FERRÚS, exceptuando al canciller Ayala, su amigo; tenemos de él cinco
composiciones, en las que cita los héroes bíblicos, greco-romanos y
caballerescos, entre éstos á Amadís, con la advertencia de que ya
se leían tres de los cuatro libros que componían la obra, refundida
después por Garci Rodríguez de Montalvo. El más copioso (más de
un centenar de versos) y de más valer que Ferrús, es el burgalés
ALFONSO ÁLVAREZ DE VILLASANDINO ó de ILLESCAS, _gran decidor_, según
Santillana, y demasiadamente ponderado por su amigo Baena, que le
atribuye _gracia infusa_. Alquilaba su arte, de que vivía, á cuantos le
pedían coplas, y se enamoraba por su cuenta á cada paso, poéticamente
por lo menos, ya de reinas é infantas, ya de moras plebeyas, carnal
ó platónicamente. Procaz é insolente cuando denuesta, hasta frisar y
aun pasar de lo soez, no le embarazó para ser el poeta más buscado de
la corte y llegar á ser caballero de la Banda. Perdió al juego sus
dineros, y con los años, la sal de sus versos, y vióse anticuado, y
además, ya en 1424, "viejo, cano, calvyllo y lleno el rostro de arrugas
y el cuerpo de bizmas de socrocio". No pasa Villasandino de ser el más
fácil versificador del _Cancionero de Baena_.
Aunque algo menos, no deja de serlo GARCI FERRANDES DE JERENA y tan
descuadernado de vida como Villasandino. Perdiéronle las moriscas
juglarescas, enamorándose de una "pensando que avia mucho tesoro",
casóse con ella perdiendo el favor en la corte de Juan II y "falló
que su mujer non tenia nada". Metióse despechado á ermitaño fingido y
simulando peregrinar á Jerusalén, dió con su cuerpo en Málaga, donde
se circuncidó abrazando el mahometismo, hasta que trece años después,
el 1401, volvió del reino de Granada viejo, pobre y cargado de hijos,
habidos los más en la hermana de su mujer, y arrepentido, acabó en
Castilla entre los escarnios de los poetas, sus antiguos compañeros.
Sus poesías, peores que las de Villasandino, y es bastante decir.
El COMENDADOR FERNÁN SÁNCHEZ TALAVERA filosofa como escéptico y
fatalista, proponiendo la cuestión de predestinados y precitos, en
la que tomaron parte el canciller Ayala, un paje de Juan I, Ferrán
Manuel de Lando, un monje de Guadalupe, fray Alonso de Medina, un judío
converso y escribano del Rey, Garci Álvarez de Alarcón, un médico moro
de Guadalajara, Mahomat-el-Xartosse, un franciscano de León, fray Diego
de Valencia. Pero el _desir_ "que está muy bien fecho é bien ordenado é
sobre fermosa invencion", que dice Baena, de Sánchez Talavera es el que
compuso á la muerte del almirante Ruy Dias de Mendoza, parecido á las
coplas de Jorge Manrique, y no menos el que compuso sobre las "vanas
maneras del mundo".
FRAY MIGIR, capellán del Obispo de Segovia, es autor de un sermón
fúnebre que don Enrique III dirige á los mortales desde su tumba de
Toledo.
Atildado versificador era el ARCEDIANO DE TORO, que escribió tres
poesías en gallego y el testamento satírico. Gallego de escuela, lengua
y nacimiento, poeta insípido y sólo famoso por la leyenda trágica del
amor adúltero, fué MACÍAS, si hemos de dar crédito á Juan Rodríguez
del Padrón, que dice fué su mayor amigo este extraño personaje, acaso
de realidad más legendaria y simbólica que efectiva. Puede verse en la
_Antología_ de M. Pelayo (t. IV, pág. LVIII...). Fuera de Rodríguez del
Padrón y Fernán Pérez de Guzmán, de quienes ya se trató, los demás de
la escuela gallega, ó si se quiere provenzal, son poetillas de menor
cuantía ó Mecenas aristocráticos.
