_Literatura francesa._ Cronistas, Joinville (1224-1319) y

Froissart (1337-1410); poetas, Guillaume de Lorris († 1260)

y Jean de Meung († 1305); dramáticos y líricos, Adam de Le

Halle († 1286), Ruteboeuf (contemporáneo de Luis y Philippe le

Hardi), Eustache Deschamps († 1407).

_Literatura provenzal_: G. Molinier (hacia 1350), _Flors del

gay saber_ ó _Leys d'Amors_.

_Literatura italiana_: Petrarca (1304-1374), _Rime_, _Trionfi_

y obras latinas; Boccaccio (1313-1375), _Decamerón_,

_Filocolo_, _Filostrato_, _La Fiammetta_, _Il Ninfale

Fiesolano_, _Ameto_, _L'amorosa Visione_; Francisco de

Barberino (1264-1348), _I documenti d'Amore_, _Del reggimento

e costumi di donne_; Sacchetti (1335-1400); el historiador

Villani († 1348), Santa Catalina de Sena (1347-1380), _Cartas_;

Salutati, humanista.

=225.= Tres grandes escritores llenan el siglo XIV: don Juan Manuel,

cuentista moralizador; el Arcipreste de Hita, poeta de los grandes

del mundo; Pero López de Ayala, nuestro historiador más antiguo. El

espíritu de los tres es didáctico y de moralista, no menos que el de

Sem Tob, el único poeta de segundo orden, y el de los grandes prelados

y demás escritores eclesiásticos de este siglo. Al cual podemos llamar,

por consiguiente, _Época didáctica_, aunque el Arcipreste de Hita,

proponiéndose enseñar, además de hacerlo como nadie, narrando apólogos,

se levante como vate extraordinario y parezca y sea de hecho un lírico

y un dramático de los mayores que ha habido en España.

El lenguaje castellano erudito, el único que de esta época conocemos,

se hace más castizo y menos latino en estos autores, cobrando matices y

bríos, sobre todo en manos del Arcipreste, merced á su ingenio popular,

que le lleva á sacar del habla del vulgo otra más nueva y rica sátira,

de la que Berceo y los otros escritores del _mester de clerezia_

sacaban de los libros latino-eclesiásticos. El caudal léxico se

enriquece, hácese más doblegadiza y blanda la construcción y el engarce

de las frases, prefiérense los vocablos populares á los latino-eruditos

y el habla, en suma, toma mayor color y fuerza.

=226.= La _Vida de San Ildefonso_ debió de escribirse á poco de haberse

instituido la fiesta del santo en el Concilio de Peñafiel, en mayo de

1302. En sus 1034 alejandrinos procura el autor, beneficiado de Úbeda,

imitar la sencillez y unción de Berceo; pero no lo consigue por no

tener sentimientos ni orejas de poeta.

=227.= Al final de la _Vida_ declara el autor haber puesto en

metro la historia de la Magdalena, cuando era beneficiado de

Úbeda. El manuscrito es abominable y del siglo pasado, de donde

la publicó por primera vez Janer (1864); el códice original,

que estaba en San Martín de Madrid en tiempo de Sánchez, no se

sabe dónde para. Ed. Bibl. de Aut. Esp., t. LVII. Consúltense:

A. Restori, _Alcuni appunti su la Chiesa di Toledo nel secolo

XIII_, en _Atti della Reale Academia delle Scienze di Torino_,

1893, t. XXVIII, págs. 54-68.

=228.= Pertenece al _mester de clerezia_ el principal de los

monumentos _aljamiados_, esto es, escritos en romance con letras

arábigas ó hebraicas, compuestos por mudéjares, moriscos y judíos, la

_Historia de Yuçuf_ ó _Poema de José_, _Hadiç de Yuçuf_, que hizo algún

mahometano, sacando el asunto, no de la Biblia, sino de la duodécima

_sura_ ó capítulo del _Corán_, con añadiduras tradicionales entre moros

y judíos. Escrita para musulmanes esta historia del hijo de Jacob, nada

tiene del arábigo más que la invocación á Allah. En ella el principal

papel lo hace la infiel esposa de Putifar, llamada aquí Zuleika ó

Zalija. Está en la cuaderna vía y se lee con gusto por su apacibilidad.

