famoso botánico y médico, _Tratado de los medicamentos
simples_. AVEMPACE, _Tratado de los tumores y de las
fiebres_, _De la manera de sacudir los humores nocivos_.
MOHAMED-BEN-QUASSUN-ERRAFEQUY, _Tratado de los ojos_ (Bibl.
Escor.). ABU-MERUAN-ABD-EL-MALEK-BEN-ABIL-OLA-BEN-ZOHAR ó
AVENZOAR, distinto de otros cinco médicos escritores de
la misma familia sevillana, el médico más ilustre entre
los árabes, sacados Avicena y Rasis, dedicó á Averroes el
_Teissir_. AVERROES, el _Colliget_, libro de las generalidades
de Medicina en seis libros, comentario al _Cántico_, de
Avicena, _Tratado del temperamento_, ídem _de las fiebres
periódicas_, ídem _de las pútridas_, ídem _de la triaca_,
comentarios á varios libros de Galeno. MAIMÓNIDES, _Aforismos
medicinales_, _Tratado de la conservación de la salud_,
_Compendio de Avicena_, _Toxicología_, _Huerto de la
Salud_, sobre materia médica, _Compendio de Galeno_ y otros
muchos tratados. ABU-JAFAR-BEN-MOHAMED-BEN-AHMED-BEN-SEYD
(_Errafequí_), fué uno de los botánicos más citados por
Aben-Beithar.
=117.= BENJAMÍN DE TUDELA, rabino, nacido en aquella ciudad
de Navarra, cuyo nombre propio fué BENJAMÍN-BEN-ZONA, fué
el primer explorador de Oriente en la Edad Media: partió de
Zaragoza en 1159 ó 1165, y volvió á España en 1173, año en que
murió. Dió cuenta de sus viajes en el libro _Massaoth shel
Raffi Binjamin_, que se imprimió en Constantinopla, 1543, por
primera vez, y se tradujo en muchas lenguas. Arias Montano lo
tradujo con el título de _Itinerario_ y se imprimió en Amberes,
1565; edición inglesa de Asher, _The itinerary of R. Benjamin
of Tudela_, Londres y Berlín, 1840-1841.
=118.= Consúltense sobre los semitas españoles: Miguel
Asín, _El averroísmo de Santo Tomás_, en el _Homenaje_ al
Sr. Codera, Zaragoza, 1904, págs. 271-331; Wilhelm Bacher,
Marcus Brann, David Simonsen y Jacob Guttmann, _Moses ben
Maimon, sein Leben, seine Werke und sein Einfluss_, Leipzig,
1908, un vol. (en publicación); Adolfo Bonilla, _Histor.
de la Filosofía española_, Madrid, 1908-1911, 2 vols. (en
publicación); Carl Brockelmann, _Geschichte der arabischen
Literatur_, Weimar, 1898; Berlín, 1899-1902, 2 vols.; Heinrich
Brody, _Studien zu den Dichtungen Jehuda-ha-Levis_, Berlín,
1895; Víctor Chauvin, _Bibliographie des ouvrages arabes ou
relatifs aux Arabes, publiés dans l'Europe chrétienne de 1880 à
1885_, Liège, 1892-1901, 11 vols. (en publicación); Francisco
Codera, _Bibliotheca arabico-hispana_, Madrid, 1882-1895, 10
vols., y en colaboración con J. Ribera en los tomos III y
IX; Vicente de la Fuente, _Historia de las Universidades de
España_, Madrid, 1884-1889, 4 vols.; Abraham Geiger, _Divan
des Castiliers Abu'l Hassan Juda ha Levi_, Breslau, 1851; íd.,
_Salomo Gabirol und seine Dichtungen_, Leipzig, 1867; Hirsch
Grätz, _Geschichte der Juden von den ältesten Zeiten bis auf
die Gegenwart_, Leipzig, 1865-1870, 11 vols.; Jacob Guttmann,
_Die Philosophie des Salomon ibn Gabirol_, Göttingen, 1889;
íd., _Das Verhältniss des Thomas von Aquino zum Judentum und
zur jüdischen Literatur_, Göttingen, 1891; _Homenaje á D.
