Οὔκ ἔστι μήτηρ ἡ κεκλημένου τέκνου

τοκεύς, τροφὸς δὲ κύματος νεοσπόρου·

τίκτει δ᾽ ὁ θρῴσκων, ἡ δ᾽ ἅπερ ξένῳ ξένη

ἔσωσεν ἔρνος, οἷσι μὴ βλάψῃ θεός.

Τεκμήριον δὲ τοῦδέ σοι δείξω λόγου.

Πατὴρ μὲν ἂν γένοιτ᾽ ἄνευ μητρός.

«No es la madre la que engendra al hijo, sino la que conserva el

licor genital. Engendra el hombre; pero ella, como en hospedaje,

guarda el germen para que el dios, así escondido, no le dañe.

Daré una prueba de mi opinión. Puede haber padre sin madre».

Alude claramente a Atenea, que nació, sin concurso de mujer, de

la cabeza de Zeus.

De estas frases y de las que profiere Orestes debemos colegir

que tal era la creencia vulgar de los griegos, en armonía con la

distinta consideración social de que disfrutaban el hombre y la

mujer, o el padre y la madre.

[272] Aunque diga el escoliasta ἔνιοι δὲ ἀθετοῦσι τοῦτον καὶ τὸν

ἑξῆς στίχον· οὐκ ἔχουσι γὰρ τὸν Εὐριπίδειον χαρακτῆρα, esto es,

que algunos suprimen este verso y el siguiente, porque no parecen

de Eurípides, la verdad es que este trágico, enemigo de largos

discursos en la ágora, no lo es en sus tragedias, como lo prueban

innumerables ejemplos.

[273] En Áulide, hoy Mocsovathi, ciudad de la Beocia, frente a

Calcis, en la Eubea, se juntó la flota de los griegos antes de

navegar hacia Troya y fue sacrificada Ifigenia, hija de Agamenón

y de Clitemnestra y hermana de Orestes, para obtener de los

dioses un viento favorable.

[274] El escoliasta advierte oportunamente que desde las palabras

ὦ μέλεος, Orestes habla aparte (ἠρέμα καθ᾽ ἑαυτὸν λέγει),

deplorando su humillación cuando invoca el nombre de Helena, a

quien tanto odiaba.

[275] Si a alguno parecen poco dignas las últimas palabras de

Orestes, recuerde que los griegos, prontos como nosotros a

sacrificar su vida cuándo lo exigía la salud de su patria, lo

sentían, sin embargo, y sin degradarse daban rienda suelta a sus

sentimientos. Entre ellos no era humillante apelar a los ruegos

y lágrimas, como tampoco lo era recurrir en el foro a ciertos

medios para excitar la compasión, que no están en uso entre

nosotros.

[276] Fócide, región de la Grecia que confinaba al este con la

Beocia, al oeste con la Etolia, al NE con el mar de Eubea y al

sur con Corinto. Sus ciudades principales eran Delfos y Elatea.

Estrofio, padre de Pílades, era su rey.

[277] Los agnados, lo mismo entre los griegos que entre los

romanos, eran siempre preferidos a los afines, y de aquí que

Orestes insista en esto particularmente.

[278] No olvidemos que Eurípides habla a un pueblo democrático.

[279] Este diálogo entre Pílades y Orestes, rápido, natural y

animado, es uno de los mejores trozos de esta tragedia, y de los

más notables del teatro antiguo.

[280] Atreo y Tiestes, deseosos de reinar, se habían convenido en

dejarlo al arbitrio de los dioses cuando estos les manifestasen

su voluntad. En efecto, apareció una oveja de vellón dorado en

los rebaños de Atreo; pero Tiestes, con ayuda de Aérope, su

cuñada, mujer de Atreo, pudo sustraerla y usurpar el trono.

