llamado La Encina, cerca de Salamanca, donde estudió con Antonio
de Lebrixa las Humanidades. La mayor parte de las obras de su
_Cancionero_, las bucólicas y las ocho de la primera edición, "fueron
hechas desde los catorce años hasta los veinte y cinco" (Dedicatoria
á los Reyes Católicos). Entró muy joven como músico al servicio
del duque de Alba don Fadrique Álvarez de Toledo, en 1492, fecha
de su imitación de las églogas de Virgilio. En 1496 publicóse el
_Cancionero_, cuyas ocho piezas dramáticas fueron representadas por
aquel entonces dentro de casa de su señor, tomando parte el poeta, y
con la música y letra de los villancicos que componía para solazarle
y se hallan en el _Cancionero musical_ de la biblioteca de Palacio,
descifrado é ilustrado por Barbieri. En la edición de 1509 llegaron
los dramas á 12. Pretendió en balde en 1498 la plaza de Chantre de la
catedral de Salamanca, y en 1502 se hallaba en Roma, de donde volvió á
Salamanca con un beneficio en aquella ciudad, concedido por Alejandro
VI y habiendo compuesto en Roma la _Égloga de Plácida y Victoriano_ y
representado allí otras de sus obras. En 1509 se le dió posesión de
un arcedianazgo y de una canonjía en Málaga, donde, por seguir sin
ordenarse, sus émulos lograron excluirle algún tiempo del Cabildo y
reducirle á la mitad su prebenda, aunque era tan estimado que llevó la
representación del Cabildo en el Concilio Provincial de Sevilla de 1512
y logró permiso para ir á Roma, donde estuvo en aquel año y en el de
1514 hasta la primavera de 1516, siempre apoyado allí y en España por
el Papa León X, que le nombró Prior de León en 1519. Tenía cincuenta
años y mudado de mundano y frívolo en otro hombre, para prepararse al
sacerdocio, peregrinó á los Santos Lugares, saliendo de Roma en la
primavera de aquel año, embarcándose para Venecia en Ancona, y de allí
para Jafa, diciendo su primera misa en el Monte Sión. Vuelto á Roma
en 1521 publicó su viaje con título de la _Trivagia_, de ningún valor
literario, la última obra que dió á luz.
=434.= Nació en 1469, ya que tenía cincuenta años cumplidos
al ir á Jerusalén el 1519, según él dice en la _Trivagia_:
"Los años cincuenta de mi edad cumplidos... | terciado ya el
año de los diez y nueve, | después de los mil y quinientos
encima". Gil González Dávila, _Histor. de las antigu. de la
ciud. de Salamanca_, 1602, pág. 576, dice que murió en 1534,
añadiendo que fué enterrado en la catedral y que se le erigió
un monumento. Sobre su patria, Encina, Gallardo se fundó en un
villancico suyo: "¿Es quiza vecina | de allá, de tu tierra?
| --Yo soy del Encina, | y ella es de la sierra". El mismo
poeta distingue su nacimiento de su crianza: "Aunque sós
destos casares, | de aquesta silvestre Encina, | tu sabras dar
melecina | á mis cuitas y pesares, | pues allá con escolares
| ha sido siempre tu crio" (en Salamanca). Por el _Pleito del
Manto_ pudiera acaso sacarse que fué su padre Pedro Torrellas
el versificador enemigo de las mujeres. La doctrina métrica
de su _Arte de la poesía castellana_ es la de la _Gramática
Castellana_ de Nebrija, el cual publicó el _Arte latino_ en
1481, época en que Enzina debía estudiar en Salamanca. De su
vida estudiantil da muestras en el _Auto del Repelón_; del
gusto humanístico, en las _Bucólicas_. Debió recomendarle al
de Alba su hermano don Gutierre, cancelario de la Universidad
de Salamanca, cuando allí estudiaba Enzina. Que entró como
familiar en el castillo de Alba de Tormes en 1492 se saca de
una égloga de Navidad, aquel año representada, en la que se
muestra "muy alegre é ufano, porque sus señorias le habían ya
recebido por suyo". Otra fué representada delante del príncipe
don Juan, á quien dedicó las _Bucólicas_, y al morir, en 1497,
compuso la _Tragedia trovada_, poema en coplas de arte mayor.