Francisco Codera en su jubilación del profesorado_, Zaragoza,
1904; M. Kayserling, _Geschichte der Juden in Spanien und
Portugal_, Berlín, 1861; íd., _Romanische Poesien der Juden
in Spanien_, Leipzig, 1859; L.-G. Lévy, _Maïmonide_, París,
1911; Pierre F. Mandonnet, _Siger der Brabant et l'averroisme
latin au XIII^e siècle, Collectanea Friburgensia_, fasc. 8,
Fribourg, 1899; Men. Pelayo, _De las influencias semíticas
en la literatura española_, _Estudios de crítica liter._,
segunda serie, págs. 353-401, Madrid, 1895; Salomón Munk,
_Mélanges de philosophie juive et arabe_, París, 1857; I.
Münz, _Moses ben Maimon_ (_Maimónides_). _Sein Leben und seine
Werke_, Frankfurt a. M., 1912; Pedro Alfonso, _Die Disciplina
Clericalis des Petrus Alfonsi_ (_das älteste Novellenbuch des
Mittelalters_), ed. A. Hilka y W. Söderhjelm, Heidelberg,
1911, Sammlung mittellateinischer Texte, t. I; Félix Perles,
_Die Poesie der Juden im Mittelalter_, Frankfurt, a. M.,
1907; Hastings Rashdall, _Universities of Europe in the
Middle Ages_, London, 1895, 2 vols.; Ernest Renan, _Averroès
et l'averroisme_, 4.^e ed., París, 1882; Amador de los Ríos,
_Historia social, política y religiosa de los judíos en
España y Portugal_, Madrid, 1875, 3 vols.; José Rodríguez
de Castro, _Biblioteca española de los escritores rabinos y
gentiles españoles y la de los cristianos_, Madrid, 1781-1786,
2 vols.; Michael Sachs, _Die religiöse Poesie der Juden in
Spanien_, Berlín, 1845; Adolf Friedrich von Schack, _Poesie
und Kunst der Araber in Spanien und Sicilien_, segunda ed.
Stuttgart, 1877, 2 vols., traducción española de Juan Valera,
3.ª ed., Sevilla, 1881, 3 vols.; Jules Tailhan, _Appendice sur
les bibliothèques espagnoles du haut moyen âge_, en Charles
Cahier et Arthur Martin, _Nouveaux Mélanges d'archéologie,
d'histoire et de littérature sur le moyen âge_, París, 1877,
t. IV, págs. 126-346; Leopold Zunz, _Die synagogale Poesie des
Mittelalters_, Berlín, 1855-1859; íd., _Literaturgeschichte der
synagogalen Poesie_, Berlín, 1865.
