La _Chronica de los Reys de Espanna_ debió de acabarse en 1256 y el

códice está en la Biblioteca de Toledo, escrito en la segunda mitad del

siglo XIII.

=179.= La _Historia Gothica_, de Ximénez de Rada, en _Hispaniae

ilustratae... scriptores varii_, ed. A. Schott, Francofurti,

1603-1608, t. I; _PP. Toletanorum Opera_, ed. Lorenzana,

Madrid, 1782-1793, t. III. Consúltense: Marqués de Cerralbo,

_El Arzobispo Don Rodrigo_, discurso, Madrid, 1908; Rafael

Ballester y Castells, _Las fuentes narrativas de la Historia

de España durante la Edad Media_, Palma de Mallorca, 1908,

pág. 75; _Estoria de los godos_; ed. V. E. Lidforss, _Acta

Universitatis Lundensis_, Lund, 1871-1872, t. VII y VIII; ed.

A. Paz y Meliá, _Colección de documentos inéditos para la

historia de España_ (1887), t. LXXXVIII.

=180.= Cuanto á otros escritos en latín, en la primera mitad

del siglo XIII florecieron los hagiógrafos DON MARTÍN DE

LEÓN, abad; DON ALFONSO RAMÍREZ, obispo de Orense, y el

celebrado DIEGO DE CAMPOS, entre cuyas obras citemos la llamada

_Planeta_; "trata de materia de gran claridad", cuyo códice,

del 1218, está en la Biblioteca toledana. Véase Nicolás

Antonio, _Bibliotheca Vetus_, l. VIII, c. 1; Rodríguez de

Castro, _Bibl. Esp._, t. II, págs. 504, 510, 514. Entre los

filósofos y gramáticos PEDRO HISPANO y FR. BARTOLOMÉ: véase

Nic. Antonio. _Bibl. Vet._, l. VIII, c. 3; Rodríguez de Castro,

t. II, págs. 598 y 616. Entre los jurisconsultos: JUAN HISPANO,

que honró en Bolonia el nombre de su patria; Fabricio, _Bibl.

mediae et infimae latinitatis_, l. IV.

=181.= _Año 1263._--DON LUCAS DE TÚY ó el TUDENSE nació en

León á mediados del siglo XII, estuvo en Roma, Constantinopla,

Chipre, Jerusalén y, vuelto á España, escribió, de orden de

doña Berenguela, las _Crónicas_, en latín, acabadas en 1236;

dos años antes había escrito _Contra los albigenses_; más

tarde acabó la _Vida de San Isidoro_, comenzada en su mocedad.

Muestra poco juicio crítico en sus _Crónicas_, y se le tiene

por "fabuloso". Más bien es copilación de obras con añadiduras.

Fueron romanzadas á fines del siglo XIII, ó poco después, con

el título de _Corónica de Spaña por don Luchas de Tui_, con

otros sucesos desde 1236 á 1252 añadidos. Imprimióse la obra

latina en Francfort, 1608; de la castellana hay códice en la

Academia de la Historia.

=182.= El _Fuero Viejo de Castilla_ ó _de los fijosdalgos_ formólo

en parte el conde don Sancho, probablemente en latín; fué añadido

en las Cortes de Nájera del 1128, donde probablemente se romanceó y

quedó aumentado y corregido en 1222 (era de 1250). Don Alfonso _el

Noble_ lo convirtió de particular en Código general. Derogólo Alfonso

X, sustituyéndole el _Fuero Real_; pero hubo de declararlo vigente

en 1272 por la sublevación de los nobles; reformólo don Pedro _el

Cruel_ en 1356. Galindo cree que su lenguaje es anterior al de las

_Partidas_, salvo pocas palabras. Discútese, sin embargo, actualmente,

la autenticidad del _Fuero Viejo_, que no parece haber sido la única

colección de antiguas _fazañas_ (sentencias memorables) formada en

Castilla.