Su pretensión á la chantría se ve en la égloga _de las grandes
lluvias_, y acaso por eso quiso buscar fortuna en Italia, donde
en tiempo de León X fué acaso _cantor_ de la capilla pontificia
y allí compuso, según dice Valdés, la _Égloga de Plácida y
Victoriano_, que Juan de Valdés prefería á todas sus demás
obras, quién sabe si por lo que imitó de la _Vigilia de la
enamorada muerte_, de Garci Sánchez de Badajoz, principal razón
que tuvo probablemente el Santo Oficio para poner la _Égloga_
en su _Índice_, aunque había sido representada en 1513 en Roma
en casa del Cardenal de Arborea, "donde se habia recitado en
español una comedia de Juan de la Enzina", asistiendo á ella
"più puttane spagnuole che uomini italiani", como se lee en
curioso documento italiano. Qué personajes asistieran á tal
orgía se ve por los que asistieron al banquete que, escribe
Stazio Gadio al Marqués de Mantua, había dado el Cardenal, su
primo, siendo comensales el Cardenal de Aragón, el cardenal
Sauli, el cardenal Cornaro, el marquesito Federico Gonzaga,
algunos obispos, caballeros y "la cortesana Albina". (A. Graf,
_Attraverso il Cinquecento_, Torino, 1888, págs. 264-265,
refiriéndose á la carta publicada por Luzio en su Memoria
sobre _Federico Gonzaga ostaggio alla corte di Giulio II_,
en el _Arc. della R. Società Romana di storia patria_). La
_Égloga_ debió, pues, escribirse para esta fiesta, en los
primeros días de agosto de 1513. El Cardenal de Aragón le
alcanzaría el beneficio ó _ración_ de la catedral de Salamanca,
que el Papa Alejandro VI le concedió el 15 de septiembre de
1502, según documento del archivo de la Iglesia de Salamanca,
comunicado en 1867 á Manuel Cañete. En la bula se le llama
"Clérigo salmantino, Bachiller, familiar de S. S. y residente
en la curia romana". Rafael Mitjana nos ha dado noticias de
su vida en Málaga, que pueden verse extractadas en M. Pelayo,
_Antología de poetas lír. cast._, t. VII, págs. XI-XII. En
1514 sacó bulas del papa León X "sobre la diligencia de su
ausencia, para que estando fuera de su iglesia, en corte de
Roma, por suya propria cabsa ó ajena, no pudiese ser privado,
molestado ny perturbado, no obstante la institucion, ereccion ó
estatutos de la dicha iglesia" (de Málaga). Al volver á España
en mayo de 1516 recibió una carta en que el Obispo de Málaga
don Diego Ramírez de Villaescusa, presidente que había sido
de la Chancillería de Valladolid y á la sazón capellán mayor
de la reina doña Juana, le intimaba bajo penas comparecer en
Valladolid para tratar ciertos negocios, que no conocemos,
pero que no le pararon daño alguno, gracias á la protección
del Papa, á quien debió por aquellos días el nombramiento de
"Sub-Colector de Espolios de la Cámara Apostólica", cargo
lucrativo y holgado, que le permitió continuar faltando á
la residencia todo aquel año y el siguiente y librarse,
finalmente, de ella, mediante permuta que hizo con don Juan de
Zea, del Arcedianazgo mayor de Málaga, por un beneficio simple
de la iglesia de Morón. Así se notificó al Cabildo en 1519 con
carta real y bula de León X. Pero sin tomar acaso posesión del
nuevo beneficio, fué de nuevo agraciado por el Papa con el
Priorato mayor de León, del cual se posesionó por procurador,
siguiendo él en Roma, según el acta capitular de 14 de marzo
de 1519, descubierta por Juan López Castrillón y publicada en
el _Cancionero_ de Barbieri, pág. 29. Sus intentos al ir á
Tierra Santa y su edad se leen al principio de la _Trivagia_,
y en este itinerario poético, que publicó á su vuelta á Roma
el 1521, pueden seguirse sus jornadas. Navegó en compañía de
don Fadrique Enríquez, marqués de Ribera y adelantado mayor de
Andalucía, que, vuelto á Sevilla, edificó la _Casa de Pilatos_.
