=433.= _Año 1492._ JUAN DEL ENZINA (1469-1529) nació en el lugar

llamado La Encina, cerca de Salamanca, donde estudió con Antonio

de Lebrixa las Humanidades. La mayor parte de las obras de su

_Cancionero_, las bucólicas y las ocho de la primera edición, "fueron

hechas desde los catorce años hasta los veinte y cinco" (Dedicatoria

á los Reyes Católicos). Entró muy joven como músico al servicio

del duque de Alba don Fadrique Álvarez de Toledo, en 1492, fecha

de su imitación de las églogas de Virgilio. En 1496 publicóse el

_Cancionero_, cuyas ocho piezas dramáticas fueron representadas por

aquel entonces dentro de casa de su señor, tomando parte el poeta, y

con la música y letra de los villancicos que componía para solazarle

y se hallan en el _Cancionero musical_ de la biblioteca de Palacio,

descifrado é ilustrado por Barbieri. En la edición de 1509 llegaron

los dramas á 12. Pretendió en balde en 1498 la plaza de Chantre de la

catedral de Salamanca, y en 1502 se hallaba en Roma, de donde volvió á

Salamanca con un beneficio en aquella ciudad, concedido por Alejandro

VI y habiendo compuesto en Roma la _Égloga de Plácida y Victoriano_ y

representado allí otras de sus obras. En 1509 se le dió posesión de

un arcedianazgo y de una canonjía en Málaga, donde, por seguir sin

ordenarse, sus émulos lograron excluirle algún tiempo del Cabildo y

reducirle á la mitad su prebenda, aunque era tan estimado que llevó la

representación del Cabildo en el Concilio Provincial de Sevilla de 1512

y logró permiso para ir á Roma, donde estuvo en aquel año y en el de

1514 hasta la primavera de 1516, siempre apoyado allí y en España por

el Papa León X, que le nombró Prior de León en 1519. Tenía cincuenta

años y mudado de mundano y frívolo en otro hombre, para prepararse al

sacerdocio, peregrinó á los Santos Lugares, saliendo de Roma en la

primavera de aquel año, embarcándose para Venecia en Ancona, y de allí

para Jafa, diciendo su primera misa en el Monte Sión. Vuelto á Roma

en 1521 publicó su viaje con título de la _Trivagia_, de ningún valor

literario, la última obra que dió á luz.

=434.= Nació en 1469, ya que tenía cincuenta años cumplidos

al ir á Jerusalén el 1519, según él dice en la _Trivagia_:

"Los años cincuenta de mi edad cumplidos... | terciado ya el

año de los diez y nueve, | después de los mil y quinientos

encima". Gil González Dávila, _Histor. de las antigu. de la

ciud. de Salamanca_, 1602, pág. 576, dice que murió en 1534,

añadiendo que fué enterrado en la catedral y que se le erigió

un monumento. Sobre su patria, Encina, Gallardo se fundó en un

villancico suyo: "¿Es quiza vecina | de allá, de tu tierra?

| --Yo soy del Encina, | y ella es de la sierra". El mismo

poeta distingue su nacimiento de su crianza: "Aunque sós

destos casares, | de aquesta silvestre Encina, | tu sabras dar

melecina | á mis cuitas y pesares, | pues allá con escolares

| ha sido siempre tu crio" (en Salamanca). Por el _Pleito del

Manto_ pudiera acaso sacarse que fué su padre Pedro Torrellas

el versificador enemigo de las mujeres. La doctrina métrica

de su _Arte de la poesía castellana_ es la de la _Gramática

Castellana_ de Nebrija, el cual publicó el _Arte latino_ en

1481, época en que Enzina debía estudiar en Salamanca. De su

vida estudiantil da muestras en el _Auto del Repelón_; del

gusto humanístico, en las _Bucólicas_. Debió recomendarle al

de Alba su hermano don Gutierre, cancelario de la Universidad

de Salamanca, cuando allí estudiaba Enzina. Que entró como

familiar en el castillo de Alba de Tormes en 1492 se saca de

una égloga de Navidad, aquel año representada, en la que se

muestra "muy alegre é ufano, porque sus señorias le habían ya

recebido por suyo". Otra fué representada delante del príncipe

don Juan, á quien dedicó las _Bucólicas_, y al morir, en 1497,

compuso la _Tragedia trovada_, poema en coplas de arte mayor.

