España, porque su idealismo era contrario al realismo castizo,
manifiesto en toda nuestra literatura. "Nació, dice M. Pelayo,
de las entrañas de la Edad Media, y no fué más que una
prolongación ó degeneración de la poesía épica, que tuvo su
foco principal en la Francia del Norte, y de ella irradió, no
sólo al Centro y al Mediodía de Europa, sino á sus confines
septentrionales: á Alemania, á Inglaterra y á Escandinavia,
lo mismo que á España y á Italia. Pero esta poesía, aunque
francesa por la lengua, era germánica unas veces y otras
céltica por sus orígenes, y más que la poesía particular de una
nación cuya unidad no estaba hecha, fué la poesía general del
Occidente cristiano durante los siglos XII y XIII...; tuvo por
primer instrumento la forma métrica, asonantada al principio y
rimada después; pero en los tiempos de su decadencia, desde la
segunda mitad del siglo XIII y mucho más en el XIV y en el XV,
cuando el instinto creador había huído de los juglares, cuando
la amplificación verbosa y la mala retórica habían suplantado á
la poesía, cuando las narraciones no se componían ya para ser
cantadas, sino para ser leídas, cuando se había agrandado en
demasía el público sin mejorarse la calidad de él, y á la vez
que la aristocracia militar, avezada ya á los refinamientos
cortesanos y á los artificios del lirismo trovadoresco y de las
escuelas alegóricas, volvía desdeñosamente la espalda á las
gestas nacionales, comenzaba la burguesía á apoderarse de los
antiguos relatos, imprimiéndoles un sello vulgar y pedestre;
la Musa de la epopeya se vió forzada á descender de su trono,
calzó el humilde zueco de la prosa y entonces nacieron los
libros de caballerías propiamente dichos. No hay ninguno
entre los más antiguos, ni del ciclo carolingio, ni del ciclo
bretón, ni de los secundarios, ni de las novelas aisladas,
ni de las que toman asuntos de la antigüedad ó desarrollan
temas orientales y bizantinos, que no sea transformación de
algún poema existente ó perdido, pero cuya existencia consta
de una manera irrecusable". En cambio, la epopeya castellana,
por carecer de lo maravilloso y fantástico, por ser sincera
pintura de la realidad de la vida, siguió viviendo entre el
pueblo hasta que los eruditos recogieron sus romances, y por
ser tan verídica é histórica aprovecháronse de ellos mucho
antes, desde el siglo XIII, los mismos eruditos, al componer
sus _Crónicas_. Así el idealismo de la epopeya caballeresca
europea la hizo degenerar en novela prosaica, mientras que
el realismo de la epopeya heroica castellana alimentó las
_Crónicas_, venció al _mester de clerezia_ y triunfó hasta
entre los eruditos, llegando á escribirse sus romances á
fines del siglo XV y originando los romances eruditos de los
siglos XVI y XVII, y sigue siendo hasta hoy expresión de la
poesía épica, tanto erudita como popular. Sólo un ciclo de los
caballerescos fué aceptado por la musa popular castellana,
el carolingio, porque en él vió el pueblo una rama de la
propia epopeya nacional. Roncesvalles y Bernardo del Carpio
son tan españoles como el Cid y don Rodrigo. "El grado de
elaboración que en ellos (los romances de este ciclo) alcanza
la materia épica, la gran distancia á que se encuentran de
sus originales ultrapirenaicos, hasta el punto de ser difícil
reconocerlos, hace evidente que descansan en una poesía
anterior, en verdaderos _Cantares de Gesta_, compuestos
libremente en España sobre temas traídos por los juglares
franceses ó provenzales". Así M. Pelayo, el cual cree que la
creación popular de Bernardo del Carpio fué como una protesta
contra el seudo Turpin, escrito en Galicia por un francés y
aceptado por los amigos de los cluniacenses, mientras que "las
fabulosas conquistas de Carlomagno en España encontraron muchos
incrédulos y el sentimiento nacional herido, no sólo protestó
por boca del monje de Silos y del arzobispo don Rodrigo, sino
que, invadiendo los campos de la épica nacional, españolizó la
leyenda en términos tales, que más que imitación ó continuación