La escuela toscana de los imitadores de Dante y más adelante de
Petrarca y Boccaccio, preparó el Renacimiento en España. El más antiguo
y como fundador de la escuela sevillana fué el genovés, en Sevilla
avecindado, MICER FRANCISCO IMPERIAL, el mejor poeta del _Cancionero de
Baena_, primer imitador de Dante, predecesor de Boscán y manejador del
endecasílabo italiano; pero fué poeta que no sabía volar por sí, sino
con las plumas arrancadas á la _Divina Comedia_, pegadas peor ó mejor á
su propósito. Tal es el _Desyr de las Siete Virtudes_, su mejor y más
larga poesía, casi traducción á retazos del _Paraíso_ y _Purgatorio_.
Siguiéronle, si no en el endecasílabo, que no vuelve á sonar desde
Santillana, en la alegoría dantesca, por lo menos, un enjambre de
sevillanos, que luego trajeron la innovación á la corte castellana,
y que por lo menos sustituyeron á la degenerada y paliducha poesía
cortesana de la antigua escuela galaico-portuguesa, nuevo calor de
vida, tonos vivos y brillantes y hasta atrevimientos desusados y pompas
de juveniles arreos. El más señalado fué RUY PÁEZ DE RIBERA, "ome muy
sabio y entendido", aunque, acaso por lo mismo, reducido á pobreza,
con ser vástago de la ilustre familia de Perafán de Ribera, Adelantado
de Andalucía, cuyos descendientes fueron Marqueses de Tarifa y Duques
de Alcalá. De la pobreza soberbia y malsufrida sacó aquellos fuertes y
bien sentidos versos del _Proceso que ovieron en uno la Dolencia é la
Vejez é el Destierro é la Pobreza_, y otros de lástimas y dolencias.
DIEGO y GONZALO MARTÍNEZ DE MEDINA, hijos del tesorero mayor de
Andalucía, eran de los Medinas sevillanos, de los cuales Diego se
hizo al cabo fraile Jerónimo en Buenavista y escribió acaso la poesía
_contra el amor mundanal_; Gonzalo sobrepujó á su hermano y satirizó
y mordió fieramente á prelados y jueces, validos y encumbrados, "ome
muy sotil é intrincado en muchas cosas é buscador de muy sotiles
invenciones", y sobre todo, "muy ardiente é suelto de lengua".
Citemos solamente al dominico FRAY LOPE DEL MONTE, al franciscano
FRAY ALONSO DE LA MONJA, á los cordobeses GÓMEZ PÉREZ PATIÑO y
PEDRO GONZÁLEZ DE UCEDA, luliano el último y autor de una fantasía
humorística ó sueño fantástico y de una disputa entre los colores,
_Amore indice_.
El que llevó á Castilla la innovación dantesca fué FERNÁN MANUEL DE
LANDO, doncel que fué de Juan I y de valimiento en la corte durante la
menor edad de Juan II, "imitó más que ningún otro á Micer Francisco
Imperial, fiçο asymesmo algunas invectivas contra Alonso Álvarez",
dice Santillana, y contra "letrados e frayles faldudos", podía haber
añadido, que "fablaban sin orden como tartamudos". En la contienda
tomaron parte varios poetas y hasta Baena, que califica la poesía de
Lando de "borruna, desdonada, muy salobre y de madera flaca", llevando,
en cambio, muy buenos palos del guerrero Ferrán Manuel, y bien
merecidos, porque el pelo de la dehesa de su bajo nacimiento no pudo
desecharlo nunca en la corte, soltando chocarrerías groseras y torpezas
en las muchas contiendas que su vanidad literaria y su insolencia
promovieron con Lando, Villasandino, don Juan de Guzmán, Íñigo de
Estúñiga, Pero García de Herrera, Álvaro de Cañizares, Gonzalo de
Quadros, Soria, Vinuesa, Ruiz de Toro, García de Ría y con todo bicho
viviente. Era, aparte de esto, de sutil ingenio y gran versificador,
con lo cual, junto con sus rastreras artimañas, se hizo un justador de
cuidado en las lides cortesanas.