=229.= Alfonso _el Sabio_ insertó este asunto en su _Grande e

General Estoria_ y fué varias veces contado en prosa castellana

por nuestros moriscos, como puede verse en un libro publicado

recientemente por Guillén Robles. El _Yuçuf_ se conserva en

dos manuscritos muy defectuosos, el más antiguo de los cuales

y el menos castellanizado permite afirmar que el autor fué

algún morisco aragonés de fines del siglo XIII ó principios

del XIV. Transcribiólo en letra vulgar Pascual Gayangos, y

se lo dió á Ticknor para que lo insertase en los apéndices

al tomo III de su _History of Spanisch Literature_, de donde

lo han copiado los demás. Se ha publicado después el texto

en letra arábiga. _El Poema de José_, ed. H. Morf, Leipzig,

1883; M. Schmitz, _Ueber das altspanische Poema de José_, en

_Romanische Forschungen_, 1901, t. XI, págs. 315-411 y 623-627;

Bibl. Aut. Esp., t. LVII (estas ediciones reproducen el Ms. de

la Bibl. Nacional de Madrid, la primera en letra arábiga, las

otras dos en letra latina), _Poema de Yúçuf_, ed. R. Menéndez

Pidal, en _Revista de Archivos_, 1902, t. VII, págs. 91-129,

276-309, 347-362 (reproducción del Ms. de la Academia de la

Historia de Madrid, en letra arábiga y latina). Consúltense: J.

Saraoīhandy, _Remarques sur le Poème de Yuçuf_, en _Bulletin

hispanique_, 1904, t. VI, págs. 182-193; J. D. M. Ford, _The

old Spanisch Sibilants_, en _Studies and Notes in Philology and

Literature_, Harvard University, 1900, t. VII, págs. 153-159;

Μ. Grünbaum, _Gesammelte Aufsätze sur Sprach-und Sagenkunde_,

Berlín, 1901, páginas 548-551, 563-593.

=230.= _Sobre los aljamiados_, etc.: Francisco Codera y

Zaidin, _Almacén de un librero morisco descubierto en

Almonacid de la Sierra_, en el _Boletín de la R. Academia

de la Historia_, 1884, t. V, págs. 269-276; Pablo Gil, _Los

manuscritos aljamiados en mi colección_, en el _Homenaje_

á Codera, Zaragoza, 1904, págs. 537-549; Pablo Gil, Julián

Ribera y Manuel Sánchez, _Textos aljamiados_, Zaragoza,

1888; Francisco Guillén Robles, _Leyendas moriscas_, Madrid,

1885-1886, 3 vols.; íd., _Leyendas de José, hijo de Jacob y

de Alejandro Magno_, Zaragoza, 1888, Bibliot. de Escritores

Aragoneses, t. V; Marcus Joseph Müller, _Morisco Gedichte_,

en el _Sitzungsberichte der Königl. bayer. Akademie der

Wissenschaften zu München_, 1860, Heft I, págs. 201-253;

Eduardo Saavedra, _Discurso_ sobre la literatura aljamiada,

1878, en las _Memorias de la Real Academia Española_, 1889, t.

VI, págs. 140-192 y 237-328.

=231.= En 1305 escribió en Monpesier BERNARDO GORDONIO el

_Libro de medecina_. _Las tablas de los ingenios._ _El

Regimiento de las agudas._ _El tractado de los niños con el

regimiento del ama._ _Las pronósticas._ Imprimiéronse en

Toledo, 1513; Madrid, 1697.

En 1305 celebró Fernando IV Cortes en Medina del Campo, cuyo

texto se conserva, así como el de las de Valladolid, 1307.

Recordemos que en 1309 MOISÉS-BEN-SHEM-TOB, de León, dió á

conocer el famoso libro llamado _Zohar_, en siro-arameo, y

parece haberse compuesto en el siglo I.