La _Trivagia_ es la última de sus composiciones conocida, obra
tan devota como trivial, en 213 coplas de arte mayor, publicada
en Roma en 1521, luego en Lisboa, 1580; Sevilla, 1606; Lisboa,
1608; Madrid, 1733 y 1786, debiendo la mayor popularidad de
todas sus obras á ser libro de viajes y devoto. En 1526, según
las actas capitulares de la catedral de León se hallaba en
aquella ciudad, y allí vivió hasta el 1529, honrándole el
obispo don Pedro Manuel y el Cabildo y acrecentándole su haber
con generosas dádivas. En 1529 estaba ausente de León Juan del
Enzina, como se ve por otra acta, y aquel mismo año murió, no
se sabe dónde, sucediéndole en 1530 García de Gibraleón en el
priorato.
=435.= Como músico sobresale Enzina en la subordinación de la
preciosa música de sus villancicos á la letra y poesía, de la cual es
acompañanta, que la engalana y no la oscurece. Como poeta, por ser
músico, brilla sobre todo en los villancicos y composiciones ligeras,
hechas para cantarse, y en todos los demás versos es más musical
que pintoresco. _El Arte de la poesía Castellana_, que encabeza el
_Cancionero_, pertenece á la tradicional escuela provenzal y añade las
doctrinas humanistas del _Arte en romance_ de su maestro Antonio de
Nebrija. El _trovador_ se engrandece tomando nombre de _poeta_ y los
modelos se hallan en la Italia antigua y moderna; olvidándose de la
poesía juglaresa castellana y de la lírica provenzal cortesana, madre
de la italiana, mientras explica las galas de la técnica provenzal. Las
_Bucólicas_, la primera traducción libre de las _Églogas_ virgilianas
en coplas de arte menor, octosílabos de pie quebrado generalmente,
están llenas de gracia, brío y desenvoltura, y en el rústico decir
sayagués ó salmantino, á menudo llegando á ser tan parodias de las
de Virgilio como lo fueron las de éste de los _Idilios_ de Teócrito
por el mismo procedimiento del simbolismo. En el _Cancionero_ "las
poesías sagradas, como dice M. Pelayo, valen menos que las profanas y
las composiciones largas menos que las cortas, y los versos de arte
mayor mucho menos que los villancicos y las glosas". Tiene el fino oído
musical y el sentimiento de la naturaleza y de la vida rústica, en lo
que se asemeja á Virgilio; con su frescura de imaginación da lindas
pinceladas, su sencillez le allega al pueblo, el habla rústica añade un
realismo y un tan sabroso dejo de candor, que suplen á la falta, en lo
devoto sobre todo, de hondo sentimiento poético.