=347.= En el _Cancionero de Baena_ hallamos los últimos ecos
de la escuela galaico-portuguesa en Castilla y los primeros
sones del arpa alegórica dantesca, que vaticinan la venida del
Renacimiento italiano. Época de transición en los asuntos, en
la manera, en el estilo, en el lenguaje y en la métrica. Nada
hay, por consiguiente, de acabado y macizo en aquella cáfila
de poetas que bulleron en la corte de casi cuatro reyes; pero
se ve que una nueva aurora apunta, lo pulido se baraja con
lo grosero, como las primeras luces batallan con las nieblas
de la noche que se va. Abusan de la alegoría, como niños
que no dejan de las manos los primeros días el juguete que
acaban de regalarles; hacen, con todo, esfuerzos por elevar
el pensamiento, por colorear y robustecer el estilo, por
crear el lenguaje poético, por domeñar el nuevo metro. Si no
lo consiguen del todo, no son menos loables sus esfuerzos.
"Gracias á la influencia de Italia y también de la antigüedad
latina, escribió Puymaigre (_La Cour Littéraire_, t. I, pág.
97), pudo la poesía española del siglo XV producir páginas como
entonces no se escribían en Francia, muy alejada todavía de los
modelos italianos y latinos: sólo un siglo después las mismas
relaciones produjeron entre nosotros efectos análogos, pero
menos brillantes".
Los metros del _Cancionero_ pueden reducirse al endecasílabo,
con acentuación sáfica, y á veces cojitranco, no sé si debida
la cojera al amanuense; y al dodecasílabo de cuatro cadencias
con cesura intermedia, dispuesto en estancias de ocho versos
y comúnmente llamado _metro de arte mayor ó verso de Juan de
Mena_, aunque ya lo había usado el canciller Ayala. No se sabe
ni cómo ni cuándo nació ó entró en Castilla este segundo metro
ni la estrofa. Tal vez es indígena y nació del trímetro yámbico
senario, como dijo Nebrija, que también los llamó _adónicos
doblados_. Aparecen por primera vez los versos de doce sílabas
en las _Cantigas_; pero no las estancias de ocho versos:
"Por ende un miragre aquesta reyna
sancta fes muy grand á una mesquina".
(_Cant._ XXVI).
Las coplas de arte mayor, aunque no combinadas como después, se
entrevén por primera vez en Hita (_De la Pasión_, copla 1049).
Digo se entrevén, suponiendo interna la rima, que por estar
bien manifiesta, yo he dividido en los verdaderos _senarios_ ó
_adónicos doblados_ de Nebrija:
"Myércoles á terçia
El cuerpo de Xristo
Judea l' apreçia:
Es' ora fué visto
Quan poco lo preçia
Al tu Fijo quisto
Judas el que l' vendió, su discípulo traydor".
"La Poetrya é gaya sciencia, dice Baena en el prólogo, es una
escriptura é composicion muy sotil é byen graciosa, é es dulce
é muy agradable á todos los oponientes é rrespondientes della é
componedores é oyentes, la qual sciencia es avida é rrecebida
é alcanzada por gracia infusa del Señor Dios, que la da é la
embya é influye en aquel ó aquellos que byen é sabia é sotyl
é derechamente la saben fazer é ordenar é componer é limar é
escandir é medir por sus pies é pausas é por sus consonantes
é syllabas é acentos é por artes sotiles é de muy diversas
singulares nombranzas, é aun assymismo es arte de tan elevado
entendimiento é de tan sotil engeño, que la non puede aprender
nin aver nin alcanzar nin saber byen nin como debe, salvo todo
ome que sea de muy altas é sotiles invenciones é de muy elevada
é pura discreción é de muy sano é derecho juycio é tal que haya
visto é oydo é leydo muchos é diversos libros é escripturas
é sepa de todos lenguajes é aun que aya cursado cortes de
Reyes é con grandes señores é que aya visto é platicado muchos
fechos del mundo é finalmente que sea noble fidalgo é cortés é
mesurado é gentil é gracioso é polido é donoso é que tenga miel
é azúcar é sal é ayre é donayre en su rrasonar é otrosy que sea
amador é que siempre se prescie é se finja de ser enamorado,
porque es opinion de muchos sabios que todo ome que sea
enamorado, conviene á saber, que ame á quien deve é como deve é
donde deve, afirman é disen que tal de todas buenas doctrinas
es dotado". Aquí está el criterio de la poesía de aquel tiempo
y de los poetas del _Cancionero_: poesía cortesana de amores
cortesanos hecha sutil y cortesanamente por cortesanos polidos,
algo leídos y mejor apuestos. El _Cancionero de Baena_ es de
un valor que no tiene precio, no por las poesías, que pocas
veces son otra cosa que versificaciones, sino porque nos pinta
la sociedad literaria y cortesana de casi cuatro reinados,
la historia interna en gran parte del siglo XV. Es un rico
monumento histórico y filológico, más bien que poético.