FRAY PEDRO PERPIÑANO DE RIU, carmelita, escribió por aquel

tiempo _Super Sententiarum libri IV. Quaestiones Sententiarum

libri II. In Psalmos. Sermones varios._

DON GONZALO DE HINOJOSA († 1319) obispo de Burgos desde 1313,

escribió _Abbreviatio historiarum Regum omnium Christianorum_.

FRAY ARNALDO DE ROSIGNOL, valentino, mercedario, escribió hacia

1314 un Comentario al cap. _Nunquam_ y _De consecratione_.

Hacia 1320 floreció el Doctor DULCÍFLUO ANTONIO ANDRÉS, teólogo

escolástico, discípulo de Escoto, franciscano aragonés,

escribió _Commentarii in artem veterem Aristotelis. In libros

sex principiorum Gilberti Porretani. In libros Peri-hermenias

Aristotelis. In librum divisionum Boethii. In octo libros

physicorum. In XII libros metaphysicae. In quatuor libros

Sententiarum._

Hacia 1322 floreció FRAY MIGUEL CARMELL, mercedario aragonés,

que escribió _In Canticum Canticorum_.

D. XIMEN PÉREZ DE SALANOVA, Justicia de Aragón, dicen escribió

un tomo de _Observantiae_; vivió hasta 1330. JAYME HOSPITAL

(hacia 1349), _Observantiae_. Otros comentadores de las leyes

aragonesas: JUAN PEDRO DE PATOS, PEDRO LANAJA, MARTÍN DE

PERTUSA, JUAN ANTICH BAGES, JUAN DEL RÍO, MARTÍN DE LARRAGA,

etc.

El M. PEDRO COMPOSTELANO escribió, hacia 1325, _De Consolatione

Rationis_, parte en verso. FRAY GUILLERMO RUBIO, franciscano

aragonés, escribió _In quatuor libros Sententiarum_.

