=378.= Otras ediciones: _Valerio de las istorias escolasticas_,

Medina, 1511. _Valerio de las historias escolasticas de la

sagrada escriptura y de los hechos de españa con las batallas

campales: copiladas por fernan perez de guzman_, Toledo, 1527.

Como en ésta, atribúyese ya en todas las demás á Pérez de

Guzmán y todas llevan el mismo título, Sevilla, 1527, 1536;

Toledo, 1541; Sevilla, 1542, 1551; Madrid, 1568; Medina, 1574;

Salamanca, 1587; Madrid, 1793.

_Pról._ (Murcia, 1487, _Valerio de las Estorias_...): "Como yo

estoviese de edad de catorce años en servicio del muy Rev. mi

Señor don Alfonso de Cartagena, de gloriosa memoria, obispo de

Burgos, & por su merced me mandase aprender Gramatica, algun

tanto introducto en ella, como en su cámara hobiese muchos

libros de diversas sciencias Teologales, & de Filosofia, Leys,

& Canones; & asi mesmo muchas Estorias & Cronicas, asi de la

Sacra Escriptura, como de Emperadores, Reyes & Principes,

señaladamente de los de España, por no estar ocioso (que de

la ociosidad no se sigue virtud alguna) segund flaqueza de mi

engenio, & poquedad de mi saber; dime a leer en las Estorias de

la Sacra Escriptura, principalmente en la Biblia, & en el libro

de las Estorias Escolasticas, & en las Crónicas de los Reyes

de España desde su poblacion fasta el tiempo presente... En su

vida (del Obispo de Burgos) cognoscí ser su deseo que, como

Valerio Maximo de los fechos Romanos & de otros libros fizo

una Copilacion de nueve libros, poniendo por titulo todos los

fechos, adaptante a cada título lo que era consiguiente a la

materia, sacado de Tito-Livio, & de otros Poetas & Coronistas;

que asi Su Merced entendia facer otra Copilacion de los fechos

de la Sacra Escriptura & de los Reyes de España, de que cosa

alguna Valerio non fabló: lo cual él ficiera en Latin, escripto

en palabras scientificas, & de grand elocuencia, si viviera.

Yo, porque mi sciencia es poca, propuse el su deseo escribir en

nuestra Lengua Castellana... yo segund mi ingenio lo mejor que

pude, de los dichos libros & algund tanto de otros tractados

ordenados por el dicho mi señor Obispo, adaptando cada cosa a

su título, principalmente los fechos de la Sacra Escriptura

& despues los de España, fice esta copilacion asi mesmo en

nueve libros, & cada libro dividido por títulos, & cada titulo

por capítulos...". Y en la "Respuesta" á la "Carta & Coplas

quel Señor Protonotario" le envió, pone: "De Burgos a 23 de

marzo año 1462... Diego Rodriguez de Almella, vel de Murcia,

Arcipreste de Val de Santivañes".

Consúltese: G. Cirot, _Les histoires générales d'Espagne entre

Alphonse X et Philippe II_ (1284-1556), Bordeaux, 1905, págs.

16-18, 53-54.

=379.= _Año 1463._ JUAN DE LUCENA († 1506), eclesiástico que estuvo

en Roma al servicio de Pío II, acomodó y tradujo libremente al

castellano el _Diálogo de felicitate vitae_, escrito en 1445 por su

contemporáneo Bartolommeo Fazio († 1457), dándole por título _Libro

de vida beata_, escrito el año 1463 é impreso el 1483; Burgos, 1502.

Es un diálogo moral entre él, Santillana, Juan de Mena y Alfonso de

Cartagena, obispo de Burgos, acerca de la felicidad. El propósito de

remedar á los clásicos antiguos fué loable; la ejecución, desastrada

por lo latinizante del estilo y vocablos. Después escribió su _Epístola

exhortatoria á las letras_, elogiando á la Reina Católica.