fué protesta viva contra todo invasor extraño. Un personaje
enteramente fabuloso, pero en cuya fisonomía pueden encontrarse
rasgos de otros personajes históricos, apareció, primero como
sobrino de Carlomagno y asociado á sus triunfos, después como
sobrino del rey Casto y como único vencedor de Roncesvalles. La
creación de Bernardo del Carpio se levanta en algún modo sobre
el carácter local de la epopeya castellana, y la engrandece en
el sentido de la patria española, haciendo combatir mezclados,
bajo la enseña de Bernardo, á castellanos, navarros y leoneses,
á infieles y cristianos juntamente". La _Crónica general_,
de Alfonso X, recogió, ya prosificado, un cantar del ciclo
carolingio, la leyenda de _Maynete y Galiana_, que se duda sea
francesa ó española, pero que, de todas suertes, en España tomó
forma tal, que difiere de la del resto de Europa, poética y
sin extravagancias maravillosas, y M. Pelayo la cree española
(_Oríg. novel._, t. I. página CXXXIII). La mayor parte de los
libros de caballerías extranjeros se tradujeron en el siglo
XV, pero hay algunos anteriores. Las más antiguas ficciones
de este género están en la _Gran Conquista de Ultramar_,
sobre las Cruzadas; después vienen las que Amador de los
Ríos halló en un códice de El Escorial: el _Noble Cuento del
emperador Carlos Maynes_, la _Estoria del rey Guillermo de
Inglaterra_, el _Cuento muy fermoso del emperador Ottas et de
la infanta Florencia su fija et del buen caballero Esmere_,
el _Fermoso cuento de una sancta emperatriz que ovo en Roma
et de su castidat_ y la _Estoria del cavallero Plácidas, que
fué después cristiano e ovo nombre Eustacio_. La primera y
última han sido publicadas é ilustradas por Herman Knust, _Dos
obras didácticas_, Socied. Biblióf. Españ., Madrid, 1898.
La _Estoria del rey Guillermo_ no está traducida del poema
francés de Cristián (siglo XII), sino de otro texto. Otra
versión del siglo XVI ha reimpreso Knust, en el tomo acabado
de citar, tomado de la edición de Toledo, 1526: _Chronica
del rey don Guillermo, rey de Inglaterra e duque de Angeos:
e de la reina doña Berta su muger_. Es libro de caballerías
á lo divino, agiográfico, así como la _Estoria del caballero
Plácidas_, traducción de la leyenda de San Eustaquio mencionada
por San Juan Damasceno, inserta en el _Menologio Griego_, del
emperador Basilio X, y divulgada en Occidente por el _Speculum
Historiale_, de Vicente de Beauvais, etc. Mussafia ha editado
el _Fermoso cuento de una sancta emperatriz_, Viena, 1867
(_Sitzungsberichte der Κ. K. Akad. der Wissenschaften_, v. 53)
y probado que proviene del poema francés de Gautier de Coincy
(1177-1236) sobre la emperatriz Crescencia. El de _von Ottas_
salió de _Florence de Rome_, y publicólo Amador de los Ríos,
_Hist. crít._, t. V, pág. 391. Del ciclo bretón hay huellas en
el siglo XIII en España; pero cuando se desenvolvió fué en el
XIV. La leyenda del rey Artur, vencedor de los sajones, es muy
antigua en Bretaña y se menciona en un libro del siglo X, en
la _Historia Britonum_, de Nennio. Los normandos, conquistada
Inglaterra, fraternizaron con los bretones contra los sajones,
y Jofre de Monmouth, obispo de S. Asaph († 1154), fué el
primer creador de una historia fabulosa, pero muy poética,
que se suponía traducida de antiguos libros gaélicos y que
fué formándose y escribiéndose en libros latinos. Invención
suya parece la del sabio Merlín y sus profecías. Luego vino la
_Tabla Redonda_ con los _lays de Bretaña_, lírica con antigua
música céltica (G. Paris, _La littérat. franç. au moyen âge_,
2.ª ed., París, 1890, pág. 91). En el siglo XII aparece la
leyenda de _Tristán_, de origen gaélico, y en último término
mitológico y por lo mismo antiquísima: uno de los autores que
la trató fué Thomas, anglo-normando (1155-1170), después del
perdido poema de Christián de Troyes (hacia 1150), que compuso
además el _Lancelot_ (Lanzarote) hacia 1170, el _Perceval_ ó
_Cuento del Graal_ en 1175. Pasó esta literatura á Italia en
el siglo XIII; pero tardó en penetrar en España por ser tan