La primera versión castellana, llamada _Fuero Juzgo_, de las leyes

visigodas, se hizo en virtud de lo dispuesto en el _Fuero_ particular

que en 4 de abril de 1241 dió el rey San Fernando á la ciudad de

Córdoba, después de haberla conquistado de los moros, en el cual dice

que le da por Fuero el libro de los jueces ó Código latino visigodo,

á cuyo fin manda que se traduzca en lengua vulgar y que le tenga

perpetuamente por fuero con el nombre de _Fuero de Córdoba_.

=183.= El Códice del _Fuero Juzgo_ impreso por la Academia es

el que, según la tradición de Murcia, regaló á aquella ciudad

Alfonso X, aunque ello es dudoso (León Galindo, _Progreso_ y

_vicisitudes del id. castell._, pág. 19); de todos modos no

ofrece la forma primitiva de la traducción cuanto al castellano

y á la ortografía, y aun tiene variantes en el texto respecto

del latino. Además de este códice del siglo XIII, la Academia

gozó otros siete del mismo siglo, de los cuales dió Galindo la

prioridad, por el lenguaje más arcaico, al de _Campomanes_, y

al de _Villadiego_ el segundo lugar, antes del de _Murcia_.

El lenguaje del _Fuero Juzgo_ murciano tiene muchas voces

puramente latinas, propias de la erudición de los traductores;

algunas arábigas, _maravedí_ (de los Almoravides, siglo XI),

_alcalde_ ó _alcall_ por juez, _fasta_, _mezquino_, _azote_;

las formas leonesas son muchas y mezcladas con las castellanas

y aun las gallegas, como el artículo _el_, _la_, _lo_ y _o_,

_a_, _os_, _as_ y _llo_, _lla_, _llos_, _llas_; además,

variantes dialectales castellanas como _sus_ y _sos_, _su_ y

_so_, _to_ y _tu_, _suyo_ y _sua_, _suyos_ y _suas_ y _suyas_,

_que_ y _qui_, _o_ y _u_ y _hu_ (ubi), _sin_ y _sen_ y _sien_;

_mas_ y _mays_ y _mes_, _ni_ y _ne_ y _nin_ y _nen_, _si_ y

_se_.

Los códices y ediciones del _Fuero Juzgo_ véanse en el

_Prólogo_ de la edición latino-castellana de la Academia

Española, 1815.

_Fuero Juzgo._ Ed. Academia Española, Madrid, 1815.

Consúltense: R. de Ureña y Smenjaud, _La legislación

gótico-hispana_, Madrid, 1905; R. de Ureña y Smenjaud,

_Historia de la literatura jurídica española_, Madrid, 1906; M.

Rodríguez y Rodríguez, _Fuero Juzgo, su lenguaje, gramática y

vocabulario_, Santiago, 1905.

=184.= Con la subida al trono castellano de Alfonso _el Sabio_, el

año de 1252, puede decirse que pasó á los cristianos y al castellano

la sabiduría oriental y todo linaje de sabiduría. Probablemente se

deben á sus ruegos, deseos y trabajos, las primeras obras didácticas,

que se compusieron, según se cree, durante el reinado de San Fernando

(1230-1252), de autores y fechas no averiguadas todavía: Las _Flores

de Filosofía_, en que por estilo sentencioso, á la oriental, Séneca

y treinta y siete otros filósofos discurren sobre la moral. _El

libro de los buenos Proverbios_, traducción del libro arábigo de

Honein-ben-Ishāk Al-Ibâdi (809-875). _El libro de los doce sabios_ ó

_Libro de la Nobleza ó Lealtat_, que trata el gobierno y educación de

los príncipes. Algo más tardías y con mayor probabilidad aconsejadas

del Rey Sabio, son las dos obras _Poridad de las Poridades_, de fuente

arábiga, y el _Bonium_, así llamado del supuesto nombre de su autor,

fabuloso Rey de Persia, ó por otro título, _Bocados de Oro_, obra

sacada de la de Abul Uafá Mubashir-bin-Fatik (s. XII). _El Libro de

los doze Sabios_ créese haberse traducido en tiempo de San Fernando

(1217-1252), y tomó el nombre por los doce sabios que se juntaron para

averiguar "lo que todo príncipe et regidor de regno a de fazer en ssi

et de commo deve regir et castigar et mandar et conoscer a los de su

regno". El libro de _Poridat de las Poridades_ ó _Castigos de Aristotil

a Alexandre_, es traducción del _Secreta secretorum_. En él se halla

una de las cartas atribuidas á Alejandro y otra en el _Bonium_.