=380.= Como Fazio, erudito italiano, dirigió su libro á Alfonso

VI de Aragón, hijo natural de su antiguo protector Alfonso V,

dirigió el suyo Lucena á "su celsitud cesarea de Enrique IV de

Castilla". Los críticos alaban "lo acabado de la forma, más

bien que el fondo" (Fitzmaurice-Kelly), "la recherche d'une

élégance et d'une noblesse toute classique est sensible dans

ce dialogue" (E. Mérimée). Cicerón ponía en elegante latín sus

diálogos, huyendo de todo helenismo; Lucena afecta latinismos,

huyendo de la elegancia de su propio idioma, que la hubiera

hallado, como el autor del _Corbacho_, si como él la hubiera

buscado donde estaba, que es en el habla popular. Lucena no

es más que un renacentista, ciego imitador, que cree que la

elegancia del castellano consiste en latinizarlo.

Juan de Lucena. _Libro de Vida beata_, ed. A. Paz y Meliá,

en _Opúsculos literarios de los siglos XIV á XVI_, Soc. de

Biblióf. Españoles, 1892, págs. 209-220.

=381.= Entre 1465 y 1473 salió el libelo político y personal intitulado

_Coplas del Provincial_, por consistir en la alegoría de un Provincial,

que llegado al convento pasa revista á los frailes y los halla á

todos que no hay por dónde cogerlos, esto es, á los cortesanos todos,

encubiertos debajo de nombres más ó menos transparentes. Groseras,

soeces, son las más de las 149 coplas; pero algo de bueno yace en

el fondo del cenagal, la sinceridad de la obra, la verdad, siquiera

peque de mordacidad y de mal gusto. No es poco asome entre tanta

poesía hechiza y huera del reinado anterior, una punta de naturalidad,

fundamento único de todo verdadero arte.

Tan natural, aunque de mucho mayor gusto, son las _Coplas de Mingo

Revulgo_, alegórico diálogo en dialecto rústico sayagués ó de

Salamanca, que satiriza veladamente la misma época, pero principalmente

al mismo Rey y á don Beltrán de la Cueva. Su oscuridad necesitó pronto

de comentario ó glosa, que la hicieron, entre otros, Hernando del

Pulgar, Juan Martínez de Barros, vecino de Madrid y natural del Real de

Manzanares, y otro autor anónimo (Bibl. Gallardo). Desconócese el autor

de estas _Coplas_, como el de las anteriores.

=382.= En la copla 4.ª de las del _Provincial_ "fray Duque de

Alburquerque" es Beltrán de la Cueva, y el título no lo hubo

antes de 1465; en la 5.ª se supone vivo Miguel Lucas de Iranzo,

"conde sin condado", que fué asesinado el 22 de marzo de 1473.

Se han atribuido las _Coplas_ á Rodrigo de Cota, á Antón de

Montoro, á Hernando del Pulgar, á Diego de Acuña, á quien se

atribuye también la continuación de ellas. El manuscrito de

la Academia de la Historia lo achaca á varios á la vez. Ello

es que el _Provincial_ dió "en la mitad del fiel", como dijo

Alonso de Palencia en sus _Décadas_ latinas, y de hecho los

últimos nueve años del reinado de don Enrique IV no desdicen

gran cosa de su retrato.

Sobre las _Coplas de Mingo Revulgo_ léase lo que dice Hernando

del Pulgar en su glosa: "La intención de esta obra fué fingir

un Profeta ó adivino, en figura de pastor, llamado _Gil

Arribato_, el cual preguntaba al pueblo (que está figurado por

otro pastor, llamado _Mingo Revulgo_) que cómo estaba, porque

le veía en mala disposición. Y esta pregunta se contiene en la

primera y segunda copla. El pueblo (que se llama _Revulgo_)