contraria en su idealismo á la épica castellana, hasta que
Galicia y Portugal, países de espíritu céltico, la acogieron y
la comunicaron con su propia lírica, acaso en el siglo XIII y
cierto en el siglo XIV y, sobre todo, á principios del siglo
XV á los castellanos. Alusiones hay en Castilla á este ciclo
hasta en los _Anales Toledanos primeros_, que llegan al año
1217. Don Juan Manuel habla de un falcón llamado Lanzarote y
otro _Galván_ (_Libro de la Caza_, 1325); el de Hita recuerda
á _Tristán_ (1343) y á _Amadís_, como hemos visto; pero donde
se menudean las alusiones es en el _Cancionero de Baena_,
entre los poetas del reinado de Juan II y en algunos raros
romances. Del primer tercio del siglo XIV es un fragmento
de un Tristán castellano, contenido en un códice vaticano,
publicado por Monaci y otro hallado por Bonilla en las guardas
de un manuscrito de la Biblioteca Nacional. Imprimiéronse
el _Tristán_ y el _Baladro_ á fines del siglo XV, pero los
_Amadises_ los pusieron en olvido. Anterior y la primera
novela de caballerías en Castilla fué _El Caballero Cifar_, de
fines del siglo XIII; pero el _Amadís_ es realmente el primer
libro enteramente de caballerías y el mejor de todos. Tras
los doce _Amadís_ que se compusieron en España, se tradujeron
á todas las lenguas de Europa y se imitaron en otros libros
y dramas, vinieron los _Palmerines_. De las causas de esta
moda y triunfo de los libros de caballerías en España en el
siglo XVI, después de no haberse apenas hecho desde fines del
XIII, más que seis ó siete libros originales, véase M. Pelayo
(_Oríg. nov._, t. I, pág. CCXCI). "Los caballeros portugueses
de la corte del Maestre de Avis, que en torno de la Reina
inglesa gustaban de imitar las bizarrías de la _Tabla Redonda_,
trasladaron á la Península, de un modo artificial y brusco
sin duda, pero con todo el irresistible poderío de la moda,
el ideal de la vida caballeresca, galante y fastuosa de las
cortes francesas y anglonormandas..., inoculando la ridícula
esclavitud amorosa y el espíritu fanfarrón y pendenciero...,
en España se compusieron en mayor número que en ninguna parte,
por ser entonces portentosa la actividad del genio nacional...,
pasaron al francés y al italiano y muchos también al inglés, al
alemán y al holandés, y fueron imitados de mil maneras hasta
por ingenios de primer orden, y todavía hacían rechinar las
prensas cuando en España nadie se acordaba de ellos, á pesar
del espíritu aventurero y quijotesco que tan gratuitamente se
nos atribuye..., no fué un fenómeno español, sino europeo.
Eran los últimos destellos del sol de la Edad Media próximo á
ponerse...; la novela... debe ser obra de arte puro, pero en
muchos casos no es más que obra de puro pasatiempo... como la
misma y aun mayor penuria de novelas originales se padecía en
toda Europa, ellos fueron los que dominaron enteramente esta
provincia de las letras por más de cien años. La novela-arte es
para muy pocos; la novela-entretenimiento está al alcance de
todo el mundo, y es un goce lícito y humano, aunque de orden
muy inferior".
=461.= En 1496 se publicó en Salamanca la traducción de la novelita
latina _Historia de duobus amantibus_ (1444), de Eneas Silvio
Piccolomini (1405-1464), después Ρíο II: _Historia de dos amantes
Eurialo e Lucrecia Senesa_. El único ejemplar conocido se conservaba
en la Biblioteca Colombina. Perdido éste, Foulché-Delbosc ha reimpreso
(Barcelona, 1907) la edición de Sevilla de 1512, de la que hay dos
ejemplares conocidos, uno en la Biblioteca Nacional de Madrid, otro
en el Museo Británico. Es de no poco momento para el conocimiento de
los orígenes de la novela española, por lo que influyó en la _Cárcel
de Amor_ y en algunas otras obras castellanas. El estilo es bastante
suelto ya, teniendo, sobre todo, en cuenta el hipérbaton y el rodeo con
que el traductor procuró doblegar el habla castellana para acercarla
á la latina, empeño en que tantos otros naufragaron. El lenguaje es
castizo, sin los feos latinismos de otros autores del siglo XV. Otras
ediciones: Sevilla, 1524, 1530, 1533.