=232.= El príncipe DON JUAN MANUEL (1282-1348) debe ponerse antes del

Arcipreste de Hita, por pertenecer más de lleno á la escuela didáctica

y del apólogo, tanto, que es el principal de ella. Nació en Escalona,

del infante don Manuel, postrer hijo de San Fernando, y de doña Beatriz

de Saboya, hija de Amedeo IV, conde soberano de dicho Estado. Perdió á

su padre á los veinte meses, quedando bajo la dirección de su madre,

que le dió por mayordomo á Juan Sánchez de Ayala, y por ayos á Gómez

Fernández de Orozco y á Alfonso García. Túvole en su casa y cuidó

de él don Sancho IV, acrecentando su herencia, con la cual labró el

Príncipe su castillo de Peñafiel, su preferida morada, fundando allí

mismo un monasterio de dominicos. En 1294, de doce años no cumplidos,

entró en tierra de Vera como Adelantado del reino de Murcia, venciendo

á los moros granadinos; peleó luego con aragoneses y navarros, que, en

paz ajustada en 1289 con los de la Cerda, tomaban villas y castillos

en Murcia y Alicante. Antes de los veinte negoció hábilmente, en

nombre de la reina doña María de Molina y de su hijo don Fernando,

con don Jaime II, logrando en premio la mano de la infanta aragonesa

doña Constanza, hija de don Jaime, para dentro de ocho años, por ser

muy niña todavía. Su mediación con los Infantes de la Cerda le valió

el señorío de Villena. Pero su ambición le lleva á asociarse con el

infante don Felipe contra don Juan _el Tuerto_ por la tutoría de don

Alfonso XI, y luego se alía con el segundo contra el primero y hasta

se declara contra el Rey, la Regente y sus cortesanos, declarándolos

reos de muerte. Gracias que el Rey le ganó para sí pidiéndole la mano

de su hija doña Constanza, á quien hizo Reina, dándole en cambio

castillos y alcázares y el título de Adelantado Mayor de la frontera

y del reino de Murcia, con lo cual, satisfecho, entró en el reino

de Granada, venciendo á Osmín á orillas del Guadalhorce. Otra vez

se levantó contra Alfonso XI, y ésta aliándose con los mismos moros

vencidos, añadiendo la "despedida, del Rey", y "desnaturamiento" del

reino, usando del "fuero de la tierra". Motivo, el haber encerrado el

Rey á su esposa, hija de don Juan Manuel, en el castillo de Toro. En

esto murió su mujer, doña Constanza de Aragón, año de 1327. Alióse

con doña Juana Núñez de Lara, viuda de don Fernando de la Cerda, y

ajustó las bodas de los dos hijos de ésta, tomando él la mano de doña

Blanca y ofreciendo á don Juan Núñez, alférez mayor del Reino, la de

doña María, hija de don Juan _el Tuerto_. Luego buscó amistades en

Portugal, ofreciendo al infante don Pedro la mano de su hija, la que

fuera Reina de Castilla, y fué aceptada. Solicitó, además, y logró el

apoyo del rey de Granada Mohammad III y, en fin, metió cizaña entre

los privados del Rey, atrayéndose algunos á su bando. Con esto pudo

luchar con su sobrino don Alfonso XI, turbando la tierra, hasta tener

que humillársele el Rey en 1328, rogándole se le juntase contra los

moros, ofreciéndole la libertad de su hija. Aceptado, vuélvese el

Príncipe contra los granadinos, venciéndolos en todas partes. Vuelto á

Castilla, arremete de nuevo contra el Rey, hace treguas con el moro,

desbaratando los planes de don Alfonso. Cansado éste, en 1331, de tío

tan tornadizo y revolvedor, dicen le convidó á comer á Villahumbrales,

con don Juan Núñez, con propósito de deshacerse de él, como lo hizo

con don Juan _el Tuerto_; pero esquiva el peligro, y más sañudo, hace

alianza con don Pedro IV de Aragón. Quiere don Alfonso arrebatarle

su hija doña Constanza para impedir la boda con el de Portugal y le

sitia en Garci-Muñoz, de donde escapa en 1336 y se "desnatura" otra

vez. Así anduvo dos años más, revolviendo en bandos á Castilla, hasta

que, mediando su suegra doña Juana Núñez, tuvo por bien allegarse al

Rey por centésima vez, ayudándole ésta contra los moros africanos y

granadinos y muriendo en paz con todos en 1349, después de asistir á

las Cortes de Alcalá mismo, y en agosto ya su hijo don Fernando se

halla en el cerco de Gibraltar como señor de Villena. Concurrió don

Juan Manuel á la batalla del Salado y á la toma de Algeciras, como uno

de los más valientes guerreros de su tiempo. Pocos como él supieron tan

gallardamente menear á la vez la pluma y la espada. Pero lo que pasma

es ver á un varón tan bullicioso y revolvedor, de tan desapoderada

ambición, de entrañas tan vengativas, de altanería tanta, que parecía

cebarse en luchas perpetuas con el Rey, con los de su propia casa,

con los que el día anterior fueron sus amigos, ponerse á escribir con

la serenidad y sosiego de un sabio, que no sabe dejar su rincón ni

desnudarse el casero brial. ¿Quién dijera, al leer sus graves escritos,

sus patriarcales consejos, sus severas sentencias, que el mismo día

de asentar tan apesadumbradamente la pluma en el pergamino le había

de volver á ver entre sus mesnadas desnudo el acero en la diestra,

encarnizados los ojos de cólera contra su real sobrino ó firmando tan

frescamente alianza con el moro enemigo de España ó desnaturalizándose

de su patria como un forajido? He aquí un caso en que la vida y

carácter de un escritor no solamente no concuerdan y aclaran sus

escritos, sino que los contradicen de todo en todo. Este guerrero, este

vengativo, este hombre de violentísimas pasiones y desgarrado proceder,

escribe con la gravedad de Séneca y la candidez de un niño inocente.

Las obras de don Juan Manuel son: 1. _Tractado que fizo don Juan

Manuel sobre las armas_... (publicado). 2. _Libro de los Castigos

et Consejos ó Infinido_ (publicado). 3. _Libro de los Estados ó del

Infante ó de las Leyes_ (publicado). 4. _Libro del Caballero et del

Escudero_ (publicado). 5. _Libro de la Caballería_ (inédito). 6.

_Crónica Abreviada_ (inédito). 7. _Crónica complida_ (inédito). 8.