=185.= En 1502 se publicó el _Tratado de la nobleza y lealtad,

compuesto por doce sabios, por mandado del rey Don Fernando,

que ganó á Sevilla_, Valladolid. En 1495 se publicaron los

_Bocados de oro que compuso Bonium, rey de Persia_, Sevilla;

Toledo, 1502; Valladolid, 1527.

Las _Flores de Filosofía_ son de la misma época que el _Libro

de los doce Sabios_, y están formadas de sentencias sacadas

de los mismos originales que los _Buenos Proverbios_ y los

_Bocados de oro_, y así muchas les son comunes. Steinschneider

demostró que los _Buenos Proverbios_ fueron traducción de

las _Sentencias morales de los Filósofos_, escritas por

Honein-ben-Ishāk (809-875) y conservadas en la Biblioteca

de El Escorial (núm. 756) y en la de Munich (núm. 651), y

los _Bocados de oro_ del _Libro de las Sentencias_, escrito

por Abul Uafá Mobeshir-bin-Fatik (siglos XI y XII), cuyo

manuscrito está en la Biblioteca de Leyden (núm. 1.487), el

cual se tradujo al latín, francés é inglés. En la _Historia del

Cavallero Cifar_, fuera de algunos capítulos, están las _Flores

de Filosofía_.

=186.= _Flores de Filosofía._ Ed. Η. Knust, en _Dos obras

didácticas y dos leyendas_ (Soc. de biblióf. españoles), 1878,

págs. 11-83. _El libro de los Buenos Proverbios._ Ed. H. Knust,

en _Mittheilungen aus dem Eskurial_ (Bibl. des litt. Vereins

in Stuttgart, t. CXLI), Tübingen, 1879, págs. 1-65, 519-537.

_Libro de los doze Sabios._ Ed. (con el título de _Libro de

la nobleza y lealtad_) A. M. Burriel (quizá Miguel de Manuel

Rodríguez), en _Memorias para la vida del santo rey Fernando

III_, Madrid, 1800, págs. 188-206; fragmentos reimpresos en

M. Lafuente, _Historia de España_, 1851, t. V, págs. 485-494.

_Poridat de las Poridades_; H. Knust, _Jahrbuch für romanische

und englische Literatur_, Leipzig, 1869, t. X, págs. 153-172 y

303-317. _Bocados de oro._ Ed. H. Knust, en _Mittheilungen aus

dem Eskurial_ (Bibl. des litt. Vereins in Stuttgart, t. CXLI),

Tübingen, 1879, págs. 66-489, 538-601.

=187.= Alfonso X, antes de subir al trono, hizo traducir del árabe el

_Lapidario_, el año de 1241, y _Kalila et Digna_, el 1251, en lenguaje

suelto y bien dialogado; su importancia en nuestra literatura es

muy grande, por ser el primer libro de fábulas orientales traducido

en romance y dechado de los muchos posteriores que en España se

escribieron y la primera muestra de narración recreativa en nuestro

idioma.

=188.= En el _Lapidario de Abolays_, traducido por Rabí

Jehudah-Mosca-ha-Qaton, se cuentan y describen las virtudes de

360 piedras. Ayudó en la traducción al Rabino el clérigo Garci

Pérez.

El libro de _Kalila et Digna_ se tradujo del árabe: "romançado

por mandado del infante don Alfonso, fijo del muy noble rey

don Fernando, en la era de mill e dozientos e noventa e nueve

años". Pero debe haber error en esta fecha de uno de los

códices escurialenses, pues el 1261 ó era de 1299 ya era rey,

y no infante, don Alfonso. Que se tradujo inmediatamente del

árabe lo probaron Gayangos (_Escritores en prosa anter. al

siglo XV_) y Benfey (_Orient und Occident_, I, pág. 497).