=462.= Eneas Silvio Piccolomini, _Historia de dos amantes_
[trad. del latín], ed. R. Foulché-Delbosc, Barcelona, 1907;
ed. Menéndez y Pelayo, en el tomo IV de sus _Orígenes de la
Novela_, Madrid, 1913.
=463.= La primera impresión del _Decamerón_, de Boccaccio,
en castellano es la de Sevilla, 1496 (_Revue Hisp._, t. XII,
pág. 43); volvió á imprimirse en Toledo, 1524; Valladolid,
1539; Medina, 1543; Valladolid, 1550; fué prohibida en 1559.
Influyó primero en el _Patrañuelo_ (1566?), que le tomó tres
cuentos, y sabido es lo que en él se inspiraron Cervantes y
Tirso, en las _Novelas Ejemplares_ (1613) el uno, y el otro
en los _Cigarrales de Toledo_ (1624), aunque mucho más había
influido acaso en la literatura del siglo XV, juntamente con
Dante y Petrarca. _Boccaccio español_ llamó Tirso á Cervantes,
no porque le tomara nada ni le imitara, sino por haber remedado
el tono del estilo. Véase A. Farinelli, _Note sul Boccaccio
in Ispagna nell'Età Media_, Braunschweig, 1906, y su estudio
sobre el _Corbaccio_ en la España medieval, en la _Miscellanea
Mussafia_.
=464.= En 1496 ABRAHAM ZACUTO, hebreo, de Salamanca, publicó
_Tabulae tabularum coelestium motuum Astronomici Zacuti, necnon
stellarum fixarum longitudinem ac latitudinem ad motus unitatem
mira diligentia reductae ac in principio canones, obra más
conocida por Almanach Perpetuum_. Era astrónomo de don Manuel,
rey de Portugal, y su libro fué impreso en la tipografía
judaica de Leiria. La edición de Venecia de 1502 lleva las
correcciones de Alfonso de Córdoba. Las efemérides de Zacuto
están calculadas por el meridiano de Salamanca. De otras obras,
en N. Antonio.
MOSÉN JUAN ESCRIVÁ publicó _De imaginibus astrologicis_, 1496.
En 1496 JERÓNIMO TORRELLA, médico valentino, publicó _Opus
praeclarum de imaginibus astrologicis. De Motu Coelorum.
Opusculum pro Astrologia adversus Comitem de Concordia
Mirandulanum. De fluxu et refluxu maris_.
En 1496 se publicaron _Las epístolas de Séneca. Con una Summa
siquier introduction de Philosophia moral: en romançe_,
Zaragoza. _La Introduction_ es de _Leonardo Arietino._
(_Bibliogr. zarag. del siglo XV_).
=465.= HERNANDO DE TALAVERA († 1507), confesor de los Reyes
Católicos y arzobispo de Granada, compuso cierta _obra docta y
devota sobre la salutacion angélica_, como dice fray Juan de
Pineda en su _Agricultura cristiana_, pte. 2, diál. 31, donde
la inserta, y en la _Vida de San Juan Baptista_ (Barcelona,
1596). Su más antiguo biógrafo, José Saguntino, historiador
de la Orden de San Jerónimo (_Breve suma de la santa vida del
reverendísimo y bienaventurado don fray Hernando de Talavera_,
en el mismo códice de la Academia de la Historia, donde están
los versos de Álvarez Gato), dice que "en lugar de responsos
hazia cantar algunas coplas devotísimas correspondientes á las
liciones. De esta manera atraia el santo varon á la gente á
los maytines como á la misa. Otras veces facia hazer algunas
devotas representaciones, tan devotas, que eran más duros que
piedras los que no echavan lágrimas de devocion". "Acaso tengan
que ver, dice M. Pelayo, estas coplas y representaciones con
el libro rarísimo que mienta Salvá": _Cancionero Espiritual...