=348.= El original del _Libro de Trovas_, presentado por Baena
á don Juan se conservaba todavía en la Cámara Real de la Reina
Católica, según consta por el inventario de sus libros. La
copia única que dura la examinó en El Escorial Rodríguez de
Castro; sacada para los trabajos de una comisión literaria que
entendía en continuar la colección de Tomás Antonio Sánchez,
fué vendida por los herederos de José Antonio Conde, uno de los
de la Junta, y adquirióla en subasta en Londres la Biblioteca
Nacional de París en 1.140 francos; allí sigue clamando por su
dueño. Ed. P. J. Pidal, Madrid, 1851, sacada de las copias de
Eugenio de Ochoa sobre todo, con muchas faltas, y _Glosario_
en que trabajó Pascual de Gayangos, é _Introducción_ de Pidal;
F. Michel, Leipzig, 1860, 2 vols., sin consultar el manuscrito
de París. Consúltense los estudios de Pidal en su edición;
Leopoldo A. de Cueto, _Revue de Deux Mondes_, 15 mayo 1853;
Milá y Fontanals, _Opúsculos literarios_, t. I; Fernando J.
Wolf, _Studien_; José Amador de los Ríos, _Hist. de la Liter.
Esp._, t. V; Puymaigre, _La Cour Littéraire de don Juan II_, t.
I: M. Pelayo. _Antología de Poet. lír. castell._, t. IV, págs.
38-45.
=349.= Garci Fernández de Gerena. Consúltese: L. Dolfuss,
_Études sur le moyen âge espagnol_, París, 1894, págs. 287-309.
Francisco Imperial. Consúltense: P. Savj-López, _Un imitatore
spagnuolo di Dante nel' 400_, en _Giornale Dantesco_ (1896),
t. III, págs. 465-469; M. Chaves, _Micer Francisco Imperial:
apuntes bio-bibliográficos_, Sevilla, 1899; R. Sanvisenti, _I
primi influssi di Dante, del Petrarca e del Boccaccio sulla
Letteratura spagnuola_, Milano, 1902.
Macías. _Poesías_, ed. H. A. Rennert, en _Μacias_, _o
Namorado_, _a Galician trobador_, Philadelphia, 1900;
_Cancioneiro Gallego-Castelhano_, ed. H. R. Lang,
New-York-London, 1902. Consúltese: M. Menéndez y Pelayo,
_Antología de poetas líricos_, etc., t. IV, págs. LVII-LXII.
=350.= En 1445 se escribieron las _Coplas de ¡Ay panadera!_, que
algunos atribuyen á Juan de Mena y otros á Rodrigo de Cota. Ed. B. J.
Gallardo, _Biblioteca_, t. I, col. 613-617.
=351.= En 1446 compuso DON ÁLVARO DE LUNA el _Libro de las claras e
virtuosas mugeres_, impreso en 1891 por la Sociedad de Bibliófilos
Españoles con un prólogo de Menéndez y Pelayo. Pero para ello no se
tuvieron en cuenta los dos manuscritos de la Biblioteca Salmantina y
del Real Palacio, coetáneos del autor, sino sólo el de Villaumbrosa.
