§ I.--Historia.
Planta de las solanáceas, _Juss_.--De la pentandria monoginia, _Linn_.
El beleño, tenido como un narcótico general, solo ha recibido de los
autores modernos propiedades muy limitadas, y al leerlas, no se puede
dudar que los antiguos le usaron en mayor número de enfermedades. Es
probable que el abuso que de él se ha hecho hubiera concluido por
relegarle al número de los medicamentos inaplicables, si Hahnemann no
llegase á precisar su uso por datos esperimentales.
§ II.--Efectos fisiológicos.
Dósis elevadas produjeron primeramente el adormecimiento y la
somnolencia. El sueño conducia al estado contrario cuando se llegaba á
despertar, y desarrollaba escitacion de los sentidos y de las facultades
intelectuales, un bienestar y mejor disposicion física. En otras
circunstancias, dósis aun mas fuertes han determinado un abatimiento
considerable del pulso, la palidez de la cara, frio en las estremidades,
oscurecimiento de la vista, convulsiones, desfallecimiento. En los casos
de envenenamiento mas comunes se ha observado: vértigos, somnolencia,
delirio alegre, dilatacion de la pupila, alucinacion de los sentidos,
gestos ridículos, afonía, coma, letargo. Al mismo tiempo y desde los
primeros momentos de la intoxicacion, se advierten náuseas, sequedad
estrema de la garganta y de la boca, ansiedad, dolor en el epigastrio;
mas tarde, diarrea, enfriamiento general, debilidad estremada,
temblores, palidez, sudores frios, pulso muy pequeño y desigual,
pérdida de la sensibilidad, parálisis de los miembros, hinchazon de la
cara, terrores pánicos, síncope y una especie de asfixia.
No es lógico juzgar á este medicamento por estos solos efectos, y
aceptar su accion hipostenizante por la carencia de síntomas
flegmásicos. Las dósis débiles y medias dan lugar á síntomas mas
especiales y mas útiles, y de los que se puede deducir mejor la accion
electiva del _beleño_ y sus aplicaciones terapéuticas.
Pocos son los medicamentos cuyos síntomas espresen mejor los tres grados
de agudeza, subagudeza y astenia, ó para hablar con exactitud respecto
al _beleño_: 1.º la escitacion; 2.º el espasmo ó la ataxia; 3.º la
postracion; pues este medicamento solo obra indirectamente en el sistema
circulatorio; su accion no se estiende á los vasos capilares sino por su
fuerza de concentracion en los centros nerviosos, y bien se puede decir
que los dos polos de esta accion son el cerebro y el sistema capilar, ó
quizá el cerebro y las estremidades nerviosas.
El _beleño_, pues, si bien es análogo á la _belladona_ por su accion
electiva en el cerebro, difiere esencialmente por su falta de influencia
directa sobre el sistema sanguíneo; hasta ahora el _beleño_ no tiene,
como la _belladona_, rubicundeces escarlatinosas en la piel, ni el
orgasmo sanguíneo, ni el pulso lleno ó duro y entorpecido en su
desarrollo; el _beleño_ ofrece sí manchas en la piel y tumefacciones en
la cara, pero las unas son negruzcas, y las otras pálidas ú oscuras, y
estos caractéres, unidos á la pasibilidad de sus congestiones, indican,
no una actividad de la circulacion, sino una estancacion de la sangre en
los capilares.
Examinando su patogenesia, vemos espresados en varias partes los
diversos grados de su accion, como se ve por lo siguiente: locuacidad,
mal humor, envidia; hé aquí ahora síntomas que tienen otra
significacion: furor, delirio con convulsiones, ciertas manías, y
pérdida, en fin, del conocimiento, apatía, torpeza ó debilidad muscular
que proceden mas bien de un estado congestivo asténico que de una
congestion activa ó aguda. Los síntomas mas notables de la cabeza son:
dolor presivo y aturdiente en la frente; vértigo con oscurecimiento de
la vista; dolor ó sensacion como de un balanceo, una fluctuacion, un
quebrantamiento del cerebro, especialmente andando; acceso de congestion
con pérdida del conocimiento.