=119.= _Literatura hispano-latina._--El movimiento literario comenzado
desde la conquista de Toledo por Alfonso VI (1073-1109), en el año
1085, el primer arzobispo D. Bernardo y los cluniacenses, se acrecienta
en tiempo de Alfonso VII (1126-1157) con el establecimiento del Colegio
de traductores, amparado por el Rey y por su canciller y arzobispo de
Toledo D. Raimundo (1125-1151). La persecución almohade lo favoreció,
refugiándose en aquella ciudad muchos sabios musulmanes y hebreos, que
trabajaron en el Colegio de traductores. Primero se tradujeron obras
de Medicina, Matemáticas y Astronomía, después obras de Filosofía. De
todas partes de Europa se juntaron en Toledo, ganosos de aprender,
cuantos querían ser sabios, y de Toledo destelló á Europa entera
el saber semítico-hispano y el saber oriental, y por su medio, el
antiguo saber helénico. Tras la ciencia y la Filosofía vino á tomarse
en cuenta la Literatura, y como ésta se viste y arrea siempre del
lenguaje hablado, tenía que nacer la literatura escrita y el castellano
literario. Y efectivamente, en los reinados de San Fernando (1230-1252)
y de D. Jaime el Conquistador, comienza á emplearse el castellano en la
especulación científico-literaria, tanto en Castilla como en Cataluña,
y esto antes que en ninguna otra lengua románica, traduciéndose é
imitándose los libros morales de Oriente, obras didácticas literarias,
que son el paso á la pura literatura: la _Disciplina Clericalis_,
de Pedro Alfonso; el _Llibre de la Saviesa_, el _Libro de los doce
Sabios_, las _Flores de Philosophia_, el _Libro de los buenos_
proverbios, la _Poridat de Poridades_, el _Calila e Dina_ y el
_Sendebar_, que por otros nombres se intituló el _Dolopathos_ ó la
_Historia de los Siete Sabios_ ó la _Historia del Príncipe Erasto_ ó
_Libro del Cendubete_, traducido del arábigo por D. Fadrique, hermano
de Alfonso X, el año de 1253. Este _Sendebar_, el _Barlaam_ y el
_Calila e Dina_, que por orden de Alfonso X se tradujo del árabe en
1261, son los tres libros principales, según Menéndez y Pelayo, en que
la literatura novelesca de Oriente pasó al Occidente en la Edad Media.
=120.= Los judíos y mozárabes eran los que traducían,
naturalmente al idioma vulgar castellano, poniéndolo en latín
los clérigos y frailes, que sabían latín. Sobre este Colegio
ó Escuela de traductores véase Amable Jourdain, _Recherches
critiques sur l'âge et l'origine des traductions latines
d'Aristote_, París, 1843; F. Wüstenfeld, _Die Uebersetzungen
arabischer Werke in das Lateinische_ (Abhandl. d. K. Ges. d.
Wissenschaften zu Göttingen, LXXII, 1877); M. Steinschneider,
_Die hebräischen Uebersetzungen des Mittelalters und die Juden
als Dolmetscher_, Berlín, 1898; M. Pelayo, _Hist. heterodox.
españ._, I, 396-407; Leclerc, _Histoire de la Médecine arabe_,
I, 191, París, 1876. Renan, _Averroes et l'Averroisme_,
5.ª ed., pág. 200: "La introducción de los textos arábigos
en los estudios occidentales divide la historia científica
y filosófica de la Edad Media en dos épocas enteramente
diferentes. En la primera, el espíritu humano no posee, para
satisfacer su curiosidad, más que los raquíticos despojos que
quedaron de las escuelas romanas, acumulados por Marciano
Capella, Beda, Isidoro, y en algunos tratados técnicos,
cuyo valer práctico salvó del olvido. En la segunda vuelve
también al Occidente la ciencia antigua, pero más completa,
en los comentarios de los árabes ó en las obras originales
de la ciencia griega, á las que los romanos habían preferido
compendios".
El arcediano de Segovia DOMINGO GONZÁLEZ ó GUNDISALVO tradujo,
sobre todo, obras de filosofía de Avicena, Alfarabi, Algazali,
_La Fuente de la vida_, de Avicebrón, y llegó á filosofar
por cuenta propia, escribiendo obras como _De immortalitate
animae_ y _De processione mundi_, _De Unitate_, en que resucita
no pocas doctrinas del misticismo alejandrino, haciéndose
precursor del panteísmo moderno. Consúltense los libros citados
y Bonilla, _Hist. filos. esp._, t. I, pág. 316. JUAN HISPALENSE
ó de Sevilla, judío converso, colaboró con él, dedicándose más
á traducir obras de matemáticas y de astronomía. Dió á conocer
á los cristianos el álgebra, tradujo el _Quadripartito_ y
el _Centiloquio_, de Tolomeo; el _Libro de las Figuras_, de
Tabit-ben-Cora; las obras de Alfergan y del cordobés Alcabicio.