En árabe es uno de los textos más clásicos y elegantes de

lenguaje y había sido á este idioma traducido en el siglo VIII

por Abdalla-ben-Almokaffa con arreglo á una versión pehleví

hoy perdida, y hecha por Barzuya de su original sánscrito.

También ha desaparecido este original, aunque substancialmente

el asunto se halla posteriormente en el _Pantchatantra_,

de un budista del siglo III. Todas las versiones conocidas

proceden de la arábiga, y la castellana fué tan famosa, que

Raimundo de Béziers se sirvió de ella (1323) hasta donde el

_mur_ cuenta su historia en el capítulo quinto. (Véase el año

1493 de este nuestro libro). Del mismo texto arábigo salió la

traducción hebraica del italiano Rabí Joel, de la cual procede

la latina del judío converso Juan de Capua, con el título de

_Directorium vitae humanae_, segunda mitad del siglo XIII, y

de ésta las demás de Europa, menos la castellana. El texto

arábigo publicólo Sacy, París, 1816, y después los PP. Jesuitas

de Beirut. Bidpai, que es el Esopo oriental, pasa por autor de

estas fábulas; pero ellas son mucho más antiguas, no sólo en la

India, sino en todas las naciones indo-europeas, y así algunas

recogió Grimm entre las germánicas.

=189.= _Calila et Digna._ Ed. C. G. Allen, Mâcon, 1906;

Bibl. de Aut. Esp., t. LI. Consúltense: H. D. L. Ward,

_Catalogue of Romances in the Department of manuscripts in

the British Museum_, London, 1893, t. II, págs. 149-181; I.

G. N. Keith-Falconer, _Kalilah and Dimnah_ [trad. inglesa con

prefacio y notas], Cambridge, 1885; _The earliest Englisch

version of the Fables of Bidpai, "The Moral Philosophy of

Doni"_, trad. Sir T. North, ed. J. Jacobs, London, 1888; L.

Hervieux, _Les fabulistes latins dépuis le siècle d'Auguste_,

París, 1899, t. V; G. Paris, _Histoire littéraire de la

France_, t. XXXVIII (1906), págs. 191-253.

=190.= Dos años después del _Kalila et Digna_, esto es, en 1253,

tradujo el infante don Fadrique, hermano de Alfonso X, el famoso libro

arábigo _Sendebar_, de origen indiano, poniéndole por título _Libro de

los engannos e los asayamientos de las mugeres_, escrito en lenguaje

elegante y grave.

=191.= Se han perdido el primitivo texto sánscrito del

_Sendebar_, el persa, en que éste se debió de traducir, y el

arábigo, sacado del persa, y del cual salió el castellano.

El arábigo citólo Masghudi en el siglo X, al hablar del

filósofo indio llamado _Sendebad_. Del árabe se tradujo

al siríaco, de éste al griego (siglo XI) con el título de

_Syntipas_. Tradújose en el siglo XIII al hebreo. Otras formas

del mismo libro son el _Sindibad-Nameh_, del persa (1375),

el _Baktiar-Nameh ó Historia de los diez visires_, que pasó

á las _Mil y una noches_. De la versión hebraica salió el

_Dolophatos_ ó _Historia septem sapientium Romae_, imitación

hecha por el monje Juan de Alta Silva en el siglo XIII (ed.

Hermann Oesterley, Strasburgo, 1873). En el _Dolophatos_, del

trovero Herbers (ed. Gastón, París, 1876) y en el _Erasto_

italiano se suprimieron trozos é intercalaron otros. Otras

versiones españolas son la catalana, publicada por Mussafia

(Viena, 1878); la castellana de Diego de Cañizares, á mediados

del siglo XV (edic. _Oposc. liter. de los siglos XIV á XVI_,

Socied. Biblióf. esp.); otra de hacia 1530, que se imprime con

el nombre de Marcos Pérez (_Libro de los siete sabios de Roma_,

Burgos, 1530; Sevilla, 1538; Barcelona, 1583, 1593, 1621), y la

_Historia del Príncipe Erasto, hijo del Emperador Diocleciano_,

traducción del texto italiano por Pedro Hurtado de la Vera,

Anvers, 1573.