Del género alegórico dantesco y petrarquesco son, entre otras obras,
el _Triunfo del Amor_, el _Triunfo de la Fama_, compuesto en 1492
para celebrar la rendición de Granada, y en que imita á Juan de Mena;
la _Tragedia trovada á la dolorosa muerte del príncipe don Juan_, en
1497; pero lo artificioso de tamaño idealismo, que tan embaucados
trajo á los literatos del siglo xv, no tenía arraigo en el natural
realista y popular de Enzina. Tan sobado era entre cortesanos el
asunto del _Testamento de Amores_, de la _Confesión de Amores_ y de
la _Justa de Amores_, y harto mejor se hallaba con las coplas ligeras
de ocasión y de sociedad, donde ponía su punta de picante sátira, de
burla regocijada y de inofensiva chispa, entre las que siguieron siendo
famosos los llamados _Disparates trovados_, de Juan del Enzina, la
_Almoneda_, el _Juicio sacado de lo más cierto de toda la astrología_,
imitado por todos los _Juicios del año_ posteriores, llenos de
perogrulladas. Pero donde Enzina está como en su propia hacienda es en
la que lo ha sido siempre del pueblo español, en los cantares, que,
aun leídos sin la melodía con que los acompañaba él y los acompaña el
pueblo, son lo más galano, sentido y castizo que produjo siempre la
musa popular española. De hecho no pocos deben ser populares y más
viejos que Enzina, el que de ellos se enamoró, los recogió y supo
remedar otros propios por el estilo. Algunos son dialogados, los más
pastoriles, de un candor de niño, bien que sazonados con la misma salsa
maliciosa, que nunca suele faltar en los cantares del pueblo español.
Juan del Enzina es el maestro de la bucólica puramente española, sin
rastro de la égloga romana, ya bastardeada de la primitiva siciliana.
El verso es corto; el estilo y lenguaje, sin afeites eruditos. Pocas
veces llegaron á pareársele aun el mismo Lope, Góngora y Quevedo, sobre
todo en la frescura y naturalidad.
Acerca de sus piezas dramáticas, no parece se representó ninguna en
público ni menos por cómicos asalariados, sino en casa de los Duques de
Alba las dos más antiguas, en 1492, apenas entrado él á su servicio,
y son las _representaciones_ de la _Pasión_ y de la _Resurrección_,
diálogos sencillos, que en la forma y asunto semejaban todavía á los
misterios y dramas litúrgicos, representados hasta entonces solamente
en los templos; pero ya con algunos elementos profanos y realistas,
parecen luego las tres _églogas_ de Navidad, de género pastoril, como
indica este nombre, tomado de Virgilio juntamente con el sentimiento
de la vida rústica, que felizmente supo casar con las costumbres y
habla de los villanos de su tierra. Este lenguaje, que en poco difería
del habla de Sayago, por lo que se le llamó dialecto sayagüés, era
el que se hablaba sustancialmente en la provincia de Salamanca, bien
que Enzina y los que le siguieron supieron armonizarlo con el común
castellano, forjando de esta manera la _lengua pastoril_, que decía
Rodrigo de Reinosa, á veces algo rebultados los barbarismos, como en el
_Auto del Repelón_, que M. Pelayo enlaza con los _juegos de escarnio_
de la Edad Media, y es, ciertamente, el primero en fecha de nuestros
entremeses. El martes de Carnestolendas de 1494 se representaron otras
dos, y en 1494 y 1495, las dos _en requesta de unos amores_. En 1497
se representó delante del príncipe don Juan la que Gallardo llamó _El
triunfo del Amor_. La segunda manera del arte dramático de Enzina
comienza á su vuelta de Italia con la _Égloga de Fileno y Zambarda_, y
la _Farsa de Plácida y Victoriano_, representada en Roma, y la _Égloga
de Cristino y Febea_. Hay en ellas mayor complicación, más fuerza en la
pintura de personajes y más nervio en la expresión. Las pocas comedias
italianas que se habían hecho hasta entonces debieron de influir poco
en este adelanto; en cambio, tomó mucho, y aprendió más, de la _Cárcel
de Amor_ y de _La Celestina_, que salieron por aquel tiempo.
Las obras musicales de Encina se hallan en el _Cancionero musical_ de
Barbieri, que las halló en número de 68, con otras, hasta 460, en un
manuscrito de los siglos XV y XVI en la biblioteca del Palacio Real.