Su pretensión á la chantría se ve en la égloga _de las grandes

lluvias_, y acaso por eso quiso buscar fortuna en Italia, donde

en tiempo de León X fué acaso _cantor_ de la capilla pontificia

y allí compuso, según dice Valdés, la _Égloga de Plácida y

Victoriano_, que Juan de Valdés prefería á todas sus demás

obras, quién sabe si por lo que imitó de la _Vigilia de la

enamorada muerte_, de Garci Sánchez de Badajoz, principal razón

que tuvo probablemente el Santo Oficio para poner la _Égloga_

en su _Índice_, aunque había sido representada en 1513 en Roma

en casa del Cardenal de Arborea, "donde se habia recitado en

español una comedia de Juan de la Enzina", asistiendo á ella

"più puttane spagnuole che uomini italiani", como se lee en

curioso documento italiano. Qué personajes asistieran á tal

orgía se ve por los que asistieron al banquete que, escribe

Stazio Gadio al Marqués de Mantua, había dado el Cardenal, su

primo, siendo comensales el Cardenal de Aragón, el cardenal

Sauli, el cardenal Cornaro, el marquesito Federico Gonzaga,

algunos obispos, caballeros y "la cortesana Albina". (A. Graf,

_Attraverso il Cinquecento_, Torino, 1888, págs. 264-265,

refiriéndose á la carta publicada por Luzio en su Memoria

sobre _Federico Gonzaga ostaggio alla corte di Giulio II_,

en el _Arc. della R. Società Romana di storia patria_). La

_Égloga_ debió, pues, escribirse para esta fiesta, en los

primeros días de agosto de 1513. El Cardenal de Aragón le

alcanzaría el beneficio ó _ración_ de la catedral de Salamanca,

que el Papa Alejandro VI le concedió el 15 de septiembre de

1502, según documento del archivo de la Iglesia de Salamanca,

comunicado en 1867 á Manuel Cañete. En la bula se le llama

"Clérigo salmantino, Bachiller, familiar de S. S. y residente

en la curia romana". Rafael Mitjana nos ha dado noticias de

su vida en Málaga, que pueden verse extractadas en M. Pelayo,

_Antología de poetas lír. cast._, t. VII, págs. XI-XII. En

1514 sacó bulas del papa León X "sobre la diligencia de su

ausencia, para que estando fuera de su iglesia, en corte de

Roma, por suya propria cabsa ó ajena, no pudiese ser privado,

molestado ny perturbado, no obstante la institucion, ereccion ó

estatutos de la dicha iglesia" (de Málaga). Al volver á España

en mayo de 1516 recibió una carta en que el Obispo de Málaga

don Diego Ramírez de Villaescusa, presidente que había sido

de la Chancillería de Valladolid y á la sazón capellán mayor

de la reina doña Juana, le intimaba bajo penas comparecer en

Valladolid para tratar ciertos negocios, que no conocemos,

pero que no le pararon daño alguno, gracias á la protección

del Papa, á quien debió por aquellos días el nombramiento de

"Sub-Colector de Espolios de la Cámara Apostólica", cargo

lucrativo y holgado, que le permitió continuar faltando á

la residencia todo aquel año y el siguiente y librarse,

finalmente, de ella, mediante permuta que hizo con don Juan de

Zea, del Arcedianazgo mayor de Málaga, por un beneficio simple

de la iglesia de Morón. Así se notificó al Cabildo en 1519 con

carta real y bula de León X. Pero sin tomar acaso posesión del

nuevo beneficio, fué de nuevo agraciado por el Papa con el

Priorato mayor de León, del cual se posesionó por procurador,

siguiendo él en Roma, según el acta capitular de 14 de marzo

de 1519, descubierta por Juan López Castrillón y publicada en

el _Cancionero_ de Barbieri, pág. 29. Sus intentos al ir á

Tierra Santa y su edad se leen al principio de la _Trivagia_,

y en este itinerario poético, que publicó á su vuelta á Roma

el 1521, pueden seguirse sus jornadas. Navegó en compañía de

don Fadrique Enríquez, marqués de Ribera y adelantado mayor de

Andalucía, que, vuelto á Sevilla, edificó la _Casa de Pilatos_.

