=196.= Según la tradición, colaboraron en la _Crónica general_

Egidio ó Juan Gil de Zamora, franciscano y maestro de Sancho

IV; Jofre de Loaysa, Martín de Córdoba, Garci Fernández de

Toledo y Suero Pérez, obispo de Toledo. Alfonso X diseñó la

traza y debió de enmendar, como solía, el lenguaje; pero la

variedad de estilos muestra que fué obra de más de uno. Hay

fábulas y anacronismos, como la venida de Mahoma á Córdoba, y

se citan fuentes arábigas de lo que del Cid se cuenta, como

en el c. 911: "Et diz Abenalfarax en su arauigo, onde esta

estoria fué sacada". El prólogo es traducción de la _Crónica_

de Jiménez de Rada, el cual, juntamente con Lucas de Túy, fué

uno de los autores más consultados, y no menos los _cantares de

gesta_, populares sin duda por aquel tiempo, de los cuales se

hallan desleídos en prosa muchos trozos y hasta versos enteros,

trasparentándose el asonante.

El texto de la _Crónica general_ fué publicado por Florián

de Ocampo, Zamora, 1541, y después varias otras veces;

pero Menéndez Pidal lo ha devuelto á su primera extensión,

Madrid, 1906, Nueva Bibl. de Autor. Españoles, t. V. Según

sus investigaciones, el primer manuscrito derivado del texto

original fué la _Crónica abreviada_, compuesta (1320-1324)

por don Juan Manuel, sobrino de Alfonso X; el segundo es una

refundición que encierra una versión de la crónica de Abubekr

Ahmed-ben-Mohammed-ben-Musa (Al-Rasi), y que se acabó el 21

de enero de 1344, de donde el práctico rótulo de _Crónica de

1344_; después hubo otra refundición, que se ha perdido, pero

que está representada por la _Crónica de veinte Reyes_, la

_Crónica de los Reyes de Castilla_ y la impresa por Ocampo, que

se llama _Tercera crónica general_.

=197.= Las _Siete Partidas_, en las que trabajaron Fernando Martínez,

Roldán, Jacobo _El de las Leyes_, es la obra de mayor importancia de

Alfonso X, documento preciosísimo histórico, social, lingüístico,

literario y, sobre todo, legal.

El _Libro de las Tablas Alphonsies_ se acabó en 1252 y

en ellas trabajaron Jehudah-bar-Moseh-ben-Mosca, y Rabí

Zag-ben-Zaqut-Metolitolah ó el Toledano. Los catorce _Libros del Saber

de Astronomía_ fueron mandados traducir ó compilar por Alfonso X, el

cual cuidó del lenguaje, pues como dice en el prefacio del _Libro de

la Esfera_ (1259): "tollió las razones que eran sobejanas e dobladas e

que non eran en castellano derecho, e puso las otras que entendió que

complian, e cuanto al lenguaje enderezóle él por sí".

Otras obras de Alfonso X son el libro de _Açedrez_ ó ajedrez, el

de las _Tablas e los Dados_, y el de _Montería_ ó _Tratado de la

Venación_, que cita don Juan Manuel, y no se ha hallado hasta hoy;

el _Septenario_ ó tratado de las siete artes liberales (trivium y

quadrivium), enciclopedia de la ciencia de entonces, como el _Tresor_,

de Brunetto Latini, que habrá de verterse poco después.

En 1255 promulgó Alfonso X el _Fuero Real_. Añadió las _Leyes de

los Adelantados mayores_, que faltaban en el _Fuero Real_ y el

_Ordenamiento de las Tafurerías_ en 1276.

Paul Groussac ha puesto en duda la atribución de las _Cantigas_ á

Alfonso X, pero aunque algunas ó muchas de ellas sean de otros autores,

todavía no se han traído pruebas ciertas contra su autenticidad.

