancia blanca; y _células de axon corto_,

arborizado libremente en el seno de la substancia gris.

_b_) Se hace de la _célula sensorial ó bipolar_ una categoría

especial de neuronas, estimando la expansión periférica ó

receptora (bipolar olfativa, retiniana, ganglionar raquídea)

como una rama dendrítica ó protoplásmica, cuya misión es recoger

corrientes (movimiento celulípeto), echando así las bases de la

teoría de la _polarización dinámica_, creada, ulteriormente, por

van Gehuchten y nosotros.

_c_) Se cita el oficio receptor de las dendritas de las células

mitrales del bulbo olfatorio, del ramaje protoplásmico de

las células de Purkinje, del de los corpúsculos gangliónicos

retinianos, etc.

_d_) Se formula la hipótesis de que la morfología y modo de

ramificación del axon guarda relación con el número y forma de

los elementos con quienes establece contactos, etc., etc.

[Ilustración]

Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2) · 第 11 / 58 题