[281] Obsérvese el poco miramiento con que el mensajero anuncia

a Electra nada menos que su sentencia de muerte. En un drama

moderno no se haría así, porque se seguirían convulsiones y una

explosión de dolor demasiado violenta. Pero realmente Electra

estaba ya preparada a oírla, y las primeras palabras del

mensajero lo hacen presumir.

[282] Sobre esta colina, estaba edificado el castillo o ciudadela

de Larisa, y en ella, según parece, se reunía el pueblo para

emitir sus sufragios en tales casos. El litigio a que se refiere

Eurípides fue el promovido por el asesinato de los hijos de

Egipto a manos de las hijas de Dánao.

[283] Este Diomedes debe ser el hijo de Tideo, rey de Etolia, y

uno de los griegos más esforzados que sitiaron a Troya. Peleó

con Héctor y Eneas, se apoderó de las flechas de Filoctetes y

de los caballos de Reso (véase el _Filoctetes_ de Sófocles y el

_Reso_ de Eurípides), robó el Paladión y, asistido de Atenea,

combatió contra los dioses, hiriendo a Ares y a Afrodita. A su

vuelta, vendido por su esposa Egialea, huyó de su patria y, según

cuentan, fundó en Italia a Arpi y Benevento.

[284] Algunos han creído que Eurípides aludía al demagogo Cleón,

fundados en estas palabras, porque, según dice Aristófanes, no

era ateniense, sino extranjero; sin embargo, Eurípides solo da a

entender que no obraba como lo hubiera hecho un ciudadano probo y

honrado, un argivo patriota. Por lo demás, este retrato es el de

todos los demagogos, y así es aplicable a Cleón como a cualquiera

otro.

[285] Los pelasgos fueron un pueblo indo-germánico que penetró

en la Grecia hacia el año 2000 antes de Jesucristo. Poblaron

primero el Norte, la Tracia, la Macedonia, la Iliria, el Epiro

y la Tesalia, y después se extendieron por toda la Grecia.

Fueron vencidos por los dorios, y de ellos vinieron los ilotas

de Lacedemonia. Aunque era un pueblo bárbaro, tenía conocimiento

de la metalurgia y de la arquitectura, como lo prueban las

construcciones ciclópeas de la Grecia y de la Etruria, y de la

poesía. Su gobierno era generalmente monárquico y sacerdotal; su

religión, una especie de fetichismo combinado con el culto de

ciertos dioses orientales.

[286] Ínaco, fenicio fundador de Argos que residió también en

Egipto, desde donde vino con pastores fenicios, egipcios y árabes.

[287] Alude a la próxima llegada de Orestes con Pílades y otros

amigos.

[288] Hartung, en sus _Comm._ a esta tragedia, pág. 219, dice

así: _Die Nägel sind nur bei den Leichen weiss, bei lebenden

Menschen haben sie die Farbe der Finger_. «Solo las uñas de los

cadáveres son blancas, las de los vivos del color de los dedos»;

pero Eurípides las da el epíteto de blancas porque son de una

princesa. Los esclavos, ocupados en trabajos mecánicos, no debían

tenerlas así.

[289] Cadena de montañas entre la Macedonia y la Tesalia.

[290] Mírtilo fue un cochero de Enómao, rey de Pisa, y padre de

Hipodamía, la esposa de Pélope, y fue sobornado por este para

vencer a Enómao a la carrera. En efecto, le dio un carro cuyas

ruedas, sujetas débilmente al eje, se estrellaron en el certamen,

muriendo su dueño. Hipodamía, su hija, premio de la victoria, se

casó con Pélope, y Mírtilo fue arrojado al mar cuando pidió el

premio de su atentado.

[291] Promontorio de la Eubea.

[292] Horrorizado el sol de las atrocidades cometidas por Atreo y

Tiestes, retrocedió en su carrera.

[293] Por pueril que parezca esta exclamación de Orestes, es, sin

embargo, la más natural.