=198.= La edición de la Academia de las _Partidas_ es según el

texto más lato, puesto "en otro lenguaje algo distinto del que

se usaba un siglo antes", como todos convienen, por Alfonso

XI, en 1348. El texto más concreto, y es el de don Alfonso X,

se halla en los códices de la Biblioteca Real 2.º y 3.º, y en

los escurialenses 1.º, 2.º y 4.º, y en el 1.º toledano, el

cual, según el P. Burriel, y según su letra de albalaes, parece

escrito en tiempo del mismo rey Alfonso X. El escurialense 4.º

está en lemosín, traducido, según se cree, para el uso de los

Reyes de Aragón y aun se sospecha que para don Pedro IV, que

comenzó á reinar en 1336: este texto del códice lemosín debió,

por consiguiente, ser el oficial.

=199.= Los _Libros del saber de Astronomía_ son: 1.º. _Libro

de la octava sphera et de sus XLVIII figuras_, traducido

del arábigo por Jehudah-ha-Cohen y el clérigo Guillén, hijo

de Remon d'Aspa. 2.º. _Libro de la sphera redonda_. 3.º.

_Libro del Alcora ó de la Sphera_, escrito en árabe por

Costa-ben-Luca, y vertido al castellano por los mismos antes

citados, el primero de los cuales añadió un capítulo "sobre el

modo de fazer las armiellas et para saber el atacyr et egualar

las casas". 4.º. _Libro del Astrolabio redondo_ y _Libro del

Astrolabio llano_, originales de Rabí Zag de Toledo. 5.º.

_Libro de la Azafea de Azarquel_, traducido por Maese Fernández

de Toledo y segunda vez por Bernaldo el Arábigo "et don

Abrahan, su alfaquí". 6.º. _Lámina universal de Ali-ben-Halaf_,

descrita por Rabí Zag. 7.º. _Libro de las Armiellas_, del

mismo. 8.º. _Libro del Quadrante_. 9.º. _Libro de la Piedra de

la Sombra_. 10.º. _Libro del Relogio del agua_. 11.º. _Libro

del Argent vivo_. 12.º. _Libro del palacio de las horas_. 13.º.

_Libro del Atacyr_, todos ellos de Rabí Zag, y, por último,

el 14.º. _Libro del Relogio de la Candela_, original de Rabí

Samuel-ha-Leví. Edic. Rico y Sinobas, Madrid, 1863-1867.

Á su iniciativa se deben, además: la traducción de los

_Cánones de Albategui_, con algunas tablas de Azarquel, hecha

por Rabí Zag, que le añadió algunas pruebas de Geometría

y Astrología; el _Libro complido de los juicios de las

estrellas_, de Ali-Aben-Ragel, vertido por Moseh-ha-Cohen, y

el _Libro de las Tres Cruces_, traducido por el mismo y por

Johan d'Aspa. Estos dos últimos pertenecen á la Astrología

judiciaria, así como el de las _Formas e imagines de los

cielos_, apócrifo, según algunos. Atribuyéronle falsamente

dos tratados de Alquimia: el _Libro del Tesoro_ y la _Clavis

Sapientiae_. Ya vimos cómo antes había mandado traducir el

_Lapidario_.

=200.= El _Fuero Real_ de Alfonso X imprimióse en los siglos

XV y XVI; en este último primero en Zaragoza, 1501, con el

comentario del doctor Alfonso Díaz de Montalvo, insigne

jurisconsulto de Cuenca (Fermín Caballero, _Elogio del Dr. Alf.

D. de Montalvo_, Madrid, 1870; íd., _Conquenses ilustres. III.

Dr. Montalvo_, Madrid, 1873).

Consérvase el texto castellano de las Cortes de Valladolid,

1258, y de Zamora, 1274, celebradas por Alfonso X.

=201.= _Las Siete Partidas_, ed. R. Academia de la Historia,

Madrid, 1807, 3 vols.; _Opúsculos legales_, ed. R. Academia

de la Historia, Madrid, 1836, 2 vols.; _Libros del saber de

Astronomía_, ed. M. Rico y Sinobas, Madrid, 1863-1867, 5

vols.; _Lapidario_, ed. J. Fernández Montaña, Madrid, 1881;

_Cantigas de Santa María_, ed. R. Academia Española [prefacio

del marqués de Valmar], Madrid, 1889, 2 vols. Consúltense: F.