La _Trivagia_ es la última de sus composiciones conocida, obra

tan devota como trivial, en 213 coplas de arte mayor, publicada

en Roma en 1521, luego en Lisboa, 1580; Sevilla, 1606; Lisboa,

1608; Madrid, 1733 y 1786, debiendo la mayor popularidad de

todas sus obras á ser libro de viajes y devoto. En 1526, según

las actas capitulares de la catedral de León se hallaba en

aquella ciudad, y allí vivió hasta el 1529, honrándole el

obispo don Pedro Manuel y el Cabildo y acrecentándole su haber

con generosas dádivas. En 1529 estaba ausente de León Juan del

Enzina, como se ve por otra acta, y aquel mismo año murió, no

se sabe dónde, sucediéndole en 1530 García de Gibraleón en el

priorato.

=435.= Como músico sobresale Enzina en la subordinación de la

preciosa música de sus villancicos á la letra y poesía, de la cual es

acompañanta, que la engalana y no la oscurece. Como poeta, por ser

músico, brilla sobre todo en los villancicos y composiciones ligeras,

hechas para cantarse, y en todos los demás versos es más musical

que pintoresco. _El Arte de la poesía Castellana_, que encabeza el

_Cancionero_, pertenece á la tradicional escuela provenzal y añade las

doctrinas humanistas del _Arte en romance_ de su maestro Antonio de

Nebrija. El _trovador_ se engrandece tomando nombre de _poeta_ y los

modelos se hallan en la Italia antigua y moderna; olvidándose de la

poesía juglaresa castellana y de la lírica provenzal cortesana, madre

de la italiana, mientras explica las galas de la técnica provenzal. Las

_Bucólicas_, la primera traducción libre de las _Églogas_ virgilianas

en coplas de arte menor, octosílabos de pie quebrado generalmente,

están llenas de gracia, brío y desenvoltura, y en el rústico decir

sayagués ó salmantino, á menudo llegando á ser tan parodias de las

de Virgilio como lo fueron las de éste de los _Idilios_ de Teócrito

por el mismo procedimiento del simbolismo. En el _Cancionero_ "las

poesías sagradas, como dice M. Pelayo, valen menos que las profanas y

las composiciones largas menos que las cortas, y los versos de arte

mayor mucho menos que los villancicos y las glosas". Tiene el fino oído

musical y el sentimiento de la naturaleza y de la vida rústica, en lo

que se asemeja á Virgilio; con su frescura de imaginación da lindas

pinceladas, su sencillez le allega al pueblo, el habla rústica añade un

realismo y un tan sabroso dejo de candor, que suplen á la falta, en lo

devoto sobre todo, de hondo sentimiento poético.

Del género alegórico dantesco y petrarquesco son, entre otras obras,

el _Triunfo del Amor_, el _Triunfo de la Fama_, compuesto en 1492

para celebrar la rendición de Granada, y en que imita á Juan de Mena;