responde que padece infortunio, porque tiene un pastor,

que, dejada la guarda del ganado, se va tras sus deleites y

apetitos; y esto se contiene en las siete coplas siguientes,

desde la tercera hasta la décima. En las cuatro coplas que

se siguen muestra cómo están perdidas las cuatro virtudes

cardinales, conviene á saber: Justicia, Fortaleza, Prudencia

y Temperancia, figuradas por cuatro perras que guardan el

ganado. En las dos coplas siguientes, desde la catorce hasta

la diez y seis, muestra cómo perdidas ó enflaquecidas estas

cuatro perras, entran los lobos al ganado y lo destruyen. En

las otras dos siguientes, que son diez y siete y diez y ocho,

concluye los males que generalmente padece todo el pueblo. Y de

aquí adelante el pastor Arribato replica, y dice que la mala

disposición del pueblo no proviene todo de la negligencia del

pastor, mas procede de su mala condición. Dándole á entender

que por sus pecados tiene pastor defectuoso, y que si reynase

en el pueblo Fe, Esperanza y Caridad, que son las tres virtudes

teologales, no padecería los males que tiene... Después...

muestra algunas señales, por donde anuncia que han de venir

turbaciones en el pueblo, las cuales... declara que serán

guerra y hambre y mortandad... Le amenaza y amonesta que haga

oración y confesión, y satisfacción, y que haga contrición,

para excusar los males que le están aparejados... En la última

y primera alaba la vida mediana, porque es más segura, y en

treinta y dos coplas concluye todo el tratado".

_Coplas del Provincial._ Ed. R. Foulché-Delbosc, en _Revue

Hispanique_ (1898), t. V, págs. 255-266. Consúltese: R.

Foulché-Delbosc, _Notes sur les Coplas del Provincial_, en

_Revue Hispanique_ (1899), t. VI, páginas 417-446.

_Coplas de Mingo Revulgo_, ed. Menéndez y Pelayo, _Antología de

poetas líricos_, etc., t. III, págs. 5-20.

La glosa de Juan Martínez fué compuesta el 1564; la de

Hernando del Pulgar salió con la edición más antigua de las

_Coplas_, y se conserva de ella un ejemplar en la Biblioteca

Nacional de Lisboa. Mariana atribuyó las _Coplas de Mingo

Revulgo_ al glosador Pulgar (_Hist. Esp._, 23, 17), y siguióle

Sarmiento (_Memor. para la Hist. de la poesía_, número 872);

pero no es bastante la razón que dan de haberlas él glosado.

Consúltese: _Revue Hispanique_, t. V, págs. 255-266 y t. VI,

págs. 417-446, donde se publican dos _Comentarios_ y una

imitación del siglo XVI: Coplas del _Provincial segundo_,

por don Diego de Acuña, hermano del poeta vallisoletano don

Hernando de Acuña.

=383.= _Año 1467._ MARTÍN GARCÍA, aragonés, tenía probablemente

hecha su traducción del _Catón_ en 1467 y no fué á residir á

Aragón hasta el 1480; su impresión en Zaragoza es probable

y debió hacerse á fines del siglo XV ó comienzos del XVI.

(_Bibliogr. zaragozana del siglo XV_, pág. 183).

=384.= _Año 1468._ DIEGO ENRÍQUEZ DEL CASTILLO, segoviano, capellán y

consejero de Enrique IV, escribió la _Historia del rey don Enrique el

quarto_, en estilo algo retórico, pero á veces con diestras pinceladas.

=385.= Enríquez del Castillo cayó prisionero en Segovia poco

después de la victoria de Enrique IV en Olmedo (1467) sobre

el pretendiente Alfonso, y á pesar del salvoconducto, que se

le dió, le detuvieron y tomaron sus papeles, entre ellos el

relato de la batalla, que al pretendiente no contentó, por

lo que le amenazó con la muerte. Entregaron los escritos á

Alfonso de Palencia, cronista del opuesto partido, para que

los corrigiese, el cual dice los llevó al Arzobispo de Toledo,

Carrillo (1422-1482), uno de los que peor librados salían en

la batalla. El autor confiesa que, privado de sus borradores,

confió á la memoria los trece primeros años del reinado de

Enrique IV, y aun más tarde él mismo modificó su _Historia_, de

modo que las ambigüedades y la retórica encubren ó velan los

verdaderos sentimientos del autor. Desconócese la fecha de la

primera edición; la de 1787 es la segunda.