Teniéndolos en cuenta reimprimiólo don Manuel Castillo en 1909, con el
_proemio de Juan de Mena_, que trae el manuscrito del Palacio Real, y
con un vocabulario. Imita á Boccaccio: "E dize el dicho iohan vocaçio
que" (página 151). El estilo es noble; la construcción, corriente; bien
rodado el período, sin los tropiezos ni latinismos de otros escritores
de su tiempo.
=352.= _Año 1447._ GUTIERRE DÍAZ DE GÁMEZ ó DÍEZ DE GAMES (1379?-1450),
viejo abanderado y leal servidor de Pero Niño, escribió la historia
verdaderamente maravillosa y entretenida de su señor desde 1379 hasta
1446, con el título de _El Victorial_, libro sin acabar, comenzado
probablemente hacia 1431 y publicado en 1782, con bastantes lagunas,
por Llaguno y Amirola, con el título de _Crónica de don Pero Niño,
conde de Buelna_. El autor levanta de modo á su héroe, le hace tan
valiente, tan caballero, tan agradable y bienafortunado, que se deja
querer del lector como de cuantos le trataron. Escribe con alteza de
sentimientos, con erudición bien ajustada, en estilo tan llano y sin
embargo tan artístico, pintoresco y elocuente á veces, que se lee esta
obra de viajes con el afán de una novela moderna. Como su amo, era
hombre experimentado, leído y conocedor de la alta sociedad, no sólo de
España, sino de Francia é Inglaterra.
=353.= Fué Pero Niño conde de Buelna desde 1431; tuvo á su
soldada, como trovador de sus juveniles amoríos, á Álvarez de
Villasandino (_Cancionero de Baena_, 10, 32, 33, 42), y compuso
su propio epitafio, en el cual dice que "fué siempre vencedor e
nunca vencido, por mar e por tierra".
Gutierre Díez de Games. _Crónica de don Pedro Niño, Conde de
Buelna_, ed. E. de Llaguno y Amirola, en _Crónicas españolas_,
t. III, Madrid, 1782; ed. L. Lemcke, _Bruchstücke aus den noch
ungedruckten Theilen des Victorial_, Barburg, 1865; trad.
francesa de A. de Circourt y Th. de Puymaigre, París, 1867
[contiene los pasajes suprimidos por E. Llaguno y Amirola].
=354.= _Año 1449._ PEDRO DÍAZ DE TOLEDO, que floreció en
tiempo de Juan II y vivía en 1499 ya muy viejo, oidor,
referendario y consejero de Juan II, capellán del Marqués de
Santillana, canónigo de Sevilla (1477), provisor de Toledo
(1483), primer obispo de Málaga (1487). _Dialogo e Raçonamiento
en la muerte del marqués de Santillana_, de filosofía y
erudición bíblica y gentílica (Ms. de la bibl. del Duque de
Osuna). _Comentario á los proverbios de Santillana y á los
proverbios de Séneca_ (antes de 1450). _Introducción al libro
de Platón llamado Fedón_ (Ms.). Tradujo algunas obras de
Aristóteles. Véanse, acerca de Díaz de Toledo: A. Paz y Meliá:
_Opúsculos literarios de los siglos XIV á XVI_ (Madrid, 1892);
y A. Bonilla: _Ion, diálogo platónico, traducido del griego_
(Madrid, 1901).
=355.= _Año 1450._ DON PEDRO (1429-1466), condestable de Portugal
y después Rey de Aragón (1464-1466), á quien Santillana dirigió su
célebre _Carta_, fué por causas políticas echado de Portugal (1449),
vivió en Castilla siete años (1449-1456), durante los cuales aprendió
el castellano. Escribió _Coplas del contempto del mundo_, una _Satyra
de felice e infelice vida_, imitación del _Siervo libre de Amor_, de
Rodríguez de la Cámara; una _Tragedia de la insigne Reyna doña Isabel_,
con recuerdos de Job, Boecio y Boccaccio, en diálogo, en prosa y verso.