la _Tragedia trovada á la dolorosa muerte del príncipe don Juan_, en

1497; pero lo artificioso de tamaño idealismo, que tan embaucados

trajo á los literatos del siglo xv, no tenía arraigo en el natural

realista y popular de Enzina. Tan sobado era entre cortesanos el

asunto del _Testamento de Amores_, de la _Confesión de Amores_ y de

la _Justa de Amores_, y harto mejor se hallaba con las coplas ligeras

de ocasión y de sociedad, donde ponía su punta de picante sátira, de

burla regocijada y de inofensiva chispa, entre las que siguieron siendo

famosos los llamados _Disparates trovados_, de Juan del Enzina, la

_Almoneda_, el _Juicio sacado de lo más cierto de toda la astrología_,

imitado por todos los _Juicios del año_ posteriores, llenos de

perogrulladas. Pero donde Enzina está como en su propia hacienda es en

la que lo ha sido siempre del pueblo español, en los cantares, que,

aun leídos sin la melodía con que los acompañaba él y los acompaña el

pueblo, son lo más galano, sentido y castizo que produjo siempre la

musa popular española. De hecho no pocos deben ser populares y más

viejos que Enzina, el que de ellos se enamoró, los recogió y supo

remedar otros propios por el estilo. Algunos son dialogados, los más

pastoriles, de un candor de niño, bien que sazonados con la misma salsa

maliciosa, que nunca suele faltar en los cantares del pueblo español.

Juan del Enzina es el maestro de la bucólica puramente española, sin

rastro de la égloga romana, ya bastardeada de la primitiva siciliana.

El verso es corto; el estilo y lenguaje, sin afeites eruditos. Pocas

veces llegaron á pareársele aun el mismo Lope, Góngora y Quevedo, sobre

todo en la frescura y naturalidad.

Acerca de sus piezas dramáticas, no parece se representó ninguna en

público ni menos por cómicos asalariados, sino en casa de los Duques de

Alba las dos más antiguas, en 1492, apenas entrado él á su servicio,

y son las _representaciones_ de la _Pasión_ y de la _Resurrección_,

diálogos sencillos, que en la forma y asunto semejaban todavía á los

misterios y dramas litúrgicos, representados hasta entonces solamente

en los templos; pero ya con algunos elementos profanos y realistas,

parecen luego las tres _églogas_ de Navidad, de género pastoril, como

indica este nombre, tomado de Virgilio juntamente con el sentimiento

de la vida rústica, que felizmente supo casar con las costumbres y

habla de los villanos de su tierra. Este lenguaje, que en poco difería

del habla de Sayago, por lo que se le llamó dialecto sayagüés, era

el que se hablaba sustancialmente en la provincia de Salamanca, bien

que Enzina y los que le siguieron supieron armonizarlo con el común

castellano, forjando de esta manera la _lengua pastoril_, que decía

Rodrigo de Reinosa, á veces algo rebultados los barbarismos, como en el

_Auto del Repelón_, que M. Pelayo enlaza con los _juegos de escarnio_

de la Edad Media, y es, ciertamente, el primero en fecha de nuestros

entremeses. El martes de Carnestolendas de 1494 se representaron otras

dos, y en 1494 y 1495, las dos _en requesta de unos amores_. En 1497

se representó delante del príncipe don Juan la que Gallardo llamó _El

triunfo del Amor_. La segunda manera del arte dramático de Enzina

comienza á su vuelta de Italia con la _Égloga de Fileno y Zambarda_, y

la _Farsa de Plácida y Victoriano_, representada en Roma, y la _Égloga

de Cristino y Febea_. Hay en ellas mayor complicación, más fuerza en la

pintura de personajes y más nervio en la expresión. Las pocas comedias

italianas que se habían hecho hasta entonces debieron de influir poco

en este adelanto; en cambio, tomó mucho, y aprendió más, de la _Cárcel

de Amor_ y de _La Celestina_, que salieron por aquel tiempo.

Las obras musicales de Encina se hallan en el _Cancionero musical_ de

Barbieri, que las halló en número de 68, con otras, hasta 460, en un

manuscrito de los siglos XV y XVI en la biblioteca del Palacio Real.