Desde Alfonso VII hasta Alfonso X fué Toledo el centro del
saber y el emporio donde los cristianos españoles se hicieron
con todo el comercio científico y filosófico de Oriente y del
que había florecido y todavía florecía en España entre árabes
y judíos. Así renació la filosofía española. Pero no menos la
filosofía y la ciencia de Europa entera, que de España y Toledo
salió y aun vinieron á aprender los extranjeros. Allí vino á
aprender árabe el italiano Gerardo de Cremona (1114-1187) y
allí tradujo hasta 71 obras orientales (Balt. Boncompagni,
_Della vita e delle opere di Gherardo Cremonese_, Roma,
1851). El inglés Daniel de Morley (1157-1199), según Pits,
también estuvo en Toledo estudiando matemáticas. Por encargo
de Pedro el Venerable, abad de Cluny, tradujeron el inglés y
arcediano de Pamplona en 1143, Roberto de Retines y Hermann
el Dálmata, por primera vez, el _Corán_ (1143), versión que
se imprimió en 1550. Ayudáronles Pedro Toledano y el notario
del abad de Cluny, Pedro Pictaviense (_Bibliotheca Maxima
Veterum Patrum_, t. XXII, pág. 1030, Lugduni, 1677). Otro
Roberto Catáneo, con Rodolfo de Brujas, tradujo en Tolosa, en
1144, el _Planisferio_, de Tolomeo, y otro Roberto Castrense
el _Liber de compositione Alchemiae_ (1182) y el _Calid Regi
Aegyptiorum_. Rodolfo de Brujas y Hermann tradujeron otras
obras, que pueden verse en Bonilla, _Hist. filos. esp._, t. I,
pág. 367. Otro Hermann el Alemán, obispo de Astorga desde 1266,
Adelardo de Bath y Miguel Escoto, tradujeron no pocas obras,
siendo famoso el último por haber propagado el averroísmo desde
Toledo. Cítanse además Esteban Arnaldo, de Barcelona, que
tradujo el _Tractatus de sphera solida_, de Costa-ben-Luca; un
"Magister G. filius Magistri Iohannis", que tradujo en Lérida
el _Liber de simplici Medicina_, de Algafiki, en 1258; un
Platón Tiburtino, que vertió en Barcelona el _Quadripartitum_,
de Tolomeo, en 1138, y otros libros. Savasorda, que vivía en
Barcelona en el siglo XII, tradujo dos obras más. Á fines del siglo XIII, un
canónigo de Toledo, llamado Marcos, tradujo otra vez al latín
el _Corán_ y varias obras de Galeno. De esta manera pasó toda
la ciencia y toda la filosofía al latín, derramándose por
Europa. Nótese que varios de estos extranjeros fueron hechos
obispos en España. De Alfonso VIII (1158-1214) dice la _Estoria
de España_, Madrid, 1906, pág. 686, que "enuio por sabios a
Françia et a Lombardia, por auer en su tierra ensennamiento
de sapiençia que nunqua minguasse en el su regno, ca por las
escuelas de los saberes mucho enderesça Dios et aprouecha en el
fecho de la caualleria del regno do ellas son; et tomo maestros
de todas las sçiençias et ayuntolos en Palençia, logar a abte
et plantio para estudio de los saberes, et comunal pora venir
los clerigos de todas las Espannas, et dioles grandes soldadas,
porque tod aquel que de los saberes aprender quisiere, que
alli uenga, ca alli fallara ende abondo quel correra alli como
corrie la magna en el desierto a las bocas".
=121.= _Barlaam y Josaphat. La Estoria del rey Anemur e de
Josaphat e de Barlaam_, ed. F. Sauchert, en _Romanische
Forschungen_ (1893), t. VII, págs. 331-402. Consúltense:
F. de Hann, _Barlaam and Joasaph in Spain_, en _Modern
Language Notes_ (1895), t. X, cols. 22-34 y 137-146; E. W.
