§ I.--Historia.
Esta planta es de la familia de las colchicáceas, _Juss._--De la
poligamia monoecia, _Linn._--La raiz fresca es la parte usada, y se la
trata segun arte. Casi completamente abandonado este medicamento durante
muchos siglos, ha necesitado que Hahnemann, á quien tanto debe la
terapéutica, le sacará del olvido á principios de actual. _Su
disertacion histórica y médica sobre el eléboro y el eleborismo de los
antiguos_[28], es un monumento de erudicion. El _eléboro_ era el remedio
de todos los males graves y crónicos, pero sin fiebre. Acudian enfermos
en gran número, aun desde los países mas remotos, á Anticyra, ciudad de
la Grecia, donde habia establecimientos dirigidos por médicos que
sometian los enfermos al _eleborismo_, medicacion en estremo violenta.
Tambien se trataba de este modo la enagenacion mental, la melancolía,
las neuralgias, los reumatismos, la gota, la epilepsia, los vértigos y
las parálisis, la elefantiasis, las afecciones herpéticas, los cálculos,
la escrófula, la hipocondría, el cáncer oculto. Hipócrates trataba el
cólera de su tiempo, indígeno sin duda, con el _eléboro_. Este heróico
medicamento, en fin, caia al mismo tiempo que la Grecia sucumbía ante la
grandeza absorbente de Roma; y en la edad media no se volvió á hablar de
él. Mas tarde se hizo alguna mencion indecisa. Se confundia, por lo
tanto, las diversas especies de _eléboro_, hasta que Hahnemann, no
contento con dar á conocer la grande importancia que los antiguos dieron
á este medicamento, se entregó á numerosas esperimentaciones, que,
repetidas por algunos médicos, los hechos las han confirmado altamente,
desde el cólera asiático, hasta las neuralgias y toses convulsivas.
§ II.--Efectos fisiológicos.
El _eléboro blanco_ tiene relaciones muy marcadas con el nervio vago y
sus ramificaciones. Esta accion sobre los nervios ganglionares es mas
limitada que la del _arsénico_; y si bien es tan intensa, tan
deprimente y tan rápidamente mortal en los casos de intoxicacion, es sin
embargo menos duradera y ataca menos profundamente la vida vegetativa,
porque no tiene la misma cronicidad, aunque aniquila prontamente la
nutricion y conduce á un rápido marasmo por abundantes evacuaciones. El
_eléboro_ tiene algunas analogías especiales con el _arsénico_,
especialmente la de producir una inmensa debilidad que no guarda
proporcion con el estado morboso, y con ocasion de un síntoma
insignificante en cualquiera otra circunstancia, como, por ejemplo, una
deposicion, un coriza, una neuralgia, un calofrío.... La _ipecacuana_ y
el _centeno de cornezuelo_ son análogos en este sentido.
Afecciones espasmódicas viscerales, histeria, alteraciones nerviosas del
corazon y de la respiracion, desórdenes funcionales, tos convulsiva,
vómitos y diarrea espasmódicos y atáxicos, estincion casi completa del
calor esterior, sudores frios, pérdida repentina de las fuerzas
musculares, fiebres con síntomas nerviosos graves y curso rápido,
neuralgias por accesos que se elevan hasta la locura, accesos de
calambres, sensacion de quebrantamiento y adormecimiento de los
miembros, trismus de las mandíbulas, accesos epileptiformes, síncopes
especialmente al moverse, marcha vacilante, marasmo general, piel
flácida y sin elasticidad, debilidad paralítica, agravacion de los
dolores con el frio, la humedad y el calor de la cama, desaparicion
paseando, reproduccion de los mismos generalmente por la mañanita, hé
aquí síntomas que recomiendan justamente al _eléboro_ en muchas
afecciones graves. Aun especificarémos mas las indicaciones, consignando
otros síntomas particulares á cada afeccion.
La ingestion de agua agrava los vómitos del _eléboro_; lo contrario
sucede en el _cobre_. Los vómitos del primero reaparecen al levantarse,
y se calman acostándose. Se desarrollan, en fin, como los síntomas
neurálgicos ó espasmódicos, es decir, por accesos, pero precedidos de un
sentimiento de desesperacion y desaliento: sus calambres se alivian por
la presion. Cuando las dósis fuertes desarrollan el frio estremado, se
combaten eficazmente con el _alcanfor_; el adormecimiento letárgico y
las neuralgias, con el _café_; el frio con ansiedad y congestion, calor
en la cabeza, con el _beleño_, etc.....
La _veratrina_, principio activo del _eléboro_, ha producido por la
esperimentacion efectos análogos á los del _arsénico_, lo cual ha
inducido á Pfaf á denominarle _arsénico vegetal_, ya por sus efectos
violentos y mortales aun á dósis moderadas, ya por la analogía de
algunos de los efectos de este alcalóide con el _arsénico_. La
_veratrina_ desarrolla síntomas semejantes á los del _eléboro_. Su
accion es la misma en el fondo.
§ III.--Efectos terapéuticos.