_Libro de los Engennos_ (inédito). 9. _Libro de la Caza_ (publicado).

10. _Libro de las Cantigas ó Cantares_ (inédito). 11. _Reglas cómo se

debe trovar_ (inédito). 12. _Libro de los Sabios_ (inédito). 13. _Libro

del Conde ó Libro de Patronio ó Libro de los Enxiemplos_ ó _El Conde

Lucanor_ (publicado). 14. _Tractado en que se prueba por razon que

Santa Maria está en cuerpo et alma en Paraiso_ (publicado). Su mismo

autor preparó el texto de sus obras antes de 1335 y lo depositó en el

monasterio de dominicos de Peñafiel, pero el tal texto desapareció.

No poseemos el _Libro de la Caballería_, hecho hacia 1320-1322 á

imitación del _Libre del orde de Cauayleria_, de Raimundo Lulio; ni

el _Libro de los Engennos_ ó de máquinas bélicas; ni las _Reglas cómo

se debe trovar_; ni el _Libro de los Cantares_, escritos los tres

antes de 1329; ni el _Libro de los Sabios_, que poco más ó menos fué

compuesto por el mismo tiempo. El de los _Cantares_ lo tuvo Argote de

Molina (1549?-1597) y quiso imprimirlo después de editar el del _Conde

Lucanor_, donde hay cuartetas de cuatro, ocho, once, doce y catorce

sílabas y redondillas octosilábicas. La _Crónica Abreviada_ (entre

1320 y 1324) lo es de la _General_, de su tío Alfonso X. Perdióse

la _Crónica complida_ y acaso está resumida en el _Chronicon domini

Johannis Emmanuelis_. El _Libro de la Caza_ se compuso hacia 1325-1326,

y en el c. 8 se habla de dos halcones llamados _Lançarote_ y _Galván_,

lo que muestra que ya se conocían las novelas del ciclo bretón. El

_Libro del Caballero et del Escudero_ es imitación libre del _Libro

del orde de Cauayleria_ de Raimundo Lulio. La primera parte del _Libro

de los Estados_ está fechada en 22 de mayo de 1330 y es obra didáctica

alegórica en 150 capítulos. El _Libro de los castigos_ ó _Infinido_ (no

acabado) es una colección de consejos á su hijo don Fernando, hecha

hacia 1334; en el c. 26 escribe para el monje Juan Alfonso _Las maneras

de amor_, sobre la amistad. De la misma época es el _Libro de las

armas_, de los blasones y privilegios de su linaje.

El _Libro de los enxiemplos del Conde Lucanor et de Patronio_, en

cuatro partes, la más importante es la primera, en 51 capítulos; la

última lleva la fecha de 12 de junio de 1335. Debió de escribirse entre

1328 y 1335, antes del _Decamerón_, de Boccaccio, que se compuso entre

1348 y 1353. Ambas obras remedaron las _Mil y una noches_, haciendo

don Juan Manuel en su libro de califa con nombre de Conde Lucanor y

Patronio de Scheherazada. Son todos ejemplos ó apólogos con su moraleja

al fin, en versos que resumen la prosa del capítulo. Es la mejor obra

de don Juan Manuel, y en ella se muestra buen cuentista y narrador,

conciso y á la vez pintoresco, en hacer resaltar pormenores, hábil en

planear y desenvolver con gracia el caso, realista en aplicarlo á las

costumbres y gente de su tiempo y muy moral y severo en fondo y forma.

=233.= Advertencia al _Libro de Patronio_: "Et los libros que

él ha fecho fasta aquí son éstos: la _Coronica abreviada_, el

_Libro de los Sabios_, el _Libro de la Caballería_, el _Libro

del Infante_, el _Libro del Caballero et del Escudero_, el

_Libro del Conde_, el _Libro de la Caza_, el _Libro de los

Engennos_, el _Libro de los Cantares_. Et estos libros están

en el monasterio de los fraires predicadores que él fizo en

Peñafiel". Equivocando las últimas palabras, Pascual Gayangos

hizo un _Libro de los fraires predicadores_, de un capítulo

del _Libro de los Estados_. Argote de Molina dividió en dos

el _Libro del Caballero et del Escudero_. El mismo Gayangos

hizo otro libro titulado _De las maneras del Amor_, del final

del _Libro de los Castigos et Consejos_; pero no es más que

su final, como allí dice el mismo autor: "et asi lo porné en

este libro". En el prólogo que puso don Juan Manuel á sus

obras: "Todos los libros que yo fasta aqui he fecho son doce:

el primero tracta de la razon por qué fueron dadas al infante

don Manuel, mio padre, estas armas, que son alas et leones,

et por qué yo et mio fijo legitimo heredero et los herederos

del mi linaje podemos facer caballeros, non lo seyendo nos,

et de la fabla que fizo conmigo el rey don Sancho en Madrid

ante su muerte (_Tractado que fiso don Juan Manuel sobre las

armas que fueron dadas á su padre el infante don Manuel, et por

qué él et sus descendientes pudiesen facer caballeros non lo

siendo, et de cómo pasó la fabla que con el rey don Sancho ovo

ante que finase_)[21]. Et el otro de _Castigos et Consejos_,

que dó á mi fijo don Fernando, et son todas cosas que yo

probé. El otro libro es de los _Estados_. Et el otro es el

_Libro del Caballero et del Escudero_. Et el otro _Libro de la

Caballeria_, et el otro de la _Cronica Abreviada_, et el otro

de la _Cronica Complida_. El otro el _Libro de los Engennos_,

et el otro el _Libro de la Caza_, et el otro el de las _Reglas

como se debe trovar_". Aunque antes dijo que eran doce sus

libros, no hizo relación más que de once, y aquí olvida dos de

los allí apuntados.

De esto resulta que son trece los libros que él nombra; el

catorce de la lista lo publicó Gayangos, y Amador de los Ríos

le da el título de "_Libro sobre la Fe_, intitulado _ó Fray

Remon de Masquefa_, que tal vez sea el omitido por el copiante

al transferir el prólogo general de todas las obras" (_Hist.

crít. de la Liter. Esp._, 1863, t. IV, pág. 234). Argote de

Molina publicó el _Conde Lucanor_ en Sevilla, 1575, del cual

se han hecho otras ediciones: Madrid, 1642; Stuttgart, 1840;

Barcelona, 1853. Pero la mejor es la de Knust, Leipzig, 1900,

sacada del mejor códice (Bibl. Nac., 6.376, antes S-34);

la de Krapf, Vigo, 1902, reproduce el códice del Conde de

Puñonrostro, hoy de la Academia Española, sin las adiciones de

los otros, aunque sólo tiene la primera parte. Los códices son,

además de los dos citados, otro de la Nacional (4.236, antes

M-100), el de Gayangos, hoy en la Nacional (1.190), y el de la

Academia de la Historia (Est. 27, gr. 3, E-78). Gayangos dió á

luz los números 4, 1, 2, 3, 13, 14. José Gutiérrez de la Vega

publicó el _Libro de la Caza_, Bibl. Venatoria, Madrid, 1879.

=234.= Leyendo á don Juan Manuel echamos menos lo que después hallamos

en la prosa artística del Renacimiento, ese buscar de palabras, frases

y metáforas, que condensen más ceñidamente el pensamiento, hagan

resaltar un toque, varíen el estilo, ya con mayor atropello, ya con

espacioso sosiego, pinten las cosas, distingan colores y sentimientos.