Martínez Marina, _Ensayo histórico-crítico sobre la legislación

y principales cuerpos legales de los reinos de León y Castilla,

especialmente sobre el código de las Siete Partidas_, etc.,

Madrid, 1834; F. Hanssen, _Estudios ortográficos sobre la

Astronomía del rey Don Alfonso_, en _Anales de la Universidad

de Chile_ (1895), t. ΧCΙ, págs. 281-312; O. J. Tallgren,

_Observations sur les manuscrits de l'Astronomie d'Alphonse X_,

etc., en _Neuphilologische Mitteilungen_ (1908), págs. 110-114;

M. Barrington, _The Lapidario_, etc., en _The Connoisseur_

(London, 1906), t. XIV, págs. 31-36; C. de Lollis, _Cantigas

de amor e de maldizer di Alfonso el Sabio_, en _Studj di

filologia romanza_ (1887), págs. 31-66; señora C. Michaëlis

de Vasconcellos, _Grundriss der romanischen Philologie_, t.

II, 2. Abteilung, págs. 178-186; H. Collet y L. Villalba,

_Contribution à l'étude des "Cantigas" d'Alphonse le Savant_,

en _Bulletin hispanique_ (1911), t. XIII, págs. 270-290; F.

Hanssen, _Los versos de las Cantigas de Santa María_, etc., en

_Anales de la Universidad de Chile_ (1901), t. CVIII, 337-373,

501-546; E. Cotarelo y Mori, _Estudios de historia literaria_,

Madrid, 1901, págs. 1-31; G. Daumet, _Les testaments d'Alphonse

X le Savant, roi de Castille_, en _Bibliothèque de l'École des

Chartes_ (1906), t. LXVIII, págs. 70-99; Antonio Ballesteros,

_Sevilla en el siglo XIII_ (1913), _Libro de las Querellas._

Consúltese: E. Cotarelo y Mori, _El supuesto libro de "Las

Querellas" del rey don Alfonso el Sabio_, en _Estudios de

historia literaria_, Madrid, 1901, págs. 1-41. [Cf. la crítica

de este ensayo, por A. Morel-Fatio en _Romania_ (1898), t.

XXVII, pág. 525.]

=202.= La poesía lírica provenzal llegó á las Cortes castellanas de

Alfonso IX (1188-1229) y Alfonso X (1252-1284), donde los trovadores

hallaron buen acogimiento, cuando ya no había Cortes en Tolosa. Pero

sobre todo vino más tarde de Portugal, donde había hallado segunda

patria en la corte de don Dionis, que comenzó á reinar el año de 1279.

Juntamente con la lírica provenzal vino de Portugal y Galicia la

poesía galaico-portuguesa, de origen popular gallego. La provenzal se

escribía en versos largos de diez sílabas ó _Arte mayor_ y el asunto

era el amor, tratado de una manera casuística y sutilmente sentimental;

la galaico-portuguesa propia en versos cortos, redondillas ó _Arte

menor_, el asunto era casi el mismo, pero tratado con más sinceridad y

frescura en las llamadas _canciones de amigo, de ledino, serranillas y

villancicos_. El dialecto en que se escribieron en España tales poesías

era el mismo galaico-portugués, que entonces no se diferenciaba el

portugués del gallego. En este dialecto escribieron, no sólo el Rey de

Portugal don Dionis y los Príncipes y señores de aquel reino, como sus

bastardos el Conde de Barcellos y Alfonso Sánchez, sino grandes reyes

de Castilla como Alfonso X y Alfonso XI, abades de Valladolid como

don Gómez García, burgueses de Santiago como Juan Ayras, juglares de

Sarria, de Cangas y de Lugo, mezclados con otros de León, de Burgos, de

Talavera y hasta de Sevilla, como el llamado Pedro Amigo, uno de los

poetas más fecundos y notables del _Cancionero de la Vaticana_, como

dice Menéndez y Pelayo (_Antol. poet. lír. cast._, t. 3, p. IX). Pero

esta lírica fué puramente erudita y de la corte castellana y no llegó

al pueblo.