Se manifiesta el insomnio por escitacion nerviosa, y por angustia, así
como la somnolencia lo verifica por el sueño comatoso con convulsiones,
por la carfologia, en fin, y el coma vigil. Los fenómenos febriles se
espresan por horripilacion general y calor quemante, escitacion del
sistema circulatorio con convulsiones epileptiformes y grande debilidad,
frio en todas partes con calor en la cara, sudor, en fin, tan solo
durante el sueño.
Hay dolores dislacerantes en los miembros, movimientos convulsivos,
congestiones cerebrales con accesos epileptiformes que alternan con los
primeros, _subsultus tendinum_, frio de las estremidades que se
adormecen, grande debilidad, temblores y la parálisis. Creemos
conveniente indicar que los espasmos y los dolores se manifiestan
principalmente despues de beber ó comer. Tal es, entre otras afecciones,
la gastralgia unida á un estado histérico, la odontalgia que en el
_beleño_ es matinal y congestiva, con un elemento venoso que la
relaciona con la menstruacion, con la pubertad, con la edad crítica, con
el éstasis sanguíneo abdominal; el dolor es pulsativo y dislacerante,
generalmente con rubicundez y calor de la cara y de las encías; irradia
hasta la frente, y hay zumbido en los oidos y espasmos en la garganta.
Los movimientos convulsivos de los ojos, que están rubicundos,
brillantes, prominentes, no prueban una inflamacion, pero sí un estado
espasmódico; hay además estrabismo, diplopia, errores de la vision,
debilidad de la misma, ojos tristes y empañados, ceguera nocturna. El
_beleño_ es á propósito para combatir ciertos vicios de la vista,
modificando el órgano ó sus dependencias; es tambien el principal
medicamento en el estrabismo esencial, ó en el que resulta de una
enfermedad espasmódica ó del cerebro.
La sequedad de la boca es prontamente reemplazada por la salivacion ó
espuma en la misma; la lengua está encendida, seca, ardorosa, cubierta
de una capa negruzca, y se paraliza; la garganta se presenta seca y
quemante; sus músculos se contraen espasmódicamente y la deglucion de
los líquidos se imposibilita: estos síntomas han inducido á recomendar
el _beleño_ en la hidrofobia.
Además de la pérdida del gusto, se nota bulimia, sed viva y horror á las
bebidas. Hay hipo, náuseas, vomituriciones, vómitos convulsivos de
mucosidades sanguinolentas, á veces con angustia, frio en las
estremidades, calambres en el estómago que se calman con el vómito,
convulsiones despues de beber, la inflamacion, en fin, del estómago. Los
calambres y los dolores cólicos del vientre están acompañados de vómito;
hay estreñimiento, pero tambien conato á deponer y diarrea; despues,
deposiciones involuntarias por parálisis del esfinter del ano, retencion
de orina, conato frecuente de orinar y flujo de orina ó emision
involuntaria de las mismas; exaltacion del apetito venéreo é impotencia;
supresion de las reglas y menstruacion abundante ó metrorragias de una
sangre de color rojo vivo. La congestion catamenial conduce á grandes
alteraciones en mujeres histéricas, como por ejemplo el delirio, flujo
de orina, sudores con temblores convulsivos, calambres histéricos.
El elemento espasmo domina en la accion del _beleño_ fijándose en el
pecho, por lo cual se le atribuye una accion especial sobre los nervios
de los órganos de la respiracion. Se observan espasmos de la glotis y de
la laringe, tos seca, convulsiva, por accesos ó contínua algunas veces;
esta tos produce vómitos; los músculos abdominales están fatigados y
doloridos. La secrecion mucosa bronquial es tan abundante, que algunas
veces dificulta la fonacion; la tos suele ser seguida de convulsiones y
espectoracion sanguinolenta. Se observa, en fin, opresion, estertor
mucoso, espasmos en el pecho, respiracion corta subiendo una elevacion,
y alivio de la misma, inclinándose hácia adelante.
§ III.--Efectos terapéuticos.
A fin de evitar repeticiones, insistirémos poco sobre los efectos
terapéuticos del _beleño_ en la designacion de las afecciones que están
relacionadas con su accion, porque además de obrar así con ciertos
medicamentos, completarémos el cuadro terapéutico de este con la
esposicion de los fenómenos fisiológicos, segun lo venimos verificando.