A. Kuhn, _Barlaam und Joasaph_, etc., en _Abhandlungen der
philosophisch-philologischen Classe: Königliche Akademie der
Wissenschaften_ (München, 1899), t. XX, págs. 1-88.
=122.= PERO ALFONSO nació en 1062, fué judío aragonés, de
Huesca, llamado Mosé Sefardi ó Rabí Mosé; pero habiéndose
convertido en 1106, tomó el nombre de _Pero_ ó _Pedro_, por
haberse bautizado el día de San Pedro, y el de _Alfonso_ por
haberle apadrinado Alfonso I _el Batallador_. Escribió en
latín: _Dialogi lectu dignissimi in quibus impiae iudaeorum
opiniones evidentissime cum naturalis, tum coelestis
philosophiae argumentis confutantur_ (_Biblioth. Patr._,
t. XXI, pág. 172); _De Scientia et philosophia; Disciplina
Clericalis_, colección de apólogos ó cuentos morales
eslabonados á la manera oriental y cuyo fundamento son los
Proverbios de _Salomón_, instruyendo un padre á su hijo acerca
de la vida humana. Fué uno de los libros más leídos y saqueados
en la Edad Media. Muchas parábolas del famoso _Barlaam et
Josaphat_ se hallan aquí, así como en el _Libro de los Estados_
y del _Conde Lucanor_, de Don Juan Manuel, en el _Libro de
los Castigos_, en el de los _Enxemplos por a, b, c_, en el de
los _Gatos_ y en el _Isopete historiado_ ó Esopo en cuentos,
obras posteriores, que tomaron de esta fuente y de otras
orientales cuentos, asunto y manera de trabar las narraciones.
La _Disciplina Clericalis_ tuvo duradera influencia. Logró tres
versiones francesas, una en prosa en el siglo XV; otras dos en
verso, publicadas, la una en 1760, por Barbazan y reimpresa en
1808; la otra en 1824, con el original latino, por la Sociedad
Bibliográfica francesa. Vicente de Beauvais, en la Edad Media,
le copió pasajes en su _Speculum historiale_. Fué Pero Alonso
el primero que comunicó á los españoles el apólogo oriental,
que de lleno entró en la literatura castellana á principios
del siglo XIII y por ella en las demás literaturas de Europa
(Puibusque, discurso en su edición del _Conde Lucanor_). La
edición de 1824 fué reproducida por Migne, _Patrología_, t.
I, pág. 157; mejor es la de Valentín Schmidt, _Petri Alfonsi
Disciplina clericalis_, Berlín, 1872.
=123.= Hacia 1106 RENALLO GRAMÁTICO escribió la _Vita et Passio
Sanctae Eulaliae_ (_Esp. Sagr._, t. XXIX, apénd. III). P. Fita:
_El maestro Renallo_ (en el _Boletín de la Real Acad. de la
Hist._). En el segundo tercio del mismo siglo RODULFO, monje
de Carrión, escribió _Quaedam miracula Gloriosissimi Martyris
Beati Zoyli_ (_Esp. Sagr._, t. X, apéndice IV), y JUAN, diácono
de León, la _Vita Sancti Froylani, Episcopi Legionensis_ (_Esp.
Sagr._, t. XXXIV, apénd. VIII).
=124.= _Año_ 1119. PELAYO, obispo de Oviedo, escribió hacia
el 1119 su _Chronicon_, que abraza desde Bernardo II al
fallecimiento de Alfonso VI. Edic. Flórez, _Esp. Sagr._, t. IV.