=203.= La lírica provenzal floreció todo el tiempo de las

Cruzadas: comenzó con la primera (1095) y en la última (1268)

llegó á su mayor perfección. Pasó á Portugal derechamente desde

Provenza con el rey Dom Diniz, hijo de Alfonso III y nieto de

Alfonso X, educado por un maestro provenzal, Aimeric d'Ebrard,

de Cahors. Cabalmente cuando decaía la lírica provenzal, entre

1250 y 1290, llegaba á colmo la lírica portuguesa. Cuantos

estaban al servicio de Dom Diniz eran trovadores: Joâo Velho,

Martín Peres, Dom Joâo de Alboim. Por su casamiento, entró Dom

Diniz en relaciones con el Conde de Provenza, tío de su mujer,

y desde que comenzó á reinar (1279) fué su corte centro de los

trovadores de León, Castilla y Aragón. Consérvanse de aquel rey

138 canciones, pero al punto se ve la diferencia que las divide

en dos clases. Las unas son de corte provenzal, de sentimental

casuística amorosa y en endecasílabos lemosinos; las otras son

las que él llama _Cantares de amigo_ ó serranillas populares.

Las primeras responden á la lírica provenzal; las segundas, á

la lírica nacional, llamada gallega, porque no se diferenciaba

entonces el portugués del gallego, y porque el pueblo gallego

cantaba esta clase de poesías líricas, de metros cortos y aires

de serranillas, villancicos, alboradas, baladas, etc. Hay que

distinguir, pues, tanto en Portugal como en Castilla, estas dos

escuelas: la lemosina ó provenzal y la gallega. De la lemosina

dice Santillana en su _Carta al Condestable de Portugal_: "Los

catalanes, valençianos é aun algunos del reyno de Aragon fueron

é son grandes offiçiales desta arte. Escrivieron primeramente

en trovas rimadas, que son pies ó bordones largos de sillabas,

é algunos consonaron é otros no. Despues desto usaron el deçir

en coplas de diez sillabas á la manera de los lemosis". Por eso

se le llamaba _Arte mayor_, en contraposición á las redondillas

ó _Arte menor_. Pues bien, esta poesía lírica provenzal y el

arte mayor dice luego que pasó á Portugal y Galicia: "E despues

fallaron esta arte que mayor se llama é el arte común, creo,

en los reynos de Gallicia é Portugal, donde non es de dubdar

que el exercicio destas sciencias más que en ningunas otras

regiones é provincias de España se acostumbró; en tanto grado,

que non ha mucho tiempo qualesquier decidores é trovadores

destas partes, agora fuesen castellanos, andaluces ó de la

Extremadura, todas sus obras componian en lengua gallega ó

portuguesa. Ε aun destos es cierto rescevimos los nombres del

arte, asy como _maestría mayor é menor, encadenados, lexapren

é mansobre..._ Acuérdome... seyendo en edat non provecta,

mas assaz pequeño mozo, en poder de mi abuela Doña Mencia de

Cisneros, entre otros libros haber visto un grand volumen de

cantigas, serranas é dicires portugueses é gallegos, de los

cuales la mayor parte eran del rey Don Dionis de Portugal...

cuyas obras aquellos que las leian, loaban de invenciones

sotiles é de graciosas é dulces palabras".

El rey Dom Diniz alardea de este arte lemosín:

"Quer'en en maneyra de Provençal

fazer agora um cantar d'amor".

(_Canc. Vatic._, núm. 123).

Instituyó _Côrtes de Amor_ (_Canc. Vatic., núm. 597_). De esto

ha tratado eruditamente Teófilo Braga en varias de sus obras

(_Curso de Historia de literatura portuguesa_, _Cancionero del

Vaticano_, por él editado con eruditísimo estudio, etc., etc.).