[294] En la edición de Théob. Fix, que hemos tenido a la vista,

dice así el texto griego:

Ὦ φίλτατ᾽, ὦ ποθεινὸν ἥδιστόν τ᾽ ἔχων

τῆς σῆς ἀδελφῆς ὄνομα καὶ ψυχὴν μίαν,

que traducido al latín es: _O carissime, o qui desiderabile et

dulcissimum habes nomen (fratris) ex tua sorore et unam (cum ea)

animam_, cuyas palabras, vertidas al castellano, dan un verdadero

absurdo bajo todos aspectos, así en el fondo como en la forma. Lo

más probable, como observa oportunamente Hartung (_Comm._, página

225), es que en vez de ὄνομα, causa del error, dijese ὄμμα.

Electra debió sentir aún más la pérdida de su hermano, porque se

asemejaban sus facciones a las de su padre y a las suyas propias,

como sucede de ordinario en las familias.

[295] En opinión de Eurípides, a la muerte del hombre los átomos

que lo componen vuelven a su antiguo ser, el cuerpo a la tierra

y el alma al éter, en donde vive inmortal. _Supp._, 533, πνεῦμα

μὲν πρὸς αἰθέρ᾽, τὸ σῶμα δ᾽ εἰς γῆν. _Hel._, 1016, ὁ νοῦς τῶν

κατθανόντων ζῇ μὲν, οὔ γνώμην δ᾽ ἔχει ἀθάνατον, εἰς ἀθάνατον

αἰθέρ᾽ ἐμπεσών.

[296] Eurípides, casi siempre que habla de la espada, acero,

cuchilla o puñal, usa de los epítetos μέλαν, μελαίνον o

μελάνδετον, negro, oscuro, de negro puño. No se refiere, pues, a

la muerte o a la sangre, sino a la materia o instrumento que la

causa o derrama.

[297] Pílades alude aquí a su madre Anaxibia, hermana de

Agamenón, o a Cidrágora, hija de Atreo y esposa de Criso, padre

de Estrofio, su abuelo.

[298] Según dice el escoliasta, este pensamiento es de

Estesícoro, en cuya tragedia _Helena_ esta pronuncia dicha frase

en el momento en que van a apedrearla, y hace tal efecto que sus

verdugos, admirando su belleza, dejan caer las piedras de las

manos.

[299] Seguimos aquí a Hermann, porque lo natural es que los

semicoros pronuncien estos versos, no Electra, a la cual

corresponde lo que dice más abajo.

[300] El lenguaje ampuloso del frigio y sus continuas

repeticiones caracterizan a esta clase de personajes, con arreglo

a las ideas que reinaban entre los griegos acerca de los bárbaros.

[301] Este calzado bárbaro de que habla Eurípides, cuya

descripción no hemos encontrado en ningún escoliasta ni

comentarista, ni en muchas obras de Arqueología, debió ser una

especie de borceguí que cubría todo el pie y parte de la pierna,

según es de colegir de los antiguos monumentos que representan a

Paris vestido.

[302] Triglifos (τρίγλυφος, de τρεῖς, _tres_, y γλύφω,

_esculpo_), ornamento arquitectónico, especie de almohadillado,

que en el friso dórico ofrece ranuras profundas y verticales,

llamadas glifos o canales: se compone de dos estrías en medio y

dos semiestrías a los lados, que juntas hacen tres. Los triglifos

están separados por las metopas, y representan las extremidades

de las vigas transversales que descansan en el arquitrabe. En su

origen eran pequeñas ranuras prismáticas destinadas a facilitar

el paso de las aguas. Como Helena era mujer de Menelao, rey de

Esparta, los adornos arquitectónicos son dóricos.

[303] Océano, que, según Homero, rodea a la tierra y abraza

todos los mares; dios cuyo poder solo cedía al de Zeus, y esposo

de Tetis. Moraba con esta en un palacio situado al occidente.