En la Biblioteca Nacional hay un _Liber Chronicorum ab exordio
mundi usque Era MCLXX_, al parecer del siglo XIII, y contiene
el _Prólogo de Pelayo_, atribuyendo al Pacense el _Cronicon_ de
San Isidoro, la _Ortographia Iunioris Isidori_, la _Historia
Iob_, _Generationes Moysi_, _De Salomonis penitencia_, etc.,
_Ordo annorum mundi brevi collectus a Beato Iuliano Pomerio_,
la _Chronica wandalorum regum_, la _Suevorum Chronica_, la
_Chronica regum gothorum a Beato Isydoro_, el _Chronicon_ de
_Sebastián_, el de _Sampiro_ y el de _Pelayo_; luego bulas de
Urbano II, el _Chronicon turonense_, etc., etc. Véase Antonio
Blázquez: _Pelayo de Oviedo y el Silense_ (en la _Rev. de
Archivos_, marzo-abril, 1908).
=125.= _Año_ 1139. La _Historia Compostelana_, escrita por
mandato de Diego Gelmírez, fué escrita por MUNIO ALFONSO, HUGO
y GIRALDO, canónigos de aquella iglesia, actores y testigos
de los sucesos, criados y devotos del Obispo y por lo mismo
tildados de parciales (Flórez, _Esp. Sagr._, t. XX); pero
allí está retratado el pretencioso Arzobispo, malgrado sus
servidores que, sin querer, lo pintaron tal cual fué, y acaba
con el año 1139, poco antes de que muriese.
=126.= _El Silense_, monje de Silos, escribió su _Chronicon_
para historiar el reinado de Alfonso VI; no llegó á él, pero
sirve para restaurar los de Pelayo y Sampiro, que inserta
íntegros (n. XLVIII al LXVI, inclusive los dos). Ed. Flórez,
_Esp. Sagr._, t. XVII.
=127.= Otros Cronicones escritos desde el siglo XI hasta
principios del XIII, antes de Don Rodrigo Jiménez de Rada: el
_Compostelano_, que llega á 1126; el _Iriense_, hecho á fines
del siglo XI; los _Anales complutenses_, hasta el 1126; el
_Burgense_, hasta 1212; el _Lusitano_, escrito después del
1212; los _Anales Compostelanos_, hasta la toma de Sevilla en
1248; el _Coimbricense_, añadido hasta principios del siglo XV.
Véanse en Flórez, _Esp. Sagra._, sobre todo, t. XXIII, y otros
monumentos en Villanueva, _Viaje literario_, cuanto á Aragón y
Cataluña; G. Cirot: _Les histoires générales d'Espagne_.
=128.= La _Gesta Roderici Campidocti_, escrita probablemente
en tiempo de Alfonso VI, cuyo manuscrito del siglo XIII posee
la Academia de la Historia, está animada del mismo espíritu
que advertimos en los cantares de gesta y acaso no hace más
que poner en latín lo que ya sonaba en las gestas cantadas
por los juglares. Milá cree se escribió en Cataluña y es
"en parte resumen y en parte traducción de otra poesía más
popular, probablemente castellana" (_Observaciones sobre la
poesía popular_, 1853, pág. 62). Véase E. Du Méril, _Poésies
populaires latines_, pág. 286; Amador de los Ríos, _Lit. Esp._,
t. II, _Ilustr._, 1, n. XXI; Dozy, _Recherches sur l'hist. et
la littér. de l'Esp._, 3.ª ed., t. II, París, Leyde, 1881.
Mejores ediciones: Risco en _La Castilla y el más famoso
castellano_, apénd. VI, Madrid, 1792; R. Foulché-Delbosc en
_Revue hispan._, 1909, t. XXI; con estudio A. Bonilla, Madrid,
1911, y en el _Boletín de la Real Academia de la Historia_,
1911, t. LIX, págs. 161-257. Tuvo que escribirse antes de 1238,
en que tomó á Valencia Jaime I de Aragón, pues hablando de
aquella conquista poco después de la muerte del Cid, escribe el
cronista: "et nunquam eam ulterius perdiderunt". El manuscrito
es del siglo XIII, acerca del cual y de la polémica de Masdeu
véanse la edición de Foulché-Delbosc y la de Bonilla.
