Hacían esclavo al que era ladrón, si no había gastado lo hurtado; y si
lo había gastado, moría por ello, si era cosa de valor.
El que en el mercado hurtaba algo, era ley que luego públicamente en el
mismo mercado le mataban a palos.
Ahorcaban a los que hurtaban cantidad de mazorcas de maíz o arrancaban
algunos maizales, exceto si no era de la primera renglera que estaba
junto al camino, porque desta tenían los caminantes licencia de tomar
algunas mazorcas para su camino.
Era ley, y con rigor guardada, que si algún indio vendía por esclavo
algún niño perdido, que hiciesen esclavo al que lo vendía, y su
hacienda partían en dos partes; la una parte daban al niño, y la otra
parte al que lo había comprado; y si los que lo habían vendido eran más
de uno, a todos los hacían esclavos.