El portugués y el gallego eran entonces una misma lengua, que,

después, sobre todo desde el siglo XV, fueron diferenciándose

más y más. El _Cancionero de Ajuda_ tiene las canciones más

antiguas y son de tono provenzal, hechas por eruditos. Cansados

los poetas cortesanos portugueses de la afectación y artificio

casuístico provenzal, pronto se volvieron á las _serranillas_

y _cantares de amigo_, esto es, á la poesía popular del pueblo

gallego y portugués, que era todo uno. Vese bien por el

_Cancionero de la Vaticana_. Por ejemplo, en el número 1043:

"Diz una cantiga de vilaão:

"O'pee d'uma torre

bayla, corp'e giolo,

vedel-o cos, ay cavaleyro".

En el número 1062 se dice al fin: "Esta cantiga fuy seguida por

uma baylada, que diz:

"Vos avedel-os olhos verdes,

matar-m'edes com eles...".

En las redondillas de Camões se halla una alusión á este añejo

mote: "Senâo que tendes os olhos verdes". La serenata de

Berceo (Duelo) parécese á la _Alvorada_, de Pombal:

"Velat, aliama de los Judios,

Eya, velar!

Que furtan el Fijo de Dios!

Eya, velar!".

"Vindas sāo as alvoras,

Eh, levad' á alva!

Que sāo da Virgen sagrada;

Eh, levad' á alva!".

Dom Diniz remedó estos aires populares en los _Cantares de

amigo_, los mejores de la poesía portuguesa. Hoy sobrevive la

_serranilha_, después de sepultar la poesía erudita provenzal

y la italiana petrarquesca en Portugal. El Conde de Barcellos,

hijo natural de Dom Diniz, dejó en testamento, hecho el año

1350, su _Livro das Cantigas_ á Alfonso XI de Castilla, y

así pudo salir de Portugal aquel _Cancionero_, del cual nos

da noticias el Marqués de Santillana á mediados del siglo

XV; mientras que el _Cancionero de Dom Diniz_ quedaba en la

librería del rey Dom Duarte. El _Cancionero_ que vió el de

Santillana en Castilla aparece en Roma desde el siglo XVI: tal

es el _Cancionero portugués de la Vaticana_, que ha publicado

Theophilo Braga, Lisboa, 1878.

De la poesía provenzal fueron protectores Alfonso IX

(1188-1229) y, sobre todo, Alfonso X (1252-1284), que dió asilo

á los trovadores que vinieron de Provenza, cuando ya no hubo

Cortes en Tolosa, y no menos á los trovadores portugueses, como

Pero Gomes Barroso, Payo Gomes Charrinho, que fué almirante

de Castilla. (Véase Díez, _Les Troubadours_, pág. 61). Giraud

Riquier de Narbona le dirigió, en 1275, una poesía acerca

del título de juglar y de trovador. Hay en la _Vaticana_ una

composición de Alfonso XI:

"En un tiempo cogí flores del muy nobre paraíso".

Las obras poéticas de don Juan Manuel se han perdido, y sin

duda cultivó la poesía galaico-portuguesa, según son los metros

que usa en el _Conde Lucanor_. La poesía provenzal entró en

Castilla por Galicia y Portugal. Desde 1214 tuvo Castilla

relaciones directas con los trovadores. Aimeric de Bellinoi

estuvo en la corte de Alfonso IX; Martaquagent y Folquet de

Lunel celebraron la elección de Alfonso X como Emperador;