Hesíodo dice que era hijo de Urano y de Gea, el primogénito de

los Titanes, padre de tres mil ríos y otras tantas oceánides o

diosas de las fuentes subterráneas que provenían del Océano. Se

le representaba con cabeza de toro para indicar su fuerza.

[304] Las murallas de Troya fueron construidas por Apolo y

Poseidón en el reinado de Laomedonte. Apolo había sido desterrado

del cielo por haber dado muerte a los cíclopes, forjadores de los

rayos que exterminaron a su hijo Esculapio.

[305] Dárdano, natural de Córito, en la Etruria. Intentó asesinar a

su hermano para apoderarse del trono, y tuvo que huir al Asia Menor,

en donde se casó con la hija del rey de Teucria. Mírasele como el

fundador de Troya.

[306] Hijo de Agamenón.

[307] Para comprender estas palabras del frigio, tengamos

presente la construcción de las casas griegas, que, según

se colige de los distintos datos que se han reunido; era la

siguiente: entrábase por la puerta (θύρα) a un vestíbulo

(θυρωρεῖον) que tenía distintos aposentos a derecha e izquierda,

y servían de establos o cuadras, de portería y de habitaciones

para los esclavos; seguía el primer patio con su peristilo

y aposentos en los corredores, todo destinado a los hombres

(ἀνδροῖτις), y separado por una puerta del gineceo, compuesto

también de patio, peristilo y habitaciones (γυναικωνῖτις). En el

extremo del gineceo, opuesto a la puerta, había una sala en donde

residía de ordinario la dueña de la casa; junto a ella el tálamo

nupcial, y detrás las piezas en que trabajaban las esclavas.

[308] Cibeles, hija del Cielo, esposa de Cronos y madre de Zeus,

Hera, Poseidón y otros muchos dioses. Representaba a la Tierra, y

era adorada principalmente en Frigia y en Creta.

[309] Áyax, hijo de Telamón, rey de Salamina, el más valiente de

los griegos después de Aquiles. Peleó con Héctor un día entero

sin decidirse la victoria por ninguno de los dos. Tomada Troya

se atravesó con su espada, no habiendo conseguido las armas de

Aquiles, que disputó a Odiseo, y lleno de vergüenza por haber

degollado en su delirio los rebaños de los griegos. (Véase el

_Áyax furioso_, de Sófocles).

[310] Esta escena entre Orestes y el frigio es más bien cómica

que trágica, no obstante la situación especial del primero, poco

a propósito para abandonarse a tan divertidos diálogos.

[311] Pílades aparecía sin duda como personaje mudo cubierto

con su máscara, y el mismo actor representaba su papel y el de

Menelao. El tercero, en todo caso, se reservaba para el de Apolo,

que no tarda en presentarse.

[312] Los paganos observaban la costumbre de sacrificar antes de

ciertos actos solemnes, como las declaraciones de guerra, las

batallas, etc., lo cual hacían en Esparta los reyes, como los

cónsules en Roma. En este caso era requisito indispensable que el

sacrificador no estuviese manchado, como Orestes, con la sangre

de su madre. Eurípides, sin embargo, no parece muy conforme

con estas ceremonias externas, cuando indica más abajo que lo

principal es tener el alma pura.

[313] Esta exclamación de Menelao retrata al vivo su carácter de

esposo débil y apasionado de su esposa infiel. Su recuerdo le

atormenta, y no puede menos de expresarlo.

[314] Quizá la intervención de Apolo, mirada por algún crítico

moderno como un simple adorno de la tragedia para darle más

pompa o interés, es necesaria, en nuestro concepto, para desatar

el nudo, porque el pueblo argivo, dado caso de intervenir en

la contienda, solo trataría de cumplir su sentencia y matar a

Orestes, no de incurrir en tan corto plazo en una flagrante

contradicción.

[315] Plazo indispensable para purificarse en el destierro del

asesinato; según las costumbres griegas.