Diego Enríquez del Castillo. _Crónica del rey don Enrique el

Quarto_, ed. J. M. Flores, en _Crónicas españolas_, Madrid,

1787, t. VI; Bibl. de Aut. Esp., t. LXX.

=386.= _Año 1468._ RODRIGO ó RUY SÁNCHEZ DE ARÉVALO (1404-1470

ó 1480) nació en Santa María de Nieva, fué catedrático de

Derecho civil y canónico en Salamanca, después deán de León

(1448) y de Sevilla (1455), embajador de Juan II y Enrique

IV, que le envió á Roma (1456), donde estuvo hasta que murió,

retenido por Calixto III, nombrado gobernador del castillo de

Santángelo por Paulo II (1464) y obispo de Zamora, Calahorra

y Palencia, y antes de Oviedo por Nicolás V. _Speculum vitae

humanae_, Roma, 1468, de los primeros libros impresos,

reimpreso después 12 veces en el siglo XV y otras hasta 1683

(Francfort), traducido al francés dos veces, al alemán, al

castellano (Zaragoza, 1481). _El excelente libro intitulado

Speio de la vida humana._ _De origine ac differentiis

principatus imperialis et regalis_, Roma, 1521. _Compendiosa

Historia Hispanica_ (hasta 1463), Roma (sin fecha, después en

1470) (Ms. de la Bibl. Nacional). _Compendio llamado Vergel de

los príncipes_ (Ms., Gallardo), Madrid, 1900. _De mysterio S.

Trinitatis._ _De pace et bello et de necessitate et utilitate

bellorum_. _De Castellanis et custodibus arcium et castrorum

et de ducibus exercitus bellorum et de eorum officio._ _De

Monarchia Orbis._ _Clypeus sive defensio Monarchiae._ _De regno

sive de principatu divisibili aut indivisibili._ _Suma de la

Policia que fabla como deben ser fundadas et hedificadas las

cibdades et villas._ _Fabla otrosy del buen regimiento et recta

policia que deve hacer todo regno ó cibdad asy en tiempo de paz

como de guerra._ _Defensorium Status ecclesiastici_ (Ms. de la

Bibl. Nacional). _De Paupertate Christi et Apostolorum._ _Super

commento Bullae depositionis Regis Bohemiae per Paulum II._

_De Remediis afflictae Ecclesiae militantis._ _De Auctoritate

Rom. Pontificis et Generalium Conciliorum. De Appellatione a

sententia Rom. Pontificis non bene informati ad eumdem bene

informatum_ (la combate). _De Remediis schismatis._ Muchos de

éstos y otros Ms. están en la Biblioteca Vaticana. Consúltese

Gallardo, t. IV, col. 444-445, 1421-1422, 1563; Nic. Ant.,

_Bibl._, t. II, pág. 298.

=387.= En 1470 _Flor de virtudes_, escrito por autor anónimo, y

que comienza con una Teoría del Amor.

JUAN MENESES DE SILVA ó BEATO AMADEO (1435-1482), franciscano

portugués: _De Revelationibus et prophetiis_.