Raymundo de Tours le dirigió versos, y Bertrand de Carbonel

le dedicó sus composiciones (Ticknor, pág. 47). Pero la

imitación provenzalesca sólo fué en Castilla palaciega moda,

que no llegó al pueblo, el cual tenía su poesía épica, sus

romances, que cantaban los juglares y á veces se trasminaban

á la literatura erudita, al _Mio Cid_, al poema de _Fernán

González_, á las _Crónicas_. Por ese carácter palaciego se

escribía la poesía provenzalesca en gallego ó portugués y

nunca en castellano, hasta que la puso en olvido la imitación

latina de Dante y Petrarca. En Portugal, donde la vida nacional

no tenía tanto arraigo, la poesía de los trovadores, primero

sola, luego mezclada con la popular gallega, conservóse hasta

el siglo XVI, como se ve en los _Cancioneros_. El _Cancionero

Colocci-Brancuti_ abraza los dos géneros: el provenzal de

los eruditos y el popular, también compuesto por los poetas

eruditos, pero de origen é imitación juglaresca. Esta segunda

vena lírica es la verdaderamente nacional y de ella no hay

rastro en el _Cancionero de Ajuda_, que es de composiciones

más antiguas y puramente erudito-provenzales. Las _Canciones

de amigo_ se dijeron por repetirse esta palabra con el sentido

de amante, así como las de _ledino_, que parece un diminutivo

de _ledo_, alegre. _Balada_ era especie de danza y su canción,

de _balar_ ó _bailar_, así en gallego, provenzal é italiano.

Dista tanto esta poesía lírica popular del _Cancionero de

la Vaticana_ de la erudita que encierran los _Cancioneros_

ordinarios, como la épica castellana erudita del _mester de

clerezia_ dista del _Romancero_ y del _Mio Cid_. En las 66

composiciones á la provenzal y las 53 _cantigas de amigo_ de

Dom Diniz puede verse bien esta diferencia. Las _serranas_,

_vaqueras_ ó pastorelas, las _villanescas_ ó _vilanas_,

ellas mismas están diciendo ser populares. Satíricas son las

_Cantigas de maldecir y de escarnio_, las de _joguete certeyro_

y las de _risaelha_ (del reir), como las _obras de burlas_

castellanas y los _cantares cazurros_, de los que el Arcipreste

nos ha conservado un ejemplo.

¿Es cierto lo que M. Pelayo afirma (_Antol. poet. lír.

cast._, t. III, pág. IX), que "la primitiva poesía lírica

de Castilla se escribió en gallego antes de escribirse en

castellano y coexistió por siglo y medio con el empleo del

castellano en la poesía épica y en todas las manifestaciones

de la prosa"? Cierto es que la hubo y se escribió; pero esta

lírica galaico-portuguesa, naturalizada entre algunos eruditos

castellanos, ni fué "la primitiva poesía lírica de Castilla"

ni mucho menos, como luego añade, parece cierto que "este

galleguismo no era meramente erudito, sino que trascendía á los

cantares del vulgo. El mismo pueblo castellano, que entonaba en

la lengua de Burgos sus gestas heroicas, se valía del gallego

para las cantigas de _escarnio_ y de _maldecir_, como lo

prueban aquellos curiosísimos versos

"Rey velho que Deus confonda...".