Los primeros renacentistas del siglo XV, como Santillana y el de

Villena, buscan por otro camino la novedad y la redondez de las lenguas

clásicas por medio del hipérbaton, desaforado las más veces, por el uso

de latinismos que desvirtúan el lenguaje. En don Juan Manuel no hay la

menor huella ni de lo uno ni de lo otro. Escribe con una sencillez de

niño que ignora los secretos del arte, no ha caído todavía en la cuenta

de que pueda escribirse de otra manera. Estamos en la niñez de la prosa

castellana. Véase, por ejemplo, cómo en el _Libro de la Caza_ menudea

la conjunción _et_, cómo corta cada frase de por sí, sin cuidarse de

engarzarlas en un todo más armónico. En esto le ganó su abuelo Alfonso

X, el cual gasta un ropaje más rozagante para envolver sus reales

leyes, un estilo como imperial y cesáreo, y en la _Crónica_ mayor

particularidad en los pormenores y en toques de color, que ofrecen

escenas tan menudas y sentidas como las de _Mio Cid_. Don Juan Manuel

desconoce la manera de dar color y amplitud á su decir, deja correr la

pluma con una sencillez paradisíaca. Acaso se acomode más esta cualidad

á los asuntos que trata, al apólogo y á los consejos que da un tan

elevado magnate á su hijo y á sus súbditos. Porque esa sencillez y no

buscada naturalidad nada tienen de bajo y de arrastrado; antes una

señoril elevación y una dignidad ahidalgada mantienen siempre en su

punto la llaneza del estilo.

[Ilustración: _Crónica de Don Jaime el Conquistador._ (Siglo XIV, Códice

de Poblet, Biblioteca de San Juan).]

No alardea don Juan Manuel, que bien pudiera, de erudiciones

empalagosas, como los autores renacentistas. Su erudición está en los

consejos, sentencias y cuentos, á la manera oriental eslabonados, que

parecen se traen de la mano unos á otros, sin extremar el enchufado,

como en las _Mil y una noches_ acontece. En el lenguaje no faltan voces

propias y particulares, mayormente en el _Libro de la Caza_, aunque

no sea tan rico como el del Arcipreste de Hita, que por allegarse más

al pueblo y ser tan soberano poeta y juglar de castiza cepa, gana en

riqueza de vocabulario á todos los autores de la Edad Media. Tampoco

tiene su gracejo, su alegría, y menos su ironía socarrona el príncipe

don Juan Manuel, el cual nunca desciende de su gravedad principesca ni

se mezcla con la gente villana de plazas y encrucijadas.

=235.= El infante Juan Manuel, _Obras_, ed. P. de Gayangos,

Bibl. de Aut. Esp., t. LI; _Libro de las tres razones_, ed.

A. Benavides, en _Memorias de don Fernando IV de Castilla_,

Madrid, 1860, t. I, págs. 352-362; _Libro de los Estados, ó

del Infante_, ed. A. Benavides, _Memorias de don Fernando IV

de Castilla_, Madrid, 1860, t. I, págs. 444-599; _El Conde

Lucanor_, ed. H. Knust [y A. Birch-Hirschfeld], Leipzig,

1900; _El Conde Lucanor_, ed. E. Krapf, Vigo, 1898; _El Conde

Lucanor_, ed. E. Krapf, Vigo, 1902; _Libro de la Caza_,

ed. J. Gutiérrez de la Vega, en _Biblioteca venatoria_,

Madrid, 1877, t. III; _Libro de la Caza_, ed. G. Baist,

Halle, 1880; _El Libro del Cauallero y del Escudero_, ed.

S. Gräfenberg, en _Romanische Forschungen_, Erlangen, 1893,

t. VII, págs. 427-550; _La Cronica complida_, ed. G. Baist,

en _Romanische Forschungen_, Erlangen, 1893, t. VII, págs.

551-556. Consúltense: G. Baist, _Alter und Textüberlieferung

der Schriften don Juan Manuels_, Halle, 1880; R. Menéndez Pidal

[recensión de las obras publicadas por los señores Gräfenberg

y Baist, en _Romanische Forschungen_, t. VII], en _Revista

Crítica_, etc., Madrid, 1896, t. I, págs. 111-115; Sra. de

Menéndez Pidal, en _Romania_ (1900), t. XXIX, págs. 600-602; F.

Dönne, _Syntaktische Bemerkung zu don Juan Manuels Schriften_,

Jena, 1891; F. Hanssen, _Notas á la versificación de Juan

Manuel_, en _Anales de la Universidad de Chile_ (1901), t. CIX,

págs. 539-563; A. Giménez Soler, _Un autógrafo de don Juan

Manuel_, en _Revue hispanique_ (1906), t. XIV, págs. 606-607;

A. Giménez Soler, _Don Juan Manuel_ (en publicación).

Historia de la lengua y literatura castellana, Tomo 1 · 第 27 / 59 段