Hecho por un religioso de la orden del bienaventurado Sant
Hieronimo_, Valladolid, 1549. En él hay una disputa alegórica
en quintillas dobles, villancicos y un paso ó égloga del
Nacimiento. Pudiera ser del obispo ó de algún imitador suyo.
_Tratados compuestos por Hernando de Talavera, arzobispo de
Granada_ ("Costó 114 mrs. en Medina del Campo, por julio de
1518", dice Fernando Colón). _Provechosa doctrina de lo que
debe saber todo fiel Christiano. Confesional. Del restituir y
satisfacer. De cómo hemos de comulgar. Contra el murmurar. De
las Ceremonias de la Misa_, Salamanca, 1673. _Contra la demasía
en el vestir y en el comer. Impugnacion Catholica en defensa de
nuestra Fe. Ceremonial de todos los oficios divinos. Una forma
de visitar Iglesias y Conventos de Monjas. Instruccion para
las Monjas de un Monasterio de Avila. Officia quatuor._ Además
revisó y mejoró el _Vita Christi_ castellano, del franciscano
Francisco Jiménez, como si lo escribiese de nuevo, Sevilla,
1496.
=466.= En 1497 FERNANDO DEL CASTILLO publicó _Ars pulsandi
mussicalia instrumenta. Sequitur Ars de pulsatione lambuli et
aliorum similium instrumentorum, inventa a Fulan mauro Regni
Granatae._
En 1497 GASPAR TORRELLA, valentino, hermano de Jerónimo y
obispo de Cerdeña y médico de Alejandro VI, publicó _Tractatus
cum consiliis contra pudendagram seu morbum gallicum. Dialogus
pro regimine sanitatis_, 1506. _Consilium de aegritudine
pestifera et contagiosa. Iudicium Generale de portentis,
prodigiis et ostentis ac solis et lunae defectibus et de
cometis_, Roma, 1507.
En 1497 FRAY ANTONIO GINEBREDA, dominico barcelonés, publicó
el _Boecio de consolacion e vergel de consolacion_ (vide núm.
275), Sevilla; ibid., 1499, 1511.
En 1497, como dice el mismo autor, escribió ALONSO DE ABILA,
según se cree hijo del cronista Hernando de Palençia, el
_Compendio universal de las Historias Romanas y de otros
Autores que aqui van contenidos, en el cual se tratan los
hechos notables de los Príncipes Romanos, así Pontífices como
Emperadores y otros ilustres varones. Hay también un compendio
de las Crónicas de Castilla._ (Ms. en Gallardo).
En 1497 se imprimió _La Fiameta de Juan Vocacio_, de traductor
anónimo, Salamanca; Sevilla, 1523; Lisboa, 1541. El códice está
en El Escorial. Prohibióla el Santo Oficio. Fué muy leída en el
siglo XV é influyó en la novela erótico-sentimental, _Cárcel de
Amor_, _La Celestina_, etc.
En 1497 se publicó el _Clypeum defensionis fidei_, del
papa (1492-1503) ALEJANDRO VI, antes DON RODRIGO DE BORJA,
valenciano. Strasburgo. _De Cardinalium excellencia et officio
Vicecancellarii. Glossa in Regulas Cancellariae. Epistolae,
Constitutiones ecclesiasticae._
En 1497 se publicó en Sevilla la _Forma de los novicios, el
qual compuso el seráfico Sant Buenaventura_, Sevilla.