Ya estamos en el caso de precisar los indicaciones del _eléboro_,
indicaciones todas que están tan bien caracterizadas, que no será quizá
posible hallar en la materia médica medios de suplir á su eficacia: 1.º
en el cólera asiático y en el indígeno, en las grandes y rápidas
perturbaciones de las funciones digestivas, aun siendo el resultado de
una indigestion, pero que hay evacuaciones repetidas y mas ó menos
numerosas por vómitos y diarrea; que la materia de estas evacuaciones es
acuosa, no elaborada, con grumos blancos que sobrenadan en el liquido,
carácter de las evacuaciones del cólera confirmado; que hay palidez,
frio estremado en la piel que se pone térrea y flácida; los ojos están
hundidos, rodeados de un círculo azulado, y se presentan calambres en
los músculos de las estremidades. El _eléboro_ ha sido muy eficaz en las
simples diarreas de la colerina, que se presentan por la influencia de
la epidemia; innumerables observaciones comprueban, además, su poder
preventivo del cólera, ya se le administre solo, ya alternado con el
_cobre_, que tambien se adapta á la afeccion profunda del sistema
nervioso y mas particularmente á los calambres.
2.º En ciertas afecciones febriles, generalmente rápidas ó
intermitentes, en las que domina el frio, al esterior sobre todo, que el
calor solo se manifiesta en el interior, que la orina es oscura, y que
hay sudor frio en el tronco y en la frente. Los vómitos y las
deyecciones alvinas no harian mas que confirmar mas y mas la necesidad
del _eléboro_. Hay aun fiebres atáxicas y afecciones nerviosas graves,
con frio prolongado y violento, calor limitado á las vísceras, ó
asimismo concentrado en la cabeza ó en el pecho, y caracterizado, ya por
palpitaciones y angustia, ya, en el estómago é intestinos, por una
perturbacion profunda de la inervacion y deyecciones repetidas; por
sudores frios tan solo en la cabeza algunas veces; por espasmos
musculares ó convulsiones generales; por dolores violentos á veces en un
punto de la columna vertebral ó en otras partes, y por la falta de
deyecciones. En estos casos, puede preferirse el _alcanfor_ y ser su
accion tan prontamente útil, si no hay evacuaciones ó no dominan la
escena.
El _eléboro_ facilita la evacuacion menstrual en mujeres frioleras,
cuando un frio glacial de las estremidades ó de la piel en general
parece como que contiene el flujo catamenial. Este medicamento es
tambien muy útil en ciertos vómitos de sangre, con mucho frio esterior,
acompañado de espasmos, de angustia, de palpitaciones y calor interior.
En análogas circunstancias, es conveniente el _eléboro_ en los vómitos
incoercibles del embarazo, en las convulsiones epileptiformes, en la
coqueluche, en el histerismo, en el asma; en los dos últimos casos hay
sed y diarrea despues de comer; y en todas las indicaciones de este
medicamento se observa pulso pequeño y frecuente, casi estinguido á
veces; frio esterior, ronquera, sudores frios, debilidad muscular y
grande abatimiento, aun cuando la afeccion solo dure dos ó tres dias:
emaciacion, ojos hundidos, piel fria, arrugada, sin elasticidad.
La tos seca y ronca con arañamiento ó cosquilleo en la faringe, sin
síntoma general notable, se cura á veces con el _eléboro_, ya solo, ya
alternado con la _nuez vómica_ ó la _drosera_. Es igualmente eficaz en
la ozena con coriza seco y ligera hinchazon de la nariz con periostitis;
en algunas diarreas producidas por las bebidas frias; cefalalgias y
hemicráneas histéricas con gran debilidad muscular; hambre escesiva en
los convalecientes; disposicion á desvanecerse despues de haber salido
de una enfermedad aguda, grave; dispepsia con vómito de los alimentos y
estreñimiento rebelde, ó solo este último, en personas que siempre
tienen hambre y se sacian prontamente, en los hipocondríacos y
maniáticos.
En la hipocondría con estremada debilidad y angustia moral, y en la
hernia estrangulada, puede el _eléboro_, ya que no curar, producir un
cambio que facilite la accion de otros medicamentos, ó administrado á
grandes dósis, desarrollar una perturbacion favorable al desarrollo
consecutivo de sus efectos especiales, como se observa cuando se le usa
en ciertas manías con agitacion y delirio, en la locura esencial con
lubricidad, estreñimiento, timpanitis, horripilacion y saltos
musculares. Es conveniente establecer la distincion en el estreñimiento
y la diarrea del _eléboro_, de que esta y los vómitos existen cuando el
cerebro no está afectado, mientras que el estreñimiento exige que los
efectos del medicamento le hayan perturbado y se presente delirio,
alucinaciones, ó que exista un estado de tension en el que el sistema
nervioso de relacion está como comprimido por neuralgias violentas, con
desesperacion. Estas neuralgias del _eléboro_ se presentan por accesos,
son dislacerantes, y sus fenómenos generales son: postracion ó sudor
frio, horripilaciones, ansiedad y palpitaciones de corazon; aunque hay
sensacion de frio, el calor de la cama les agrava. El _eléboro_, en fin,
está mas indicado en los dolores de cabeza y cefáleas con frio en el
vértice, ó con sensacion de frio y calor alternados, que en las
cefalalgias con calor, latidos y síntomas de congestion.
=Dósis.=--Deben preferirse en general las dósis mas débiles, desde 2 ó 3
gotas de la tintura hasta algunos glóbulos de la tercera y décimaoctava
atenuacion. Estas cantidades se dan por fracciones mas ó menos
repetidas, segun la urgencia del mal. No es propio de esta obra el
tratar de los efectos violentos de eliminacion, de las dósis purgantes,
eméticas, y de otras indicaciones que se separan de la ley de los
semejantes, sino tan solo, de las dósis, que, aunque considerables, son
aptas á desarrollar efectos especiales que están dentro de las
atribuciones de esta ley terapéutica.