_Libro de los engaños e los asayamientos de las mugeres._ Ed. y

estudio de A. Bonilla y San Martín, _Bibliotheca hispanica_, t. XIV;

ed. D. Comparetti, en _Ricerche in torno al libro di Sindibâd_, Milano,

1869; ed. D. Comparetti, _Researches respecting the book of Sindibâd_,

London, 1882 (Publications of the Folk-Lore Society, t. IX).

[Ilustración: ALFONSO X. (Ms. de la _Crónica general_ de la época.

Biblioteca Real).]

=192.= De 1524, en que Colón la compró en Medina, es la primera

edición conocida de la _Historia de la doncella Teodor_, que

pasó á las _Mil y una noches_ y mucho antes debió verterse

del árabe al castellano. Atribúyenla algunas ediciones á un

_Mosen Alfonso Aragonés_; pero no fué seguramente Pero Alfonso

el de la _Disciplina Clericalis_. El texto, publicado por

Knust (Tübingen, 1879, Socied. Liter. de Stuttgart), según dos

códices de El Escorial, parece del siglo XIV ó anterior. Salvá

cita dos ediciones, una de 1535 y otra que supone de 1520.

Colón tenía la dicha de 1524 y otra sin fecha. Conocidas son

las de Zaragoza, 1540; Toledo, 1543; Segovia y Sevilla, sin

fecha; Alcalá, 1607; Sevilla, 1642; Valencia, 1676; Madrid,

1726; Lisboa, 1735.

Otro libro antiguo es el _Capítulo de las cosas que escribió

por respuestas el filósofo Segundo á las cosas que le preguntó

el emperador Adriano_, editado por Knust, y cuyo asunto

se halla en la _Crónica de Alfonso X_ y en el _Speculum

historiale_, de Vicente de Beauvais.

=193.= ALFONSO X "EL SABIO", rey de Castilla y de León (1221-1284),

nació en Burgos, fué hijo de Fernando III _el Santo_ y de doña Beatriz

de Suabia; peleó de mozo con los moros, tomando á Cartagena y Lorca, y

casó con doña Violante de Aragón (1248), hija de don Jaime I y de doña

Violante de Hungría; residió mucho en Toledo, donde juntó los mayores

sabios para componer, entre otras obras, las _Tablas Alfonsíes_, y fué

proclamado Rey dos días después de la muerte de su padre (1252). Luego

repudió por estéril á su esposa y envió por Cristina, hija del rey de

Dinamarca; pero habiendo dado á luz su esposa á la princesa Berenguela,

casó á Cristina con el infante don Felipe, electo arzobispo de

Sevilla. Falto de recursos, alteró el valor de la moneda, acuñando los

_burgaleses_ en vez de los _pepiones_, que eran de mayor ley. Señoreó

á Jerez y Arcos de la Frontera, Medina Sidonia y Lebrija. Nacióle el

primogénito, el infante don Fernando de la Cerda, en 1256; volvió en

1261 á guerrear con los moros de Murcia y los venció en Alcalá la Real.

En 1262 la flota castellana tomó á Cádiz. Muerto Guillermo de Holanda y

vacando el trono de Alemania, presentóse como pretendiente, apoyándole

cuatro electores y oponiéndosele los Papas durante diez años; pero las

luchas civiles le impidieron lograrlo por las armas. Confederados los

descontentos nobles con el Rey de Granada, que había hecho treguas,

consiguieron de Alfonso X cuanto le pidieron (1274), y mientras fué á

vistas á Beaucarie con Gregorio X, el nuevo Rey de Granada, apoyado de

los benimerines, entróse por tierras de Córdoba y derrotó al Gobernador

interino don Fernando de la Cerda, que murió luego en Ciudad Real,

encargándose de la regencia el infante don Sancho, cuyo ejército fué

también derrotado en 1275, pereciendo don Sancho, arzobispo de Toledo.