Es el más antiguo portugués de la literatura castellana, salvo el
autor del _Poema de Alfonso XI_, si fué portugués también. Es tan mal
escritor en prosa como Mena y su discípulo en verso, con sus defectos y
algunas de sus virtudes. En todas sus obras no hace más que desahogar
la melancolía y desengaños de su propia vida. La prosa latinizante é
hiperbatónica es á veces de lo más detestable que puede caer en gusto
humano.
=356.= El Condestable fué hijo del famoso infante don Pedro,
segundo de los hijos del maestre de Avis, infatigable
viajero, de quien nuestro vulgo dice que anduvo "las siete
partidas del mundo", y cuyas aventuras corren en un libro,
todavía reimpreso en 1873, _Historia del infante don Pedro
de Portugal_, y hay ediciones de Burgos, 1564; Zaragoza,
1570; Sevilla, 1595, etc.; murió víctima de la perfidia en la
sorpresa de Alfarrobeira (1449). Ha tratado de él Oliveira
Martins, _Os Filhos de don Joāo_, Lisboa, 1891. Por orden de
éste su padre, grande amigo de don Álvaro de Luna, envió en
su ayuda á su hijo el condestable de Portugal, aunque llegó
tarde, cuando ya la contienda se había decidido por las armas
en Olmedo. Allí le festejaron los vencedores y, sobre todo, el
Marqués de Santillana. _La Satyra de felice e infelice vida_
ha sido publicada por A. Paz y Meliá en el tomo de _Opúsculos
literarios de los siglos XIV á XVI_, de los Bibliófilos
Españoles, 1892. La _Tragedia_ la analizó Bellermann, _Die
alten Liederbücher der Portugiesen_, Berlín, 1840, págs. 29-31.
Editóla C. Michaëlis de Vasconcellos en el _Homenaje á M.
Pelayo_, Madrid, 1899; t. I, págs. 637-732. Las _Coplas_, en el
_Cancionero de Resende_; antes se atribuían, con el autor del
_Cancionero_, al "infante dom Pedro, filho del rrey dom Joam da
gloriosa memoria". M. Pelayo dice que son las mejores coplas de
aquel _Cancionero_, y Oliveira Martins que son "el documento
poético más notable de la literatura portuguesa de su tiempo".
Pueden verse en la _Antología_, de M. Pelayo, así como cuanto
se refiere á este autor en el t. VII, página cx, y t. II, pág.
263.
=357.= El Condestable de Portugal es el mejor de los poetas del
_Cancionero de Resende_, donde están las poesías de los poetas
portugueses cortesanos del siglo XV, casi todos bilingües y discípulos
de Mena y Santillana. Hay allí algunas composiciones de trovadores
castellanos, como Juan Rodríguez de la Cámara y Juan de Mena, y otras
de portugueses en lengua castellana, como de don Juan de Meneses,
Mayordomo mayor de los reyes don Juan II y don Manuel; de Fernán de
Silveira, de Álvaro de Brito Pestana, de Duarte de Brito, de don
Juan Manuel, hijo natural del Obispo de Guarda, y nieto del rey don
Duarte; del Conde de Vinioso, de Antonio Méndez de Portalegre, de
Ferreira, de Fernán Brandam, de Jorge Resende, de Francisco Omen, de
Duarte de Resende, de Luis Enríquez, de García de Resende, autor del
_Cancionero_, y de otros muchos, hasta ciento cincuenta.
=358.= En la primera mitad del siglo XV se escribió la _Danza de la
Muerte_, que con la _Totentanz_ de Lübeck (1463) y la _Danse Macabre_
de los Santos Inocentes de París, proceden de un original francés que
todavía no se conoce. Tras un breve prólogo llama la Muerte á los
mortales de todos estados á sus espectrales festejos, forzándolos á
tomar parte en la danza. Las 33 víctimas, un papa, un emperador, un
cardenal, un rey, etc., alternando siempre los del estado eclesiástico
con los del seglar, le responden en octavas.