[316] Región de la Arcadia, llamada así de Parrasio, hijo de

Licaón, cerca del monte Estínfalo. Ovidio en el libro II,

_Fast._, dice: _Altaque Trœzene Parrhasiæque nives_.

[317] Azanes, en la Arcadia, del monte Azán o Azón, próximo al

Peneo y Estínfalo, célebre por la fuente de Azania, que, como la

Clitoria, tenía la virtud de infundir la sobriedad. Estacio en el

libro IV, _Teb._, dice: _Venit et Idæis ululatibus æmulus Azan_.

[318] Atenas.

[319] Hebe o la Juventud, hija única de Hera, que servía el

néctar a la mesa de los dioses. Resbalose un día en el ejercicio

de sus funciones y cayó al suelo, avergonzándose tanto que no

quiso comparecer más ante la celestial asamblea. Entonces robó

Zeus a Ganimedes, que fue desde su ascensión al cielo el copero

de los dioses. Hebe se casó después con Heracles.

[320] Admeto, rey de Feras, en Tesalia, uno de los argonautas

y de los cazadores del famoso jabalí de Calidón. Apolo fue

protector de su familia porque habiendo sido su pastor fue

tratado con benevolencia, y por esta causa libró a su protegido

de la muerte, prometiendo a las Parcas otro muerto. Ninguno de

su familia quiso dar por él su vida, excepto su virtuosa esposa

Alcestis, salvada por Heracles.

[321] Esculapio, hijo de Apolo y de Coronis, dios de la medicina,

que le enseñó su protector el sabio centauro Quirón. Acompañó a

los argonautas, y a su vuelta resucitó a Esculapio, si bien lo

trasladó al cielo, en donde forma una de las constelaciones del

Zodiaco. Adorábasele principalmente en Epidauro, Atenas, Pérgamo

y Esmirna, y le estaban consagrados el gallo y la serpiente,

símbolo de la vigilancia y de la prudencia. Apolo, para vengarse

de su padre, mató a los cíclopes, forjadores de los rayos, y por

esta causa fue desterrado del cielo.

[322] Feres, según dice Apolod., _Bibliot._, 1, 9, 11, 14,

fue hijo de Creteo y de Tiro, fundador de Feras, ciudad de la

Magnesia, a algunas millas de la costa.

[323] Recuérdese que Artemisa dice lo mismo cuando se acerca el

momento en que debe expirar Hipólito.

[324] Ni ahora ni después cuenta Eurípides cuál fuese este primer

engaño de Apolo. El escoliasta, siguiendo a Esquilo, _Euménides_,

728, dice que embriagó a las Parcas.

[325] Uno de los trabajos de Heracles, de orden de Euristeo:

apoderarse del carro y de los caballos de Diomedes, rey de la

Bistonia o Tracia, que se alimentaban de carne humana.

[326] En _Electra_, en el sacrificio celebrado por Egisto y

Orestes, el sacrificador corta también algunos pelos de la

víctima y los arroja al fuego. Virgilio, en la _Eneida_, IV, 698,

dice así:

_Nondum illi flavum Proserpina vertice crinem_

_Abstulerat, Stigioque caput damnaverat orco._

_Ergo Iris, croceis per cœlum roscida pennis_

_Mille trahens varios adverso sole colores,_

_Devolat, et supra caput adstitit: Hunc ergo Diti_

_Sacrum jussa fero, teque isto corpore solvo._

_Sic ait, et dextra crinem secat; omnis et una_

_Dilapsus calor, atque in ventos vita recessit._

Adviértase que se trata de la muerte de Dido, y que Iris es la

mensajera enviada para acelerar su muerte.

[327] Pelias, hijo de Poseidón y de la ninfa Tiro, rey de Yolco.

De Anaxibia, hija de Biante, o según otros, de Filómaca, hija de

Anfión, tuvo a Acasto y a Alcestis, Pisídice, Pelopia e Hipótoe.