Vuelto Alfonso á España, firmó treguas con los moros y convocó Cortes

en Segovia, donde declararon á don Sancho, su hijo segundo, heredero

del reino, en daño de los hijos del difunto don Fernando de la Cerda,

lo cual llevando á mal doña Violante y temiendo por la vida de sus

nietos, se los llevó á Aragón, acción que el Rey calificó de crimen de

lesa majestad, mandando á don Sancho matar á los cómplices de la Reina,

y por ello fué muerto el infante don Fadrique en Treviño, lo que motivó

la intervención de Felipe III, de Francia, á ruegos de su hermana la

princesa doña Blanca, viuda de don Fernando de la Cerda, y pidió al Rey

cediese al primogénito de los infantes de la Cerda el reino de Jaén,

como vasallo de Castilla, á lo que no se avino don Sancho.

En las Cortes de Sevilla de 1271 tornó á aumentar el valor de la

moneda para poder guerrear con el de Granada, lo que le malquistó con

el pueblo, mientras que don Sancho iba apoderándose del gobierno y el

francés proseguía apoyando á los de la Cerda. Juntadas Cortes, se opuso

don Sancho á lo del reino de Jaén en forma desabrida, por lo cual su

padre le amenazó con desheredarle, respondiéndole el hijo: "Tiempo

vendrá en que esta palabra la non quisierades haber dicho". Alzóse,

en efecto, con algunas ciudades contra su padre, apoyado de Aragón y

Portugal (1282) y convocando Cortes en Valladolid, con asistencia de

doña Violante, la nobleza y procuradores de las ciudades, despojaron

á don Alfonso del título de Rey, dándoselo á don Sancho, bien que no

lo quiso aceptar. Quedó el Rey solamente con Sevilla, que le fué fiel,

como lo dice la empresa de su blasón: "No m'a dejado". Martín IV mandó

se volviese á su obediencia so pena de excomunión, y Alfonso envió su

corona al rey Jacub de Marruecos, el cual le envió 60.000 doblas de oro

y vino con un ejército, juntándosele en Zahara. Evitóse la guerra civil

por negarse don Sancho á ir contra su padre (1283); pero fué proclamado

Rey el año siguiente, en el cual murió don Alfonso.

Condescendencias con un hijo ambicioso y pequeños yerros, cometidos

con sana intención, le llevaron á todos estos desastres, añadiéndose,

sin duda, su amor á las ciencias y letras, que no suele compaginarse

con el cuidado que pide el gobierno, lo cual Mariana cifró en este

juicio que de él hizo: "Dumque coelum considerat observatque astra,

terram amisit". Si algo erró como rey, la cultura española le debió

harto más, acaso más que á ningún otro hombre de nuestra nación. Él fué

nuestro primer y más grande legislador, el primero en fecha y uno de

los mayores prosistas españoles, el fundador de la prosa castellana,

el mejor historiador y el mejor lírico de su época, y sobre todo, el

que trajo al castellano la ciencia y la cultura arábigo-judía española

y oriental y dió empuje y aun hizo nacer toda la cultura española. Por

eso se le han atribuido cuantas obras corrían anónimas, lo cual implica

el juicio que de él formó España entera no menos que coronándole con el

calificativo de _El Rey Sabio_.

La literatura castellana, sobre todo, le es deudora de haberse

comenzado con él á escribir las leyes y documentos oficiales en

romance, haciéndolo él por tan elegante y natural manera, que muchos

años y aun siglos habían de pasar hasta que hubiese quien le igualase.

Bárbara era y siguió siendo la prosa de los demás romances, cuando

Alfonso X levantó tan alto la prosa de la lengua castellana.