Hacia 1470, según Nicolás Antonio (_Bibl._, II, 296), floreció

LOPE SALINAS, franciscano en Burgos. _Espejo de superiores

religiosos._ _Escuela de la perfección regular hasta subir al

perfecto amor de Dios._ _Antídoto de los abusos y males que

relaxan la vida monástica. Conferencias espirituales._

MARTÍN ALFONSO DE CÓRDOBA, natural de esta ciudad, agustino,

catedrático de teología en Salamanca, en Francia y en

Valladolid, murió en Córdoba hacia 1476. Escribió: _In

divi Pauli epistolas commentaria et quaestiones. Logica et

philosophia._ _Apocalypsis explanatio._ _Hexaemeron._ _De

prospera et adversa fortuna._ _Alabanzas á la virginidad.

Vergel de nobles doncellas, publicado en 1542._

=388.= _Año 1473_. PEDRO GUILLÉN DE SEGOVIA (1413-1474?) nació en

Sevilla y vivió en Segovia en el tiempo de sus adversidades y además en

un pueblo de la Sierra, junto á Pedraza. Sus primeros años, en los del

reinado de don Juan II, fué dichoso, probablemente gracias á don Álvaro

de Luna, después de cuya muerte escribió con tendencia apologética el

_Dezir que fizo sobre la muerte de don Álvaro de Luna_. Defiéndele de

la "crueza, tiranía" y "usurpar la señoría del Rey", que le achacaron,

levantándose luego á consideraciones morales sobre la caducidad de las

cosas humanas. La caída del Condestable y luego la muerte de Santillana

y Mena, sus principales protectores, debieron de causar la pérdida de

sus bienes, de donde metido á copista de escrituras ajenas, en diez

años perdió también casi del todo la vista, y estando para matarse

le animó un fraile observante en confesión y dióle para el arzobispo

Carrillo una carta comendatoria y él le llevó además, el año 1473, 58

estancias á manera de memorial alegórico, con huellas del libro _De

consolatione philosophiae_, de Boecio. Bien acogido por el Arzobispo,

llegó á ser su contador y escribió su panegírico en el prohemio de la

_Gaya_. Su hijo Diego Guillén de Ávila, canónigo de Palencia, tradujo

á Frontino y dirigió á la Reina Católica un poema laudatorio. Sus

versos amatorios son pocos; los más, sagrados y morales, y algunos,

políticos. De los primeros, el _Dezir sobre el Amor_; de los últimos,

el _Dezir que fizo á Enrique IV_ y el _Dezir que fizo sobre la muerte

de don Álvaro de Luna_. Replicó á la _Querella de la Gobernación_ y

á los _Consejos_, de Gómez Manrique, de quien se muestra discípulo,

y continuó _Los siete pecados mortales_, de Mena. Su mejor obra de

este género es el _Discurso de los doce estados del mundo_, en 36

coplas, especie de sátira social al modo de las _Danzas de la muerte_ y

parecida á las _Setecientas_, de Fernán Pérez de Guzmán. Donde muestra

más fuerza en los afectos y facilidad en la versificación es en _Los

Siete Salmos penitenciales trovados_, única composición que pasó al

_Cancionero general_. Compuso el más antiguo Diccionario de rimas que

tenemos, á imitación de los provenzales y catalanes, sobre todo, del

_Libre de concordances, de rims e de concordans apellat Diccionari_, de

Jaime March, y del _Torcimany_, de Luis de Aversó. Tal es _La Gaya de

Segovia ó Silva copiosísima de consonantes para alivio de trovadores_.

=389.= El mismo Guillén dice: "Un dia nebuloso, que manso

llovia, | naciste en Sevilla... | el año de trece". "Ventura y

fortuna mostrando el revés, | falleme en Segovia con sobra de

enojos". "Si vuesa prudencia querrá saber quien | es este que

yase de palmas en tierra, | mandad preguntar por Pero Guillen

| allende Pedrasa bien cerca la sierra". "Mostrome fortuna su

prospera cara, | seyendo en el tiempo de mi joventud | fermosa,

riente, alegre, muy clara, | dándome bienes en gran multitud".