(Véase la _Medea_).

[328] Alusiva a las abluciones que se hacían al cadáver.

[329] Licia, región del Asia Menor, al sur de la Frigia, entre

la Caria y la Panfilia, cuyas ciudades principales eran Mira

y Patara, famosa por su templo de Apolo. A él alude Virg.,

_Eneid._, IV, 143, cuando dice, comparando a Eneas con Apolo:

_Qualis ubi hibernam Lyciam Xanthique fluenta_

_Deserit, ac Delum maternam invisit Apollo,_

_Instauratque choros, mistique altaria circum_

_Cretesque, Dryopesque fremunt, pictique Agathyrsi._

[330] Esculapio.

[331] Dice la esclava que es tan débil la vida de Alcestis, que

se puede llamar muerta. Por esto añade al coro que tanto monta

llamarla viva o muerta.

[332] A Admeto, su señor.

[333] Es probable que esta diosa a quien invoca Alcestis sea la

Ἑστία griega (Vesta romana) que presidia al hogar doméstico,

y cuyo culto, entre los helenos, era muy semejante al de los

latinos. Era hija de Cronos y de Rea.

[334] Las de los dioses penates o domésticos, patronos de la

familia, así de las personas como de los bienes.

[335] Παιάν, nombre que da Homero al médico de los dioses, y

sobrenombre de Apolo y de su hijo Esculapio, como de dioses que

curan los males físicos.

[336] Muy sabido es que Caronte, hijo del Érebo y de la Noche,

tenía la obligación de transportar a los muertos de una a otra

orilla del Aqueronte, siempre que hubiesen sido sepultados y que

le pagasen el óbolo del pasaje. Su barca era birreme, y llevaba,

además un garfio para atracarla a la orilla.

[337] El texto griego dice así: ... καὶ τόδ᾽ οὐκ ἐς αὔριον,

οὐδ᾽ ἐς τρίτην μοι μηνὸς ἔρχεται κακόν. Hartung traduce _Ich

muss ja sterben: dieses Schicksal stellt sich auch nicht etwa

morgen oder übermorgen ein_. Fúndase sin duda en estas palabras

del escoliasta: οὐκ εἰς τὴν αὔριον τοῦ μηνος τούτου οὐδ’ εἰς

τὴν μετὰ τὴν αὔριον, en las cuales el τρίτην μοι μηνὸς se

comprende como el día que sigue al de mañana. La exactitud y la

fidelidad que merece el original nos impiden aceptar su opinión,

porque así no sería la versión cual debiera ser. Según todas

las probabilidades, Alcestis alude a un plazo, vulgar entre

los atenienses y muy conocido, ya sea que se refiera al que se

concedía a los deudores por sus acreedores para el pago de sus

deudas, ya al de los condenados a pena capital, que era de tres

días, ya, en fin, porque en general se pagasen las deudas el día

primero del mes.

[338] Chócanos no poco lo que Alcestis hace valer su sacrificio

a los ojos de su marido, con escasa modestia y excesiva alabanza

de sí misma, lo cual no está muy acorde con nuestras costumbres.

A pesar de esto y de lo inverosímil que parece tan larga tirada

de versos en boca de una moribunda, no puede negarse que es un

bello trozo de poesía dramática, tanto por el patético que en él

domina, cuanto por la naturalidad de las ideas y sentimientos que

expresa. Si ella insiste con tanto ahínco en el sacrificio que

hace por su marido, es para obligarlo más a cumplir sus deseos y

llevada de su amor maternal, que la fuerza a mirar con previsión

por la suerte de sus hijos. Solo así se disculpan algún tanto sus

exageradas alabanzas.

[339] No hay necesidad de decir que la hermana de Eumelo,

personaje mudo, está presente, puesto que ya lo advertimos a la

llegada de Alcestis. Es fácil de deducir que no debía ser muy

tierna la edad de este hijo de Admeto y de Alcestis, porque sus

razones y quejas casi son ya de hombre, y porque en edad más

temprana solo se imita lo que se ve hacer a los demás.