La obra de Alfonso X no acaba en lo que él escribió y en lo que otros

por orden suya escribieron. Su ejemplo parece bandera enhiesta en lo

alto del trono castellano, que no dejan de mirar y seguir los reyes

y cortesanos que tras él vinieron. Sin su ejemplo probablemente no

se hubiera dado á las letras su sobrino don Juan Manuel, que en su

tío se miraba, como se ve por el prólogo al _Conde Lucanor_, ni su

hijo Sancho IV, ni Alfonso XI, ni don Juan II, con toda su corte,

hubieran favorecido las letras y dádose á ellas, brillando conforme á

su talento, ni el Canciller ni Santillana y todos los demás magnates

de aquella semibárbara edad hubieran manejado la pluma á par de la

espada, si el Rey Sabio no hubiese ensalzado y entronizado las letras

castellanas.

=194.= Don Juan Manuel, prólogo á su _Libro de la Caza_:

"Entre muchos cumplimientos et buenas cosas que Dios puso en

el rey Don Alfonso, fijo del sancto et bien aventurado rey Don

Fernando, puso en él su talante de acrescentar el saber cuanto

pudo, et fizo por ello mucho: así que non se falla que del rey

Tolomeo acá ningún rey nin otro honme tanto ficiese por ello

commo él. Et tanto cobdició que los de los sus regnos fuesen

muy sabidores, que fizo trasladar en este lenguaje de Castilla

todas las sciencias, también de teología, commo la lógica et

todas las siete artes liberales, commo toda la arte que dicen

mecánica. Otrosí, fizo trasladar toda la secta de los moros,

porque paresciese por ella los errores en que Mahomad, el su

falso Profeta, les puso, et en que ellos están hoy en día.

Otrosí, fizo trasladar toda la ley de los judíos, et aun el su

Talmud, et otra sciencia que han los judíos muy escondida á que

llaman cábala. Et esto fizo porque paresce manifiestamente por

la su ley, que toda fué figura desta ley, que los cristianos

habemos, et que también ellos commo los moros están en grant

error et en estado de perder las almas. Otrosí, romanzó todos

los derechos eclisiásticos et seglares que vos diré: non

podría decir ningún homme cuánto bien este noble rey fizo,

sennaladamente en acrescentar et alumbrar el saber... mandó

facer muchos libros buenos en que puso muy complidamente toda

la arte de la caza, también del cazar commo del venar commo del

pescar. Et puso muy complidamente la teórica et la práctica

commo conviene á esta arte. Et tan complidamente lo fizo, que

bien cuidan que non podría otro emendar nin enadir ninguna cosa

más de lo que él fizo, nin aun facer tanto nin tan bien commo

él".

B. Calvo: "En quer cab sai chanz e solatz | pos los manté lo

Reis N'Anfos, | mas si per lui tot sol no los | jals agron del

tot oblidatz". En su corte, de las más brillantes de la Edad

Media, hallaban regalo los trovadores provenzales y franceses

Bertrán de Lamanon, Bonifacio Calvo, Aymeric de Belenoi,

Giraud Riquier, Foulgues de Lunel, Arnaud Plaques, Bertrán

Carbonel, N'At de Mons y otros muchos. Milá y Fontanals, _De

los trovadores en España_, Barcelona, 1889, 2.ª ed.; P. Meyer,

_Encyclop. Britann._, XIX, 867; C. Michaëlis de Vasconcellos,

_Canc. de Ajuda_, t. II, c. VII.

=195.= La _Estoria d'Espanna ó Crónica general_ fué compuesta de

1260 á 1268 por orden y traza de Alfonso y continuada en tiempo de

Sancho _el Bravo_. Salvo la diferencia entre prosa y verso, diríase

ser uno mismo el autor de ella y el de _Mio Cid_: la misma sencilla

naturalidad, la misma verdad histórica, sin pizca de idealización, la

misma desnudez de adornos, la misma reciura de pensar y de describir,

de suerte que los hechos pónense de relieve por sí mismos, sin que la

fantasía parezca tener parte. Lo tocante al Cid es realmente el propio

poema puesto en prosa. La _Grande et general Estoria_, comenzada en

1270, tomaba por fundamento la Escritura y abrazaba la historia del

mundo desde la creación hasta los Apóstoles, pero quedó sin acabar.

Historia de la lengua y literatura castellana, Tomo 1 · 第 24 / 59 段