=129.= La _Chronica Aldephonsi_, esto es, de Alfonso VII,
abraza desde 1126, en que falleció doña Urraca, hasta la
conquista de Almería (1147), que el mismo autor puso en verso
y es el llamado _Poema de Almería_. Ed. E. Du Méril, _Poésies
pop. latines de moyen âge_, París, 1847, págs. 248-314. De
otra canción en elogio de Ramón Berenguer IV (1139-1162)
nos ha quedado la introducción. Estas obras en verso latino
son como las predecesoras del _Mio Cid_ castellano: uno y
otras reproducen las gestas vulgares, pero haciendo obra de
erudición. Sus autores eran de los segundos citados en aquella
frase de la Crónica de Castilla, donde, hablando de las bodas
de las tres hijas de Alfonso VI, dice que se contaron muchas
"maneras de yoglares assi de boca como de peñola". Los de boca
eran los populares; los de péñola los eruditos.
=130.=Á mediados del siglo XII, PEDRO COMPOSTELANO compuso,
á imitación de Marciano Capella, de Boecio y de San Isidoro,
en prosa y verso y con figuras alegóricas, el libro de
_Consolatione Rationis_, publicado por el P. Blanco en
los _Beitrâge_, de Baeumker (Münster), ms. del Escorial
(R.-110-2-14). JUAN HISPANO escribió _Super Decretum et
Decretales Summa_. SAN MARTÍN, de León, escribió _Epístolas
apostólicas_ y _Comentario sobre el Apocalipsis_.
=131.= _Nacimiento del castellano literario y de la literatura
erudita._--¿Cuándo nació la literatura castellana? La literatura
popular sin duda alguna comenzó con el mismo romance. Los más
antiguos Concilios, San Isidoro y otros Padres visigodos nos hablan
de cantares y acaso de representaciones del pueblo. Refranes y
cantares se hicieron en castellano desde que el habla de los españoles
pudo llamarse romance, y no es de creer que jamás faltase en España
literatura popular no escrita, desde los poemas en el idioma nacional
que nos dice Estrabón tenían antiquísimos los turdetanos y los cantos
en la misma lengua de que nos habla Silio Itálico, hasta la poesía
latina de las inscripciones que pueden verse en el segundo tomo del
_Corpus inscriptionum latinarum_, todo dedicado por Hübner á España,
y las poéticas recogidas por Bücheler. Literatura escrita y, por
consiguiente, más ó menos erudita, no hubo, ni, por tanto, castellano
literario hasta que se escribió en romance. Cuándo comenzara á
escribirse eso es lo que no sabemos. Rastros de castellano literario
escrito se hallan en piezas latinas desde el año 747 (Wölfflins,
_Archiv._, I, 56) en la _Crónica de Toledo_, que acaso sea anterior
(Tailhan, _Anonyme de Toledo_, 1885)[14]. En un códice de Santo
Domingo de Silos (Museo Británico) muy antiguo, aunque no anterior al
siglo XI, se hallan al margen unas cuatrocientas palabras vulgares,
correspondientes á las latinas del texto; las _Cartas pueblas_,
escritas en latín, tienen no pocas voces puramente castellanas. Pero el
monumento más antiguo del castellano de aquella lengua vulgar de los
españoles, que mientan el edicto de Carlos el Calvo (año 844, Flórez,
_Esp._ _Sagr._, XXIX, pág. 452) y San Isidoro, es posterior á los que
hay en francés é italiano; en francés, los juramentos de Strasburgo
(842), que es lo más antiguo que se conoce de las románicas; en
italiano, la _Carta di Capua_ (960).
El uso del bable y del castellano en obras forenses llega hasta el
año 1145 y 1173, 1180 y 1193, como lo probó Merino, y el más antiguo
diploma que halló en castellano es del año 1206 (véase además Fernández
Guerra, _El fuero de Avilés_, 1865).