Allí están la mayor parte de los villancicos con que acaban sus piezas
dramáticas. "Cuando todos los compositores de Europa, dice Barbieri,
procuraban en sus obras hacer gala de los primores del contrapunto,
con desprecio casi absoluto del sentido de la letra, hallamos en el
_Cancionero_ muchas composiciones en las cuales la música se subordina
de una manera muy notable á la poesía. En esto Juan del Enzina se
muestra á gran altura, siendo sus obras dignas de particular estudio;
alguna de ellas se adelanta de tal modo á su siglo, que parece escrita
en el presente". Cuanto al juicio de Enzina como poeta lírico y
dramático, estamos hoy bien lejos de asentir al de Hernando de Herrera,
que en las _Anotaciones á Garcilaso_ se dejó decir, llevado de su
criterio erudito y humanista, estas palabras: "Tocó esta fábula (de
Tántalo) aquel poeta Juan de l'Enzina, con la rudeza y poco ornamento
que se permitía en su tiempo". "Juan de l'Enzina siguió este mismo
lugar en su égloga V; pero tan bárbara y rústicamente, que ecedió á
toda la ignorancia de su tiempo". Tamaños juicios se dieron siempre de
los autores primitivos en las épocas eruditas, y lo que para semejantes
jueces librescos era _rudeza_ y _poco ornamento_, es _naturalidad_ y
_sencillez_ para los que saben juzgar de las cosas; lo que ellos llaman
_bárbaro_ y _rústico_ es lo recio y popular, lo no bastardeado con
artificios melindrosos y convencionalismos urbanos.
=436.= De la edición primera de 1496 hay ejemplar en la
Academia Española; en la Nacional los hay de 1505 y 1516; en
la Biblioteca Imperial de Viena vió Wolf otro de 1509 y otro
tuvo Gayangos; de 1507 dice que vió otro en la biblioteca de
la Reina Asenjo Barbieri; de la de 1501 en la del Gran Ducado
de Wolffenbuttel. _Plácida y Victoriano_ se imprimió en Roma,
1514, como dijo Moratín, y tuvo ejemplar sin lugar ni fecha en
su colección Pedro Salvá: no se halla en los _Cancioneros_.
Ríos atribuye á Enzina la _Tragedia á la muerte de don Fernando
é Isabel_ y dice se halla en algunas ediciones; pero la última
fué del 1516, año en que murió el Rey á 13 de enero, de modo
que no pudo incluirse en ediciones anteriores y no se halla
en la de Coci de 1516. Las de 1496, 1501 y 1505 tienen las
mismas ocho representaciones; la de 1507, dos más; la _Égloga
trovada_ y la _Representación... ante... el príncipe don Juan_,
que Colón llama _Representatio amoris_ en su Registro; la de
1509 además la de _Fileno_, _Zambarda_, etc., y el _Aucto del
Repelón_; la de 1516 es como la de 1507. La tragedia _Á la
dolorosa muerte del Principe Don Juan_ se halla encuadernada
al fin del _Cancionero_ de 1496 de la Academia Española.
"Tabla de las obras que en este _Cancionero_ se contienen
(edición de 1496), hechas por Juan del Enzina desde que hubo
catorce años, hasta los veinte y cinco años.--Primeramente:
Un prohemio (en prosa) á los Reyes nuestros señores, foja 1.
Otro prohemio al Principe nuestro señor, f. 2. El arte de
trovar, f. 3. Un prohemio al duque y duquesa de Alba, f. 6.
La Bucolica de Virgilio, con dos prólogos al principal, y uno
á los Reyes nuestros señores, y otro al Principe, f. 31. El
triunfo de fama, f. 49. Unos disparates, f. 57. El triunfo
de amor, con un prologo al principe, á don Garcia de Toledo,
hijo primogenito del duque de Alba, f. 61. Un abecé de amores
á una dama, f. 70. Testamento de amores, f. 75. Confision de
amores, á su amiga, f. 79. Porqué de amores, f. 82. Glosas de
motes, f. 84. Canciones, f. 85. Romances (son cuatro), f. 87.
Canciones con sus desechas, f. 88. Villancicos de devocion,
f. 88. Villancicos de amores... (son 28), f. 87. Villancicos
pastoriles... (son 16), f. 96. Representaciones (son ocho), f.