Allí están la mayor parte de los villancicos con que acaban sus piezas

dramáticas. "Cuando todos los compositores de Europa, dice Barbieri,

procuraban en sus obras hacer gala de los primores del contrapunto,

con desprecio casi absoluto del sentido de la letra, hallamos en el

_Cancionero_ muchas composiciones en las cuales la música se subordina

de una manera muy notable á la poesía. En esto Juan del Enzina se

muestra á gran altura, siendo sus obras dignas de particular estudio;

alguna de ellas se adelanta de tal modo á su siglo, que parece escrita

en el presente". Cuanto al juicio de Enzina como poeta lírico y

dramático, estamos hoy bien lejos de asentir al de Hernando de Herrera,

que en las _Anotaciones á Garcilaso_ se dejó decir, llevado de su

criterio erudito y humanista, estas palabras: "Tocó esta fábula (de

Tántalo) aquel poeta Juan de l'Enzina, con la rudeza y poco ornamento

que se permitía en su tiempo". "Juan de l'Enzina siguió este mismo

lugar en su égloga V; pero tan bárbara y rústicamente, que ecedió á

toda la ignorancia de su tiempo". Tamaños juicios se dieron siempre de

los autores primitivos en las épocas eruditas, y lo que para semejantes

jueces librescos era _rudeza_ y _poco ornamento_, es _naturalidad_ y

_sencillez_ para los que saben juzgar de las cosas; lo que ellos llaman

_bárbaro_ y _rústico_ es lo recio y popular, lo no bastardeado con

artificios melindrosos y convencionalismos urbanos.

=436.= De la edición primera de 1496 hay ejemplar en la

Academia Española; en la Nacional los hay de 1505 y 1516; en

la Biblioteca Imperial de Viena vió Wolf otro de 1509 y otro

tuvo Gayangos; de 1507 dice que vió otro en la biblioteca de

la Reina Asenjo Barbieri; de la de 1501 en la del Gran Ducado

de Wolffenbuttel. _Plácida y Victoriano_ se imprimió en Roma,

1514, como dijo Moratín, y tuvo ejemplar sin lugar ni fecha en

su colección Pedro Salvá: no se halla en los _Cancioneros_.

Ríos atribuye á Enzina la _Tragedia á la muerte de don Fernando

é Isabel_ y dice se halla en algunas ediciones; pero la última

fué del 1516, año en que murió el Rey á 13 de enero, de modo

que no pudo incluirse en ediciones anteriores y no se halla

en la de Coci de 1516. Las de 1496, 1501 y 1505 tienen las

mismas ocho representaciones; la de 1507, dos más; la _Égloga

trovada_ y la _Representación... ante... el príncipe don Juan_,

que Colón llama _Representatio amoris_ en su Registro; la de

1509 además la de _Fileno_, _Zambarda_, etc., y el _Aucto del

Repelón_; la de 1516 es como la de 1507. La tragedia _Á la

dolorosa muerte del Principe Don Juan_ se halla encuadernada

al fin del _Cancionero_ de 1496 de la Academia Española.

"Tabla de las obras que en este _Cancionero_ se contienen

(edición de 1496), hechas por Juan del Enzina desde que hubo

catorce años, hasta los veinte y cinco años.--Primeramente:

Un prohemio (en prosa) á los Reyes nuestros señores, foja 1.

Otro prohemio al Principe nuestro señor, f. 2. El arte de

trovar, f. 3. Un prohemio al duque y duquesa de Alba, f. 6.

La Bucolica de Virgilio, con dos prólogos al principal, y uno

á los Reyes nuestros señores, y otro al Principe, f. 31. El

triunfo de fama, f. 49. Unos disparates, f. 57. El triunfo

de amor, con un prologo al principe, á don Garcia de Toledo,

hijo primogenito del duque de Alba, f. 61. Un abecé de amores

á una dama, f. 70. Testamento de amores, f. 75. Confision de

amores, á su amiga, f. 79. Porqué de amores, f. 82. Glosas de

motes, f. 84. Canciones, f. 85. Romances (son cuatro), f. 87.

Canciones con sus desechas, f. 88. Villancicos de devocion,

f. 88. Villancicos de amores... (son 28), f. 87. Villancicos

pastoriles... (son 16), f. 96. Representaciones (son ocho), f.