=467.= _Año 1498._ El DOCTOR FRANCISCO LÓPEZ DE VILLALOBOS (1474-1549)
nació en tierra de Benavente, provincia de Zamora, probablemente en
Villalobos, fué hijo de judíos y judío _confeso_, como él dice. Estudió
en Salamanca, á costa, probablemente, del marqués de Astorga don Pedro
Álvarez Osorio, su protector. La prueba de su aprovechamiento está en
el _Sumario de Medicina_, escrito é impreso en 1498, cuando apenas
tenía veinticuatro años, y en esta obra iban las famosas _Coplas sobre
las pestíferas bubas_. Aquel año ejercía ya la medicina en Zamora y era
casado. En 1507 parece era ya familiar del Duque de Alba é intimaba con
los Grandes del Reino; en 1508 era médico del Duque, y en 1509, del Rey
Católico. En 1514 acabó de escribir las _Congresiones_, impresas el
mismo año en Salamanca; el siguiente de 1515 se imprimió _Amphitrion_
de Plauto. Asistió al Rey en su muerte el año 1516 en Madrigalejo y
siguió á la corte en Madrid el 1517 con los gobernadores Cisneros y
Adriano, y cuando llegó Carlos I, el 1517, siguióle á Valladolid y
Zaragoza (1518) como médico de la reina viuda doña Germana, y aquel
mismo año, por haber sanado á "Mosiur de Xeures", el privado del
Monarca, entró á ser médico de Cámara de Su Majestad, y desde 1522, que
volvió el Emperador de Alemania, hasta el 1525, ejerció su cargo en la
corte; pero con motivo de la privanza como médico del italiano Narciso,
no conviniéndose en la enfermedad que tuvo el Emperador en 1524, tomó
la resolución de retirarse de la corte, como lo hizo el 1525, á Zafra,
en casa del Marqués de Priego, en Extremadura; empero en 1526 volvió
á la corte, en Madrid, desde donde aquel mismo año escribió á Hernán
Núñez una carta en contestación á la que él le había enviado criticando
sus Comentarios á los dos primeros libros de Plinio, impresos en 1524.
Ambas epístolas fueron destempladas y amargas en demasía, la del
Comendador griego, por sus quisquillas de filólogo; la de Villalobos,
por su carácter franco. Abandonó la corte el año 1542 é hizo asiento
en Valderas, y el 1544 publicó los _Problemas_, la más famosa de sus
obras. La última de sus célebres _Cartas_, en las que se hallan casi
todos los sucesos de su vida y de la corte, es del año 1549, en que
murió.
Villalobos fué el hombre más _chocarrero y de burlas_ que había por
su tiempo en Castilla. El gracejo brota de sus labios como de propio
manantial, y es el donairoso y socarrón gracejo castellano de pura
cepa y en el más castizo lenguaje. Fuera de esta nota sobresaliente de
su desenfadado ingenio, algunas veces, cuando en veras habla, como en
las glosas de la _Canción_, es elocuentísimo. Es de los más salados
cuentistas de nuestra literatura y uno de los modelos más admirables
del género epistolar, por la naturalidad, el gracejo, la viveza de
su pincel, el desenfado con que jamás se muerde la lengua diciendo
cuanto le ocurre con brío y color, claridad y donaire. Son sus cartas
la historia interna de la corte del Emperador. Buen versificador, es
verdadero poeta en el género epigramático y satírico á lo Marcial. El
estilo de Villalobos tiene del de Juan de Valdés y del de Antonio de
Guevara, ambos contemporáneos suyos. Á la soltura elegante del primero
allega el donaire y desenfado del segundo, y sin engañar con embustes á
los lectores ni molerles con la rítmica cantilena de las cadencias del
segundo, desencapota el cejo de la continua seriedad del primero.
=468.= _Sumario de Medicina en romance trovado y Tratado de las
pestíferas las bubas_, en un solo volumen, Salamanca, 1498.
_Congresiones vel duodecim principiorum liber nuper editus_,
Salamanca, 1514. El _Amphitrion de Plauto_ se imprimió suelto
primeramente, Zaragoza, 1515; Alcalá, 1517; después con los
_Problemas_, en 1543. _Glossa literalis in primum et secundum
naturalibus historie libros_ (de Plinio), Alcalá, 1524. _Libro
intitulado los Problemas, de Villalobos, que tractan de cuerpos
naturales y morales. Y dos diálogos de medicina y el Tratado de
las tres grandes. Y una Canción y la comedia de Amphytrion_,
Zamora, 1543; Zaragoza, 1544; Sevilla, 1550, 1570 y 1574.
=469.= Francisco López de Villalobos, _Libro intitulado los
Problemas...; Tratado de las tres grandes...; Canción...;
Anfitrión_. Bibl. de Aut. Esp., t. XXXVI; _Algunas obras_, ed.
A. M. Fabié, Soc. de Biblióf. Españoles, 1886; _Diálogo_, en
Paz y Meliá, _Sales españolas_, segunda serie, Madrid, 1902.
Consúltense: Jorge Gaskoin, _The medical works of Fr. Lóp. de
Villalobos_, London, 1870; _Algunas obras del Dr. Francisco
López de Villalobos_, Biblióf. Españ., Madrid, 1886.