El _beleño_ es muy útil en las simples escitaciones nerviosas con
insomnio, y en los espasmos; difiere de la _belladona_ tan solo por un
fondo de astenia ó de pasibilidad incipiente al menos; porque si bien en
los espasmos se pone tumefacta la cara, esta tumefaccion es mas bien
lívida ó azulada; y cuando no hay espasmos, domina la anemia mas que la
plétora; pero en uno y otro caso, la hinchazon y la coloracion son
debidas á la estancacion de la sangre, á la inercia de los capilares, y
lo mismo sucede con los fenómenos que se observan en otras partes, en
los piés por ejemplo. El hipo espasmódico pertenece al _beleño_. El
histerismo es igualmente de su recurso, al menos en su estado mas
nervioso, especialmente cuando acompaña al cuadro un vértigo crónico.
La eclampsia de los niños y de las mujeres embarazadas, la epilepsia
misma con gritos, corresponden muchas veces al _beleño_, así como las
convulsiones coreiformes que se presentan por accesos, con agitacion,
actividad, disposicion á reirse y locuacidad en el intérvalo. Los
espasmos en que el _beleño_ ejerce una accion mas aguda y mas activa,
son en los de la faringe y que se oponen á la deglucion; en este caso,
es superior al _estramonio_, pero no á la _belladona_, lo cual es
aplicable á la hidrofobia. El _beleño_ tiene además el síntoma notable
de la agravacion y reproduccion de los espasmos de la faringe despues de
haber bebido ó con solo ensayarse á beber.
No se debe despreciar el uso de este medicamento en el delirio nervioso
sin congestion, y debido probablemente á un éstasis venoso lentamente
producido. En las fiebres nerviosas graves está tambien indicado el
_beleño_ por el delirio continuo con terrores; por las ligeras
convulsiones, por la supresion de la orina, ó por miccion y deposiciones
involuntarias, por la sordera, por la inercia de la fibra, por la
abolicion de los sentidos.
La envidia que se nota entre los síntomas del _beleño_ parece ser el
característico de los fenómenos morales y espresar un temperamento
venoso y nervioso, análogo á las modificaciones que este medicamento
tiende á inducir en el organismo. El _beleño_ tiene alguna importancia
en el tratamiento de ciertas enajenaciones mentales que presentan mas
pasibilidad y menos eretismo que en los efectos de la _belladona_, si
bien los fenómenos morales y nerviosos son casi análogos en la forma.
Hablamos de las manías furiosas, de las melancólicas, de la lipemanía
con mutismo y aprensiones continuas, cuando hay estreñimiento, agitacion
por momentos y fotofobia.
La encefalitis de los niños, en el período de exudacion, reclama el
_beleño_ desde el momento en que cesa la agudeza y la _belladona_ ya no
está indicada; cuando los ojos están prominentes y convulsos y que no
hay la irritacion que desde el primer período es propia del _zinc_, del
_acónito_ y aun de la _belladona_, ni el delirio furioso del
_estramonio_, ni la constante resolucion de las fuerzas musculares que
se notan en la _digital_. El _mercurio_ es un poderoso auxiliar del
_beleño_ en estos casos, y mejor aun, en la parálisis consecutiva de las
meninges.
El _beleño_ es eficaz en el último período de las fiebres puerperales
con supresion de los loquios, delirio nervioso, palidez general, ligeras
convulsiones, sed viva. En general, la supresion de los loquios, así
como su esceso, exigen este medicamento, del mismo modo que la supresion
de las reglas y la metrorragia de sangre clara. En la supresion de los
loquios hay un subdelirio acompañado de visiones espantosas, palidez é
inercia de la fibra que le diferencia de la _belladona_. Cuando hay
esceso de flujo, tambien se observa la inercia de la fibra, espasmos
generales, debilitacion gradual de los sentidos, aumento del flujo á
cada sacudida convulsiva, tanto loquial como menstrual. Estos diversos
síntomas diferencian su accion de la _ipecacuana_ y del _centeno
cornezuelo_.
La tos convulsiva, seca, ya puramente nerviosa, ya consecutiva de una
neumonía, sobre todo si se presenta ó aumenta por la noche, es mas
propia del _beleño_, que de la _manzanilla_. En estos casos y en la
coqueluche, es necesario repetir frecuentemente las dósis.
=Dósis.=--El _beleño_ se administra á las dósis y del modo que el
_acónito_, el _acíbar_, la _belladona_.