=359.= Con razón dice M. Pelayo que esta obra es una concepción
exótica entre nosotros. "No parece sino que la alegría y la luz
de nuestro cielo y el espíritu realista de la misma devoción
peninsular ahuyentaban de España como de Italia estas visiones
macabras, estas fantásticas rondas de espectros, este humorismo
de calaveras y cementerios, que en regiones más nebulosas, en
Alemania y en el Norte de Francia, informa un ciclo entero de
composiciones artísticas, y no sólo se escribe, se representa,
se danza, sino que se pinta, esculpe y graba, y reaparece
dondequiera: en las letras de los misales y de los libros de
trovas, como en las vidrieras de las catedrales; y llega á
obtener en aquella universal pesadilla del siglo XIV cierto
género de siniestra realización histórica con las danzas de
epilépticos y convulsiones de San Guy, que interrumpían con
lúgubre y tremenda algazara el silencio de la noche y la
medrosa paz de los cementerios. Nada de esto llegó á España
sino muy tardíamente y por vía erudita" (_Antología de poet.
líric. cast._, t. III, pág. CXXXIX). De sus dos elementos, el
trágico y terrorífico, el elemento de la Muerte misma, bañado
todavía por los últimos reflejos del paganismo septentrional,
ni arraigó ni podía arraigar en España. Pero sí el de la
igualdad de todos ante la Muerte, que cuadraba con nuestro
espíritu democrático, dando lugar á la sátira social. Este
segundo es el que sobresale en la refundición castellana
presente y en otra de fines del siglo XV ó comienzos del XVI,
aumentada y ensanchada.
Hay quien la atribuye á esta época juzgando por la forma de los
versos, que dicen revelan progreso respecto de los tanteos de
Ruiz y de López de Ayala; yo creo que en Juan Ruiz hay tanta ó
mayor perfección métrica y no menos en algunos trozos de López
de Ayala. La importancia de esta obrilla está en ser un tanteo
de drama, puesto que alternan la muerte con un predricador,
dos donzellas, el padre santo, el emperador, el cardenal, el
rrey, el patriarca, el duque, el arzobispo, etcétera, etc., con
personas de todos estados y oficios, hasta el recabdador, el
sacristán y el santero, convidándoles ella á entrar en la danza
á todos, hasta treinta y tres, dándoles á entender que todos
habrán de morir.
Publicó la primera _Danza de la Muerte_ Ticknor en los
apéndices al tomo III de su _History of Spanish Literature_,
New-York, 1849; después, con mayor cuidado, Janer, en París,
1856, y en el tomo de _Poetas anteriores al siglo XV_;
últimamente, con todo esmero, R. Foulché-Delbosc, Barcelona,
1907, y C. Appel, _Beiträge zur romanischen und englischen
Philologie dem X deutschen Neuphilologentage überreicht von dem
Verein akademisch gebildeter Lehrer der neueren Sprachen in
Breslau_, Breslau, 1902, págs. 1-41. Consúltese: W. Seelmann,
_Die Totentänze des Mittelalters_, Leipzig, 1893. La segunda
la reprodujo Amador de los Ríos en los apéndices del tomo VII
de su _Historia de la literatura española_, transcribiéndola
del rarísimo ejemplar impreso por Juan Varela, de Salamanca, en
1529, que se guarda en el archivo capitular de Sevilla. Pasó al
drama en el siglo XVI en un auto sacramental del segoviano Juan
de Pedraza; después en el auto de las _Cortes de la Muerte_,
comenzado por el placentino Miguel de Carvajal y acabado por
Luis Hurtado de Toledo y á él alude el _Quijote_ (II, 11);
transformóse en el _Diálogo de Mercurio y Carón_, en manos de
Juan de Valdés y en las tres _Barcas_, en las de Gil Vicente.
=360.= Hacia el 1450, según Nicolás Antonio (_Bibl._, II, 247),
el zaragozano PEDRO DE CAVALLERIA escribió _Zelus Christi
contra Iudaeos, Saracenos et Infideles_, Venecia, 1592.
Hacia 1450 JUAN DE SAHAGÚN, cazador del rey don Juan II,
escribió _De las aves que cazan_. Comentólo Bertrán de la
Cueva, duque de Alburquerque (Nic. Ant., _Bibl._, II, 274).