=470.= En 1498 se publicó la _Historia de Enrique fi de Oliva,
rey de Iherusalem, emperador de Constantinopla_, Sevilla;
ibid., 1533, 1545; reeditada por los Biblióf. Españ., 1871. Por
cierto que Enrique, caballero andante, conquista á Jerusalén
y á Damasco; hace grandes fazañas, salva á Constantinopla,
cercada por los turcos, y se casa con la infanta _Merjelina_,
heredera del Imperio bizantino. El original de este libro fué
francés y se perdió; pero como muy anterior es la canción de
gesta de _Doon de la Roche_, del siglo XII (Gautier, _Les
Epopées françaises_, II, 260). Y aquí tenemos la _Merjelina_
á que alude el Arcipreste de Hita (c. 211), con la cual yo no
había dado al comentarlo, aunque hay la dificultad de que
su padre, Manuel II Paleólogo, reinó de 1391 á 1399. ¿Se
injertaría esta historia en la antigua leyenda carolingia?
Á principios del siglo XV la cita Álvarez de Villasandino
(_Baena_, pág. 3).
En 1498 FRAY DIEGO LÓPEZ DE TOLEDO, comendador de Castilnovo,
de la Orden de Alcántara, publicó _Los Comentarios de Cayo
Julio César, traducidos de latín_, Toledo; ibid., 1549; Madrid,
1621.
En 1498 se publicó _El Baladro del sabio Merlín con sus
profecías_, Burgos; otro distinto adicionado y con la _Demanda
del Santo Grial_ salió en Toledo, 1515; Sevilla, 1535. Créese
haberse compuesto _El Baladro_ con arreglo á la traducción
italiana de Zorzi, del libro de Roberto de Borron. Otro _Merlín
y demanda del Sancto Grial_, Sevilla, 1500.
_El Baladro del sabio Merlín._ Ed. A. Bonilla y San Martín.
Nueva Bibl. de Aut. Esp., t. VI. Consúltese: G. Paris y J.
Ulrich, _Merlin, roman en prose du XIII^e siècle, avec la mise
en prose du poème de Robert de Borron_ (Société des anciens
textes français), París, 1886.
En 1498 se publicó _Del enseñamiento del coraçon_. Salamanca.
En 1498 publicó J. GUTIÉRREZ DE TOLEDO la _Cura de la piedra_,
Toledo.
En 1498 se publicó la _Peregrina_, Sevilla (vide núm. 273).
En 1498 LORENZO VICTORIANO Y MOLÓN publicó _Cálculos
arithmeticos aplicados á la ciencia agrimensoria_.
[Ilustración: _Comedia de Calisto y Melibea._ (Burgos, 1499).]
En 1498 (Sevilla) se imprimió la _Crónica popular del
Cid_. (_Suma de las cosas maravillosas._) Reimpresión de
R. Foulché-Delbosc, en la _Revue Hispanique_ (1909; t. XX,
págs. 316-420). Hay ediciones de Sevilla, 1509; Toledo,
1526 (reproducida, en facsímile, por A. M. Huntington en
New-York, 1903); Sevilla, 1533; ídem, 1541; Salamanca, 1546;
Burgos, 1568; Sevilla, 1587; Bruselas, 1588; Alcalá, 1604;
Madrid, 1616; Cuenca, 1616; Salamanca, 1627; Valladolid,
1627, y Sevilla, sin fecha (siglo XVIII). Esta _Suma_ es una
abreviación que no debe confundirse con la _Crónica particular
del Cid_, publicada en 1512 y reproducida por Huber en 1853
y por Huntington en 1903, de la cual hemos hablado ya (núm.
342). Véase á J. Puyol y Alonso: _La Crónica popular del Cid_,
Madrid, 1911.