con que los vasallos de Alfonso _el Sabio_ increpaban al

gran rey de Aragón don Jaime I, según nos refiere don Juan

Manuel en su _Conde Lucanor_". Tenemos aquí la eterna cuestión

de confundir el habla con la escritura. En primer lugar, en

todo el _Conde Lucanor_, que me he leído para buscarlo, no he

hallado nada de los vasallos de Alfonso el _Sabio_, de don

Jaime I ni de los "curiosísimos versos", á lo menos en la

edición de Rivadeneyra. Sea de ellos lo que fuere, ¿eran esos

vasallos gente del pueblo?, ¿hablaban de por sí ó repetían

versos tradicionales gallegos? Vengan pruebas de que el vulgo

repetía versos gallegos. Claro está que hablo, no del vulgo

de Galicia y aun León ó regiones donde se hablaba más ó menos

parecidamente al gallego, sino del vulgo donde sólo se hablaba

castellano. Tales pruebas no las conozco, y, por tanto, debo de

suponer que el pueblo castellano no era bilingüe. En segundo

lugar, el dicho de M. Pelayo supone que en Castilla no hubo

poesía lírica propiamente castellana, sino que la primitiva

fué allí la gallega. Á principios del siglo XIII, mucho antes

de Alfonso X, escribía Berceo el citado cantarcillo de los

judíos (_Duelo_) "Velat, aliama de los Iudios", que no iba á

traducir del gallego ni lo cantaban sino en castellano, ni era

imitación de la poesía gallega, aunque se le parezca, sino

uno de tantos cantarcillos españoles, que yo tengo para mí

se cantaron siempre en España. La lírica, los cantares, son

tan viejos como los refranes, y la variedad métrica de éstos

responde á la de los cantares. Los padres visigodos y los

Concilios dan bien á entender que el pueblo los cantó en todo

tiempo. Que Galicia fuera tierra particularmente acomodada á la

lírica es tan cierto que ahora mismo lo es y la misma lengua

gallega, dulcísima cual ninguna de la Península, es tan propia

de la lírica, que ella de por sí se es lirismo puro, como es

epopeya el idioma castellano. Pero eso no empece para que en el

resto de España no hubiese cantares de versos cortos, lírica

popular, en una palabra. Los autores que entienden de arte

internacional han proclamado que la poesía lírica es de toda

la raza ibera. (Teóf. Braga, en la introducción al _Cancionero

de la Vaticana_; Fauriel, _Hist. de la Poésie provençale_,

etc.). En Provenza llegó antes á escribirse; pero el origen

ibero de sus primeros habitantes creen ser la raíz del lirismo,

popular allí de muy antiguo. El mismo vocablo de _balada_ y

_bailada_, conocido ya por San Isidoro como poesía popular

española, aparece en Provenza, Galicia y Portugal y es vocablo

ibérico (CEJADOR, _Tesoro de la lengua castellana, Labiales_).

Los pueblos germánicos eran más épicos y originaron la épica

del francés ó lengua d'oil; los meridionales de la lengua d'oc

fueron líricos, como los gallegos y toda España. Lástima grande

que, como menospreciaron la épica popular nuestros eruditos

hasta el siglo XV, que, apreciándola, la sacan del pueblo en

los romances, así pasasen tantos siglos sin acordarse de la

lírica popular hasta que nos la mostró el Arcipreste de Hita

y, en parte, Santillana, y tras otro largo sueño volviéronla

á sacar de entre el pueblo Juan del Enzina, Lucas Fernández y

Gil Vicente en villancicos, églogas y autos. El Renacimiento

hizo que muchos poetas la menospreciasen, aunque todavía se

aprovecharon de ella los poetas más amantes de la tradición:

Castillejo, Alonso de Alcaudete, Gregorio Silvestre, Góngora,

Lope y Tirso. Hoy ha vuelto á renacer en Galicia, y algo menos

en Castilla de lo que fuera de desear, aunque el pueblo hoy,

como siempre, canta tan maravillosamente como jamás los mejores

poetas eruditos cantaron.

=204.= Cancioneros portugueses (Theophilo Braga, _Cancioneiro

portuguez da Vaticana_, pág. XCV):

_Libro de las Cantigas do Conde de Barcellos_, citado en

su testamento (1350), dejándolo á Alfonso XI de Castilla,

compilación que hizo el Conde de muchos poetas. En el

_Cancionero da Vaticana_ hállanse canciones del Conde, de

Alfonso XI y del de _Ajuda_ hasta 56, atribuidas á hidalgos de

la corte de Dom Diniz.

_Cancioneiro de Dom Diniz_ (_Livro das Trovas de El rei Dom

Diniz_), estuvo en volumen aparte, según se sabe por el

Catálogo de los libros del rey Dom Duarte. Fué incorporado en

el de la Vaticana desde la canción 79.

_Cancioneiro da Ajuda_, comienza en la hoja 41, fáltanle las

anteriores y al final no está acabado. No entraron en él las

canciones de Dom Diniz y parece ser parte de otra colección

mayor desconocida.

_Cancioneiro de Dom Mencia de Cisneros_, el que vió Santillana

y contenía las canciones de Dom Diniz y los trovadores del

Códice de Roma citados por Márquez.

_Cancioneiro da Vaticana_, núm. 4.803, con 56 canciones que

están en el de _Ajuda_ con variantes notables, lo que prueba

que ambos códices vienen de diferentes fuentes. Tiene una parte

relativa á los sucesos de la corte de Alfonso IV, que proviene

de cancioneros extraños y posteriores al de _Ajuda_.

Historia de la lengua y literatura castellana, Tomo 1 · 第 25 / 59 段