[340] Representábase de ordinario a Hades con una corona de ébano

en la cabeza, en la mano unas llaves, y en un carro tirado de

negros caballos.

[341] Carnos fue un poeta, hijo de Zeus y de Europa, que debió

morir con violencia, pues Apolo, para vengarlo, envió crudísima

peste a los dorios. Para aplacarlo instituyeron en su honor las

fiestas Carneas, que duraban nueve días del mes Carneo (agosto),

casi en la misma época que las Olímpicas, y poco después de las

Jacínticas. Había carreras y luchas, y según dice Aten. (XIV,

pág. 635 D.) leíanse también composiciones poéticas. Adviértase

que Apolo amó mucho a Carnos, a Alcestis y a Jacinto.

[342] El Cocito era un arroyo del Epiro, de aguas negras y

fangosas, que desembocaba en la laguna Aquerontia. De aquí la

fábula de que corría por los infiernos.

[343] Porque reinaba en Tirinto, ciudad de la Argólida, a corta

distancia del golfo Argólico y al NE de Nauplia. Fue fundada por

Tirinto, hijo de Argos.

[344] Parte de la Tracia, al sur del monte Ródope.

[345] No es fácil de explicar cómo ignora Heracles este apetito

antropófago de las caballos de Diomedes, sabiéndolo el coro,

a no suponer que su desidia y ningún temor a los peligros y

ciega sumisión a las órdenes de Euristeo le impedían informarse

previamente de las hazañas que acomete.

[346] Ares fue dios muy venerado de los tracios.

[347] En los mitólogos griegos solo encontramos un Licaón, hijo

de Pelasgo y de Melibea o Cilene (Apolod., III, 8.º-1.º), a quien

mató Zeus con un rayo; pero no puede ser este hijo de Ares, según

asegura Eurípides. Cicno fue hijo de Ares y de Pelopia, y murió a

manos de Heracles.

[348] Alcmena fue hija de Electrión, y este de Perseo.

[349] Adviértase que Admeto no contesta a Heracles

categóricamente, y que unas veces le dice que vive y que ha

muerto, otras da a entender que falleció hacia ya tiempo, y

otras, en fin, le habla en términos vagos y generales. Para

nosotros, que conocemos su muerte, son claras sus palabras; no

así para Heracles, que nada sabe.

[350] El texto griego dice: δωμάτων ἐξωπίους ξενῶνας, _la

hospedería que se halla fuera del palacio_, puesto que ἐξώπιος

es un adjetivo, derivado del adverbio ἔξω, fuera. Aristófanes,

_Tesm._, 881, dice también αὐτὸς δὲ Πρωτεὺς ἔνδον ἔστ᾽ ἢ ᾽ξώπιος.

Esta hospedería era, por tanto, un ala lateral del palacio,

ya a la derecha, ya a la izquierda de los aposentos que daban

al patio, y no detrás de él, porque en este lugar estaban las

habitaciones de las mujeres. Es probable que estuviera unida al

edificio por un corredor y una puerta intermedia, y de aquí el

epíteto μέσαυλος con que la distingue el poeta. Una vez cerrada,

la hospedería quedaba incomunicada con el resto del edificio.

[351] Esto es falso, porque los linces, animales carniceros, no

se alimentan de hierba.

[352] El monte Otris estaba al S de Feres, y llegaba hasta el

Osa. Entre uno y otro, de SE a NO, hallábase la laguna Bebia. Los

Molosos, famosos por sus perros, eran habitantes del Epiro. Según

la descripción que hace aquí el coro, los dominios de Admeto

tenían por límites al O el país de los Molosos, y el Pelión al E

hasta el mar Egeo.

Obras dramáticas de Eurípides (1 de 3) · 第 23 / 25 段