103". Las ocho son: I. "Representacion en la noche de navidad,
adonde se introducen dos pastores, y el uno entró primero en
la sala á donde el Duque y Duquesa de Alba estaban, y llegó á
presentar en nómbre de Juan del Encina una obra de la mesma
fiesta enderezada á la Duquesa, mostrándose muy dichoso porque
le habian ya recebido por suyo; y el otro entró despues y
comenzóse á razonar con él en nómbre de los detratóres y
maldicientes". II. "Otra en la mesma noche donde se introducen
cuatro pastores, en nombre de los cuatro evangelistas, que
hablan de la natividad de nuestro Salvador". III. "Otra á
la pasión de nuestro Redentor, á donde se introducen dos
hermitaños y una muger llamada Verónica, que hablan de su
preciosa pasión y muerte; y un ángel que les vino á consolar
con esperanza de la resurección". IV. "Otra de la resurección
de Cristo á donde se introducen Josef de Alarimatia, y la
Magdalena; y los dos discípulos que iban al Castillo de Emaús,
que hablan de la resurección, y un ángel que les acrecentó el
alegria". V. "Otra en la noche postrera de carnal, á donde se
introducen cuatro pastores mostrando gran pesar y tristura,
por que se sonaba que el Duque de Alba su señor se habia de
partir á la guerra de Francia". VI. "Otra en la mesma noche y
por los mesmos pastores comiendo y beviendo y festejando mucho
aquella fiesta". VII. "Otra en recuesta de unos amores, á
donde se introducen un escudero, y un pastor, y una pastorica
recuestando del uno y del otro sobre cual la ternia por amiga".
VIII. "Otra á donde se introducen los mismos de arriba y otra
pastora que era esposa de aquel pastor; y todos juntamente
deseando de ser pastores, se tornaron del palacio".
=437.= _Cancionero de las obras de Juan del Enzina_, Salamanca,
1496; Sevilla, 1501; Burgos, 1505, 1508; Salamanca, 1507 y
1509; Zaragoza, 1512 y 1516. Todas ediciones rarísimas; la más
completa, la de Salamanca de 1509. _Teatro completo_, ed. F.
Asenjo Barbieri, Madrid, 1893; _Arte de poesía castellana_,
reimpreso por M. Menéndez y Pelayo, _Antología de poetas
líricos_, etc., t. V, págs. 30-47; _Cancionero musical de
los siglos XV y XVI_ [contiene 68 poesías de Enzina], ed. F.
Asenjo Barbieri, Madrid, 1904; _Cancionero de Uppsala_, ed.
R. Mitjana, Uppsala, 1909. Consúltense: M. Menéndez y Pelayo,
_Antología de poetas líricos_, etc., t. VII, págs. I-C; E.
Cotarelo y Mori, _Estudios de historia literaria_, Madrid,
1901, págs. 103-181; R. Mitjana, _Sobre Juan del Enzina, músico
y poeta: nuevos datos para su biografía_, Málaga, 1895; E.
Díaz Jiménez y Molleda, _Juan del Enzina en León_, Madrid,
1909, donde se hallan los documentos que prueban la fecha de
su muerte; J. P. Wickersham Crawford, The Source of Juan del
Encina's _Égloga de Fileno y Zambarda_ (_Revue Hispanique_,
XXX).
=438.= Juan del Enzina es el principal representante de los dramaturgos
eruditos que supieron llevar á la literatura erudita la lírica ó
cantares de la literatura antiquísima del pueblo y la dramática, que
desde los más antiguos tiempos cultivaba el pueblo, ya en misterios
religiosos, representados en templos y procesiones, con el natural
acompañamiento del elemento humano de personajes, tipos, costumbres,
etc., ya en juegos de escarnio, chacotas y momos, ó escenas puestas
en acción para burlarse unos de otros y tomar un rato de broma. Así
nacieron la verdadera lírica y la verdadera dramática, como la épica
verdadera, para la literatura erudita, en esta época en que los autores
supieron apreciar lo popular en todos los géneros literarios.