"Buscando las cabsas Fortuna malvada | por donde mas dapnos

causar me podria, | quitó al Marqués, llevó á Juan de Mena,

| maestros fundados de quien aprendia". Sus desgracias en la

"Suplicacion que ordenó" para el Arzobispo Carrillo y en sus

coplas: "Veo mis hijos por casas ajenas, | mi honra y mi fama

del todo perdida". La _Suplicacion_ alude al cerco de Torija

de 1473, al que concurrió el Arzobispo Carrillo. Dos códices

se conservan de sus poesías: el de la Biblioteca Real (VII-D-4

antigua y 2-F-5 mod.), y el de la catedral de Sevilla, del

que hay copia en la Nacional (Ms. 241). La _Gaya_ se halla

en el manuscrito de la Biblioteca del Cabildo de Toledo, que

hoy pertenece á la Nacional, donde hay además un incompleto

extracto hecho por el P. Burriel.

=390.= Las _Coplas_ de Guillén de Segovia en el _Cancionero

general del Castillo_ (ed. Soc. Biblióf. españ., 1882);

_Poesías_, ed. H. R. Lang, (en prensa). Consúltense: Fernando

de la Vera, _Traducción en verso del Salmo L de David "Miserere

mei Deus" y noticia de versiones poéticas que de dicho Salmo

se han hecho en lengua castellana y de sus autores_, Madrid,

1879, págs. 104-133; O. J. Tallgren, _La Gaya o Consonantes de

P. G. de S._, etc., en _Mémoires de la Société néo-philologique

de Helsingfors_ (1906), t. IV, págs. 1-49; H. R. Lang, _A

propos of "Caçafaton" in the Rhyme Dictionary of P. G. de

S._, en _Revue Hispanique_ (1906), t. XVI, págs. 12-25; Η. R.

Lang, _The so-called "Cancionero" of P. G. de S._, en _Revue

Hispanique_, 1906, t. XIX, págs. 51-81.

=391.= El año 1474 es célebre por el advenimiento de los Reyes

Católicos y la introducción de la imprenta en España, habiéndose

publicado con aquella fecha en las prensas de Lamberto Palmart, de

Valencia, el primer libro intitulado _Obres o trobes en lahors de la

verge María_. Estas trobas fueron escritas por 44 poetas, catalanes los

más, pero en lengua valenciana, menos Francisco de Castalvi, Francisco

Barceló, Pedro de Civillar y "hum Castellá sens nom", que lo hicieron

en castellano. Siguieron el _Certamen poetich_, el _Comprehensorium_,

el _Salustio_. Desde 1476 tuvieron imprentas Barcelona, Zaragoza y

Sevilla, desde 1480 Salamanca, desde 1482 Zamora, desde 1483 Toledo y

Valladolid, desde 1485 Burgos, desde 1487 Murcia. Desde 1485 había en

Lisboa tipografía hebraica.

Con harta razón escribió el Cura de los Palacios que en tiempo de los

Reyes Católicos "fué en España la mayor empinación, triunfo é honra é

prosperidad que nunca España tuvo".

[Ilustración: LOS REYES CATÓLICOS.

(Capilla de los Reyes, Granada).]

Aunáronse por manera maravillosa el varonil espíritu de justicia para

poner á raya á los desaforados magnates en doña Isabel y su señoril

afición y amparo de las artes y todo linaje de cultura, con el genio

político y la bizarría militar de don Fernando. El abatimiento del

poder real y los desmanes de los señores pedían los extremos de rigor,

que algunos hoy condenan, pero que fueron los únicos que podían poner

coto, como lo pusieron, á las desapoderadas ambiciones de los grandes,

y eran necesarios para afianzar el poder real, asegurar las vidas y

haciendas y abrir la nueva era de paz y de justicia en todas las clases

y órdenes de la sociedad.