103". Las ocho son: I. "Representacion en la noche de navidad,

adonde se introducen dos pastores, y el uno entró primero en

la sala á donde el Duque y Duquesa de Alba estaban, y llegó á

presentar en nómbre de Juan del Encina una obra de la mesma

fiesta enderezada á la Duquesa, mostrándose muy dichoso porque

le habian ya recebido por suyo; y el otro entró despues y

comenzóse á razonar con él en nómbre de los detratóres y

maldicientes". II. "Otra en la mesma noche donde se introducen

cuatro pastores, en nombre de los cuatro evangelistas, que

hablan de la natividad de nuestro Salvador". III. "Otra á

la pasión de nuestro Redentor, á donde se introducen dos

hermitaños y una muger llamada Verónica, que hablan de su

preciosa pasión y muerte; y un ángel que les vino á consolar

con esperanza de la resurección". IV. "Otra de la resurección

de Cristo á donde se introducen Josef de Alarimatia, y la

Magdalena; y los dos discípulos que iban al Castillo de Emaús,

que hablan de la resurección, y un ángel que les acrecentó el

alegria". V. "Otra en la noche postrera de carnal, á donde se

introducen cuatro pastores mostrando gran pesar y tristura,

por que se sonaba que el Duque de Alba su señor se habia de

partir á la guerra de Francia". VI. "Otra en la mesma noche y

por los mesmos pastores comiendo y beviendo y festejando mucho

aquella fiesta". VII. "Otra en recuesta de unos amores, á

donde se introducen un escudero, y un pastor, y una pastorica

recuestando del uno y del otro sobre cual la ternia por amiga".

VIII. "Otra á donde se introducen los mismos de arriba y otra

pastora que era esposa de aquel pastor; y todos juntamente

deseando de ser pastores, se tornaron del palacio".

=437.= _Cancionero de las obras de Juan del Enzina_, Salamanca,

1496; Sevilla, 1501; Burgos, 1505, 1508; Salamanca, 1507 y

1509; Zaragoza, 1512 y 1516. Todas ediciones rarísimas; la más

completa, la de Salamanca de 1509. _Teatro completo_, ed. F.

Asenjo Barbieri, Madrid, 1893; _Arte de poesía castellana_,

reimpreso por M. Menéndez y Pelayo, _Antología de poetas

líricos_, etc., t. V, págs. 30-47; _Cancionero musical de

los siglos XV y XVI_ [contiene 68 poesías de Enzina], ed. F.

Asenjo Barbieri, Madrid, 1904; _Cancionero de Uppsala_, ed.

R. Mitjana, Uppsala, 1909. Consúltense: M. Menéndez y Pelayo,

_Antología de poetas líricos_, etc., t. VII, págs. I-C; E.

Cotarelo y Mori, _Estudios de historia literaria_, Madrid,

1901, págs. 103-181; R. Mitjana, _Sobre Juan del Enzina, músico

y poeta: nuevos datos para su biografía_, Málaga, 1895; E.

Díaz Jiménez y Molleda, _Juan del Enzina en León_, Madrid,

1909, donde se hallan los documentos que prueban la fecha de

su muerte; J. P. Wickersham Crawford, The Source of Juan del

Encina's _Égloga de Fileno y Zambarda_ (_Revue Hispanique_,

XXX).

=438.= Juan del Enzina es el principal representante de los dramaturgos

eruditos que supieron llevar á la literatura erudita la lírica ó

cantares de la literatura antiquísima del pueblo y la dramática, que

desde los más antiguos tiempos cultivaba el pueblo, ya en misterios

religiosos, representados en templos y procesiones, con el natural

acompañamiento del elemento humano de personajes, tipos, costumbres,

etc., ya en juegos de escarnio, chacotas y momos, ó escenas puestas

en acción para burlarse unos de otros y tomar un rato de broma. Así

nacieron la verdadera lírica y la verdadera dramática, como la épica

verdadera, para la literatura erudita, en esta época en que los autores

supieron apreciar lo popular en todos los géneros literarios.

Historia de la lengua y literatura castellana, Tomo 1 · 第 47 / 59 段