=471.= En 1499 se imprimió en Burgos la _Comedia de Calisto y Melibea_,
en 16 autos, "con los argumentos nuevamente añadidos", lo cual parece
indicar que hubo otra edición anterior; en 1501 reeditóla en Sevilla
Alonso de Proaza, añadida una _Carta_ á manera de prólogo, que parece
ser del editor, como de hecho son suyas seis octavas también añadidas
al fin; en 1502 el mismo Proaza volvióla á imprimir en Sevilla con
nuevo título, _Tragicomedia de Calisto y Melibea_, tres nuevas octavas,
un _Prólogo_ nuevo y varios _actos_ interpolados, de manera que en vez
de 16 vino á tener 21 actos. Otro acto se añadió más tarde, llamado
del _Traso_, por explayarse más en la pintura de este personaje,
introducido en la edición de 1502. El autor de la primitiva _Comedia_
parece ser el bachiller FERNANDO DE ROJAS, de la Puebla de Montalván,
judío converso que fué abogado en Talavera y debió de componerla
después de 1492. Aunque muchos le atribuyen también _la Carta_, el
_Prólogo_ y los actos añadidos hasta 21 en la edición de 1502, el
diferente carácter dado á los personajes, el haber estropeado el efecto
trágico cortando el drama en el momento principal con cuatro actos
episódicos, que nada tienen que ver con la acción, y el diverso estilo,
persuaden ser otro el añadidor y de muy inferior mérito respecto del
autor de los 16 autos primitivos. Probablemente fué el editor Proaza
el que añadió todo aquello en su edición de Sevilla de 1502, donde se
halla por primera vez.
"Los amantes desapoderadamente apasionados, que nos pintan los
novelistas, son como los aparecidos de que se atemorizan las viejas:
todo el mundo habla de ellos y nadie los ha visto". Bonita frase de
La Rochefoucauld; pero tan falsa como bonita. No pasa mes sin que
leamos en los periódicos tragedias amorosas, amantes que se matan á sí
mismos ó que matan á sus amantes. Al día siguiente sólo se acuerdan de
ellas los jueces y abogados que entienden en los tribunales. "Parece
cosa de novela", solemos decir al leerlas; "parece cosa de realidad",
deberíamos decir al leer tales amores y sus tristes fenecimientos en
una buena novela. Porque los Tribunales de justicia henchidos están
de sus causas judiciales y los manicomios más llenos todavía de sus
tristes víctimas. ¿Y hay casa, hay por ventura pecho donde el amor
no esté desenvolviendo su eterna tragedia? ¿No trae enlazados en
sus doradas redes y distraídos á los mozos, revueltos y alterados á
los hombres, desasosegados á los mismos viejos? ¿Quién se librará
de sus dulces asechanzas? Como se cobija en la ligera cabeza de la
mozuela, así, y sin otros miramientos, se cuela en la grave sesera del
senador, del magistrado, del filósofo. Él mancilla y empaña las almas
virginales, encizaña las familias, trueca las condiciones, quebranta
las amistades, desvela á los más tranquilos, convierte en homicidas á
los mismos amantes, alborota los espíritus, levanta guerras, asuela
ciudades, revuelve el mundo. ¿Acaso hay nada en él que no se haga por
el amor? No es una niñería, un lujo, un pasatiempo de desocupado;
la vida de la humanidad cuelga de él. Demás estarían las ciudades,
sobrarían los ejércitos, holgarían las tierras, si hombres no hubiese;
pero si hay hombres es porque hay amor. Para tan grave cargo como
le encomendó la naturaleza, hubo de dotarle de poderes no pensados:
el amor es fuerte, furioso, loco. Que la vida de los hombres cuesta
mucho y es menester el colmo de la locura para escotarla. Sin esa
"titillatio, concomitante idea causae externae", como paradisíacamente
definió Espinosa el amor, el mundo se acababa, y es harto grave cosa el
mundo. Por muchas que sean las víctimas del amor, por aciagos que sean
los acaecimientos que ocasiona, por muertes, desolaciones, ruinas, que
amontone sobre la haz de la tierra, más necesita, más se merece, más se
le debe, más demanda, con nada de eso se paga: á cambio de desastres,
guerras, tragedias sin cuento, da lo que con nada de eso es comparable,
la vida de los hombres sobre la tierra. Y no es ello de tan menguado
precio que no haya permitido Dios, según la doctrina católica, hasta
que el pecado entrase en el mundo y le señorease, y con él la muerte,
y tras la muerte y el pecado, que la misma Divinidad encarnase y fuese
blanco de estos dos tiranos del mundo. Si amar es luchar, sufrir y
morir, no menos, antes mucho más es vivir, de donde nace que vivir es
morir, sufrir y luchar. El demonio del amor es el demonio de la muerte,
pero eslo por ser el demonio de la vida.