La política y el valor militar hicieron la unidad nacional, uniendo

para siempre Aragón á Castilla, venciendo á Portugal, desarraigando la

morisma, recobrando el Rosellón, incorporando á Navarra, reconquistando

á Nápoles, abatiendo el poder francés en Italia y en el Pirineo,

abriendo camino en Orán para el señorío de África, descubriendo nuevos

mundos, preparando la anexión á la monarquía de nuevas provincias

en Europa é imponiendo la hegemonía española en todo el mundo. La

estimación que á las artes y buenas letras se otorgaba en la corte

atrajo á los de fuera y despertó los ingenios españoles, echando

las zanjas, no menos que del señorío político, del engrandecimiento

artístico y literario de nuestro siglo de oro.

No son gérmenes tan sólo los que el reinado de los Reyes Católicos

apuntan. Aunque los Boscanes y Garcilasos en poesía y los Guevaras

y Valdés en prosa esperasen para venir los tiempos del Emperador,

_La Celestina_ y el _Romancero_, la _Cárcel de Amor_ y el _Diálogo_

de Cota, las obras de Jorge Manrique y Juan del Enzina, de Diego de

Valera, Hernando del Pulgar, de Torres Naharro, Gil Vicente y Alonso de

Herrera, son de esta gloriosa época de los Reyes Católicos. Jamás la

sencilla naturalidad, la desafectada elegancia, el fresco realismo, la

señoril gravedad se manifestaron con tan juvenil frescura y pujanza tan

varonil como en la literatura de aquella época. Nebrija, Hernán Núñez y

Sobrarias asientan los cimientos de las humanidades. Los dos Montalvos

abren nueva era á la jurisprudencia el uno, á la novela caballeresca

el otro. Íñigo de Mendoza y Juan de Padilla fundan la poesía

mística, y un sinnúmero de anónimos anuncian la mística prosaica.

Juan del Enzina y Lucas Fernández, los López y Calderones de aquella

época, según ha dicho un crítico, si no tan grandes en extensión y

amplitud, en cantidad y variedad, son, en cambio, más sencillos y

delicados, más castizos y nacionales en asuntos, estilo y lenguaje,

más populares y menos eruditos, más naturales y menos afectados, más

del terruño y personales y menos metafísicos y exagerados. La égloga

y el villancico, la comedia pastoril y de costumbres entraron en sus

obras por un cauce tan natural y tan nacional como la gran comedia

y la levantada tragedia en la jamás igualada Celestina. Y es que

en la época de los Reyes Católicos la persuasión del propio valer

en la gente española, despertada al estruendo de tantos triunfos y

maravillosos acontecimientos, la hizo volver sobre sí, y sacudiendo

de sí los escritores las puerilidades en que hasta entonces se habían

entretenido, sobando los sosos y ficticios decires de la muerta y

erudita escuela galaico-portuguesa, las no menos extranjerizas trovas

de la simbólica imitación dantesca y petrarquesca, á lo Juan de Mena

y sus discípulos, sacaron del fondo popular y verdaderamente nacional

los tesoros enterrados y hollados soberbiamente siglos había por

los antiguos eruditos, y aliándose los eruditos con los populares,

haciéndose todos unos, comenzaron á cantar y á escribir en romance

puro y castizo, desenterraron la épica nacional del _Romancero_,

ennoblecieron las villanescas y cantarcillos populares, pintaron los

rufianes y celestinas, las hembras del partido y los pastores, tal

cual eran en España, haciéndoles hablar el popular lenguaje; en una

palabra, dejándose de extrañas erudiciones y de imitaciones falseadas,

nuestros escritores sacaron del pueblo el arte verdaderamente nacional,

que yacía menospreciado y desconocido. Eso y nada más que eso es el

_Romancero_, la _Celestina_, las _Églogas_ y farsas de Juan del Enzina

y Lucas Fernández, la mística de Íñigo de Mendoza y Juan de Padilla, el

lenguaje de Pulgar, Valera y Herrera.

Historia de la lengua y literatura castellana, Tomo 1 · 第 41 / 59 段